Una suave luz entro por la ventana de la habitación, ya era de mañana se dijo así mismo después de despertar, intento levantarse pero la fotografía en la mesa de luz le hizo recordad la única razón por la que estaba allí, la razón por la que no se movería de esa casa aunque ese fuera su mayor deseó, o quizás la razón por la que él no quería irse por cuenta propia.
Desde que supo toda la verdad siempre divago sus pensamientos sobre que sentir hacia su padre, a su derecha siempre estaba ese remordimiento por no haberle conocido para no saber actuar con él, no saber si quererlo o odiarlo, esas indicciones de sus sentimientos, las cuales a veces el mismo les temía a lo que lo llevaban, y a su derecha estaba ese mal presentimiento, el rechazo a pesar de ser su hijo, que este no lo aceptaría por ser criado por aquella mujer que el detestaba o aun peor que este lo negaría sin tener una razón. Pero desde que llego a esa casa todo era diferente, su padre se portaba muy atento con él, casi no lo dejaba solo y lo trataba con mucho cariño, lo hacía sentir muy querido y hasta pensó en devolver el trato recibido con mayor euforia.
A pesar de que su vida era en cierta manera felicidad, extrañaba a su madre como a nadie en el mundo, no solo porque ella lo había criado y esta se sacrificaba constantemente por él, sino porque…era su madre, la mujer que siempre estuvo a su lado y lo amo sin razón, que soporto sus caprichos y berrinches por algún juguete que no podía comprar, que se preocupaba por su clase de amigos o allegados, que siempre le daba una mano en sus tareas y en ocasiones las hacía, ella siempre estuvo allí. Satomi no era como su madre, pero al menos para el se había trasformado en una amiga, ella le hablaba de manera cariñosa, pero no queriendo usurpar ese puesto ya ocupado en su corazón, le cuidaba mucho y le cuidaba con mucho esmero, pero no hacía de cierta manera tan frágil, que hasta el mismo se sorprendía de la forma delicada y amable con la que lo trataba, pero estaba dicho, solo tenía una madre y Satomi no usurparía ese lugar, por más que se esforzara, cosa por la que ella no hacia el menor esfuerzo.
La puerta de la habitación se abrió, seguido entraron aquel hombre que casi no lo dejo solo desde hacía ya más de un mes, agradecía sus cuidados y todo su afecto, pero aun tenía muchas preguntas que hacerse y una de ellas era saber sobre el estado de su madre, un mes incomunicado con ella era mucho para él, en su corazón sentía que ella podría estar llorando su ausencia, la extrañaba mucho y no era anormal que en las últimas semanas el había preguntado por ella a su padre sin recibir respuesta o alguna que otra evasiva acerca del tema. Aunque no era su culpa haber estado un mes incomunicado y preocupado a su vez sin recibir respuesta, después de todo su padre le prohibía usar el teléfono o salir de casa, ni siquiera lo dejaba salir de la habitación para andar libremente por la casa, casi no conocía al perro a algunas habitaciones y en pocas ocasiones había visto fotos familiares, solo por acatar las órdenes de su sobre protector padre.
Su padre no tardo en darle un beso en la frente para darle los buenos días, luego lo levanto a sus brazos y lo llevo hasta la habitación de enfrente. Estaba totalmente oscura, pero pequeñas figuras podían diferenciarse, entre ellas la guitarra eléctrica, su padre lo llevo hasta donde estaba la cama y le señalo la pequeña taza al lado de la mesa de luz con agua, mojo su mano lentamente y cuando la saco la sacudió en la cama, donde el dueño se levanto asustado.
-He, he- dijo Kouji sentándose en la cama- Papá deja de enseñarle tus malos hábitos- le dijo con enfado.
-Eso no es un mal hábito, son las nueve de la mañana, levántate, tu hermano ya esta levantado- recalco con una gran sonrisa en su rostro.
-ES SABADO- grito y luego se recostó en la cama y tapo con la almohada.
-Vamos Kouji- volvió a decir esta vez con cierto enojo en su vos- le estas dando un muy mal ejemplo a tu hermano.
-No es mi hermano menor, es mi gemelo- dijo enojado- por lo tanto no le estoy dando malos ejemplos, déjame dormir.
-¿Qué hay de desayuno?- pregunto Kouichi son una sonrisa de oreja a oreja en su rostro.
-Como hace frio, chocolate caliente, con malvaviscos, galletas de chocolate con pepitas blancas y creo tostadas con mermelada- respondió y delante de él en un segundo, el joven que hacía unos segundos no se quería levantar ya estaba de pie, tomo su bata de baño y corrió hasta el.
-A tu hermano lo mueve la comida- dijo su padre mostrando una grata sonrisa en su rostro, luego lo bajo- ve a cambiarte.
-Padre- dijo con cierta timidez en su mirar- es sábado y no hay clases, ya termine las tareas que me diste para el fin de semana ¿puedo ir a visitar a mi madre?
-No por el momento, las heridas de tu cuerpo no han sanado- dijo cambiando la escusa de todos los días- otro día te llevare.
Bajaron al living donde el desayuno ya estaba servido, Satomi había preparado todo haciendo parecer el lugar perfecto para cualquiera, el ambiente era agradable desde toda perspectiva, se podía respirar un aire pacifico alrededor del lugar mientras la familia tomaba el desayuno entre charlas. Satomi podía afirmarlo, desde la llegada de Kouichi a casa muchas cosas cambiaron, Kousei comenzó a concentrarse más en la crianza de sus dos hijos en vez de uno solo como durante la primera semana, Kouji ya no se encerraba en su habitación por interminables horas, ahora la familia es vez de ver televisión a la hora en que estaba reunida charlaban sobre las cosas que pasaban, Kouji se había vuelto muy unido a su gemelo y así también Kousei a Kouji, la sola presencia de Kouichi cambio mucho en la casa, las tardes y noches de familia se hacían más agradables jugando juegos de mesa, viendo a Kousei y Kouji enojándose por perder o jugando con el perro en el jardín y viendo como el mismo tira a Kouichi al suelo solo para lamerle la cara y todos riendo, Satomi no era solo participe de la familia, podía notarlo que todo cambio con el nuevo integrante.
Kouji por su parte también concordaba en ello, con la llegada de Kouichi a casa muchas cosas en el cambiaron de sobremanera, cada vez que quería estar solo en su habitación le venía a su mente su hermano y se iba directo a verlo, cada vez que jugaban los dos con el perro, el solo gesto amigable de Kouichi acercándose con temor al perro lo hacia sonreír, las noches jugando los juegos de mesa en familia ya no eran para él una obligación que odiaba sino un juego que le agradaba ¿Quién le diría que su hermano era tan bueno en los juegos de mesa? Además se mostraba más cariñoso y amigable hacia sus padres, por lo que dos semanas después de la llegada de su hermano le dijo adiós al Psicólogo, unos días después comenzó a ayudar a Kouichi a decorar su habitación, comprándole con su propia mesada cosas del interés de su hermano, salvo por las repisas que le obligo a Kousei a comprarlas, lo que compro con sus propios ahorros fueron modelos a escala pequeños de barcos y aviones, ya que noto un total interés de Kouichi en ellos y los libros de ciencia ficción a los que su hermano era todo un adicto.
Kouichi por su parte le agradaba tener una familia completa, salvo por la falta de su madre, por primera vez en su vida sentía que ese vacío por la falta de su hermano y padre se había llenado, ya no se deprimía muy a menudo, y eso que había olvidado las pastillas antidepresivas, que le receto el Psicopedagogo de la escuela, en casa y no las había tomando en un mes entero, lo que al principio lo inquieto, pero luego repensó la situación recordando las largas sesiones después de clases ¿por quién se ponía el depresivo antes? Por la falta de su padre ¿a quién cuando niño deseaba conocer sin tener un perfil? Su padre ¿a quién antes le hubiera gustado ver más a menudo después de la aventura donde volvió a ver a su hermano? Su padre ¿con quién le hubiera gustado ir a pescar alguna vez? Su padre ¿a quién le gustaría haber tenido por las noches leyéndole un libro cuando pequeño? Su padre y así surgían cientos de preguntas y una sola respuesta, su padre, es decir, a su manera de pensar ya no necesitaba las pastillas porque tenía aquello por lo que lloraba siempre, tenía a su padre a su lado ¿Qué mas pedir? A si volver a ver a su madre pronto cuando su padre le diera permiso.
Kousei en cambio decidió cambiar su forma de comportarse, cuando noto los cambios producidos por la introducción de Kouichi en Kouji, primero, su hijo dejo de tocar la guitarra eléctrica para centrarse en su hermano, segundo noto a Kouji mas comunicativo con la familia y tercero comenzó a agradarle las noches de juegos familiares y para mejor final, Kouji mejoro sus notas escolares, no tuvo mejo idea que cambiar su trato así el, comenzando a darle más apoyo que el anterior, estando siempre cuando los gemelos estaban juntos, primero fue estar presente cuando jugaban con el perro, luego fue soltar a Kouichi en los juegos de familia y lo último que compartió con Kouji fueron las expresiones que usaron cuando perdieron en el juego de mesa de la noche anterior. También noto un mayor cariño de sus hijos a su esposa actual, Kouichi ya le pedía todos los días que le hiciera una comida especial o ayudarla a hacer alguna de las cosas dulces de las que se hizo habitual comer, además que ambos ganaban siempre en los juegos de mesa y siempre festejaban igual.
El teléfono interrumpió la paz de la mañana, Kousei fue a atender tranquilamente mirando con agrado los cambios recientes en su familia, solo conocía dos personas que podían llamar temprano en la mañana, el primero era su abogado con alguna noticia del cambio de custodia y la otra persona el amigo de los gemelos que desde hace algunos días iba a casa y pasaba largos ratos, haciendo sonreír a Kouichi y molestando a Kouji.
-Familia Minamoto, habla Kousei, si, entiendo, está bien iré en la tarde, si claro- dijo mirando seriamente en la mesa- lo llevare, gracias, hasta luego- colgó pesadamente el teléfono.
-¿Quién era?- pregunto preocupada Satomi.
-Kouichi hoy veras a un doctor, llego un reporte médico con el nombre Kouichi Kimura a mi abogado.
-Un reporte médico- dijo sorprendido Kouji.
-Así es, solo quería saber cómo iba el tema de la vacunación de Kouichi y llego un reporte de un hospital de Shibuya, según el reporte Kouichi ingreso al hospital bajo un paro cardio-respiratorio, con dos costillas rotas, traumatismo craneal cerrado, esguince de tobillo izquierdo, según los médicos sufrió una caída de aproximadamente doce metros, produciendo una convulsión que luego produjo pérdida de conciencia, camino al hospital sufrió un paro cardio- respiratorio.
-No fue nada- dijo Kouji secamente recordando el accidenté.
-Según el informe casi muere- dijo en seco- ¿Qué hacías en la estación de Shibuya?
-Nada- dijo Kouichi mirando al suelo tristemente.
-Según el informe redactado por los médicos tu corazón se detuvo aproximadamente quince minutos desde que llegaste al hospital y no hubo respuestas a - dijo seriamente- veremos a un médico para ver que ese corazón este bien ¿sabes lo que es un electrocardiograma?
-No- dijo mirando sorprendido.
-Es como que te ponen en el detector de mentiras, viste que en la televisión cuando mientes salen irregularidades en el papel, bueno, el electrocardiograma hará lo mismo, solo que no habrá preguntas, registrara tus latidos y así se verá si existe o no alguna irregularidad- dijo sonriente Kousei- si es necesario también permitirte una tomografía en la cabeza.
-¿eso duele?- pregunto temeroso.
-No, te recuestan en una cama y luego esta se desliza hasta dentro de un aparato, podrías ver todo oscuro por unos segundos mientras te sacan la tomografía…
-Ya te sacaron varios ¿No?- pregunto Kouji en burla.
-A mi no, bueno, una, pero fue para ver que tenia de malo en el corazón, pero ninguna mas, lo juro, ve a cambiarte hijo, así vamos en camino al hospital, sacare turno para los estudios por teléfono- dijo tranquilamente Kousei.
-Si- dijo levantándose.
-Mejor los acompaño a los dos.
-Como quieras- sonrió Kousei- vallan a cambiarse los dos.
Los gemelos subieron a toda prisa, en una veloz carrera hasta sus habitaciones, luego Kouji eligió ropa en la suya y fue a la de su hermano a cambiarse, mientras Kouichi ya se había cambiado.
-¿Crees que tenga algo de la caída?- pregunto mirando por la ventana con temor- es decir, si bien es un milagro que este con vida, pero físicamente la caída me causo daño ¿Qué mas crees que puede averiguar el abogado de papá?
-De todo, si alguna vez fuiste a la comisaria…
-Solo una- dijo sonrojado.
-¿Qué? ¿Cuándo?
-Cuando nuestra maestra nos llevo a conocerla, ¿crees que asienten eso en un archivo penal?
-No- suspiro tranquilo- pero si asentarían cualquier denuncia de vecinos ante cosas extrañas- dijo recordando lo que le comento su madre en la última visita- hoy cuando venga el abogado con la carpeta de información, vas a distraerle.
-¿para?
-Quizás allá una denuncia contra la persona que te lastimo, con nombre y apellido, podríamos saber que paso, sería el fin para el problema- dijo sonriendo de par en par- robare esa carpeta y la leeré.
-Eso está mal- dijo en desacuerdo- es como que me haga pasar por ti para aprobarte el año…te di una idea verdad- dijo mirando la mueca de picardía en el rostro de su gemelo.
-No, no te aria ir a ese ambiente, te lastimarían, además soy buen deportista, tu eres un desastre en deportes.
-No es mi culpa que se me desaten los cordones de las zapatillas a cada rato- se defendió cruzando de brazos.
-A eso se le llama escusas, el otro día hiciste volar hasta el techo la pelota de futbol y eso que el arco estaba en la pared frente a la casa.
-No es chiste- dijo con enfado.
-Para mi si, ahora, vas a ir a hacer lo que debes, distraerás a papá y yo robare ese archivo.
-Está mal.
-Si se qué relación tienes con el desgraciado que te lastimo, podre ayudarte, ¿Te da miedo la oscuridad?
-No, soy el elegido del guerrero de la oscuridad no debo tenerle miedo- dijo mirando con orgullo- por favor.
-Mejor te tomo la mano- dijo fastidiado y salió de la habitación- oye, me gusta tu cambio.
-¿Qué cambio?- dijo mirándose, en si su estilo de ropa no era el habitual que usaba, pero le era cómoda, las camisas y el pantalón vaquero desgastado eran la ropa que siempre usaba, ahora se peinaba hacia atrás en vez de usar el flequillo hacia adelante, además que comenzó usar un chaleco abierto y una gorra negra.
-Listo Kouichi- interrumpió su padre sus pensamientos- vamos a ir a una clínica privada, vamos.
-¿Algo de eso va a doler?
-No te preocupes, pero me gustaría saber sobre el accidente.
-No recuerdo mucho- dijo cabizbajo- solo recuerdo que estaba en las escaleras y de pronto en el suelo, luego desperté en el hospital en la sala de operaciones con Kouji llamándome y el fue lo primero que vi al despertar.
-¿algo llamativo más? ¿Cómo te encontrabas?-
-Tenía una máscara de oxigeno puesta y creo que no tenía mi remera, estaban reanimándome con esa máquina que de electroshock- dijo pensando.
-No recuerdas como caíste.
-No- dijo levantando el rostro- ¿está mal?
-Debiste bloquear ese recuerdo, como hiciste con el recuerdo de quien te lastimo, no te preocupes, en otro momento lo recordaras y lo podrás hablar, vamos al médico- dijo levantándolo en brazos.
-Repito estoy bien de salud.
-Eso ya lo veremos hijo, ya lo veremos.
Media hora después la familia llego una clínica privada, en la recepción una mujer joven los atendió y les marco a donde tenían que ir, luego subieron dos pisos en ascensor y esperaron a que se los llamara.
-No todos los días viene alguien a pedir chequeo completo- dijo el médico saliendo de su sala y encontrándose con toda la familia- ¿Otro chequeo Kousei?
-No es para mí, es para mi hijo- marco el de lentes mientras de la mano acerco a Kouichi al médico.
-Ho, los gemelos están juntos, pasen por favor- dijo sorprendido, la familia paso y el médico continuo hablando- ¿Cuántos años ya? Diez, once, me acuerdo cuando eran como un pez en la panza de su madre.
-Niños, el es el doctor Keisuke, hace diez años el saco las ecografías de ustedes, luego se hizo medico clínico…él era el encargado de sacarle las ecografías a su madre.
-¡Pensar que cuando nacieron eran unas ratitas!- dijo bromeando- veamos ¿a qué viene un chequeo completo para el pequeño Kouichi?
-¿Cómo sabe quién es quién?- pregunto Kouji sorprendido.
-Fácil, el que tiene la cara de amargado es Kouji, desde la panza, y el sonrisita es Kouichi, no puedo equivocarme- se encamino hasta donde estaba su escritorio y saco una ecografía- aquí están los dos, verán, es muy raro que un medico vea gemelos idénticos, así que cuando le di su ecografía a su madre saque una copia, el que está a la derecha chupándose el dedo, era Kouichi y el que está en la izquierda con los brazos cruzados era Kouji.
-Hace algunos meses Kouichi sufrió un accidente, se cayó de las escaleras golpeándose la cabeza y luego su corazón se paro por algunos minutos, solo quiero saber si está bien- dijo el de lentes interrumpiendo bruscamente.
-Veamos, te sacare entonces una tomografía en la cabeza y otra en el pecho amiguito ¿le temes a la oscuridad?
-No señor.
-¿sufres de claustrofobia?
-No.
-Bueno, sígueme- dijo Keisuke dándole la mano llevándolo a una sala contigua donde lo recostó en una pequeña cama- ahora necesito que estés tranquilo, si te asusta algo solo dilo, nos comunicaremos contigo.
-Si- dijo mirando con curiosidad la maquina que tenía más adelante.
El médico volvió a la otra sala y se puso delante de la computadora, seguido en la otra habitación la cama se movió lentamente dejado a Kouichi dentro de ella- La cabeza está bien, solo hay una fisura en el hueso frontal, no hay daño cerebral pero si un gran desarrollo en el hemisferio derecho, mira Kousei parece que tu hijo es un Einstein, le haré hacer una pruebas de CI para ver que tal.
-No hay daño.
-No, pero me sorprende el Tálamo grande ¿tiene problemas depresivos?
-No- contesto sorprendido Kousei.
-Le haré hacer un test de depresión también para asegurarnos, tampoco veo daño en el pecho, parece que fue una caída menor…lo que me llama la atención es el daño en la epidermis y en los músculos.
-¿Daño?- dijo Kouji mirando sorprendido, ya sabía que todas las heridas causadas por algún mal nacido hacia su hermano estaban curadas ¿de dónde sacaba daño?
-Cada vez que uno se golpea o es golpeado, puede producir daño externo, como en el caso de los raspones o daños más internos, los daños de Kouichi varían en su mayoría, en el pecho se concentran daños de gran magnitud que llegaron a los músculos inclusive, he ahí la gran acumulación que se concentra cuando estos se reparan, por lo visto no son daños de consideración, pero si hay que prevenir más daño ¿Cómo callo?
-De pecho, se golpeo la cabeza primero y después el pecho- aclaro Kouji.
-No hay daño en el pecho, así también como en órganos vitales, su corazón tampoco está dañado, se ve bien, lo que si veo ahora es daño en el tobillo, parece un esguince mal curado.
-¿Cuánto tarda un esguince normal curarse?- pregunto Kouji preocupado.
-Con atención medica unas dos o tres semanas en sanar y luego dos años para rehabilitarlo completamente.
-No es de la caída- dijo en susurro Kouji.
-No parece haber nada más, pero llévalo al Psicólogo y que haga esos test que dije para cerciorarnos que este bien, ¿Cuándo fue esa caída?
-Se cumplirán los seis meses- dijo Kouji- se torció el tobillo en las escaleras de la estación de Shibuya y callo golpeándose primero la cabeza y después el pecho.
-¿Estabas allí?- pregunto Kousei alterado.
-Es una larga historia…
-No es el esguince mal curado, ese es más reciente, ¿sabes algo más acerca de algún daño ocasionado por la caída?
-No, los médicos no nos dijeron mucho ese día, es más, ese mismo día lo dieron de alta.
-¿Después de una caída y que el corazón se le paro, lo dieron de alta?- dijeron los mayores sorprendidos.
-Sí, los médicos repitieron mil veces que era un milagro que estuviera con vida, ya que cuando yo interrumpí en la sala de operaciones no respondía, solo lo llame, despertó y luego los médicos lo revisaron algunas veces antes de darle el alta…
-Médicos de urgencia- dijo el médico mirando con enfado- curan hasta donde pueden, pero si el chico se levanta y todo lo dejan libre.
-En ese momento pensé que le dieron el alta porque él dijo que no tenia obra social, por eso lo obligue a estar en cama dos semanas enteras.
-¡Por ello tienes varias faltas!- dijo Kousei entrando en sentido- me debes muchas explicaciones jovencito.
-Con gusto te daré las necesarias- interrumpió Kouji mirando por la ventanilla a su hermano, el cual estaba quieto dentro de la maquina.
-Lo sacare- interrumpió el médico- ¿Está todo bien amiguito?
-Si- contesto desde un micrófono dentro del aparato- ¿está todo bien?
-Perfectamente, te sacare de allí ahora mismo.
Kouji se levanto y se metió dentro de la sala de maquinas a toda prisa- Kouichi ¿Cómo te causaste un nuevo esguince?
-No recuerdo- dijo saliendo de la maquina cuando la cama hubo salido.
-Está bien, vamos, por cierto, hablaremos acerca de la caída en Shibuya, pero déjame a mí hablar.
-Está bien, ¿a qué se debe eso?
-Que no podemos decirles lo del Digimundo y soy muy buen mentiroso.
-Como digas- dijo caminando a la salida.
-Vamos a casa- dijo secamente Kousei y caminaron en silencio hasta el automóvil- quiero explicaciones acerca del afamado accidente en la estación de Shibuya y lo quiero ahora- exigió cuando los tres subieron al automóvil.
-Fue hace seis meses ya, para el día de tu aniversario de bodas, en ese tiempo Kouichi y yo no nos conocíamos, me mandaron un mensaje de texto pidiéndome que fuera a la estación de Shibuya, cuando fue había un montón de niños, hacían un sorteo de no sé qué cosa, la cosa es que no gane, cuando iba subiendo las escaleras junto con un grupo Kouichi cayó en ese momento y se golpeo la cabeza, uno de los chicos que venía conmigo se me acerco y me dijo "son iguales" otro que estaba allí me dijo "¿son hermanos" para cuando llego la policía y yo sin responder, solo atine a decir que si éramos hermanos, después en la sala de operaciones me dijeron su nombre accidentalmente dándome su carnet de estudiante, de pronto escuche sonidos varios y a enfermeras diciendo que lo perdían, entonces entre y comencé a llamarlo.
-Desperté con una mascarilla que me daba oxigeno en la cara y en medio de una sala de operaciones, después los médicos me llevaron a una sala común donde me hicieron varias pruebas, para finalmente darme el alta- dijo Kouichi tristemente.
-¿Su madre supo del accidente?- dijo seriamente mirando hacia atrás.
-Nunca quise decirle, no quería preocuparla, durante dos semanas fingía ir a la mañana a la escuela, solo para ir a una esquina y esperar a Kouji, después íbamos a mi casa y nos quedábamos charlando o pasando el rato todo el día hasta que mi madre llegaba y él se iba- dijo sollozando- no quería ocasionar mas problemas de los que ya le ocasionaba.
-Tú no eres un problema ni los ocasionas- dijo Kousei, luego lo llevo hacia adelante y lo coloco en sus brazos suavemente- ustedes dos son las cosa más maravillosa que a su madre y a mí nos pasara, cuando nacieron eran bastante frágiles, porque nacieron prematuros, tú en especial tenias poco peso, en cambio Kouji tenía sobrepeso- dijo en broma sacándole una sonría a ambos, aunque Kouji se enojo poco después.
-Hey, me estás diciendo gordo- dijo molesto sonriendo.
-Después era una pelea por quien lo trataba mejor, su madre siempre atenta a toda hora y yo cuando volvía del trabajo o antes de irme, solía decir que al paso que iba jamás me iban a querer, nunca pienses o digas que eres un problema, un hijo no es un problema, en especial aquellos que fueron deseados, a ustedes los anhelábamos desde antes que se diera el embarazo.
-Pero…
-No hay pero que valga, solo eres un niño, no tienes culpa de nada- dijo sonriéndole- ustedes lo único que deben hacer es darnos dolores de cabeza por malas notas en la escuela o un vidrio roto por jugar a la pelota ¿alguien te ha hecho sentir culpa de algo hijo?
-Yo mismo- dijo pensante.
-No se de que hechas culpa, tu eres un niño maravilloso e inteligente, no tienes razón ni motivo para sentirte de esa manera, por lo contrario, me siento orgulloso de ti, estuve averiguando tus logros académicos, no sabes lo feliz que me sentí al ver todas tus notas de los últimos años, tus logros en la escuela, no me molesta que no seas buen deportistas, para eso esta tu hermano…
-¡Hey!- dijo molesto Kouji.
-Sucede algo peculiar con los gemelos, un caso llamativo e intrigante, cuando nacen un par de gemelos ambos son totalmente opuestos, uno tendrá mas afinidad a desarrollar su intelecto y el otro a desplegarse en el aspecto físico, pero en ningún caso se ha dado que uno de los dos tienda a desarrollar ambas habilidades, es como que las habilidades se dividen- explico sonriendo- Kouichi nació para ser el gemelo inteligente y tu para ser el gemelo deportista, según los Psicólogos, en una revista que leía, esta división de habilidades es para que los gemelos se complementen así en el plano social, uno tendrá afinidad a ser tímido y el otro extrovertido, unidos aran amistades que los valoraran a ambos como individuos únicos, separados uno tendrá amigos y el otro será menospreciado y en viceversa.
- Los amigos del inteligente odiaran al deportista y los amigos del deportista odiaran al inteligente- dijo Kouji saltando una conclusión.
-Así es, un científico, del que he leído mucho, experimento con varios grupos de gemelos con diferente grado de separación, solo en los aspectos Psicológicos y sociales, algunos que nunca se separaron y otros que sino fuera por las casualidades no se abrían conocido, el científico descubrió que separar gemelos es perjudicial tanto para su salud en todos los ámbitos posibles.
-¿Cómo es eso?- pregunto Kouichi intrigado.
-Puede que uno de los gemelos desarrolle actitudes antisociales y hasta sicóticas, es algo que se ha estudiado por mucho tiempo.
-No entiendo- dijo Kouichi- no tiene sentido.
-Veras, desde épocas remotas se pensaba que de los gemelos eran un alma divida en dos, una contendría el bien y la otra mitad al mal, por esas razones se asesinaba a uno de los dos bebes al azar, el que sobreviviría creciera y supuestamente era la parte buena, en estudios que se realizaron se ha sabido que los gemelos son dos personas totalmente diferentes pero con una conexión entre ellos, no importe si viven juntos o separados esta conexión existe y se hace notar, ¿alguno vio la película Tom y Thomas?
-Yo si- dijo Kouichi sonriendo.
-Yo no- dijo Kouji cruzándose de brazos.
-Tom y Thomas nacieron como gemelos, pero su madre los abandono en un hospital, una mujer recogió a Tom y Thomas fue dado en adopción, Tom se desarrollo como todo niño normal y Thomas igual con una excepción, ambos imaginaron a amigos imaginarios con los aspectos físicos de ambos, para Thomas, Tom era su amigo intrépido y que podía hacer todo tipo de cosas además de inteligente, para Tom, Thomas era su opuesto, al morir la madre de Tom, este va a parar a un orfanato, donde se vendía a los niños al extranjero, con diez años de edad, la conexión entre ambos se hizo evidente, a tal punto que en un momento a Tom lo golpeaban pero este se aguantaba el dolor, Thomas por lo contrario, sin una razón aparente, comenzó a llorar, lo mismo paso cuando Tom se torció el tobillo, Thomas se callo sin razón aparente.
-Haber si entiendo, ambos sentían lo que el otro-dijo Kouji impresionado.
-Suele pasar, dime Kouichi ¿algunas vez te a pasado algo sin razón aparente?
-Una ves llore sin motivo, a los ocho años, estaba leyendo un libro y de pronto comencé a llorar, mi madre se preocupo- dijo pensante.
-Y tu Kouji ¿te ha pasado algo sin razón aparente?
-Una vez, estaba en medio de clases, cuando mire a mi pupitre comencé a llorar y de la nada salió de mi boca en susurro la palabra padre.
-Puede ser que les haya pasado en miles de oportunidades esa situación, solo que no lo recuerdan ¿Kouichi cuando lloraste llamándome?
-Nunca- dijo nervioso.
-Kouji acaba de decir que le paso una vez, el no lloraría por mi, porque siempre me tuvo, el lloraría mas por su madre, en cambio tu…
-Unas cuantas veces- dijo nervioso.
-¿Podrías decirme la razón?
-Todos los años, en mi escuela al menos, la maestra pide que solo los padres vallan a nuestras clases para dar una demostración de lo que hacen, de sus trabajos y demás, normalmente soy el único cuyo padre jamás asiste, mi maestra sabe, me ha pedido todos los años que no valla ese día, pero tengo, desde hace cinco años, el premio a asistencia perfecta, no me gusta faltar sin una razón aparente.
-Te hubieras ahorrado muchas lagrimas hijo, no vale la pena que sufras por mi causa- le dijo tristemente- me hubiera gustado mucho haber ido, tu hermano siempre al aviso de esa reunión lo tira y jamás voy.
-Porque me avergüenzas- dijo de mal humor el de campera azul.
-Ante la asociación de padres de la escuela de Kouji soy el peor padre del mundo, supongo que ante la tuya también- dijo el de lentes mirando a Kouichi.
-Te lo ganaste- dijo sonriendo pícaramente Kouji.
-Nunca he hablado de ti, mi maestra sabe acerca del divorcio porque mi madre le dije, pero no mas- dijo Kouichi pensando.
-Te prometo que iré a la siguiente reunión y a las que sigan- le dijo sonriendo- y lo mismo va para ti, voy a comenzar a ir quieras o no Kouji.
-¡Que bien!- dijo molesto el de campera azul.
Continuara
