CAPITULO 2: Camino del encuentro
RUTH
Estaba muy nerviosa, ¿cómo se lo tomaría mi madre? ¿Y si no sabía nada de mí? ¿Y sí estas personas eran producto de mi alocada imaginación? Llevaba tanto tiempo deseando ser uno de los personajes de mis libros que podría haber pasado eso exactamente, pero lo que mas miedo me daba no era eso si no que justamente dijera que sí. Que yo era una de esas semidiosas, eso era lo que mas miedo me daba, porque yo tenía a mi padre y a mi madre, y si yo fuera una semidiosa significaría que uno de ellos dos no lo eran, que había estado engañada toda mi vida y creedme eso da mucho mas miedo que que te echen de tu casa por loca.
Así que aquí estaba yo, en el muelle de Rota saliendo a la cubierta de un gran trirreme griego (lo sabía porque lo acabábamos de dar en sociales jiji) que la gente ignoraba al pasar, con dos de las personas mas extrañas que me había encontrado en mi vida, aunque tenían un aspecto de lo más normal. Decía lo de extrañas porque iban diciendo por ahí que eran semidioses y ciertamente, pese a todo lo que yo había visto y averiguado hoy, no estaba dispuesta a creerlo así como así. Las dos personas que me acompañaban eran Piper, porque pensaban que su encanto vocal podía ser utilidad en caso de que mi madre se pusiera algo histérica (aunque yo no veía como podía afectarle si no hablaba español) y Leo, para hacer de traductor. Nos despedimos de los demás o más bien, ellos se despidieron de los demás, yo me quedé mirando alejada como se decían cosas que no entendía. Suspiré, allí voy yo a encontrarme con la panda de personas que mas ganas tendría yo que encontrarme y eran americanos. Nos bajamos del barco y miré en torno a mí para ubicarme un momento y les dije con tono autoritario:
-Seguidme, mi casa es por allí.- Y eché a andar decidida hacia el paseo marítimo, porque puede que ellos fueran mas importantes que yo o mas mayores, pero este era mi hogar y aquí mandaba yo. Esperé habérselo dejado bien claro. Suspiré de todas formas y seguí caminando, perdida en mis pensamientos.
PIPER
El descubrimiento de la chica había sido bastante extraño. Me acordaba de cómo al llegar Percy y Annabeth, cubiertos de arañazos y pequeñas heridas con ella en brazos, completamente inconsciente, todos nos habíamos quedado helados.
-¿Qué hace ella aquí?- Preguntó Jason, bastante extrañado de que hubieran traído a una mortal normal a nuestro barco.
-Estaba mirándonos fijamente cuándo luchábamos contra el monstruo, como si estuviera hechizada. Me parece que puede ver a través de la niebla o ser una semidiosa menor.-Contestó Annabeth con su tono habitual. Pero con una mirada cariñosa hacia la chica inconsciente, con lo que me extrañé mucho.
-Vale, pero podemos llevarla a una habitación, se me están quedando los brazos dormidos.- Dijo Percy, que era el que la sujetaba, así que todos nos fuimos a dentro, hacia el cuarto de Hazel, que era el mas cercano. La tumbaron en la cama y le pusieron un sábana encima, solo cuándo todo estuvo echo me di cuenta de que Annabeth dejaba algo, un libro y unas gafas, en la mesita de noche. El libro estaba en español y nadie de aquí tenía gafas así que supuse que serían de la chica dormida. Entonces pregunté:
-¿Que le pasó?
-Estábamos luchando contra un... -Percy miró a Annabeth esperando una ayudita, pero ella solo se encogió de hombros, así que continuó hablando. -Contra algo muy raro cuándo nos dimos cuenta de que está niña nos estaba mirando asombrada. Intentamos alejarlo de ella pero la niña escogió ese momento para intentar salir corriendo y el monstruose abalanzó contra ella. Lo logramos matarlo a tiempo pero parece que la niña se desmayó del susto.- Y terminó de hablar como si no hubiera pasado nada en absoluto. Le eché un vistazo a la chica dormida, tenía el pelo castaño oscuro rizado todo revuelto y unos palillos chinos se escurrían de él. Su cara tenía una expresión angelical sin rastro del mal rato que seguro que seguro había pasado antes y calculé que tenía unos 12 o 13 años. Sonreí, entendía la expresión de antes de Annabeth, la niña era tan adorable.
Entonces Percy y Annabeth se fueron a adecentarse un poco y nos quedamos Jason, Hazel, Frank, Leo y yo con la niña. Hazel se sentó a su lado y la miró con una expresión extraña en la cara y Leo fue hacia el libro de la mesita y se rió al leer su titulo. Claro el entendía el español. Crucé una mirada con Jason y el me sonrío. Después de un rato de silencio en que Leo pasaba las paginas del libro a toda velocidad, riendo de vez en cuanto, entró Annabeth. Y le preguntó a Leo, curiosa:
-¿Te diviertes con él libro? ¿De que va?. -Este la miro risueño y le contesta.
-Pues mira, va de nosotros. Aparecen incluso nuestros nombres y todo. -A lo que todos nos quedamos mirándole asombrados y dijimos a la vez ¡QUE¡ Leo se río y entonces entra Percy en la habitación muy desconcertado y diciendo:
-¿Que os ha pasado?- Y me echo a reír con Leo, porque la situación era verdaderamente extraña. Leo contesta.
-La niña a la que acabáis de salvar estaba leyendo sobre nosotros y las descripciones del libro son bastante buenas así que no me extraña que pusiera esa cara de asombro al veros.- Percy puso una cara tal de sorpresa, que me eché a reír de nuevo y esta vez Annabeth y los demás me acompañaron en mi risa. Cuándo recuperamos el aliento observé de nuevo a la chica para ver si se había despertado, pero seguía inconsciente, aunque tenía una leve sonrisa en los labios como si supiera de que estábamos hablando.
-Bueno vale, pero ¿que dice el libro sobre nosotros?- Dijo Hazel, hablando por primera vez y con un tono de reproche en la voz, aunque con la sombra de una risa en sus ojos.
-El libro se llama El Hijo de Neptuno y sobre todo trata de vosotros tres- Dice refiriéndose a Hazel, Frank y Percy- Cuando Percy perdió la memoria y fuisteis a Alaska. Es bastante exacto, aunque parece la continuación de otros libros así que supongo que estará toda la historia de lo que ha pasado. Así que ahora somos famosos, ¿no es increíble?- Annabeth le miró muy seria.
-Eso no tiene gracia Valdez, es una cuestión muy seria.-Dijo ella.
-Así que ¿esa es la razón por la que os estuvo mirando? Parece que al final no es una semidiosa.- Escuché decir a Frank.
-Entonces, ¿que hacemos ahora con ella?- Preguntó un Jason algo preocupado, tuve ganas de ponerme a su lado y cogerle de la mano, era tan adorable cuando se preocupaba, pero el cuarto estaba atestado de personas. Entonces me fijé en el colgante que llevaba la chica dormida y recordé las palabras de mi madre, Afrodita, cuándo nos la encontramos y nos dijo que viniéramos aquí "encontrad a mi elegida, ella os ayudará con la misión, la reconoceréis por el colgante de ocultación en su cuello" Ella había sido la razón de que nos desviáramos en nuestro viaje a la Roma original. Casi pego un salto al hacer tan increíble descubrimiento, se lo dije a los demás rápidamente
-Mirad, la chica lleva un colgante en el cuello, como dijo Afrodita. -Los demás me miraron con los ojos muy abiertos y Annabeth dijo.
-Entonces eso significa...
-Eso significa que ella es la elegida de Afrodita, Pipes eres un genio- Completó Jason contento y me dio un beso delante de todos. Menos mal que el entrenador Hedge no estaba por allí si no era capaz de no dejarnos estar solos en el barco nunca más. Los demás soltaron algunas risitas, pero cuando nos separamos pude ver como Annabeth y Percy se miraban casi conspirativamente, con una leve sonrisa en sus labios. Empezamos a hablar de nuevo, pero entonces Annabeth nos hizo parar y señaló a la chica, se había despertado y nos observaba con ojos recelosos y asustados. Parecía que toda su inocencia se había esfumado al despertar.
Y ahora íbamos detrás de Ruth en un pueblo que no conocíamos, siguiendo a una chica mucho mas pequeña que nosotros, que sin duda estaba terriblemente asustada aunque trataba de ocultárnoslo. Suspiré, esto iba a salirnos perfectamente. Noté como Ruth estaba nerviosa mientras caminábamos, se toqueteaba el pelo e iba tatareando nerviosa, así que intenté carmarla con mi encanto vocal a pesar de no estar segura de si funcionaría al no entender ella el inglés:
-Tranquila cálmate todo va a salir bien.- Parece que funcionó porque se relajo visiblemente, aunque le dijo algo a Leo en español, con tono bromista y este se rió. Leo me lo pasó, aun sonriendo.
-Dice que no vuelvas a utilizar tu charmspeak con ella o si no te vestirá de niña pija.- Me reí yo también, sorprendida de que Ruth hubiera captado tan rápidamente mi personalidad, aunque claro, si se había leído todos los libros de las aventuras que habíamos tenido era normal que supiera de nuestras personalidades. Aunque pensé que en eso nosotros estábamos en desventaja respecto a ella, no teníamos ni idea de cómo se comportaría. Estábamos por un paseo marítimo de una playa que ella parecía conocer cómo la palma de su mano, estaba muy cómoda por ese entorno, se le notaba y miraba al mar tempestuoso y al cielo cubierto de nubes y lleno de viento son una expresión de felicidad casi infantil. Entonces salimos del paseo marítimo y nos metimos en el pueblo. En unos veinte minutos llegamos a una casa en una zona que parecía echa hacía unos pocos años, con un hermoso parque enfrente. Nos paramos enfrente de la casa y pude notar cómo Ruth se resistía a entrar, sus nervios parecían haber vuelto a ella. Sentí pena por la chica, era realmente muy joven para todo lo que le había pasado:
-Tranquila, ya verás como todo... como todo irá bien te lo aseguro. - Le dije, sin rastro de encanto vocal en mi voz. Leo me miró preocupado y transmitió el mensaje a Ruth, entonces ella dijo algo, como para si misma y llamó a la puerta.
