Naruto no me pertenece.
Shikamaru había perdido la cuenta ya. Y era un genio. Pero cuando se trataba de Kiba Inuzuka, su mente simplemente no podía trabajar bien.
Había perdido la cuenta de las sesiones de entrenamiento que había tenido con el Inuzuka.
Había perdido la cuenta de las veces que tuvo que arrastrar al Inuzuka al hospital cuando Shino no estaba presente.
Había perdido la cuenta de las risas que Kiba soltaba cuando hacía una broma con Naruto.
Había perdido la cuenta de los ceños fruncidos de Kiba cuando él regresaba herido.
Había perdido la cuenta de las veces que había perdido la cuenta.
¿Cómo rayos llegó a esto?
Se enamoró perdidamente de Kiba Inuzuka. Pero no entendía cómo, cuándo. Amaba su risa, su personalidad ruidosa, su deseo de tener aventuras y misiones, su orgullo de ser ANBU finalmente. Sinceramente, ni siquiera recordaba cómo habían acabado como amigos.
Shikamaru era una persona reservada. Apenas socializaba con su generación y, cuando lo hacía, lo hacía por petición de Ino y Chouji, sus dos mejores amigos, con quienes creció prácticamente desde los pañales. En primer lugar, ¿cómo tuvo su primera sesión de entrenamiento con el chico perro? Ah. Ino.
Flashback
Shikamaru miraba perezosamente las nubes. Era un día nublado, pero no parecía que fuera a llover.
-¡Vamos a comer, Shikamaru!
-Problemático...- pero no se movió. Ino entendió. Shikamaru no tenía hambre.
-Entonces te obligo a que entrenes con el próximo ninja que aparezca aquí. Sabré si no lo haces.- la rubia no dio lugar a discusión. Shikamaru no lo demostró, pero una Ino molesta era demasiado problemática y lo podía poner nervioso. Así que decidió hacerle caso. Esa mujer era un peligro para la humanidad. Pasaron un par de horas sin que nadie pasara, hasta que sintió un chakra levemente familiar. Dos chakras, mejor dicho. Reconoció a Kiba Inuzuka y a su perro, ¿cómo era? Ah, Akamaru. Luego logró reconocer a Shino Aburame, el novio de Hinata. Una chica tímida y alguien que no habla. Se preguntó cómo llegaron a ser un asunto...
Los dos ninjas, con título ANBU recientemente adquirido, se dirigían al campo de entrenamiento donde estaba el Nara. Shikamaru los miró fijamente.
-Inuzuka.- llamó. Kiba lo miró con una ceja alzada- ¿Te importaría ayudarme a entrenar?- lo había visto primero a él, después de todo. Todavía recordaba la amenaza implícita de Ino. El chico perro pareció extrañado, pero asintió con un rubor. Shikamaru se levantó- Gomen si te dejé sin contrincante de entreno, Aburame-san.
-Shino. Y está bien, puedo ver.- contestó el chico insecto, sentándose cerca de donde Shikamaru había estado hasta hacía unos segundos.
Acabaron los dos sudorosos y jadeantes. Shikamaru sonrió. Kiba era un digno rival, al fin de cuentas.
-Deberíamos repetirlo algún día.- comentó Kiba con una sonrisa. Shikamaru simplemente asintió.
-Si no es demasiado problemático.- miró la hora y maldijo, desapareciendo en un 'puf', dejando a un Inuzuka extremadamente confundido.
Fin de Flashback
Sinceramente, no había sido la gran cosa. Pero la cara confundida de Kiba era adorable. Sin mencionar el rubor.
-¡Hey, Nara-san!- hablando del rey de Roma...
-Inuzuka, ¿tan problemático es decir mi nombre?- gruñó perezosamente el Nara. Kiba enrojeció.
-Gomen...
-¿Pasó algo?
-Quería... decir...- vaciló, pareció pensar- ¿Entrenamos?- Shikamaru notó por el lenguaje corporal y el nerviosismo que Kiba quería decir otra cosa. Kiba nunca se ponía nervioso al preguntar eso. Aunque sonaba tentador, negó.
-Lo siento, Inuzuka, debo salir de misión de unos minutos.
-¿Con tu equipo?
-Solo.- no diría que era rango A. Por alguna razón, simplemente no quería preocuparlo, aunque nada le decía que efectivamente Kiba se preocupaba por él. Era un ANBU, después de todo, así que todos deberían saber a qué atenerse con misiones para un ANBU. Vio a Kiba a los ojos, y no pudo evitarlo. Se levantó, y le dio un beso en la frente- Te veré en dos semanas, Inuzuka. Más te vale que estés aquí para entrenar...
-H-Hai...- tartamudeó Kiba, y el Nara desapareció.
2 semanas después
Kiba paseaba impacientemente cerca de la entrada a Konoha. Estaba preocupado. ¿Y si Shikamaru no volvía? ¿Y si algo malo había pasado? Había oído de uno de su equipo que la misión que Tsunade le había dado esta vez era especialmente peligrosa. Rango A. ¿Por qué Shikamaru no le dijo? ¿No confiaba en él? Se habían hecho amigos, ¿no? Los amigos se dicen eso.
Deja de engañarte, Kiba. Lo quieres como algo más que un amigo...
Pero ni siquiera sabía si le gustaba al Nara. Sabía que era gay. Toda Konoha lo sabía. También todos sabían que él mismo era gay. Pero nadie decía rumores de Shikamaru respecto a alguien. Nadie sabía si había tenido novios, nadie sabía si le gustaba alguien. Ni siquiera sus mejores amigos. ¿Qué tipo de mejores amigos no saben si a su mejor amigo le gusta alguien o no?
Decidió no darle vueltas. Ino le había dado miradas muy extrañas últimamente, Kiba se preguntó si tenía algo extraño en su cara.
-¡Ninja herido!- las palabras de Kotetsu lo sacaron de sus pensamientos, y reaccionó. Fue a la entrada.
Que no sea la máscara de ciervo. Que no sea la máscara de ciervo...
-¡Es el ciervo!- maldición. Kiba salió a su encuentro. No detectó casi nada de chakra en su cuerpo, y no necesitaba ser ninja médico para saber que Shikamaru estaba mal. Tenía algo así como cataratas de sangre saliendo de su cuerpo. Lo tomó en brazos y lo llevó rápidamente al hospital, antes de que Izumo o Kotetsu se dieran cuenta.
Apenas entró, varias enfermeras gritaron con horror. Sakura fue la primera en reaccionar, era la mejor médico, después de todo. Dio mil órdenes, y logró quitarle Shikamaru a Kiba.
-¿Cómo está?- preguntó Kiba a la pelirrosa apenas ésta entró a la sala de espera. La chica sonrió.
-Sólo fue una herida de hacha en la espalda, pero se recuperará bien... creo que está despierto, ¿lo quieres ver?
-Sí.- ni siquiera se dio cuenta de lo que había dicho hasta que estuvo en la puerta número 248. Tomó aire y entró, cerrando tras de sí. Shikamaru parecía dormitar, pero abrió los ojos al oír que alguien entraba. Vio a Kiba y sonrió ligeramente.
-Inuzuka...
-Kiba. Dime Kiba.- musitó el menor. Shikamaru sonrió.
-Kiba. ¿Qué... qué haces aquí?
-Te traje.
-Así que tú eras ese olor de perro.- Shikamaru sonrió. Kiba enrojeció- No pasa nada. En realidad hueles a lavanda... y es delicioso...- Shikamaru cerró unos segundos los ojos. Kiba se ruborizó más profundamente, pero se sentó en el sillón al lado de la cama del Nara.
-¿Por qué no me dijiste que era rango A?- musitó.
-No... no quería preocuparte. Sé que puede sonar idiota... pero... no sé...
-Serás baka. Me preocupé más. Me enteré por uno de tu escuadrón, y pensé... pensé que no confiabas en mí... y... yo...- tomó aire y cerró los ojos para evitar que las lágrimas que se habían comenzado a acumular en sus ojos salieran. Sintió la mano fuerte de Shikamaru sobre la suya.
-Te confiaría mi vida. Pero la última vez entraste en pánico y comenzaste a protestar a Tsunade de que me daba misiones demasiado peligrosas...- Shikamaru rió un poco. Kiba se ruborizó. ¿Acaso sólo podía reaccionar así con el Nara?- Y no podemos tener a uno de los mejores ANBU castigado como bebé por ser tan insolentes con la Hokage, ¿o sí?
-¿Quién?
-Tú. Te subestimas...- suspiró el Nara- Kiba... ¿puedo preguntarte algo?
-Claro.
-¿Y me prometes que no me odiarás?
-¿Cómo podría odiarte?
-Prométemelo.
-Lo prometo.
-Te amo...- hubo un momento de silencio que se sintió eterno. Luego, Shikamaru, dispuesto a dormir, sintió unos labios sobre los suyos.
-Te amo, Shikamaru.- musitó Kiba. Las lágrimas finalmente salieron- Jamás me hagas algo así, baka. Pasé un infierno preguntándome si estabas bien...
Shikamaru había perdido la cuenta de las veces que Kiba y él se habían besado desde aquel día. Pero, sinceramente, no le importaba ya. Lo único que importaba es que tenía al hombre que amaba en sus brazos, dormido, en su cama. Y ese hombre lo amaba de vuelta.
Shikamaru había perdido la cuenta de las veces que le había dicho a Kiba "te amo". Pero, sinceramente, no le importaba. Porque por cada vez que lo decía, obtenía un "yo te amo más" de parte de su lindo cachorrito...
