CAPITULO 5: Cena en un trirreme griego (Pero cuándo he llegado yo a esto?)

ANNABETH

Cuándo Frank dijo esto, (algo sorprendente, ya que se nos había olvidado a todos la cena, con la novedad de Ruth) sacamos los platos y los vasos mágicos, en los que aparecía la comida que quisieras o bebida que tu pidieras. Cuándo se lo contamos a la joven esta no parecía demasiado convencida aunque hizo lo que Hazel le indicó y en seguida apareció en su plato, pasta fresca con queso rallado por encima. La miré intentando averiguar como sería Ruth. No me cuadraba que estuviera llevándolo todo tan bien, aunque Leo y Piper hayan dicho que se había desahogado en el camino de vuelta. Y para rematar, su "madre" decía que Selene era su progenitora olímpica, cuándo hacía tiempo que había desaparecido, tal como lo hiciera Pan hace algunos años. Esa chica y su llegada habían sido un gran misterio. Cuándo apareció hace un rato por las escaleras traía una expresión seria y resuelta, como si ya hubiera aceptado lo que había pasado aunque yo sabía por experiencia que eso no era algo que sucediera tan rápidamente. Me inquietaba un poco, aunque a la vez me parecía algo admirable en alguien tan joven. Aunque recordé que esa era la edad hacia la que había tenido mi primera misión con Percy y Grover, tratando de recuperar el rayo maestro de Zeus. Sonreí al pensar en ello, parecía que había sucedido en otra vida. Así que trataba de comer algo, aunque mis pensamientos estuvieran mas bien en otra parte en ese momento. Por lo que no me extrañé cuando no me enteré de que me habían preguntado algo.

-Sí, bueno es que estaba en otra parte, ¿qué habíais dicho?- Los demás me miraron con extrañeza, era raro que no estuviera pendiente de la conversación. Aunque Ruth no me miraba extrañada sino mas bien con curiosidad. Esa era una de las primeras expresiones que había visto en ella, la curiosidad. Parecía que siempre estaba presente en su rostro.

-Te preguntaba sobre si estabas de acuerdo en que sería genial visitar las pirámides de Guiza.- Me dice Ruth, sonriendo.- Yo opino que estaría genial, su misteriosa construcción y toda la historia que guardan...

-Pero su construcción no fue tan misteriosa, las ultimas investigaciones al respecto muestran- En ese momento noté las miradas reprobadoras de los demás, pensando que iba a aburrirlos a todos con mi incansable charla de arquitectura. Pero noté como Ruth escuchaba interesada, así que proseguí.- Muestran que podrían haber sido levantadas según un sistema de rampas y mediante un montón de esclavos. En realidad no es tan misterioso.

-Ya, yo también lo había escuchado, pero si piensas así durante todo el rato le quitas la magia. Prefiero pensar que es un gran misterio.- me contesta ella, yo la miré algo sorprendida. Mmm parecía que después de todo nos íbamos a acabar llevando bien.

-Ya verás como después de un rato siendo semidiosa vas a acabar como poco, recelando de la historia antigua y seguro que no te parece tan genial.-Le dije, tratando de probar su interés por ese tipo de historia. Tal y como pensé su mirada se oscureció un poco y parecía algo ofendida. Estaba segura de que le encantaba la historia y que esa afirmación le había parecido una gran bobada. El resto del comedor estaba en silencio atentos a nuestra conversación.

-Lo dudo mucho, he estado enganchada a la historia antigua de cualquier civilización que pillara desde que era pequeña, me extraña mucho que algún día se me quite el interés en ese tema.- Dijo ella y entonces yo sonreí.

-Me parece que nos llevaremos bien.- Ruth me miró, parecía aliviada en cierto modo cómo si hubiera estado preocupada por caerme bien. Que dulce parece, pensé, cuándo se preocupa por esos detalles tontos y no por todo lo que se le viene encima. Seguimos cenando, hasta entonces no me había dado cuenta de que todos los ruidos de la cena se habían apagado. Entonces Jason intervino en la conversación.

-Y entonces Ruth, ¿desde cuándo tienes esa afición por la historia?- Ella se tomó un tenedor lleno de pasta antes de contestar a su pregunta. Y sonríe, pero de verdad. Tenía la sensación de que era la misma cara que yo ponía cuándo me preguntaban por la arquitectura y esos datos que me encantaban.

-Desde siempre como he dicho antes, aunque se intensificó cuándo empecé a leer unos libros de mitología egipcia. Las Crónicas Kane.- De pronto se quedó pensando un momento y su expresión cambió radicalmente.

-¿Ruth estás bien?- Le preguntó Hazel, preocupada.

-Sí... es solo.. que... El hombre que escribió esos libros también escribió los que hablan de vosotros y pensé que si...

-Que si esos libros eran reales también podían serlo los que hablan de Egipto ¿no?- Completó Percy y ella asintió todavía algo pálida.

Yo pensé en lo que había dicho Ruth. Visto así tenía su lógica, aunque no podía dejar de preguntarme quien podría ser ese hombre, aunque seguramente publicaba sus libros bajo un seudónimo. Otra cosa más en la que tendría que pensar.

-Pero no tenemos que preocuparnos de eso ahora, porque si no me equivoco los protagonistas del libro son buenos y ya han acabado con la "amenaza" a la que tendrían que hacer frente ¿no?- Preguntó Piper. Ruth pareció dudar durante un momento, pero acabó por asentir.

-Sí, en los libros ya se ha acabado la amenaza principal. Pero es solo que todo esto... Me parece demasiado extraño para que sea real.

-Te entiendo.- dijo Percy.- Todo esto es demasiado extraño como para que cualquier persona intente comprenderlo. Yo mismo todavía no lo comprendo.- Añadió él con un tono más bromista y Ruth sonrió un poco. Parecía increíble volver a tenerlo de vuelta después de tanto tiempo buscándolo. Suspiré.

-Bueno parece que ya hemos acabado de cenar. -Dije yo y abandonamos el comedor. Aunque todavía me dio tiempo de ver cómo Ruth y Hazel se escabullían hacia la cubierta. Que extraño, pensé. Pero me fui hacia mi cuarto, estaba cansada y había que recuperarse después de muchos días de acción.


HAZEL

Cuándo salimos de comer, noté que Ruth estaba como preocupada, así que en vez de irme a mi cuarto la acompañé a cubierta dónde se puso a observar las estrellas con aire soñador. Era extraña. No tanto como yo, supongo, pero era algo extraña. Además tenía un año menos que yo y no es que me importara demasiado, pero desde que había vuelto mis únicos amigos habían sido siempre mayores que yo. Ella tardó un rato en hablarme aunque estaba segura de que se había percatado en seguida de que la había seguido hasta allí. La luz de la Luna la reflejaba borrosa, como si no fuera del todo consistente y me costaba mirarla así que sencillamente miré hacia el mar.

-Hola Hazel.

-Um.. Hola, venía a ver cómo estabas, ya sabes por todo lo que ha pasado hoy.- Le dije sin saber como reaccionaría ella.

-No lo se realmente. Sabes, ahora me estoy preguntando, que a lo mejor mi padre no es mi padre ¿sabes? Porque mi "madre" no ha dicho que la diosa le dijera que yo era hija de él.- Me dijo, sonando preocupada, pero también algo curiosa.

-Pues, yo creo que lo más seguro es que fuera tu padre, sino te lo hubiera dicho ¿no?- Le dije yo, intentando quitarle un poco su preocupación.

-Sí, seguro que mi madre me lo hubiera dicho.-Dijo ella más segura.

-Por cierto, ¿de que trabaja tu padre?

-Es astrónomo, se pirra por las estrellas y todas las cosas del espacio. Se quedó bastante alucinado cuándo apareció la constelación de la cazadora.- Y se rió entre dientes. Yo pensé que cómo el padre era astrónomo no era de extrañar que la diosa de la Luna se fijara en él.

-Oh, bueno. Entonces seguro que es tu verdadero padre.-Le dije.

-Ahora que lo dices, no me extraña que se fijara en el. Gracias.- Dijo ella de pronto.

-¿Por qué?

-Porque me has dado algo de esperanza.- Dijo volviéndose de nuevo a la Luna. Yo lo interpreté como un gesto de despedida y me fui, aunque antes le dije:

-Por cierto, puedes venir a mi cuarto para dormir.- Y esa vez, definitivamente me marché de allí. No había ganas de quedarme demasiado tiempo, yo ya tenía mis propios problemas.