Capitulo 23.2. Fiesta de Primavera
Pov Renesmee
-Jacob, si quieres ver unos cuantos espectáculos no le quites el ojo de encima a Renesmee-Se río-Ya verás cuantos espectáculos hará.
-Si presentarme a los invitados es dar el espectáculo, pues sí, daré el espectáculo.
-Sabes bien que no me refiero a eso Renesmee-Me dedico una mirada diabólica. Jacob y Jasper estaban extrañados.
-Bueno, ahora no estamos para adivinanzas y hablando de adivinanzas ¿Alguien sabe porque los invitados van vestidos de esa manera?
-Sí, por la simple razón que no se quieren sentir menos. Les ha llegado la noticia que dos personas de la civilización estaban aquí y no se querían sentir menos y por lo visto todos se vistieron así, incluyéndonos.-
-Así que es por eso-Miré a Jacob y a Jasper- Jacob me tengo que ir- Él me agarro la mano y me besó la palma- ¿Y eso?
-Ya que no puedo besarte como es debido, al menos lo hago de otra forma más… caballerosa- Me sonrío y yo a él. Oh que sonrisa tan adorable.
-Pues también me gusta-Le volví a sonreír.
-Oh, por favor parejita sois muy empalagosos.-Se quejó Alice
-Mejor que discutir- Miré a Jasper y a Alice- Bueno, no sé qué pasa con vosotros dos pero si tenéis una discusión de pareja no la paguéis con nosotros. Así que Jasper te la robo un momento- Cogí a Alice y me marché a una parte donde no había gente, así podríamos hablar tranquilamente.
-¿Tienes algo que decir a esto Alice?
-No, absolutamente nada.-Dijo distraída. Voy a conseguir que me lo digas todo.
-Por favor, se nota mucho que ha pasado algo entre vosotros dos.-Dije algo irritada- Vamos Alice, soy yo no soy ninguna desconocida-
-Vale- Suspiró- todo se me salió de las manos por tu culpa- Me reprochó.
-¿Por mi culpa? Yo no he hecho nada.
-Si has hecho y mucho.-Se quejó- Por lo visto después de que le dijeras a Jasper que yo le evitaba pues él decidió hablar-Bueno eso lo hice porque no me quedó otra opción y sin querer- Es muy persistente aunque no lo parezca.
- Cuéntamelo todo, no lo superficial.
- De acuerdo. Cuando me dijo de hablar yo acepté y ahí fue cuando se me declaró totalmente, me dejó sin habla. Él ante mi silencio me dijo que ya sabía que yo no creía en el amor, pero que él lograría que sí lo hiciera. Él está convencido de que me gusta y que no quiero aceptar mis sentimientos por miedo. En cuanto dijo eso yo me enfadé con él y le dije… cosas- Dijo lo último con voz inocente.
-¿Qué cosas?- ¿Vale, que le habrá dicho?
-Mmm… Emmm…. Bueno… yo… No fue para tanto. Solo alcé un poco la voz diciéndole que no se metiera en mi vida y que me dejará en paz, que no le incumbían mis asuntos.
-Vaya, pobre Jasper, puedes llegar a ser muy gritona. ¿Y él que te dijo?
-Me dijo que me calmará y que yo sabía que él no se equivocaba y me marché.-Dijo con algo de pena en la voz y mirando el suelo, después me miró a los ojos apenada- ¿Sabes que es lo peor? Que tiene razón. Me gusta Jasper pero no será más que su amiga, eso será lo mejor para los dos. Nuestra situación no está para enamorarnos Renesmee. No debemos – Dijo con pesar
-No, Alice, otra vez no. Lo siento, pero me tengo que recibir a los invitados.- Me marché directa a la fiesta.
-Hija, te estaba buscando. Quiero presentarte al señor Cipactli, su esposa y sus dos hijos. Señores está es mi hija Renesmee.
-Encantada- Hice una reverencia me quedé un rato observándolos sin que se dieran cuenta. La mujer era un poco más alta que yo de tez morena se veía joven, tal vez fuera su segunda esposa, su pelo negro y recogido le daba un aspecto muy gentil. Su marido por lo contrario que su mujer se veía algo mayor, no tenía canas pero se le marcaban las arrugas cuando sonreía, era alto y grande y su postura era algo intimidante. Su hija era de mi edad o un poco más pequeña, era de mi mismo tamaño y su pelo negro y largo caía en una cascada semi recogida. Su hijo también era alto, fuerte y con el pelo castaño oscuro-
-Dígame señorita Renesmee ¿es cierto que dibuja como los ángeles?- Preguntó el señor Cipactli
-No creo que se pueda comparar ni un poco con los ángeles. Pero mis profesores argumentan que sí.
-Que modesta, seguro que me podría deleitar con algún cuadro de mi hijo. Quisiera poder tener un cuadro de mi heredero, estoy seguro que nadie lo haría como usted.
-Señor, mi hija se siente alagada. Pero lamentablemente no creo que pueda, estará muy ocupada durante un largo tiempo.
-Oh, que lastima. Otro día será, entonces.
-Si nos disculpan, nos tenemos que retirar- Oh, al fi. Lo malo fue que después de esta familia vino otra, y otra y otra y todos me decían cosas como si le podría cantar algo o tocar algún instrumente para ellos. Hasta que conseguí escaparme y me fui a beber y darme un pequeño paseo entre las personas.
-¿Señorita Renesmee? Lo lamento antes no pude hablar bien con usted- Dijo el hijo del señor Cipactli
-¿Me estaba buscando?- Me paré
-Quería preguntarle si le gustaría dar un paseo conmigo.- Pues no, no me apetece.
-No sería muy adecuado ir sola con usted- Bien al menos me sirve para algo tanto recato.
-Lamento si la he ofendido- ¿Por qué no te vas? Y mejor dicho ¿por qué no viene nadie a socorrerme?
-Lamento comunicarle que me tengo que marchar- No aguanto seguir hablando de esta manera. Hice una reverencia
-Gracias por dedicarme su tiempo- Seguidamente me besó la palma de la mano.
En cuanto me libre de ese chico me fui donde papá y él me dijo que ya era la hora de cenar. Cenamos todos tranquilamente y con la música de los instrumentos de fondo e iluminándonos con las diferentes antorchas esparcidas por todos los sitios. Las luces era de colores no sé como lo hacían pero eran de diferentes colores que contrastaban perfectamente entre sí, daba un efecto muy mágico.
Después de cenar, comenzó el baile con la introducción del Baile de los 4 Colores. Que consistía en que bailáramos alrededor de una gran hoguera las mismas doce chicas que hicimos la entrega de las ofrendas, lo hacíamos con flores, un polvo especial que serbia para avivar el fuego y otro polvo que le daba colores.
Primero, una vez encendida la hoguera, comenzábamos a dar vueltas a su alrededor cantando una canción acompañadas por el ritmo de los tambores. Segundo, tirábamos flores alrededor de la hoguera. Tercero hacíamos el baile más movido con saltos e intercambio de posturas y lugares. Cuarto, comenzamos a tirar los polvos de colores primero el azul, segundo el rojo, tercero el verde y cuarto el lila. Cada color tenía su baile y significado. Cuando ya lanzamos todos los colores no fuimos alejando progresivamente de la hoguera y finalmente tiramos el otro polvo especial que avivaba las llamas e hizo que se volviera a poner de su color natural.
Una vez acabado el baile comenzamos a bailar en grupo y ni una sola vez me tocó con Jacob y para mi mala suerte un montón de chicas se le acercaban. Cuando terminó el baile por grupo tuve que bailar con un centenar de chicos, intentaba escaparme pero siempre que lo intentaba un chico estaba detrás de mí y me pedía que bailará con él y no les podía rechazar, sería muy descortés por mi parte aunque yo si quisiera rechazarlos.
-Me concede este baile señorita.-Vaya otro chico, aunque este si me llamó la atención, era muy guapo y encantador. Comenzamos a bailar y él me hizo reír varias veces.
-Baila muy bien señor- Me reí.
-Me alegra que le guste. No sabía si estaba al nivel después de haber bailado tantos bailes y después de tanto tiempo la vi libre y quise aprovecharme.
-Oh, pues señor, no se aproveche tanto porque no estoy disponible- Me reí
-¿No? ¿Quién es el afortunado?
-Un chico maravilloso, inteligente y aventurero que me ha robado el corazón
-Me alegra escuchar eso porque ya me estaba poniendo celoso viéndote con tantos chicos.
-Oh vamos, Jacob, tampoco es para tanto.
-Claro, después de que un centenar de chicos te coqueteara no es para tanto, claro. Alice tenía razón has montado muchos espectáculos pero los que más me gustaban era cuando los futuros herederos o herederos te coqueteaban y tus los rechazabas. Era muy divertido de ver
-¿Me estabas espiando?
-Un poco. Qué te parece si no escapamos de toda esta fiesta
-Me encantaría, pero…- Y antes de que acabará ya estábamos saliendo de la multitud de personas.
Nos alejamos lo suficiente para que nadie nos viera. Hasta que Jacob me acorraló contra un árbol y nos comenzamos a besar. Echaba de menos sus dulces y tiernos labios, era tan maravilloso cuando él me besaba me hacía sentirme en las nubes y sentía colmo miles de mariposas revoloteaban en mi estomago.
-Jacob te estaba busc… Lo siento no sabía que estabais juntos.- Nos interrumpió Jasper
-¿Como nos has localizado?- Preguntó Jacob
-Te busqué y te encontré. Renesmee te tendrás que esperar para tu sesión exclusiva con Jacob porque me lo tengo que llevar.
-Pero…-Protestó Jacob
-Lo siento amigo, te buscan.-En cuanto dijo eso me dio un último beso y se marchó.
Me quedé un rato esperando, no tenía ganas de volver. Hasta que vi unos puntitos brillantes que flotaban, eran luciérnagas, las seguí. Cada vez se adentraban más en el bosque y aparecían más. Se quedaron un rato todas quietas y se esparcieron formando un círculo alrededor mío. De repente comencé a escuchar y a ver unas ramas moviéndose.
¡No, no puede ser, no! ¡No, otra vez, no! El puma ha vuelto otra vez pero este puma no es negro es castaño. En ese instante pasó algo extraño porque cuanto más se acercaba a mí más se amontonaban las luciérnagas a su alrededor era como si esa fuera su manera de llamar la atención. El puma se acercaba a mí moviendo ágilmente sus cuatro patas. Evitaba mirarle a los ojos pero me gruñía y me gruñía no de forma amenazante si no que lo hacía para llamar mi atención más bien ronroneaba. Después de tantos ronroneos lo miré porque era como si me atrajera ese sonido, en cuanto lo miré no pude evitar mirarlo a los ojos era como una atracción extraña. Y de repente me encontré corriendo hacia no sé donde porque me sentía perseguida, no sabía cómo había llegado a ese lugar lo conocía pero estaba como a dos horas a pie de casa.
Entré en una cueva y dentro de la cueva daba a una salida oculta que a la vez daba a una cascada interior que por arriba se podía ver el cielo, era descubierta. Me sentía cansada y amogotada física y psicológicamente. El puma apareció de la nada, sentía como si me quisiera hablar y… de una manera extraña lo hizo. Comencé a escuchar su voz en mi cabeza era la voz de una mujer, se oía algo lejana y extraña pero a la vez me era familiar. Esa voz me atraía. Me fui acercando poco a poco al puma sin dejar de mirarle a los ojos.
-¿Qué me has hecho?
-No lo hagas, no te acerques, es peligroso, sufrirás- Escuchaba voces en mi mente pero no eran mías eran del puma.
-¡Sal de mi mente!- Comencé a llorar sin razón, me sentía mal y no sé por qué- ¡SAL!- Grité eso hizo que el puma se alejara un poco, se había espantado. Lo más extraño fue que me hizo como una especie de reverencia y se marchó.
-Vete, márchate, aléjate-Fue lo último que escuché que me dijo el puma antes de desaparecer.
Me desperté en el suelo donde vi por última vez a las luciérnagas ¿Lo habré soñado? Seguramente pero… ¿Por qué parecía tan real? Porque me siento tan afectada. Me toqué la cara, tenía la cara mojada, había llorado ¿Pero que ha sido eso?
Regresé corriendo a la fiesta, en cuanto llegué comencé a hablar con las diferentes chicas que habían. No hablaban de nada interesante pero me quería distraer.
