29. cumpliendo promesas
- ¡Malditos hombres! ¡Que se piensan! ¿¡ Que soy un juguete!?
- ¡Malditos, malditos, malditos! -Cogí una piedra y la tiré a un árbol. Volví a tirar otra piedra y le di a una rama donde había un pájaro que salió volando. Vi una sombra entre los arbustos.
-¿¡Quién es!?-Dije en tono enfadada y apuntando con una piedra a la sombra-
-¿¡Quién es!?- Volví a repetir.
- ¿Ya no te acuerdas de mí?- Salió de los arbustos la sombra y me quedé petrificada al ver quien era.
-¿J-Jake?- Dije extrañada- ¡Jacob! –Dije enfadada. Apreté los puños y me di cuenta que a aún tenía una piedra. No lo pensé mucho y se la tiré, pero él la esquivó.
-¡Que me das!-Dijo alarmado
- ¡Yo quería darte!-Dije aún enfadada. Me fijé en mi alrededor y comencé a tirar todo lo que hubiera, que eran pequeñas piedritas que no hacían daño. Que lastima
-¡Para!-Vino hacia mí, me cogió de los brazos y me pegó a él haciendo que me quedara casi inmovilizada.
- ¡Jacob suéltame!- Dije intentando moverme para que me soltara.
- No ¿Qué es lo que te pasa?- Me miró con ojos suplicantes.
-Deja de mirarme así-Le empujé y me soltó- ¡¿Cómo quieres que me sienta si me dejaste?! ¡No supe nada de ti en un maldito mes! ¡¿Y ahora vuelves y me preguntas que me pasa?!
- Te lo puedo explicar.
- Pues claro que me lo vas a explicar y no te volverás a ir hasta que me lo expliques. Cuando ya me lo hayas explicado podrás hacer lo que quieras pero si no, nada- Dije sentándome en el suelo y cruzándome de brazos. Ya sé que ha sonado algo duro pero es lo único que se me vino en mente, maldita mente.
- Me odias- Suspiró
- Odiar es una palabra muy fuerte. Solo estoy extremadamente enfadada porque no supe nada de ti y vuelves de la nada.
- No me odias – Dijo contentó- Bien-Bufó- No pude volver antes porque me tuvieron retenido y quería extraerme todos los proyectos que tenía en mente para llevarlos ellos a cabo y enriquecerse.
- Nunca confíes en desconocidos, no son de confiar- Dije pensando en lo que me dijo Alec. Alec, no. No pienses en Alec ni en nada de lo que ha pasado hace cinco minutos. Jacob ha vuelto así que no tienes por qué estar así
- No me perdonas ¿Verdad?- Dijo con cara triste. No me puedo resistir a esa carita.
- No seas tontito- Me levanté y me puso al frente- No podría aguantar estar sin ti mucho tiempo más. No esperes que no te vaya a perdonar porque... porque simplemente has vuelto y eso significa que puedo confiar plenamente en ti- Le dije sonriéndole y acariciándole la mejilla
-Entonces... ¿Me sigues queriendo?
- Vaya si el viaje te ha dejado algo... bobo- Dije intentando sonar lo más divertida posible y lo logré
- ¿Bobo?-Dijo en tono divertido
- Me he quedado sin palabras de mi vocabulario "indebido" –Hice una mueca- Cada palabra "indebida" es recitar diez veces el articulo seis de los derechos de un rey. Y te digo que es muy largo. Por eso después de tanto tiempo sin hablar "indebidamente" me he quedado sin algunas palabras.
- No te entiendo- Puse los ojos en blanco
- Tengo profesores- Dije en tono fastidiado- ¿Te puede creer que haga clases para ser una buena reina, señorita y esposa? Lo único bueno es que también me enseñan lucha y estrategias militares.
-Así que mientras no estaba te has convertido en toda una señorita.-Dijo en tono pensativo
- Yo ya sé cómo comportarme- Sonreí, he tenido una idea- Sé como decir: me hacías falta y que te amo a través de gestos y movimientos.
- Así que sabes el lenguaje de signos.
- No, sé una cosa mejor- Me miró extrañado. Me acerqué a él y antes de que se llegue a sorprender, le besé. Fue un beso dulce y cariñoso. Después le rodé el cuello con los brazos, estuvimos un rato así hasta que me separé.
-Me encanta tu lenguaje de signos. Por un momento pensé que ya no me querías y que te habías olvidado de mí.
- ¿Cuándo?
- Cuando me comenzaste a tirar piedras.
- Eso es justificable: no tengo vida privada y al estar enfada comencé a tirar y tirar cosas y llegaste tú en un mal momento.
- ¿Así que un mal momento? Como castigo de haberme intentado asesinar yo te torturaré a cosquillas y a besos.
- No sabes cuánto deseo que comience mi tortura, mi segunda tortura, la primera no me entusiasma.
- Entonces te complaceré pero solo por ser tú- Después de un buen rato de "tortura" nos quedamos acostados en el suelo.
- ¿Cuándo has llegado?
- Antes de ayer.
-¿Y dónde te has quedado?
-Me quedé en el mejor hotel del mundo: la naturaleza.
-¿Has acampado?
- Sí, Jasper ahora está en el campamento vigilando.
- ¿Y si os quedáis otra vez en el templo? –Dije entusiasmada- Seguro que a Alice le alegrará ver a Jasper y tú y yo podremos aprovechar para ser los "alcahuetas"
- Mmm, te tengo una noticia.
-¿Qué noticia?
- No sé como, pero ayer tu padre nos encontró a Jacob y a mí y no se marchó hasta que aceptamos quedarnos en el templo.
- ¿Papá?- Pero si él te quería lejos de mí
- Sí, hoy iremos.
- No podemos llegar juntos si no se vería extraño. Ya sé, primero voy yo y unas horas después vosotros, más o menos a la hora de cenar.
- Me parece bien. Y tu cuando nos veas te puedes hacer la sorprendida y... Primero correr a saludar a Jasper.
-¿Por qué correr?
-Porqué eres muy efusiva y alegre, además Jasper es tu gran amigo con el que pasabas la mayor parte del tiempo. Te hago acuerdo que tú y yo no éramos tan amigos y habladores delante de tu padre.
- Cierto, entonces yo "corro" hacia Jasper y cuando llego a ti te sonrío y digo que es un placer que hayas vuelto. Y después me siento en mi lugar.
- Sí, buen plan. Ahora disfrutemos del poco tiempo que nos queda sin que nos "volvamos a ver".
Minutos después me dirigí a casa y horas después llegaron Jacob y Jasper, hice todo lo que planeamos. Pero me quedó una duda ¿Por qué papá lo ha invitado si lo quería lejos de mí?
