capitulo 28. no tengo vida privada
Pov Renesmee
He perdido la esperanza de que vuelva. Ya no volverá. Ha pasado como un mes y no tengo noticias de él.
-Señorita Renesmee siéntese derecha y con las piernas cruzadas- Me ordenó mi profesora. Llevaba dos semanas de "clases" de modales y comportamiento. A papá no se le ocurrió una mejor idea que comenzar a educarme para ser una buena reina y esposa. Que escalofrios me da pensar en esa palabrar pero aún me pongo peor al saber que Jacob no volverá.
- Dígames señorita Renesmee, cuando alguien la invite a bailar en alguna fiesta ¿que debe responder?
- Sí es una persona importante tengo que decir que sería un placer, le sonrío y le hago una reverencia. Y si no es nadie importante le digo que me siento indispuesta, le sonrío a modo de disculpas pero sin degradarme y le digo disfrute de la fiesta por mi.- Dije en tono repetitivo y cansado, llevamos mucho tiempo con el mismo tema: enseñarme a ser frívola porque es la verdad lo único que me enseña esta profesora es frivolidad.
- Muy bien. Mañana continuaremos, ahora le toca con el señor Gipati.-El señor Gipati, me enseña defensa y guerra, yo ya sé pero igual me enseña. Esta clase sí que no fue ideada por papá él solo lo dijo bromeando pero yo la tomé por válida y acabé convenciéndole. Tampoco es que tenga muchas clases, tan solo tengo dos profesores pero cada uno enseña mucho.
- Buenos días señorita Renesmee- Me saludo con una reverencia. Eso es lo que no me gusta, que todos se comporten así. Me hacen sentir rara porque yo normalmente no me comporto así actúo como cualquier chica del pueblo, según la señora Flor es porque no me relaciono con las personas que debería relacionarme por eso tengo una forma de actuar y de hablar tan del pueblo pero yo sigo hablando como quiero.
-Hoy toca arco. Sé que se desenvuelve con él muy bien, así que quiero que tire o rompa ese jarrón.- Nada más acabar la frase yo apunté y lo rompí.
-Muy bien, ahora quiero que le dé a esa señal de ahí- Estaba un poco lejos pero fijé bien mi vista para apuntar mejor y me di cuenta que la señal era turquesa, como la piedra que me dio Jacob. Me enfadé al acordarme y tiré mal.
- Así que las distancias largas se le dan mal.
- No, es solo que no estaba concentrada.
- Da igual, dono por zanjada esta parte, algún día tal vez lo retomemos. Ahora voy a comprobar su rapidez visual- Después de que dijo eso no escuché nada más solo sé que hice tono bien y el profesor me felicitó.
Al acabar la clase ya era la hora de comer. Comí junto a papá y los profesores, ellos se quedarían una temporada y después se irían.
-Díganme ¿Cómo va Renesmee con sus clases?- Bien, seguro que ahora dirían cosas negativas.
- Sus modales a pesar no tener ninguna figura femenina educada son muy buenos. Aprende rápido, no dudo que será una buena gobernadora y esposa.-Dijo la señora Flor cosa que me sorprendió y me disgustó por la palabra esposa.
- Se defiende muy bien y su rapidez visual es intachable al igual que su inteligencia. Podría llegar muy lejos y aumentar sus dominios señor- Dijo el señor Gipati. Al parecer los dos se han puesto de acuerdo para sorprenderme. Pero yo no dije nada estuve toda la comida pensando en la piedra que me dio Jacob y en lo que significa.
Ahora estaba en el despacho de papá ordenando sus papeles y libros.
-Hija ¿Por qué estás tan distraída?
-No estoy distraída, solo estoy concentrada en ordenar bien estos papeles y libros.
- Sé que no es eso. A mí no me puedes mentir soy tu padre y sé lo que te pasa. Solo te pido que te olvides de ese capricho.-Me dijo serio.
-No sé de lo que hablas, papá.
- Sí que sabes de lo que te estoy hablando. No lo niegues. Sé que estás así porqué echas de menos al viajero Jacob. Sé que le quieres o mejor dicho estás encaprichada. Al menos has tenido la suerte de no llegar a más.
-¿Qué?
- ¿Creías que iba a dejar que ocurriera algo entre vosotros? He enviado a mi mejor guardia a vigilarte pero por lo visto no llegaste a más de una amistad. Jacob te apreciaba de una manera distinta que no era amistad, las pocas veces que estuvimos juntos lo pude observar. Pero mi mejor guardia me aseguró que no había más que una amistad, que erais muy cobardes para algo más. Bendita cobardía que te salvó.
- Ese guardia es ¿Alec?
- En quien más podría confiar, el es el único en el que confío plenamente además tampoco te llevas muy bien con él justo lo que necesito para que no te encubra.
-¿Siempre me vigilas?
-No. Pero nadie me puede asegurar que estés a salvo.
Salí del despacho en busca de Alec hasta que lo encontré entrenando junto con Seth, estaban luchando.
-¿Seth me podrías dejar hablar un momento con Alec?
- Ya no me dices ni hola ¿Acaso me has sustituido?- Dijo haciéndose el ofendido.
- No. Hola Seth. Se ve que eres un buen luchador le ibas ganando pero si me disculpas ¿Nos puedes dejar a solas?
- No hacía falta que me elogiaras tanto pero sí, soy un buen luchador.- Seguidamente se fue dejándonos solos.
- Mejor hablemos en un lugar más privado- Nos adentramos en el bosque
-Gracias Alec ¿Pero porque lo has hecho?- Le pregunté asombrada y extrañada
- ¿De que me hablas?
- De no haberme delatado delante de papá y decirle que Jacob era mi novio.
- A eso. No hubiera sido agradable ver como luchaban y ver como se mataban por ti.-Dijo en un tono que no supe entender
-Vale. Prefiero entender que lo has hecho bromeando. Igualmente gracias, eso sí que es de verdaderos amigos.
- No importa. Es divertido jugar al espía.
-Claro a costa de mi intimidad. Aunque ahora ya no importa- Dije en tono triste.
- ¿Qué te pasa? No te pongas así. Seguro que es por Jacob. Te dije que no era de fiar, que no confiaras en él.- Dijo en un tono reñidor pero a la vez dulce
-Jacob- Dije con melancolía poniéndome a llorar.
- No, por favor, no llores. No llores por alguien que no lo merece.-Me abrazó y me secó las lagrimas.- Mírame- Me costó mirarle pero le miré- Por favor no llores, no me gusta verte sin la sonrisa que siempre luces. – Sus palabras me reconfortaron y me alegraron- Bien, así me gusta- Me dedicó una sonrisa y me besó... pero en los labios.
- ¡Alec pero que haces! Estás loco- Le grité muy alarmada.
- Renesmee, lo siento. No era mi intención- Se me volvió a acercar.
- Aléjate de mí.
- Renesmee, no...- Antes de que acabara de hablarme le pegué una bofetada.
- No me toques- Me fui corriendo.
- ¡Malditos hombres! ¡Que se piensan! ¿¡ Que soy un juguete!?
- ¡Malditos, malditos, malditos! -Cogí una piedra y la tiré a un árbol. Volví a tirar otra piedra y le di a una rama donde había un pájaro que salió volando. Vi una sombra entre los arbustos.
-¿¡Quién es!?-Dije en tono enfadada y apuntando con una piedra a la sombra-
-¿¡Quién es!?- Volví a repetir.
- ¿Ya no te acuerdas de mí?- Salió de los arbustos la sombra y me quedé petrificada al ver quien era.
