Los personajes de One Piece no me pertenecen, son propiedad de Eiichiro Oda.
Todo en esta historia es inventado, pero casi todo ha sucedido.
Capítulo IV
Demasiado alcohol incluso para la joven glotona. Los movimientos se tornaron pesados y lentos y un cúmulo de somnolencia inundaba toda la mente de Bonney. Pero no para el fortachón del pelirrojo, quien, sin importar que sus condiciones físicas fueran mejores, aguantaba (al menos de momento) bien la borrachera; observando con preocupación cómo los movimientos de pastelito de fresa se tornaban más enflaquecidos cuando antes tenían una esencia más vívida. A pesar de que ambas manos estaban sostenidas por ella hizo un ademán para liberarse de su agarre para poder así sujetarla por la espalda y susurrarle:
—Ya basta de fiesta por hoy.
Sin embargo ésta le dedicó una carita de pena infantil negándose con la cabeza.
—No empieces a hacer pucheros —ordenó él—, subamos a la habitación. Es hora de descansar —dijo mientras cogía uno de sus brazos y rodeó con él su nuca para sujetarla mejor.
Se quedó parado entre la muchedumbre mirando fijamente el rostro de Bonney, reflejándose en ella todas las luces de colores que se agitaban sin parar en el local y hasta entorpeciéndole un poco la vista haciendo que entrecerrara los ojos de vez en cuando. Kid bufó resignado aferrándose a ella, intentando no perder la cordura. Con el tacto podía percibir toda la delicadeza que sostenían sus manos, era capaz de palpar sus costillas con sus dedos, capaz de notar el rozar de su busto contra su cuerpo, capaz de apreciar el movimiento de su torso al respirar, capaz de sentir su mirada entristecida clavándose sobre él.
Ligeramente aturdido tanto por el alcohol como por el ambiente intentó pasar entre la multitud con pasos torpes pero con seguridad de no hacer ningún daño a Bonney. Subió con lentitud las escaleras haciendo caso omiso a las quejas de la joven que, aun protestando, no hacía ningún esfuerzo en separarse del pelirrojo. Se dirigió a la puerta de su aposento ya que no tenía las llaves de la habitación de Bonney y no iba a meterle mano para conseguirlas.
Aunque él realmente lo quisiera.
El joven capitán abrió la puerta y caminó hacia la cama para finalmente soltarla, pero no de cualquier forma, sino de manera delicada y tierna, como si estuviera dejando en su sitio alguna que otra cosa de alto valor con todo el tacto que se pueda llegar a tener para no dañar nada. Pero la chica aún seguía parcialmente despierta e intentaba de mala gana recobrar la compostura y bajar a la fiesta, diciendo cosas como que "estaba bien" o que "no estaba para nada borracha". Evidentemente Kid no se la creía, por muy ido que estuviera esa noche, así que cogió el sillón que había en la habitación y lo colocó a uno de los laterales de la cama, para que Bonney no pudiera escapar. Parecía un sargento, pero incluso él sabía que no la podía dejar marchar en las condiciones que estaba y, mucho menos, dejarla sola por ahí con la cantidad de tíos pervertidos que había.
—No me digas que te vas a quedar aquí toda la noche —trataba de pronunciar la muchacha a la vez que le observaba.
—Me quedaré aquí hasta que te duermas —contestó el otro fatigado mientras se acomodaba al sillón.
Bonney resopló algo molesta pero, más que nada, aliviada por tener a su lado alguien "protector". Sabía que en el fondo era muy buena persona, además de que sería demasiado tímido como para aprovecharse de ella en esa situación. Sonrío levemente, cosa que hizo que al muchacho se le ruborizaran las mejillas. Lo pudo saber porque apartó su mirada de ella, intentando esquivarla.
Bonney suspiró.
—Dame la mano —pidió ella, con voz suave.
Dudoso pero benévolo el pelirrojo obedeció chasqueando la lengua molesto.
—Es una pena… —murmuró ella.
Kid se hubiera limitado a alzar una ceja si tuviera alguna, ya que no comprendía del todo sus palabras… y temiendo de lo que podría llegar a salir de su boca.
—Es una pena que pronto tenga que marcharme… —continuó ella.
—Seguro que nos volveremos a ver —le contestó.
—Pero ya no recordaré nada de ti —explicó, con una mirada y una voz tan seria, tan cortante, que no parecía que estuviera borracha.
El capitán enmudeció de repente y apretó la mano de Bonney con firmeza. No sabía si creerle de verdad o bien hacer como que no había escuchado nada. Al fin y al cabo estaba bebida y muchas de las cosas que se dicen en ese estado tienden a no ser coherentes. Sin embargo, mentiría si dijera que no le habían hecho daño esas palabras. ¿Olvidarse de él? ¿Por qué?
Bonney cerró los ojos, como pensativa y con un rostro algo melancólico
— Kid… no me dejes —suplicó la chica.
La petición de la chica desconcertó a Eustass y, empujado por un pálpito le musitó un "No lo haré" antes de quedarse dormido en el sillón.
Los rayos del sol hicieron despertar a Kid y, ante la gran entrada de luz a la habitación, le fue imposible volverse a dormir. Por otro lado, el pastelito de fresa seguía durmiendo como una marmota. Giró la cabeza para mirar si había algún reloj en la habitación para poder saber la hora, pero no encontró ninguno. No podía ser demasiado tarde tampoco. Se rascó la cabeza con lasitud y se dio cuenta que aún amarraba la mano de Bonney con firmeza; la contempló durante unos segundos y la soltó de inmediato, como si estuviera asustado. El chico desvió la mirada con arrepentimiento y para no sentirse más culpable, se levantó y la tapó con las sábanas. No tardó mucho en dar unos pasos hacia atrás al ver que estaba observándola dormir, escuchándola respirar y acariciando su mejilla.
No sabía ni por qué lo había hecho, pero sí sabía que cualquiera en su situación se habría vuelto loco por ella.
Suspirando más tranquilo bajó a la cafetería con la intención de desayunar y quizá, le subiría algo para ella.
Unos minutos más tarde, fue Bonney quien abrió los ojos con sosiego. Por un segundo, creyó que Kid aún seguía con ella, pero al estar más despierta y poder ver con exactitud el amiente, se dio cuenta de que no había nadie. Por alguna razón que quizás no pudiera entender, se sintió triste; y peor aún, se sentía sola. Al fin de cuentas ella no pintaba nada en la tripulación de Kid.
Cabreada pero con pesar bajó las escaleras con la ilusión de encontrarse con cierto pelirrojo y así poder echarle la bronca por haberla dejado sola. Se asomó con sigilo a la entrada de la cafetería y, en efecto, ahí estaba ese gorila zampando como primate que era.
—¿Ya se ha despertado, pastelito de fresa? —preguntó Kid mofándose cuando la vio venir. A lo que a otra sólo pudo estremecerse de dolor por la resaca. Cuando se recuperó le indicó con la mano un gesto de silencio.
—Me duele demasiado la cabeza…—pronunció en voz baja ella —. ¿Y los demás?
«Si supieras la noche que me has dado a mí». Pensó él. Realmente estaba agotado y abatido.
—Están ya en el barco, preparándolo todo para despegar. — Al acabar de hablar, la mujer de cabellos rosados no pudo hacer otra cosa que echarse a reír a carcajadas para luego hacer una mueca de malestar a causa de la resaca mañanera. El otro, en cambio, empezó a masticar su comida lentamente observando las reacciones de la chica.
—Querrás decir zarpar —aclaró Bonney cuando se recuperó. Eustass sólo bufó resignado.
–Come algo que nos vamos.
—¿Adónde, al barco? —preguntó ella mientras se sentaba en la silla.
—No, a comprar unas dagas.
—¿Y tengo que ir contigo? ¿No es mejor que te espere durmiendo en el barco?
El pelirrojo dio un suspiro para calmarse antes de contestar y así también poder pensar detenidamente lo que le iba a decir sin levantar demasiado la voz. Claro que podía ir al navío si ella lo quisiese, pero teniendo en cuenta su estado físico y mental era mejor no dejarla sola merodeando por ahí.
—No, has de venir conmigo — contestó. Bonney no tardó ni un segundo en hacer pucheritos.
Cuando los dos acabaron de comer salieron de ese lugar y se dirigieron en busca de una tienda de armas. A Bonney le costaba un poco mantenerse en pie así que Kid le ofreció su mano.
—Venga, dame la mano —habló serio pero cohibido.
Al escuchar su voz tan segura y grave le fue imposible no ruborizarse ante tal situación tan embarazosa. Giró la cara para que él no lo notase.
—No…—contestó ella.
—¿Eh? —pronunció sorprendido el pelirrojo—. Ayer bien que me lo pediste.
—¿¡Qué?! —exclamó asombrada la chica, seguido de un gesto de dolor. Kid rio levemente —. Eso es imposible…
—Ya… lo que pasa es que no te acuerdas.
El pastelito de fresa aún se había puesto más roja, deseaba que ese gorila tapara su boca antes de decir insensateces.
—Pues bien que bailaste conmigo después de cenar —continuó. Ya que estaba sacando los "trapos sucios" de anoche, ella no se iba a quedar corta.
—Porque me obligaste tú —contestó abochornado por la situación, además de intentar no alzar demasiado la voz —. Bueno…—suspiró— ¿Vamos a estar todo el día reprochándonos lo de anoche o prefieres agarrar mi mano y acabar con esto cuanto antes?
Bonney chasqueó la lengua, odiaba que la dejaran con la palabra en la boca, pero Kid tenía razón, a saber qué cosas hizo, o peor, qué cosas dijo anoche… y preferiría no saberlas porque seguro que ese gorila se acordaba de todo. Desvió su mirada hacia su mano, que la mantenía ahí, firme. Sin embargo, en vez de cogerla, se agarró a su brazo, cosa que hizo que Kid se sobrecogiera.
—Oye…—susurró Bonney.
—¿Qué? —contestó el otro con el mismo tono de voz.
—¿Y me agarraste la mano?
—No te solté en toda la noche.
La reminiscencia de la noche que tenía Kid era fresca, tierna... Y es que en verdad, la música es tan frágil, que los recuerdos se quedan impregnados; era como tenerla siempre cerca.
«Y de alguna manera
tendrá que recordarme, sin querer,
escuchando unos pasos en la acera
como los míos al atardecer»
Me disculpo de antemano con las posibles faltas ortográficas que pueda presentar el fic.
Bienvenidos otra vez a otro capítulo de "Para Eris" (?) Ok, creo que en el pasado capítulo dije que éste iba a ser el último, pero no lo es xD
AHORA DE VERDAD DE LA BUENA, que el próximo ya SÍ que es el último xD Más que nada porque se me acaba la historia que quería contar y no da para más xD. Es que yo quería hacer este capítulo más largo y soltarlo todo, pero creo que así queda más cuqui (?).
Y también es verdad que otra de las razones por la cual no lo he hecho más largo (a parte de mi tardanza en subirlo) es porque tengo problemas con la vista, no puedo estar demasiado tiempo en el pc porque sino me mareo ;_; me han cambiado las lentillas y me las han graduado mal ;_; suerte que mañana me dan unas nuevas, PERO SON DE PRUEBA, así que si no lo subía hoy, os tendríais que haber esperado dos semanas más a que pudiera ver todo correcto y SEGUIR CON EL CAPÍTULO xD (porque iba a juntarlo todo en uno xD). Pero ya sabéis que soy de ideas cambiantes (?) y no quería haceros esperar.
Y bueno, espero que es guste *3* me vuelvo a disculpar si hay alguna faltota grave porque he escrito lo que me faltaba a cuentagotas ;_;
No me voy sin antes agradecer a a Eris (la razón por la que escribo este fic), a Kona Kana lee y a Lololololo.91 por vuestros comentarios *_* creo que os he contestado, si no, dadme un copón.
Y también agradecer a los follow y favs a: ApocalypticWorld, Lololololo.91, kona kana lee, Dryas Iereia, Joshevisia-Chan y Tianzi Kuchiki *3*
Ah~ Tampoco me voy a ir sin daros un montón de amor y besitos babosos.
Myrcur.
