La historia es completamente mía los personajes son de Sthepenie Meyer y tal vez ponga alguno mío.
Actualizo mínimamente cada viernes
Capitulo 13. No eres nadie pero las palabras duelen
POV Nessie
-Niña, niña, niña. Despierte ya, es la hora de levantarse.-Me meció un poco Esme para que me despertase.
¿Pero que hago en mi cama, si me había quedado dormida en el prado? Ah! Ya sé, seguro que me trajo Alec.
Me levanté de la cama hice mis estiramientos matutinos, como siempre, pero estaba vez al estirar los brazos me dolieron un poco los hombros.
-¡Ay! , mis hombros- A lo cual me hice un leve masaje para calmar el dolor. Maldito Alec seguro que me duelen debido a la pequeña lucha que tuve para escaparme de mi supuesto "secuestrador".
-Mi niña ¿Estás bien? ¿Qué te duele?- A continuación mi nana se puso detrás de mí y me hizo un masaje en los hombros, después de unos minutos de relajante masaje, ya estaba aliviada.
-¡Oh! Gracias nana, no sabes lo bien que me has dejado.-
-No es nada mi niña-Me sonrió i me acarició la mejilla- Es mi deber ¿Pero que has hecho para que te dolieran los hombros?
-Mmm-¿Como le cuento que es por la culpa del salvaje de su hijo?- Puse cara pensativa.
-Bien, desisto de mi idea si no me lo quieres contar, pues es tu decisión.- Me dijo con un tono diciendo: "pero aquí estoy por si te arrepientes"
-Me voy a dar una ducha.- Dije para cambiar de tema lo cual funciono.
Me duché tranquilamente en mi queridísimo y relajante baño y salí después de unos quince minutos. Me vestí rápido y me fui al balcón, al cual siempre le daba el sol, para así secarme antes el pelo. Después de cómo veinte minutos en el sol y escurriéndome el pelo con la toalla al fin se me secó el pelo, lo cepillé y salí de mi habitación.
Esta vez desayunamos solo papá y yo porque James y Ethan se habían ido de expedición hacia el amanecer y no volverían hasta el anochecer.
Fui a la Sala de Tronos donde conocí por primera vez a Jake y Jasper. Al entrar estaba vacío, suele haber gente cuando papá recibe a alguien o algo por el estilo. Me quedé mirando durante un tiempo las armaduras de los guerreros metálicos, observando la luna i el ojo en llamas de bronce que formaban nuestro símbolo, también el mismo símbolo se podía observar en nuestro escudo y en algunas partes de la armadura como en la lanza de dos metros.
Quise observar mejor el símbolo, así que, como estaba en forma de collar me puse de puntillas y me lo acercaba más i más hasta que el muñeco se cayó encima de mí pero pude evitar el accidente porque tuve buenos reflejos y lo empuje hacia atrás con los brazos lo cual causó que me volvieran a doler los hombros pero mucho peor ya que esos muñecos pesaban demasiado.
-¡Ay, ay!
-Niña tonta ¿Acaso no sabes poner en su lugar a un simple guerrero metálico?-Por una vez en mi vida me alegro ver a Alec
-¡Ya deja de quejarte y ayúdame!-Me dolían bastante los hombros era como si me estuvieran apretando de manera brusca.
-Ya está niña tonta-Dijo Alec burlándose de mí y a la vez quitándome de encima el guerrero
-Primero no soy ninguna niña y segundo no soy tonta.- Dije dándome masajes en los hombros
-Sé que no eres tonta porqué si no ayer por la noche no me hubieras persuadido tan convincentemente que ni me di cuenta del cambio de tema.-Se cruzó de brazos- Pero en algunos aspectos sigues siendo una niña como ahora mismo, que como no, tú y torpeza casi destrozan la Sala de Tronos.- Ahora hizo una sonrisa de burla
-¡Yo no he destrozado nada! ¡Ni siquiera le dio tiempo a caerse! –Dije señalando el muñeco
-No grites- Dijo en tono cansado y aburrido- Si se hubiera caído y se hubiera roto hubieran tenido que mandar a hacer otro a estilo artesano y hubieran tardado mucho en reconstruirlo ya que tienen centenares de años.
- Pero no se ha caído- Le interrumpí
- Y como estaría en reconstrucción tendrían que quitar otro de estos muñecotes para que así la repartición sea igual. Pero notaríamos que le faltan dos de estos muñecotes y se vería mal la Sala, concluyendo con tú- Me señaló- lo hubieras destrozado con tan solo tu torpeza
-¿Has acabado?- Dije con impaciencia después de su larga charla pero aún masajeándome los hombros –Para tu información esto me pertenece no tienes ningún derecho a darme sermones sobre nada. Aquí yo soy tú superior y tú el que obedece y calla.- Dije calmada pero enfadada, me tenía cansada con tantas recriminaciones por su parte.
- A mí el único que me dirige es el señor Fareteki no su hija caprichosa y torpe.-Ahora era él en enfadado. Genial me he vuelta a pasar de la lengua- Además no creo que pudieras dirigir tan grande imperio.
-Como te atreves a hablarme así- Iba a levantar la mano para darle una bofetada pero mi dolor regresó, él se dio cuenta y volvió con sus comentarios-
- Eres tan débil que con tan solo aguantar durante unos segundos este simple muñequito ya no tienes fuerzas- Vale ahora lo dice como si fuera pequeño, sabiendo que mide como mínimo 1,90 y que está sobre una piedra que le da unos 30 cm de altura de más, haciendo ver al muñeco como si mediera más de dos metros-
Salí de la Sala de Tronos y me dirigí al jardín. Sabiendo que me seguía le hablé:
-No es solo por eso. Ayer por tu intento de secuestro tuve que patalear, aruñar y hacer movimientos muy bruscos para intentar liberarme de ti y como consecuencia me duelen los hombros y para rematar he tenido que aguantar ese pesado guerrero metálico.-Le reproché ambos cambiamos de semblante y adoptamos posturas casi tranquilas
-Si me hubieras dejado hablar nada de eso pasaría.- Me paré por el matorral de rosas, asegurándome que nadie nos veía-
-¿Ahora tengo yo la culpa?- Él resopló
-Da igual. Gírate- Lo miré dubitativa- Hazme caso ¿Confías en mí?
-¿En serio quieres que te conteste?- Arqueó una ceja- Ya me giro
Al girarme noté como ponía sus manos en mis hombros y me daba un masaje. Me quedé quieta, me daba igual que me estuviera dando un masaje lo único que me importaba era quietarme el dolor de encima, lo cual al cabo de varios minutos después se me quitó. Moví mis brazos a todos lados para asegurarme que el dolor se había ido
-Si no te estás quieta el dolor volverá- Dijo frente a mí-
- Siento mi comportamiento no son maneras de hablar pero tú eres el que me provoca. Tu también deberías tener algo de respeto hacia mí, bien sabes que yo ocuparé el trono cuando mi padre ya no esté y que no te convendría tenerme enfadada.
- No creo que tuvieras el valor suficiente para echarme, nos conocemos desde niños.
- Sí, yo también acepto tus disculpas- Ignoré lo que me dijo-Ahora me marcho así que hasta algún día
-¿A dónde vas? Aún no hemos acabado de hablar- Me dijo cogiéndome del brazo
- A despejarme
-Tus amigos los forasteros no están y Seth tampoco está.
-¿Quién te ha dicho que voy con alguno de ellos?
- Déjame decirte que tengas cuidado con los forasteros, nunca son de fiar los desconocidos, sobretodo Jacob. Siempre aunque no lo notes te vigila de una manera rara
- Entiendo. Tú lo que estás es celoso- Reí
-No estoy celoso, solo te aviso. Además entre tú y yo no hay nada y tampoco siento nada por ti. Como tú bien has dicho algún día todo esto será tuyo y si cae en manos desdichadas podría ser el fin.
-No exageres solo tienes un ataque de celos.
-Te repito que no. Te voy a dejar las cosas claras: antes de que me vieras con Rosalie yo ya no sentía nada por ti. No sé si algún día sentí algo por ti o fue la cercanía. Y me da igual lo que hagas con tu vida con tal que no entorpezcas al resto.
- Nunca creí que fueras así, tan… indiferente y… frio- Hablé pausadamente- Te pedí al menos un poco de respeto ¿Y es así como me respondes?- Yo tampoco sentía nada por él pero su desprecio me dolió, lo conozco des de hace mucho y no pude evitar que sus palabras entraran en mi mente haciendo que lagrimeara.
- Es la única manera de que entiendas- Me volvió a contestar de manera indiferente
-¡¿Pero qué te pasa?!- Le comencé a pegar en el pecho sin mirarle porque mis lágrimas comenzaban a bajar- Yo te hablo bien y tú… tú me respondes así, no eres nadie para tratarme así. Ni siquiera mi padre me ha tratado o hablado de esa forma.- Continué pegándole hasta que me agarró de las muñecas y me hizo mirarle a la cara.
- ¡Ya basta, tranquilízate! ¿Si dices que no soy nadie por qué lloras?
- ¡No eres nadie pero las palabras duelen!
Y aquí finaliza el capitulo sé que es largo.
¿Que bipolares son este par verdad? Pero no penséis mal no hay amor ni nada de eso.
La historia es completamente mía los personajes son de Sthepenie Meyer y tal vez ponga alguno mío.
Actualizo mínimamente cada viernes
Capitulo 13. No eres nadie pero las palabras duelen
POV Nessie
-Niña, niña, niña. Despierte ya, es la hora de levantarse.-Me meció un poco Esme para que me despertase.
¿Pero que hago en mi cama, si me había quedado dormida en el prado? Ah! Ya sé, seguro que me trajo Alec.
Me levanté de la cama hice mis estiramientos matutinos, como siempre, pero estaba vez al estirar los brazos me dolieron un poco los hombros.
-¡Ay! , mis hombros- A lo cual me hice un leve masaje para calmar el dolor. Maldito Alec seguro que me duelen debido a la pequeña lucha que tuve para escaparme de mi supuesto "secuestrador".
-Mi niña ¿Estás bien? ¿Qué te duele?- A continuación mi nana se puso detrás de mí y me hizo un masaje en los hombros, después de unos minutos de relajante masaje, ya estaba aliviada.
-¡Oh! Gracias nana, no sabes lo bien que me has dejado.-
-No es nada mi niña-Me sonrió i me acarició la mejilla- Es mi deber ¿Pero que has hecho para que te dolieran los hombros?
-Mmm-¿Como le cuento que es por la culpa del salvaje de su hijo?- Puse cara pensativa.
-Bien, desisto de mi idea si no me lo quieres contar, pues es tu decisión.- Me dijo con un tono diciendo: "pero aquí estoy por si te arrepientes"
-Me voy a dar una ducha.- Dije para cambiar de tema lo cual funciono.
Me duché tranquilamente en mi queridísimo y relajante baño y salí después de unos quince minutos. Me vestí rápido y me fui al balcón, al cual siempre le daba el sol, para así secarme antes el pelo. Después de cómo veinte minutos en el sol y escurriéndome el pelo con la toalla al fin se me secó el pelo, lo cepillé y salí de mi habitación.
Esta vez desayunamos solo papá y yo porque James y Ethan se habían ido de expedición hacia el amanecer y no volverían hasta el anochecer.
Fui a la Sala de Tronos donde conocí por primera vez a Jake y Jasper. Al entrar estaba vacío, suele haber gente cuando papá recibe a alguien o algo por el estilo. Me quedé mirando durante un tiempo las armaduras de los guerreros metálicos, observando la luna i el ojo en llamas de bronce que formaban nuestro símbolo, también el mismo símbolo se podía observar en nuestro escudo y en algunas partes de la armadura como en la lanza de dos metros.
Quise observar mejor el símbolo, así que, como estaba en forma de collar me puse de puntillas y me lo acercaba más i más hasta que el muñeco se cayó encima de mí pero pude evitar el accidente porque tuve buenos reflejos y lo empuje hacia atrás con los brazos lo cual causó que me volvieran a doler los hombros pero mucho peor ya que esos muñecos pesaban demasiado.
-¡Ay, ay!
-Niña tonta ¿Acaso no sabes poner en su lugar a un simple guerrero metálico?-Por una vez en mi vida me alegro ver a Alec
-¡Ya deja de quejarte y ayúdame!-Me dolían bastante los hombros era como si me estuvieran apretando de manera brusca.
-Ya está niña tonta-Dijo Alec burlándose de mí y a la vez quitándome de encima el guerrero
-Primero no soy ninguna niña y segundo no soy tonta.- Dije dándome masajes en los hombros
-Sé que no eres tonta porqué si no ayer por la noche no me hubieras persuadido tan convincentemente que ni me di cuenta del cambio de tema.-Se cruzó de brazos- Pero en algunos aspectos sigues siendo una niña como ahora mismo, que como no, tú y torpeza casi destrozan la Sala de Tronos.- Ahora hizo una sonrisa de burla
-¡Yo no he destrozado nada! ¡Ni siquiera le dio tiempo a caerse! –Dije señalando el muñeco
-No grites- Dijo en tono cansado y aburrido- Si se hubiera caído y se hubiera roto hubieran tenido que mandar a hacer otro a estilo artesano y hubieran tardado mucho en reconstruirlo ya que tienen centenares de años.
- Pero no se ha caído- Le interrumpí
- Y como estaría en reconstrucción tendrían que quitar otro de estos muñecotes para que así la repartición sea igual. Pero notaríamos que le faltan dos de estos muñecotes y se vería mal la Sala, concluyendo con tú- Me señaló- lo hubieras destrozado con tan solo tu torpeza
-¿Has acabado?- Dije con impaciencia después de su larga charla pero aún masajeándome los hombros –Para tu información esto me pertenece no tienes ningún derecho a darme sermones sobre nada. Aquí yo soy tú superior y tú el que obedece y calla.- Dije calmada pero enfadada, me tenía cansada con tantas recriminaciones por su parte.
- A mí el único que me dirige es el señor Fareteki no su hija caprichosa y torpe.-Ahora era él en enfadado. Genial me he vuelta a pasar de la lengua- Además no creo que pudieras dirigir tan grande imperio.
-Como te atreves a hablarme así- Iba a levantar la mano para darle una bofetada pero mi dolor regresó, él se dio cuenta y volvió con sus comentarios-
- Eres tan débil que con tan solo aguantar durante unos segundos este simple muñequito ya no tienes fuerzas- Vale ahora lo dice como si fuera pequeño, sabiendo que mide como mínimo 1,90 y que está sobre una piedra que le da unos 30 cm de altura de más, haciendo ver al muñeco como si mediera más de dos metros-
Salí de la Sala de Tronos y me dirigí al jardín. Sabiendo que me seguía le hablé:
-No es solo por eso. Ayer por tu intento de secuestro tuve que patalear, aruñar y hacer movimientos muy bruscos para intentar liberarme de ti y como consecuencia me duelen los hombros y para rematar he tenido que aguantar ese pesado guerrero metálico.-Le reproché ambos cambiamos de semblante y adoptamos posturas casi tranquilas
-Si me hubieras dejado hablar nada de eso pasaría.- Me paré por el matorral de rosas, asegurándome que nadie nos veía-
-¿Ahora tengo yo la culpa?- Él resopló
-Da igual. Gírate- Lo miré dubitativa- Hazme caso ¿Confías en mí?
-¿En serio quieres que te conteste?- Arqueó una ceja- Ya me giro
Al girarme noté como ponía sus manos en mis hombros y me daba un masaje. Me quedé quieta, me daba igual que me estuviera dando un masaje lo único que me importaba era quietarme el dolor de encima, lo cual al cabo de varios minutos después se me quitó. Moví mis brazos a todos lados para asegurarme que el dolor se había ido
-Si no te estás quieta el dolor volverá- Dijo frente a mí-
- Siento mi comportamiento no son maneras de hablar pero tú eres el que me provoca. Tu también deberías tener algo de respeto hacia mí, bien sabes que yo ocuparé el trono cuando mi padre ya no esté y que no te convendría tenerme enfadada.
- No creo que tuvieras el valor suficiente para echarme, nos conocemos desde niños.
- Sí, yo también acepto tus disculpas- Ignoré lo que me dijo-Ahora me marcho así que hasta algún día
-¿A dónde vas? Aún no hemos acabado de hablar- Me dijo cogiéndome del brazo
- A despejarme
-Tus amigos los forasteros no están y Seth tampoco está.
-¿Quién te ha dicho que voy con alguno de ellos?
- Déjame decirte que tengas cuidado con los forasteros, nunca son de fiar los desconocidos, sobretodo Jacob. Siempre aunque no lo notes te vigila de una manera rara
- Entiendo. Tú lo que estás es celoso- Reí
-No estoy celoso, solo te aviso. Además entre tú y yo no hay nada y tampoco siento nada por ti. Como tú bien has dicho algún día todo esto será tuyo y si cae en manos desdichadas podría ser el fin.
-No exageres solo tienes un ataque de celos.
-Te repito que no. Te voy a dejar las cosas claras: antes de que me vieras con Rosalie yo ya no sentía nada por ti. No sé si algún día sentí algo por ti o fue la cercanía. Y me da igual lo que hagas con tu vida con tal que no entorpezcas al resto.
- Nunca creí que fueras así, tan… indiferente y… frio- Hablé pausadamente- Te pedí al menos un poco de respeto ¿Y es así como me respondes?- Yo tampoco sentía nada por él pero su desprecio me dolió, lo conozco des de hace mucho y no pude evitar que sus palabras entraran en mi mente haciendo que lagrimeara.
- Es la única manera de que entiendas- Me volvió a contestar de manera indiferente
-¡¿Pero qué te pasa?!- Le comencé a pegar en el pecho sin mirarle porque mis lágrimas comenzaban a bajar- Yo te hablo bien y tú… tú me respondes así, no eres nadie para tratarme así. Ni siquiera mi padre me ha tratado o hablado de esa forma.- Continué pegándole hasta que me agarró de las muñecas y me hizo mirarle a la cara.
- ¡Ya basta, tranquilízate! ¿Si dices que no soy nadie por qué lloras?
- ¡No eres nadie pero las palabras duelen!
¿Que bipolares son este par verdad? Pero no penséis mal no hay amor ni nada de eso.
