5º- Adaptándose:

Harry estaba en el jardín de su casa, bueno no de su casa, de la casa de su padrino. Esa noche le tocaría dormir ahí, por lo visto en ese futuro no era muy querido, lo había notado esa tarde en casa de sus padres, o bueno en la suya.

Decir que su mente estaba hecha un lío era decir poco, pero al menos estaba comenzando a procesar y a entender todo lo que hasta ese momento le habían dicho.

Para ser más exactos, le había dicho; porque de ese futuro solo una persona le hablaba con normalidad, su nombre; Luna Lovegood.

Aunque al principio sí que se había extrañado y lo había mirado de forma excéntrica, después de contarle algunos detalles, la chica había creído en su palabra, y le había dicho que lo ayudaría en lo que pudiese.

Le había prometido mantenerlo al corriente de todo lo que pasaba en esa época, y de todo lo que tuviera cierta importancia para él, entre las cosas que él mismo había añadido, se encontraba el contarle del estado de Hermione y el dejarlo verla al menos una vez al día.

Por todo lo que le había contado Luna, en ese futuro, Voldemort, era el manda más, tenía bajo su poder, el ministerio de magia, y Hogwarts, la orden del fénix por su parte, estaba quedándose sin recursos poco a poco, pues cada vez menos gente se unía a está, y mucha más, decidía no luchar y obedecer las normas que Voldemort imponía.

Luna le comentó que tanto Ron como Percy, hacia apenas unos siete meses que se habían unido a los mortifagos, y que ella en el fondo, creía en Ron. Le contó algunas cosas sobre él en ese futuro, (y a pesar de que se negaba a creerlas, eran verdad), no solo porque ella se las decía, sino porque según iba contándole, imágenes de esos hechos iban apareciendo en su cabeza.

Lo que sí que había sido un golpe duro era ver como su madre se desaparecía cada vez que él asomaba por cualquier lugar, lo hacía de forma casi imperceptible, pero él lo notaba.

En gran parte agradecía eso, no por ese sentimiento que le decía que tenía hacia ella, ¡NO!, sino por su realidad, en la cual ella, no existía.

Él estaba agradecido de que hiciese eso, porque no sabía cómo reaccionar, menos después de todo lo que Luna le había contado, o todo lo que él mismo había recordado.

Pero también estaba el sentimiento de no haberla conocido nunca, de nunca haber recibido un abrazo de ella, ni un beso, ni una palabra de cariño, de no haber recibido, nada, o al menos de no poder recordar haber recibido nunca nada de eso por parte de ella.

Lo único que él, en su futuro y en su otra vida había recibido de su madre, fue el sacrificio de ella, y aunque era mucho, para él era difícil verla.

Y todo su ser gritaba por sentirla cerca de él, pese a que temía acercarse.

A su padre por otro lado, no le era tan complicado, después de todo con James si se había llevado bien, no lo había tratado de la patada, y además le hablaba. No obstante, tampoco se había atrevido a acercarse a él demasiado, y si cruzaba con él alguna palabra, era un hola, o simplemente, ¿cómo estás?

Otras cosas de las que se había enterado, que era un inútil por completo, Luna, le había comentado que su magia no era nada del otro mundo, y que su conocimiento de la misma, de maldiciones y hechizos, era incluso menor a la de los magos de su edad.

Se preguntaba cómo demonios podía ser el Elegido si según el nivel que Luna le había descrito de él mismo, cualquiera podría vencerlo.

Estuvo pensando en algunas cosas mientras estaba sentado en el jardín, entre otras, que si quién murió por él en el pasado había sido Remus Lupin, él, nunca habría gozado de esa protección que había tenido en el caso de su madre, también se había preguntado si poseería alguno de los dones que Voldemort le había traspasado, al menos en la otra realidad.

Había pensado en hacer una prueba y así lo hizo, había invocado a una serpiente sin que nadie se diera cuenta y la había mirado fijamente, el resultado fue algo extraño, él, podía entender a la serpiente sin problemas, pero no podía hablar con ella, eso lo desconcertaba, pues no entendía el motivo de porque sí podía hacer una cosa y la otra no.

-No entiendo cómo es posible que la entienda, pero no pueda hablar con ella en Parsel.

Desconcertado por ello, se revolvió el pelo con cierta desesperación, estaba en esas, cuando distinguió como Ginny salía de la casa y lo llamaba, sin pensarlo mucho se puso en pie y gritó:

-Ginny espera.

-No me llames por mi nombre, ese derecho lo perdiste hace tiempo. —expresó y tal y como había llegado se marchó, provocando que molesto por su actitud, él se girara y le propinara una patada al árbol de detrás de él, cosa poco inteligente pues se hizo daño con eso.

Tras gruñir furioso y fulminar al maldito árbol con la mirada, se dirigió hacia la casa.

Harry entró en la cocina, mientras que varias cabezas se giraban para mirarlo, a algunas personas las conocía, a otras sin embargo no, creía haberlas visto en alguna ocasión pero no conocía sus nombres ni nada de ellas.

Pudo reconocer, a Neville Longbottom, a Dean Thomas, a Seamus Finnigan, y algunos compañeros más, a Luna que lo llamaba para que se sentará a su lado, a Sirius Black, que lo miraba de forma extraña como evaluándolo, a James Potter, que se encontraba solo, sentado al lado de Sirius, eso extraño a Harry, pero sus dudas sobre donde se encontraba su madre quedaron resueltas cuándo Ginny espetó:

-Voy a subir esto a Lily.

-Te esperamos aquí.

Harry observo como ella salía de la cocina, y sin poder evitar el impulso de ver a su madre, aunque está lo odiase o lo echase, la siguió.

Todos se temieron lo peor en ese momento, James se levanto, pero Sirius lo paró, le negó con la cabeza y le dijo:

-Iré yo por ti, espérame aquí.

-Weasley espera. —declaró Harry cuando le dio alcance en el pasillo, pero no con el tono de superioridad que solía utilizar cosa que la menor de los Weasley no noto pero Sirius, sí.

-¿Qué quieres Potter?

-Yo llevaré eso, ¿dónde se encuentra?

-Debes estar bromeando, no te pienso dejar que la insultes.

Harry la miró enfadado y declaró:

-Lo que vaya a hacer no es asunto tuyo.- le quito la bandeja de las manos y añadió: -Dime donde y lárgate.

Ginny lo miró ofendida, le señaló una habitación y se marchó sin decirle nada, al doblar la esquina y encontrarse con Sirius iba a decirle algo, pero este negó con la cabeza haciéndole entender que no le delatara.

La chica entendiendo se fue de allí hacia la cocina para cenar, pero desconfiada de lo que pudiera pasar.

Harry ando hasta el cuarto y respiró hondo, quería estar preparado para lo que iba a hacer, no quería llorar delante de ella, no quería que se sintiera mal, y tendría que soportar todo lo que ella le dijera sin poder decir nada, su único anhelo era escuchar su voz aunque solo fuera una vez, el poder verla, aunque fuera enfadada con él.

Agarró la bandeja con decisión y llamo a la puerta.

-Adelante.- escuchar su voz, le resultó algo extraño y añorado, sabía que en esa realidad, en ese futuro, la había escuchado muchas veces, pero en la parte que más destacaba de él, nunca antes la había escuchado sin gritar su nombre con miedo, nunca la había escuchado sin llorar y sin suplicar por la vida, por la vida de él mejor dicho.

Volvió a tomar aire antes de abrir la puerta con cuidado, miedo, nerviosismo, y ansia, pero a la vez, con cautela.

La abrió y al ver que su madre estaba de espaldas mirando algo, camino con cuidado hasta ella. Cuando llego a un punto, en el que podía ver lo que hacia Lily ella declaró:

-Estaba muy guapo a esa edad, me encantaba escucharlo llamarme, y pedirme ayuda para algo.- Harry pudo ver que una lágrima caía por la mejilla de su madre, con cuidado, poso la bandeja en la mesa, ella no se giró para mirarlo, sin embargo él, no dejaba de mirarla a ella.

Su pelo rojo, era más largo que en las fotos que él había visto, sus ojos eran idénticos a los de él, aunque en ese momento estaban vidriosos, lo que le daba a entender que estaba a punto de llorar.

Su cara era fina, y su nariz, ya sabía de quién era su nariz, era también de su madre, los labios de su madre eran delgados, y en ese momento formaban una triste sonrisa.

Se veía tristeza en su rostro, y pesar, había algo que no podía descifrar, pero estaba claro que solo asomaba, cuándo en alguna de las fotos aparecía él, de pequeño.

Se fijó en que en todas sus fotos se detenía y pasaba su mano por su sonrisa y después por la cicatriz.

¡Cómo deseaba que hiciera eso en la realidad!, que le diera un poco de paz, como deseaba abrazarla y decirle tantas cosas.

Aunque en su interior un sentimiento de asco estaba presente, estaba claro que el deseo de conocerla, sentirla, y quererla, era mucho más fuerte y todas las cosas que sentía en su interior hacia ella, que pertenecían a esa realidad, estaban siendo completamente opacadas por las que sentía en su verdadera vida.

Dio un paso hacia ella, pero se detuvo, tenía miedo a su reacción, a que lo rechazara, quería abrazarla, pero no soportaría que ella lo rechazase, no sin haberla sentido de él alguna vez.

Pues aunque las imágenes estaban allí, él no las recordaba, no las sentía, pero según esas fotos sí que habían pasado y existido.

Sin que se lo esperara ella se giró y se quedó como idiota mirando sus ojos, verlos de frente, saber que ella también lo estaba mirando, provocó muchas cosas se le agolparon en la garganta, dejó de respirar un momento mientras que ninguno hablaba ni se decía nada, solo se miraban el uno al otro.

En los ojos de su madre, podía ver, miedo, pena, tristeza, y algo que no entendía, tal vez porque nadie lo había mirado con eso reflejado y no podía saber que significaba.

Su mirada se torno en desconcierto, y Harry lo noto, acabo con el contacto que tenían y declaró:

-Solo quería traerte eso y decirte que no hace falta que desaparezcas cada vez que yo aparezco, ni que comas sola aquí por mi culpa.- se dio la vuelta para irse, y estaba cerca de la misma cuándo lo llamo:

-Lo dices enserio Harry.

Otra vez esa sensación igual a la que sintió cuándo su padre pronunció su nombre, una lágrima se escapo y comenzó a caer por su mejilla derecha, seguro de que Lily no la veía no se la limpió para que ella no se diera cuenta de esto y con la voz lo más clamada que pudo dijo:

-Si, no tengo inconveniente en eso.

Salió del cuarto de su madre antes de que ella dijera algo más.

Incapaz de bajar y poder disimular lo que sentía, Harry se había decidido por irse a dormir a la cama que solía ocupar en su otro futuro.

Pero cuando entró al cuarto se llevo una sorpresa, pues estaba claro que ese no podía ser el cuarto nada más que de una persona, Hermione.

Caminó fijándose en las fotos, y los libros que poseía, estaba claro que fuera la realidad que fuera, esa chica siempre sería igual, eso le hizo sonreír.

Se paró en una fotografía que al parecer fue hecha en el baile de navidad de cuarto curso, no obstante no era una fotografía de los campeones, pues en ella no salía ninguno.

Era extraño, pero en esa fotografía se encontraban uno al lado del otro con una sonrisa cada uno, aunque estaba claro quién era la pareja de ella y quién la pareja de él, alguien que no se fijara en el detalle de que estaban siendo agarrados cada uno por otras personas, podría pensar que ellos eran una pareja.

Sonrió ante eso, pero había algo en la foto que le extrañaba, pues él no iba con Parvati, sino que su pareja no era otra más que Pansy Parkinson.

"OPV"

Lily se encontraba mirando un álbum de fotos de cuándo Harry era pequeño, en ese momento estaba repasando la sonrisa del niño que se encontraba en sus brazos, esa sonrisa que ya no le dedicaba, la alegría de esos ojos de estar con su madre que había dejado de transmitirle.

Su hijo ya no era ni la sombra de lo que en esa época era, ahí a la edad de tres años, una edad en la que los niños aun no comprenden algunos conceptos, pero donde comienzan a adquirir otros.

A esa edad era aun inocente, y la quería, siempre que se hacía daño corría hacia ella, recordaba que esa foto en cuestión, había sido tomada después de la primera vuelta en escoba con James, cuándo estando a muy poca altura del suelo, Harry, cayó de la escoba y fue a parar a sus brazos, el niño comenzó a reír diciendo que la quería mucho, y esa foto, había sido tomada por James desde la escoba.

El pelo negro del pequeño estaba totalmente alborotado, y ella podía ver la cicatriz con claridad, con cuidado y un poco de miedo, Lily Evans conocida ahora, como Lily Potter, pasó con delicadeza uno de sus dedos por la cicatriz en forma de rayo que su hijo portaba en la frente.

-¿Por qué tú?

Siempre esa pregunta la embargaba, la agobiaba y la ahogaba cada vez más y más.

No entendía porque él había sido elegido, Dumbledore se lo había explicado muchas veces, pero no quería creerlo, no quería admitir que su hijo era el elegido para matar o ser matado.

Había llorado noches enteras antes de que pasará lo que pasó el 31 de Octubre de hacia ya dieciséis años, cuándo uno de sus mejores amigos dio la vida por su hijo.

Remus Lupin.

¿Qué abría pensado él de Harry si estuviese vivo?, ¿qué haría para convertirlo en alguien mejor?

Remus, siempre había sido bueno en eso de los consejos, pero sin embargo él ya no estaba, había muerto por salvar a su hijo y al de James, eso sí que era un gran amigo.

Si no fuera porque se creería loca a ella misma, juraría que Remus había aparecido en alguno de sus sueños diciendo que Harry podría conseguirlo, que pese a todo, ese chico sería capaz de sobrellevarlo todo.

Pero ella lo dudaba, no entendía como su hijo que había sido educado de forma cuidadosa, había acabado siendo lo que era.

La puerta sonó y ella al escucharlo susurró:

-Adelante.

Pensó que sería Ginny, después de todo siempre que Harry cenaba con ellos, ella, tenía que cenar sola porque su hijo la humillaba delante de todo el mundo, y la trataba con desprecio y desdén.

Al no recibir respuesta de Ginny, pero sabiendo que aun se encontraba en la habitación y cerca de ella, se giró y lo primero con lo que se encontró fueron con unos ojos verdes iguales a los de ella.

No supo que decir y solo se le ocurrió cerrar el álbum que estaba viendo y levantarse de la silla en la que se encontraba.

Harry y ella no dejaron de mirarse a los ojos en ningún momento.

Pudo distinguir varias cosas en los ojos de él, que no se parecían en nada a lo que estaba acostumbrada, aunque Harry se estaba esforzando para que sus sentimientos y sus emociones no le traicionasen, no podía ocultar a los ojos de Lily lo que estaba viendo.

Podía ver, añoranza, deseo, desconcierto, cariño, pero sin embargo, no veía nada de lo que estaba acostumbrada a encontrar; odio, desprecio, y otras cosas relacionadas con esas dos.

Su mirada se torno en desconcierto, y Harry lo noto, acabo con el contacto que tenían y declaró:

-Solo quería traerte eso y decirte que no hace falta que desaparezcas cada vez que yo aparezco, ni que comas sola aquí por mi culpa.- se dio la vuelta para irse, y estaba cerca de la misma cuándo lo llamo:

-Lo dices enserio, Harry.

-Si, no tengo inconveniente en eso.

Lily estaba un poco desconcertada ante lo que acababa de pasar, pero sobre todo le preocupaba lo que había visto en los ojos de él, era imposible que hubiese visto esas emociones, esos sentimientos, pero sin embargo era lo que había sentido al ver sus ojos, pues los sentimientos no es que se puedan ver claramente, tan solo puedes deducir lo que siente una persona por su expresión, y eso era lo que ella había hecho, sentir lo que su hijo le transmitía.

Sin estar dispuesta a perder esa ocasión que él le había brindado, cogió la bandeja y salió del cuarto corriendo hacia la cocina.

Pero cuando llego, no lo encontró en esta.

"OPV"

Sirius se levantó de su silla y caminó detrás de Harry, fue de forma lenta, no sabía porque, pero creía que sería bueno esconderse y que Harry no lo viera acercarse.

-Weasley espera. —declaró Harry cuando le dio alcance en el pasillo, pero no con el tono de superioridad que solía utilizar cosa que la menor de los Weasley no noto pero Sirius sí.

Al ver el agradable intercambio entre ambos, frunció el ceño molesto, si llegaba a decirle algo a Lily, lo sacaba del cuarto a golpes, podía apostar por ello.

Cuando Ginny lo vio ahí parado, sin hablar le hizo un gesto con la cabeza para que se marchara y no dijera nada, asegurándole a su vez que intervendría si era necesario.

Sirius observaba todo lo que él hacía, no le había dicho nada a James sobre lo extraño que parecía Harry, pero era más que obvio que ese no era él.

Nunca antes lo había visto sonreír delante de una puerta sabiendo que su madre era lo que encontraría detrás, nunca lo había visto con ansias de verla, y mucho menos con miedo, si por el contrario, siempre era Lily la que temía cruzarse con él por miedo a que volviera a insultarla y un día pasaran otras cosas entre James y Harry, pues el primero se estaba cansando del comportamiento de su hijo.

Desde su posición fue testigo mudo y asombrado de todo lo que Harry hacía y decía, al igual de la reacción de Lily ante la misma.

Y su asombro fue aún mayor cuando distinguió una lágrima recorrer la mejilla del chico, y no pudo dejar de pensar en qué estaría tramando Harry, y si no, en quién era ese que se encontraba allí, porque estaba claro que ese no era el de siempre.

Pudo ver como se perdía por las escaleras, y como Lily salía de su cuarto portando una sonrisa en su rostro. Al menos en esa ocasión el resultado había sido favorable.

No recordaba cuando había sido la última vez que esa pelirroja había sonreído de esa forma.

"OPV"

Llorar, eso era lo único que podía hacer, sentirse como un maldito miserable, que no tenía perdón de dios.

Lo que había hecho era algo inaudito, miraba sus manos, y se sentía despreciable, había estado horas en el cuarto de baño, lavándoselas, incluso había voleado su varita lejos de él. El cuarto que ocupaba, estaba completamente a oscuras, todo estaba totalmente destrozado, y él, en una esquina de esa maldita estancia.

Acurrucado, sin poder evitar, el que el rostro de uno y otro se le apareciera en la mente. Quería morir, deseaba desaparecer, reunirse con ellos, no entendía como había podido ser capaz de hacer eso.

Él no era así, no, nunca lo había sido, nunca había sido de esas personas que se vendían por un poco de dinero, no era una persona tan egoísta como para odiar a otro por su fama. Al menos no hasta el punto que ahí había llegado.

Ahora, era capaz de entender el dolor que su amigo había sentido, ahora sabía lo que era sentirse un asesino, sentirse el culpable de la muerte de sus padres.

Pero después de todo, su mejor amigo no lo había hecho, él no había matado a su madre, no había salido de sus labios la peor de las maldiciones imperdonables.

No había visto como torturaban a su padre, y se había reído ante ese hecho.

No, su mejor amigo, solo tenía un año cuándo sus padres habían sido asesinados, y no había sido su culpa como él pensaba. Ese dolor era demasiado grande, llevaba una semana allí encerrado, sin comer, sin hablar con nadie, había cerrado su puerta con un poderoso hechizo para no dejar que alguien entrase.

Había escuchado a muchos intentar deshacerse del hechizo creado por él, pero les había sido inútil el intento. Hacia una semana que todo eso había comenzado.

Fue cuándo lo mandaron a una misión, él había ido sin ningún reparo, había completado casi toda la misión, pero cuándo había llegado el momento de terminar definitivamente, no había podido, a su mente habían venido imágenes de una vida muy feliz, en la que por mucho que le extrañase, Harry Potter formaba parte.

Veía a sus padres a él mismo con todos sus hermanos, a Hermione, y a Harry todos rodeados de un gran ambiente, risas por todos lados, al parecer era una gran fiesta, una fiesta en la que había una gran pancarta que lo felicitaban a él y a Hermione por ser nombrados Prefectos.

Después más imágenes del estilo, se habían ido apareciendo en su mente.

Unas detrás de otras, unas más alegres que otras, él, no entendía que era lo que estaba pasando, pues no sabía que era real y que no.

Se había alejado de la muggle a la que tenía que matar negando con la cabeza, sin poderse creer lo que estaba a punto de hacer, había comenzado a andar hacia atrás, e iba a desaparecer cuándo sintió que alguien le agarraba con fuerza, y había escuchado la voz de su hermano.

-¿Qué crees que haces?, tienes que matarla, o tendrás problemas.

-Yo, no puedo, Percy, no puedo.- su hermano lo había mirado de forma extraña, y había levantado la varita y sin apartar su vista de él había dicho:

-Tienes que hacerlo, sino lo haces tú lo haré yo, no dejaré que te maten.

-No Percy no lo hagas, escucha…

Percy Weasley, sin perder detalle de cada expresión en la cara de su hermano había dicho:

-Avara Kedabra.- La cara de Ron represento sorpresa, miedo, tristeza, confusión.

-Muévete Ron.

Ron estaba negando con la cabeza, ahí, en ese momento en concreto, había comenzado esa tortura, ese infierno del que no podía salir, se había vuelto loco, había corrido hacia la joven muggle, y la había abrazado, pero no porque la apreciase, no porque la conociese, no, por el simple hecho de que sin ningún motivo, había sido asesinada, porque sin ningún remordimiento, su hermano había sido capaz de decir esa maldición, y él no había hecho nada por impedirlo.

Mientras abrazaba a esa mujer, y las lágrimas caían, su hermano se había acercado a él:

-Ron, ¿qué demonios te está pasando?

Ron no le contestó se había apartado de él bruscamente, y el odio brillaba en sus ojos, el despreció, un sentimiento de venganza había nacido dentro de él, y en ese momento vio de nuevo la muerte de su padre:

-Asesino, asesino, la mataste, mataste a esta mujer, y a papa, eres un miserable asesino.

-Ron, ¿qué demonios dices?

-Apártate de mí, asesino, despreciable rata, lo mataste, primero lo torturaste y luego lo mataste.

-Ron, ya basta.- cortó este comenzando a enfadarse.

-No, no, no basta, eres un despreciable, ¿cómo pudiste?, él te quería.

-Ron, déjalo ya.

-Te quería tanto, eras uno de sus favoritos, hasta que decidiste separarte de nosotros e irte con Fudge.

En ese punto Percy levanto la vista desconcertado por sus palabras:

-No lo entiendo ¿cómo pudiste matar a papa?, ¿tanto lo odiabas?, eres un Asesino.- las últimas palabras salieron con un grito desgarrador, como intentando liberarse del dolor que estaba sintiendo.

-Si yo soy un asesino tú también Ron, te recuerdo que tú no tuviste piedad tampoco, mataste a mama a sangre fría no te recuerdo llorando, ni tampoco intentando impedir que eso pasara.

NO hermanito, los dos lo hicimos, no yo solo, los dos somos unos asesinos, así que deja de querer hacerte el inocente, al menos papa podía haberse defendido, mama no, ¿te recuerdo el por qué pequeño Ronny? –lo miró sin comprender lo que quería decir, más cuando abrió la boca deseó que nunca lo hubiese hecho: -Te ayudaré, solo porque tú decidiste hacerla creer que te estaban atacando, y recibió incontables Crucius, de veinte personas diferentes, y cuándo ya la viste débil, decidiste dar el golpe definitivo, fuiste tú, Ron y no yo, quién mato a mama, así que deja ya de llamarme asesino, pues ese es un adjetivo que vamos a llevar ambos a la espalda siempre.

Horrorizado por esas palabras había soltado a la mujer de golpe e iba a decir algo cuando escuchó como decían:

-Todos fuera, los de la orden se acercan, tenemos que largarnos de aquí ya.

Todos y cada uno de los mortifagos se desaparecieron de allí, sin ser capaz de hacer otro movimiento más que mirar hacía sus manos, eso fue lo que hizo, y cuando captó el rojo de las mismas no pudo evitar gritar con todas sus fuerzas.

¿Qué había hecho?, ¿QUÉ?

Sintió a Percy arrodillarse a su lado e intentar ayudarlo, lo miró como ausente, viéndolo pero sin verlo en realidad, supo que le había dicho algo, más no llegó a comprenderlo del todo.

Se percató de que tiraba de él con fuerza, más ni se inmuto, su cuerpo pesaba demasiado, ¿o sería su alma?, enseguida todo el escenario a su alrededor cambió, seguramente Percy los había trasladado de regreso a la mansión Riddle.

En cuanto lo había llevado a su cuarto, se separó de él y corrió al baño, allí comenzó a vomitar, deseando por todos los medios deshacerse del tremendo peso que cargaba.

Más no le sirvió de nada, este seguía presente.

Furioso consigo mismo y decidido a deshacerse del mismo así fuera lo último que hacía, se dirigió al baño y comenzó a quitarse la sangre de las mismas, provocándose en el proceso heridas de las cuales emanaba más sangre.

Al verlo en ese estado, Percy furioso lo había sacado de allí y le había lanzado un hechizo que lo obligó a dormir, más cuando despertó del mismo estaba igual, le había lanzado un hechizo y antes de que Percy pudiera decir nada, había cerrado su cuarto.

Había boleado todas las cosas y se maldecía a sí mismo. Desde la última cosa que había lanzado, Percy, no había vuelto por allí.

Y Ron estaba bastante agradecido por eso, pues no quería verlo, poco a poco se hundía más y más en ese mundo odioso, y deseaba con todas sus fuerzas poder volver al que era en verdad su mundo, o al menos eso creía, pues tenía recuerdos de ambos, pero con diferencia, prefería en el que sus padres estaban vivos.

Escuchó que la puerta se abría y levantó su vista hacia está:

-¿Estás más calmado ya?

-Lárgate de aquí.- en su voz solo había dolor y odio.

-No hay nadie en la mansión, ahora podremos hablar tranquilos.

-No quiero hablar contigo, vete, que te LARGES.

Percy pasó a pesar de todo lo que Ron decía, se acercó a él, y sin pensárselo dos veces lo cogió de la camiseta que llevaba, lo levantó y cuándo ya estuvo de pie le dio un puñetazo en la cara.

Ron volvió a caer al suelo, y Percy se agachó hasta estar cerca de él.

-¿Es que eres estúpido?, ¿qué demonios haces?, ¿quieres arruinarlo todo? -Ron lo miró con más odio, y se limpió la sangre de su labio pues Percy le había hecho una herida: -¿Quién demonios eres tú?, mi hermano no es tan cobarde, y mucho menos tan miserable.

Ron lo volvió a mirar, no entendía nada, ¿por qué le importaba tanto a Percy, si a él no le había importado nada matar a su padre, y estaba dispuesto a matar a sus hermanos?

-¿Qué…?

-¿Quién eres tú?, ¿dónde está Ron?

-Yo soy Ron.- sentenció simplemente.

-Entonces, ¿a qué viene todo esto?, ¿y el numerito del otro día?, estamos con los mortifagos, no puedes hacer esas cosas, no pueden verte derrotado, ni sentir miedo, ni lastima, no puedes tener sentimientos, ni demostrar tus emociones, eres frío como una piedra, no te importa matar, ni hacer daño, no te importa nada mientras consigas tú objetivo, espero no tener que recordártelo.

Ron miró de nuevo a su hermano mayor, no entendía nada de nada, no sabía que decir, ni que hacer, estaba confuso, pero sobre todo no sabía cómo borrar de su mente la imagen de su madre, llorando ante él, ni a él mismo decir la peor de las maldiciones, sin ni siquiera inmutarse, eso era demasiado para él.

No sabía cómo había sido capaz de hacer eso, y lo extraño es que no había sentido ni el más mínimo dolor al hacerlo, y eso que tanto en uno como en otro, el sentimiento hacia sus padres era de mucho afecto, y sobre todo de quererlos más que a su propia vida.

Con Harry era diferente, pues en esa vida de ahí, lo tenía como si fuera Draco Malfoy en la suya normal.

-Tienes que recuperarte ya, no puedes seguir así o acabaras mal, Ron por los cuatro, no quiero perderte en esto.

La mirada de súplica en la cara de Percy lo hizo extrañarse, al parecer Percy no quería que él muriera, pero seguía preguntándose el motivo de por qué él si merecía vivir y los otros no.

-Venga báñate, y sal de aquí, tienes que comer algo, y arreglar este cuarto, luego con más calma hablaremos.

Tras ver salir a este de su cuarto, desconcertado decidió hacerle caso, por lo que Ron se ducho, pero antes había ordenado con un hechizo todo su cuarto.

Cuándo sintió que el agua le caía, se sintió un poco liberado, cerró los ojos mientras el agua le caía por todo el cuerpo, y un montón de imágenes le volvieron a asaltar, apoyó sus manos en la pared mientras que cerraba una de ellas en un puño.

Podía ver a su hermana Ginny, a su pequeña Ginny, llorando por culpa de Potter, porque había jugado con ella, como con muchas otras, la había utilizado, como si fuera una cualquiera, pero esa imagen cambió y ahora en vez de tristeza en su cara se veía miedo, terror, y la persona que había creado ese sentimiento en ella era él, él mismo, Potter la había hecho llorar, pero él, él lo que había hecho, era intentar matarla.

Veía sus ojos llenos de lágrimas al ver a sus padres, su odio reflejado en su cara al mirarlos a él y a Percy, y una vez que había sido vencida, solo el miedo se reflejaba en sus ojos rojos por las lágrimas.

Paró el agua y salió de allí, acababa de tomar una decisión, tenía que hablar con Harry, tenía que saber si él sentía lo mismo que él, si sentía a la vez que pertenecía a este mundo, y que no. Precisaba saber, si el Harry Potter que se encontraba allí estaba igual que él, o por el contrario, era el maldito idiota engreído que odiaba.

Tendría que buscar una forma de contactar con él, no sabía cómo lo haría pero tenía que dar con ella, quería pedirle ayuda a Percy pero no creía que él lo ayudase a traicionar a Voldemort, pues si Potter era su Harry, estaba claro que aprovecharía su posición para echarle una mano.

Ayudaría a destruir a Voldemort, y como estaba seguro de que no podría nunca vivir con ese maldito sentimiento de culpa, por haber matado a su madre, e intentarlo con sus otros hermanos, tras terminar con eso acabaría él mismo con su vida, diría una vez más la peor de las maldiciones imperdonables, pero en está ocasión, sería dirigida hacia él.

Se vistió y se dispuso a salir de su cuarto, ando por la mansión con la mirada baja, sin darse cuenta acabó en el salón donde lo esperaba Percy, este le señalo una silla a su lado y Ron se sentó en está.

Comenzaron a comer sin decir nada de nada, ninguno de los dos, cuándo terminaron, Ron se levantó de la silla, pero antes de comenzar su camino a sabe dios donde, Percy se levantó se acercó a él y le cogió la mano.

Después de eso, salió del salón y cerró la puerta lo escuchó lanzar un hechizo y lo dejó solo en el lugar. Miró su mano derecha, y se encontró con un pequeño espejo, no sabía qué demonios era, pero el caso es que le sonaba de algo, no sabía de qué, pero creía haberlo visto en alguna ocasión.

Observó su mano y se fijo en la parte de atrás del espejo, portaba una nota pegada y rezaba:

-Solo di el nombre y allí estaré, te estaré esperando.

No sabía a quién pertenecía esa letra, pero solo quería hablar con una persona, necesitaba a Hermione, necesitaba de sus consejos, de sus palabras de sabihonda, y de todos y cada uno de sus discursos, necesitaba y echaba de menos a su amiga, sabelotodo.

Fijó su vista en el espejo y estaba a punto de decir su nombre, cuándo de sus labios salió otro totalmente diferente, otro, que su corazón había querido gritar, su mente decía Hermione, pero su corazón proclamaba por ver a otra, necesitaba a otra persona, ver su sonrisa, sentir su voz, y poder contemplar sus ojos fijos en él.

"OPV"

Desde hacía un tiempo a esa parte su hermano estaba actuando demasiado extraño, y la gota que había culminado el vaso había sido en mitad de una de sus misiones.

Su hermano se había negado a matar a una muggle, lo que podría conllevar a que lo mataran, así que decidió ser él mismo quien lo hiciera, pero mientras llevaba esa acción a cavo, no apartó la mirada de su hermano y lo que vio, fue lo que ocasiono que Percy no necesitara más para darse cuenta de que algo extraño pasaba con su hermano, algo andaba mal, al parecer no se estaba dando cuenta de que estaba en una misión, no se daba cuenta de que tenía que actuar, o acabaría mal, muy mal y no estaba dispuesto a eso.

Había intentado obligarlo a moverse, más no lo había conseguido, y cuando lo vio abrazar con fuerza a la muggle y llorar por ella, el miedo lo asaltó.

De nuevo intentó hacerlo entrar en razón, más la respuesta de su hermano había sido comenzar una pelea en mitad del lugar, incluso le había dicho que odiaba a su padre y que él se había alejado de la familia por el inepto de Fudge.

En ese punto Percy levanto la vista, ¿de qué demonios estaba ablando Ron?

-No lo entiendo ¿cómo pudiste matar a papa?, ¿tanto lo odiabas?, eres un Asesino.- las últimas palabras salieron con un grito desgarrador, como intentando liberarse del dolor que estaba sintiendo, furioso ante tal reproche él no pudo contenerse y soltó a su vez:

-Si yo soy un asesino tú también Ron, te recuerdo que tú no tuviste piedad tampoco, mataste a mama a sangre fría no te recuerdo llorando, ni tampoco intentando impedir que eso pasara.

NO hermanito, los dos lo hicimos, no yo solo, los dos somos unos asesinos, así que deja de querer hacerte el inocente, al menos papa podía haberse defendido, mama no, ¿te recuerdo el por qué pequeño Ronny?

Percy observo a Ron, y vio en su cara que no sabía de lo que le estaba hablando:

-Te ayudaré, solo porque tú decidiste hacerla creer que te estaban atacando, y recibió incontables Crucius, de veinte personas diferentes, y cuándo ya la viste débil, decidiste dar el golpe definitivo, fuiste tú, Ron y no yo quién mato a mama, así que deja ya de llamarme asesino, pues ese es un adjetivo que vamos a llevar ambos a la espalda siempre.

Ron había abierto los ojos por completo, había soltado a la mujer, Percy por su parte miró a su alrededor:

-Todos fuera, los de la orden se acercan, tenemos que largarnos de aquí ya.

Todos y cada uno de los mortifagos se desaparecieron de allí, Percy se fijó en que así había sido, y cuándo estaba al cien por cien seguro, fijó su vista en Ron, él no se había movido del sitio, tenía la vista perdida, parecía estar en otro mundo, lo vio bajar su mirada hacia sus manos, y al ver la sangre en estás, grito de nuevo.

Percy no entendía nada, parecía que su hermano se había vuelto loco, además de que había algo extraño en él, tenía la impresión de que algo le estaba pasando, y de que ese no era su hermano.

Caminó hasta él, y se arrodillo a su lado, Ron levanto la cabeza, y Percy por primera vez, no fue capaz de seguir mirando a su hermano a la cara, está estaba bañada en lágrimas, tenía su rojo pelo completamente despeinado, sus ojos llenos de terror, de duda, de incertidumbre, con su mirada reflejaba tantas cosas, que no pudo seguir mirándolo.

-Ron tenemos que marcharnos.

Ron no hablo, Percy tiró de él para que se levantara, no podía soportar ver a su hermano en ese estado, si él lo hubiera sabido.

-Ron por dios, tienes que seguir, venga, Ron, tenemos que volver.

No hubo respuesta, Percy viendo que eso era así había cogido fuerte a su hermano y se había desaparecido de allí.

Cuando llegaron a su destino lo había llevado a su cuarto de forma que nadie los viera, y lo había metido en su cama.

Se fijó en Ron, y el chico lo primero que hizo fue ir al cuarto de baño, y vomitar, después se había ido a donde el lavabo y se había puesto a lavarse las manos, estaba tan mal que había acabado por hacerse sangre.

Percy lo saco de allí y lo metió en la cama, le lanzó un hechizo que lo hizo dormir.

Cuándo había despertado, todavía estaba igual y tras lanzarle un hechizo que lo hizo volar fuera del cuarto, vio como cerraba la puerta y escuchó como voleaba todo.

Sabiendo que en ese momento no podía ayudarlo prefirió silenciar el lugar y regresar en otro momento, lo que estaba claro es que precisaba hablar con él a solas y cuanto antes mejor.

Cuando se presentó el momento oportuno, llamó a la puerta y se asomó, para mirar a su hermano y encontrarlo tirado en el suelo, este levantó la cabeza y lo miró:

-¿Estás más calmado ya?

-Lárgate de aquí.- en su voz solo había dolor y odio.

-No hay nadie en la mansión, ahora podremos hablar tranquilos.

-No quiero hablar contigo, vete, que te LARGES.

Pasó a pesar de todo lo que Ron decía, se acercó a él, y sin pensárselo dos veces lo cogió de la camiseta que llevaba, lo levantó y cuándo ya estuvo de pie le dio un puñetazo en la cara. Ron volvió a caer al suelo, y Percy se agachó hasta estar cerca de él.

-¿Es que eres estúpido?, ¿qué demonios haces?, ¿quieres arruinarlo todo? -Ron lo miró con más odio, y se limpió la sangre del labio pues le había hecho una herida: -¿Quién demonios eres tú?, mi hermano no es tan cobarde, y mucho menos tan miserable.

-¿Qué…?

-¿Quién eres tú?, ¿dónde está Ron?

-Yo soy Ron.- sentenció simplemente.

-Entonces, ¿a qué viene todo esto?, ¿y el numerito del otro día?, estamos con los mortifagos, no puedes hacer esas cosas, no pueden verte derrotado, ni sentir miedo, ni lastima, no puedes tener sentimientos, ni demostrar tus emociones, eres frío como una piedra, no te importa matar, ni hacer daño, no te importa nada mientras consigas tú objetivo, espero no tener que recordártelo.

Al ver lo perdido que estaba suspiró y añadió:

-Tienes que recuperarte ya, no puedes seguir así o acabaras mal, Ron por los cuatro, no quiero perderte en esto. –lo miró intentando que entendiera, y seguidamente le dijo: -Venga báñate, y sal de aquí, tienes que comer algo, y arreglar este cuarto, luego con más calma hablaremos.

Percy se fue de allí sin llegar a comprender aun, las dudas que podría tener Ron respecto a todo eso, se fue directo al salón, y pidió que prepararan algo para su hermano que iba a necesitarlo.

Ron no tardó en aparecer por la puerta, al verlo le señalo una silla a su lado y Ron se sentó en está.

Comenzaron a comer sin decir nada de nada, ninguno de los dos, cuándo terminaron, Ron se levantó de la silla, pero decidido, él se levantó, se acercó a él y le cogió la mano, deposito en el espejo que en una ocasión le había arrebatado, salió del salón y cerró la puerta, murmuró un hechizo y dejó a Ron solo en el lugar, deseaba que eso le sirviera de ayuda.

"OPV"

Abrió los ojos y sintió una pequeña punzada de dolor, por lo que volvió a cerrarlos, se llevó una mano a los mismos y los restregó con fastidio.

-Al fin despierto.

No reconoció esa voz, por lo que frunció el ceño, tampoco se tomó la molestia de abrir los ojos, solo deseaba dormir y ver si así el dolor mitigaba.

-¿Siempre eres tan descortés con quien te salva la vida?

¿Salvar su vida?, suspiró y miró al lugar de donde provenía la voz, se encontró con una muchacha que no podía ser mucho más mayor que él, contaba con el cabello de un color violáceo y negro, sus ojos eran azulados y una sonrisa brillaba en sus labios.

El pelo lo llevaba al más puro estilo muggle, corto y algunos flecos de punta, vestía con una camiseta pegada al cuerpo y un pantalón vaquero, el modelo era completado por unas deportivas.

-¿Y tú quién eres?

-Tú prima.

Dijo sencillamente esta, él la miró con el ceño fruncido y lentamente se incorporó en la cama, no le importó lo más mínimo no contar con nada que cubriera su torso, ella no escatimó una mirada descarada y una sonrisa en sus labios.

-¿Tú eres hija de Andrómeda?

-Así es, mi nombre es Nymphadora Tonks, puedes decirme Tonks, no me gusta demasiado mi nombre.

-¿Por qué me has ayudado?, mi madre y la tuya no se llevan muy bien que digamos.

-Literalmente se odian, pero eso no tiene que ser igual para nosotros, de todas formas mi ayuda se la debes a otra persona.

-¿A quién?

-A Potter.

-¿Al cara-rajada?, ¿por qué este me ayudaría a mí?

Ella lo miró por unos instantes y se encogió de hombros un poco:

-¿Cómo te encuentras?

-He estado en mejores condiciones, pero también en peores, aunque la habitación se podría mejorar bastante.

-No es muy sensato criticar mi forma de decorar la casa, teniendo en cuenta que tú recuperación corre de mi cuenta.

-No tengo por naturaleza mentir, y prefiero hacerte notar tu mal gusto, antes de que te creas algo que no es.

-No entraba en mis planes trabajar de decoradora, pero tendré en cuenta tú sabio consejo, ¿crees que puedes levantarte?

-Si me das algo de ropa creo que puedo intentarlo.

-No me molesta que te levantes sin más.

La miró algo desconcertado y al verla echarse hacía atrás en el respaldar de la silla se sintió algo incómodo:

-¿Estás bromeando?

-Lo decía enserio, pero debido a que pareces ser un chico tímido, Charley.

Ese último nombre lo dijo algo alto, la puerta no tardó en abrirse y por esta entró un pelirrojo de alta estatura y bastante fuerte, tardó unos instantes en ubicarlo y frunció el ceño.

-Un Weasley.

-Buena vista chico, si ahora me dices cual es, te doy una buena cena.

La verdad es que esa chica lo estaba descolocando un poco y mucho más el saber que Potter le había pedido que lo ayudara, ¿por qué ese haría tal cosa?, nunca se habían llevado nada bien, así que no tenía ningún sentido todo eso.

-¿Dónde está Potter?

-¿Dónde más?, se encuentra en su casa, pero tranquilo que cuando te recuperes te reunirás con tu mejor amigo.

La miró como si estuviese loca, y llegó a la conclusión de que debía haberlo dicho de forma irónica.

-Sin duda, no puedo esperar.

La mirada que intercambiaron el pelirrojo y ella le llamó un poco la atención, por lo que preguntó:

-¿Qué?

-¿Fue por este que te atacaron?, ¿es por eso que pareces enfadado con él?

-Puedo culpar a Potter de muchas cosas, pero no de esto, de todas formas, no creo que pudiera hablar de este de ninguna otra manera, no lo soporto.

-Definitivamente le golpearon fuerte en la cabeza, no dice más que tonterías.

Miró al pelirrojo y molesto declaró:

-¿De qué estás hablando pobretón?, Potter y yo no nos podemos ver desde primer año, cuando el idiota defendió a tú hermano y me humillo.

La cara de ambos lo descolocó por completo, lo miraban como si se hubiese vuelto loco, y de repente la risa de ambos se escuchó en la estancia, sin entender nada, los observó molesto:

-Sí Charley, no cabe ninguna duda de que sufrió una fuerte conmoción, mira que decir que tú hermano y Potter son amigos.

Esta rompió a reír de nuevo, mientras que Charley parecía no poder ni hablar de la risa.

-Definitivamente están como una cabra ambos, yo me largo de aquí.

-No estás en situación de irte así como así, es evidente que no estás recuperado del todo, así que no hagas tonterías.

Tendremos que llamar a nuestro sanador para que averigüe si se golpeó la cabeza o no, después de lo que nos diga este, iremos a ver a los de la orden y les entregaremos a su comodín.

-¿Comodín?

Preguntó sin entender, más ninguno le respondió, el Weasley le entregó una muda de ropa y tras mirarlo, rió de forma burlona y se marchó de allí murmurando algo.

¿Qué se supone que estaba pasando?, se vistió y una vez terminó se levantó de la cama, enseguida se percató de que el tobillo no le dolía, y que pese a que sentía un resquemor en su hombro, la herida se había curado bien.

Ando un poco y llegó a la mesa que había en la habitación, en esta reposaba un periódico, lo cogió entre sus manos y volvió de regreso a la cama, si bien era cierto que podía andar, estaba muy cansado.

El dolor de cabeza, aunque no había desaparecido, parecía haber mitigado un poco, una vez se acomodó en la cama, revisó la portada del mismo, en este había varios titulares, y ninguno daba una buena noticia.

"Voldemort mata a tres familias muggles."

"Voldemort destituye a los gnomos de su puesto en Gringotts."

"La purga continua."

Ese último titular llamó toda su atención, buscó la página en la que esto se hablaba y comenzó a leer.

Según iba leyendo se sentía cada vez más y más perdido, según ese artículo, decía que en breves se celebraría la fiesta conmemorativa del comienzo de la purga.

Según este, haría su treceavo año de comienzo, pero sería la primera celebración de aniversario oficial. El artículo especificaba, que Voldemort y sus secuaces, habían comenzado a efectuar la purga hacía trece años, y que se guiaban por la lista de alumnos admitidos en Hogwarts.

Ese año ya habían casi terminado con la misma, y que en cuanto no hubiese más muggles en la lista, sería la celebración de ese año.

¿Cómo era posible que nunca hubiese escuchado de eso?, era la primera vez que escuchaba sobre la purga de la sangre, y siendo hijo de mortifagos eso era sumamente extraño.

Pasó la hoja y se quedó algo parado al ver la fotografía en movimiento de la siguiente página. En esta aparecían dos de los Weasley, uno era la comadreja y el otro creía que se llamaba Percy, trabajaba en el ministerio y por lo que sabía no se hablaba con su familia.

Sus ojos fueron a parar al pie de la foto y frunció el ceño:

"Dos reconocidos mortifagos, en el ataque sufrido ayer en la urbanización Littel."

Miró de nuevo la foto y la examinó con cuidado, ¿dónde se encontraban los reconocidos mortifagos?, ¿acaso habían ido a dar una vuelta por otra foto del periódico?

No obstante sus ojos recorrieron la página y se topó de casualidad con el apellido Weasley, decidió leer el artículo y tras ello, lo cerró y miró la fecha del mismo.

Volvió a abrir el periódico y lo volvió a leer, soltó el mismo perturbado y completamente desorientado, ¿qué demonios estaba pasando allí?, ¿qué significaba eso de que la comadreja y su hermano eran unos mortifagos y que habían terminado con sus padres?

¿Acaso el mundo mágico se había vuelto loco de repente?

¿Sería una estrategia de Voldemort para ocasionar la confusión y la desconfianza entre la comunidad mágica?

La verdad es que eso no le cuadraba mucho con la forma de actuar de este, pero no podía localizar una explicación mejor para todo lo que estaba leyendo.

La puerta se abrió y de nuevo entró Tonks con una bandeja en sus manos, lo miró y frunció el ceño para después declarar:

-Vaya, me has quitado la buena vista, ya no será tan agradable estar en tú compañía.

Apartó la mirada de ella y escuchó una risa divertida escapar de sus labios, y después en su campo de visión entró la bandeja con comida.

-Tienes que comértelo todo, necesitas recuperar fuerzas.

-Gracias.

En cuanto comió la primera cucharada de sopa se percató de que estaba hambriento y comenzó a comer rápidamente, ella, se sentó en la silla que antes ocupaba mientras cogía el periódico que él había estado leyendo.

-A, los dos despreciables Weasley.

La miró de reojo y se percató de que fruncía el ceño y fulminaba la foto que antes había estado viendo él:

-¿Despreciables?

Ella lo miró un momento y tras unos instantes expuso:

-Despreciables para la gente normal, sin embargo puede que para ti no sea el caso, quizás los consideres unos héroes, un ejemplo a seguir.

-Me parece que aquí quien precisa un chequeo médico eres tú, nunca consideraría a ningún pobretón como mi ejemplo a seguir.

Por favor, soy un Malfoy, ¿en qué mundo podría yo envidiar algo de ellos?, esos amantes despreciables de muggles y que deshonran el nombre de mago, ¿qué tendría ellos que yo quisiera?

La chica lo miró por unos instantes y tras soltar el periódico con cierto desprecio declaró algo molesta:

-Me parece que no me vas a servir de mucha ayuda, y sinceramente espero que Potter no se parezca a ti en lo más mínimo, y que mi valoración sobre él sea acertada.

Aunque no encuentro el motivo por el que vosotros podáis ser amigos si no pensase como tú.

-Me parece que aquí hay algún malentendido, San Potter y yo, nunca hemos sido amigos, no entiendo porque me ha ayudado, pero te puedo asegurar que este me odia tanto como yo lo odio a él.

-Entonces explícame esto.

Se percató de que se levantaba y buscaba entre los papeles que se encontraban en la mesa, tras un rato volvió hasta él y le entregó una fotografía, examinó la misma y frunció el ceño.

En la foto se encontraba él, Pansy, otra chica que no reconocía para nada y Potter. Lo más extraño era quien estaba abrazando a Potter.

Pansy y él iban cogidos como si fuesen una bonita pareja de novios, y él y Potter chocaban sus puños en mitad de la foto mientras ambos sonreían a la cámara.

Quién viera esa foto, sin duda pensarían que eran amigos con suma confianza.

-¿Qué es esto?

-Una fotografía.

-Ya sé que es una fotografía, me refiero a que de donde la has sacado.

-Como consigo mi información no es asunto tuyo.

-Pero sí te interesa saber, que esta información es falsa, no recuerdo haberla hecho en mí vida.

-Mira el dorso de la foto.

Así lo hizo y se quedó helado, esa era su letra, ¿qué estaba pasando ahí?, la foto estaba dedicada por él y ponía en claro la puntuación que cada uno había obtenido esa noche con las chicas que los acompañaban, por si eso fuera poco, él, había escrito Harry al referirse a este, no Potter, ni cara-rajada, ni san Potter, ni ninguno de sus calificativos para referirse a él.

Miró a Tonks perdido y esta le entregó una carta, la cogió como autómata y comenzó a leerla, en esta Potter lo invitaba a pasar unos días en su casa. Le hablaba de los planes para el verano y de no se cuantas chorradas más.

-¿Estás intentando jugar conmigo?, esto no tiene ningún sentí…

Calló de repente, y un recuerdo llegó a su mente, la noche en que había despertado y no sabía a donde recurrir, la misma noche en que un montón de imágenes se habían agolpado a la par en su mente, ocasionándole caer de nuevo en la inconsciencia.

Esa noche, las imágenes no tenían sentido aparente para él, y no obstante, era como si le estuviesen obligando a recordar de forma forzada, como si le estuviesen metiendo cosas importantes en la cabeza.

¿Cómo podía ser importante el hecho de que él y Potter se dedicaran a jugar a la pelota de niños?

¡Un segundo!, ¿él y Potter jugando juntos de niños?, eso era imposible, él y Potter no se habían conocido hasta los once años, había escuchado hablar de él, ¿quién no?, pero nunca lo había visto antes, que…

-Creo que sería bueno que te dejase solo y descanses, pareces un tanto perdido aún.

Ni siquiera miró a Tonks, se dejó caer hacía atrás en la almohada y cerró los ojos, suspiró y dejó a su mente relajarse, era hora de ordenar todo, de averiguar lo que le pasaba, o mejor dicho, de entender lo que pasaba a su alrededor.