Me ha costado mi trabajijto escribir este capitulo pero creo que me ha quedado bastante bien, espero que os guste.
Todos los personajes pertenecen a Richelle Mead
Mientras las llevamos al aeropuerto no pare de observarlas y de darle rienda suelta a mi imaginación. Había sido bastante peculiar el hecho de que cuando la princesa había tratado de calmar a Rosemarie al cabo de unos segundos las dos habían tenido la misma expresión. Podría ser que el vivir tanto tiempo juntas hubiese hecho que se sincronizasen, me dije a mi mismo, pero la imagen se reproducía una y otra vez y yo supe que debía de haber algo más. Decidí pacientemente esperar más señales antes de elucubrar ninguna teoría.
Cuando subimos al jet privado de la escuela y las vi sentadas juntas y hablando en voz baja tuve que contener una sonrisa, seguro que estaban tratando de escaparse. A mi me había quedado muy claro que no había sido ningún secuestro, debieron de haberse escapado juntas.
-No las dejéis hablarse- le advertí al guardia que las estaba custodiando en la parte de atrás del avión - Cinco minutos juntas y construirán un plan de fuga- Rose me dirigió una mirada envenenada mientras la princesa se sentaba justo delante de mi y de nuevo tuve que tragarme una sonrisa.
Era una buena posición para vigilarlas a las dos ya que las veía perfectamente. Mi atención se centro en Rose que estaba enfurruñada. No me arrepentía de haber pensado que era guapa pero al verla en esa posición me di cuenta de que simplemente era una cría. Toda la posible atracción física que sentí hace unas horas por esa mujer tan atrevida que habría dado su vida por salvar a su amiga desapareció completamente, o eso me dije yo a mi mismo.
Decidí centrarme en tenerlas a las dos bajo control, trate de leer los sentimientos de la princesa y claramente denotaban miedo, no entendía bien porque. Mire a Rose y entonces pude ver lo mismo que había visto esa misma noche, las dos tenían exactamente la misma expresión. Ni si quiera se estaban viendo la una a la otra para que estuviesen tan sincronizadas, y se me hacia normal que la princesa tuviese miedo pero ¿Por qué iba a tenerlo Rose? Ella había mostrado todo el tiempo una actitud de bravuconería no le pegaba nada ahora el miedo.
Me levante y me senté junto a la princesa para probar mi punto, desde aquí podía ver perfectamente a Rose que tenia la mirada perdida pero mantenía la misma expresión que Vasilissa. Esta agarro una botella de agua y una pequeña prueba se me paso por la cabeza, me eche hacia delante tratando de fingir que cogía algo y como tenía el pelo, que me llegaba por los hombros, recogido se veían perfectamente mis marcas molnijas, que eran las que conseguías cuando marcabas a un Strigoi, yo tenía 6. A un Moroi esto no le impresionaría tanto pero si yo tenía razón y ellas estaban conectadas de alguna forma eso me lo demostraría, porque para un dhampir un tatuaje molnija era todo un honor.
Estaba seguro que desde la posición en la que me había agachad Rose no me podía ver pero cuando me enderecé y la mire pude ver la confirmación de mis pensamientos. Seguía con la mirada perdida y con la expresión de miedo de la princesa pero bajo todo eso pude ver la admiración en sus ojos vacios.
Entonces vi como Rose parpadeaba bruscamente y volvía a enfocar la mirada mientras hacia una mueca. Parecía incluso un poco asqueada y yo no entendía porque pero lo que si entendía era que de alguna manera Rose había estado en la mente de la princesa.
Era extraño y no había forma de explicarlo pero existían muchas historias de Morois que tenían conexiones con sus guardianes, pero no se había dado desde hacía mucho tiempo.
No se cuanto tiempo estuve mirándola pero nadie se dio cuenta de lo que yo estaba haciendo, alguien me dijo que estábamos cerca de aterrizar y sin saber exactamente porque me levante y me senté junto a ella.
Nada mas sentarme me ignoro y miro hacia la ventana, de forma que yo no podía verle la cara. ¿Por qué narices me había sentado aquí? Me quede mirando al frente fijamente un buen rato hasta que una pregunta atravesó mi mente.
-¿Realmente nos ibas a atacar a todos?- Trate de ocultar un poco de admiración por mi parte, ella había tratado de defender a la princesa con todas sus fuerzas de una manera muy inútil.
Tras unos segundos supe que no me iba a contestar y saque baza de nuevo – Hacer eso… protegerla de esa manera, fue muy valiente – Pare un segundo pensando en su posible conexión – Estúpido pero muy valiente ¿Por qué lo intentaste?-.
Para mi sorpresa se giro apartándose el pelo de su cara para poder mirarme a los ojos directamente – Porque soy su guardiana- Se giro de nuevo hacia la ventana castigándome sin poder mirarla pero como cuando lucho contra mi deje de verla como una niña y la vi como una mujer, un escalofrío recorrió mi cuerpo sabiendo que esos pensamientos estaban prohibidos, negué con la cabeza y me levante para tratar de dejar de pensar en ella, no lo conseguí.
Cuando aterrizamos un coche vino a recogernos para llevarnos a la academia. Cuando llegamos a las puertas el guardia nos paro y yo y otros compañeros nos bajamos del coche para hablar con el.
-¿Las habéis encontrado?- Dijo el guardia sorprendido.
-Gracias a la ayuda del guardián Belikov – dijo otro guardián que ni si quiera sabia como se llamaba. Mantuve mi actitud seria y trate de quitarle importancia al asunto, tras unos minutos nos dejaron pasar.
Llegamos a la escuela secundaria, que se dividía en instituto medio y superior. Cada uno fue construido alrededor de un patio abierto decorado con enormes caminos de piedra y arboles centenarios. Íbamos por el patio del instituto superior, en el cual había edificios académicos de un lado, mientras que los dormitorios de los Dhampirs y el gimnasio estaban en el lado contrario. Los dormitorios de los Morois se encontraban en el otro extremo, y en frente estaba el edificio administrativo, que también sirve a la escuela inferior.
Alrededor de todo el campus había espacio y más espacio. Estábamos en Montana, después de todo, a kilómetros de una ciudad de verdad. Enormes bosques rodeaban todo el perímetro de la academia, y durante el día se podían ver las montañas que se elevan sobre el horizonte.
Mientas caminábamos en la parte principal del colegio superior oí como alguien corría hacia mi, pero supe que no sería ningún enemigo, hasta los borrachos hacían menos ruido corriendo que el que estaba haciendo esa persona.
Cuando se coloco junto a mi lado no me hizo falta mirarla para saber que era Rose.
-Oye, Camarada- ¿Me acaba de llamar camarada? Me pregunte a mi mismo un poco molesto, no la mire y seguí caminando
-¿Ahora quieres hablar?- Era una niña estúpida me repetía a mi mismo una y otra vez.
-¿Nos estas llevando a Kirova?-
-Directora Kirova- Le corregí ¿Dónde diablos estaban los modales de esta chica?
-Directora lo que sea. Ella sigue siendo una vieja hipócrita … - Se callo de repente cuando comprendió que la estábamos llevando por las zonas comunes, sonreí un poco sin que nadie se diese cuenta cuando vi una expresión de horror en la cara de Rose. ¿No le daba miedo enfrentarse a un grupo de guardianes pero, sin embargo, le aterraba tener que pasar delante de sus antiguos compañeros?
Los Dhampirs y los Morois se sentaban juntos desayunando cuando pasamos por el comedor. Decidí que esta situación no era de mi interés, ahora mismo lo importante era llevar a las ``fugitivas´´ con la Directora Kirova, pero no pude evitar mirar a escondidas a Rose que parecía realmente avergonzada. Suspiró con tranquilidad una vez que salimos del comedor pero el siguiente rumbo no era mejor que el anterior.
Cuando entramos a su despacho casi todos los guardianes se fueron, en el despacho solo nos quedamos Alberta y yo.
Cuando cerramos las puertas me fije que Victor Dashkov estaba sentado en una silla en la esquina, su aspecto estaba demacrado, tenía una extraña enfermedad en los pulmones. Kirova las miro a las dos con ojos furiosos y abrió la boca para soltarles una buena bronca pero Victor se le adelantó.
-Vasilissa- Dijo con una voz delicada, Rose pego un respingo ¿Acaso no se había dado cuenta de que estaba allí? Sí no lo había hecho era un fallo grave para un guardián. El príncipe Victor se levanto con dificultad de la silla y la princesa corrió hacia el abrazándole. Le susurro algo a Victor al borde de las lagrimas, claramente le había echado de menos.
Victor acaricio la espalda de la princesa con una sonrisa –No tienes ni idea de lo feliz que estoy de verte asalvo, Vasilissa- entonces para mi sorpresa miro a Rose – Y tu también, Rose.-
Rose asintió en respuesta manteniendo una fachada seria pero supe que en su interior estaba un poco conmovida. Fue entonces cuando Rose observo detenidamente a Victor, si llevaban dos años sin verse realmente le habría chocado como la enfermedad le había afectado y lo débil que estaba.
Tras unos minutos de reconciliación la directora Kirova perdió toda su paciencia y comenzó con el sermón que se había estado preparando todo este tiempo.
En mis semanas aquí la había visto dando sermones pero sin duda ella estaba bordando este, fue impresionante, y estuve de acuerdo con ella en todos los puntos de su charla
Rose parecía sumergida en sus pensamientos pero cuando el sermón se centro completamente en ella puso todos sus sentidos alerta.
-Usted, Srta. Hathaway, rompió la mas sagrada promesa de los nuestros: La promesa de un guardián de proteger a un Moroi. Es un gran acto de confianza. La confianza que usted violo egoístamente al sacar a la princesa de aquí. Los Strigoi amarían acabar con los Dragomir, y usted casi se la brinda en bandeja.-
-Rose no me secuestró- Dijo la princesa cortando a Rose, estaba muy tranquila, muy serena, eso me sorprendió- Yo quería irme. No la culpe-
La Directora las hizo callar y comenzó a andar por el despacho.
-Srta. Dragomir, por lo que se, usted puede haber sido la que orquesto todo el plan
