Wola este mi nuevo capitulo no saben lo difícil que fue escribirlo! Me tarde años espero que les guste y me digan que pensaron de el

Inu y compañía no son míos ¬¬

Capitulo 3

Retos de la vida

La noche era clara, sin una nube que obstruyera su perfección, las estrellas brillaban en lo alto y la luna formaba una sonrisa, el viento llevaba el sonido del trafico que pasaba a lo lejos y el leve murmullo de la gente, junto con los olores de la noche, Inuyasha se encontraba el cuarto de un viejo y barato hotel que con una mirada perdida observaba como el letrero rosado del hotel se prendía y a pagaba una y otra vez.

En los últimos días sentía cada vez mas que algo no estaba bien, como si un peligro los acechara silenciosamente, desde que habían salido de la casa de Kagome hace unos días, habían pasado por mil una cosas, habían caminado grandes distancias, y dormido bajo la luna en el campo, no tendrían por que ir a ese paso tan acelerado pero quería poner la mayor distancia posible entre ellos y la familia de ella.

Volteo a ver a Kagome que se encontraba dormida profundamente a su lado, el tenia un brazo alrededor de ella que solo llegando esa noche a la habitación se había acomodado junto a él y se había quedado dormida al instante. Mas que nunca antes Inuyasha sentía la gran responsabilidad de cuidar de ella, de protegerla de todo y hacerla feliz.

Lo había estado pensando y la única solución era salir del país, tenían que irse lo mas pronto y lo mas lejos que pudieran del alcance de su padre, Kikyo los había dejado ir muy fácilmente pero no creía ni por un momento que Sesshomaru les fuera a brindar la misma oportunidad, él debía a de haber regresado al país días atrás y en esos momentos ya tendría si duda un plan para atacarlos y llevársela de regreso. Pero él no lo permitiría, nadie la iba a alejar de él jamás. Inconcientemente la abrazo mas fuerte y tapo parcialmente su pequeño cuerpo con el de él, de esa forma si algo quería llegar a ella tendrían primero que pasar por él, no tenia idea de lo que el futuro les iba a ofrecer pero si sabia que quería pasar cada día, cada hora y minutos de ese futuro con ella.

Él dejo sus preocupaciones a un lado y respirando el dulce y familiar aroma de su amiga dejo que finalmente el sueño lo tomara en sus manos.

Kagome despertó temprano esa mañana lo cual era muy raro en ella, se dio cuenta que aun no terminaba de amanecer considero volverse a dormir pero tenia mucha hambre, la noche anterior no había comido por quedarse dormida, los últimos días habían sido muy pesados, caminaban grandes distancias y no paraban hasta muy pasado el anochecer pero aun así Inuyasha y ella estaban pasando el tiempo de sus vidas, Kagome no recordaba la ultima vez en que ella se había divertido tanto, sobre todo por que no podía evitar ser llenada de un sentimiento de inmensa libertad, nunca en su vida había podido tener tanto control sobre su vida, lo que deseaba hacer, a donde ir, que comer, eran tantas las posibilidades que ahora tenia a su alcance que muchas veces no sabia que hacer, lo bueno era que Inuyasha se encontraba siempre con ella, aun que todo aquello era inmensamente nuevo y divertido, no creía que lo disfrutaría la mitad de lo que lo hacia si él no estuviera hay para apoyarla en los momentos difíciles y hacerla reír en los felices.

Kagome volteo a ver a Inuyasha, no podía evitar pensar viéndolo ahora después de tantos años en que era un chico muy guapo, ella sonrío levemente cuando se dio cuenta que él gruñía levemente mientras sus orejas se aplastaban contra su cabeza, estaba teniendo un mal sueño o mas probablemente se estaba peleando con alguien en él. Kagome con practica adquirida levanto su mano derecha y comenzó a frotar una de sus orejas para tranquilizarlo, después de un rato volvió a escuchar su rítmica respiración.

Ella se quedo un rato mas en los brazos de su amigo, solo un rato, era su lugar favorito, donde mas segura se sentía, cuando todo estaba mal en el mundo ese era su único refugio, solo el gruñir de su estomago la obligo a levantarse de su cómodo letargo, con mucho cuidado se separo de él y se fue hasta el lavabo y se hecho agua en la cara. Vio por la ventana del baño que los rayos del sol apenas comenzaban a deslumbrarse a lo lejos, esperaba sinceramente encontrar algo que comer por alguna parte a esa hora, aun que fuera de una maquina.

Ella tomo silenciosamente las llaves de la habitación y salio tratando de hacer le menor ruido posible, luego de eso bajo las escaleras, en el mostrador vio que el señor que les había rentado el cuarto se encontraba dormido, que bueno pensó ella, aun recordaba con profunda vergüenza como él creía que Inuyasha y ella se habían quedado la noche para "divertirse", una persona mas a la que no podría darle la cara jamás.

La calle estaba desierta y los negocios a un no habrían, camino un rato hasta que vio una maquina de comida, con cambio que llevaba en su pantalón logro sacar unas siempre útiles y llenadoras galletas.

De camino de regreso al hotel Kagome caminaba tranquilamente cuando, empezó a sentir que algo no estaba bien, ella volteo la mirada discretamente y noto un carro negro siguiéndola, instintivamente comenzó a caminar mas rápido, su corazón latía fuerte mente pero este dio un brinco de alegría cuando vio finalmente el hotel cruzando la calle.

Pero esa alegría fue poco vivida ya que otro carro negro le tapo en ese momento el cruce deteniéndose frente a ella, Kagome sabia que no tenia muchas oportunidades así que se hizo para atrás tomo impulso y brinco sobre la cajuela del coche, 5 hombres bajaron en ese momento de ese y el otro coche, fue cuando el pánico realmente la invadió, corrió lo mas rápido que sus piernas la podían llevar hasta llegar a la entrada del hotel solo para encontrarse con que otros hombres ya se encontraban en el con el gerente inconsciente en él suelo.

"va a venir con nosotros ahora señorita, ya le causo muchos problemas a su buen padre" – dijo el que se veía mas amenazante de todos.

Kagome era una chica lista y evalúo su citación, estaba a la misma distancia de las escaleras que ellos y todo se resumiría a quien era mas rápido para llegar a ellas, tenia que admitir que sus probabilidades no eran muy buenas, la coordinación no era exactamente lo suyo pero de todas formas tomo el riesgo.

"no, lo siento hoy no" - dijo Kagome.

Kagome dio el brinco mas grande de toda su vida y corrió hacia las escaleras, tristemente sus temores se vieron confirmados cuando uno de ellos la hizo tropezar. Fue cuando Kagome jugo su ultima carta y grito por ayuda.

"¡Inuyasha!, ¡Inuyasha!" – grito Kagome, uno de los hombres le tapo la boca pero ella lo mordió fuertemente.

"¡Inuyasha!" – grito nuevamente Kagome.

Inuyasha se encontraba profundamente dormido cuando sin razón aparente su corazón comenzó a latir fuertemente, algo estaba mal y a lo lejos escucho como Kagome gritaba su nombre.

Inuyasha abrió los ojos y de inmediato uso todos sus sentidos para saber donde estaba su amiga, salto de la cama, abrió la puerta y comenzó a bajar las escaleras cuando vio que Kagome se encontraba en una fiera lucha con dos hombres que querían sujetarla y llevársela, él sintió como la furia lo invadía, algo terrible y mortal asomo su ojo desde lo mas profundo de su ser…

Kagome sintió alivio inmediato al ver que su amigo estaba finalmente con ella, sabia que con Inuyasha a su lado podían los dos enfrentarse a cualquier cosa.

Él golpeo al otro atacante en la cara y antes que los demás pudieran darse cuenta de lo que estaba pasando tomo la mano de Kagome y corrieron por las escaleras hasta llegar a su cuarto, donde cerraron la puerta.

"Kagome agarra las cosas mientras yo los detengo" – dijo Inuyasha, a la vez que con su cuerpo trataba de evitar que los hombres restantes rompieran la puerta.

Kagome tomo el dinero y todo lo esencial y le indico con un gesto a Inuyasha que todo estaba listo. Juntos pusieron el colchón contra la puerta y se fueron hacia la ventana Inuyasha la ayudo a brincar al balcón de la primera planta.

Inuyasha escucho como se rompía la puerta y luego el sonido de los disparos que pasaban cerca de ellos, tenia que sacar a Kagome de hay lo mas rápido posible, la abrazo por la cintura y junto con ella bajo el ultimo piso.

Los dos comenzaron a correr lo mas rápido posible para llegar al muelle, con todo lo que estaba pasando sabían que no podían quedarse en Japón ni un momento mas nunca estarían seguros.

"Inu, Inu, no puedo mas" – dijo Kagome, su corazón latía al mil por hora y respirar se estaba volviendo difícil.

Él sabia que no podía parar así que la trepo sobre su espalda y continuo corriendo hasta que finalmente vio los barcos que partían para china.

"tranquila Kagome ya casi llegamos" – dijo Inuyasha, habían perdió a los hombre de negro dos calles a tras, lo bueno era que en esta parte de la ciudad no se podía entrar con coches, así que se encontraban en las mismas circunstancias.

De la nada escucho como un bala era disparada, volteo y vio que estaban lejos pero ganando velocidad, escaneo el área y descubrió que uno de los barcos anunciaba su salida, bajo a Kagome de su espalda y le dijo:

"Kagome, se que estas cansada, pero necesito que corras lo mas rápido que puedas y te subas a ese barco, yo los distraeré y luego me reuniere contigo ¿esta bien?" – dijo Inuyasha.

"Inuyasha no quiero separarme de ti" – dijo Kagome.

"por favor has lo que te pido, peleare con ellos mejor si se que estas segura" – dijo Inuyasha.

Kagome no quería dejarlo, por nada del mundo quería que se enfrentara a esos hombres sin ella, pero Inuyasha se lo estaba pidiendo y no podía negarse a nada que él le pidiera, así que lo vio a los ojos y lo abrazo.

"muy bien Inu, pero no te tardes y no te atrevas a perder, te estaré esperando" – dijo Kagome, ella muy a su pesar lo soltó y comenzó a correr con todo lo que tenia tal y como su amigo se lo había pedido.

Inuyasha la vio alejarse y luego volteo a encarar él peligro que los asechaba, en ese momento 3 de ellos se acercaron a él, uno tenia una pistola pero estaba listo para ellos, con un fuerte puñetazo lo desarmo para luego darle un fuerte golpe en la cara y luego en el estomago, los otros dos trataron de golpearlo al mismo tiempo pero Inuyasha, fue mas rápido que ellos, tomo la cabeza de ambos y las junto en un choque violento.

Kagome por su parte había llegado al barco, sus piernas amenazaban con derrumbarse debajo de ella pero no podía perder a Inuyasha de vista, su alivio al ver que su amigo lograba derrotar a los maleantes fue poco vivido ya que en ese momento el barco comenzaba su a moverse, no sabia de donde exactamente consiguió el aire suficiente para gritar ya que sus pulmones se encontraban a punto de desplomarse pero con todo lo que pudo grito por él.

"¡Inuyasha! ¡El barco!" – grito Kagome, ella vio como su amigo se percataba de la situación y él mismo comenzaba a correr como loco para alcanzar el barco.

Kagome fue a esperarlo, él tenia que llegar, ella no sabia que iba a hacer de lo contrario. Cuando llego al final del barco verdadero pánico se apodero de ella al no verlo.

"¿Inuyasha?" – dijo en una voz casi inaudible Kagome.

ella se encontraba con pesadas lagrimas en los ojos y en esta ocasión si no pudo evitar caer al suelo, ese tonto la había abandonado, con ese pensamiento fue que no pudo evitar echarse a llorar abierta mente.

"Kagome tonta por que lloras?" – dijo Inuyasha, él se arrodillo frente a ella y la abrazo.

Kagome alzo la mirada y al verlo por alguna razón una nueva oleada de lagrimas salieron.

"¡Inuyasha idiota! ¡Me preocupaste!" – dijo Kagome mientras lo abrazaba.

Si de preocuparse se trataba él mismo había hecho mucho de eso, juro por un momento no llegar a tomar el barco, pero se lo había prometido a Kagome, nunca le había roto una promesa y no iba a empezar ahora a hacerlo.

Los dos encontraron un espacio entre el cargamento donde quedarse hasta que el barco llegara a china.

Pero Kagome se encontró con que aun tenia hambre no había comido mas que las galletas y la gran corrida que habían dado solo había avivado mas su apetito.

"Inu, muero de hambre y no hay nada que comer aquí" – dijo Kagome.

"tranquila, anoche te guarde la cena, va a estar fría pero es mejor que nada" – dijo Inuyasha dándole de la maleta el pollo que había comprado.

Inuyasha dejo a Kagome comiendo y se fue a explorar el barco, era muy viejo pero se mantenía en buenas condiciones, al final de un pasillo oscuro escucho movimiento y se detuvo a escuchar

"Jakotsu ¿aseguraste bien el cargamento?" – dijo el que parecía ser el líder.

"por décima vez si Bankotsu" – dijo jakotsu.

Inuyasha trato de verlos através de un orificio, eran personajes muy singulares para su gusto, estaban vestidos como para un carnaval, al que llamaban jakotsu parecía usar un tipo de vestido y el otro traía un traje blanco.

"el ultimo lugar que robamos no estuvo nada mal, todo lo que saqueamos nos mantendrán a flote por unos meses" – dijo Bankotsu.

"si eso será muy bueno, aun que parte del pago fue verle la cara a esos idiotas mientras nos robábamos su dinero" – dijo jakotsu.

Fantástico, pensó Inuyasha, de todos los barcos en el mundo donde pudieron haberse metido claro que la suerte o mejor dicho la falta de esta los tuvo que llevar al que era dirigido por piratas.

Con esos pensamientos Inuyasha decidió regresar con Kagome, no quería que ella estuviera sola en un lugar así, él tomo dos pasos atrás y no supo exactamente que fue lo que lo alerto, pero movió su cabeza hacia la derecha al mismo tiempo que una espada se clavaba profundamente en el lugar donde había estado antes, La puerta del camarote se abrió con un fuerte tronido.

"Bankotsu mira que tenemos aquí, un polizonte" – dijo Jakotsu.

"¿quien eres?, aparte de un hombre muerto" – dijo el capitán.

De la nada salieron dos hombres mas para atraparlo donde él se encontraba, la situación no estaba nada bien.

"¿no vas a hablar? Muy bien… chicos llévenselo a la cubierta para interrogarlo… ya saben cuanto me gusta hacer eso" – dijo Bankotsu con una sonrisa cínica en su rostro.

Entre todos tomaron a Inuyasha y lo subieron a la cubierta del barco donde lo ataron a una silla que estaba clavada al suelo, aparentemente habían hecho esa clase de cosas en otras ocasiones, sinceramente esperaba que las manchas rojas en el piso no fueran sangre.

"bien chico guapo… ahora que te encuentras cómodo nos vas a decir… ¿quién eres? Y ¿qué haces en nuestro querido barco?" – dijo jakotsu.

"soy Inuyasha… y en cuanto a que ago aquí pues digamos que necesitaba salir de Japón rápidamente y su barco estaba casualmente a la mano" – dijo Inuyasha, eso era todo lo que planeaba decirles por nada del mundo jamás rebelaría que Kagome se encontraba en alguna parte del barco, no sabia que le iban a hacer a él pero no quería que lo mismo le pasara a ella.

"¿un barco que también casualmente es un barco pirata?, ¿cuáles son tu crees tus posibilidades de que tengas esa suerte?" – dijo jakotsu, al mismo tiempo que afilaba una de las hojas de su espada, Inuyasha no sabia por que se molestaba era mas que obvio que esa espada podía cortar a una persona como mantequilla, no necesitaba verse mas Intimidante de lo que ya era.

"créeme he estado calculando en mi mente esas mismas posibilidades desde haces 10 minutos" – dijo Inuyasha.

"¿qué dirías si te digo que no creo en tu historia? Que en realidad pienso que vienes de parte de Yamagata?"– dijo Bankotsu.

" no se de quien me hablas" – dijo Inuyasha.

"!miente jefe! Tiene que ser uno de sus hombres… hay que matarlo y mandárselo por correo como al otro" – dijo uno de los dos otros hombres que hasta el momento se habían mantenido en pasivo silencio.

"si jefe… matémoslo lentamente para que sea divertido" – dijo el hombre restante.

"tranquilos chicos, aun tenemos que saber mas cosas de él… recuerden los hombres muertos no hablan" – dijo Bankotsu.

"dime Inuyasha por que es que para tratar de recuperar todo lo perdido Yamagata solo te aya mandado a ti… eso me sorprende mucho ¿oh es que tienes a alguien mas contigo?" – dijo jakotsu.

"No… solo yo" – dijo Inuyasha, no quería que empezaran a buscar a Kagome, no los quería ni a 50 metros de ella.

"¿y por que no te creo eso?" – dijo Bankotsu.

" ya les dije nadie me mando, menos ese tipo que ustedes mencionan" – dijo Inuyasha.

"¿es esa la verdad? Pues por que no lo averiguamos aquí mi amigo jakotsu es muy bueno haciendo florecer la verdad de los labios de las personas" – dijo Bankotsu.

Los otros tres hombres se alejaron de él quedando solo jakotsu y él, vio como con un leve movimiento su espada se levanto y con la velocidad del rayo le hizo tres heridas en el brazo, y estando atado a la silla le fue imposible detenerlo.

"¿eso no dolió verdad?, ¿así que por que no continuamos con mas?" – dijo jakotsu, al mismo tiempo que las palabras se volvían acciones, él le hizo otras 3 heridas pero ahora en el otro brazo.

Inuyasha sentía el dolor de estas y veía como su sangre se deslizaba por su cuerpo, pero nada de eso importaba no rebelaría jamás la localización de Kagome aun que le costara cada gota de esa sangre.

Kagome había terminado de comer rato atrás, tenia mucho sueño pero la intranquilidad le prevenía dormir, Inuyasha se había ido hace mucho rato y no había señal alguna de él, por ese motivo Kagome se paro y fue en busca de su amigo, algo no estaba bien, él no la dejaría sola tanto tiempo sin una buena razón, el barco era muy viejo y grande pero Kagome pudo encontrar su camino fácilmente gracias a su siempre fiel sentido de orientación.

No parecía a ver un alma en toda la embarcación, había poca luz y el silencio reinaba por donde quiera que caminaba, todo aquello daba la impresión de que era mas bien un barco fantasma, mas que carguero, continuo así su camino hasta que finalmente a lo lejos escucho murmullos, ella subió unas escaleras hasta llegar a lo que parecía la cubierta, había una puerta con una pequeña ventana circular en la parte alta, fue por hay donde miro, no se podía decir que podía ver la gran cosa siendo que apenas si alcanzaba de puntitas la ventana, pero fue suficiente para notar a otro lado movimiento que ella siguió hasta que se encontró con una terrible escena que le robo la respiración.

Inuyasha estaba atado a una silla con cuatro hombres dándole la espalda a ella y estaba siendo terriblemente lastimado por uno de ellos que estaba vestido raramente, tenia sangre por todas partes, ella abrió un poco la puerta y escucho lo que estaba diciendo.

"dime Inuyasha ya estas listo para decirnos donde están tus cómplices?... por que sino podemos seguir divirtiéndonos toda la tarde" – dijo jakotsu.

"ya te dije que estoy solo aquí" – dijo Inuyasha, difícilmente ya que tenia sangre en la boca, que no era el peor de los casos ya que esta se encontraba para ese punto en la mayor parte de su cuerpo.

No supo que fue lo que lo alerto seria que ya era tan sensible a su presencia que solo al estar cerca su cuerpo sabia donde encontrarla, vio a Kagome viendo através de la ventana de la puerta y su corazón se vino abajo, había estado rezando a cada dios que conocía que la mantuviera lejos de ese lugar, pero ahora que lo recordaba ninguno de ellos jamás habían respondido particularmente a sus llamadas, sus pensamientos fueron interrumpidos cuando jakotsu se acerco y le dio otro puñetazo en la cara.

"bueno si es así, ¿a nadie le importara que te mate en este momento verdad?" – dijo jakotsu, tenia que admitir que aparte de guapo, ese joven tenia valor, había visto hombres el doble de él llorando como bebes después de solo 3 minutos, pero él llevaba 15 y no parecía aun estar inclinado en divulgar una sola palabra ni mucho menos de llorar.

"adelante has lo si quieres" – dijo Inuyasha, lo vio directo a los ojos sin miedo alguno en el dorado de los suyos solo resolución.

"¿prefieres morir a decirnos quien mas esta contigo?" – dijo jakotsu sorprendido, ¿a quien seria que estaría protegiendo tan fervientemente?

"ya te dije que hagas lo que quieras" - dijo Inuyasha.

"muy bien guapo si así lo deseas, tratare de que no duela tanto" – dijo jakotsu, él levanto su letal espada, pero antes de hacer su mortal ataque un grito se escucho interrumpiéndolo en el proceso.

"NO…" – grito Kagome, saliendo del lugar donde se encontraba, una vez mas se encontró corriendo con todas sus fuerzas hasta que llego con Inuyasha.

Ella se hinco a un lado de él y lo abrazo sin importarle en lo mas mínimo la sangre ni el peligro en el que ella se ponía.

"no, por favor ya vasta no lo lastimen mas" – dijo Kagome.

"¿quién eres jovencita? ¿y que haces aquí?" – dijo Bankotsu intrigado.

"soy Kagome Higurashi, Inuyasha y yo estamos en este barco por que estamos escapando de gente muy mala que nos separarían, de verdad lamentamos avernos subido sin permiso pero no teníamos otra opción por que nos hubieran atrapado, así que por favor no lo lastimen mas" – dijo Kagome, al mismo tiempo que le comenzaba a dar de su energía a Inuyasha.

Todos los presentes se sorprendieron al ver en acción el poder curativo de la joven, nunca habían visto tal poder o tal energía tan pura, no existía maldad o mancha alguna en ella.

Bankotsu se dio cuenta en ese momento que quizás sus deducciones habían estado equivocadas, una mujer con ese poder para sanar a la gente no podía trabajar para Yamagata.

"Kagome… ¿cuantas veces te he dicho que no hagas tonterías como estas?" – dijo Inuyasha, a la vez que sentía el poder de su amiga recorrer su cuerpo, era sorprendente como el dolor disminuía y un sentimiento de paz y bienestar remplazaba al previamente existente dolor.

"lo siento Inu… pero no podía dejar que te lastimaran mas" – dijo Kagome, ella puso su frente contra la cabeza de él.

"Kagome… ¿puedes jurarme que no trabajan para Yamagata?" – dijo Bankotsu.

"si, no lo conocemos… ni a ustedes hasta este momento" – dijo Kagome.

"Inuyasha es tu amigo ¿verdad? Y ¿harías cualquier cosa por él? ¿aun morir?" – dijo Bankotsu, lo ultimo mas que nada para ver su reacción.

"si a las tres… Inuyasha es mi mejor amigo por eso no hay nada en el mundo que no aria por él, aun morir" – dijo Kagome con total honestidad en su voz, algo que nadie podría jamás dudar.

Inuyasha comenzó a luchar con sus cuerdas y a tratar de romper la silla en la que se encontraba totalmente ajeno al dolor que esto le provocaba al reabrir ciertas heridas y lastimar mas aun otras.

"¿no te molestaría probar eso verdad?" – dijo Bankotsu, el tomo a Kagome de un brazo, agarro su gran espada y la clavo en el mástil del viejo barco.

"dejaremos que tu y tu amigo vivan si puedes completar un jueguito que nos gusta jugar, ¿vez esa cuerda que da hasta lo alto del mástil? Solo tienes que usarla para llegar hasta donde esta mi espada y traérmela de regreso, claro todo eso antes de que la vela que esta en una de sus orillas rompa la cuerda" – dijo Bankotsu con una sonrisa, si todo lo que ellos decían era verdad ella no dudaría en hacerlo, ninguno de los hombres de yamagata arriesgaría su vida por otra persona.

"muy bien, lo are" – dijo Kagome, si eso era lo que tenia que hacer para salvarlo a los dos lo aria.

"Kagome tonta ¿qué dices? Sabes muy bien que eres y siempre has sido un asco en deportes, además le tienes pánico a las alturas ¿recuerdas? " – dijo Inuyasha, él mejor que nadie sabia que su amiga no era la cosa mas brillante a la hora de hacer ejercicio, siempre había sido una de las cosas por las que la molestaba todo el tiempo, diciéndole que era una floja.

Kagome se acerco a él y una vez mas se arrodillo a su lado.

"Inuyasha, tu siempre estas haciendo cosas por nosotros, para que estemos bien, por eso déjame hacer esto, déjame hacer esto por ti quiero ayudarte" – dijo Kagome, ella se acerco y le dio un beso en la mejilla.

"¿lista?" – dijo jakotsu.

"tan lista como nunca estaré" – dijo Kagome, no estaba muy entusiasmaba por la altura, pero tenia que tener valor.

Kagome sabia que Inuyasha tenia razón ella no era para nada una persona muy dada a los ejercicios físicos, pero con toda la fuerza de su cuerpo y espíritu tomo la cuerda y comenzó a subir.

Sus manos y piernas la estaban matando, pero lo que tenia ocupada su mente era en no pensar en lo alto que se ponía a cada momento, en solo pensar en seguir avanzando, a la mitad del camino, la cuerda comenzó a tambalearse y no era la única, Kagome sentía como todo su cuerpo temblaba por mas que trataba de no pensar en el gran espacio entre ella y el suelo, pero no se detuvo con manos temblorosas siguió avanzando, sin darse cuenta lagrimas comenzaron a caer por su rostro.

Inuyasha veía con verdadero pánico, como Kagome avanzaba lentamente por la cuerda, veía su pequeña forma temblar por el miedo pero ella no se detenía aun a la hora de que sus ojos estaban llenos de lagrimas, su corazón que latía tan fuerte y rápido se detuvo cuando vio como su amiga perdía el equilibrio pero afortunadamente logro agarrarse de nuevo.

"!Kagome!" – grito Inuyasha.

Ella colgaba de una mano.

"Inu… lo siento… creo que al final no voy a poder hacer esto por ti" – dijo Kagome.

"no digas tonterías Kagome, yo… se que tienes miedo pero confío en ti, se puedes hacer esto, se que tú puedes llegar al final y regresar a mi lado" – dijo Inuyasha, odiaba ese sentimiento de impotencia pero a la vez sabia que lo único que podía hacer por ella ahora era apoyarla, poner toda su confianza.

Kagome vio a Inuyasha y sintió eso que siempre sentía cuando estaba con el, ese sentimiento de que podía hacer cualquier cosa, que era capaz de todo, así que con todas sus fuerzas logro tomar con la otra mano la cuerda y seguir avanzando.

"nada mal, puedo decir que estoy impresionado, lastima que ya casi se acaba el tiempo" – Bankotsu, señalado la vela.

Inuyasha vio a su pesar que él tenia razón esa cuerda esta a punto de romperse y no soportaría por mucho mas tiempo el peso de Kagome.

Kagome nunca pensó en su vida encontrarse en tal situación, sabia que todo dependía de ella, así que cuando por fin tuvo a la mano la espada sintió una profunda felicidad, no había defraudado a la única persona que siempre había estado hay para ella.

Lo malo fue que en ese momento la cuerda se rompió y Kagome comenzó a caer rápidamente, pero antes de que su cuerpo se impactara contra el suelo Bankotsu la atrapo.

"hola bella, lo hiciste muy bien" – dijo Bankotsu, mientras la ponía de pie, junto a Inuyasha, jakotsu y los demás ya lo estaban desatando.

Él la abrazo fuertemente no sabia quien estaba temblando mas ella o él.

"¿Kagome estas bien?, dime que estas bien" – dijo Inuyasha, él la abrazaba mientras le acariciaba el pelo.

"s…si Inu… ¿lo hice bien verdad?" – dijo Kagome.

"si Kagome, lo hiciste muy bien, yo sabia que podías" – dijo Inuyasha.

"no solo eso, gracias a ella han ganado un pase libre en nuestro barco pueden considerarse uno de nosotros de ahora en adelante" – dijo jakotsu.

"así es, Inuyasha tu probaste ser un fiel amigo al no traicionarla, y tu Kagome probaste tener un corazón valiente, por eso de ahora en adelante serán nuestro camaradas" – dijo Bankotsu.

"siento que ayas tenido que pasar por eso pero no quería lastimarte, solo quería saber si era leal a ti, veras nadie puede comprar realmente la lealtad de alguien, Yamagata podría a verlos contratado a los dos pero jamás abra suficientemente dinero para comprar sentimientos como los que se ven claramente reflejados en los dos" – dijo Bankotsu.

"¿entonces nos dejaran libres?" – dijo Kagome.

"si…" – dijo Bankotsu, hacia muchos años que no veía una amistad verdadera como la de esos dos jóvenes, no sabia de que peligro era del que huían pero esperaba que su historia tuviera un final feliz.

Inuyasha se paro y Kagome lo abrazo aun mas fuerte contra su cuerpo soportando gran parte de su peso, Bankotsu le ordeno a los demás que lo ayudaran a bajar hasta uno de los camarotes, en todo momento Inuyasha no aparto sus ojos de ninguno de ellos y tenia una posición totalmente protectiva de sobre su amiga, Bankotsu no dudaba ni por un momento que él los mataría sin misericordia o remordimiento alguno si se atrevían a tocar un pelo negro de la cabeza de Kagome. Una vez instalado dentro Inuyasha puso a Kagome del otro lado de la cama, con él entre ella y los otros, Esto fue notado por todos.

"ya te dije que no tienes de que preocuparte no pienso lastimar a Kagome, solo nos preocupaba el hecho de que fueran personas enviadas por Yamagata, un hombre al que le hemos robado mucho dinero, y que a pagado generosamente por cada una de nuestras cabezas" – dijo Bankotsu.

"de verdad guapo persona el trato tan malo que te di es solo que no podemos correr riesgos ya que no solo nuestras vidas están en riesgo sino la de mucha otra gente, yo creo que entiendes muy bien a lo que me refiero" – dijo jakotsu, viendo a Kagome. Si, Inuyasha entendía que cuando la seguridad de alguien al que se quería estaba en peligro no se podía tener ningún riesgo.

"si este señor Yamagata es tan malo ¿por que le roban a él?" – Kagome, se encontraba dándole grandes cantidades de energía a Inuyasha, pero parecía que la practica que había tenido últimamente le estaba sirviendo de mucho ya que no se estaba cansando tan rápidamente como en otras ocasiones.

"Yamagata es un hombre cruel y despiadado el cual a aterrorizado aldeas enteras todo alrededor de la costa norte del Japón, nosotros somos de diferentes lugares que han sido atacados por él, es la razón por la que nos juntamos y decidimos hacerle frente, desde ese momento lo atacamos nosotros a él, tomando todo lo que podemos en él proceso, sin ese dinero y los víveres nuestras gente morirían de hambre" – dijo Bankotsu.

"todo eso suena terrible" – dijo Kagome consternada, no podía creer que había gente capaz de tal maldad.

"si lo es, pero por lo menos con nosotros hay esperanza, espero que puedan entender él por que de nuestras medidas tan drásticas, nunca lastimaríamos a alguien que estuviéramos seguros fuera inocente, pero es muy difícil ya que tantas vidas dependen de nosotros" – dijo Bankotsu.

Inuyasha podía entender de cierta manera por que habían actuado así, él sabia de primera ano lo que era querer proteger a alguien con toda el alma, si el estuviera en su lugar también tomaría todas las medidas para protegerla de todo.

Él se quedo dormido poco tiempo después y Kagome aprovecho para salir a tomar aire, sabia que si despertaba y no estaba hay la mataría él mismo, pero tenia que despejar sus pensamientos, muchas cosas habían pasado últimamente. Además de que por alguna razón sentía que podía confiar en esas personas.

Después de un rato vio que Bankotsu el líder se acercaba a ella.

"ese ogro finalmente te dejo libre?" – dijo Bankotsu.

"no exactamente, finalmente se quedo dormido" – dijo Kagome.

"dime ¿cuál es la historia entre ustedes dos?" – dijo Bankotsu.

"Inuyasha y yo nos conocemos desde hace muchos años, siento a veces que hemos sido amigos desde siempre, nos conocimos en una época de nuestras vidas donde no teníamos nada mas que él uno al otro, yo por que mi familia siempre se estaba mudando y nunca conseguía conservar ningún amigo, he Inuyasha por que la gente lo rechazaba por las circunstancias de su nacimiento" – dijo Kagome.

"ya veo, y ¿cómo es que llegaron hasta este barco? Me dijiste que se encontraban huyendo" – dijo Bankotsu.

"así es, mi padre nunca aprobó de la relación de Inuyasha y yo por ese motivo lo mantuvimos en secreto durante todo este tiempo, pero… el se entero hace poco, él iba a separarnos y eso era algo que ni Inuyasha ni yo podíamos soportar, así que prácticamente hicimos las maletas y nos fuimos sin mirar atrás, pero mi padre nos esta buscando, nos encontró en el hotel en el que nos estábamos quedando así que huimos de hay y fue cuando vimos este barco y decidimos subirnos en él" – dijo Kagome.

"entiendo, esa es toda una historia, me temía que era algo así" – dijo Bankotsu.

"no te entiendo" – dijo Kagome.

"si, veras me gustaste mucho Kagome, pero veo ahora que tú y Inuyasha tienen una conexión muy fuerte, ya me di cuenta de que no tengo oportunidad" – dijo Bankotsu

Kagome se puso roja, nunca nadie (aparte de Houjo) le había hablado de esa manera.

"ese perro lo daría todo por ti, espero que lo sepas, tu y el hacen una hermosa pareja" – dijo Bankotsu, a la vez que Kagome se ponía aun mas roja.

"no, Inuyasha y yo no tenemos esa clase de relación, solo somos amigos" – dijo Kagome.

"si crees realmente eso… eres mas inocente de lo que pensé… la manera en la que él te ve, en la que te toca tan protectora mente pero a la vez posesiva no es de un amigo" – dijo Bankotsu.

Kagome no sabia que decir, ella estaba tan acostumbrada a Inuyasha y a estar con él que no notaba todo lo que él decía, pero aun así no podía creerlo, Inuyasha no podía quererla así…¿oh si?

"mañana en la mañana llegaremos a china, así que los dos deberían descansar" – dijo Bankotsu.

Ella regreso al camarote, Inuyasha se despertó cuando ella entro y tal como se lo esperaba Kagome recibió el sermón de su vida.

"Inu… Inu.. tranquilo no paso nada, Bankotsu es un poco extremista pero no es una mala persona, solo estuvimos hablando" – dijo Kagome.

"no me gusta que estés sola en este lugar" – dijo Inuyasha, el extendió su mano y Kagome la tomo.

"tranquilo Inu… todo esta bien… además de que me dijeron que mañana llegamos a china" – dijo Kagome, ella se recostó junto a su amigo, y sintió como este la abrazaba, ellos dos se habían abrazado de esa forma desde que eran pequeños, tanto que se había vuelto una costumbre que ninguno de los dos notaba ya, era de lo mas natural.

Recordaba aun ese día, fue uno en el cual se dio realmente cuenta de lo afortunada que era de tenerlo.

Había sido una noche lluviosa, o mejor dicho tormentosa fue unas de las primeras veces en que Inuyasha se había quedado con ella en su cuarto, Kagome había salido esa tarde a buscarlo al parque por que no quería que él se quedara afuera cuando la lluvia cayera.

después de mucha discusión y galoneo los dos llegaron a su casa ya entrada la noche, recordaba como se habían quedado dormidos pero un fuerte trueno callo sobre su casa despertándola, había sentido mucho miedo sobre todo cuando se dio cuenta de que se había ido la luz, se acordaba del sentimiento de desesperación que había experimentado al estar en su habitación sin luz y con sus padres en una cena de negocios.

Sin darse cuenta ella comenzó a llorar y a temblar, pero justo en ese momento entre la oscuridad sintió como la pequeña mano de Inuyasha tomaba la suya.

"¿estas bien Kagome?" – dijo Inuyasha viéndola a los ojos.

Fue una total sorpresa para ella darse cuenta de que no se encontraba sola como siempre, entre su pánico se había olvidado que había alguien mas con ella que esa noche oscura no tenia porque enfrentarla ella sola.

"s…si Inu es solo que me asuste un poco" - dijo Kagome.

Fue cuando hizo algo que nunca había hecho y que la sorprendió profundamente, el la abrazo fuerte contra su pequeño cuerpo, brindándole calor y seguridad.

"no llores Kagome, aquí estoy… no estas sola…" – dijo Inuyasha.

En ese momento ella había pensado que eran las palabras mas maravillosas, "no estas sola" que sentimiento tan calido la invadía al saber que para buenas o malas siempre tendría a ese niño de ojos dorados para apoyarla.

el resto de la noche había pasado tranquilamente, el le había hablado suavemente de muchas cosas, borrando de sus pensamientos la fuerte tempestad que se encontraba afuera.

Kagome no sabia a lo que se refería Bankotsu pero lo que si entendía era que aun después de todos los años, ella seguía sintiéndose segura y protegida en los brazos de su amigo.

Después de un rato ella se quedo dormida, mientras que Inuyasha trataba de desenredar sus pensamientos, habían pasado muchas cosas ese día, sabia que las cosas estaban cambiando o tenían que hacerlo, el tenia que buscar una forma de volverse mas fuerte, si él fuera un demonio completo podría protegerla como era debido, casi le había dado un ataque al corazón cuando la vio cayendo, no quería experimentar esa clase de emociones nunca mas.

Sin darse cuenta él empezó a acariciar su cabello, era una de las cosas que lo tranquilizaban mucho, sin poder evitarlo puso su nariz cerca en su pelo junto a su oreja e inhalo su dulce aroma, se estaba volviendo cada vez mas difícil mantenerse apartado de ella cuando todo en su ser gritaba por lo contrario.

A la mañana siguiente para sorpresa de todos de nuevo fue Kagome la primera en levantarse, eran como las 9, lo bueno fue que ese día no tenia urgencia por pararse, hacia un poco de frío motivo por el cual con mas razón se estrecho mas contra la fuerte y calida forma de Inuyasha.

Pero ese día se sentía traviesa así que con la mano libre que tenia comenzó a acariciar su oreja, casi murió de risa cuando se dio cuenta que el pie derecho de Inuyasha comenzó a moverse al mismo tiempo, su amigo sin duda era todo un demonio perro pensó riendo Kagome.

"ya te divertiste Kagome?" – dijo Inuyasha, abriendo un ojo.

"lo siento Inu… no pude evitarlo" – dijo Kagome riendo.

Inuyasha se movió rápidamente y antes de que Kagome pudiera reaccionar ya la tenia debajo de él con sus dos manos atrapadas por una grande arriba de su cabeza.

"Inuyasha no te atrevas… sabes que no soporto las cosquillas" – dijo Kagome.

" lo siento Kagome, tu empezaste todo esto… pero yo voy a terminarlo" – dijo Inuyasha, que con su mano libre comenzó despiadadamente a torturar a su amiga.

"¡Inu!" – dijo entre risas Kagome, su cuerpo se retorcía por las cosquillas.

Solo cuando él vio que ella ya no podía mas fue cuando se detuvo, ella se encontraba sonrojada y sin aliento con el cabello alborotado pero aun así sumamente bella, sintió esa punzada en el corazón que a veces tenia cuando la veía, ese profundo sentimiento de anhelo por algo que no podía ser suyo, ella era demasiado de todo, demasiado hermosa, demasiado buena, demasiado cercana a ser un sueño.

Después discutiría consigo mismo si fue por dejarse tenerla demasiado cerca o si fue por que simplemente estaba al limite de su resistencia pero cuando ella abrió los ojos, esos ojos azules llenos de alegría y felicidad él deseo fervientemente ahogarse por siempre en ellos.

Inuyasha acerco su rostro a ella con el firme propósito de hacer justamente eso, acaricio su mejilla rosada y luego con uno de sus dedos trazo el contorno de sus labios fue cuando se dio cuenta que estaba en problemas, eran tan terriblemente suaves.

"Kagome…yo…" – dijo Inuyasha al tiempo en que bajaba su cabeza para sellar esos labios con los de él.

Agradecía infinitamente que justo en ese momento cuando él estaba por arruinar todo tocaran su puerta, ese sonido había roto el hechizo bajo el cual ella lo había tenido cautivo, rápidamente la dejo ir, alejándose de ella.

Al abrir la puerta se dio cuenta de que era jakotsu, diciéndoles que dentro de unos minutos llegarían a puerto para que se prepararan.

Los dos comenzaron a hacer justo eso, recogieron silenciosamente sus cosas y Kagome reviso hasta lo ultimo las heridas de Inuyasha, que sanaban rápidamente como debían.

Cuando él salio de la habitación para buscar comida, ella se sentó en una de las sillas de la habitación por que simplemente no podía hacerlo en la cama, aun se sentía descontrolada por lo cerca que había tenido a Inuyasha poco tiempo atrás nunca había notado que imponente era tenerlo arriba de ella, era como si bloqueara todo lo demás, como si solo existiera él.

cuando ella abrió los ojos la intensidad que vio en los de él le quito el aliento, su corazón había comenzado a latir violentamente contra su pecho, la manera en la que la había tocado no se había sentido como otras veces, era mucho mas personal… mucho mas intimo y cuando toco sus labios pensó que moriría.

No sabia que hacer de todo eso, no podía comenzar a comprender sus sentimientos ni mucho menos la forma de actuar de él, pero sabia que Inuyasha era Inuyasha y que nunca la lastimaría.

Después de un rato ella se reunió con él en la cubierta del barco ya a lo lejos se deslumbraba china, a pesar de su cercanía nunca había conocido el país y podía sentir en todo su cuerpo la ansiedad de vivir nuevas aventuras, donde podían empezar de cero a construir sus sueños.

"¿se ve fantástico verdad?" – pregunto Inuyasha.

"si… muero por empezar a explorarlo" – dijo Kagome.

Él lo pensó un momento pero tomo delicadamente la mano de su amiga.

"vamos Kagome… tenemos muchas cosas por hacer" – dijo Inuyasha.

De esa forma al llegar el barco Inuyasha y Kagome se despidieron de todos prometiendo volver algún día a encontrarse.

Y mano en mano bajaron del gran barco asía su próxima aventura.

…..

¿qué les parecio? Creen que voy muy rápido en el avance de la relación de ellos?

Espero me digan por fa! Para que me de una idea de cómo organizar las cosas jajaja

Ely1313