Hola a todos los lectores, aquí un nuevo capítulo, espero les guste

Capitulo 3

Kouji se encontraba encerrado en su habitación frente a la computadora, a cada tantos ratos daba una mirada a su hermano gemelo, que dormía tranquilamente en su cama como si nada pasara, pero Kouji sabía que algo pasaba en el, algo que lo había lastimado días atrás y sentía que él era el encargado de resolverlo. Suspiro resignado mirando la computadora, no podía creer cuantos tipos de cinturones con hebillas de águila existían y la mayoría que se vendían en Japón tenían diferentes águilas conocidas. Por lo tanto le faltaba información de parte de su hermano, como la forma del águila o el color del cinturón.

-¿Qué miras?- le pregunto su hermano despertando.

-Nada, nada- respondió con los brazos cruzados- ¿tú que tal estas?

-Estoy bien- dijo sentándose agarrándose la cabeza.

-Kouichi ¿puedo hacerte una pregunta?

-Claro.

-La el cinturón de la hebilla de águila ¿recuerdas de qué color era?- Kouichi miro al suelo, aquellas palabras le hicieron doler la cabeza, se volvió a recostar en la cama y negó con suaves movimientos. Kouji se recostó a su lado- vamos a intentar sacar esa información, relájate y agárrame las dos manos.

-¿pero?

-No te pasara nada malo, lo juro, solo agárrame las dos manos- Kouichi obedeció con temor, luego cerro sus ojos y comenzó a respirar con lentitud- muy bien, recuerdas, estabas en la casa, abrasaste a mamá.

Kouichi aumento la respiración precipitadamente- el cinturón.

-Kouichi todo está bien, no te va a tocar, yo estoy contigo, imagíname a tu lado ¿está bien? Estoy a tu lado, sostengo el cinturón para que no te golpe, ¿De qué color es?

Kouichi comenzó a calmar de a poco su respiración, de pronto en su visión podía ver a su hermano agarrando aquel objeto al que le temía, lo miro detalladamente- es blanco.

-Es banco ¿Qué mas notas?- pregunto sonriendo con los resultados, ahora si el tratamiento de su psicólogo funcionaba.

-Tiene los bordes dorados- dijo mirándolo con detalle- las partes metálicas son doradas.

Satomi entro al cuarto con la charola con la cena, al ver la escena se quedo tiesa y fue cuando Kouji la miro y pidió silencio, inmediatamente le susurro a Kouichi- ahora ¿Dónde estás?

-Contra una pared.

-¿Puedes moverte?

-Estoy acorralado- respiro ando.

-Tranquilo, yo sostengo el cinturón recuerda, ahora ¿puedes ver quien lo sostiene?- pregunto apretándole la mano.

-No.

-Intenta mirarlo.

-No puedo- dijo comenzando a alterar la respiración.

-Estoy contigo, no te voy a dejar, intenta mirarlo, ¿Qué lleva puesto?

-Una camisa verde oliva con una insignia en el bolsillo derecho…tiene unos pantalones verdes…se soltó, no, no- comenzó a alterar la respiración y a moverse inquieto.

-No, yo lo sostengo, estoy a tu lado no dejare que te toque.

-No, no, aléjate- luego comenzó a llorar desesperado.

-Kouichi estoy aquí, tranquilo- Kouji lo miro preocupado la visión estaba comenzando a ponerlo violento- contare hasta tres, cuando llegue a tres vas a abrir los ojos, uno, dos, tres.

-NO- grito abriendo los ojos. Se encontraba todo sudado, su respiración estaba alterada, hasta el mismo sentía los latidos rápidos de su corazón, inmediatamente se abrazo a su hermano- no me dejes solo, no me dejes solo.

-No te dejare solo, nunca más- le dijo abrazándolo- tranquilo ya paso.

-Aquí tienen la cena- Dijo Satomi dulcemente, luego se acerco a Kouichi y le dio un beso en la frente- tranquilo, en esta casa no hay manera que te quedes solo.

-Es verdad, estamos papá, Satomi y yo- le dijo Kouji sonriéndole- y ten por seguro que yo no te dejare solo de nuevo.

Kouichi cerró sus ojos cansado y se recostó sobre el pecho de su hermano, para su sorpresa tanto Satomi y Kouji lo abrazaron, lo cual le gusto. Para él hacía mucho que no sentía ese afecto, pues su madre trabajaba todo el día y él se veía obligado a estar solo. Poco después, cuando su hermano se relajo y comenzó a dormir, Kouji comenzó a acumular la información anotándola en un cuaderno que tenia, detallando cada cosa que su hermano le había dicho, incluso dibujando tal ves como seria aquello.

-Necesito saber más- dijo pensante- Takuya es su compañero, quizás sepa algo.

Al día siguiente Kouji fingió ir a su escuela con la escusa que tomaría el autobús, ya que su padre tenía unas reunión importantes una hora antes de la acostumbrada a la que salían, por lo que eso le dio una ventaja en tiempo para cambiarse y poder aparentar al menos en lo físico ser su gemelo. Se puso un pantalón blanco, pero como adiaba las remeras mangas largas como a nada en el mundo se coloco una camisa del mismo color que las remeras que usaba su hermano y un chaleco verde, y dio gracias a dios que su padre recogió a su hermano de la calle con las zapatillas verdes, que completaban su atuendo, en el camino se compro una gorra muy parecida a la que tenía su gemelo solo que con la insignia al revés y de color azul fuerte, esperaba que nadie notara la diferencia. Al llegar a la escuela saco un cuaderno que decía en la tapa información de Kouichi, ahí el había anotado todo lo que su hermano le decía desde que se conocían, había hecho bosquejos y hasta dibujos con todo lo que le dijo su hermano y gracias a eso encontró no solo el salón sino hacia también el asiento. Una vez Kouji se acomodo miro a su derecha y vio a Takuya observándolo con una sonrisa muy picaresca.

-¿Te equivocaste de escuela? ¿O accediste a jugar al príncipe y al mendigo como quería tu hermano?- dijo Takuya riendo por la ropa que llevaba su casi mejor amigo.

-He- miro con enfado, Takuya lo había descubierto al parecer.

-Kouji, es fácil reconocerte, tu cabello es más oscuro que el de Kouichi y más largo- dijo riendo- a pesar de todo a él le gusta usar las camisas solas sin esa camisa verde que se pone.

-Gracias por la aclaración- bufo enfadado y se quito el chaleco que llevaba con molestia.

-Además tu hermano no es de enojarse, sonríe con naturalidad- acoto.

-Y tú te aprovechas de el- continuo y luego dio una sonrisa maniaca.

Takuya rio nervioso, ahora se sentía en el infierno ya que se entero de sus tretas a Kouichi al parecer, aclaro su garganta para fingir seriedad en la charla o al menos el aparentase serio- dime ¿Qué te trae por mi escuela?

-Necesito información- aclaro y luego saco un cuaderno- alguien ha golpeado a mi hermano de tal modo que lo ha traumatizado, no sé quién es y cada vez que Kouichi intenta recordarlo le da un ataque de pánico al parecer, necesito saberlo Takuya o al menos acercarme para saber quién puede ser, según Kouichi tu lo separas de los buscapleitos.

-Sí, desde que volvimos del Digimundo el está conmigo siempre, no solo por ser mi tutor de vez en cuando- rio con una sonrisa burlista- sino porque cuando volvimos como a la semana vi a unos chicos molestándolo, y aun lo siguen haciendo solo que no llegan a nada violento porque interfiero.

-¿con que lo molestan?- pregunto anotando.

-Hay tres grupos que lo molestan, los del fondo del salón a la izquierda, son los que lo cargan por ser el mejor alumno o como dicen el preferido de la maestra, los de adelante a la derecha son los que lo molestan, junto con otros chicos mayores por el hecho de no tener un padre y hay un tercer grupo que no son de este salón que se burlan de el por qué no es buen deportista.

-Dime más ¿Cómo se comporta normalmente Kouichi aquí?

-En clase siempre levanta la mano, salvo ocasiones especiales en que la maestra dice "¿Quién quieres responder a esta pregunta? Que no sea Kouichi Kimura" tu hermano es muy aplicado, el mas prolijo y el mas responsable de la clase, no es buen deportista tampoco es malo, es regular, aquí en el salón la mayoría lo quieren mucho, las chicas por su forma de ser y los chicos porque muchos intentan hacerlo salir adelante porque tiene muy baja autoestima y se deprime con facilidad, o al menos eso dijo la maestra cuando vino un psicopedagogo y nos evaluó uno a uno, normalmente come conmigo o sino solo detrás de la escuela bien oculto.

Kouji anoto con afán cada cosa, para luego darse cuenta que en la mayoría de las cosas Kouichi le llevaba la contraria- dime mas por favor, ¿sabes de alguien que pueda lastimarlo?

-No, la única manera que lo lastimen es en el camino a su casa o en su casa- recordó llevándose la mano a la barbilla- ¿quieres información de donde vive?

-Sí, supongo que servirá- dijo comenzando a desilusionarse.

-Kouichi vive en edificio de dos pisos, en un departamento con dos habitaciones, yo creo que el dormía con su abuela antes pero él se niega a decirme si compartía cuarto o no, la mayoría de sus vecinos son de clase media baja con hijos adolecentes o niños muy pequeños, de los adolecentes la mayoría ya consume bebidas alcohólicas todos los días a la noche junto con un grupo de mayores que los protegen cuando se acerca la policía y son dos o tres los que consumen drogas, más específicamente Paco, heroína y cocaína o al menos eso me conto tu madre una vez que fui a su casa y me tuve que quedar a dormir por lo peligroso que es el barrio.

-¿Sabes si mi madre está en pareja o algo si?

-No te sabría decir- respondió dudoso- yo la vi con un grupo de mujeres una vez y a su lado había un tipo alto que parecía ser buena persona porque a cada rato estaba parando las peleas de las mujeres y ayudaba a tu madre con lo que llevaba en las manos que eran bolsas de supermercado, a su alrededor todos hablaban muy bien de él, Kouichi me dijo que era militar pero nada más porque eso era lo único que sabía, fue hace como seis meses, en la casa siempre vas a encontrar cosas de él y su madre, jamás vi ropa de hombre, tendrías que ir a preguntarle a tu madre, hoy no porque ella trabaja hasta tarde, mañana ella esta después de clases.

-Gracias Takuya- dijo pensante- no tengo idea de quién puede hacerle daño y dejarlo como lo dejo.

-Si de algo te ayuda, ara hace como dos meses el comenzó a actuar extraño, falto a clases tres días seguidos y una vez en deportes le vi el brazo lleno de moretones- comento intentando ayudar, a pesar que pasaba mucho tiempo con Kouichi desde que regresaron de la aventura del Digimundo y era más para ayudar a Kambara a sus estudios, pero jamás se le paso por la cabeza que al de la gorra alguien lo lastimara y de tal manera para llegar hasta el punto de traumatizarlo.

A Kouji se le hizo difícil seguir la rutina de su hermano, mas el hecho de que tenía que comportarse igual en deportes, es decir el era bueno pero ser regular era pedirle un milagro, menos mal estaba Takuya a su lado para hacerle cometer equivocaciones que lo ayudaran a pasar desapercibido y gracias a ellos todo mundo lo confundió con Kouichi inclusive la maestra. Takuya decía que como nadie sabía que Kouichi tenía un gemelo, nadie podía decir lo contrario, lo mínimo que dirían seria que actuaba raro el mejor alumno de la escuela. Cuando Kouji se estaba por ir la maestra le llamo y guio hasta un aula vacía donde había varios niños, él se quedo observando junto a Takuya que lo siguió y este le explico, que ese era el club de los divorciados, donde los niños con padre separados o por separarse iban y hablaban del asunto.

Cuando Kouji regreso a casa, la tarde casi terminaba, se quedo pensado en las palabras de aquel grupo de niños que conoció, miro a su padre quien estaba en el sillón más amplio con Kouichi en brazos ayudándolo a armar un modelo a escala que parecía ser un avión de guerra o un porta aviones y sonrió, se sentía muy afortunado por tener un padre tan atento, un padre que lo quería. Mientras en su corazón una multitud de sentimientos se acoplaban uno tras otros, tristeza, odio, rencor, melancolía y hasta terror, conoció casos de niño cuyos padres les golpeaban, de padres que los abandonaron, que tenían padres drogadictos o alcohólicos que en diversas ocasiones casi los venden o matan por su adicción y el caso que más le desgarro el alma fue el de un niño más o menos de la edad de Tommy o más pequeño aun que no quería volver a su casa porque su madre le pagaba a diario ya que le recordaba a su padre. Por Kouichi sabía que su madre jamás le levanto la mano a su hermano porque lo cuidaba con gran cariño y su padre a él lo sobreprotegía como si fuera de porcelana, si alguna vez el se enojo con él lo solucionaban sentándose a la mesa, poniendo un reloj de arena y hablando tranquilamente.

-¿papá?- pregunto acercándose- tu nunca le levantaste la mano a nuestra madre ni a nosotros cierto.

-Jamás- dijo sonriendo abiertamente- un niño es un niño, por mas travesuras que haga o cosas que rompa, el tiene que aprender por su cuenta, es como aprender a andar en bicicleta, sino te caes al principio no podrás aprender a mantener el equilibrio en ella, en cuanto a su madre, soy un hombre con gran respeto a las mujeres, cuide a su madre antes, durante y después del embarazo con mucho cariño e incluso hasta antes del divorcio, jamás le grite o levante la mano, tiene un padre demasiado... ¿Cómo se dice? Creo que sería pacifista.

-Ya veo- asintió sonriendo de dicha.

-¿Conociste a Soichi?- le pregunto Kouichi a su hermano.

-Si- dijo con pesadez.

-¿Quién es Soichi?- le pregunto Kousei tranquilamente a ambos, ya se había enterado de lo que su hijo menor hizo, pero en ese momento no tenia deseos de regañarlo, nada ganaba con hacerlo, aunque al parecer su hijo por si solo aprendió una muy importante lección.

-Sus padres se divorciaron hace como dos años, se madre es alcohólica desde entonces y cada vez que lo ve lo golpea porque le recuerda a su padre- comento Kouji.

-¿Cuántas preguntas respondiste hoy?- pregunto Kouichi haciéndose una idea.

-Ninguna, le dije que estaba enfermo y no pude estudiar- rio y luego se fue corriendo a toda prisa.

-Algo me lo decía- sonrió con picardía el de pijama.

-Ven vamos a la cama, aun debes descansar, mañana podemos continuar.

-Me siento bien padre, enserio no necesito dormir ni nada parecido- dijo en reproche haciendo brillar sus ojos.

-Kouichi, Satomi me dijo que esta mañana te dolía la cabeza y levantaste temperatura.

-Es que dormí con el ventilador prendido, pero si estoy bien padre.

-En ese caso con más razón, podrías estar incubando un resfrió, vas a dormir y no se dice mas- le sonrió su padre, dejo el modelo aun lado del sofá y luego lo levanto en brazos- Satomi si me llaman por teléfono avísame ¿está bien? Estoy esperando una llamada importante- dijo y luego comenzó la caminara a la habitación. Deposito a Kouichi con mucho cuidado sobre la cama, espero a que el menor se durmiera y prendió la luz del velador, fue hasta la habitación de Kouji, donde le pidió a este que se quedara con su hermano hasta que despertara por si tenía una pesadilla o algo parecido, luego bajo hasta el living donde de sentó y miro hacia el techo.

-Cariño- le dijo Satomi sentándose a su lado, Kousei le rodeo entre sus brazos mientras dio un largo suspiro.

-¿te preocupa que pase con Kouichi verdad?- dijo Kousei dándose a la idea de lo que ocurría.

-Su custodia no la tienes tu- asintió y luego se levanto- su madre podría venir unos de estos días por él y no podrás negarte a entregarlo, menos si viene con la policía- dijo preocupada.

-Le haré lo mismo que me hizo ella a mí, negarme las visitas exponiendo que no está en casa- dijo cruzando los brazos.

- Kouichi me agrada mucho, es un gran chico, hoy solo me pidió armar un rompecabezas con él- sonrió Satomi llevándose la mano a la cara para ocultar su sonrojo.

-Eso lo sé y estoy muy orgulloso porque él solo tomo la iniciativa de hablarte sin que yo se lo pidiera- dijo pensante, luego se reclinó contra el sillón- te mentí- dijo mirándola a los ojos- esta mañana no fue al trabajo, fue a hablar con mi abogado.

Kousei se vio en la obligación de decirle, era su mujer y el no tenía derecho alguno de negarle una cruel realidad, si el sabia que de antemano tendría que devolver tarde o temprano a Kouichi con su madre, pero las heridas que tenía el pequeño le decían que no tenía que devolverlo, que era por en primer lugar demasiado pronto y en segundo que posiblemente el culpable sea alguien cercano a él y que corría graves riesgos en su antigua casa. Kousei tomo una decisión drástica esa mañana, por el bienestar de aquel pequeño lastimado y de su hijo Kouji, no podía dar vuelta atrás, su único amigo le había aconsejado años antes hacerlo, pero él se negó creyendo que Tomoko no le negaría los horarios de visita para con su hijo mayor, pero esta los negó a todos y ahora sentía que era su momento de hacer las cosas bien.

-¿Qué fuiste a hacer?- pregunto llevándose la mano al rostro, no le molestaba que su esposo le mintiera, pero le preocupaba mas saber a que había ido con su abogado. Con solo escuchar la palabra abogado su mente comenzó a unir todas las posibilidades posibles, ideas una tras otra como un torbellino, pero sabía que solo una seria la decisión correcta que tomo su marido, o quizás dos y ambas podrían ser dolorosas para los niños.

-Fui a pedir que reabran el caso de la custodia- dijo pensante y luego remato- voy a pelear la custodia de Kouichi.

Esa respuesta había sido una de tantas en su mente, si su esposo iba a reabrir el caso y como los niños tenían casi doce años posiblemente el juez les diera la posibilidad de decidir con quién quedarse, aunque la pruebas más importantes serian las que decidieran a donde se quedarían definitivamente. En su mente de pronto se le vinieron imágenes de los gemelos quizás llorando por el cambio de custodia, que en todos los casos sería favorable a Kousei, ya que él había rearmado su vida, tenía un buen trabajo fijo y su vida era casi perfecta, posiblemente la custodia de ambos recaería en su esposo, pero lo que más le dolía era saber que Kousei quizás obligaría a Kouichi a decidir, o su madre o él y posiblemente el pobre se vería muy afectado en la pelea.

-¿en qué piensas?- le pregunto Kousei sacando a Satomi de sus pensamientos- pensé que te agradaba Kouichi.

-Kousei lo estás haciendo decidir entre su madre y tu- dijo tristemente- va a sufrir mucho con las audiencias.

-No necesito las audiencias, mañana lo llevare con un forense para que lo revise, averiguare si existe alguna denuncia en contra Tomoko, presentando eso más un certificado de buena conducta, la de mi suelo, y algo que diga que el chico está en mejor conmigo, el juez solo tendrá que ver y decidirá, Kouichi y Kouji no se enteraran del cambio de custodia, además pienso hablar mañana después de que se le hagan las revisiones a Kouichi con Tomoko para que ella sea quien me seda la custodia para no llegar hasta el juez, le explicarle la situación, por lo que dijo Kouichi hay alguien en su casa que lo lastima, pero como es todo muy violento y traumático su mente lo ha hecho olvidarlo.

-Pero Kousei- dijo preocupada- ¿Qué tal si el de la nada quiere volver a su casa?

-Estas es su casa Satomi, aquí el tiene lo que necesita, un padre que lo atiende, su hermano y a ti, ¿Qué más necesita?

-A su madre- dijo secamente- yo no soy su madre Kousei y no podrás negarle verla como hiciste con Kouji mintiéndole que su madre había muerto, nunca podre ser su madre, jamás remplazaría ese lugar en su corazón, el mismo se negaría a hacerlo como lo hizo Kouji cada vez que le decías que ahora yo era su madre, eso me partía el corazón, no soportaría ver a Kouichi sufrir por causa mía- dijo tristemente.

Kousei se levanto drásticamente, abrazo a su esposa y la miro a los ojos- es lo mejor, y te lo prometo, no obligare a Kouichi a hacer algo que él no quiera, necesito que me apoyes en esto, por el bien de los gemelos, en especial por el de Kouichi.

Mientras tanto en la habitación Kouji miraba a su hermano dormir plácidamente, mientras buscaba las imágenes de cinturones con hebilla de águila y con esas marcas- son cientos de miles- dijo consternado, no podía creer lo difícil que era intentar darse a la idea de quién podía ser el culpable de lastimar a su hermano gemelo, miro de nuevo la información que tenia era poco y la consideraba inútil, existan muchos tipos de cinturones como el que marcaba su gemelo, la mayoría se vendían a cualquier persona por su popularidad, y como si fuera poco al menos diez oficios los usaban obligatoriamente porque las empresas o el mismo estado así lo decían, además la ropa que marco su gemelo no solo era usada con los militares como había pensado en un primer momento, sino en empresa de limpieza y hasta una empresa de recolección de residuos peligrosos, se sentía frustrado e inútil.

Continuara