Inuyasha no es mío y jamás lo ha sido.

Bueno este es el segundo capitulo, espero les guste trae cosas nuevas ojala lo disfruten.

Ely1313


capitulo dos

Tiempo de continuar

Kagome ese día escuchaba la lenta y cansada letanía del profesor, era como si sus palabras se transformaran en una canción de cuna, una vez él trataba de regañarlos diciéndoles las un millón de formas por las que no aprendían, recitando tediosamente una vez mas todos y cada uno de sus defectos, haciendo una lista detallada también de el grado alarmante de la estupidez de cada uno de ellos por no poder entender el tema, claro nada de esto tenia que ver con la manera en la que él enseñaba ya que él era perfecto y nada que él hiciera podía por ende estar equivocado.

Ella por su parte hacia tiempo que había aprendido a desconectarse a la primera señal de que tal platica se avecinaba poniendo debajo de su largo pelo sus audífonos para que no se notaran y así comenzaba a pensar en mil cosas y en nada en realidad. Esa tarde gracias a dios pensó alegremente ella ya se terminaba, su largo día en la escuela por fin se acaba al igual que la semana y pronto el mes significando que faltaba menos tiempo para que se graduara de la preparatoria.

Pero eso no era todo lo que la alegraba y le volvía a inyectar vida a su sistema que se encontraba hasta ese momento en piloto automático, era el hecho de que pronto vería a Inuyasha, su mejor amigo, podría contarle todo acerca de su fatídico día, desde que se levanto tarde hasta el hecho que la presentación para la que se había estado preparando toda la semana y estaba muy emocionada por dar había sido arruinada por la ausencia de una de sus compañeras de equipo, ¿quién había inventado eso de que los equipos eran buenos para aprender? Pensó ella irritada. Kagome creía fervientemente que sino tuviera a Inuyasha abría explotado hace mucho tiempo por todo aquello que se tenia que guardar. No es como si le pudiera contar sus cosas a su madre, las dos no tenia le mejor relación del mundo que digamos, ella no aprobaba la gran mayoría de las cosas que ella hacia, como las hacia o por que las hacia, pero eso no le importaba tenia años que la probación materna había dejado de tener importancia en su vida ya que sabia que no la iba a tener.

Su padre por otra parte era como si no estuviera en la escena siempre tan ocupado en el mundo de los negocios que parecía exactamente como si él viviera hay y ella aquí, lugares totalmente distintos, con un universo de diferencia entre los dos, amaba profundamente a sus padres pero sabia que no veían la vida como ella lo hacia, bueno pensó mas bien el 99.9% de la población no lo hacia, pero Inuyasha lo hacia, era su .1% y su salvación por serlo.

Se conocían desde que los dos eran aun niños pequeños, sonrío al recordar como era entonces, ese niño valiente y noble que se gano su amistad desde el primer momento, Kagome había confiado en él desde ese día y él jamás había traicionado tal confianza. Siempre había sido un gran consuelo para ella saber que para bien o para mal camino que transcurriera su vida, Inuyasha estaba hay alado de ella.

De repente ese pensamiento fue interrumpido cuando vio por fuera de su ventana algo rojo moverse, sabia que era de inmediato volteando comprobó lo que creía, su amigo se encontraba fuera de la ventana del 3 piso de su escuela trepado en un árbol. Normalmente él esperaba por ella en su casa dentro de su habitación pero ese día parecía tener algo entre manos, vio como el le sonreía y le devolvió la sonrisa con ella de ella. Aun que parte se su ser tenia miedo de que lo vieran aun que sabia que Inuyasha tenia años practicando el arte de pasar desapercibido, ya que su amistad por mas bella y sincera que fuera era totalmente secreta, nadie podía saber que ellos dos eran amigos o los separarían, como hace tiempo lo habían tratado de hacer, secretamente se preguntaba si alguna vez llegaría el día en el que los dos fueran a poder verse sin temor. Inuyasha era una parte esencia en la vida de Kagome y sabia que no podía perderlo.

Inuyasha por su parte miro a su amiga a través de la ventana parecía como si solo recientemente se había despertado, conociendo lo dormilona que era no lo dudaba. Seria quizás que por sus escapadas nocturnas ellos dos se habían vuelto medio vampiros, al caer el sol era cuando realmente despertaban, todo esto por que pasaban la noche en el cuarto de ella platicando y haciendo millones de cosas, no había nada que no le pudiera decir a su amiga o ella a él, a veces pensaba que hasta podía leer su mente si se lo propusiera, él no era exactamente una persona que fuera muy abierta con sus sentimientos o con lo que pensara pero a Kagome no le podía ocultar nada ni quería hacerlo.

Vio como finalmente la clase terminaba y los alumnos salían poco a poco, bajo y espero a su amiga en el lugar de siempre en la sombra del árbol. La escucho a la distancia bajar rápido las escaleras, conocía todo de ella, hasta el sonido de sus mismos pasos, ella lo vio y sonrío.

"!Inu! ¿qué haces aquí? ¿por qué no me esperaste en casa?" – dijo Kagome, acercándose a él.

"quería que fuéramos a comer antes de irnos a tu casa, y además… te tengo una sorpresa" – dijo Inuyasha.

"¿así? ¡Oh! ¡dime que es!" – dijo Kagome emocionada.

"no se, quizás después" – dijo Inuyasha sabiendo que la torturaba, su amiga era la peor persona para esperar regalos o sorpresas, no tenia ni una gota de paciencia.

"Inuyasha por favor, dime que es" – imploro Kagome tomándolo de los brazos y dándole una pequeña sacudida. Él sonrío y le dijo

"esta bien, tranquila, después de comer e ir a tu casa para cambiarte tengo dos boletos para la feria de primavera" – dijo Inuyasha, era una tradición para ellos ir cada año a escondidas desde que eran pequeños, se subían a cada juego hasta que Kagome se ponía verde y él finalmente la obligaba a parar, ella no tenia estomago para ellos pero lo intentaba por él.

"eso es genial tenia muchas ganas de ir este año dicen que van a poner una casa del terror nueva pero con todo lo que he tenido que hacer se me había olvidado por completo" – dijo Kagome.

Él no se sorprendía a escuchar eso, ella había estado sumergida debajo de millones de libros y libretas desde hace semanas, no dormía ni comía bien esa era la razón por la que también había ido por ella a la escuela quería que por lo menos esa semana comiera bien aun que sea una vez.

"lo se por eso los compre por ti" – dijo Inuyasha, normalmente era ella quien lo hacia.

Mientras decidían a que restaurante iba a ir a comer los dos escucharon pasos acercándose, Inuyasha subió rápido al árbol para ocultarse mientras Kagome volteaba a ver quien era quien los interrumpía. El lugar donde se veía cuando Inuyasha la visitaba en la escuela era retirado y casi nadie lo visitaba razón por la cual había sido elegido.

Ella vio que se trababa de Houjo un chico de su clase de historia, era delgado de pelo y ojos café claro, con una sonrisa amable y buena disposición.

"Kagome, hola, no quise molestarte pero supuse que estarías aquí ¿quería preguntarte algo" – dijo Houjo.

"no te preocupes Houjo no pasa nada, ¿qué es lo que quieres saber?" – dijo Kagome sorprendida, las pocas amigas que tenia en la escuela siempre la estaban molestando con ese chico era guapo de cierta forma suponía y agradable de hablar con, pero nunca había logrado despertar en ella él mas mínimo de los sentimientos que no eran estos totalmente amistosos.

"¿me preguntaba si te gustaría ir conmigo en la noche a ver una película?" – dijo Houjo, acercándose a ella, tomando una de sus manos.

Kagome se sonrojo, nunca se hubiera esperado eso, ella nunca se había creído en lo mas mínimo atractiva para los hombre de su escuela, y nada jamás la había probado esa teoría falsa, hasta ahora y como la inexperta que era no sabia que decir.

"oh, no se que decir" – dijo Kagome, su mente era un papel en blanco, sentía su cara caliente y sabia que debía de estar haciendo la perfecta imitación de un tomate.

"pues personalmente yo quiera que dijeras que si" – dijo el acercándose aun mas. A ella, tomando una de sus manos y poniéndola contra su corazón al mismo tiempo que el de Kagome comenzaba a latir al mil por hora. Recuperando un poco su habilidad para hablar ella trato de explicarle que ya tenia planes.

"Houjo, lo siento pero ya tengo planes" – dijo Kagome, tratando de que no sonara muy severo para no lastimarlo.

"cancélalos, quiero salir contigo desde hace tiempo, eres la hija de un impórtate político y una famosa empresaria, nuestras familias son de los mejor del mundo y se que vas a ir a una importante universidad al igual que yo para estudiar negocios, por eso creo que tienes el potencial para ser una digna novia mía" – dijo él.

La mente de Kagome entro con eso en fase total de shock.

Inuyasha por su parte miraba desde arriba como ese estúpido trataba de conquistar a su amiga, y aun que él no era ningún experto en la materia no creía que enumerar las razones por las "ella" podía aspirar a merecerlo era algo que las chicas les gustaba oír pensó él.

"se que te toma por sorpresa todo esto y te debes de estar preguntando como es que eres tan afortunada pero no te preocupes puedes agradecerme con un beso" – dijo Houjo acercándose a ella y tomando su cara en sus manos.

Kagome salio de su shock con eso, ella no quería que la besaran, no aquí, no ahora, no con él. Trato de liberarse de sus manos pero la sujetaban fuertemente.

"Houjo, espera" – dijo Kagome tratando de hacerlo parar pero él no parecía escucharla.

Inuyasha había visto y escuchado suficiente. Sin esfuerzo alguno rompió la rama del árbol sobre la que estaba y la dejo caer mientras se sostenía con una mano de otra rama mas alta. Kagome vio como la rama aplastaba a Houjo y agradeció al cielo que Inuyasha estuviera ahí. Ella rodio la rama y comenzó a caminar hacia la salida de la escuela.

"lo siento Houjo pero me tengo que ir y realmente tengo planes ya así que no nos vamos a poder ver lo siento" – dijo Kagome mientras se alejaba casi corriendo del lugar, a lo lejos escucho algo que se parecía peligrosamente como a Kagome ayúdame pero ella lo ignoro.

Inuyasha se acerco a ella cuando se encontraba detrás de la barda de la escuela.

"¿estas bien?" – dijo Inuyasha con tono de preocupación.

"si, oh Inu muchas gracias, no se que hubiera echo si no hubieras estado hay" – dijo Kagome abrazándolo y el le devolvió el abrazo.

"ese es el punto Kagome, yo siempre voy a estar aquí, no te preocupes, nunca voy a dejar que nada te pase o que alguien te lastime, mucho menos ese idiota que no sabe entender cuando una mujer no quiere nada con él" – dijo Inuyasha sintiendo como toda la fuerza de su enojo volvía, desde que habían llegado a la adolescencia mas y mas chicos trataban de salir con Kagome, no los culpaba su amiga era hermosa, muy hermosa, pero eso no evitaba que odiara a cada uno de ellos por intentar hacerlo.

Después de eso Inuyasha la llevo a comer a su lugar favorito tratando de animarla de nuevo, el lugar era pequeño y acogedor, era para parejas que no querían ir a lugares mas populares y transcurridos para no ser vistos, pero ello era perfecto para ellos. Vendían toda clase de comida pero su especialidad era la italiana la favorita de Kagome, Inuyasha mientras tanto tenia un gusto mas expenso, bastante mas extenso como ella se lo recordaba todo el tiempo era un tragón.

"Inuyasha lo hubieras visto, tú sabes lo mucho que me esforcé por hacer esa presentación ayer después de que te fuiste no podía dormir y me puse a repasar y todo para que la tonta de hikaru no fuera, estaba furioso él maestro" – dijo Kagome.

Inuyasha escuchaba pacientemente toda la historia, alguien mas pensó Kagome se hubiera aburrido de tales trivialidades pero él siempre había sido diferente, se sentía bien poder quejarse con alguien de vez en cuando después de tener que llevar todo lo demás en los hombros.

Después de un rato la comida fue servida he Inuyasha vio con aprobación la manera en que vorazmente Kagome se comía su pasta, estaba seguro que ni ella misma se había dado cuenta de lo hambrienta que estaba.

"hoy termine de reparar el techo de la casa de Mioga, tiene que agradecer que mucho que vivió con él sino hace años que esa choza vieja se hubiera venido a bajo" – dijo Inuyasha, le comenzó a decir todo sobre su día, lo pequeño y lo grande.

Al terminar de comer Kagome se encontraba de mucho mejor humor y sentía como toda la tensión de la semana y el incidente con Houjo se desvanecía, era el poder curativo de su amigo no importaba el infierno que estuviera viviendo en su vida él tenia la habilidad de sacarla de él con su mera presencia.

Kagome pago la cuenta aun que Inuyasha protesto pero ella insistió que ya que él había comprado los boletos de la feria ella pagaría la comida, salieron tranquilamente y se fueron rumbo a la casa de ella, de la nada ella dijo

"gracias Inuyasha de verdad creo que no me había dado cuenta de lo que me hacia falta salir, pero sobre todo gracias por estar hay" – dijo Kagome.

Sus palabras lo tomaron por sorpresa, todo por lo que ella le agradecía no tenia por que hacerlo, él le daría eso libremente y mucho mas, todo lo que era su persona y lo que no se lo entregaría sin pensarlo dos veces era lo menos que ella se merecía.

"para eso están los amigos Kagome" – dijo Inuyasha.

Al llegar a casa de ella él le ayudo a elegir la ropa que ella usaría, siendo que él la había acompañado a comprar la mayoría de ella conocía casi todo su guarda ropa. Era otra de las cosas que Kagome le fascinaba de su amigo que tenia a fuerza de voluntad para ir con ella de compras y no solo eso sino opinar a favor o en contra, sabia que tenia suerte no creía que muchos hombre lo hicieran tan dócilmente sin quejarse a cada paso del camino.

Ella eligió un vestido de verano blanco con flores rojas por todas partes, y se recogió el cabello con un poco de la ayuda d él, Kagome era muy torpe a la hora de hacerse cualquier peinado.

Salieron de la casa dando casi las 7 de la noche, por suerte esa semana sus padres no habían estado en casa, una vez mas habían salido del país cada uno por cosas de negocios distintas. Kagome e Inuyasha habían disfrutado bastante de esa libertad siempre tenían el temor de ser descubiertos por ellos cuando él se encontraba en el cuarto de ella.

Tomaron un taxi que los llevo a las afueras de la ciudad, la feria de primavera legaba cada año sin falta y ellos de igual forma iban sin omisión. Al llegar ya era de noche y las luces brillaban por todas partes se escuchaba el sonido de la gente platicando y riendo por todo el lugar, la música de todo tipo se hacia también notar junto con los gritos de las personas ya en los juegos.

"Inuyasha ¿a dónde quieres ir primero?" – pregunto Kagome tomándolo del brazo.

"¿qué te parece al musical?" – dijo Inuyasha, refiriéndose al juego donde iba un carrito tras otro rápidamente dando vueltas adelante y atrás mientras fuerte música se tocaba.

"claro suena divertido, ¿pero seguro que puedes con el?" - pregunto Kagome, refiriéndose a la vez que Inuyasha al bajar casi llorar ya que la música tan fuerte había lastimado sus orejas sensibles.

"¿nunca me vas a dejar olvidarlo verdad?" – dijo Inuyasha recordando el momento tan vergonzoso que paso.

"no aguantas nada Inu" – dijo Kagome acercándose a él y tocando sus sensibles orejas, él sintió el intimo contacto, ella era la única que podía hacer eso, nadie mas podía siquiera intentarlo no lo permitiría, siempre tenia miedo que alguien las tocara demasiado duro o las jalara, miedo del que nunca se había podido desprender, pero Kagome era diferente, ella podía hacer con él lo que quisiera, además que cuando ella lo hacia siempre se sentía bien, sus manos eran calidas y suaves sobre su piel sensible.

Después de mucho tiempo y de subirse a una gran cantidad de juegos una y otras vez Inuyasha y Kagome tomaban un descanso mientras comían un algodón de azúcar a la orilla del mar siendo las olas y la arena debajo de sus pies.

Acaban de salir de la casa del terror, Kagome aun tenia su mano en la de Inuyasha, ella era la chica mas valiente que él conocía pero no cuando se hablaba de zombis, le aterraban, hombres lobo, vampiros, seguro no había problema pero los zombis le aterraban, aun le hacia sonreír la manera en la que ella lo había abrazado y sostenido su mano fuertemente cada vez que un muerte sangriento se acercaba a ellos, le gustaba el echo de que ella confiera en él para cuidar de ella.

Él siempre había tenido el instinto de protegerla era lo natural para el pero desde hace unos años atrás ese sentimiento protector se había de alguna manera mezclado con posesión, la veía y un instinto en él le dacia que era suya, todo eso era una tontería realmente, ella no le pertenecía a nadie mucho menos a él.

Kagome siempre había tenido cierto delirio de persecución en ella por eso la idea que cientos de zombis la persiguieran por todas partes la aterraba, sabia que la idea era una tontería sobre todo por que Inuyasha esta junto a ella, cuando estaba con él era como si nada en el mundo pudiera lastimarla sabia que era horrible la manera en la que había llegado a depender de él pero no lo podía evitar Inuyasha la hacia sentirse segura, razón por la cual aun tenia su mano en la de él y que mano tan grande y calida tenia, pero era eso lo que mas le gustaba de estar con él, que no había tensión entre ellos, es como si hubieran sido hechos para mezclarse juntos de una manera fácil y natural, no tenia que actuar ni pretender, además de que se conocían tan bien que nunca sentía miedo de decir algo malo o que no le agradara sabia que él la aceptaba, podía ser ella misma sin temor alguno. Era un gran regalo que la vida le había dado desde hace mucho alguien que la quisiera y aceptara tal y como ella era.

Era algo que nunca había encontrado en nadie mas, ninguno de los chicos que la habían invitado a salir a través de los años había despertado en ella ni la mitad de la confianza que Inuyasha inspiraba en ella. Sabia que quizás pedía demasiado pero no quería salir con nadie solo por el echo de hacerlo, quería estar enamorada, los chicos con los que había salido en una o dos ocasiones eran agradable suponía pero no lo que ella quería para ella misma, nunca había conocido a alguien que valiera la pena salir con, no se diga besar, sintió lastima por su persona al pensar en eso tenia 17 años y nunca había besado a nadie habla de patético, pero no quería que su primer beso fuera con cualquiera, quería sentir algo por esa persona por lo menos, aun que esa opción casi le fue quitada esa misma tarde, razón por la cual se quedo pensando desde entonces en una posibilidad que no había querido compartir con Inuyasha hasta a verla meditado completamente.

"Inuyasha ¿por qué no vamos a la rueda de la fortuna?" – dijo Kagome después de un rato.

"claro, además de que ya casi es hora de cerrar si no nos apresuramos nos van a correr como hace 3 años y se que no quieres volver a lavar todos los baños de la casa… dos veces" – dijo Inuyasha riendo al pensar en la vez que habían venido y se habían quedado encerrados dentro de la entonces casa embrujada. Casi habían matado a Kagome por llegar tan tarde de todos los días que sus padres tenia que recordar su existencia esa había tenido que ser el que decidieran ver a que horas llegaba.

Casi no quedaba nadie en la feria la mayoría se dirigía ya a la salida con sus familiares o amigos, llegaron a la rueda de la fortuna era la ultima vuelta y eran los únicos que quedaban. La rueda tomaba como 10 minutos en dar su recorrido total y la vista siempre era maravillosa, era como un mundo aparte que solo era para los dos sobre todo cuando estabas hasta arriba.

Kagome volteo a ver a su amigo, retomando lo que había estado pensando todo el día, no sabia si algún día iba realmente a enamorarse perdidamente de alguien pero la hacia feliz saber que de todas formas nunca estaría sola teniéndolo a él, con ese pensamiento tomo su decisión, puso su cabeza en su hombro, solo respirando el ahora del mar y el de él juntos a la vez que disfrutaba del escenario frente a ella, iban a medio camino de llegar a la cima cuando finalmente le dijo lo que estaba pensando.

"Inuyasha he estado pensando desde lo que paso en la tarde con Houjo que pues tu sabes… nunca he besado a nadie y pues hoy casi ese idiota se toma ese privilegio y pues yo no quiero que sea con él o con cualquiera pero cada vez se hace mas difícil, sobre todo por que como él muchos lo intentan por eso… Inuyasha yo…no se como decirte esto" – dijo Kagome avergonzada, no estaba saliendo como tan bien como ella esperaba él la miraba como si estuviera loca.

"¿Kagome de que hablas?, soy yo… puedes decirme lo que sea– dijo Inuyasha al comenzar a ver que su amiga desvariaba.

"Inuyasha no quiero que nadie se robe mi primer beso, no si esa persona no significa nada para mi, por eso quería saber si tu siendo mi mejor amigo me podrías hacer el favor… de hacerlo" – dijo Kagome, dios nunca en su vida había estado tan avergonzada como en ese momento, estaba segura que en cualquier momento podría morir de la vergüenza sobre todo al ver reflejado el shock reflejado en su cara.

"¿quieres… quieres que yo… te bese? ¿te bese a…ti?" – dijo Inuyasha su mente había salido volando desde que las palabras besar y Kagome habían sido mezcladas.

"si aun que sea solo para terminar con toda esa tontería, vamos Inuyasha cumpliré 18 años en unos meses no quiero llegar a esa edad y ser la única persona sobre la faz de la tierra que no a sido besada a esa edad" – dijo Kagome, sintiendo que definitivamente si iba a morir de la vergüenza, sobre todo cuando no digo nada después de unos momentos.

"mira sabes que olvídalo fue una tontería mía" – dijo Kagome viendo todo menos a él, por su parte Inuyasha al ver el sufrimiento de su amiga por fin encontró el habla de nuevo.

"Kagome, sabes que aria lo que fuera por ti pero recuerda que yo tampoco… pues tengo experiencia en ello… ¿estas segura que es lo que quieres? no quisiera arruinarlo para ti" – dijo Inuyasha, no pudiendo evitar voltear a ver sus labios, él también se había preguntado como se sentía besar a una mujer, no era como si abundaran las que podían aceptar el echo de lo que él era fácilmente, no por lo menos sin dinero de por medio pero el solo echo de pensarlo le repugnaba, además de que tampoco era como si se sintiera solo con ella a su lado todo el tiempo.

Pero él sabia lo especial que era eso para ella aun que al mismo tiempo entendía también su descontento con lo que Houjo había tratado de hacer y la edad que iba a cumplir, pero aun así no quería arruinarlo o que la relación entre ellos cambiara sobre todo si no le gustaba.

Inuyasha nunca podrías arruinarlo, te lo aseguro además no tenemos por que volver a hablar de ellos si no quieres, será otro secreto entre los dos… ¿qué dices?– dijo Kagome casi sin aliento aun que no sabia porque.

"muy bien pero cierra los ojos primero" – dijo Inuyasha, dios no podía creer que estuviera haciendo eso, con ella de todas las mujeres en el mundo, se había atrapado a si mismo viendo sus labios de vez en cuando sobre todo cuando lo abrazaba o estaba cerca de él pero inmediatamente cerraba ese camino de su mente, esos pensamientos no eran los de un amigo hacia una amiga.

"muy bien" – dijo Kagome, ella lo obedeció cerro sus ojos a la vez sintiendo como los latidos de su corazón se aceleraba, su amigo era sumamente guapo así que no sentía que perdía nada en darle a él algo tan importante para ella, confiaba en que él lo guardaría y lo llevaría consigo seguro por siempre.

Inuyasha vio como ella lentamente cerraba sus ojos, estaban ya a la mitad de la vuelta el paisaje era hermoso a su alrededor y le quitaría la respiración a cualquiera, pero el no notaba nada de eso, solo veía la chica frente a él, levanto sus manos y tomo su rostro en ellas tiernamente no queriéndola asustar, acerco sus labios a los de ella, beso la comisura de sus labios primero, luego froto sus labios con los de ella, una caria casi inexistente y luego no pudiéndolo evitar cerro sus ojos y la beso completamente en los labios, primero suave y luego mas insistentemente, dios si eso era besar a una chica si que se había estado perdiendo de grandes cosas, o quizás era solo por ser ella, sabia a cielo, algodón de azúcar y a Kagome todo junto en un versión concentrada que explotaba dentro de su boca, era lo mas delicioso que había probado sobre todo cuando ella rodeo su cuello con sus manos.

Kagome nunca se había esperado algo así, no pensó que pudiera ser tan maravilloso, sus labios eran suaves y tersos y tocaban los suyos de una manera que la hacían sentirse de una que la hacia sentirse en la nubes. Inuyasha se separa de ella lentamente, esperaba que ella no estuviera enojado con él por a verse dejado llevar, era solo que… pues ni él entendía sus sentimientos pero el punto era que había sido demasiado fuerte la reacción que le había provocado y no había estado listo para ella.

"Inuyasha… no sabia que podía hacer eso" – dijo Kagome, se sentía acalorada y sin aire y se dio cuenta de que aun tenia sus manos alrededor del cuello él, las cuales retiro rápidamente.

"ni yo… ¿no fue tan malo verdad?" – dijo Inuyasha, él sabia que en toda su vida jamás se llegaría a arrepentir de a ver aceptado la loca proposición, pero no sabia como se sentía Kagome al respecto.

"nada malo para nada de echo… pero en este momento tenemos que prometer no llevares esto a nuestras tubas" – dijo Kagome.

"no te preocupes mis labios están cerrados" – dijo Inuyasha sonriendo, su amiga era terriblemente penosa con tipo de temas.

Los dos miraron mil y un cosas el resto del viaje observando todo menos uno al otro. Al bajar los dos comenzaron a caminar en silencio cada uno enfrascado en sus pensamientos, por tal motivo notaron demasiado tarde cuando fueron rodeados por 5 hombres armados. Inuyasha de inmediato puso a Kagome detrás de él protegiéndola con su cuerpo, no sabia que era lo que querían pero no iba a dejar que le hicieran daño a su amiga.

"que quieren con nosotros" – dijo Inuyasha muy amenazadoramente.

"solo queremos a la chica, Kagome Higurashi nos va a hacer ricos cuando cobremos por su rescate, dánosla tranquilamente y te dejaremos vivir " – dijo uno de ellos.

"lárguense en este momento y quizás yo los deje vivir a ustedes" – dijo Inuyasha, jamás dejaría que se la llevaran, tomo la mano de Kagome en la suya primero muerto que dárselas a esos hombres.

Dos de ellos atacaron pero Inuyasha se defendió fácilmente y los golpeo a ellos en turno. Otros dos los atacaron con cuchillos, se notaba fácilmente que tenían mucha mas experiencia peleando que los anteriores, los hombres que Inuyasha había vencido fácilmente se levantaron del suelo y trataron de alcanzar a Kagome pero esta no se dejo y golpeo a uno de ellos fuerte en la nariz, agradeciendo a ver obligado a Inuyasha a enseñarla a por lo menos tratar de administrar un buen golpe, el otro no fue tan sencillo tomo en brazo de Kagome fuertemente tratando de llevársela con él.

Inuyasha volteo a verla situación lo cual fue mala idea ya que uno de los hombres con los que se enfrentaba aprovecho para herirlo en un costado, sus reflejos fueron rápidos gracias al cielo y solo fue un rasguño pero aun así estaba sangrando.

"¡Inuyasha!" – grito Kagome al ver la escena frente a ella, tenia que ayudarlo de alguna forma.

Kagome se soltó de su atacante y le dio una patada pero este tomo su tobillo al mientras caía al suelo y trataba de escapar, Kagome sintió el golpe y los rasguños por todo su cuerpo, pero eso no importaba tenia que llegar con Inuyasha, años atrás se prometió a si misma que nunca jamás iba a ver a su amigo sufrir sin que ella hiciera algo al respecto, ya no era esa niña asustada, y hoy lo iba a probar.

Ella volteo y con su pie a un libre le dio un fuerte golpe en la cara, no tenia tiempo que perder con él. Ella se soltó de la mano ahora inerte del asaltante inconciente y tomo lo primero que encontró que fue la bandeja de hierro de un carrito de comida rápida. Sin hacer ruido golpeo a uno de los hombres que atacaban a Inuyasha mientras este golpeaba en el estomago al otro. Ambos cayeron inconcientes al suelo, pero en ese momento Inuyasha con su agudo oído volteo a ver que el único hombre que quedaba apuntaba una pistola hacia Kagome, todo sucedió en un segundo el hombre disparando he Inuyasha en el siguiente la abrazo fuerte contra él, mientras sentía como la bala perforaba su cuerpo dolorosamente a la vez que su sangre se derramaba por su pecho mojando a Kagome con ella.

Dolía tanto que él solo quería tirarse al suelo y no volverse a mover jamás pero ella aun no estaba a salvo tenia que terminar con el ultimo atacante, con toda la fuerza que le quedaba Inuyasha se dio la vuelta tomo la pistola y golpeo fuertemente al hombre en el mismo ataque, este se golpeo la cabeza con el suelo al caer y dejo de moverse.

Inuyasha a ver que el peligro había terminado se comenzó a derrumbar de la misma manera, pero Kagome estaba hay para sostenerlo, lo abrazo por detrás y los dos bajaron lentamente al suelo, el coloco su cabeza en su regazo y suspiro, todo estaba bien, ella estaba a salvo que era todo lo que importaba en el mundo. Kagome lo abrazo fuerte mente contra ella, tratando de hacer que el pánico no la invadiera.

"tranquilo Inuyasha, todo esta bien, todo va a estar bien" – dijo Kagome, aun no sabia si lo decía mas para ella que para él.

Tratando de hacer un lado su miedo comenzó a curarlo como su abuela le había enseñado, gracias a dios, la bala había atravesado su hombro pero sangraba severamente. Aun siendo mitad demonio y teniendo una habilidad increíble para sanar rápidamente la perdida de sangre era demasiado rápida para que su sistema pudiera oponer resistencia, por lo que ella reunió todo sus conocimientos y energía concentrados para detener la hemorragia.

Era sumamente agotador drenaba a la persona que lo hacia de toda energía, pero eso no importaba para Kagome, jamás en la vida iba a poder verlo sufrir sin tratar de hacer cualquier cosa por sanarlo, desde que se habían conocido eso era el trato entre ellos, daban todo el uno por el otro, tenia que ser así, eran dos personas que por diferentes motivos y razones se encontraban solas pero al encontrarse los dos no solo encontraron una amistad que siempre iba mas aya de todo sino un perpetuo refugio de un mundo que la mayoría de los días los rechazaba.

Kagome nunca se había sentido particularmente fuerte, pero Inuyasha siempre la hacia sentir que podía hacer lo que fuera, ser lo que fuera, siempre le daba de su infinita fortaleza, y sabia que hoy la necesitaba mas que nunca.

Ella tenia los ojos cerrados profundamente concentrada cuando escucho pasos a su alrededor, abrió los ojos temerosa de que los maleantes trataran de hacerles daño de nuevo, pero eso no era lo ocurrido sino que todo el ruido y el sonido de la pistola había alertado a las autoridades.

Ella les dijo brevemente quien era y lo que había ocurrido, pero luego se encerró de nuevo en ella misma conservando toda su energía para dársela a él. Inuyasha se encontraba en un lugar que se sentía muy lejano como cuando te sumerges en una alberca muy profunda, su cuerpo se sentía igual de pesado pero el dolor que lo había invadido no mucho tiempo atrás estaba perdiendo rápidamente su batalla contra la energía de Kagome, por que sabia que era ella la que ahora lo estaba curando, reconocería su contacto donde fuera, poco a poco ella lo estaba regresando del abismo, se sentía como si ella siempre hiciera eso, curarlo, no solo físicamente sino también su alma que había estado aun mas herida que su cuerpo cuando se conocieron pero esa era la gran habilidad de Kagome, su poder de sanar a las personas.

Él abrió sus ojos vio a unos policías empezar a llevarse a los atacantes, gente rodeándolos cámaras de televisión y muy a lo lejos escucho una ambulancia acercándose. Miro a Kagome ella estaba absorta tratando de ayudarlo. Sintió pánico al recordar que si no hubiera sido lo suficientemente rápido quizás la hubiera perdido hoy, ella era algo que sabia nunca podría vivir sin.

"Kagome" – dijo Inuyasha suavemente, no pensó que ella pudiera escucharlo con todo el bullicio de la gente a su alrededor pero ella abrió los ojos.

"¡Inuyasha! ¿cómo te sientes?" – dijo Kagome.

"bien considerando creo, no sabia que te habías vuelto tan fuerte Kagome" – dijo Inuyasha.

"me gustaría hacer mas" – dijo Kagome, había parado la hemorragia pero aun le faltaba mucho a su amigo para recuperarse.

Inuyasha intento moverse, pero su cuerpo aun se sentía como una piedra, estaba cubierto en sangre al igual que su amiga pero aparte de eso se encontraba bien.

"lo siento Kagome creo que he arruinado tu vestido de por vida" – dijo Inuyasha sabia que ese era uno de los favoritos de Kagome.

"no digas tonterías, eso no importa tonto pero me preocupaste" – dijo Kagome con lagrimas, lo único que le interesaba a ella era que su amigo estuviera bien.

"lo siento, no quise hacerlo pero no te preocupes va a tomar mucho mas que esto para que te deshagas de mi" – dijo Inuyasha

Ella vio como la abundancia llegaba finalmente con ellos, sostuvo la mano de Inuyasha mientras lo metían y se lo llevaban al hospital, Kagome paso horas fuera de la sala de emergencia pensando que se volvería loca sin saber que era lo que le pasaba a su amigo.

Tiempo después el doctor salio finalmente para decirle a Kagome que Inuyasha estaría bien en unos días, gracias a que ella lo ayudo a cerrar y curar la mayor parte de la herida y a los poderes curativos dentro del cuerpo de Inuyasha.

Ella entro a verlo junto con Mioga que había llegado poco tiempo después de que saliera el doctor, ella una vez mas tomo su mano, estando junto a él un rato mas, después de rogarle a Mioga que cuidara de él hasta que ella regresara Kagome se fue a su casa, sus padres debieron de a ver llegado no hace mucho pero esperaba que sus padres la ignoraran como siempre.

Cuando llego ya eran casi las 5 de la mañana pero aun todo estaba oscuro, entro silenciosamente y trato de llegar hasta su cuarto pero vio que él estudio de su padre estaba suavemente iluminado. Se dio cuenta que sus dos padres estaban dentro, volteo para escurrirse sigilosamente hasta su cuarto y no ser detectada, pero al darse la vuelta se topo con uno de los sirvientes de su padre, un hombre pequeño y con cara puntiaguda, Yaken, era su fiel sirviente, besaba el mismo piso sobre el que su padre caminaba.

"señorita Kagome, su padre y madre desean hablar con usted en el estudio" – dijo Yaken con obvia reprimenda en su voz.

Kagome sabia que estaba perdida sus padres la iban a matar por llegar tan tarde pero le sorprendía que se tomaran la molestia de castigarla ahora cuando podían esperar hasta la mañana para hacerla ver los errores de su toda su vida. Cuando entre de inmediato tuvo un mal presentimiento, tenia que a ver algo mas que simplemente el hecho de que hubiera llegado tarde. Le recordaba a aquella fatídica noche en la que se habían enterado de la existencia de Inuyasha, pero ¿eso no podía ser ahora verdad?

"padre, madre" – dijo Kagome, y su presentimiento empeoro cuando ellos no les respondieron.

"¿sabes que vivos al llegar al aeropuerto en todos los canales?, la gente estaba por todas partes viéndolo" – dijo Sesshomaru en una voz fría, gélida.

"no… padre" – dijo Kagome, su corazón latía al mil por hora.

"era mi hija, después de casi ser secuestrada abrazando a un sucio hibrido en cadena nacional" – dijo Sesshomaru, la furia reflejada en sus ojos.

Kagome se congelo, sabia que había habido reporteros en la feria pero nunca pensó que lo sacarían al aire, aun que tenia presente que su apellido era famoso, no pensó que le reconocerían.

"¿cuántos años han sido Kagome? ¿12 años mas o menos? 12 años en lo que me has estado viendo la cara, en la que nos has mentido…" – dijo Sesshomaru.

"de verdad siento haberte metido padre, pero sabia que no aprobarías, Inuyasha y yo hemos sido amigos ahora casi toda nuestras vidas, tienes que entender que lo quiero mucho padre, desde que lo conocí siempre supe que seria el mejor de los amigos y de verdad lo ha sido" – dijo Kagome.

"¿el mejor de los amigos?... que estupideces dices él no puede ser nada tu yo, pero lo que si es, es ser un sucio, maldito y asqueroso hibrido" – dijo Sesshomaru levantándose hacia Kagome, con veneno en sus ojos.

"¡padre! ¡No te atrevas a hablar así de él! Hoy evito que me secuestraran esos hombres, ¿no ves que se interpuso entre yo y una bala y salvo mi vida?" – dijo Kagome, Inuyasha pudo a ver muerto por su culpa, ¿cómo era que sus padres no podían ver mas aya de sus prejuicios? ¿qué no podían ver lo maravilloso que era Inuyasha?

"¡niña tonta! No has cambiado en todo este tiempo, sigues siendo igual de incrédula que cuando tenias 6 años, no ves el problema en el que has metido a tu padre y a mi, el dinero que perderemos ahora que todo el país sabe de tu relación con esa cosa" – dijo Kikyo, ella se acerco a Kagome y le dio una sacudida.

"¡madre no es una cosa! ¿Qué no ven que le salvo la vida a su hija? Como pueden hablar así de él" – dijo Kagome.

Kikyo le dio una fuerte cachetada en la cara, Kagome la sintió en todo su cuerpo y corazón, cayendo al suelo.

"¡no nos respondas de esa manera muchachita ingrata!" – dijo Kikyo.

"nada de eso importa, no cambia lo que es ni lo que eres tú, por eso motivo llegando el domingo te iras del país te voy a refundir en él internado que debí de haberte mandado hace años" – dijo Sesshomaru, él la tomo de ambos brazos fuertemente sacudiéndola. Como tratando de hacerla entrar en razón.

"lárgate de nuestra presencia y comienza a empacar, estarás encerrada en tu cuarto hasta el domingo en la mañana" – dijo Kikyo.

Kagome se fue con dolorosas lagrimas en cayendo por sus mejillas, le dolía profundamente la manera en la que sus padres la habían tratado pero la que realmente la estaba matando por dentro era el hecho de que jamás volvería a ver a Inuyasha, ya no abría mas noches secretas, ni quien la ayudara con su tarea, o a quien frotarle las orejas, ¿quién la iba a abrazar ahora cuando llorara? O ¿secar sus lagrimas con la manga de su camisa?

Kagome se tiro sobre su cama, se tiro a llorar por todo lo sucedido, por lo que estaba por venir, pero sobre todo por que había perdido lo mas importante de su vida, a su amigo.

Inuyasha despertó lentamente su herida estaba casi curada solo quedaba pequeñas molestias, sonrío su amiga había hecho un gran trabajo con su hombro, vio que se encontraba en su cuarto en casa de Mioga casi no recordaba cuando lo trajeron. A lo lejos escucho frenéticos murmullos, por lo que escuchaba era el viejo chofer de Kaede, el ahora era un sirviente mas dentro de la casa, pero los visitaba de vez en cuando. Escucho a Mioga correr por la casa hasta llegar a su cuarto, le dio un mal presentimiento.

"¡Inuyasha! Ha ocurrido algo horrible" – dijo Mioga.

"¿qué le paso a Kagome?" – dijo Inuyasha, Kagome siempre era lo primero en su mente.

"con todo lo que paso anoche, los padres de Kagome se enteraron de ustedes dos por las noticias, siendo ella la hija de importantes figuras su casi secuestro atrajo la prensa de inmediato" – dijo Mioga.

"¿qué paso con ella?" – dijo Inuyasha a la vez que se acercaba al borde de su cama para sentarse.

"la tienen encerrada en su cuarto, y mañana en la mañana la van a sacar del país para mandarla a un internado indefinidamente, no creo que la vuelvas a ver Inuyasha, no después de esto" – dijo Mioga tristemente.

No, eso no podía ser, Kagome siempre había sido parte de su vida, su mejor amiga, su única amiga y apoyo, no sabia que clase de persona seria si ella no hubiera entrado en su vida, cruel, violento y enojado con la vida.

El se paro de la cama medio tembloroso pero ya recuperando su poder a cada segundo, no podían llevársela, simplemente no podían.

"Inuyasha aun estas muy herido" – dijo exaltado Mioga.

"eso es lo ultimo en mi mente en este momento Mioga, voy a ir a ver a Kagome" – dijo Inuyasha.

"pero abra muchos guardias que te detengan antes de que llegues a ella" – dijo Mioga alarmado.

"quiero ver como lo intentan, nadie va evitar que vea a Kagome" – dijo Inuyasha firmemente.

Cuando llego a casa de Kagome en efecto todo el lugar estaba lleno de guardias por todas partes pero él conocía la casa de arriba abajo y era mucho mas rápido que ellos y con mejores reflejos.

Cuando llego a la ventana vio que esta tenia barrotes pero para sus fuertes manos eso no importaba, dentro vio la pequeña figura de Kagome sobre su cama, las luces estaban apagadas.

El entro sigilosamente en la habitación y se dirigió a la cama, vio que Kagome estaba dormida pero aun tenia lagrimas sin secar en su cara. Paso su mano tiernamente sobre su mejilla para despertarla. Ella abrió los ojos y al ver a Inuyasha nuevas lagrimas e formaron en sus ojos.

"¡Inuyasha!¿qué haces aquí? ¿qué paso con tu herida?" – dijo Kagome frenéticamente.

"tranquila estoy bien, gracias a ti mi herida no tardara mucho tiempo en sanar" – dijo Inuyasha, fue cuando vio que el bello rostro de su amiga estaba siendo arruinado por una fea impresión de una mano, la furia lo invadió alguien se había atrevido a hacerle daño y jamás perdonaría a esa persona.

"¿quién te izo eso Kagome?" – dijo Inuyasha mientras examinaba delicadamente su mejilla.

"no es nada realmente, mi madre creo que simplemente se le paso la mano" – dijo Kagome.

Inuyasha en ese momento pensó en miles de maneras de matar a esa mujer, ¿como se atrevía a dañar a Kagome, su propia hija?, siendo que ella era la persona mas linda del todo el mundo entero.

"¿cómo no va hacer nada Kagome?, no tenia por que lastimarte de esa manera" – dijo Inuyasha, la examino y vio que también sus brazos estaban lastimados la blanca y suave piel ahora llevaba la impresión de una mano que latamente se ponía morada, fue viendo la manera en la que la lastimaban cuando tomo una decisión, no volvería a dejar que ellos le hicieran daño nunca mas.

"fue horrible Inu, estaban furiosos conmigo y ahora me mandaran lejos, no quiero irme no quiero perderte" – dijo Kagome abrazándolo, mientras las lagrimas caían de sus ojos azules.

Si había algo que Inuyasha no podía soportar era verla sufrir, una cosa mas para la larga lista de crímenes de sus padres contra ella, no tenia que sacar a Kagome de hay.

"Kagome, no llores, sabes que no soporto verte llorar, tranquila todo va a estar bien, se que es muy arriesgado y que tendrías que dejar muchas cosas atrás pero no puedo verte sufrir mas Kagome… quiero que sacarte de aquí… para siempre… quiero que vengas conmigo…Kagome… solo tu y yo… podremos recorrer el mundo como siempre lo soñamos, ver e ir a todos esos lugares de los que siempre hablamos… ¿qué dices Kagome? ¿lo harías?" – dijo Inuyasha, su corazón latía con fuerza sabia que era una locura, que estaba loco por proponerla y ella también lo estaría si aceptaba, pero las cosas ya no podían seguir como estaban, pero sobre todas las cosas sabia que no resistiría perderla.

La mente de Kagome empezó a tratar de comprender lo que su amigo le decía, ¿irse lo dos juntos? Escapar y dejar todo atrás, Kagome sabia que no tenia amor realmente por la vida que había sido forzada a vivir, no era lo que ella quería, también sabia que sus padres no llorarían su partida sino que mas bien estarían furiosos por haber sido burlados nuevamente, pero aun así era una gran decisión, Kagome volteo a ver los ojos de Inuyasha, ojos que conocía mejor que los suyos, fue cuando tomo su decisión, las cosas quizás se pondrían difíciles en el futuro y tendrían que sobre pasar muchas adversidades pero sabia que mientras se tuvieran el uno al otro nada jamás los iba a detener.

Además algo en su interior le decía que podría a prender a vivir sin muchas cosas, su mansión, dinero y privilegios, pero jamás aprendería a estar sin Inuyasha, no, tenían tanto tiempo juntos que eran ya parte esencial de la vida del uno y del otro.

"si…Inuyasha…me iré contigo" – dijo Kagome simplemente.

Inuyasha la abrazo fuerte contra su pecho aun un poco herido, pero eso no importaba, no iba a perderla, Kagome se iba a quedar con él, se aseguraría de que así fuera.

"¿estas segura Kagome? Esta es una gran decisión" – dijo Inuyasha una ultima vez para asegurarse de que ella no se sentía presionada por él.

"si… se que las cosas pueden ponerse complicadas pero tengo fe en nosotros, en nuestra amistad, se que podemos contra todo Inu" – dijo Kagome, con sinceridad en los ojos que Inuyasha vio.

"muy bien tenemos que preparar todo mañana antes del amanecer nos iremos del Japón no podemos quedarnos ya en este país" – dijo Inuyasha.

"si, creo que podríamos llegar primero a China y luego seguir hasta Europa y África, lo mas lejos posible de ellos dos" – dijo Kagome.

Toda la noche Inuyasha y Kagome empacaron lo mas esencial que podían llevar con ellos, las demás las dejarían en casa e Mioga para quizás un día en muchos años regresar por ellas.

Cerca de las 3 Inuyasha vio el cansancio de Kagome en su cara, y le dijo que descansara unas horas por lo menos ya que los siguientes días iba a ser difíciles, ella protesto hasta que él no queriendo perder tiempo discutiendo la cargo sobre su hombro sano hasta la cama donde, se acomodo sentado y luego a cómodo a Kagome junto a él, ella protesto un poco pero casi inmediatamente quedo profundamente dormida, el la acurruco un poco mas contra él y acariciaba su cabello mientras miles de pensamientos cruzaban su cabeza.

Era una gran decisión la que habían acabado de tomar y sabia que sobre todo Kagome estaría en peligro pero se juro a si mismo que jamás dejaría que ella sufriera por su culpa nunca mas, después de todo Kagome lo único que había hecho malo en su vida había sido ser su amiga, él era el que había sin querer alterado el orden de su vida, pero también se prometió que se lo repagaría comenzando en unas horas, trabajaría incansablemente para de volverle todo lo que le había dado en todos sus años de amistad. Se lo regresaría con creces, buscarían incasablemente la manera de hacerla feliz.

Faltaba poco para el amanecer, Inuyasha dejo el confort de la cama de Kagome y fue y busco al chofer de Kaede para darle todas las cosas que iban a dejar a tras para que posteriormente las llevara a casa de Mioga en secreto, se despido de él y también le dio una carta para su viejo maestro.

Había aprovechado mientras Kagome dormía para escribirle una carta explicándole lo que iban a hacer y que no se preocupara por ellos. Pero sobre todo le escribió para agradecerle todo lo que había echo por él todos esos años, la manera que lo había aceptado en su casa cuando muchos otros lo hubieran rechazado, principalmente le agradeció todas esas horas de entrenamiento que le dio y le aseguro que finalmente todas sus enseñan iban a servir para proteger a la persona mas importante en su vida, tal y como él le había dicho que seria capaz de enseñarle.

Después regreso al cuarto para despertar a Kagome, ya era hora de irse, pero primero tenían que recoger al pequeña fortuna que la abuela de Kagome, Kaede le había dejado al morir, eso los ayudaría de gran manera a sobrevivir y pagar su huida.

"Kagome tenemos que irnos" – dijo Inuyasha susurrándole al oído. Ella despertó y los dos juntos se fueron al estudio de el padre de Kagome. Dentro estaba la bóveda donde se mantenía el dinero.

Los dos entraron pero luego una vez abierta Inuyasha se quedo en el pasillo para asegurarse de que estuvieran seguros.

Kagome puso todo el dinero de su abuela en una gran bolsa, cuando termino cerro y se dio la vuelta para salir y reunirse con su amigo, pero cuando se dio la vuelta vio a su madre parada junto a la puerta que daba a su propio estudio privado, esa puerta por lo general estaba cerrada y no era usada razón por la cual se había escapado de la mente de Kagome.

"así que te vas" – dijo Kikyo, viendo a su hija. "nos cambias por esa sucia creatura, nosotros tu familia"

"si nos vamos, quisiera que las cosas hubieran sido distintas pero no fue así, ustedes siempre serán mi familia pero Inuyasha… Inuyasha también lo es… ojala lo hubieran entendido" – dijo Kagome.

Kikyo se acerco y vio la bolsa llena de dinero, fue cuando enfureció.

"¿también nos vas a robar ahora?... no se como pude tener una hija como tu?" – dijo Kikyo, al mismo tiempo que trataba de darle otro fuerte golpe a Kagome, pero fue detenía por la poderosa mano de Inuyasha.

"¡suelta me!" – grito indignada Kikyo

"no te atrevas a tocarla no voy a dejar que la vuelvas a lastimarla nunca mas" – dijo Inuyasha, soltando su mano e interponiéndose entre ella y Kagome.

Kikyo lo vio bien por primera vez, no sabia como no lo había reconocido antes, si era la viva imagen de su padre, el mismo cabello y complexión y los mismo ojos dorados que podían ver en lo profundo del alma de una persona. Que irónica era la vida, de toda la gente en el mundo su hija se fue a encontrar precisamente con él, quizás ellos si podían llevar a cabo lo que él y ella no lograron.

"Kagome si te vas dejaras de ser mi hija, te desconoceré" – dijo Kikyo.

Inuyasha sintió la tensión en el cuerpo de Kagome, detestaba que esa mujer la hiciera pasar por eso.

"muy bien si a si lo quieres, gracias por todos estos años… Kikyo" – dijo Kagome con lagrimas en sus ojos que se negó a derramar.

Inuyasha tomo su mano, recogieron las cosas de su cuarto y luego salieron por la ventana de Kagome, esta se abrazo fuerte de él e Inuyasha los bajo hasta el suelo y fuera de la casa.

A las afueras de la casa de Kagome, se veía toda la ciudad con el cielo un color rojizo por el nuevo amanecer, los dos miraron como poco a poco la ciudad era iluminada por los rallos del sol naciente y a lo lejos vieron el horizonte donde se encontraban sus nuevas vidas, su nuevo futuro…juntos…

No pudieron evitar sonreír al pensar en todos esos sueños y anhelos que estaban esperando por ellos mas aya de ese horizonte, sueños que finalmente se harían realidad, mas fuerte que nunca tomo la mano de Kagome en la suya y juntos se dirigieron a paso seguro hacia a él, llenos de esperaza en el camino por venir.

Espero que les aya gustado por favor escribanme para decirme que les parecio

Ely1313