Hola! quiero avisaros de que voy a intentar ser mas constante con los capitulos ya que veo que la serie esta gustando, también deciros que voy a intentar que los capitulos sean un poco mas largos. Por ultimo queria pediros a todos los que leais esta serie que me digais que estoy haciendo bien con la historia y que estoy haciendo mal para que sea perfecta para vosotros!

Muchas gracias!

Llame a la puerta un par de veces antes de pasar. La Directora Kirova estaba sentada detrás de su escritorio concentrada con unos papeles.

-Directora si la molesto puedo venir en otro momento- Dije formalmente.

-No, adelante Guardián Belikov siéntese- afirmo mientras con una mano señalaba una de las sillas frente a su mesa. Obedecí sin rechistar a pesar de que prefería quedarme de pie, pero si lo decía, estaba seguro de que entraríamos en una conversación educada sin sentido sobre que debería sentarme y yo acabaría haciéndolo y habríamos perdido bastante tiempo.

-¿Puedo ayudarle en algo?¿Ya se ha cansado de Rose Hathaway?- Me preguntó con curiosidad.

-He venido a hablar sobre ella precisamente, pero no es lo que usted piensa-

-ilústreme-

-Vera, ayer Rose me menciono que el colegio las había encontrado con anterioridad, ¿es eso cierto?-

-Me temo que la señorita Hathaway le ha mentido, es muy propensa ha hacerlo- Fruncí el ceño con desaprobación.

-No, Directora, estoy bastante seguro de que no me mintió- Kirova me miro con desconfianza, pero entendí que no era la persona más indicada para hablar sobre Rose. Tal vez no era correcto hablarle sobre los Psi-Hounds, al menos no todavía.- De todas formas, ¿Por qué querría mentirme sobre eso?-

-Oh guardián Belikov, como se nota que no conoce usted personalmente a la joven Hathaway. Es el claro ejemplo de la bravuconería, le encanta destacar en todo y hacerse notar. Usted es una clara institución entre los alumnos de este colegio, y ella seguro que estaba deseando ganarse su aprobación y admiración así que decidió inventarse historias en las que ella fuese la heroína. Debería estar atento sobre sus mentiras- Yo solo decidí asentir y fingir que creía todo lo dicho por Kirova. Me marche disculpándome por haber hecho perder tiempo a la Directora en "tonterías de adolescentes".

Comencé a pasearme por el campus haciendo mis rondas mientras reflexionaba sobre el tema. Dudaba sobre que todo hubiese sido un engaño, Rose lo había contado todo con demasiada convicción. No podía negar que Rose era bastante bravucona, como había dicho Kirova, pero no debía llevarlo al extremo.

Tal vez si que fueron encontradas anteriormente y no se me había notificado por cualquier motivo, si era así debía de haber quedado registrado en alguna parte. Lo que más extraño me resulta, es que si hubiesen sido encontradas habrían ido guardianes a por ellas, no se habría enviado a una cuadrilla de Psi-Hounds. Los Psi-Hounds eran animales muy respetados y peligrosos que respondían únicamente hacia los Moroi, y especialmente, a los de sangre real. Si es cierto que a veces eran usados para expediciones, pero en raras ocasiones.

Todo me sonaba muy raro, no tenía ningún sentido, pero no dudaba de su veracidad, simplemente confiaba en Rose. Hoy era domingo lo que significaría que las oficinas estarían mas vacías y podría mirar sin problemas el expediente de la Rose y la Princesa y el registro oficial de Psi-Hounds en caso de que hubiese algunos movimientos sospechosos.

Me dirigí a la iglesia y cuando llegue la misa ya había comenzado pero mi sitio de siempre en la parte de atrás de la capilla seguía libre asi que me senté allí.

Ahora no era momento de pensar en todas las historias de Rose, ahora era momento de rezar por las personas a las que había matado. No es que me sintiese culpable por matar Strigoi, o me arrepintiese de ello, sino que antes de ser los monstruos en los que se convertían eran personas normales, ya sean Morois, humanos o Dhampirs, con familias y amigos. Pensar en las personas de su alrededor si que me martirizaba, en como yo les había arrebatado una parte de su vida.

Nadie conocía mis pensamientos, y no tenía intención alguna de contarlos. Entre los guardianes no era algo normal sentir lástima por matar a Strigoi.

Cuando llego el momento de comulgar la mayoría de los que estaban fueron hacia el altar, delante de mi vi a una chica con el pelo oscuro quedarse sentada y confirmé que era Rose cuando se giro me busco con la mirada con curiosidad. Sonreí para mis adentros, daría mi brazo izquierdo por pensar que Rosemarie Hathaway es atea, pero sin duda se las había ingeniado para pasar más tiempo con Lissa.

Salí de la iglesia unos instantes antes de que terminase la misa y fui hacia las oficinas. Una vez dentro nadie me puso problemas para buscar donde yo quisiese lo que yo quisiese.

Descubrí resignado que no había nada sobre un descubrimiento anterior de las chicas que el mío y en el registro de Psi-Hounds no había habido ningún movimiento extraño.

Estaba cansado y mi turno había terminado así que me fui a mi dormitorio. Nada mas llegar me quite la camiseta y me tire boca arriba sobre la cama y una sonrisa recorrió mi cara al pensar lo precioso que parecía el pelo de Rose bajo la luz de las velas de la iglesia. De repente estaba ansioso por que llegase el próximo domingo y poder verlo de nuevo. ¿Qué tenía el maldito pelo de Rose Hathaway para que tuviese este poder sobre mi?

Decidí no castigarme por pensar eso sobre su pelo, al fin y al cabo ¿que tenia de malo pensar que el pelo de tu alumna es hermoso? Me imagine tocándolo y la mano me cosquilleó, tal vez eso si era mala señal.