Hola a todos los lectores, aquí yo de nuevo con el nuevo capítulo, espero les guste, muchas gracias a los que dejaron rewiebs , espero sea de su agrado Korime y angeltears muchas gracias por sus Rewiebs, este capítulo va dedicado a ustedes.
Capitulo 2
Un fuerte sonido lo saco de su sueño, abrió los ojos con pereza para encontrarse la figura de su padre colocándose la corbata, aunque se veía un poco fastidiado, puesto que estaba hablando por teléfono con el tono de voz un poco alto. Se sentó en la cama y fijo la mirada en el hombre mayor que caminaba de lado a lado de la habitación sin percatarse que estaba despierto, sonrió de aquello puesto que el estaba escuchando todo lo que hablaba por teléfono aunque no sabía con quien. En ese momento se sintió afortunado, porque si ponía en práctica algunas de las cosas que su hermano le enseñaba, esa conversación que tenía su padre en el futuro el podría usarla de chantaje, aunque no era su estilo propiamente dicho hacer ese tipo de cosas que consideraba sucias e inmorales.
-Buenas días- dijo pasando su mano por sus ojos cuando vio que su padre dejaba de hablar por teléfono.
-Muy buenos días- le dijo su padre mientras terminaba de colocarse la corbata.
-Te ves bien- dijo tímidamente.
-Gracias- respondió, luego fijo su mirada en el marco y sonrió.
Kouichi lo miro también y se percato que de algo, el trato de su padre hacia él era muy distinto que el que alguna vez soñó tener, si le agradaba tenerlo ahora y la forma en que lo trataba, pero mil y un preguntas surcaban por su cabeza, comenzando con la más importante de todas ¿Por qué lo abandono?- Papá – pregunto cabizbajo.
-Si hijo- dijo sentándose a su lado- ¿Qué ocurre? ¿Por qué bajaste la mirada?
-Yo quería preguntarte algo- dijo un poco indeciso por cual pregunta comenzar.
-Eres tú- respondió como si nada.
-He- atino a decir sin comprender.
-El bebe de dos años en la fotografía al lado de tu cama eres tu Kouichi- luego tomo el marco y se lo marco- desde que naciste hasta el día en que el juez dio las custodias, siempre sonreías, en cambio tu hermano y no lo dijo por exagerar no tiene ninguna foto donde sonría tan sincera y cálidamente como tú, debo tener como cientos de fotos tuyas, jamás me canse de mirar tu sonrisa.
-Valla- dijo tomándola- ¿soy yo? ¿Enserio?
-Claro, aunque en ese tiempo tu hermano y tú eran uno el espejo del otro, y digamos que su madre no ayudaba en nada porque le encantaba vestirlos igual, la única forma de reconocerlos era por tu sonrisa y la cara de amargado que tu hermano lleva desde que nació.
-Yo si lo he visto sonreír.
-Ni te imaginas como era la relación de los dos antes, Kouji solía golpearte por un juguete- acoto Kousei- al principio solo te los quitaba cuando te veía jugar con ellos, pero cuando comenzaste a negarte a darle los juguetes con los que estabas jugando comenzó a agarrarle la mañana de pegarte, sino mal recuero tienes una cicatriz de mi palo de golf en la cabeza.
-¿de qué?- dijo asustado.
-Cuando tenias año y medio, tu hermano quería jugar con los dos camiones de bomberos, el tuyo y el de él, pero como no se lo quisiste dar y además le tiraste un oso para golpearle y que él te dejara en paz, cosa que no logro mucho, tu hermano fue a la habitación donde dormía con tu madre, no sé como hizo saco uno de los palos de golf de la bolsa y fue a golpearte, no fue nada grave de suerte, debido a que el palo era más grande que él y era el más pesado.
Kouichi paso su mano por su cabeza, su padre le marco donde fue aquel golpe y finalmente se sonrió de lado recordando cómo pudo haber sido aquella pelea y como pudo terminar.
-Tengo muchos recuerdos tuyos- acoto Kousei mirándolo con nostalgia.
-¿enserio? ¿Cómo qué?- pregunto Kouichi.
-Tu primer diente, tus mocasines que te tejió tu mama, tengo muchas fotos tuyas en mi oficina de la casa y del trabajo y aquí también- dijo sacando su celular para dejar ver la foto de pantalla- esta es de tu primer cumpleaños.
-¿Qué te paso?- pregunto sorprendido al verle la cara llena con algo blanco.
-Eso...resulta que viste el pastel de cumpleaños antes de tiempo y de alguna manera llegaste a él y le metiste mano, dejándola llena de merengué, cuando llegue del trabajo y te vi, evadiendo el hecho que tenias la mano llena de merengué fui y te levante de la silla dónde estabas para alegarte del pastel y evitar que tus manitas le dejaran marcas, me ensuciaste la cara muy divertido ¿Quede muy gracioso cierto?
-Si- sonrió.
-Y eso fue como un ritual hasta tus tres años, cuando me fue la última vez que te vi, ya quiero ver lo que haces este año- le revolvió el pelo para hacerlo sacar una pequeña sonrisa una vez lograda suspiro cansadamente -Bien, se me va a hacer tarde- dijo Kousei mirando la hora- tu solo quédate en cama hijo, vendré después del trabajo a ver como estas- sonrió el de lentes, luego se acerco y le dio un beso en la frente a Kouichi- descansa amigo- se arreglo un poco la ropa y salió del cuarto tranquilamente.
Kouichi se recostó mirando hacia arriba pensado en lo que ahora venia para él y eso incluía a la esposa de su padre, si no mal recordaba Kouji le habla de Satomi muy de vez en cuando y las cosas que decía no eran del todo desagradables, Kouji le quería no solo porque era su madrastra sino por la forma en que lo trato durante los cuatro años y el solo le respondió con evasivas o comentarios desagradables que muy probablemente herían su corazón. Obviamente él había vivido toda su vida con su madre, por lo cual no iba a remplazarla por nadie, pero lo que si él tenía pensado hacer era relacionarse bien con Satomi y si era posible desde un primer momento, no era que quería remplazar a su madre sino llevarse bien con la mujer que durante años trato como hijo propio a su gemelo y era aquella a la que su padre amaba, no quería cometer los mismo errores que su hermano, quizás en Satomi hallaría a alguien de buen corazón, una buena amiga quizás.
Intentando hallar comodidad en la cama para ponerse a pensar más claramente la situación siguiente, su falta de memoria, que no encontró, cerro sus ojos con la esperanza de recordad algo de lo acontecido en los últimos días, pero nada llego a su mente. En ese momento Satomi entro con su desayuno en una charola, Kouichi solo se le quedo viendo sin decir nada, a pesar de sus intenciones hacia ella aun sentía temor al hablar y eso era algo que tenía desde muy pequeño cuando se encontraba con gente nueva para él a la que tenía que acostumbrarse a convivir.
-Tienes que comer algo ya pasa de media mañana- le dijo preocupada.
Kouichi miro la taza frente a él llena de un líquido blanco, la tomo con ambas manos y luego la olfateo- Leche- dijo reconociendo el olor, tomo un sorbo y luego se saboreo.
Satomi le pasó un paño blanco por la boca, para limpiarle el bigote de leche que se le acababa de formar, Kouichi sonrió con timidez, aquel gesto le recordó en parte a su madre y en otra a su abuela, siempre había sido el niño mimado de ambas. Volvió a tomar otro sorbo, a saborearse con lo que le quedo en los labios y Satomi volvió a repetir el acto de limpiarlo y así continuaron hasta que Kouichi termino su desayuno.
-¿Cómo estuvo?- le pregunto dulcemente mientras tomaba la charola para retirarse.
Kouichi solo sonrió como respuesta lo cual conformo a Satomi y se fue, después que se hubo retirado dijo- estuvo delicioso.
Pasaron las horas y Kouichi comenzó a aburrirse de estar en la cama, si era cierto que padre le aconsejo quedarse recostado, pero no hacer nada ya era demasiado para él, ni siquiera le dejaron un libro para leer y Satomi no regreso al cuarto debido a que tenía que hacer las labores de la casa. Ya no le importaba el hecho de no recordar absolutamente nada, solo quería dejar de sentirse tan frustrado por el hecho de no poder levantarse de la cama, además que el recordara no se encontraba enfermo, por lo cual estar en la cama era una pérdida de tiempo.
Kouichi salió del cuarto y miro a ambos lados esperando a que Satomi no lo encuentre fuera del cuarto, luego comenzó a caminar por el segundo piso para conocer el lugar o al menos lo que lo rodeaba. Recordó lo que le dijo su padre, que guardaba muchas fotos de el de bebe así que al entrar a la habitación matrimonial solo abrió los cajones de las cómodas buscando saber si era cierto, y al abrir el primero sonrió, dándose cuenta que su padre tenía en su habitación un cajón lleno de fotos de él.
Bajo al primer piso con lentitud, pero cuando llego a la mitad de las primeras escaleras se mareo, se sostuvo con ambas manos buscando un poco de estabilidad y luego al mirar el piso noto que este se alejaba de él, fue cuando sintió unas manos que lo agarraron con cuidado para ayudarlo a terminar de bajar.
-¿Estás bien?- le pregunto dulcemente Satomi- tu hermano ya me ha contando lo ocurrido en la estación de Shibuya, supongo que es normal que le temas a las alturas, ven siéntate hasta que te sientas mejor- le sonrió y luego lo llevo hasta el sillón más amplio de la casa donde le ayudo a recostarse- quédate aquí ya te traeré una cobija.
Kouichi miro a su alrededor luego que Satomi le coloco la cobija y fue a la cocina, al menos estaría entretenido viendo todo lo que pasaba a su alrededor.
-Iré a hacer el almuerzo- Anuncio Satomi, le acerco una mesa de cristal que tenía cinco controles remotos y finalmente se fue a la cocina. Satomi volvió pocos minutos después y le dejo sobre la mesa de cristal un plato con galletas de chocolate y un vaso de jugo de naranja.
-¿Puedo preguntarte algo?- dijo Satomi sentándose en un sillón cercano a él cuando hubo terminado los preparativos para el almuerzo de ambos, Kouichi asintió con la mirada, Satomi le observo detenidamente y luego largo su pregunta-¿Te han hablado mal de tu padre?
Kouichi miro al suelo y asintió con la cabeza, luego se recostó sobre el sillón, mostrando que ya no quería hablar más sobre la situación o sobre aquello que lo lastimaba, en especial recordad las palabras de su madre ahora que su padre lo estaba tratando de aquella manera que siempre quiso, aquel cariño que solo un padre podría dar y que jamás tuvo.
Satomi regreso a la cocina a seguir cocinando, ciertamente no sabía nada del anterior matrimonio de su marido, y no era por curiosa que quería saber sino para ahorrarles más dolor a los dos niños, que por aquella separación terminaron separados uno del otro, algo que según su criterio no debió pasar. Miro de reojo a aquel sillón donde se encontraba el nuevo integrante de la familia, aunque sabía que sería temporal pues conocía que la custodia de Kouichi era de su madre y que el niño solo se encontraba allí por mero capricho de su esposo.
En eso la puerta de la casa de abrió, Kousei entro y se puso a buscar a su familia y enlazo una gran sonrisa al ver a su hijo mirando a Satomi con timidez desde el sillón, sonrió de dicha por la sencilla razón que era muy posible que no tuviera que hablar de la manera que lo hizo con Kouji para que Kouichi aceptara o al menos pudiera tratarla con cierto carisma, su hijo solo le miraba al parecer quería decir algo pero se limitaba a solo mirar, aunque luego se disgusto al verlo fuera de la cama.
-Kouichi- dijo su padre acercándose sigilosamente al principio luego lo levanto en brazos-¿Qué dije yo?
-Que me quedara en cama- dijo cabizbajo.
- Ahora volverás a la cama porque no te encuentras bien- dijo y se lo llevo hasta habitación- esta vez obedece si dijo te quedas en cama te quedas en la cama.
-Sí, ¿papá?- dijo decidido a terminar con las preguntas de la mañana.
-¿ocurre algo?
-Tengo algo que preguntarte, es algo muy importante y... ¿Por qué me abandonaste?- dijo al fin con cierto temor.
-Para comenzar nunca te abandone y en segunda es una muy larga historia- dijo pensativo, Kouichi lo miro intrigado, por lo cual se vio obligado a contar su parte de la historia acerca del divorcio- todo comenzó hace ya ocho años, cuando tu madre y yo empezamos a pelear, no eran peleas por cosas importantes sino por la forma en que ambos los criábamos, la primera disputa se llevo a cabo poco después que regrese del hospital contigo, cuando tu hermano te pego con el palo de golf.
-El almuerzo- anuncio Satomi y les dejo a ambos la charola sobre la mesa de luz- ¿Interrumpo?
-No, si quieres escuchar eres bienvenida- anuncio Kousei.
- ¿Qué fue lo que paso?- pregunto intrigado Kouichi, si bien las razones y la historia del divorcio o lo que le dijeron su madre y abuela, la razón del abandono de su padre, era algo para lo que nunca consiguió respuesta, debido a que se habían negado a contarle sobre lo sucedido y solo se limitaban a cambiar el tema de conversación, en ese entonces pensaba que quizás la historia sería muy dura para un niño de siete u ocho años, pero ya tenía casi doce años, ahora tenía la oportunidad de saciar sus dudas y no la iba desperdiciar.
-Al entrar en la casa, solo me limite a llevarte a tu cuna y dejarte dormir, fue cuando comenzaron las peleas- dijo nostálgico y luego miro a su hijo con mayor seriedad- le explique a tu madre que el comportamiento de Kouji ya estaba rebasándolo todo, te había golpeado con un objeto metálico y grande, hable con calma y le dije claramente que la razón por la que Kouji te pegaba, no era porque estaba celoso de ti por mi trato contigo ya que tenía el mismo con él, solo que no lo respondía de igual manera, sino porque alguien le dejaba hacer todo lo que él quería sin importarle que es lo que tenía que hacer para conseguirlo, tu madre se negó, diciendo que en ningún momento ella le había enseñado o insinuado a Kouji a hacer tan posesivo como en ese momento lo era.
-¿Posesivo?- pregunto Kouichi.
Kousei se levanto de la cama y luego se encamino a la ventana y prosiguió después de dar un muy fuerte suspiro- conforme avanzaron los días, comencé a mirar más detenidamente lo que pasaba cuando estaba en casa y lo vi, aquel trato de tu madre a él, siempre que tenias un juguete en manos tu hermano la llamaba a tu madre y le pedía que te lo quitara para dárselo a él y eso era lo que ocurría, a ti no te molestaba dárselo a tu madre, pero cuando Kouji no tenía el apoyo de tu madre recurría a sus métodos violentos, intente de mil maneras hacerle entender a tu madre de no darle todo lo que quería a Kouji cuando lo quería, pero ella jamás quiso escuchar o asimilar la situación, en cambio, lo admito, cometí mis errores y uno de ellos fue darte demasiada importancia Kouichi, a tal punto que llegue a evadir a Kouji debido a su personalidad tan rebelde y a la forma en la que te trataba cuando quería un juguete con estabas usando.
-Suena irreal, Kouji no es así- dijo Kouichi recapacitándolo- por lo contrario siempre se fija que yo está bien.
-Porque yo le quite esa maña y lo discipline- sonrió Kousei- pasaron seis meses y un día, ya no aguante el maltrato de tu hermano hacia ti ni a tu madre que siempre solía reprocharme cosas sin sentido o puras invenciones de ella, como que llegaba tarde o tenia perfume de mujer en la ropa, las peleas los estaban alterando a ustedes, tu comenzaste a llorar de la nada pidiendo mi amparo cuando peleaba con tu madre y tu hermano lanzaba cosas para llamar la atención y evitar las peleas. Y un día, decidí que las cosas no daban para mas, se hacían daño ustedes mismos y las peleas los estaban violentando así que regrese un día a la casa como a las tres de la madrugada, después de pasar todo el día tomando café pensado en que hacer, cuando su madre dormía prepare mis cosas en una pequeña maleta y me fui a su habitación donde prepare las de ustedes dos y me fui junto con ustedes a la casa de uno de mis amigos.
-¿Qué?- preguntaron Satomi y Kouichi unisonó, no podían creer lo que escuchaban.
Kousei dio una risa al ver sus caras y luego al ver la cara de sorpresa que tenía el miembro de la familia que acababa de entrar a la habitación, que según el suponía, se aclaro la garganta y continuo- tal como escuchan, me lleve a Kouji y a Kouichi, más que nada por su bienestar, como mi amigo era casado y tenía una hija, poco más grande que ustedes, su familia accedió a cuidarlos mientras yo trabajaba hasta que encontrara un lugar donde nos pudiéramos quedar, dos semanas después conseguí alquilar un departamento de dos habitaciones y encontré una guardería donde los cuidaran mientras yo trabajaba, compre los muebles necesarios y alquile un auto para moverme con mayor libertad.
-¿no es eso ilegal? Abandonas el hogar y robas a tus hijos-dijo Kouji con la boca abierta.
-Sí, pero era más por su bien.
-Pero te fuiste de casa y nos robaste, eso es ultraje- dijo Kouji bastante sorprendido por el relato- es mas técnicamente eso hiciste ayer.
-En mi defensa, en primer lugar su madre jamás hizo la denuncia y en segundo lugar, tu hermano estaba fuera de casa y con el cuerpo lleno de moretones y golpes, tampoco se denuncio la desaparición de tu hermano, hasta que yo lo encontré tu hermano llevaba desaparecido de casa más de treinta y seis horas.
-¿Denuncia?- dijo Kouichi haciendo memoria, se agarro la cabeza con fuerza.
-¿Estás bien?- le preguntaron los tres al verlo agarrarse la cabeza.
-Sí, es solo un dolor de cabeza, no es nada- dijo con disimulo, la palabra denuncia comenzó a traerle vagos recuerdos del pasado no muy lejanos.
-Terminare con esto para que descanses hijo- dijo Kousei, tosió para aclarar su garganta y continúo con aquel relato- casi seis meses después, cuando ustedes cumplían su tercer año de vida, la jueza a cargo de los dos casos, dio el divorcio por concretado y me dio la custodia de ambos ya que en ese momento me encontraba en mejor situación económica que su madre y ustedes gozaban de todo lo que necesitaban, aprobando los fines de semana como los días de visita a su madre y que debía darle el cuarenta por ciento de mi sueldo a ella para que se mantuviera hasta que se casara de nuevo.
-¿casarse de nuevo?- dijo Kouichi pensativo y varias imágenes surcaron su cabeza, esta vez junto fuertes gritos de un hombre hacia él- no se puede casar- susurro perturbado comenzó a alterar su reparación las imágenes comenzaron a hacerse más reales.
-¿Cómo nos separamos si tu tenias la custodia?- pregunto Kouji sin notar el mal estar en su hermano.
-Un descuido, dos semanas después, Kouichi vio un pato, lo siguió y yo a él contigo en brazos, casi se cae al lago, tu madre denuncio mi descuido y finalmente me quitaron la custodia.
-No puede, no debe- dijo comenzando a desesperarse.
-No creo ni la mitad de la historia- dijo Kouji cruzando los brazos.
-No, no- dijo Kouichi sollozando lo más bajo posible- déjame, no, ya no, basta.
Satomi noto el cambio en Kouichi y como lágrimas comenzaban a brotar de sus ojos, se acerco y noto que su vista no estaba fija sino que se encontraba dispersa- Kousei- llamo a su marido quien de inmediato se acerco.
-NO, ALEJATE, DEJAME- grito desesperando.
-Tranquilo, soy yo- intento tranquilizarlo Kousei.
-DEJAME- volvió a gritar, en ese instante Kouji se acerco e intento ayudar a calmarlo y Kouichi comenzó a patear al aire.
Kousei decidió tomar las por la fuerza, ya que si las cosas seguían así alguien saldría lastimado, rápidamente y sin perder más tiempo se abrazo por la fuerza a Kouichi quien aun se movía rápida y violentamente, intentando zafar de aquel fuerte agarre-Hijo soy yo, tranquilo- le dijo suavemente y de pronto los movimientos violentos acabaron, Kousei miro al muchacho y noto que este había comenzado a llorar desesperadamente, unos segundos después inmediatamente cerro sus ojos y se desplomo en su pecho- se ha desmallado-anuncio Kousei una vez todo termino.
-¿se desmayo? ¿Que fue todo eso?- dijo Kouji preocupado todo eso no era típico de su hermano, de aquel Kouichi tímido y tranquilo que conocía desde hacia algo más de año y medio.
- Un Shock emocional - explico Kousei- eso quiere decir que las marcas en tu hermano son ni más ni menos que marcas de un suceso violento que vivió y alguna palabra que dije durante el relato lo hizo caer en Shock.
-Kouichi- dijo Kouji con miedo tomándole la mano- ¿Qué fue lo que te paso?
-Sea lo que allá ocurrido me encargare personalmente de averiguarlo y si agarro a aquel que le hizo daño va a conocerme de verdad- dijo Kousei con enfado, luego miro a su hijo en brazos, el Shock había sido demasiado fuerte y dejaba en evidencia que algo grave había ocurrido alrededor del niño, lo abrazo fuertemente sintiendo el temor de perderlo, no podía permitir eso, ya lo había perdido una vez, no pensaba pasar por lo mismo de nuevo.
Satomi paso por los cabellos de Kouichi su mano, con la intención de ayudar a calmar al herido niño, ahora ella tenía un papel importante, mucho más importante que el que tuvo en un principio con Kouji, como madrastra de él, su deber era ser quien apoyara a Kouichi, debía ocupar aquel lugar de aquella persona que en ese momento no estaba a su lado, debía ser su madre. Kouji por otro lado muy adverso a todo, sintió como propio el dolor de su hermano, ahora estaba claro, más que nunca su deber, su papel, proteger a su hermano gemelo, tal como siempre debió ser y con su orgullo por delante, cumpliría con aquello, no permitiría que nadie intentaría hacerle daño de nuevo y para comenzar con aquello debía averiguar quién lo lastimo, averiguar quién había sido aquella bestia sin corazón que lo maltrato y solo hacia el lograría sanar las heridas en su hermano, ocupándose el mismo del asunto.
Continuara
Muchas gracias por leer y si les gusto les pido que por favor dejen un rewiebs, para saber si tengo que mejorar en lo mas mínimo o el fic está bien encaminado
Hasta la próxima.
