Disclaimer: Los personajes de Naruto y los personajes de La Rosa de Versalles o Lady Oscar no me pertenecen, sino a sus autores Kishimito-sama y a Riyoko Ikeda, respectivamente, este fic lo hice solo y únicamente como diversión

Parejas: SasuxNaru y otras

Aclaraciones y Advertencia: Secuela del príncipe de los piratas, Contenido AU (Universo alterno), Mpreg, Violencia, contenido hetero, travestismo, entre otros

Beta: Usarechan

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Capitulo 13.- Francia

Los dos pelinegros se alejaron del rubio para dirigirse al camarote del más joven, una vez adentro el azabache cerró la puerta y miró molesto al mayor.

-¿Qué quieres? –le preguntó cruzándose de brazos.

-Quiero hablarte de tus verdaderos padres… -habló con calma.

El ambiente se tensó alrededor de ambos. Después de las palabras dichas por el Zar, ninguno había vuelto a hablar.

-¿No piensas decir nada? –preguntó Itachi, un tanto desesperado.

-Mi madre es Roxiel de la Cur, mejor conocida como Rosa Negra –sentenció el azabache –Mi abuelo fue Barba roja –agregó –No se y no me interesa saber nada del bastardo de mi padre –sentenció –Ahora si…

-Tus verdaderos padres pertenecían a la familia real rusa –le cortó Itachi –Mi primo, Shisui, era tu padre y… Catalina… tu madre –dijo mirándolo seriamente, esperando ver alguna muestra de sorpresa, pero en cambio, tenía una sonrisa burlona en los labios y sus ojos destellaban con un brillo casi de muerte. Itachi no pudo evitar retroceder un paso ante aquel gesto, era como ver al mismo diablo.

-Ya lo sabía –habló con burla dejando al Zar más que confundido –Eric me lo dijo antes de que le cortara la lengua –explicó con el mismo tono mientras caminaba a la puerta dejando a Itachi con la boca abierta y unas enormes ganas de darse un tiro o mínimo golpearse contra la pared hasta quedar inconciente. No podía creer que hubiera perdido a Roxiel por segunda vez y para colmo, por una causa perdida.

-Debí haberle hecho caso –se maldijo con amargura recordando las palabras de William quien en más de una ocasión trató de advertirle –Soy un idiota –se reprochó nuevamente sintiendo como la desesperación comenzaba a ser mella en él y unas tremendas ganas de llorar y gritar comenzaban a ganarle la pelea.

Mientras tanto Sasuke caminaba a paso lento, aun recordaba el día que supo la verdad, si cerraba los ojos, aun podía ver la sonrisa de satisfacción en los labios del castaño, gruño por lo bajo.

Eric fue regresado a la isla roja, en calidad de prisionero para recibir su castigo. En ese momento el castaño se encontraba recluido en una pequeña cabaña, la cual servía como su prisión temporal. Estaba sentado en el mohoso suelo, tenía múltiples heridas y golpes, sin mencionar un brazo roto, todo a causa del recibimiento de sus compañeros quienes al saber lo que este había hecho casi lo matan a golpes, soltó un gemido de dolor al momento de moverse ligeramente.

-Veo que te estás divirtiendo –habló Sasuke en tono burlón, había entrado pocos segundos antes.

El recién nombrado rey pirata se puso en cuclillas, colocándose a la altura del castaño.

-No me importan tus ridículas excusas –habló el azabache con veneno –Pero las leyes me obligan a preguntarte –agregó con molestia -¿Por qué lo haz hecho? –el castaño le escupió en el rostro, ganándose un fuerte golpe en el estomagó que le sacó un hilillo de sangre.

-Tú… no tienes… derecho de… ser… -soltó un gemido de dolor –Nuestro… rey… ni siquiera eres –tosió débilmente –Hijo de… Roxiel.

Sasuke lo miró con el ceño fruncido, sin poder ocultar su confusión, lo que hizo que la sonrisa del castaño fuera aun más grande.

-Eres… solo un bastardo, por él cual… Roxiel sintió… lástima –Eric dejo escapar una risa burlona, un tanto apagada.

Sharingan lo miró con molestia, tomándolo del cuello y obligándolo a que abriera la boca y sacara la lengua para posteriormente cortársela lentamente, despacio con una daga, mientras este se removía a causa del dolor.

Salió del lugar, topándose con los que habitaban la isla, muchos de ellos con antorchas, listos para ejecutar al prisionero.

-Préndanle fuego –pronuncio Sasuke siendo coreado por los gritos eufóricos.

Sasuke se dirigió a casa del viejo Pata de palo, sabía que él podría responderle aquella duda, aunque estaba seguro que eran las mentiras de un condenado, tenía que asegurarse.

-¿Qué te trae por aquí, Sasuke? –le preguntó el anciano al verlo en la entrada de su casa.

-Necesito hablar contigo de algo importante –le respondió con seguridad –Y te ordeno y exijo, me digas la verdad.

El anciano lo miró unos segundos algo confundido, pero finalmente lo invitó a pasar, adentro estarían más cómodos, lo condujo hasta el comedor donde le sirvió algo de ron, se sentó frente a él, pidiéndole comenzara a hablar.

El azabache se mantuvo en silencio por unos segundos. Miró al mayor con una seriedad casi de muerte, asustando al viejo.

-¿Roxiel es en verdad mi madre? –Pata de palo dio un pequeño respingo a causa de la pregunta, no esperaba que a esas alturas sucediera tal cosa.

-¡Por supuesto que si, muchacho! –respondió algo nervioso -¿De donde sacas que no lo eres?

-Eric –habló secamente, haciendo que el viejo tosiera ligeramente, le dijo que no le creyera a un traidor como Eric, quien había sido el responsable de la pérdida de su familia, pero Sasuke le aseguró que, con su actitud le daba a entender que, ese "traidor" decía la verdad y que, si no quería terminar igual o peor que el castaño, comenzara decir la verdad.

Pata de palo le suplicó que, cualquier cosa que le dijera, no lastimaría a Roxiel de ninguna forma pues ella lo amaba hasta el punto de la locura y si él llegara a odiarla, ella seria capaz de, incluso quitarse la vida. Sasuke miró al anciano ya calmado, no creía que su madre pudiera ser capaz de algo tan estúpido solo por un desplante suyo, aun así le prometió que no lo haría.

La primera palabra que el anciano pronunció fue un: "Ella no te dio la vida". Aquello dejó a Sasuke con un amargo sabor de boca. Rosa negra, la mujer pirata mas temida en el mundo conocido, no era su madre, su vida entera era una mentira. Una ira tremenda se apoderó de él.

-Pero si es tu madre –habló nuevamente el anciano después de un minuto de silencio, ganándose una mirada confusa del azabache –El que no seas fruto de su vientre no significa que no sea tu madre –le aseguró –Ella te crió, te cuidó y te amó como solo una madre puede hacer –le sonrió –Si la hubieras visto cuando recién te encontró, nadie podía hacer que te dejara ni unos segundos… te adoró desde el primer momento en que te tuvo en sus brazos –el viejo Pata de palo siguió contándole historias de Roxiel cuando Sasuke era apenas un bebé. La voz del anciano estaba cargada de dulzura y ternura, sus ojos estaban cristalinos a causa de las lágrimas que luchaban por escapar, todo por recordar tan tiernos y conmovedores momentos -¿Aun crees que Roxiel no es tu madre?

-Es mi madre… -respondió casi en un murmullo. Roxiel, aunque no lo había traído al mundo, si era su madre, su única y verdadera madre.

Sasuke sonrío ligeramente al recordar aquello, burlándose del pobre diablo que había dejado atrás: seguramente su madre lo había terminado.

-Al menos algo bueno salió de todo esto –sonrió para si.

Mientras tanto en el Ankoku, Roxiel se encontraba en su camarote desde que habían zarpado. Barba negra estaba muy preocupado por su "princesita" pero no podía hacer nada, pues esta no quería ni abrirle la puerta.

-¿Aun no quiere salir? –le preguntó Kakashi a barba negra quien se mantenía al lado de la puerta del camarote de su sobrina. Este lo miró con melancolía y negó con la cabeza.

-Si mi pequeña princesita no sale pronto… dejare a ese tipo sin la posibilidad de tener descendencia –gruño molesto.

Kakashi sonrío bajo la máscara, ¿Quién diría que el cruel Barba negra podría llegar a ser tan sobre protector?

Mientras ambos hombres hablaban, adentro, Roxiel se encontraba recostada boca abajo en su cama, no lloraba, pues su orgullo no se lo permitiría, pero si estaba molesta, ¿Oh debería decir furiosa? Se maldijo unas cuantas veces, reprochándose lo débil que era y lo tonta e ilusa que había sido.

-Soy Rosa negra –se dijo a si misma –La demonio de ojos sangre… no dejaré que algo como esto me derrote… estoy segura que Sasuke no le creerá. Él odia a Itachi, no le creerá nada de lo que le diga –trato de convencerse, levantándose de la cama y arreglándose la ropa y colocándose su sombrero -Tengo trabajo que atender –se dijo caminando a la puerta. Ya después tendría tiempo de sentir lastima de ella misma.

Algunas semanas pasaron, Oscar se encontraba recargada en una de las bordas del barco, con un libro en las manos. Faltaba un par de semanas para llegar a aguas francesas. Seguramente ya los piratas habían comenzado con el ataque a los barcos franceses, cerró su libro y se dedicó a mirar el mar.

-Ge-General –habló Naruto.

El rubio se había mantenido alejado de la francesa, se sentía avergonzado por la manera en la que se había comportado.

Oscar lo miró al rubio esperando que este comenzara a hablar, Naruto parecía muy nervioso, algo que no pasó desapercibido para la mujer.

-¿Qué sucede, su majestad? –le preguntó con tono calmado.

-Yo… quería pedirle un favor ttebayo –Oscar pareció comprender por donde iban los tiros.

-No se preocupe majestad –habló con voz calmada –Sasuke estará bien –le aseguró con una sonrisa en los labios.

Naruto se mantenía en silencio por unos momentos hasta que finalmente se atrevió a preguntarle lo que había estado rondando en su cabeza desde hacia ya un tiempo: ¿Cómo había conocido a Sasuke? Ella curvo sus labios en una pequeña sonrisa. Le contó que había conocido al azabache y a Sai a la edad de dieciséis años, cuando estaba en la academia naval.

-Desde la primera vez que los vi, supe que eran personas bastante interesantes –comentó –Sai era muy divertido –Oscar posó su vista en el océano y sonrió al recordar esos días, como había conocido a los dos pelinegros, sus muchas discusiones con Sasuke, la vez que fueron a una taberna a disfrutar su día libre, la noche que compartió con Sasuke –obviamente le omitió esa parte al rubio –Cuando se enteró que eran piratas y todo lo que pasaron después de eso.

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Rozen caminaba por los pasillos del palacio de Versalles, estaba furioso pues había tenido que regresar por órdenes de su padre, ¿La razón?: Muchos barcos franceses, tanto mercantes como de la armada habían sido destruidos dejando a Francia en una –ya de por si –precaria situación.

-Esto es cosa tuya –murmuro el ojirrojo recordando a Oscar –Estoy seguro de ello.

Rozen se detuvo al toparse con un hombre alto y fornido, de pelo cano y ojos azul turquesa.

-Padre –habló el ojirrojo respetuosamente –Vine tan pronto recibí su carta.

-En mal momento, Oscar enfermó –se lamentó el mayor ocasionando que el pelinegro frunciera el ceño –Esos filibusteros se han atrevido a desafiarme –comentó molesto.

-¿Cómo esta tan seguro? –lo cuestionó –Podría ser cosa de España o cualquier otro.

-No, estoy seguro que esa zorra esta detrás de esto –dijo molesto –Esa maldita mujer.

-Padre, no creo que Rosa negra siga con vida –habló con voz calmada. Él había estado todo ese tiempo afuera, no solo para proteger a la hija de su rey, también, para destruir a los piratas de una vez, y según sus contactos, Rosa negra había muerto en aquel ataque.

-Esa bruja tiene pacto con el diablo, no dudaría que haya regresado de la muerte.

El ojirrojo miró al hombre con cierta incredulidad, pero prefirió no decir nada: No quería sufrir su cólera.

Mientras tanto, el grupo había desembarcado a unos kilómetros del puerto de Calais (1), en una pequeña playa oculta, ahí, fueron recibidos por un castaño, era muy joven, de no más de unos 16 años de edad.

-Bienvenido, General Jarjayes –saludó el adolescente, haciendo una reverencia.

-¿Quién eres? –habló Sasuke con su arma en mano.

-Soy Cédric, su ilustrísima majestad, la reina María me envío –se presentó –He venido a recogerles y traerles ropa para cambiarse –dijo señalando un carruaje con caballos.

Oscar sonrió agradecida por las molestias de su reina, miró a Sasuke de reojo. Ambos sabían que aquella misión podría llegar a ser la última.

Continuara…

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Lizerg-chan: hola!!! Espero que les guste el capitulo n-n

(1) Calais (Neerlandés: Kales) es una ciudad del norte de Francia. Está situada en el departamento de Pas-de-Calais, del cual es subprefectura y en la región de Nord-Pas-de-Calais. Su población en 2004 era de unos 75.000 habitantes.

Calais se encuentra en la costa del paso de Calais, el punto más estrecho del canal de la Mancha, que en este punto mide solamente 34 kilómetros, y es la ciudad francesa más cercana a Inglaterra.

El casco antiguo de la ciudad, Calais-Nord, se encuentra en una isla artificial rodeada de canales y puertos. La parte moderna de la ciudad, St-Pierre, se halla al sur y sudeste.

En los días claros se pueden ver fácilmente las rocas blancas de los acantilados de Dover.