7º- Revelando su carácter 2:

Se encontraba en su habitación mirando por la ventana, con la frente apoyada en el frío cristal.

El cielo completamente oscuro, no había estrellas, o al menos no se veían.

Se llevó una mano al hombro, pues le acababa de dar una punzada, la herida que se había hecho en el duelo de entrenamiento de la tarde, le estaba haciendo polvo, pero no había consentido que Lily se la curara.

No sabía el que exactamente, tal vez fuera su postura, sus ojos, lo que estos decían, no sabía si había sido su mirada, su forma de hablar, su tono, o el qué, pero su mente había viajado a dieciséis años atrás.

Esa postura, estaba seguro que era la misma que había utilizado ese chico que lucho contra Voldemort por defenderlo. Esos ojos, debían ser iguales a los que estaría viendo Voldemort cuándo lo miró.

Su hechizo, era sin duda más potente de lo que recordaba.

Su voz, esa seguridad, ese tono de desafío y de control.

No recodaba como era el que les ayudo, solo tenía un vago recuerdo de esa noche, y Sirius y los otros, se habían negado a decir nada de nada.

Pero lo poco que recordaba se le había venido a la mente al ver a su hijo ese día. No sabía que estaba pasando, pero estaba claro que su hijo no era el mismo, algo en él estaba cambiando, deseaba que fuera para bien.

Una nueva punzada en el brazo lo trajo de sus divagaciones, miró hacia el jardín y se encontró con algo que no esperaba.

Sirius estaba en el jardín en esos momentos acercándose a Harry que estaba mirando algo en la oscuridad.

James miró hacia donde Harry miraba, y vio que el cristal comenzaba a empañarse pasando a estar más frío aun.

Sin duda, había Dementores cerca. Un escalofrío lo recorrió al contemplar como Harry activaba un escudo de improvisto y empujaba a Sirius a un lado, dos hechizos salidos de la oscuridad aparecieron, uno impactó en el lugar donde Sirius estaba antes y otro en el escudo que su hijo había invocado.

Alarmado escudriñó la oscuridad y se quedó estático al ver lo que se acercaba a su casa, ¿en qué estaban pensando esos indeseables para atacar su casa sin más?

Furioso por la presunción y el atrevimiento sacó su varita y corrió escaleras abajo, en su carrera se encontró con Lily quien lo miró alarmada:

-¿Qué sucede James?

-Estamos siendo atacados, Sirius y Harry se encuentran luchando en el jardín, debemos darnos…

No le dio tiempo a terminar la frase, cuando Lily con el nombre de Harry saliendo de sus labios corrió hacía el jardín, frustrado apretó el colgante de la orden deseando recibir alguna respuesta rápida de los mismos.

¿Cuánto tardaría alguien en responder?, ¿llegarían a tiempo?

En cuanto llegó al jardín su corazón comenzó a latir con fuerza, si no aparecía nadie para ayudarlos, si salían de esa, sería un milagro absoluto. Pudo distinguir a la menor de los Weasley, además de a Lovegood y Granger luchando.

Todos niños, solo tres adultos, ¿por qué se había negado a ocultarse?, acababa de poner en peligro las vidas de toda su familia y tres inocentes por su cabezonería de él.

"OPV"

Sirius se acercaba a él, al parecer con la intención de hablar sobre algo, se levantó de donde estaba sentado, no estaba dispuesto a ser insultado una vez más.

Sacudió su pantalón, pues había estado desmenuzando la hierba que iba cortando de su alrededor mientras pensaba en varias cosas. Iba a largarse, cuándo comenzó a sentir un frío tremendo, su aliento se hizo visible, sus gafas se empañaron y un sudor frío comenzó a recorrerlo por todo el cuerpo.

Fijó su vista en el cielo, y una horrible oscuridad lo envolvió, echó un vistazo al suelo y vio que había escarcha en la hierba.

Levantó la vista para encontrarse con los ojos de Sirius y susurró:

-Dementores.

Sirius asintió y ambos sacaron su varita a la vez, antes de poder invocar su patronus, centró su mirada en la oscuridad, y algo en él reacciono antes de entender ni el motivo.

Instintivamente invocó un escudo, para segundos después empujar a Sirius lejos de él.

-¿Qué demonios haces Harry?

Escuchó que este preguntaba, más no le respondió, pues dos hechizos lo hicieron por él, uno impactó de lleno en su escudo el cual desapareció en el acto, mientras que el otro, impactó en el lugar que Sirius estaba ocupando unos instantes antes.

Sus ojos buscaron en la oscuridad de la noche, más no tenía demasiada visibilidad, en cierto modo, agradecía las luces mágicas que habían instalado en el jardín, más cuando en su campo de visión entró lo que se acercaba, ya no estuvo tan seguro.

Un escalofrío nuevo le recorrió, pero está vez, no de frío, no de sudor, sino de miedo. Un montón de gente, andando demasiado recto como para ser gente viva, iba acercándose a ellos.

Su memoria le recordó la cueva en la que había encontrado un Horcux con Dumbledore, los Inferís que habían salido del agua, los que le habían dado tanto miedo que no había sido capaz de decir un simple hechizo de fuego.

Había tantos que no sabía dónde mirar exactamente, y lo peor es que el miedo lo estaba paralizando, entre estos y el acercamiento de los muertos vivientes, se encontraba en un estado extraño.

-Incendio.- la voz de Sirius se hizo escuchar, y lo agradeció horrores, pues lo sacó de su letargo en el momento justo, furioso por su actitud miedica, agitó su varita.

Antes que los Inferis, él, debía deshacerse de los Dementores, los que más lo dañaban a él.

-EXPECTO PATRONUM

Su voz se escuchó fuerte y clara, y de su varita, salió espléndido y decidido su fiel ciervo. Este no tardó en comenzar a envestir de un lado para otro, hacía donde él le indicaba.

No obstante, tuvo que comenzar a retroceder, pues mientras su ciervo espantaba Dementores a troche y moche, él no podía espantar a los Inferis.

-Incendio.

Una voz que reconoció al instante, consiguió que pudiera dejar de retroceder, Hermione, había invocado el fuego y había apuntado hacía los Inferis que caminaban hacía él, pero algo pasó, pues el hechizo de fuego fue a parar a la casa Potter.

Harry, con espanto vio como el piso de arriba comenzaba a arder. Al buscar la razón, se encontró con que no había sido el hechizo de Hermione el que había volado hacía la misma, sino que era cosa de uno de los mortifagos que se encontraban tras los inferís.

Era evidente que esos sujetos controlaban a los mismos, escuchó una maldición salir de los labios de esta, y como declaraba en alto:

-Tenemos que dejar fuera de combate a esos cinco idiotas.

Miró de reojo a quienes se dirigía y distinguió a Ginny y Luna, ambas, habían comenzado a lanzar hechizos hacía los mortifagos, no obstante, un escudo los protegía.

¿Quién lo estaba invocando?, hizo desaparecer su patronus cuando se percató de que estos no se acercaban y buscó al causante del escudo. Enseguida lo localizó.

-He tú.

Su voz resonó por el campo de batalla, haciendo que unos cuantos lo miraran, tanto los mortifagos, como gente de su lado, Sirius, Lily, y Hermione, pese a que con la atención de Sirius ya contaba hacía un rato, cosa que no había notado.

-¿No me digas que te tienes que refugiar detrás de ellos, para enfrentarte a mí?

Sirius miraba a Harry enfadado por su estupidez, no sabía a qué venía que estuviese allí, pues siempre que algo de eso pasaba, era el primero en ponerse a cubierto.

-Nunca podría tener miedo de una basura como tú.

Escupió Dolohove, el mortifago, que en una ocasión había herido a Hermione en el ministerio.

-Veamos cuál de los dos es más basura. —y una sonrisa de prepotencia, que al mismísimo Snape, le hubiese hecho pensar que se trataba de James Potter en persona, asomó en su rostro.

Dolohove, al que no le hizo ninguna gracia esa sonrisa, se acercó a él abriendo un paso entre los Inferís, los cuales se habían detenido en el momento en que él había comenzado a provocar a Dolohove.

Este, llegó frente a Harry con una sonrisilla de disfrute, pensaba sin duda que enfrentarse a él, no era tarea difícil, después de todo, según sus recuerdos de ese futuro, no es que hubiese hecho mucho en otras batallas.

Sin embargo, eso iba a cambiar, no era el mismo de antes, y la oportunidad de vivir con sus seres queridos, era demasiado fuerte como para no querer seguir ahí, el miserable de Dolohove sería el primero en probar su cambio.

Levantó su varita, se había dado cuenta de que su poder había vuelto poco a poco, pues su patronus era tan poderoso como él lo recordaba y sin duda con las capacidades que antes tenía, eso era imposible.

Recordaba los hechizos, y no como al principio, que no sabía ejecutarlos, ahora sabía bien como hacerlos, y además en el tiempo que llevaba allí, había estado leyendo algunos libros, así que sabía algunos más.

Formó nuevamente una sonrisa y desafió:

-Empieza tú, mejor que tengas algo de ventaja.

Dolohove, no lo dudo, lanzó su primer hechizo, pero Harry levantó un escudo, Dolohove, lanzó un nuevo hechizo y está vez Harry, hizo gala de sus reflejos para esquivar y atacar.

Lanzó un Expelliarmus, el rayo rojo voló hasta Dolohove pero dio en un escudo creado por él.

-No soy tan tonto niño.

-¿Ves?, eso no lo sabía. —y le guiñó un ojo, la furia del mortifago se podía percibir en el ambiente.

Harry, era consciente, que si perdía los nervios, también perdería la concentración, eso mismo había sido una buena baza en el ministerio.

Dolohove, estaba furioso y eso le daba a él, cierta ventaja en el duelo. El mortifago hizo un nuevo hechizo y de nuevo lo esquivo sin un escudo, solo con una sonrisa de autosuficiencia:

-¿Eso es todo?, que decepción, tal vez sea que Voldemort no tiene nada mejor.- el nombrar a Voldemort le dio otra pequeña ventaja, los ojos de Dolohove se abrieron de miedo, y tembló de terror.

Harry, no entendía esas reacciones de los mortifagos, pero le daba igual, pues eso le daba a él una gran ventaja, al menos el tiempo suficiente para lanzar un hechizo, lo suficientemente potente como para dejar a Dolohove desmayado.

-Desmayus.- este salió de su varita en dirección del mortifago, que invocó un escudo, pero no con la suficiente rapidez, por lo que el hechizo de Harry le dio de lleno en el pecho.

En cuanto este comenzó a caer, los hechizos de Ginny, Luna y Hermione, hacía los cinco sujetos que controlaban a los mortifagos, hicieron diana. Todos ellos sorprendidos al recibirlos de lleno.

Los otros dos tipos intentaron invocar otro escudo con rapidez, no obstante, un hechizo suyo y otro salido de alguien más, impactaron en ellos, ambos mortifagos cayeron, uno petrificado y otro inconsciente.

Lo que ocurrió a continuación lo dejo extrañado, no tenía mucha experiencia con los Inferis, pero nunca hubiera pensado lo que contemplo ante él.

Unos cuantos Inferis, comenzaron a dispersarse, no obstante, otros, se agolparon alrededor de los seis mortifagos caídos. Rodearon sus cuerpos lentamente, y no quiso saber que pasaría después, rápidamente apartó la mirada y se giró.

Escuchó las voces de Ginny y Luna invocando nuevos Incendios, por lo que se lo dejó a ellas, y comenzó a buscar algún mortifago que estuviera aun dando guerra, detecto a Sirius enseguida, el cual lo miró de reojo, era evidente que pese a estar luchando contra un mortifago, no le había quitado la mirada de encima.

Fue más claro aun, cuando al ver que él ya había terminado con lo que estaba haciendo, Sirius se centró en el mortifago ante él, no sabía de quien se trataba, pues llevaba la máscara puesta, no obstante no parecía de los más fuertes, pues con Sirius concentrado no tardó mucho en dejarlo fuera de juego:

-Y van siete.

Escuchó que decía, a la par que se giraba a mirar a sus espaldas, ambos fijaron sus vistas en el mismo punto, cuatro mortifagos rodeaban a su padre y Hermione.

Alarmado, se dispuso ir a ayudarlos, fue una milésima de segundo, lo que sus ojos y los de Hermione se encontraron antes de que está los apartara, pero fue el segundo que le bastó a Harry para darle un vuelco el corazón.

Algo inexplicable, que en ese momento no tenía cabida en sus pensamientos, y que relego al olvido más inmediato, Sirius y él, comenzaron a correr hacía ellos, pero un grito lo hizo estremecerse, un grito que no deseaba escuchar, uno de dolor que no le gusto nada, y que sin duda, se hubiese alegrado de no escucharlo jamás.

La voz de su padre se escuchó por encima de todos gritando el nombre de su madre:

-LILY.

James iba a correr para ayudarla, pero al parecer su oponente no estaba dispuesto a dejarlo ir.

Invadido por una terrible desesperación, Harry, corrió hacia donde había escuchado el grito de su madre, corrió a todo lo que le daban sus piernas, rogando que no se la hubiesen arrebatado una vez más.

Bellatrix Lestrange, se encontraba riendo en mitad de un claro, con su varita apuntando a Lily, que se encontraba tirada en el suelo, recuperando la respiración tras por lo que parecía haber recibido la maldición Cruciatus.

-Una pequeña repetición pues resulta muy divertido.

Ahí estaba, esa voz dulzona y de niña divertida que tanto exasperaba a Harry, esa voz que había utilizado para decirle como hacer una maldición imperdonable.

Harry levantó su varita y grito:

-Protegio.- un escudo se formó entorno de Lily.

Está, al escuchar la voz de Harry levantó su verde mirada hacia él. Bellatrix lo miró enfadada por haberle quitado su diversión.

-Potter, qué sorpresa, ¿qué haces tú aquí?, creía que tú no luchabas.

-Si quieres te demuestro lo bien que lo hago.- su voz sonaba furiosa, y cargada de odio.

-Vaya, pero si el cachorro Potty quiere jugar, -(una risa que Harry recordaba y odiaba, salió de sus labios, la misma que había utilizado tras matar a Sirius en el ministerio) -eso está bien.- sus ojos parecían querer expresar todo el jubilo que sentía al enfrentarse a él.

Los ojos de Harry no demostraban júbilo, sino todo lo contrario. Lily, lo observaba entre sorprendida, y extrañada.

-Cuándo quieras empezamos Potter, te doy ventaja.

-¿Estás segura de eso?- repuso con una sonrisa danzando en sus labios.

-Si Potter, no creo que puedas, ahhhh.

-¿El qué?, ¿qué ibas a decir?, ¿"no creo que puedas darme" tal vez?—preguntó con voz tranquila y con sus ojos fijos en ella sin sonreír.

La sonrisa de Bella se había borrado y ahora estaba furiosa, en este caso Harry, sabía que ella era todo lo contrario a los otros mortifagos, al igual que Malfoy, y algún otro, si a ellos se les enfadaba, era cuándo en verdad podrías tener problemas.

Sus ojos se encontraron y ambos sintieron un escalofrío, Bellatrix, porque era la primera vez que veía a Harry Potter tan decidido, o en una batalla, Harry recordando, la última vez que se vieron en el ministerio.

Bellatrix, le lanzó un hechizo que este esquivo con un escudo, ambos se miraban como evaluándose, lanzaban hechizos, a cada cual más fuerte que el anterior, midiéndose uno al otro.

Ni que decir que su duelo con Bellatrix no estaba siendo cosa de un simple juego, y pese a que se percató de que ella lo estaba probando, la dejó hacer, si alguien como ella, le iba con la noticia a su señor de que él, había mejorado, este se lo tomaría en serio.

-Esto está durando demasiado y ya me estoy aburriendo.- sentenció Bellatrix.

-Yo también, creía que un duelo con alguien como tú sería interesante, pero veo que es una desilusión.

-Potter, tienes una lengua demasiado afilada.

-Vaya, esa característica, creo que es de vosotras las serpientes.

-La tuya parece ser la de un bocazas.

-No creas sé cuándo callarme, pero creo que ahora no es necesario, con una serpiente no tengo miedo de enfrentarme.- declaró este sonriendo.

Bellatrix sonrió y dijo:

-¿No?, muy bien, veamos tú valor Potter, Sempersortia.

Harry vio aparecer ante él una serpiente más grande que la invocada por Draco en su segundo año y sintió lo mismo que cuando hablo parsel delante de todos sus compañeros, esa sensación de familiaridad, esa sensación de poder comunicarse con ellas.

No recordó que su madre estaba allí detrás viéndolo todo, ni que no se encontraba en su futuro donde todo el mundo sabía que hablaba parsel.

Solo podía sentir esa agradable sensación de compresión y sin más de sus labios comenzaron a salir siseos.

-Evanesco. —susurró Harry apuntando a la serpiente y levantó su vista hacia Bellatrix, y vio miedo en sus ojos, no obstante, este no duró demasiado, pues una sonrisa brillo en sus labios:

-HARRY CUIDADO.

La voz de su madre, lo hizo girarse a tiempo, varios Inferis habían llegado al lugar donde se estaban enfrentando, y lo peor es que parecían a punto de echarse encima de él.

Con la prisa y el miedo, su varita cayó al suelo, la risa de Lestrange lo puso nervioso, y cuando consiguió coger la varita, sintió que una mano helada apresaba su cuello con fuerza, a la par que otras comenzaban a tirar de sus ropas con rabia.

Cegado por el miedo apretó con fuerza la varita y gritó el hechizo, este consiguió alejar a dos Inferis, pero pronto fueron sustituidos por otros tres más.

Escuchó el hechizo salir de los labios de Lily, no obstante a él no llego ni el más leve reflejo del fuego, cerró los ojos y recordó a Dumbledore, y su búsqueda tras su muerte.

El hechizo acudió a sus labios con fuerza y lo gritó sin dudar, lo que nunca se hubiera imaginado era el efecto que este tuvo. Una lengua de fuego, aun más grande que la ya vista por él en una ocasión salió de su varita, creó un circulo de fuego, y llevado por el pánico imprimió más fuerza al mismo.

Las llamas danzaron a su alrededor y tras unos segundos, un fogonazo de luz impregnó el lugar. El mismo lo pillo tan de sorpresa que lo cegó en el acto, cuando el fuego comenzó a mitigar y retirarse, Harry, se encontró con la mirada sorprendida, astuta y asustada de Lestrange, la cual no tardó en desaparecer del lugar.

Aturdido y sin entender lo que acababa de pasar, Harry, miró a su alrededor, sus ojos encontraron cuerpos calcinados por toda esa parte del jardín, enseguida miro hacía Lily, deseoso de que a esta no le hubiese sucedido nada.

Enseguida se encontró con sus ojos verdes:

-Finite Incantatem.

El escudo que rodeaba a su madre, desapareció en ese momento.

-¿Estás bien?

-Hablas parsel.- las palabras salieron de los labios de Lily golpeando a Harry completamente, y sorprendiendo a los demás que acababan de llegar, todo en él se había apagado de golpe, ¿cómo había sido tan estúpido y descuidado?

-¿Qué dices?—escuchó que preguntaba James acercándose a ella-¿Estás bien?—volvió a preguntar preocupado.

-Si. —la escuchó murmurar, más él no lo estaba, había olvidado como respirar, ¿qué se supone que acababa de hacer?

Cuando sus ojos y los de ella se encontraron, sintió miedo, ¿y si ahora ella lo decía y todos lo repudiaban por ello?, Cuando la vio apartar a James de su lado y acercarse a él, quiso huir, alejarse de allí, no quería enfrentar eso.

Más cuando su madre lo rodeo con sus brazos y lo apretó contra ella, se quedó completamente congelado y sin saber que decir o como actuar. Escuchó la voz de su madre darle las gracias por lo que había hecho.

Sintió un escalofrío recorrerlo, al darse cuenta de que esa era la primera vez que ella lo abrazaba. Sin poder aguantarse las ganas, pero con cierto nerviosismo y miedo, respondió al mismo y abrazó a su madre.

Intentó por todos los medios no dejar salir ninguna lágrima de sus ojos, pues era una de las cosas que deseaba hacer, más sería sumamente extraño.

James y los demás miraban la escena extrañados.

Iba a cerrar los ojos cuando se percató de dos figuras alejadas del campo de batalla, el sonido de apariciones, les hizo comprender que acababan de llegar refuerzos de la orden, no obstante él, había quedado atrapado mirando a una de las figuras alejadas.

Todo su cuerpo sintió el peso de la culpabilidad, allí, mirándolo directamente a él, se encontraba nada más y nada menos una de las personas, a la que le había robado su futura felicidad.

Nymphadora Tonks, sintiéndose culpable y deseando encontrar un consuelo que no merecía se aferró aún más a Lily y cerró los ojos, no deseaba seguir viendo esos ojos.

"OPV"

Lily miraba a Harry, sus formas de esquivar, su agilidad a la hora de devolver un hechizo, su rapidez al invocarlos, su manejo de estos.

Ella, juraría que Harry no era tan bueno en duelos, al menos la última vez que lo había visto en un duelo a finales de su sexto año, cuándo Dumbledore murió por salvarle la vida a él, había quedado desarmado y herido por su compañero de clase Ronald Weasley.

Lily, seguía protegida por el escudo que Harry había invocado al llegar y eso también la hacía pensar, pues su hijo seguía manteniendo el escudo a pesar de decir otros hechizos, y de tener que estar pendiente de todos los factores de una batalla contra un mortifago como Bellatrix.

Bellatrix, Lucius, antes de morir y dos o tres más, eran del círculo más cercano a Voldemort, y no era porque les cayera bien, sino por su poder y destreza, pero en ese momento, Harry, parecía manejar muy bien esa situación.

-Esto está durando demasiado y ya me estoy aburriendo.- sentenció Bellatrix.

-Yo también, creía que un duelo con alguien como tú sería interesante, pero veo que es una desilusión.- Lily miró a Harry sorprendida por sus palabras, pues ella sabía que enfadar a Bellatrix no era buena idea.

-Potter, tienes una lengua demasiado afilada.-

-Vaya, esa característica, creo que es de vosotras las serpientes.

-La tuya parece ser la de un bocazas.

-No creas sé cuándo callarme, pero creo que ahora no es necesario, con una serpiente no tengo miedo de enfrentarme.- declaró este sonriendo.

Bellatrix sonrió y dijo:

-¿No?, muy bien, veamos tú valor Potter, Sempersortia.

Lily se levantó, pues ya se encontraba mejor, e iba a intervenir cuando vio la sonrisa en el rostro de Harry.

Pero no solo notó su sonrisa, sino que vio como su hijo miraba a la serpiente directamente a los ojos, y como está dejaba de amenazarle, y comenzaba una especie de danza.

Y de sus labios comenzaron a salir siseos, Lily abrió los ojos muy sorprendida y asustada, pero no fue la única, pues Bellatrix retrocedió al escucharlo.

-Evanesco. —susurró Harry apuntando a la serpiente y levantó su vista hacia Bellatrix, la vio alejarse negando, pero al percibir la sonrisa de esta, miró a su alrededor, ¿cómo no los había notado antes?

Varios Inferis había llegado al lugar debido al calor que desprendían los cuerpos de Bellatrix y Harry por culpa de la batalla. Asustada grito a la par que invocaba el fuego ella misma:

-HARRY CUIDADO.

Sintió terror al ver el miedo que recorrió a Harry, asustada, contempló cómo este perdía la varita, nerviosa, invocó el fuego, no obstante, había cosa de tres filas de Inferis, y su fuego solo llegó a la más cercana a ella.

Alarmada distinguió como rodeaban a Harry y volvió a invocar el fuego, consiguió distinguir que Harry lanzaba a su par un hechizo de fuego, lo que le dio cierto alivio, él, no se había rendido.

A la par que ella lanzaba su hechizo de fuego, Harry invocaba otro, no obstante el invocado, no era nada comparado a algo que ella hubiese visto con anterioridad. El fuego se avivó de tal manera, que consiguió cegarla de pleno.

Cuando consiguió enfocar su vista, lo único que pudo contemplar fue a Bellatrix desaparecer de allí, Harry, se giró a mirarla a ella y la apuntó con su varita:

-Finite Incantatem.

El escudo que la rodeaba desapareció en ese momento.

-¿Estás bien?

Lily lo miraba a él pero como si no lo viera, parecía en otro mundo, en trance. James llegó corriendo, junto con los demás, al parecer el ataque había terminado, no obstante, ella estaba reviviendo todo lo que había visto, y en su mente se agolparon una tras otra preguntas de toda clase, pero lo que salió de sus labios, no fue una pregunta si no una verdad que aun no podía creerse.

-Hablas parsel.- las palabras salieron de sus labios golpeando a Harry completamente, y sorprendiendo a los demás que acababan de llegar.

-¿Qué dices?—escuchó que preguntaba James.-¿Estás bien?—insistió preocupado.

-Si.-susurró después de un momento, negó intentando despejarse, y miró a Harry a los ojos. Vio miedo en ellos, pero un miedo extraño, un miedo al rechazo por lo que ella acababa de descubrir.

Le extraño, ahora más que nunca necesitaba hablar con su hijo, precisaba saber que pasaba, pero sobre todo era imprescindible, reconfortarlo, quitarle ese miedo que lo poseía.

Se deshizo del agarre de James, y se acercó a él, este dio un paso hacia atrás asustado por lo que podría hacer, pero se tensó con cuándo ella, lo abrazó con fuerza.

-Muchas gracias, gracias por todo.

Tardó algo en recibir una respuesta por parte de él, pero cuando este lo hizo, no escatimo en abrazarla con fuerza, no obstante de un momento a otro él, intensificó aún más el mismo, parecía necesitar eso, así que ella misma intensificó el abrazo, ¿qué podía estar pasándole?

"OPV"

-¿Mi señor?

Escuchaba la voz de quien le hablaba, y no obstante no le hacía ni el menor de los casos, su cuerpo no sabía cómo reaccionar, dos sentimientos diferentes luchaban por coger el control.

Se sentía pletórico y a la par sumamente molesto.

Ese Potter nunca dejaba de sorprenderlo, así que había conseguido dejar fuera de juego a Dolohove y se había enfrentado a Bella, la cual había vuelto contando cosas sumamente interesantes.

Apretó con fuerza sus manos sobre el respaldar de su sillón, ¿cómo podía Potter tener manejo sobre hechizos tan difíciles?, el que él conocía era un chico capaz, no lo dudaba, sino nunca se habría librado de él en tantas ocasiones, también contaba con el factor de la suerte.

No obstante, por mucha suerte que el mocoso tuviera, en el ministerio no habían estado los de la orden hasta más tarde, y había sido solo Potter el que los había guiado y protegido hasta que todos esos ilusos aparecieron.

El que habitaba en ese nuevo futuro, era mucho menos peligroso, pero tras lo visto por él en la ocasión anterior y lo relatado por Bella en esa prueba que había llevado a cabo, no había duda.

El despreciable de Potter recordaba, y eso no era para nada bueno, o quizás solo porque disfrutaría aun más con el final de todo.

-¿Mi señor me mandasteis llamar?

De nuevo Snape interrumpía sus pensamientos, sin molestarse en dedicarle una mirada declaró:

-Potter recuerda, ese indeseable, no sé como lo ha logrado pero recuerda todo.

-Eso es imposible señor, el chico no podría conocer el hechizo preciso para…

-Y es por ello que te he hecho llamar, ¿cómo es posible que Potter recuerde sin ese hechizo?, espero por tu bien que no cometieras ningún error con respecto al hechizo que conseguimos.

-Puede apostar que por mi parte no hubo ningún fallo.

-¿Quién más toco el dichoso objeto?

Snape se quedó callado unos segundos para después añadir:

-Solo Pettigriw, me informó de que debía hacer un cambio de última hora, según me explicó, usted lo mandó.

Y era cierto, recordaba haberle dicho a esa rata inmunda que precisaba que hiciera un ajuste de última hora, algo que se le había ocurrido debido a un comentario, algo que le proporcionaba lo que él más deseaba.

En los últimos días, su ayudante había trabajado de muy buena gana y aportando grandes ideas:

-Nott.

La puerta se entreabrió un poco:

-Dile a Pettigriw que lo quiero aquí ya.

Esta se volvió a cerrar:

-Mi señor, este no podrá recordar nada de nada, se supone que…

-Que solo tú y yo deberíamos recordar, lo sé perfectamente y no obstante, el mocoso recuerda, quiero que averigües si Weasley lo hace también o no.

-Ese muchacho no recuerda nada, si lo hiciera, ¿cree que habría matado como lo hizo en el ataque del otro día?

Quedó unos instantes pensando, hasta que la puerta fue abierta de nuevo:

-Mi señor…me… mandó… buscar.

Apretó aún más las manos, odiaba a ese cobarde, pero le había sido útil, no en ese lugar, pero sí en el otro. Y debía recordarlo, pues por tonto que pareciera, se le ocurrían cosas interesantes a veces.

-Dime una cosa, ¿a quién trajiste hace dos años y medio ante mí?

-A Hermione Granger, una estudiante que cursaba cuarto curso en Hogwarts y compañera de Potter, también pertenecía a la misma casa que este.

-Snape, tráeme el pergamino y tú prepárate, este año serás uno de los que vaya a Hogwarts.

-¿Yo mi señor?

-Crucius.

El hechizo voló certero al idiota que se retorció de dolor, Snape no tardó en regresar, no obstante no cejo su tortura, cogió entre sus manos el pergamino y lo examino.

Era otra cosa que no llegaba a entender, ese pergamino debería haber desaparecido, pues se supone que nunca llegó a escribirse, ¿qué pasaba entonces que no lo había hecho?

Snape se lo había mostrado el mismo día en que todo cambio por la noche, este parecía igual de sorprendido que él. Lo observo detenidamente y se sentó, debía encontrar el maldito fallo si es que existía uno.

Con los gritos de la rata de fondo, se sumergió en sus pensamientos, dispuesto a encontrar lo que podía haber salido mal, y si eso afectaría a lo demás.

"OPV"

¿Qué se supone que significaba lo que había contemplado esa noche?, ¿cómo había podido Harry hacer semejante hechizo?, este era de un nivel superior a la edad que él tenía.

Y no solo eso, ese extraordinario Patronus que había visto, nunca antes hubiese pensado que Harry podría invocar uno, ni que decir de la forma que había tomado. Un ciervo, uno igual a James cuando se transformaba.

¿Sabría Harry algo de sus transformaciones ilegales?, era poco probable, James y él habían llegado a la resolución de que nunca le contarían a Harry sobre las mismas, no deseaban que despreciara a Remus por su condición.

Y menos después de conseguir que venerara al mismo como habían logrado.

Bebió parte del contenido del vaso que sostenía mientras intentaba por todos los medios encontrar una explicación que le aclarase la mente, algo que lo hiciese ver la luz.

James y Lily ya se habían instalado en las habitaciones que les había donado, Luna y Ginny también había ido a dormir, los únicos que no estaba muy seguro de donde se encontraban, eran Hermione y Harry.

También había conseguido convencer a la abuela de Neville para que lo dejara pasar la noche en su casa, al día siguiente le daría una grata sorpresa al chico. Casi la misma que ellos se habían llevado al verlos de vuelta.

Llevaban cosa de dos años de viaje, según creía era debido a una misión importante, no obstante, Frank había obligado a Alice a regresar, según este, era mucho tener que soportar sus berrinches por desear ver a Neville y Lily.

James los recibió con alegría, al igual que el resto, no obstante, ellos también se habían quedado perplejos al ver la forma en que actuaban Lily y Harry.

Él mismo no podía creerse la fuerza con la que Harry parecía aferrarse al abrazo que Lily le había brindado, tampoco comprendía el miedo que parecía tener.

Suspiró mirando el vaso y le dio vueltas al liquido en su interior, escuchó unos pasos lentos acercarse, pero no se giró:

-¿Todavía despierto?, ¿qué sucede?

Se encogió de hombros y se bebió el resto de la bebida, seguidamente dejo el vaso sobre la mesa y miró a quien acababa de hablarle:

-¿Estás bien?

Ella asintió a su pregunta:

-Por supuesto que sí, esos indeseables no me volverán a coger desprevenida.

-Lamento no haber podido ayudarte aquel día.

-Creo que hiciste bastante salvando mi vida hace siete años.

-Fue mérito de Dumbledore ya te lo dije.

Ella asintió, no obstante se acercó hasta donde estaba él:

-¿Y el resto de años?, ¿crees que no he sido consciente de que me cuidaban en las sombras?

Extrañado la miró, ¿de qué le estaba hablando?

-Yo…

-¿Y quién detiene a Potter cada vez que me molesta?, ¿quién me defendió el año pasado a capa y espada?

-Era vuestro profesor, no podía permitir que…

-¿Lo hiciste solo por eso?

Sintió la mano de ella en su rostro y tragó en seco, no lo había hecho solo por eso, pero tampoco por lo que ella parecía pensar, no obstante no se sentía capaz de herirla:

-Este año también seré profesor en Hogwarts.

Ella sonrió a sus palabras y asintió, lentamente se acercó a su rostro y junto sus labios con los de él, respondió al contacto y con cuidado la acercó a él, cuando se separó de sus labios, ella susurró:

-Te he echado mucho de menos Sirius.

Encontró sus ojos y no pudo más que responder a sus palabras:

-Y yo a ti, Hermione.

Enseguida volvió a besarlo y se percató de que era verdad, había echado de menos tenerla cerca, saberla segura y bien.

-Es mejor que vayas a descansar, el día de hoy no ha sido fácil.

-Lo sé.

Juntó su frente con la de ella y esta sonrió de medio lado:

-El problema es que no puedo dormir bien, últimamente no dejan de asaltarme pesadillas.

-¿Quieres que te prepare una pación para dormir?

Se ofreció, ella negó y comenzó a separarse de él:

-No surten efecto, pues no solo mi mente me muestra las pesadillas, todo mi cuerpo parece revivirlas a la par.

-¿Qué quieres decir?

Negó y sin más se marchó de allí dejándolo completamente extrañado, ¿qué era eso de que su cuerpo las revivía?, ¿qué revivía?

Se quedó allí plantado un buen rato intentando cogerle un sentido a sus palabras, no obstante no lo consiguió, cansado de no encontrar respuesta se decidió a ir a verla para averiguar que se supone que significaba eso, al subir a la segunda planta, donde se instalaban los más jóvenes, recordó que en esa planta no había luz, debía solucionar eso cuanto antes, saco su varita e invocó un Lumus, no quería confundirse de puerta al llamar, no obstante al mirar al frente se quedó congelado.

¿Qué se creía que estaba haciendo?

"OPV"

No conseguía dormir, no porque no lo intentara, sino por todo lo que la asaltaba en esos momentos, tras escuchar las palabras de Sirius, decidió volver a su habitación, estar entre sus brazos, creyó que le brindaría la calma que necesitaba.

Siempre que la torturaban, ella pensaba en él, y conseguía evadirse hasta cierto punto de todo aquello, no obstante y una vez fuera de todo aquello, aferrarse a él no le daba resultado.

Antes de que todo comenzara, se sentía la chica más dichosa, sobre todo porque él, acababa de aceptar lo que ella sentía por él, no obstante Potter, lo había estropeado todo.

Al llegar a la segunda planta, la oscuridad de la misma la hizo detenerse, el miedo comenzó a hacerse presente en su interior, es esa oscuridad era cuando más se aprovechaban y cuando más daño le infundían.

Intentó despejar su mente a como diera lugar de todos esos recuerdos y respiró hondo, debía llegar a su habitación, debía regresar a la luz de la misma, ¿por qué Sirius no había arreglado las luces de la casa?, era consciente de que este pisaba esa mansión de pascuas a ramos, pero podía tenerla al menos algo mejor cuidada.

Aunque, también era cierto que en ese último tiempo, parecían valorar la posibilidad de utilizarla para algo útil.

Dio unos cuantos pasos, pero tuvo que detenerse un ruido de algo cayendo y una maldición la obligó a detenerse, asustada se acurrucó en el lugar abrazándose a sí misma.

"Que no me note, que no me note, que no me note."

Esa oración la había acompañado durante el preciso instante en que aprendió que la oscuridad era su mayor enemiga, que en ella nadie tenía rostro y todos podían hacer lo que deseasen sin ser vistos.

En ese instante y con una simple palabra, ella había identificado a la persona que se encontraba en el mismo pasillo, y no deseaba que pudiera ver ese lado cobarde de ella.

Él, menos que nadie, no deseaba que tuviese armas que pudiera utilizar para herirla, ya bastante le había ocasionado.

-Será posible, no recuerdo esta casa tan sumamente tétrica, ¿por qué no habré cogido mi varita?

Se percató de que la voz de este se acercaba y se decidió por apartarse, sin embargo al ponerse en pie y dar dos pasos hacía la pared, choco de lleno contra él, asustada se alejó con rapidez, pero él agarró su antebrazo sorprendido:

-¿Qué…?

-Suéltame, te digo que me sueltes.

-¿Hermione?

Sintió como él daba unos pasos para acercarse, y ella se alejó más, al tocar con su espalda la pared se dejó resbalar por la misma:

-No te acerques, no me hagas daño, déjame.

-¿De qué estás hablando?, nunca se me ocurriría hacerte daño, ¿qué te pasa?

Volvió a tirar de su brazo, pero él no la soltó, sintió su aliento en su cara y supo que se había agachado a su altura, el miedo la volvió a envolver, ¿qué le haría en esa ocasión?, solo le había pegado una vez, pero lo creía capaz de repetirlo.

-Por favor, deja que vuelva a mi cuarto, déjame ir.

-¿Qué te sucede? –sintió su otra mano en su rostro y como acariciaba su mejilla: -Estás temblando Hermione, ¿qué te ha pasado?

Apartó el rostro de la mano de él y se pegó más a la pared:

-Quiero ir a mi habitación.

-Está bien, yo te ayudo, venga levántate de…

-NO, iré yo sola, no quiero que te acerques a mi cuarto.

-No puedes ir sola, por Merlín Hermione, estás temblando, si te sostienes de pie será un milagro.

Sintió la mano de él posarse en su cintura y comenzar a tirar, y su mente la obligó a recordar a Dolohove y su intento fallido de tenerla, el miedo la obligó a empujarlo lejos de ella, escuchó una queja de dolor por parte de este, y comenzó a llorar desesperada.

-¿Qué demonios te pasa?, solo intentaba ayudarte a levantarte. –se quedó callado un momento para después susurrar: -¿Estás llorando?

Cuando se volvió a acercar a ella, intentó evitar que la tocara, pero la oscuridad no le permitía verlo, él, consiguió coger su rostro y repasar sus mejillas:

-¿Por qué lloras?, ¿Tanto me desprecias?

El dolor que expresó al hacer la segunda pregunta la desconcertó:

-Tengo miedo, tanto miedo.

-¿A mí?

Negó, y supo que él sabía que lo había hecho por la mano que aún se encontraba en su mejilla:

-Me hicieron cosas horribles, esta oscuridad, esto todo me…- comenzó a temblar a la par que mas lágrimas abandonaban sus ojos: -fue horrible, yo…

No pudo seguir hablando, pues de un momento a otro se sintió rodeada por sus brazos, y como la atraía hacía él. Muda de la sorpresa y completamente desconcertada, sus lágrimas se detuvieron en el acto.

-Malditos, malditos, me las pagará, ese despreciable me las pagará todas juntas.

No sabía a quién se refería, y no entendía la reacción de él, mucho menos cuando sintió que sin dejar de apretarla a su cuerpo, conseguía ponerse en pie cogiéndola a ella entre sus brazos.

De la sorpresa, se aferró a su cuello con una de sus manos, este soltó una pequeña risa, y se separó de su hombro.

Pese a la oscuridad que había, sus ojos parecían haberse acostumbrado a la misma, pues distinguió el verde de los suyos. Se quedaron un rato mirándose a los ojos uno al otro.

No supo cuanto tiempo llevaban en esa posición, pero la aparición de una luz la hizo abrir y cerrar los ojos unos instantes:

-¿Qué hacéis en mitad del pasillo a oscuras?

La voz de Sirius, la hizo reaccionar por completo, y no fue a la única, pues él, se giró completamente perdido, sin dejar de sostenerla en sus brazos, ambos miraron hacía Sirius.

Este tenía la varita en alto apuntando hacia ellos, en cuanto recibió sus ojos grises en ella, se percató de que aún tenía una mano alrededor del cuello de Potter y otra sobre su pecho.

Rápidamente se movió para que la soltara, este no opuso resistencia para ello, es más parecía deseoso de soltarla, lo miró de reojo y se percató de que parecía confuso.

-Me caí, y él se ofreció a llevarme a mi cuarto.

-Entiendo, será mejor que ambos os acostéis ya.

Potter, sin ni siquiera mirar a uno u otro obedeció en el acto, ingresó en su cuarto y cerró la puerta tras él, no parecía encontrarse muy bien.

Ella bajó la mirada al suelo y se encontró con que en este había un colgante, se agachó a cogerlo y descubrió que se trataba de un gira-tiempo, ¿qué hacía Potter con un objeto como aquel?

Se incorporó para entrar en su cuarto, cuando sintió que la obligaban a girar:

-¿Qué crees que estabas haciendo?

Sirius la miraba molesto, lo miró por unos instantes y declaró:

-¿A qué te refieres?, ya te dije que me caí y él me…

-¿Por eso estabas apunto de besarlo?

Se sonrojó de forma inmediata y negó:

-Yo no estaba a punto de besar a nadie, nunca se me ocurriría besar a Potter.

Sirius apretó su agarre unos instantes para luego soltarla, parecía haber pensado mejor lo que estaba diciendo, molesta, entró en su cuarto y cerró la puerta, se apoyó en esta y respiró hondo, seguidamente se mordió el labio inferior.

¿Cuándo se habían acercado tanto?, ¿en qué momento había dejado de observar sus ojos?, si Sirius no hubiese aparecido en ese momento, ¿los habría encontrado besándose tal y como decía?

Negó, eso era imposible, ni mucho menos, ella nunca besaría a ese indeseable, nunca.

¿Qué estaba tramando Potter?, ¿por qué actuaba tan diferente?, ¿qué podía haberle sucedido en esos cuatro meses que no había estado por allí?

Confusa, se acercó a su cama, se sentó y miró el gira-tiempo que sostenía en su mano, lo repasó con una mano y tras unos instantes se tumbo, con el gira-tiempo en su mano y pegado a ella, quedó completamente dormida.

Algo que no notó en ese instante, es que todo su miedo se había esfumado, en el preciso instante en el que él, la había abrazado, haciéndola sentir segura, como pocas veces se había sentido en el pasado.