CAPITULO 10: Buenas Noches

RUTH

Me quedé después de comer animada por Sandra y Mónica. Decían que esto del micrófono abierto era algo digno de ver (principalmente por las tonterías y estupideces que la gente hacía durante las actuaciones). Y que había algunos que se las preparaban durante varios días, ya que esto solo sucedía los viernes cada dos o tres semanas en vacaciones, aunque cuando era mejor era el ultimo día de la temporada de verano en el que todo el mundo participaba. ( Y si no, te obligaban bajo amenazas y lisonjas. Me hubiera gustado ser testigo de ello...) A Alex no le importó demasiado que me quedara, estaba hablando con Nina, seguramente diciendo odiosos comentarios sobre mí, mientras ella asentía encantada por tener su atención. Solo había que ver lo que había soltado antes...

FLASHBACK
(Ruth) Estábamos dirigiéndonos al pequeño grupo de semidioses que habíamos visto al principio. Yo estaba animada, me gustaba bastante este sitio y llevábamos mas de 5 minutos sin tirarnos pullas el uno al otro. (Aunque en realidad eran bastante divertidas y tenía la sensación de que también lo eran para él.) Cuándo llegamos, dos chicas que se presentaron cómo Sandra y Mónica, rápidamente empezaron a hacerme preguntas sobre si estaba cómoda y tal y cómo estaba actuando Alex como anfitrión. (A esto ultimo respondí diciendo, que regular, porque podría haberse dejado las tonterías, a lo que ellas respondieron. "¿Solo regular?") Otro chico y una chica (creo que llamados Andrómeda y Estefano, ambos portugueses) me miraron con desconfianza y un segundo chico me miró con altivez, como si yo no fuera nada. Oh, oh. Acaba de identificar que clase de persona era y estaba segura de que nos íbamos a llevar fatal. No soportaba la gente así, pensaba que eran idiotas y superficiales, a pesar de comportarme a veces así yo también. (Pero yo pienso que lo mío tiene perdón, porque solo lo uso con gente como él y con los que me caen mal.)
-¿Esta es la nueva semidiosa? ¿Cómo ha podido durar siquiera tanto tiempo ahí fuera? No parece que sepa defenderse.- Dijo el ultimo mirándome de arriba abajo. En vez de sentirme intimidada, lo que supongo que sería su intención, lo miré desafiante y contesté lo mejor que pude.
-Y supongo que tu eres aquí el encargado de las bienvenidas. Lo siento si no me postro a tus pies, pero no tengo ganas de seguir a un idiota con problema de autoestimas como tu, así que, ¿si te puedes ir callando..?- Sandra y Mónica me miraron asombradas y Alex hizo otro tanto moviendo la cabeza, como diciendo que yo había cometido una estupidez. Supongo que así era, pero después de estos dos días locos no tenía ganas de soportar a chulito como él, así que no me moleste en guardarme el comentario como una buena chica, sino que le conteste como era debido. Además, tampoco le iba a soltar de buenas a primeras lo de mi colgante. Andrómeda y Estefano sin embargo me miraron con un vago interés, pero sin expresar demasiada emoción, cómo quien examina a un bicho interesante. Rechiné los dientes, pero no dije nada más. El recibidor de mi elaborado insulto, de quien ni siquiera sabía su nombre, se puso pálido y con expresión de rabia en la cara.
-¿Qué puedes saber tu...?- Empezó a decir, pero Alex lo interrumpió.
-Déjalo Ez, no merece la pena y ella acaba de llegar. Dale un respiro.- Lo dijo sonando preocupado. Estaba muy mono y yo sinceramente sorprendida. Supongo que debió de notarse, porque ese tal Ez me miró con una expresión divertida.
-Si está sorprendida... Bueno, yo creo que ninguno de nosotros esperábamos esto de ti Alex. Normalmente te mantienes al margen. ¿Tal vez la nueva te gusta?
-Ni en sueños, pero pienso que podrías esperar a que el verano este un poco mas avanzado para hacer esas idioteces. No queremos que te castiguen tan rápido.-Dijo Alex, bromeando un poco. Aunque me dolió eso de "ni en sueños". Para mi sorpresa Ez respondió relajado.
-Tienes razón, queda mucho verano por delante ¿no Alex? Me enteré de que tuviste que hacerle de niñera esta tarde, ¿te contó algo interesante o es tan aburrida como aparenta?- Tenía ganas de saltarle encima, pero las miradas de advertencia de Sandra me detuvieron. Seguramente no era una buena idea pelearse delante de todo el mundo con un semidiós algo mayor que tu (porque parecía de 13 o 14 años) y encima entrenado. Así que me callé y esperé la respuesta. Como lo diga lo mato, como lo diga lo mato...Pensaba yo, pero mi suerte me había abandonado ya, así que lo dijo.
-Vámonos...-Me susurro Mónica tirando de mí, pero yo no me moví no quería irme de ahí, pese a que doliera lo que estaba a punto de escuchar. No quería enterarme a través de algún mensajero.
-Nada interesante excepto que se desmayó cuándo se encontró un monstruo por la calle, así es como se encontró con los estadounidenses.- Dijo con el mismo tono despreocupado, pero mirándome de reojo. Lo mato, yo lo mato, de echo ya me estaba acercando a ese estúpido, traidor, hijo de su...
-Dios, ¿de verdad que te contó eso? Entonces eres mas debilucha y tonta de lo que pensaba...
-¡Cállate! ¡Maldito! ¡Idiota!- Le dije remarcando cada palabra con una mirada furiosa y me volví furibunda hacia Alex señalándolo con el dedo.- ¡Y TÚ! ¡Da por sentado que te tienes que olvidar de que existo!- Y bajando un poco la voz porque veía que había mucha gente que me estaba mirando. Ciertamente, ahora me doy cuenta, estaba un exagerando un poquito.- ¿Ha quedado claro?
-Solo te hacía un pequeño favor, se iban a enterar de todas formas y además, ¿a quien se le ocurriría confiar en alguien a quien hace 1 hora que conoces?-Dijo él con el mismo tono (ahora mi anterior reacción estaba totalmente justificada, lo tenía claro y lo sigo teniendo claro), pero añadiéndole algo de condescendencia. Dioses, ahora si que tenía las miradas del resto del grupo fijas en nosotros dos. Sí, ahora me lo creo cuando decían que los semidioses eran propensos a las peleas, solo había que mirarnos en este momento.
-¿Y a quien se le ocurriría estar al lado siquiera de un idiota como tú? Porque con esa cara de tonto y ese comportamiento de crío no creo que haya nadie que se quiera juntar contigo a excepción de otros como tú y de algunas buenas personas que te soportan lo suficiente como para que no te sientas herido.- Después de esta ultima pulla, ahora sí, dejé que Sandra y Mónica, algo escandalizadas (ewe, eso es decir poco, parecían muy muy escandalizadas, supongo que me pasé un poquito) me alejaran de allí.

FIN FLASHBACK

Así que ahora comprenderéis el motivo del enfado monumental que tenía con Alex. Muy muy infantil sí, pero me sentí muy traicionada cuando dijo eso delante de todos y no me gusta que me traicionen. Lo odio. Así que ahora yo lo odiaba a él, aunque mis planes se vieron truncados por el echo de ser hija de Selene y de que Althea lo pusiera a él cómo mi guía personal.
Que más dará, el caso es que estábamos en el claro en el que entre algunos sátiros (¿O serían faunos? Vete tu a saber, con estos líos...) y unos cuantos semidios s se montaron en un pispas un escenario con las mesas de los mayores. Se hicieron turnos y tal y la musica que salía de ninguna parte se adecuaba a lo que era necesario. Me estaba gustando mucho estar allí, porque a mi me encanta la musica y mas cuando era en directo, aunque fuera interpretada por un puñado de adolescentes que no se sabían la mitad de la letra. Seguro que debí de poner cara de mojigata, porque Sandra me preguntó sonriendo:
-¿Te gustaría participar?- Yo me quedé en blanco total con su pregunta y de nuevo, supongo que debió de notarse porque Mónica, que se había dado cuenta de la conversación intervino intentando tranquilizarme.
-Déjala, puedes intentarlo la próxima vez si quieres.
-Eso es lo que haré. No me siento demasiado capaz de intentar subirme ahora a un escenario, con todo lo que ha pasado. A pesar de que me encantan.-Dije terminando con una leve broma. En verdad, en ese momento no estaba tan mal.
-Pobre... Sabes, te has adaptado muy bien a todo esto. La mayoría está en estado de shock por unos cuantos días.- Me alabó Sandra. Yo me encogí de hombros.
-Creo que se debe a que he estado leyendo sobre ese tema de semidioses y tal no se... ¿por un mes? Estoy un poco acostumbrada, aunque todavía espero despertarme en mi casa y descubrir que todo esto fue un bonito sueño y ya esta.
-Bueno, el caso es que funciona y nos acabamos de perder la ultima actuación de la noche. Ya va siendo hora de que nos vayamos a la cama. Aunque lo siento por ti Ruth, vas a tener que soportar a Alex.- Dijo Mónica con una media sonrisa. Pese a lo que había pasado al principio de la noche, seguía pensando que Alex y yo podíamos acabar llevándonos bien. Yo no le hacia caso, aunque reconocía que en muchas historias los protas empezaban así y luego acababan inseparables y superempalagosos. Menos mal que por lo menos a mi no me gustaba. Entonces si que me parecería a una de esas tías empalagosas (que, para que negarlo, esas historias me gustaban bastante). Me despedí de ellas y fui a buscar a Alex. Aunque en realidad fue él quien me encontró, cerca de Althea que estaba hablando con los del grupo* (Nota autora: Se entiende que se refiere a Percy, Annabeth, Piper, Leo...). Me había olvidado de ellos y estaba a punto de acercarme para saludar y de paso, preguntarle a Althea donde estaban mis cosas cuando Alex aparece al lado mía.
-Creo que me ha tocado enseñarte donde vas a dormir.- Ni siquiera lo miré, simplemente le contesté lo más fríamente posible.
-Y yo no sé como voy a dormir si ni siquiera sé dónde tengo mi pijama.
-Te subieron tus cosas mientras te enseñaba el campamento.
-Pues quiero dar las buenas noches. ¿O no me vas a dejar?
-Puedes darlas perfectamente, pero si vas a interrumpir una conversación importante por esa tontería, adelante.- Duh, se estaba poniendo irritante.
-¿Y cómo sabes tú que es una conversación importante?- Le acusé, aun sin mirarlo.
-Simplemente lo sé. Y ahora, ¿me acompañas antes de montar otro numerito?-Dijo con tono hastiado, como si yo fuera una niña pequeña caprichosa. Lo seguí, porque yo tampoco quería montar otro numerito, y estaba segura de que como siguiéramos así... Bien, podría haber uno dentro de poco. Eso sí, no hablé con él y no contesté a sus pobres intentos de establecer una conversación. Antes me había traicionado, como cuando una amiga (ahora ex-amiga) había soltado en medio de la clase que yo me reía por lo bajinis cuando la gente se equivocaba y que me gustaría provocar una pelea. (Esto ultimo mentira cochina.) No volví a juntarme con esa chica nunca más, a pesar de sus intentos. No me gustaba la gente que me apuñalaba por la espalda, y con Alex iba a usar el mismo tratamiento. Cruzamos el claro* (Nota Autora: Se refiere en el que están las casetas y los campos de pruebas.) y nos dirigimos a uno de esos arboles en el bosques que identifiqué como que tenían cabañas en lo alto. Este en concreto tenía dos, una abajo, dentro del tronco, (creo que era la de sabiduría e ingenio) y otra en las alturas, a la que se subía subiendo una laaaaaarga escalera alrededor del tronco. Subimos por la laaaaaarga escalera, hasta que llegué cansadísima a la puerta, decorada en el dintel con un pequeño sol y una pequeña luna. La cabaña estaba pintada de verde y azul, como si quisiera confundirse a la vez con el árbol y el cielo. Eso me gustó y me hizo preguntarme quien la habría pintado. Cuando Alex abrió la puerta y entramos me quedé embobada.
En una esquina había como un especie de escalera que subía al tejado. En el centro de la habitación el techo estaba hecho de cristal y tenía forma de cúpula por lo que se podía ver el cielo estrellado. Por la habitación, rodeando el espacio central había camas de diferentes altura. Sí, altura. Algunas estaban a media altura entre el techo y el suelo, y otras pegadas al techo a una pared. Habría unas 10 o 12, no demasiadas. Supongo que nunca hubo demasiados niños como nosotros, hijos de dioses que se supone se habían desvanecido en el olvido. Justo debajo del techo abovedado había una pequeña mesa con algunos viejos libros de astronomía. Su estantería estaba justo en la pared del fondo encajada en medio de dos grandes ventanas a través de las cuales se veía el árbol y un pedazo de cielo.
-Impresionante.-Murmuré. Alex a mi lado dio un resoplido.
-Ahora habla la señorita. Bien tu maleta está allí.- Dijo señalando una de las camas pegadas a la pared (a media altura) y a mi maleta debajo.- Saluda a Daphne.
-¿Quien es...?- Empecé a preguntar pero la voz de una chica (que yo, tan ensimismada como estaba había pasado por alto mientras observaba toda la habitación) me interrumpió.
-¿Vaya tu eres Ruth? Bienvenida aquí, espero que Alex no te haya dado mucho la tabarra, aunque me he enterado de la que montasteis en la cena.-Dijo la joven. Ahora que me fijaba en ella (estaba sentada en una de las camas pegadas al techo con un pequeño tragaluz encima), pude decir que tendría unos 16 o 17 años y que tenía el pelo rubio subido.
-Sí, hola. ¿Tu eres hija de...?
-Apolo, pero puedo manejar un poco la luz, por lo que me vine aquí a hacerle un poco de compañía al enano ese.- Suspiré mas tranquila. Por lo que parecía, no era mi hermana ni ninguna otra semidiosa rara, simplemente quería experimentar y se había venido aquí. Además, me estaba cayendo bien solamente con esa forma de hablar de Alex. Enano...
-Um... ¿Y dónde podría cambiarme?- Le pregunté. No me hacía gracia tener que desnudarme delante de ellos dos. Por suerte sonrió y me indicó el lugar donde había un pequeño lavabo, también decorado con motivos de lunas, soles y estrellas.
Después de ponerme el pijama me subí a mi cama y traté de dormir. Estaba segura de que mañana sería un día muy largo.


Off: Después de este capitulo, (Aunque ahora no los subiré) vienen dos o tres flatos de inspi en un lapso de 6 meses entre la publicación en potterfics de uno y otro. Puff.