Disclaimer: Los personajes de Naruto y los personajes de La Rosa de Versalles o Lady Óscar no me pertenecen, sino a sus autores Kishimoto-sama y a Riyoko Ikeda, respectivamente, este fic lo hice solo y únicamente como diversión

Parejas: SasuxNaru y otras

Advertencia: Secuela del príncipe de los piratas, Contenido AU (Universo alterno), Mpreg, Violencia, contenido hetero, travestismo, entre otros

Beta: Usarechan

Aclaraciones:

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Capítulo 20.- El rey pirata

Itachi fue testigo de la ceremonia desde el barco pues William el Rojo, su amigo, había ordenado no dejar salir al Zar bajo pena de muerte, para quien le ayudara. Ni siquiera tenía permitido ver a su hija.

— ¿Quién eres? —Itachi se sobresaltó. Miró al recién llegado encontrándose con una mujer de largos cabellos, traía un sable en las manos con el que lo amenazaba —Te hice una pregunta hum.

—Eres un hombre —Deidara puso los ojos en blanco. El hecho de ser un doncel no significaba que fuera una mujer.

Una vez recuperado de la impresión, Itachi se presentó. El doncel, al saber la identidad del ruso lo miró con el ceño fruncido.

—Eres el asesino de Rosa Negra —le reprochó, esto fue como una puñalada para el Zar que ya de por sí se sentía terriblemente culpable por lo sucedido.

—Yo no la maté —dijo con seguridad —Yo amaba a Roxiel, ¡Jamás la lastimaría!

Deidara no dijo nada, sólo dio media vuelta y bajó del barco; no era prudente que la bebé pasara mucho tiempo rodeada de piratas.

Después de la ceremonia, Sasuke se reunió con Barba Negra, William y los médicos que atendieron a su madre y a su hermana.

A los tres les parecía extraño que Roxiel estuviera en cinta y no hubiese mostrado ningún síntoma, además estaba el hecho de su edad. Rosa Negra estaba por los cuarenta y ocho años, un embarazo a esa edad era de alto riesgo.

—En ocasiones, hay mujeres que no experimentan los síntomas propios de un embarazo —comenzó a explicar uno de los médicos —, incluso pueden menstruar y su vientre se mantiene casi igual.

Eso quería decir que Roxiel seguramente no se enteró de su estado, ¿Entonces como supo William de la condición de su hermana?

Cuando la tuve en mis brazos coloqué una mano en su vientre y fue ahí cuando percibí los extraños movimientos.

Barba Negra ahora comprendía porque su sobrina se veía un poco rellenita, lo que en su momento atribuyó a los dulces de miel a los que le había tomado gusto en los últimos meses.

—Si es todo lo que necesitan, nos retiramos —Sasuke asintió permitiendo que los hombres se fuera. En el camarote sólo quedaron el rey pirata y sus dos tíos, aun tenían cosas que resolver antes del inicio de la batalla.

¿Qué harían con Roxiel? No era prudente tener a un bebé recién nacido en un barco, sobre todo en tiempos de guerra. El Ankoku podría llevarla a Sulú donde se encontraban los otros niños pero sería peligroso, incluso esa isla podría ser atacada. El único lugar que podría ser seguro era la isla de la reina muerte.

—William, llevarás a mi hermana y mis hijos a la isla roja —le ordenó Sasuke. El aludido lo miró por unos segundos como analizando otras posibilidades.

—Deidara no aceptará ir —habló Barba Negra —, él quiere vengarse del noble que mató a su familia y no lo harás cambiar de opinión.

Sasuke gruñó por lo bajo, odiaba cuando las personas no hacían lo que él quería. Bufó molesto; ya se encargaría él de ese doncel terco. Se dirigió a la puerta con intenciones de ir por Deidara y obligarlo a acatar sus designios.

Deidara se encontraba en el camarote que le había pertenecido a Rosa Negra, con él se encontraba Naruto, ambos donceles hablaban animadamente mientras el pirata le daba de comer a la pequeña Roxiel.

Ver a Deidara alimentar a la bebé le daba a Naruto un sentimiento de nostalgia. Extrañaba a sus hijos, ¿Estarían bien?

La puerta se abrió de golpe, dejando entrar a Sasuke quien se veía molesto, detrás de él estaban William y Barba Negra que parecían luchar con el azabache.

—Los dos se irán a la isla roja con William —dijo Sasuke con tono de no admitir desobediencias. Sin embargo ninguno de los dos rubios se dejó doblegar por el rey pirata.

Deidara dijo tajante que él no se iría a ningún lado sin vengarse del noble que había asesinado a su familia; por su parte, Naruto no tenía planeado dejar a su esposo, pelearía a su lado le gustara o no.

Sasuke levantó la mano con claras intenciones de golpear a ambos donceles, pero en ese momento, Roxiel rompió en llanto, haciendo que su hermano se diera cuenta de lo que estaba a punto de hacer. Dio media vuelta y salió como entró. William se fue tras su sobrino dejando a Barba Negra, solo con ambos rubios.

Deidara comenzó a temblar, sus ojos se llenaron de lágrimas amenazando con romper a llorar; Naruto, al ver esto, tomó a la niña en sus brazos.

—No te preocupes Deidara —dijo el pirata. Se acercó al rubio atrayéndolo en un abrazo al darse cuenta de lo nervioso que se había puesto.

—Capitán… yo… —Barba Negra lo besó en la frente. Siempre consideró al doncel como un hijo y lo trataba como tal.

—Tú perteneces a mi tripulación y Sasuke no puede ordenarte hacer algo que yo no quiero —Deidara lo miró esperanzado y se abrazó escondiendo su rostro en el pecho del viejo pirata.

Rozen se encontraba en las galeras, encadenado a la pared. Estaba furioso consigo mismo, ¡como pudo haber sido tan estúpido! Se había dejado engatusar por una zorra pirata. Ahora por su insensatez estaba herido, sucio y encadenado.

No podía evitar pensar que Óscar tenía algo que ver en todo ese asunto y ya se encargaría de devolverle el favor.

Escuchó ruidos de pisadas, gruñó; seguramente era uno de esos criminales que venía a dejarle esa pútrida comida. Se sorprendió de encontrar al rey pirata frente a él; ataviado con un traje negro, con un cinto tan rojo como la misma sangre. El pirata le sonrió mostrando en ese simple gesto todo su odio y rencor.

— ¿Cómodo? —Sasuke no había ido a ver al prisionero desde lo sucedido con su madre. El aspecto de Rozen era decadente, no se había alimentado bien en toda la semana; sus finas ropas estaban sucias a causa de sus propios desechos y restos de comida —Me alegro.

—Vaya, ahora entiendo por qué apesta —Sasuke ni se inmutó con ese comentario, al contrario, sonrió con prepotencia. Se colocó en cuclillas para ponerse a la altura de su prisionero

— ¿Qué se siente estar en manos de piratas? —Rozen frunció el ceño, pero no se iba a dejar humillar por un criminal.

— ¿Qué sentiste al ver morir a tu zorra? —Sasuke le propinó un fuerte golpe en el rostro, rompiéndole el labio.

—No vuelvas a llamar a mi madre así de nuevo o juro que te mataré —lo amenazó. Sasuke se levantó adoptando una pose amenazante.

—Soy Sasuke el rojo, el hijo de Rosa Negra, antigua reina de la hermandad pirata—la voz de Sasuke tenía un matiz de frialdad y crueldad —. Eres prisionero del rey pirata, espero disfrutes tu estancia en mi barco.

Dio media vuelta y se fue mientras escuchaba los gritos y maldiciones que soltaba Rozen; sonrió regodeándose con ella. La parte más peligrosa del plan debía iniciar lo antes posible.

Continuará…