30. Todos pueden elegir menos yo
Ya ha pasado un tiempo des de que Jacob llegó sin darme cuenta ya es estamos a finales de junio. Ahora puedo verlo más seguido sin levantar sospecha ya que Alice y Jasper más o menos están juntos nadie se opone o casi nadie si no contamos a Alec. Aún me acuerdo cuando Alec, Esme y yo la comenzamos a interrogar.
*Salto atrás en el tiempo
- ¿Alice te gusta Jasper? ¿Hay algo entre vosotros dos?-Pregunté
- ¿Hija te has enamorado? ¿Des de cuando sientes eso?- Preguntó ilusionada Esme
- ¿Es verdad lo que he escuchado?- Dijo Alec entrando a mi habitación.
-¿Alguien te dio permiso para entrar?- Le dije a Alec
- ¿Mi hermana está enamorada de yo que sé quién y quieres que espere hasta que tú me dejes entrar?- Dijo Alec irritado
- Niños no discutan- Nos cortó Esme- Cariño – Abrazó a Alice- Como me alegro que te hayas enamorado. Yo que creí que nunca lo harías.
- Sabía que al final acabarías sintiendo algo más que amistad hacia Jasper- Dije sonriéndole
- ¡¿Jasper?! ¡¿Te has enamorado de Jasper?!- Gritó Alec- Seguro que eso fue idea tuya Renesmee.
-¡El amor no es una idea! Además tú que sabrás, nunca te has enamorado- Le reproché
-No pero si he querido mucho a alguien y...
-¡Basta!-Dijo Alice después del gran rato en silencio- ¡No estoy enamorada! Solo que Jasper me...
- ¡Te gusta!- La abracé- Oh, Alice, no sabes cuánto me alegro.
- Hija que sepas que no me opondré, yo también pasé por lo mismo me enamoré de alguien que yo creía que no estaba a mi alcance y mira, tuve dos preciosos hijos-Dijo muy alegre Esme
- ¿Hijos? No, no y no. Alice eres muy joven para pensar en tener hijos- Dijo alarmado Alec
- Alec no eres el más indicado para hablar de irse y de hijos. Ya que tu padre por si no lo recuerdas no era de aquí, si mal no lo recuerdo era de la civilización- Le recordé
-Pero él se comportaba como un maya- Lo defendió
- Claro y por eso tú te llamas Alec ¿Qué clase de nombre es ese?
-Uno occidental.
- Entonces si yo quiero... irme con él ¿Me dejarías mamá?- Preguntó ilusionada Alice pasando de nuestra conversación
- No, no te irás sin mi consentimiento- Aseguró Alec
- Pues claro, si es lo que tú quieres. No hay nada que me haga más feliz que vuestra felicidad- Le contradijo Esme
- Y... ¿todo eso de los matrimonios concertados?
-Cariño solo somos jarech, nosotras no estamos obligadas a nada ni por necesidad ni por alguna otra razón- Todos me miraron disimuladamente
- Gracias por el recordatorio- Me crucé de brazos.
-Mi niña no pretendía decir eso-Se disculpó
- No importa, igualmente me puedo escapar y tener una nueva vida lejos de aquí y...
- Ni lo pienses- Me cortó Alec.
-¿Acaso eres el chico oficial de romper sueños e ilusiones? – Me quejé
- El señor Fareteki te tiene muy vigilada y si te pasa algo de esa clase me echará la culpa a mí por ser tu cómplice
- Niños ya basta ¿No que eráis amigos?
- Por eso mamá porqué como ahora el señor Fareteki se ha dado cuenta que no me llevo tan mal que ella si pasa algo así sospechará de mí.
- Este hijo mío- Negó con la cabeza-¿Se puede saber cuándo te he enseñado yo eso de echarle toda la culpa a las mujeres y no afrontar tus deberes como hombre?
- Pero mamá...- Que gracioso es ver como Alec se comporta como un niño pequeño.
- Nada- Lo cayó Esme- Cuando pienses cosas así no le eches la culpa a los demás afronta tus deberes.
-Sí mamá- Dijo cabizbajo Alec. No pude aguantar y me reí al parecer Alice tampoco se resistió porqué ella también se puso a reír.
- ¿De que os reís?- Preguntó Alec molesto
- No todos los días veo como mamá te sermonea y es divertido- No volvimos a reír y Esme se ajunto a nuestras risas.
-Mujeres- Dijo con gesto de negación y se marchó de la habitación.
*Fin salto en el tiempo
-¿Alice, Alice hoy no sales con Jasper?- Le pregunté haciendo que Alice rodara los ojos.
- Solo me quieres por eso. Soy tu escusa para poder salir con Jacob- Se quejó.
- Solo un poquito- Le puse la sonrisa más inocente que tenia.
- No hoy no saldremos nos quedaremos aquí.
-Igual os vigilaremos.
-Hola os estaba buscando- Dijo Dallas
- ¿Para qué? Respondimos al unísono
- Quería consejos sobre mujeres.-Dijo avergonzado. Alice y yo nos miramos.
-Te nos has enamorado- Volvimos a decir al unísono y lo abrazamos.
- Sí... bueno ¿Me ayudáis?
-Claro ¿Quién es? ¿Cómo se llama? ¿Dónde vive? ¿Cómo es?- Pregunté impaciente
- Es una chica de mi edad de este poblado, es de vuestra altura y es hermosa- Sonrió con ternura.
- ¿Pero cómo se llama?- Preguntó Alice
- Ese es el problema, que no se su nombre y no me conoce.
- ¿Y cómo la conociste?- Pregunté desconcertada
- La conocí yendo al poblado para distraerme un rato, al parecer es nueva en el poblado. Por lo que he averiguado solo vive con su madre.
- ¿Y a qué esperas? ¿Cuando le hablarás?- Preguntó Alice
- Es por eso que he acudido a vosotras.
- Hazte como el que buscas algo y le pides ayuda, después le preguntas su nombre, hablas con ella y le pide que si puedes volver a verla.
- ¡Claro Renesmee, como no se me había ocurrido antes! Gracias y ahora me voy, tengo que conquistar a mi futura esposa.
- Todos pueden elegir menos yo, eso es injusticia- Me crucé de brazos.
- Por qué estás así mi cielo- Dijo mi querido Jacob
- Porque no puede elegir- Dijo Alice y se marchó.
-¿Elegir?
-Cosas mías.
- Hoy no podremos salir, Jasper y Alice se quedan.-Se lamentó
- Antes salíamos sin ser nada.
-Tienes razón- Me cogió de la mano y fuimos corriendo a la selva.
Al parecer se había amontonado hojas así que decidí comenzar a ser equilibrios en las ramas de los arboles.
-Nessie, baja de ahí, te vas a caer.-Me dijo des de lo bajo Jacob
- No me...- Y me caí en la rama de abajo por suerte me quedé colgando boca abajo con los pies casi enrollados en la rama que poco tiempo después se cayó. Cerré los ojos para prepararme para la caída pero esperé y no noté nada. Al abrir los ojos me topé con los ojos de Jacob. Al parecer me cogió a tiempo en brazos.
-Te dije que bajaras de ahí.
- Al menos tengo la seguridad de que siempre que esté en peligro tu estarás ahí para salvarme- Sonreí y enrolle mis brazos al cuello de Jacob, le besé y después pegué mi cabeza a su pecho.
-Te quiero y te amo- Me dijo
- Y yo te amo y te amo- Me sonrió.
-¿Estás cómoda?- Me preguntó después de un rato
- Sí pero lo malo es que me he hecho un poco de daño en los pies y no sé si pueda caminar pero por si acaso prefiero no intentarlo- Me dejó en el suelo mullido de hojas, me tocó los pies y me hizo un masaje.
- ¿Ya?- Moví un poco los pies.
-Sí, pero prefiero quedarme un rato más
-Tus deseos son ordenes- Me sonrió y yo a él.
