6º- Revelando su carácter 1:
Se encontraba dentro de la casa, había recorrido esa casa innumerables veces, pero todo le parecía cada vez más ajeno, y sentía que no pertenecía a esa vida, que estaba ocupando un lugar que no le correspondía a él, pero que sin embargo ansiaba, deseaba, y sobre todo, quería.
En esa semana se había acostumbrado a ver a su madre, está ya no huía de él, y más de una vez lo había pillado observándola, quería hablar con ella, sentía la necesidad de decirle muchas cosas, pero no podía, sabía que no debía hacer eso.
Sabía que si lo hacía, no querría volver.
Se encontraba muy solo, la única persona que le hablaba con algo de cariño era Luna. Ginny, lo miraba con desprecio, Bill siempre que pasaba a su lado, al igual que cualquiera de sus compañeros de Hogwarts, lo empujaban como quién no quiere la cosa, y él era paciente, pero solo hasta cierto punto podría aguantar.
Su padre, últimamente, al igual que Sirius, parecían raros, el último más que él primero, y eso era un poco complicado, pues con quién mejor recordaba llevarse, de hecho con el único que se llevaba era con Sirius, ya que no había tenido la oportunidad de conocer a su padre, por lo que cuándo su padre se acercaba a él, siempre se alejaba como quién no quiere la cosa, no había tenido ni una sola conversación con él, y cuándo intentaba acercarse a Sirius, este le huía .
Así que si alguien se fijaba en ellos tres, estaba claro que se quedaría un poco confuso, el padre busca al hijo, el hijo huye del padre y busca al padrino y este huye del ahijado.
Otra cosa que no soportaba y que parecía no poder solucionar era su relación con Hermione, desde que había despertado, no habían cruzado nada, ni una sola mirada, ni siquiera una palabra, era como si él, para ella, no existiera, y eso le había golpeado con una fuerza increíble.
Nunca pensó que el verla ignorándolo le ocasionaría tal deseo de tenerla cerca y de entablar con ella una de sus muchas conversaciones.
La había buscado e intentado hablarle, pero no había manera, y lo más extraño es que eso parecía dolerle mucho más que otras cosas, había escuchado una conversación en la que decían que Harry Potter era un maldito engreído, que su mayor afición era maltratar a la pobre Granger.
Lo cual lo había enfadado bastante, pues así, ¿cómo demonios iba a poder hablarle?
Furioso una vez más, se levantó y se dirigió a su cuarto, entró en él, y frustrado exclamó:
-¿Cómo podré acercarme a ella?, En esto estoy completamente solo, incluso Luna se ha negado a prestarme una pequeña ayudita. Cree que es mejor dejar las cosas como están, pero ¿mejor para quién?
Cogió la foto que tenía colgada y tras mirarla añadió: -Está foto no debería ser así, hay tantas cosas que no deberían de ser, pero, ¿Cuánto estoy dispuesto a aguantar?,- esa pregunta se la había hecho muchas veces ya, mientras que miraba la foto y acariciaba con cuidado la sonrisa de Hermione.
Sacó otra foto de uno de sus bolsillo y la miró, en esta, había muchos pelirrojos, y varios chicos más de su edad. Hermione, estaba colgada de su cuello, mientras le plantaba un beso en la mejilla y él sonreía, Ron, al otro lado de ella, haciendo el gesto de victoria y al lado de este, con una sonrisa disimulada, estaba Luna.
Era la única foto que había viajado con él, siempre la llevaba para recordarse a sí mismo que había momentos que salvar. No sabía por qué esta no se había borrado y seguía reflejándolos a todos juntos pese a que se supone que ese momento nunca sucedió.
Suspiró agotado, fuese la razón que fuese, no podía evitar agradecer tenerla en ese momento con él, era una manera de aferrarse a sus recuerdos y no dejar entrar los restantes, una manera de tener un centro.
-¿Estoy dispuesto a sacrificaros a vosotros dos por esto?—era una decisión difícil de tomar: -Que ironía Ron, ahora eres tú el que no tiene…- pero dejó de hablar de repente, cuándo a sus ojos llego una leve luz, de una chaqueta que se encontraba en una silla, caminó con cautela hacia esta, con mirada extrañada.
Dejo ambas fotos y cogió la chaqueta, metió la mano en el bolsillo de donde salía la luz, y se encontró con un pequeño espejo:
-¿Cómo…?- pero no terminó la frase, acababa de recordar que llevaba el espejo cuándo había ido a casa de sus padres, porque quería sentirse un poco cercano a Sirius, igual que la foto, eran dos cosas de las que no le gustaba separarse.
-Has tardado mucho.
-Yo no…
-Me tenías muy preocupada.
Harry, observó el espejo, de este salían voces, no obstante, no se veía a nadie, pero reconocería esas voces en todas partes, caminó fuera de su cuarto y se dirigió a otro.
Cuándo llegó, sin llamar lo abrió:
-De verdad, mira que eres desconsiderado, dejarme tanto tiempo sin…
-Luna.
-Harry.
-¿Harry?
-¿Ron?
Luna escondió con rapidez el espejo, y Harry la miró completamente desconcertado, ¿qué significaba todo eso?, estaba por hablar, cuando Luna se puso en pie y rápidamente cerró la puerta, seguidamente lo encaró molesta y él tuvo que dar un paso para alejarse de ella.
-¿Quién te ha dado permiso para ingresar en mi cuarto sin llamar?
-Tenía una buena razón para ello, ¿qué haces tú con ese espejo?
Luna miró el espejo en su mano y seguidamente el que Harry sostenía en la suya:
-Fue un préstamo, ¿cómo has conseguido tú uno?, juraría que me dijo que solo existían dos.
-¿Quién te lo prestó?, ¿quién te hablo de ellos?
-He sido la primera en preguntar. –recriminó molesta ella, él frunció el ceño:
-¿Era Ron?
-¿Qué quieres?—le devolvió desconfiada, era evidente que parecía temer algo, y acababa de descubrir que Luna tenía algo que lo exasperaba, ¿no podía responder a las preguntas con respuestas en lugar de con otra pregunta?
No obstante la voz de Ron los obligó a dejarse de mirar el uno al otro como evaluándose:
-Harry, Harry, ¿eres tú?
El espejo se iluminó y rápidamente lo miró:
-¿Ron?
-¿Qué está pasando amigo?
-Ron, ¿eres tú?, es decir ¿no eres el que me quiere matar?
-Harry ¿qué demonios hicimos?, mira lo que conseguimos. Soy un maldito asesino, mate a mi madre. —su voz sonaba desesperada, seguidamente añadió: -Harry, tenemos que largarnos de aquí.
-No sé cómo hacer eso, Ron, Sirius me odia, en realidad todos me odian, no sé con quién contar, Hermione no puede verme.
-No me extraña, según todo lo que he podido ver, por decirlo de alguna manera, Harry hasta le pegaste.
-Yo no, nunca haría eso.
-Bueno tú no, tu otro tú.
-¿Cómo estás?
-Mal compañero, pero aun así, estoy en una buena posición, conmigo aquí podremos acabar con este miserable.
-Tenemos que irnos de aquí, Ron, yo no puedo quedarme aquí sabiendo, que tú y Hermione me odiáis.
-¿Harry por qué querrías quedarte aquí?
Harry apartó la mirada y cuándo estaba a punto de contestar la puerta se abrió:
-Harry, tu padre te está buscando, dice que bajes.
Ron, ya no necesito que le respondieran a su pregunta, pues había sido Lily la que había abierto la puerta y la había podido ver de lleno.
"OPV"
Harry salió detrás de su madre y Ron, desde el espejo se sintió en parte feliz, en otra un bastante mal. Él había perdido a sus padres y ahora Harry contaba con los suyos.
¿Podría quedarse en ese tiempo solo por la felicidad que le fue negada a su mejor amigo?, ¿Sería capaz de vivir con la muerte de su madre a sus espaldas?, la respuesta a esa última pregunta era fácil;
No, no sería capaz.
Pero tampoco se sentía con el derecho de decirle a su mejor amigo que tenían que hacer lo imposible por volver a un tiempo, en el que él, lo tenía todo y su mejor amigo nada.
Mientras pensaba en eso, no se dio cuenta de que Luna aun lo estaba observando.
-¿Ahora os lleváis bien?- la pregunta salió de sus labios devolviendo a Ron a la realidad.
-Siempre nos hemos llevado bien.- expresó sin pensar.
-¿Qué dices? —Luna lo miró como si fuera un bicho raro.
Ron se acordó que esa Luna era la que había vivido en ese tiempo, la que pensaba que era un mortifago, y que Harry era su enemigo, pero entonces, ¿por qué Harry había hablado con él delante de ella?
-¿Así que no solo él, hizo ese viaje tan raro no?- pregunto Luna.
Ron vio ese brillo que siempre le había gustado de ella, ese brillo de soñadora y de creerse hasta lo increíble, la verdad es que no era una de las personas que más le interesaban que los creyese, pero algo le decía que era la mejor opción.
-Te lo ha contado.- supuso.
-Si, he de decirte que su historia es un poco increíble, pero parece que es verdad, al menos no es el mismo Harry Potter de antes, lo que me hace suponer que es cierto, y si te veo a ti, podría decirse que es verdad, vuestros otros yo se llevaban a matarse.- soltó está con una sonrisa divertida en sus labios.
-Ya veo, podrías ponerme un poco al día de todo, yo no he tenido a nadie que me informe.
-¿Y Percy?
-No hemos hablado mucho últimamente, la verdad es que no me llevo muy bien con él.
-Querrás decir ahora, porque antes era tú ídolo.
-¿Percy?- pregunto este incrédulo pero no recibió nada más que un beso de Luna desde el otro lado del espejo y un apresurado adiós de su parte.
"OPV"
Escuchó la voz de su madre pronunciar esas palabras y le recorrió un escalofrío por todo el cuerpo.
Su padre quería hablar con él.
Se olvido de que Ron estaba en el espejo, y se dispuso a ir a hablar con este. Se preguntaba que podría querer de él, era la primera vez que hablarían, y lo que más le sorprendía es que lo hubiese llamado él, pero sobre todo, que hubiese sido su madre quién subiese a avisarlo.
Harry llegó a la sala de estar, cuándo entró, se dio cuenta de que no estaba solo su padre, Sirius, estaba cerca de la chimenea mirando atentamente el fuego.
Sus ojos también fueron a parar al fuego, y un recuerdo de Sirius vino a su mente.
No se dio cuenta y se perdió en el mismo, recordaba haberse desahogado con su padrino, le había dicho como se sentía por todo lo que le estaba pasando, su pelea con Ron, la primera prueba y lo desesperado que estaba, lo que odiaba a Rita Skeeter, y un millón de cosas más.
Sintió una punzada cuándo la imagen cambió y recordó cómo caía detrás del velo.
Negó fuertemente, no quería recordar eso, solo quería escuchar lo que su padre le tenía que decir.
Ansiaba grabar en su memoria cada palabra de él, cada gesto, sus expresiones, la primera conversación de la que estaría seguro que era real.
Levantó su vista del fuego cuándo la puerta de la sala se cerró, Sirius seguía allí, eso le hacía preguntarse de que querrían hablar con él, pero sobre todo tenía el presentimiento de que no se fiaban mucho de él.
-Sabes porque quiero hablarte, ¿cierto?
Harry vio que su padre no lo estaba mirando, sino que miraba por la ventana hacia el jardín, parecía querer evadirlo de alguna manera, eso, o le costaba decirle lo que le iba a decir.
-Si quieres que sea sincero, no tengo ni la menor idea.- un sonido despectivo salió de los labios de Sirius, dejando en claro que no le creía.
-Si quieres hacerte el tonto, entonces te hablare claro para que no digas que no me entendiste.
El tono de James era serio, y se notaba que estaba enfadado, no sabía a qué se debía todo eso, pero no le gustaba nada.
Cuándo dejó de mirar por la ventana, sus ojos se encontraron y Harry supo que estaba intentando entrar en su mente, no sabía que quería su padre, pero eso era abusar demasiado.
No tenía muy claro si el Harry Potter de ese tiempo sabía cerrar su mente, aunque siendo consciente de todo lo que era, podía dar por sentado que no, pero él ya estaba seguro de algo; Él era él, y no dejaría de serlo, si su yo de ese tiempo no servía para nada, él sí que servía.
Había estado meditando esos días y había llegado a la conclusión de que si conservaba los recuerdos de su otra vida, era porque también tenía sus poderes, solo debía buscarlos, y eso había estado haciendo, todavía no había podido hablar parsel, pero la Oclumancia estaba ahí.
No era la de un experto, nunca lo había sido, pero estaba presente, y si bien no podía hacer frente a alguien como Dumbledore o incluso Snape, no significaba que James pudiera con él, o al menos eso esperaba, ¿si sabía Legeremence, qué más podría saber su padre?, ¿Cuántas cosas más descubriría de él en el tiempo que lo tratara?
Además, tenía la teoría de que sus recuerdos de la otra vida estaban intactos solo por un motivo, y ese era que podía cambiar lo que en ese otro futuro pasaba, y eso iba hacer o al menos intentarlo.
Hablaría con Ron más adelante, era consciente que no podía pedirle que se quedara en un tiempo en el que él, era un asesino y además un mortifago, pero al menos si es que encontraban una forma para volver, cosa que dudaba, lo convencería para que él se pudiera quedar.
Ahí tenía a sus padres y a Sirius, y eso era algo que deseaba demasiado como para perderlo después de recuperarlo.
Enmendaría todos los errores cometidos en ese tiempo, e intentaría ser alguien de quién sus padres y Sirius pudiesen estar orgullosos. Así que cerró su mente decidido a no dejar que su padre entrara en ella, si quería saber algo, que se lo preguntara.
James tenía sus ojos fijos en él y él en los de su padre, aunque estaba concentrado en la oclumancia, no pudo dejar de sentir algo extraño invadirlo al ver esos ojos serios y llenos de desconfianza, sobre él.
-James, es mejor decírselo claro, ¿Qué estás tramando ahora?
Harry dejo de mirar a su padre y miró a Sirius serio:
-No se de lo que me hablas Sirius.
-De esto, ¿desde cuándo soy Sirius para ti?, ¿cuándo dejaste de insultar a tú madre?, ¿Cuándo has querido tú hablar con una muggle?
Harry lo miró y le susurró:
-No te entiendo.
-¿Acaso quieres hacerle daño a Lily?- la pregunta fue directa y estaba claro a qué se refería su padre, Harry lo volvió a mirar:
-No, nunca se me ocurriría.
-Mas te vale, te juro, Harry, que si le haces daño una vez más, me olvidaré de que eres mi hijo.
-¿Por qué no me preguntas directamente las cosas?, ¿acaso eres tan cobarde que no te atreves?—espetó enfadado, su padre lo miró sin entenderlo y Harry se volvió y miró a Sirius: -Te lo digo a ti, mira no se qué demonios estás pensando que quiero hacerle a mi madre, pero sería conveniente que me miraras bien.- le daba igual lo que su padre pensase, solo quería que Sirius lo mirase, se diera cuenta de que no era el mismo, que viera que lo único que quería era que él, le hablase normal, o al menos no de esa forma tan fría que utilizaba.
Harry no sabía cómo hacerle ver a Sirius que no era el mismo chico, tenía una vaga esperanza de conseguirlo, pero los ojos grises y fríos que lo miraban no tenían la calidez que tenían los que él conocía, que aunque sin ese brillo juvenil, eran más cálidos que los que ahora veía.
-No estoy dispuesto a caer en tú juego, te diremos claro lo que queremos, te alejarás de Lily, ya le has hecho bastante daño a ella como para que quieras hacerle más, dejarás a Hermione tranquila, porque si te veo cerca de ella más de lo debido, te juro que no te daré solo una bofetada.- Sirius se lo dijo con una voz fría y distante, lo que no pudo dejar de notar, era el hecho de la fuerza que había impuesto en sus últimas palabras, ¿quién se creía para hablarle así?, le había dolido, pero no se lo dijo y mucho menos se lo demostró.
-No pienso hacer eso.- declaró sin más, la cara de Sirius demostró incertidumbre, mientras que la de James mostraba sorpresa, el tono de Harry para referirse a ellos había sido firme y seguro, estaba claro que no pensaba alejarse ni de Lily y mucho menos de Hermione.
-No me obligues a hacer esto por las malas, Harry.
-Puedes intentarlo por el método que quieras, pero seguiré diciéndote lo mismo.-se dirigió a la puerta la abrió y les espetó: -Me dais igual vosotros dos.- salió de allí y se fue al jardín de la casa.
Se sentía fatal, no se explicaba cómo podía haberse comportado como lo había hecho en ese futuro, no podía entender porque habría sido así, si sus padres hubiesen vivido.
Claro estaba que en parte ni él mismo sabía que estaba pasando, según todo eso no debería recordar nada de su futuro, pero lo hacía y daba gracias, porque así podría enmendar lo que hasta ahora había pasado.
Estaba decidido a cambiar ese futuro y si podía a quedarse en él. Se apoyo en uno de los árboles y lentamente se dejo caer hacia abajo, fijó su vista en la ventana en la que estaba seguro que estaba su madre.
-Ojala no hubiese hecho tantas tonterías, al menos podría estar a tú lado.
Sus ojos cambiaron de ventana a la de Hermione, ella sí que iba a ser un problema para él, no había manera, de cualquier forma en que se acercara a ella, era totalmente alejado.
Cerró los ojos intentando encontrar una solución para todo eso, pero sin ninguna suerte.
-Veo que no es tú día.- Harry abrió los ojos y se encontró con la siempre cálida sonrisa de Luna: -¿Puedo sentarme a tu lado?
Asintió a su petición y enseguida se sentó:
-¿Qué quería tú padre?
-Son unos malditos idiotas.
Espetó sin más:
-¿Son?
-James y Sirius, ambos me amenazaron, se piensan que con eso me voy a apartar de Lily y de Hermione, pues van listos, y se lo he dejado bien claro.
Escuchó como Luna suspiraba y la sintió apoyarse en su hombro:
-Eso los habrá sorprendido bastante.
La miró de reojo y se percató de que cogía una pequeña flor que sobresalía, Luna la observó como distante y después añadió:
-¿Sabes?, no sé cómo sería en tú tiempo, pero aquí yo estoy completamente sola, mi madre murió cuando tenía seis años, y mi padre en la purga de mi año, al salvarme la vida.
-¿La purga de tú año?
-¿No existen las purgas en tú tiempo?
Harry la miró sin comprender y ella se separó de su hombro con semblante serio:
-Cada año, El que no debe ser nombrado y sus mortifagos, organizan una purga, mi padre tuvo la opción de unirse a ellos, pero prefirió rechazar la oferta y salvarme la vida a mí.
Según los registros, la orden se centra en salvar a todos los que pueden, no obstante, hay demasiados niños y pocos integrantes en la orden, según tengo entendido, el año que menos muertes se acumularon, fue el mismo año en que tú entraste en Hogwarts.
Todo el mundo lo vio como una especie de señal, pero con el tiempo y tu actitud, la gente achacó el mérito a las previsiones de Dumbledore de ese año.
Claro está que El señor tenebroso, hizo que sus planes fuesen aún más difíciles de interceptar a partir de ese año, y a la orden le resulta cada vez más difícil salvar a los inocentes.
El mismo año que yo entraba, entró Colin Creevey, al año siguiente fue el turno de su hermano.
Tanto en una ocasión como en la otra, tuvieron mucha suerte, los miembros de la orden que los salvaron no tanta.
Luna se detuvo un momento, mientras lo miraba fijamente, era evidente lo que estaba viendo en su mirada, ¿acaso todo el mundo se había vuelto loco?, ¿Por qué nadie había hecho nada para impedir semejante matanza?
-Eso es…
No terminó la frase, pues sus ojos se encontraron con unos idénticos a los de él, cuando Luna miró al lugar que él miraba, la escuchó suspirar y declarar:
-No metas la pata Harry, quizás si vas poco a poco tengas resultados.
La sintió levantarse y comenzar a andar, él mismo se puso en pie para seguirla y preguntarle a que se refería, cuando sus ojos, encontraron el motivo.
Al lado de Lily, se encontraba una Hermione sonriente, al menos hasta que sus ojos se habían fijado en los de él.
Harry y Hermione se estaban mirando el uno al otro, Harry podía distinguir una gran ración de odio en los ojos de ella, pero algo le decía que podía recuperar a su Hermione de siempre y eso iba a hacer.
Con decisión y cogiendo aire, comenzó a caminar hacia ellas, sus pasos eran decididos, y sin vacilación. Vio como algo cambiaba en la mirada de Hermione, había duda, alarma y sorpresa, no entendía algo que estaba viendo, pero eso a él ahora mismo no le importaba. Cuando ya estaba cerca, decidió comprobar si su voz funcionaba.
-Hola.
Hermione no le contesto, la verdad es que tampoco lo esperaba, pero la voz cálida de su madre si lo hizo.
-Hola, ¿paseando?
-Comprobando que el jardín está bien cuidado.- bromeo él, Lily sonrió y Hermione le espetó.
-Yo veo malas hierbas por todas partes.-y sonrió de forma irónica, Harry también sonrió a su vez:
-Ya, es que hay veces que alguna se escapa, pero tranquila, cuándo te vayas estará todo arreglado.- estaba claro que quería su amistad, pero no se iba a dejar insultar por ella, al menos no delante de su madre.
Lily sonrió discretamente mientras que Hermione lo miraba enfadada.
-Veo que tú y Luna os lleváis muy bien, te vi hablando con ella.- señaló Lily.
-Si, es una chica muy interesante.
-¿Hablaste ya con tú padre?, ¿qué quería?
-Comparar nuestros puntos de vista sobre algo, pero creo que el mío no le ha gustado mucho.
-Hermione ¿qué vas a hacer hoy?- Sirius salió de la casa y al ver a los tres hablando su expresión cambio.
-Creía que teníamos entrenamiento.- dijo está mirando a Sirius con una sonrisa, Harry se fijo en esto y se dio cuenta de que por alguna razón, eso no le gustaba nada.
-Entrenamiento, eso suena divertido.
-¿Divertido?- dijeron los tres presentes, Sirius miraba a Harry como si fuera un bicho raro, ya que nunca se había interesado por esas cosas, el gran Harry Potter era demasiado bueno como para necesitar entrenamiento de cualquier clase.
Lily sonrió ante la sonrisa que tenía Harry en el rostro, era extraño, pero sentía que ese no era su hijo, pero por otro lado es como el chico que ella quería que Harry se convirtiera.
Hermione por su parte estaba un poco desconfiada, y por su cabeza solo pasaba una idea, y era que Potter estaba buscando otra forma de herirla.
-¿Acaso quieres venir?
-¿Algún problema?- James acababa de llegar al lado de ellos y Sirius declaró:
-No ninguno, creo que hoy nos vamos a divertir.- Harry se encontró con los ojos de Sirius y una sonrisa juguetona asomó en los labios de Sirius, sonrisa que Harry respondió.
-Pues venga, que no tenemos todo el día.- repuso James.
Todos lo siguieron, incluso Lily que no estaba dispuesta a perderse ese entrenamiento. Llegaron ante una puerta y después de que Sirius entrase, comenzaron a entrar los demás, James, miró con sorpresa como Harry entraba en la sala, y Lily le sonrió.
Cuándo ya estuvieron todos dentro, fueron Luna y Ginny las que se levantaron primero.
-Nosotras comenzamos hoy.
-Pues a vuestros puestos. —las animó Sirius, James y él se encontraban uno al lado del otro mirando hacia el frente, esperando que ellas se pusieran en posición.
-¿De qué va este entrenamiento?
Susurró hacía su madre, mientras observaba a los cuatro combatientes seriamente:
-Sirius y James son un equipo, Ginny y Luna otro, ellas tienen que resistir lo máximo posible contra ellos.
Le explico, este miraba a Luna y su mirada perdida, con su varita en la mano ya desde que se había levantado, era extraña esa pareja, una completamente tranquila, y la otra por el contrario impaciente, en los ojos de una, su típico brillo de ensañamiento, en los de Ginny ni rastro de la alegría que él conocía.
-Ahí vamos.
El duelo por parejas comenzó, Harry se quedo helado cuándo al cabo de unos diez minutos, Luna, salió disparada contra una de las paredes, había esperado que alguien amortiguase el golpe pero no había sido así, esta cayó al suelo con sangre en la frente, unos segundos después la siguió Ginny, completamente herida y sangrando por la boca.
-¿Eso es todo?, no sois nada, con vuestro nivel acabareis muertas antes que ninguno.
Harry estaba congelado en su sitio, la frialdad en Sirius y James al hablarles a las dos chicas era increíble, su forma de lanzarles hechizos sin contemplaciones, de herirlas sin ningún problema, más que un entrenamiento, le parecía una forma muy ruin de hacerles daño.
Lily se acercó a las dos chicas, y les entrego una poción.
-Sois demasiado débiles, no habéis entrenado nada desde la semana pasada.- reprochó James mirándolas a ambas enfadado.
-Si que lo hicimos. —se defendió Ginny.
-Pues no lo parece, sois patéticas.- ninguna dijo nada más, en los ojos de Ginny se veía enfado, mientras que en la de Luna indiferencia.
-Hermione, tú turno.- la voz de Sirius era fría, no había ni rastro de la calidez que había usado antes con ella.
Hermione se levantó y se colocó en su sitio.
-¿Ella sola?- preguntó sorprendido.
-Sí, es más fuerte que Ginny y Luna, además su pareja en estos duelos de entrenamiento era Ron, pero como ya no está.
-¿Y qué hay de Neville?
-Él no está al mismo nivel que ella.- apuntó Lily.
Y después se dispuso a ver el duelo entre Hermione y los otros dos. Harry se sorprendió de lo bien que lo hacía, sabía que era increíblemente buena en casi todo, pero ahí estaba claro que no tenía desperdició ni en Defensa contra las artes oscuras.
Pero aun siendo tan buena, ni ella podría competir contra Sirius y James sola.
Sirius lanzó su hechizo y conociendo lo que iba a suceder en cuento le diera a Hermione, Harry, no pudo quedarse quieto, se olvido de quiénes estaban delante de él, de que no eran sus enemigos, de que todo eso era un entrenamiento, de que no era su futuro, solo una cosa estaba clara; era Hermione la que recibiría el daño.
Su cuerpo como en muchas otras ocasiones se movió por inercia. Sacó su varita con suma rapidez, y pronunció su hechizo en dirección de Sirius y James. Mientras que corría y se colocaba delante de Hermione.
El hechizo de Sirius le dio de pleno consiguiendo que fuera empujado hacia atrás contra Hermione, pero el hechizo no llevaba la fuerza necesaria debido al escudo que antes había invocado.
Hermione estaba sorprendida al ver a Harry delante de ella, pero no le dio tiempo a decir nada, estaba demasiado mal para hablar algo.
Harry se giró para mirar cómo se encontraba, en el momento en el que caía al suelo desmayada.
Sirius y James, se encontraban tan bastante impactados por el comportamiento de Harry, que el hechizo de este, le dio a Sirius de pleno y fue a parar contra la pared de detrás de ellos, y su varita se le escapo de las manos.
James la recogió antes de que Harry pudiese invocarla.
Sirius levantó la vista y se fijo en la cara de sorpresa de James.
No les dio tiempo a decir nada, pues en cuanto Hermione cayó desmayada, Harry, se olvido completamente de todo, en ese momento solo una cosa importaba y era ella y por supuesto quién le había hecho eso.
Giró su mirada hacia ellos dos, y no se fijo en sus rostros llenos de sorpresa, no se fijo en los ojos de Sirius llenos de dudas, ni en los avellana de James que parecían haber descubierto algo.
No cayó en la cuenta de que eran su padre y su padrino a los que miraba, sino en que eran los causantes del estado de Hermione, del desmayo de Luna y de las heridas de Ginny.
-Veremos que tan buenos sois.
Sentía que recuperaba todo lo que había perdido, no había duda de que le hacía falta algo para recuperarlo, y era el sentimiento de venganza que en ese futuro no tenía.
Levantó su varita y pronunció su hechizo. Sirius, invoco un escudo mientras que James atacaba. Ginny, Luna y Lily, los miraban sin entender qué demonios pasaba, en especial Lily a Harry.
-¿Qué está haciendo?- pregunto Ginny.
-No me preguntes. —respondió a su vez Luna.
-Expelliarmus.- la pronunciación del hechizo salió de los labios de Harry y James y Sirius se prepararon para recibirlo, levantaron las defensas necesarias, pero para sorpresa de todos, la pronunciación no correspondía con el rayo ennegrecido que salió de su varita.
El hechizo derribo las defensas levantadas por James y Sirius, lanzándolos a los dos contra la ventana rompiéndola y quedando tirados en el jardín.
Harry caminó hacia ellos, y se acercó primero a Sirius y le reprochó:
-¿Quién es ahora el que no duraría ni un minuto?
-¿Y quién es el que necesita un mejor entrenamiento?
Sirius contemplo los ojos enfadados de Harry, y se levantó del suelo mientras le decía:
-Nos cogiste con la guardia baja.
-Esas no son maneras de entrenar a nadie, así lo único que hacéis es matarlos antes.- afirmó enfadado.
-Solo los hacemos fuertes.
-Dumbledore nunca estaría de acuerdo con esto.
-Tú no sabes nada de lo que Dumbledore aprobaría o no. —le recriminó James.
-Dudo mucho que herir a sus alumnos fuera lo que a él le gustaba hacer.
"OPV"
¿Qué se supone que significaba todo lo que se había agolpado en su cabeza?, ¿cómo estaba la cosa de que él y Potter eran mejores amigos e inseparables?, sin duda algo había pasado, no obstante, él, no tenía ni la menor idea de qué podía ser.
Miró su nuevo plato de comida, tampoco entendía porque lo estaban tratando tan bien, era evidente que no le caía muy bien que digamos a su recién conocida prima, no comprendía porque tras un pedido de Potter esta obedecía sin más y lo ayudaba.
¿Tanto poder tenía este en la orden?, ¿tal era su influencia en la misma?, se llevó un trozo de pan a la boca mientras intentaba encajar en su mente todas las piezas que habían llegado a él.
Había conseguido entender algo sobre el Potter que se supone era su mejor amigo, este tenía sus mismos ideales y podría decir que era más extremo que él. Así quizás si hubiese sido plausible una amistad entre ellos, pero no podía imaginarse a Potter despreciando a la sangre sucia de Granger.
Y mucho menos haciendo de menos a los odiosos pobretones de los Weasley, por otra parte estaba la muerte de sus padres. En su mente quedaba una cosa bastante clara, sus padres estaban muertos, la misma persona los mataba en ambos casos, la única diferencia, era su reacción al respecto.
Por lo visto, la muerte de ellos había efectuado un cambio en su interior, se había revelado ante Voldemort, si bien no se había unido a la orden, (al menos no recordaba haberlo hecho), no obstante, en los recuerdos que había conseguido esclarecer, se veía recurriendo a Dumbledore y ofreciendo sus servicios al mismo.
Eso cuadraba con el hecho de tener un colgante en forma de Fénix en su poder, también era consciente de que él y Potter habían tenido una relación buena, pero en esos últimos meses la cosa estaba tirante.
Al menos con eso podría trabajar, hasta que todo quedara claro y supiera lo que había sucedido, iría a encontrarse con los de la orden tal y como su prima Tonks deseaba que hicieran, pero aun no estaba muy seguro de quedarse allí.
¿Aceptaría Tonks, que se quedara con ellos?, solo deseaba que así fuera si, al final, optaba por esa opción.
La puerta se abrió en el momento justo en que terminaba de meterse en la boca la última cucharada de la crema de calabaza. Miró hacía la misma y contempló cómo Tonks entraba en la habitación.
-¿Buena cena?
-Se te da mejor cocinar que decorar.
-Aun más luchar, pero no vine para hablar de mis aptitudes, si no de las tuyas.
-¿Mis aptitudes con respecto a qué?
-¿Qué estuviste haciendo para terminar en el estado en el que te encontré?
-Me tenían prisionero, escapé por un descuido de uno de los tipos que me vigilaba.
Tonks asintió a sus palabras a la par que volvía a sentarse en la silla que siempre ocupaba:
-No te he preguntado eso, ¿cómo te cogieron?, ¿qué hacías exactamente?
Se quedó un momento callado, había dos opciones, decirle lo que le había pasado a él en realidad, o lo que creía debía responder a alguien de la orden:
-Me encontraba paseando por el callejón Diagon, estaba investigando algunas cosas, cuando tres despreciables me cogieron por sorpresa.
-¿Qué investigabas exactamente?
No escatimó una mirada desconfiada hacía ella, era evidente que no pertenecía a la Orden, o si lo hacía, no era alguien de mucha importancia en la misma.
Le había dado la versión que él sabía era cierta, no la que había visto en imágenes y ella ni siquiera dudaba de que dijera la verdad.
Si perteneciera al grupo importante de la orden, sería consciente de que él, se supone que se encontraba protegiendo a tres familias muggles, con hijos que entrarían a Hogwarts ese año.
Mientras que en lo que estaba seguro que había pasado, él, se encontraba en el callejón averiguando sobre ciertos rumores que le habían llegado, entre los que destacaba, que un muchacho, hacía ya tiempo, llamado Tom Riddle, había trabajado en la tienda donde su padre solía hacer negocios.
Y si todo lo que había averiguado era cierto, ese Tom Riddle no era otro más que Lord Voldemort en ese tiempo. ¿Por qué estaba él buscando información sobre este personaje?
Era simple, deseaba vengarse de él, desde que había matado a sus padres, había comenzado a informarse sobre ese despreciable ser. Siempre le habían dicho, que si quería poder destruir a alguien, lo primero era saber todo de esa persona.
"Busca en su pasado, y sigue hacía su presente, en algún punto de la línea, encontrarás el modo de vengarte."
Y si bien era cierto, que aún no había localizado nada de real importancia, creía tener un hilo desde el que poder continuar.
-Me temo que no puedo hablarte de nada de nada.
-¿Perdona?
-Es así de simple, no perteneces a la orden, lo que quiere decir que no puedo decirte nada, salvo que estoy siguiendo una pista que podría llevarme a algo importante.
Tonks lo observo por unos instantes y tras sostenerle la mirada esta sonrió de medio lado:
-Al menos resultas ser de fiar, si bien tú carácter no me agrada mucho, no quiere decir que no podamos trabajar juntos.
-¿Trabajar juntos?
-Así es, tienes algo que me interesa y llegado el momento, puedo ser una valiosa aliada a tener en cuenta.
-¿Qué puedo tener yo que te interese a ti?
Tonks sonrió aún más, se levantó de la silla que ocupaba y se sentó en la cama, llevó una de sus manos hacía su barbilla y se acercó, se detuvo a poca distancia, dejándolo como idiota contemplando su rostro:
-¿Qué te parece la idea de presentarle a tú muy querida prima, a tu amigo Potter?
-¿Muy querida prima?
Dijo frunciendo el ceño, esta sonrió aún más:
-¿Acaso no lo soy? –se alejó de él y declaró: -¿Quién ha estado de enfermera para que te recuperaras satisfactoriamente?
-¿Por qué no te presentas solita?, pareces no tener ningún problema.
-Es cierto, pero es imposible contactar con Potter si no estás en las filas de la orden o en Hogwarts a última estancia.
-¿Y cómo se supone que yo pueda ayudar?
-Mañana concretaremos una cita con un miembro de la orden del Fénix, tú solicitaras tu deseo irrefrenable de presentarme a Potter, a la par que Charley su deseo de ver a sus hermanos.
Charley, conoce el lugar donde se encuentra la orden, no en balde pertenecía a la misma hasta hace poco como bien has de saber, pero aunque él conozca el mismo, yo no lo sé, por lo que no puedo entrar en el mismo.
Solo si vosotros insistís, yo conseguiré el pase.
-¿Por qué ese deseo de conocer a Potter?
-Eso querido primito me lo guardo para mí.
Sin más le revolvió el pelo haciéndolo enojar y quitar su mano de su cabeza, para seguidamente ver como ella se acercaba a la puerta, no había dado más de dos pasos hacía la misma, cuando esta se abrió de golpe.
Charley Weasley entró en la habitación y tras mirar a uno y otro declaró:
-Los mortifagos han decidido que se aburrían un poco, han ido al valle de Godrig a buscar un enfrentamiento.
-¿Quiénes están con ellos?
-Vuestro tío Sirius, y los que ocupan la casa.
-¿Y qué mortifagos han ido?
-No sé quiénes son exactamente, solo puedo asegurarte el nombre de una en especial.
-Mi tía.
No escuchaba lo que hablaban en esos instantes, su mente solo se centraba en una maldita cosa. "Vuestro tío Sirius", eso era imposible, Black, había muerto en el ministerio al final de su quinto año.
¿Qué estaba pasando?, se supone que era el padrino de Potter y que esa pérdida había significado un golpe terrible para este.
Algo sobre la culpabilidad y más chorradas por el estilo, ¿entonces?
-¿Estás diciendo que deseas que vayamos?
Esa pregunta llamó su atención Tonks, negó:
-No, bueno sí, pero no intervendremos, solo miraremos de lejos.
-¿Por qué?
Cuestionó Weasley sin entender:
-Quiero comprobar una cosa, es preciso que sepamos con qué fuerza exacta cuenta la orden.
-¿Para qué?
-Saberlo no nos hará daño, además, cuanto más seguros estemos de sus capacidades, mejor podremos nosotros organizarnos.
El Weasley no volvió a abrir la boca, Tonks se giró a mirarlo y declaró con una sonrisa y guiñándole el ojo:
-No tardaré en venir a decirte si tu amigo sigue vivo.
Sin añadir más, salió seguida del Weasley que cerró la puerta tras ellos, para ser sinceros, no estaba muy seguro de qué pensar sobre esa chica.
"OPV"
Se aparecieron a cierta distancia del lugar donde evidentemente se estaba librando una batalla campal. No solo su tía se encontraba allí, había como mínimo unos doce de esos miserables, además de bastantes Inferis esparcidos por todo el lugar.
¿En qué estaban pensando los mortifagos?, ¿a qué se debía ese ataque tan improvisado y tan estúpido a la par?
Estaba claro que usar Inferis, era una buena estrategia en algunos casos, pero no en mitad de un pueblo, y menos cuando los que parecían controlarlos habían caído. Los Inferis descontrolados, no servían más que para tener mucho cuidado con ellos, pues estos, no discriminaban a la hora de saciar su deseo de poseer el calor, que la muerte les había arrebatado.
-Esto es de locos.
Escuchó que Charley decía a su lado, ella tan solo asintió, fijó su mirada en el jardín de la casa de los Potter, precisaba ver quienes se encontraban allí ayudando a estos.
No obstante, no localizó a casi nadie de la orden, salvo los esperados, James y Lily Potter, en compañía de Sirius Black, la pequeña Weasley y su amiga Lovegood, además de Granger.
Lo que más llamó su atención, fue la figura que corría hacía su tía, sus ojos se fueron inevitablemente hacía él. Su carrera parecía desesperada y hasta ella llegaban los gritos de Lily Potter, por lo visto el joven Potter corría para ayudar a su madre.
-¿Qué demonios hace en mitad de todo esto?, ¿no se da cuenta de que es un blanco fácil?
-No parece importarle demasiado.
-Pues debería, maldita sea, ¿la vida de quién debe cobrarse ese estúpido para que entienda que no debe hacer estupideces?
-¿Estupideces Charley?, ¿estás viendo la misma batalla que yo? -Recibió la mirada desconcertada de este y ella tan solo añadió: -Corre como un poseso hacía lo que es más que evidente una trampa, por el simple hecho de que su madre está siendo torturada, ¿crees que eso es una estupidez?
Charley, miró hacía donde ella miraba y se quedó helado al comprobar todos los puntos de ese enfrentamiento.
No obstante no pudo seguir pendiente de lo que sucedía, pues Charley agarró con fuerza su brazo derecho:
-Tenemos un problema Tonks.
Lo miró sin comprender y este sacó su varita:
-Los Inferis están descontrolados, los que los manejaban han sido puestos fuera de combate.
-¿Y qué con eso?
-Que se dirigen al pueblo y ninguno de ellos parece haberse dado cuenta de ese hecho.
Alarmada miró hacía donde este le indicaba y se percató de que era cierto, sacó su varita e iba a pronunciar su hechizo, cuando un fogonazo de luz inundó el lugar, ambos tuvieron que cubrirse los ojos para no quedar cegados.
Cuando la luz mitigó, sorprendidos miraron al lugar de donde parecía haber salido, no obstante no eran los únicos que miraban hacía el lugar.
Antes de lanzar su hechizo, sus ojos se encontraron con una verdes jade que la dejaron por unos segundos sin poder moverse, algo trastornada susurró su hechizo de fuego, a la par que Charley lanzaba el suyo.
Sonido de diversos disparos se escuchó en el lugar, a buenas horas llegaban los refuerzos, entre los recién llegados detectó a dos en especial que la sorprendieron, ¿cuándo habían regresado?
-Es evidente que ya podemos irnos.
-Así es, pero no tardaremos mucho en regresar.
Intrigada, volvió a buscar esos ojos verdes, más lo que vio la perturbó aún más, ella y Charley desaparecieron del lugar.
En cuanto llegó al lugar que ellos utilizaban de casa, se dirigió a su habitación, sin poder quitarse de la mente la mirada de Potter, dejó caer su capa al suelo.
¿Había reconocimiento en sus ojos?, ¿por qué parecía sentirse culpable al mirarla?, ella juraría que no lo había visto en la vida, ¿cómo era posible entonces la reacción de él?
Negó, seguramente la estaba confundiendo con otra persona, debía ser eso, al día siguiente, Draco, la presentaría y ella, podría, al fin, hacerse una idea más exacta del chico.
Esa noche, ese viaje, había dejado en su alma, un pequeño agujero que no estaba muy segura de a qué se debía.
