Disclaimer: Los personajes de Naruto y los personajes de La Rosa de Versalles o Lady Óscar no me pertenecen, sino a sus autores Kishimoto-sama y a Riyoko Ikeda, respectivamente, este fic lo hice solo y únicamente como diversión

Parejas: SasuxNaru y otras

Advertencia: Secuela del príncipe de los piratas, Contenido AU (Universo alterno), Mpreg, Violencia, contenido hetero, travestismo, entre otros

Beta: Usarechan

Aclaraciones:

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Capitulo 16.- Conquistando al enemigo

Hacía una semana desde que llegaron al palacio de Versalles y aun no se había topado con ninguno de los dos Jarjayes. La tensión comenzaba a sentirse entre los miembros. El tiempo se les estaba acabando…

Una mañana mientras Roxiel daba un paseo por los esplendidos jardines de Versalles, se topó con un hombre un poco mayor que ella. La madre del rey pirata lo reconoció como el patriarca Jarjayes.

—Siento haberla inquietado, mi lady —habló el hombre haciendo una reverencia. El hombre besó la mano de la pelinegra quien tan solo le sonrió débilmente.

—En absoluto monsieur —dijo Roxiel ocultando su boca con el abanico.

—Soy Lord François de Jarjayes… es un placer.

El propio hombre le confirmó al presentarse que él era el verdadero poder tras el rey. Ante los ojos rubí de la pelinegra, él era una persona bastante simple e igual a cualquier noble que hubiese visto con anterioridad; pero como el gran Barba Roja solía decir: las apariencias engañan.

—El placer es mío —dijo la pirata —. Soy Lady Victoria.

El Lord sonrió seductoramente. Lady Victoria no estaba para nada mal: tenía un cuerpo de infarto y un rostro hermoso que no le hacía parecer una persona muy joven a pesar de su edad.

El hombre la invitó a dar un paseo por el palacio y los jardines, la pelinegra aceptó gustosa. Debía lograr que confiara en ella.

Óscar había tenido un encuentro con Rozen de Jarjayes; éste no había dudado en mostrar su "agrado" por ella insinuándole lo mucho que le gustaría tenerla en sus brazos y quizás mucho más; por supuesto que "Lady Fátima" tan solo le sonreía fingiendo no comprender las indirectas del hombre, que no perdía oportunidad de devorarla con la mirada.

En esos momentos, Rozen le contaba sus aventuras en los mares Francés y su lucha contra los piratas, sus logros al haber atrapado a su rey; por supuesto, exagerando unas cosas e inventando otras.

— ¿En verdad ha luchado contra esos terribles hombres? —lo cuestionó Óscar con voz tan dulce como la miel. El general francés había resultado ser una actriz excepcional pues había logrado engañar a todos los miembros de la corte y aun a su propia familia como lo demostraba en esos momentos —Usted debe ser muy valiente —agregó con admiración ocasionando que el hombre le sonriera orgulloso.

—Solo cumplo con mi deber —dijo antes de robarle un casto beso.

— ¡Capitán! —chilló la rubia con indignación —Le recuerdo que soy una mujer casada. Si Edward llegara…

Rozen volvió a besarla mientras ella se resistía; no fingía, en realidad no quería ser besada por el pelinegro –la sola idea le repugnaba –. Como pudo, se separó de él propinándole una bofetada.

—Me gusta Lady Fátima —le dijo tomándola por la cintura para pegarla a su cuerpo —, es usted una mujer hermosa e inteligente… una verdadera joya.

Óscar sonrió para sus adentros; se le había ocurrido una muy buena idea para atrapar a su "querido hermano", solo esperaba no ser descubierta ni terminar matándolo.

—Le agradezco sus atenciones —habló la rubia cubriéndose la boca con el abanico —, pero si mi esposo llegara a vernos nos mataría a ambos —dijo fingiendo miedo y preocupación.

Rozen sonrió con cierta prepotencia –así que era eso lo que le preocupaba –. Se acercó a ella y besó el dorso de su mano como se acostumbraba con las damas de la nobleza; la rubia fingió sentirse apenada haciendo un esfuerzo sobrehumano para no vomitar ni sentirse culpable por engañar a su amado André.

— ¿Si encuentro un lugar privado me aceptaría? —se atrevió a cuestionar el joven de ojos rojos.

—Por supuesto —la mosca había caído en las redes de la araña, era cuestión de tiempo para que fuese envuelto con su tela para recibir el beso de la muerte.

La reina estaba preocupada por lo que estaba sucediendo en su amada Francia. Las inconformidades de su pueblo causadas por el hambre y las enfermedades comenzaban a convertirse poco a poco en pequeñas revueltas que amenazaban con volverse una verdadera bomba de tiempo; por si eso no fuera poco, los altos impuestos y las enfermedades azotaban aun mas al ya de por si torturado pueblo, asfixiándolo cada vez un poco más.

—Oh Luis, si tan solo supieras el mal que está causando tu poco interés en nuestro pueblo —habló la reina para sus adentros. Una pequeña lágrima resbaló por su perfecta mejilla.

La monarca le pidió a su dama de compañía que buscase a Lady Fátima y Lord Edward; necesitaba que los planes de ellos se pusieran en marcha. Su país ya no podía esperar más.

Francia tenía hambre, Francia lloraba de desesperación y a su rey poco o nada le importaba. Su preocupación caía más sobre cuál de sus amantes dormiría esa noche con él o en si podría agregar una más a la lista y era justo eso lo que últimamente rondaba la mente del monarca. Su atención estaba fija en el joven Roderic (Naruto), hijo menor de Lady Victoria y por supuesto que ella misma, sin olvidar a la bella Lady Victoria. Los tres eran hermosos y demasiado apetecibles para su propio bien; quería probarlos y por su corona que lo haría.

Continuará…