Siento mucho Haber dejado de escribir, ha sido un verano muy movido y apenas he tocado el pc, ahora que empiezo el curso de nuevo intentare escribir todo lo que pueda!


Nada mas acabar la reunión ambas fueron mandadas directamente a las clases eso a Rose le había sentado como una patada, se le notaba demasiado.

No se a donde fue llevada exactamente la princesa pero Alberta y yo acompañamos a Rose a un orientador. Rose entro sola y nosotros nos quedamos en la puerta, me apoye contra la pared y cerré los ojos durante unos segundos, desde luego necesitaba descansar en cuanto fuese posible.

No estuvo ni cinco minutos con el orientador y se dirigió con los hombros bajados y algo alicaída a su primera clase. Iba con un ritmo realmente lento y, sinceramente, no me apetecía empezar con mis labores de niñera tan pronto, asique Alberta y yo la adelantamos mientras nos dirigíamos al gimnasio. No le estaba haciendo ni caso pero tenía el oído puesto por si la dejaba de oír caminar.

Parecía que Alberta y yo estábamos haciendo nuestra rutina diaria pero cuando llegamos al gimnasio las reacciones de los alumnos fueron escandalosas. Podía saber perfectamente hacia donde se dirigían las miradas de la gente sin tener que girarme.

Supuse que ella estaría pasando verdadera vergüenza y estaría arrepentida de haberse marchado, o bueno, más bien de haber vuelto.

-Hey Mason, enjuágate la baba de la cara. Si vas a imaginarme desnuda, hazlo en el lugar apropiado-Dijo Rose con bravuconería ¿Pero que narices iba mal con esta chica? La mire disimuladamente y pude ver que con ese simple comentario ya se sentía como en su salsa.

Oí algunas risas y me fije en el protagonista del insulto de Rose, era un chico pelirrojo al que yo reconocía perfectamente del campus, había oído hablar de el muchas veces como un excelente muchacho y se hablaba mucho de su prometedor futuro. El le dirigió una sonrisa torva.

-Este es mi turno, Hathaway. Estoy dirigiendo la lección de hoy- contestó el con camaradería.

-¿Ah si? Hum. Bueno en ese caso este es el momento de pensar en mi desnuda, entonces- dijo ella con soltura. Ahora en serio ¿Qué narices iba mal con Rose?

-Siempre es un buen momento para imaginarte desnuda- Dijo otro chico ¡Vamos! ¡Lo que faltaba! ¿Pero esta chica no tenía ningún tipo de respeto con ella misma? Sacudí la cabeza y sin poder controlarme solté un insulto en ruso nada elegante.

De repente estaba de bastante mal humor asique salí de allí con el permiso de Alberta. No entendía bien que clase de bromas eran esas, no sabía como podía haber llegado a pensar en ella como una adulta, una responsable, una mujer.

Sabia que la próxima clase de Rose era clase de técnicas teóricas de los guardianes para 3º así que cuando entre en el aula le pregunte a el profesor Stan si podía quedarme de oyente, éste no puso ningún problema y me senté al fondo de la clase.

Cuando entraron los alumnos se que Rose me descubrió muy pronto.

Fue entonces cuando el profesor Stan comenzó a ``atacar´´ a Rose sobre la protección de la princesa durante estos dos años. En cada punto que defendía Stan estaba a su favor pero sin embargo no podía evitar sentirme mal por ella, no sabía porque. Desde ese momento comenzó a tener una sensación de odio hacia Stan que siempre me había parecido un poco presuntuoso.

Despues de dos clases Rose salió frustada dirigiéndose a el desayuno, me puse a su altura y camine junto a ella .

-¿Supongo que has visto lo que sucedió en la clase de Stan?- me regunto bruscamente.

-Si-

-¿Y no piensas que fue injusto?- La mire para después mirar otra vez al frente.

-¿Tenia razón? ¿Crees que esta plenamente preparada para proteger a Vasilissa?-

Antes de contestar miro al suelo y contesto en un susurro –la mantuve viva-

Tenía que hacerle entender mi punto de vista por muy duro que fuese.

-¿De la misma forma en que luchaste con tus compañeros hoy?- Había tenido otra clase de entrenamiento después de la de Stan y había visto como le pegaban una buena paliza. –Si no puedes luchar contra ellos –

-Sí, sí, lo sé- Me corto ella.

Me mordí el labio y de pronto me sentí realmente mal.

-Eres fuerte y rápida por naturaleza. Solo tienes que permanecer entrenada. ¿No practicaste algún tipo de deporte mientras estabas fuera?-

-Claro- se encogió de hombros – De vez en cuando.-

-¿Formaste parte de algún equipo?-

-Demasiado trabajo. Si quisiese practicar tanto me hubiese quedado aquí- La mire enfadado, ahí estaba su estúpido humor de nuevo.

-Nunca serás capaz de proteger a la princesa si no perfeccionas tus habilidades. Siempre te quedaras atrás.-

-Voy a ser capaz de protegerla – dijo ferozmente.

-No tienes ninguna garantía de que seas asignada a ella, ya lo sabes, en las prácticas o después de la graduación. Nadie quiere romper la conexión, pero tampoco le asignaran un guardián inadecuado. Si quieres quedarte con ella, entonces tendrás que esforzarte. Tienes las clases y me tienes a mi. Quieras o no. Eres la elección ideal para proteger a Vasilissa cuando las dos se gradúen, si consigues demostrar que eres digna- me calle un segundo y la última frase salió sin que la hubiese pensado- espero que lo consigas.-

-Lissa, se llama Lissa- Me corrigió. Me pregunte si había escuchado algo de lo que había dicho, me fui sin siquiera despedirme.

En cuanto llegue a mi dormitorio fui rápido, me quita la ropa y me puse simplemente la parte de abajo del pijama, no solía dormir con camisetas. Antes de tumbarme me prepare una alarma para levantarme para mi ronda nocturna, mañana sin falta tendría que re-ajustar los horarios.

Nada mas tumbarme en la cama caí en el mundo de los sueños.

Soñé que estaba sumido en la oscuridad no podía ver ni sentir nada y eso me estaba matando, de pronto una luz me cegaba, parpadee un par de veces tratando de acostúmbrame a esa claridad y cuando por fin fui capaz de ver me quede sin respiración. Allí estaba ella, Rose, tan hermosa como la había visto en esa ventana la primera vez. Di un paso para acercarme a ella y ella me imitó. Fue entonces cuando me di cuenta de que ella estaba completamente desnuda y que tenía un cuerpo en el que estaba deseando perderme. Ella ando decidida hacia mí y yo la agarre por la cintura para acercarla más a mí. Estábamos a punto de besarnos, y yo lo estaba deseando, nuestras frentes estaban juntas y cuando podía sentir su aliento y el calor que irradiaban sus labio me desperté entre sudores.