8º- Reuniones familiares:
No había pegado ojo en toda la maldita noche, Hermione en esos momentos debía estar odiándolo más que nunca, ¿en qué estaba pensando cuando la cargó en brazos?
Se miró ambas manos y las apretó entre sí, echó una mirada hacía la puerta de su habitación, ¿salía?, si lo hacía, estaba firmando su sentencia de muerte, también estaba el hecho de que Sirius era quien lo había visto con ella en brazos.
Recordaba a la perfección su advertencia, y lo que menos quería era que este se enfrentara a él, ¿por qué tenía que ser todo tan complicado?, se llevó ambas manos a la cabeza y se despeinó el pelo, aunque no creía que pudiera ser posible que se despeinara aún más.
Respiró hondo y se puso en pie, ocultándose no iba a conseguir absolutamente nada de nada, ¿desde cuando era un maldito cobarde?, desde el instante en que Sirius parecía querer fulminarlo la noche pasada.
Camino hasta la puerta y cogió el manillar, comenzó a girarlo y se detuvo, ¿cómo podía acercar se Sirius?, necesitaba hablarle, que este dejase de tratarlo como lo hacía, pese a que era consciente de que se lo merecía.
Pero mientras Sirius le impidiese acercarse a Hermione, más complicado sería para él poder hablar tranquilamente con ella, y después de lo que vio la noche anterior, necesitaba estar cerca de ella, saber que le había pasado, intentar ayudarla a como diera lugar.
Abrió la puerta y comenzó a caminar por el pasillo, no pudo evitar repasar las paredes con cuidado, esas eran las mismas que había ayudado a limpiar, él, sus amigos, algunos miembros de la orden y Sirius.
Al llegar a las escaleras se encontró con que no era el único que bajaba:
-¿Qué tal dormiste?
Miró a su James desconcertado y tras unos segundos, se encogió de hombros, ¿por qué le hablaba como si nada hubiera pasado el día anterior?, se percató de que llevaba el brazo derecho en cabestrillo y eso lo desconcertó:
-¿Te heriste ayer en la batalla?
Preguntó preocupado, James miró su brazo y sonrió de medio lado:
-Cosas del oficio, ¿y tú, saliste bien?
-Algunos cortes, pero me curaron con una pomada.
Este asintió y comenzó a bajar sin añadir nada más, se quedó parado viéndolo bajar, ¿cuántas veces se había imaginado a la persona que ahora caminaba ante él?, ¿cuántas había deseado poder hablarle?
Y justo cuando el deseo se concedía, no sabía que decir o como actuar, era un completo idiota.
Negó y bajó tras él, al llegar a la cocina, detectó cierta tensión en el ambiente, la cual se disipo en cuanto entró por completo:
-O Harry, solo eres tú.
La mujer que le hablo, contaba con un cabello corto y negro, sus ojos eran marrones y su cara redondeada, era una mujer bella, no obstante lo más destacado de ella, era la dulzura de su mirada, esa mujer trasmitía confianza cuando te miraba.
Lo había llamado Harry, lo que quería decir que lo conocía, no obstante, y pese a que le sonaba, no la ubicaba del todo.
Además, ¿qué era eso de solo eres tú?, se acercó al mueble y rebuscó en el mismo un baso, en cuanto lo tuvo, contempló la cafetera y frunció el ceño, odiaba el café, pese a que su mejor amiga lo tomaba a menudo, sobre todo cuando era época de exámenes.
Cuando lo obligaba a acompañarla, él siempre pedía el que llevaba algo de cacao, pero en casa prefería un chocolate o un simple vaso de leche, eso preferible al sabor amargo del café.
Al ver que no encontraba por ninguna parte ni el azúcar ni el chocolate, buscó a Sirius con la mirada:
-¿Dónde tienes el chocolate o el azúcar Sirius?
No se percató de la mirada extrañada que recibía por parte de Lily, James y sobre todo de Sirius, pues era el único que había notado el detalle de que Harry, había ido exactamente al lugar donde se encontraban guardados los vasos sin ni siquiera preguntarle donde estaban.
-En la alacena, pero ten cuidado porque…
-Sí, Kreacher.
Hizo un ademán con la mano quitándole importancia a ese detalle y se acercó a la misma, agradeció que el maldito elfo no estuviera, la verdad es que lo que menos deseaba era ver a ese despreciable. Pese a lo que Dumbledore le había dicho, no podía sentir aprecio por este, pero tampoco cometería los mismos errores.
En ese momento Sirius estaba con él y más importante, el elfo no había hecho nada contra él, no sabía la relación que ellos dos tendrían, más no creía que variara mucho de la anterior, pues la infancia de Sirius había sido la misma después de todo.
Una vez encontrado lo que buscaba, se preparó el desayuno y se sentó a la mesa, evidentemente James y Lily intercambiaron una mirada de desconcierto absoluto. Estaba removiendo el contenido de su vaso cuando varias personas hicieron presencia en el lugar.
Miró hacía la puerta y cuando sus ojos vieron entrar a Hermione, un cosquilleo extraño lo recorrió. Ella sonreía de medio lado, venía en compañía de Neville y Luna, Ginny los seguía desde atrás.
No obstante cuando sus ojos y los de ella hicieron contacto, se quedó como idiota mirando hacía ella, la sonrisa se borró de sus labios, pero no apareció la mirada de rencor que solía dedicarle cada mañana.
Ella apartó la mirada de él y siguió hablando con Luna, como idiota la siguió con la mirada, hasta que un grito proveniente de Neville lo sacó de su observación:
-Habéis vuelto.
Miró a su compañero, y se sorprendió al verlo abrazar a la mujer que él había estado antes observando y más cuando el hombre que la acompañaba los abrazó a ambos a la par.
-Os he echado mucho de menos, la abuela me dijo que no tardaríais y sin embargo fueron tres años.
-Lo sentimos mucho Neville, pero la misión se alargó más de la cuenta, pero ya estamos de regreso.
-¿Volverán a casa?
-En realidad habíamos pensado en pasar las vacaciones que restan aquí, en casa de Sirius hasta que encontremos una nueva casa.
Neville asintió, y él se sintió estúpido de repente, y también feliz por él. Al menos uno de sus conocidos parecía haber salido ganando con el cambio efectuado. Pues ya sabía por que le sonaba esa mujer, la había visto cuando fue a visitar al padre de Ron a San Mungo, era la madre de Neville.
Ver a este hablar y sonreír de ese modo le hizo sentirse de algún modo incómodo, miró de reojo hacía donde Lily y James se encontraban y sin pensar se puso en pie y se marchó.
¿Por qué su relación con ellos no podía ser igual?, ¿por qué todo debía ser tan complicado y diferente?, temía acercarse a ellos, no podía negar que también tenia otros inconvenientes, pero no podía dejar de pensar que no merecía nada de eso.
Era idiota, se había imaginado que se quedaría en ese lugar, que conseguiría arreglarlo todo y así ser feliz al fin, pero no era posible, debía regresar, no podía ser tan egoísta, no podía dejar la vida de Ron y Ginny así, tampoco la de Hermione.
Solo su nombre lo hizo sentirse incómodo, qué estupidez, ¿por qué pensar en ella en el mismo grado que Ginny lo hacía sentirse idiota?
Quizás porque el valor de Hermione para él era superior, era cierto que tener a Ginny lejos, pero viviendo bajo el mismo techo le estaba afectando en cierto modo, se suponía que ella era su novia antes, pero ahí también parecía tenerle algo de rencor, no obstante no era como el rencor del resto.
Ella había estado con él, habían sido pareja, pero él le había sido infiel con alguien, y después se lo había dicho riéndose de ella en mitad de la sala común, dejándola en ridículo y humillándola.
Sin duda ese era un agravio grave para una persona que estaba orgullosa de su reputación, algo que no había cambiado.
Ginny, seguía siendo popular, no obstante, no hasta el grado que él había llegado a serlo.
¿En qué estaba pensando cuando quiso convertirse en el centro de atención de todo Hogwarts?, es más, ¿cómo era posible que su compinche fuese Malfoy?
-¿Qué te sucede?
Escuchar la voz de Luna lo sacó de sus pensamientos, la miró y seguidamente miró a su alrededor, se encontraba en la sala donde estaba el árbol genealógico de la familia Black.
-Nada, solo estaba pensando.
-¿Quieres contármelo?, soy buena escuchando.
Sonrió a sus palabras y acercando su mano a una quemadura del tapiz, suspiró y declaró:
-¿Sabes lo que significa esta quemadura?
Luna negó a su pregunta, él, repasó la misma y suspirando declaró:
-Aquí debía rezar el nombre de Sirius, pero sus padres lo echaron de casa a los diecisiete, lo tacharon de traidor y cuando alguien es expulsado de la familia Black, su nombre es quemado en este tapiz.
Él, fue a vivir con mis abuelos y mi padre.
Luna miró hacía el mismo y señaló una de las quemaduras que él había intentado no mirar:
-¿Quién iría en ese lugar?
Suspiró y posó su mirada en la misma, se quedó un momento callado y después dijo:
-Andrómeda, es tía de Draco, hermana de Narcisa Malfoy y de la despreciable de Lestrange.
Según Sirius me contó, era su prima favorita, ella compartía sus mismos ideales, fue tachada del árbol porque se enamoró de un muggle o hijo de muggles, Tonks era su apellido.
Ambos tienen una hija, Nymphadora Tonks.
Decir su nombre lo hizo sentir algo incómodo, ¿qué sería de ella?, estaba seguro de haberla reconocido la noche anterior, pero no había podido percibir el estado de ella.
Sin Remus vivo, ¿qué le quedaba a Tonks?, ¿le había arrebatado a esta toda su felicidad?, Luna no volvió a preguntar, parecía meditar algo, no obstante, tampoco se fue de su lado:
"OPV"
Tras observar detenidamente la actitud de Harry en la cocina, no pude evitar pensar que a este le pasaba algo extraño, cuando Luna se marchó tras él la seguí, me percaté de que entraba en el salón y me decidí por acercarme al mismo.
Luna era amiga de Hermione, pero parecía estar comenzando a llevarse bien con Harry, ¿era posible que ella lo estuviese cambiando?, ¿Qué fuese la causante de que este se comportase tan diferente?
Si ese era el caso, le debían mucho a la muchacha. Estaba por entrar en la sala cuando escuchó la voz de él:
-¿Sabes lo que significa esta quemadura?
Escucharlo preguntar por las quemaduras del tapiz lo desconcertó, ¿qué podría interesarle a él del mismo?, ¿por qué le preguntaba a esa chica, si ella no podía tener conocimiento de algo tan personal de su familia?
-Aquí debía rezar el nombre de Sirius, pero sus padres lo echaron de casa a los diecisiete, lo tacharon de traidor y cuando alguien es expulsado de la familia Black, su nombre es quemado en este tapiz.
Él, fue a vivir con mis abuelos y mi padre.
Se quedó congelado, ¿cómo sabía él todo eso?, nunca se lo había contado, puede que James le hubiese dicho que había vivido con sus padres, pero este desconocía lo de que los nombres eran quemados en el tapiz.
¿Cómo podía ser que Harry lo supiera?
-¿Quién iría en ese lugar?
Luna lo hizo prestar atención, se asomó y descubrió que señalaba el nombre de Andrómeda, vio como Harry miraba fijamente la quemadura, y seguidamente escuchó como decía:
-Andrómeda, es tía de Draco, hermana de Narcisa Malfoy y de la despreciable de Lestrange.
Según Sirius me contó, era su prima favorita, ella compartía sus mismos ideales, fue tachada del árbol porque se enamoró de un muggle o hijo de muggles, Tonks era su apellido.
Ambos tienen una hija, Nymphadora Tonks.
¿Qué él le había dicho?, ¿cuándo?, se quitó del marco de la puerta y se apoyó en la pared, desde hacía tres años que había regresado, no recordaba haber hablado con este de nada de eso, quizás ese fuese el problema, no recordaba, ¿se habría emborrachado en alguna ocasión?
No, o eso creía, tendría que preguntarle a James, sí, eso haría, si había bebido, James, lo sabría sin duda.
Estaba tan concentrado en recordar alguna ocasión en que hubiesen hablado de ello, que cuando James se acercó a él no se percató.
"OPV"
Estaba seguro de que era la primera vez que veía a Harry prepararse el desayuno él mismo, y según le había dicho Lil, ella también. Tampoco recordaba que Harry conociera la casa de Sirius tan bien y mucho menos que tomara atención al nombre de un elfo domestico.
Lily no había querido que ellos tuvieran uno, decía que ella contaba con dos buenas manos para hacer las cosas y que no admitía tener sirvientes. Eso le había costado algo caro, pues el elfo de sus padres, había tenido que pasar a formar parte de Hogwarts.
Al ver a Sirius perdido y apoyado en la pared, sonrió de medio lado, pocas veces podía pillar a este tan confuso, lo que implicaba que no podía gastarle alguna buena broma como era su costumbre.
Sacó su varita y lentamente se acercó a su amigo, se colocó a su lado y susurro su hechizo, estaba en ello cuando decidió fastidiarle. Llevo una de sus manos hacía el cuello se su amigo y acercándose a su oído:
-DESPIERTA.
Sirius brincó del susto y se apartó de él, al mirarlo, se llevó una mano a su oído:
-¿James! –se quedó un momento mirándolo y después añadió: -Tengo una pregunta para ti.
-Tú dirás.
Dijo, Sirius se quedó un momento callado tras lo que dijo, mientras se llevaba una mano a su cuello y se rascaba:
-¿Tú recuerdas la última vez que me emborraché?
Esa pregunta lo pilló de sorpresa, ¿por qué le preguntaba eso?, si mal no recordaba, la última vez, había aparecido en su casa delirando sobre estar perdido.
-Sí, hace cosa de un año, ¿no recuerdas que cuando te pregunté por qué estabas perdido, me juraste que no volverías a beber en tu vida?
Este asintió, y pasó de rascarse el cuello, a rascarse los brazos, eso lo hizo aguantarse una risita:
-¿Sabes si hable con Harry de algo en especial?
¿Qué le pasaba a Sirius?, parecía realmente desconcertado:
-No, Harry no estaba esa noche en casa y te marchaste bien temprano, ¿por qué la pregunta?
Este se quedó callado un momento y seguidamente lo miró fijamente y preguntó:
-Dime una cosa James, ¿por qué son las quemaduras del tapiz del árbol genealógico de los Black?
Miró de reojo a la sala y seguidamente a él, ¿a qué venía que le preguntase eso, si sabía de sobra que nunca se lo había querido contar?, recordaba habérselo preguntado de más pequeños, él y Remus, pero este esquivó la pregunta.
Con el paso del tiempo, se habían olvidado de ello, y nunca más habían vuelto a preguntar nada al respecto, más porque se les había olvidado que por otra cosa. ¿Se lo diría en esa ocasión?, lo vio rascarse con más ahínco y se arrepintió de su broma.
Ahora nunca lo sabría:
-No lo se, recuerdo que alguna vez tocamos el tema, pero nunca nos dijiste.
Este asintió a sus palabras y frunció el ceño:
-Eso creía recordar yo.
-¿Qué quieres decir?
Escuchó la voz de Harry, ambos miraron a la puerta de la sala y vieron a Luna tirando del brazo de Harry, mientras este luchaba por soltarse:
-Muy buenas, Harry y yo nos marchamos a dar una vuelta.
Asombrado ante las palabras de la chica, no fue capaz a decir una palabra, al menos hasta que Harry se detuvo y se quedó mirando a Sirius extrañado:
-¿Sirius?, ¿qué te ha pasado?
-¿A qué te refieres?
Escuchó que preguntaba este sin entender y sin dejar de rascarse:
-Estás rojo como un tomate y juraría que tienes ronchas, ¿no te has dado cuenta de que no paras de rascarte?
Sirius al fin pareció caer en la cuenta de ese hecho y paró en seco, se miró ambos brazos y seguidamente lo miró a él:
-JAMES.
-Creo que hoy a Lily llamarme, ¿tu no Harry?
-¿Se lo has hecho tú?
Escuchó que preguntaba su hijo, sonrió de medio lado y le guiñó un ojo en forma cómplice, no obstante, Harry no siguió su gesto, lo miraba como si fuera la primera vez que lo veía actuar así, parecía debatirse entre reírse o lamentar el estado de Sirius.
Sirius, volvió su atención a su mejor amigo, y consiguió apartarse a tiempo de que este le cayera encima. Salió corriendo de allí mientras reía divertido, escuchó como Luna le decía algo a Harry, y como este miraba a Sirius correr tras de él.
¿Por qué su hijo parecía seguir a Sirius en todos sus movimientos?
No se paró mucho a pensarlo, pues si no este lo alcanzaría, escuchó las voces de Lily riñéndolos por comportarse como completos idiotas y las risas del resto. Supo cuando Sirius se libró de su hechizo, pues este comenzó a correr más rápido aún, en su huída casi y atropella al elfo domestico de su amigo, lo que le granjeó unos cuantos insultos poco habituales en un elfo.
"OPV"
-¿Y eso Harry?, ¿qué se supone que venden ahí?
Suspiró agotado, llevaba toda la mañana corriendo por las calles cercanas a la casa de Sirius en Grimmauld Place, Luna, parecía una niña pequeña viendo escaparates, ahora se encontraban ante la tienda de juguetes más grande que él nunca hubiese visto, Luna insistió en entrar en la misma y le dio gusto, después de todo, sería la primera vez que vería una de esas.
Sus tíos nunca lo habían dejado acompañarlos a las tiendas, y menos a una que seguro le gustaría. Nada más entrar se quedó asombrado de la envergadura de la misma, su acompañante, también, más no por el tamaño, sino por la cantidad de cosas que no conocía.
Luna lo llevó de un lado a otro de la tienda, preguntando entusiasmada sobre uno u otro juguete, había veces, que él mismo debía leer las cosas que las cajas traían, pues ni él sabía para que servían.
Ambos escucharon como sonaba una gran campanada, al mirar hacía el lugar de donde venía tremendo escándalo, se sorprendieron mirando un reloj enorme que había allí. Luna quiso acercarse más para verlo mejor, y ambos vieron como este pertenecía a lo que parecía ser un scaletrix.
Un hombre que se encontraba allí, les ofreció unos mandos para participar en la carrera, estaba por reusar la invitación, cuando Luna entusiasmada acepto.
La vio coger el mando y preguntar como funcionaba, el hombre le explicó todo pacientemente y él no pudo dejar de reír al escuchar algunas respuestas y preguntas de Luna.
Nunca pensó que ella fuese así, pero le agradaba saber que podía contar con ella, que era una amiga después de todo. Ella había decidido que salieran de la casa de Sirius, según le había explicado, creía que en la casa habitaba una de sus extrañas criaturas que le estaba haciendo sentirse tan mal.
Lejos estaba ella de saber a qué se debía su mal. Ver a su padre actuar de forma tan poco adulta lo había pillado por sorpresa, ¿así hubiese sido la relación de Sirius y él aún de mayores?
Él creía que su padre había madurado, pero era evidente que no había podido perder su vena de bromista, pese a que esa vena le traería demasiadas complicaciones a su hijo en el futuro.
No obstante, no podía negar que verlo así le había hecho sentir bien también.
Echó tres carreras con Luna y otros más que se reunieron a su alrededor, la verdad es que se lo pasó en grande, pero el gran reloj de encima de ellos volvió a sonar. En esta ocasión ambos miraron la hora que rezaba en el lugar.
-¿Las tres de la tarde ya?
Escuchó que ella decía, él mismo se sorprendió de la hora que era:
-Luna, salimos de casa a las diez, nos van a matar.
-Nosotros avisamos que salíamos.
-Pero no por cuanto tiempo, ni siquiera dijimos a donde íbamos.
Luna frunció el ceño y tras devolverle el control remoto al hombre, se despidió de él y declaró:
-Pues regresemos, pero tenemos que repetir esta salida, he aprendido mucho del mundo muggle, no sabía que tú, conocieras tanto del mismo.
No dije nada, salimos de la tienda y nos dirigimos a la casa, una vez en las escaleras de la misma, decidí decir:
-Viví con mi tía Petunia en el mundo muggle, Luna. Hasta que no cumplí los once años no supe nada del mundo mágico.
Eso pareció sorprenderla demasiado, me miró durante unos segundos a la par que yo llamaba a la puerta, en el mismo instante en que ella decía:
-¿Y por qué no estabas con tus padres?
La puerta de la casa se abrió y quien me recibió me dejó clavado en el sitio, ¿cómo era posible?
-Bienvenido a casa.
"OPV"
Terminó de vestirse y se miró en el espejo, pantalón vaquero, camiseta de tirantes (hacía mucho calor como para andar con más ropa encima), unos tenis de zapatillas y su cabello de color negro con mechones morados, se lo había dejado algo más largo de lo que acostumbraba a tenerlo, pero le agradaba el cambio.
Además, debía verse presentable para la reunión familiar, sonrió ampliamente y declaró:
-Estas que rompes.
-Al menos debo reconocer que tienes gusto con lo que respecta a la ropa.
La voz de su primo la hizo mirar a este a través del espejo, sonrió ante como estaba vestido él, sin duda el negro era su color.
-Tú tampoco te ves tan mal como me temí, después de todo debemos dar una buena impresión.
-¿Por qué tan empeñada en venir?
-Tú eres un favor jovencito, es evidente que ahora llega el momento de pedir yo uno.
-Potter no creo que haga tratos.
-Si los hace Draquito, así que por ello no te preocupes.
-¿Os queda mucho?, no tengo ganas de alargar esto por mucho tiempo.
-Sabemos que estás impaciente por ver a tus hermanos Charley, pero no metas prisa a una mujer cuando se está arreglando.
Este frunció el ceño y se cruzó de brazos, la verdad es que los Weasley eran bastante atrayentes, ese cabello de ellos y esos ojos tan expresivos, su hermano Bill era mucho más guapo, pero había conocido a esa francesita en Francia, cuando fue por viaje de trabajo.
No obstante al principio no se llevaron demasiado bien, pero la chica tenía buenos recursos y al final consiguió cazar al chico. No entendía porque Charley no había buscado aún alguien con quien estar, aunque si se tenía en cuenta la situación actual, ¿quién pensaría en unirse a otra persona sentimentalmente?
-Ya estoy lista.
Dijo tras pintarse un poco los labios, se giró a mirar a ambos chicos y sonrió ampliamente:
-Venga primito, llévame a conocer a tú apuesto amigo.
Cogió el brazo de Malfoy y el otro de Charley y juntos emprendieron el camino hacía fuera de la casa. Según le habían dicho, todos habían terminado viviendo en casa de su tío Sirius, sonrió aún más, ¿qué cara pondría este cuando la viera?
Al estar en la calle, ella sujeta del brazo de Draco, cerró los ojos y los tres desaparecieron del lugar, para quedar justo enfrente de la siniestra casa.
-Nunca me ha gustado esta maldita casa.
Dijo con desdén, Draco, se estremeció a su vez:
-A mí me amenazaban de pequeño con dejarme en casa de la abuela si hacía muchas de las mías.
-¿Ni siquiera tú le caías bien?, pero si es evidente que eras de su clase.
-Según ella, había algo torcido en mí, decía que nunca podría ser algo memorable para la familia, lo peor era que me lo llegué a creer.
-Es una suerte que solo pisara esta casa una vez con siete años y no haya tenido que regresar.
-Créeme lo es.
-Me encantan que compartan recuerdos entre ustedes, pero aquí parados parecemos estúpidos.
-¿Qué hora es cascarrabias Charley?
-Creo que las tres y cinco.
Esta asintió, seguramente se encontrarían reposando la comida, sonrió, puede que les causase una indigestión.
Se acercó con Draco a la puerta y este llamó a la misma, tras un poco de jaleo del interior la puerta fue abierta, quien la abrió fue Granger, esta los miraba enfadada, aunque de un momento a otro cambió su expresión por una de sorpresa:
-¿Malfoy?, ¿Charley?, ¿qué hacéis aquí y juntos?
-Veníamos a…
-¿Es Harry?, me va a oír, ¿cómo se le ocurre marcharse sin avisar a dón…?
Su tío apareció tras Granger y dejó la frase sin terminar, su vista se posó en ella en el acto, y pese a que sonrió con cierta alegría y de forma desenfadada, se encontraba nerviosa por la reacción de este.
No obstante, algo más la hizo delegar su nerviosismo al olvido, sentir que Draco Malfoy, a su lado, se tensaba al ver a su tío enfrente de ellos. ¿Podría existir algún problema entre ellos?
-¿No me darás permiso para entrar?
Dijo sin más, su tío pareció salir de su asombro pues cerró la boca y declaró:
-Por supuesto que sí, pasad.
Él y Granger se apartaron para dejarlos pasar a los tres, en cuanto la puerta se cerró, por las escaleras aparecieron los dos hermanos de Charley que permanecían en la orden.
Bill se congeló en las escaleras, mientras que la pequeña Ginny, sonrió de oreja a oreja y bajó rápidamente los escalones que la separaban de su hermano mayor.
-Charley, ¡qué alegría verte!
Se tiró a los fuertes brazos de su hermano que la recibió contento y ambos se fundieron en un fuerte abrazo.
-Te he echado de menos, enana.
Todos, parecían ver el saludo absortos, no obstante, no dejo de notar que Draco, miraba de su tío Sirius a Granger, intercalando miradas entre ambos. ¿Qué podía estar pensando Draco?
-¿Os quedáis a comer?
Escuché que preguntaba Ginny, desconcertada miré a mí alrededor:
-¿No comisteis aún?
-Faltaba gente por llegar.
Dijo Sirius de forma seca, eso me hizo entender que estaba molesto, sin duda esa visita me costaría cara, esperaba que al menos mereciera la pena.
El timbre de la puerta nos hizo a todos mirar hacía la misma, me giré sin más, no obstante quien abrió fue Draco. En cuanto este hizo eso, nos encontramos con Potter y una chica rubia, Lovegood creía recordar que se llamaba acompañándole.
Pese a que la chica, parecía en cierto modo asustada, no obstante el que perdió todo el color de sopetón fue Potter al mirar a Draco de frente:
-Bienvenido a casa.
Escuchó que decía Draco, y cuando lo miró se quedó extrañada, ¿qué significaba esa sonrisa en el rostro de este?
"OPV"
Potter no dejaba de mirarme, era evidente que algo le pasaba, parecía nervioso y no estar a gusto en el vestíbulo de la casa de su padrino. Eso lo obligó a mirar de reojo hacía este, el cual había cogido a su prima del brazo y se había alejado un poco para hablar con ella.
Se percató de que había alguien que no se separaba de al lado de Potter, Lovegood, mientras que los Weasley, en compañía de Granger, habían ido hacía la cocina.
Al ver que Potter le decía algo a la chica al oído, no se lo pensó, decidió seguirlo, era evidente que fuese lo que fuese lo que había pasado, tenía que ver con Potter, sino, ¿cómo era que Sirius Black estaba de regreso?
Al verlo entrar en una de las habitaciones de la segunda planta, no dudo en seguirlo al interior antes de que cerrara la puerta, este lo miró sumamente sorprendido:
-¿Qué haces?
-¿Qué más?, venir a hablar contigo.
Dijo simplemente y sin más se sentó en la cama tras quitarse la camisa negra que llevaba encima de la camiseta blanca. Potter, frunció el ceño y tras mirar la puerta, lo volvió a mirar a él, con cuidado se deshizo él también de una chaqueta que llevaba y la dejó caer en la silla:
-Tú dirás.
Dijo sin más, ambos se quedaron mirándose durante un buen rato, hasta que declaró:
-¿Quién mató a Albus Dumbledore?
Potter lo miró sin entender, y tras un momento declaró:
-Voldemort, solo que intentaba matarme a mí.
Sonrió, lo había pillado.
-¿Desde cuando dices su nombre?
-Temer a un nombre es…
-Incrementar lo temido, sí, lo sé, no necesito que me cites a la sabelotodo, Potter.
Este se quedó un momento mirándolo y tras fruncir el ceño dijo:
-Pues si ella ya te dijo esas palabras, no sé por qué debería temerlo.
-Siempre me has dicho que no lo temes, pero que prefieres no decir el nombre de alguien así.
Este se encogió de hombros quitándole importancia al hecho:
-Será mejor que bajemos, debemos ir a comer.
Se giró dándome la espalda y yo me puse rápidamente en pie y sacando mi varita se la coloqué en la espalda, este se detuvo en seco:
-¿Crees que es buena idea darme la espalda Potter?, no creo que necesites que te recuerde quien soy yo.
-¿Quién eres tú?, creí que mi amigo.
Dijo este con retintín y molesto:
-Creíste. –soltó una pequeña risita despectiva y retirando su varita se alejó unos pasos de él. Este al girarse contaba con su varita ya en mano:
-¿A qué estás jugando?
-¿Yo?, creo que a nada, la pregunta Potter, es, ¿con qué has estado jugando tú?
-¿De qué estás hablando?
-Hasta hace unos días, yo sabía que Black, tu amado padrino, había muerto por tú culpa, al casi finalizar nuestro quinto año en Hogwarts, y no obstante y si la vista no me falla y tampoco el oído, juraría, que se encontraba ahí abajo, en compañía de mi recientemente presentada prima, Nymphadora Tonks.
-¿Te encuentras bien?, me parece que te has debido golpear la cabeza o algo, ¿de qué me estás hablando?
Estaba nervioso, era evidente que sí sabía de qué le estaba hablando, y sin embargo, no parecía muy dispuesto a demostrarlo.
-Si quieres que juguemos a tú juego, de acuerdo, así lo haremos, ¿qué piensas que deberíamos hacerle a la asquerosa sangre sucia de Granger?
No hizo falta más y lo sabía, este era dinamita pura, solo necesitaba una chispa para prenderse, tan solo escuchar insultar a Granger bastaba para provocarlo.
-Malfoy te lo advierto, no se te vuelva a ocurrir…
-¿Qué dices Harry?, ¿qué es lo que no debo hacer?, pensé que era uno de tus juegos favoritos, torturar a los inferiores a nosotros, venga, tenemos una a muy buena mano, y más teniendo en cuenta que se cree superior a nosotros, es mejor mostrarle su…
El puño de este fue directo a su rostro, no obstante pudo esquivarlo a tiempo, menos mal que lo estaba esperando:
-¿Qué pasa?, ¿por qué ese carácter?, sé muy bien lo que te gusta Harry, desde tus juegos a bandos, hasta la humillación de la menor de los Weasley. Estaría bien humillar a alguna sangre sucia de una manera más completa.
Esquivó un nuevo golpe, pero el tercero no pudo conseguirlo, y cayó contra el escritorio del mismo, consiguiendo que algunas cosas que había en este cayeran al suelo, a la par que la silla también.
Enfadado devolvió el golpe, ambos se enfrascaron en una pelea, sin medir el ruido y sin importarles nada. Para él, el principal culpable, del declive de su padre, era Potter y no estaba dispuesto a dejarlo así.
Acabaron cayendo al suelo y aun así no se detuvieron, debido a su estado, Potter, consiguió quedar arriba y comenzar a golpearlo, no obstante, de un momento a otro, los golpes comenzaron a intercalarse con frases:
-¿Que quién mató a Dumbledore?, tú, tú, maldito miserable, tú eres el único culpable, tú y tus estúpidos intentos de matarlo durante todo el año, sino lo hubieses desarmado, ese despreciable de Snape, no habría podido matarlo.
Consiguió quitárselo de encima y lo empujó lejos de él, ambos cada cual en una esquina se miraron fulminándose con la mirada:
-¿Qué demonios has hecho?, ¿qué significa todo esto?
Recriminó furioso, este iba a abrir la boca cuando la puerta del cuarto se abrió, por esta entró un hombre de cabellos negros y ojos acaramelados ocultos tras unas gafas, miró a ambos sorprendido y declaró:
-¿Qué demonios os pasa a vosotros dos?
-Solo hablábamos.
Declaró Potter de mal talante:
-Sin duda, ¿desde cuando se habla a golpes?
-¿A qué has venido?
Dijo de forma seca, este a su vez frunció el ceño molesto por su contestación:
-Tú madre quiere saber si bajarás a comer o no.
Esa frase me dejó estático, ¿qué acababa de decir?, ¿tu madre?, ¿qué madre?, miré al tipo como si estuviese loco:
-¿Su madre?, ¿de qué está hablando este loco Potter?, ¿acaso no sabe que tus padres…?
-Bajaré ahora.
Cortó Potter de repente, mientras que el hombre ante mí, me miraba como si el loco fuese yo:
-¿Te encuentras bien Draco?, ya me dijo Nym, que tardaste un poco en recuperarte, también que no parecías entender por qué te había ayudado.
Me ha dicho que estuviste unos días diciendo cosas raras, ¿acaso pensaste que Dumbledore te dejaría desprotegido?, me encomendó a mí tu cuidado, sabía que eras gran amigo de mi hijo Harry y yo le aseguré que lo haría.
-¿De su hijo Harry? –sin poder creerlo miré a Potter en el suelo y seguidamente al hombre ante mí, ¿qué estaba pasando ahí?, volví mi mirada furiosa hacía Potter y lo que vi me dejó aún más petrificado.
¿Culpabilidad, desesperación?, ¿qué locura había cometido ese estúpido?, así que no había sido Harry Potter el que había mandado a mi prima en mi busca, sino James Potter.
Al no recibir una respuesta por mi parte este decidió decir:
-No tardéis demasiado, o todo el mundo se os echará encima.
Escuchó la puerta cerrarse y sin apartar la mirada de este declaró:
-¿Qué está pasando aquí Potter?, ¿cómo has traído de vuelta a Black y tus padres?, ¿Qué clase de magia utilizaste?
Enseguida apartó su mirada de él, lo vio apoyarse en la pared y maldecir, se limpió la sangre que le salía de su labio inferior y sin mirarlo declaró:
-Cometí una estupidez, fui a ver la casa donde habían asesinado a mis padres. –se calló unos momentos y apoyó sus brazos en sus rodillas, lo escuchó suspirar a la par que decía: -Mi vida no es un cuento de hadas Malfoy, tengo una misión, algo que debo llevar a cavo, sin Sirius y sin Dumbledore que me guiaran, pensé, que lo mejor que podía hacer era regresar al punto de partida.
Nunca se me ocurrió hacerlo literalmente.
Llegué en compañía de Ron, vi la casa por dentro, cada habitación, cada libro que quedaba, todo con detalle, hice un estúpido comentario, pero Ron, pareció tomárselo enserio, incluso parecía haber estado planeando aquello durante mucho tiempo.
Me sentía solo y perdido, así que, cuando Ron me ofreció el gira-tiempo, no me paré a pensar, ¿quién lo haría?, quizás Hermione. –sonrió con cierto pesar, y seguidamente añadió: - Quizás no, seguro, ella nunca habría permitido que hiciéramos tal locura. Ahora que lo pienso fríamente, ese gira-tiempo tenía algo extraño.
-No me digas que tú y el idiota de la comadreja…
Rompió a reír y asintió a la par que se llevaba una mano a su cabello y se despeinaba:
-Sí te digo, caí, hice la cosa más estúpida que podía haber hecho, lo utilicé, no era la primera vez que lo usaba, así que como la primera me había salido todo bien, ¿qué podía salirme mal en esta segunda?,
Muchas, muchas cosas.
Para empezar, mi compañera de viaje no era Hermione, seguido de que no es lo mismo contemplar como matan a un hipogrifo, que quedarte quieto mientras ves como matan a tus padres.
-Interviniste, cambiaste lo que esa noche debía suceder.
Este solo asintió:
-Pero el resultado fue inesperado, para empezar. –se retiró el flequillo de la frente y mostró su cicatriz en forma de rayo: -Esta maldita marca sigue presente, además, esa noche si bien no acabé con Voldemort, sí que sobreviví al Avara que me lanzó.
En lugar de morir yo o cualquiera de mi familia, murió el profesor Lupin, y el mundo mágico se vio sumido en una época de terror en la que aún nos encontramos, pues durante trece años, Voldemort, ha estado tocando las narices.
-Estúpido, estúpido, estúpido, ¿cómo pudiste hacer semejante estupidez?
Potter lo fulminó con la mirada:
-Deja de decirme lo que ya sé, ahora, por un maldito instante miserable, ponte en mi lugar, piensa en tú caso, ¿qué harías tú?, ¿los dejarías morir sin más?, dime, ¿te quedarías mirando mientras mata a tú madre?
Apreté con fuerza mis puños y lo miré de igual modo, maldito idiota:
-Por supuesto que no, ¿por quién me has tomado?
Este tan solo me miró fijamente y yo me quedé como idiota, o mierda. Acababa de hacerme quedar como idiota, y no obstante, a la vez, me había hecho comprender todo.
Se quedaron callados unos segundos hasta que preguntó cansado:
-Dime una cosa Potter, ¿cómo llegó el gira-tiempo a manos del pobretón?
-Hermione en tercer año, tenía demasiadas asignaturas, ante la negativa de ella de abandonar ninguna asignatura, la profesora McGonagall le dio un gira-tiempo, durante todo ese año, nunca nos dijo nada, hasta casi fin de curso, que ella y yo lo usamos.
Además de salvar a Sirius gracias a este, me llevé la satisfacción de ver, doblemente, el puñetazo que Hermione te propino ese año.
Lo miré molesto por recordar eso y me desconcertó ver la sonrisa torcida que tenía en el rostro, una que no parecía irradiar ninguna alegría.
Potter, había dicho algo sobre una misión que tenía, ¿de qué podía tratarse la misma?, además, la respuesta que le acababa de proporcionar no respondía a la pregunta que le había formulado, a no ser, que este pensase que a Granger se le podría haber caído.
-Y supuestamente tú y yo en este tiempo nos llevamos bien, ¿qué demonios me has hecho Potter?
-Eso no es solo lo diferente, Ron es un mortifago, Hermione me odia, y al parecer soy tan engreído, cretino, además de creído e insoportable que tú, así es fácil que nos llevemos bien.
-Creo, que no te has fijado, en que no has hecho más que insultarme, Potter.
-No, por supuesto que si me he fijado.
Soltó un bufido molesto:
-¿Qué vas a hacer?
Escuchó que Potter le preguntaba.
-La pregunta Potter, es, ¿qué vas a hacer tú?
Negó y tras unos instantes resopló:
-No lo sé, te confieso que estoy completamente perdido, que…
-Entonces mejor ir por pasos, creo que nos esperan para comer.
Se puso en pie sin más y vio que este lo miraba sorprendido, no podía culparlo, ni siquiera él, se entendía a sí mismo. No obstante, ¿qué otra cosa podía hacer?, ¿obligarlo a regresar al pasado y dejarlo todo como estaba?, ni siquiera él, era tan cruel.
Suspiró, ¿qué más le daba a él un lugar que otro?, total, en ambos lo había perdido todo, él, ni ganaba ni perdía realmente.
-Gracias.
Escuchó que susurraba Potter, antes de terminar de abandonar la habitación de este.
"OPV"
De todas las personas en la faz de la tierra, con las que podía haberse desahogado, nunca creyó que lo fuese a hacer con Malfoy, y mucho menos que este no terminase juzgándolo, sino por el contrario, comprendiéndolo.
Quizás, la perdida de sus padres, era, lo que había provocado que este actuase de esa forma.
Miró hacía el lugar por el que se había marchado y se puso en pie, se acercó al espejo y al mirarse, notó que las gafas se le habían roto, y que sin duda le saldría un buen moretón en la mejilla los días siguientes.
Tras comprobar que la herida del labio no sería igual de notoria, reparó sus gafas y bajó a la cocina, al llegar a la misma, se encontró con que la puerta trasera estaba abierta, se asomó por la misma y se encontró con un montón de gente en el lugar.
Todos parecían pasárselo bien y bromeaban entre ellos, era curioso, que aún y pasando lo que estaban pasando, pudieran encontrar momentos en los que poder estar así.
-Harry, ven acércate, quiero presentarte a alguien.
La voz de Malfoy lo desconcertó, parecía amistoso inclusive, cuando caminó hacía él perdido, enseguida detectó algo que no deseaba que pasara. Tonks estaba allí, sonreía abiertamente y lo volvía a mirar con sumo interés.
No habían sido imaginaciones suyas de la noche anterior, ella estaba allí con algún propósito, ¿pero cual?
-Veo que ya habéis arreglado vuestras diferencias, no hay nada que unos buenos golpes no resuelvan ¿cierto?
La voz de ella, era tal y como la recordaba, su cabello igual de vivo, en realidad toda ella era exactamente tal y como la recordaba, exceptuando ese último año. Pensar en como estaba ella, lo hizo sentir un escalofrío, si el rechazo de Remus le había provocado ese estado, ¿qué le provocaría saber, que la persona a la que ella amaría, estaba muerta por su culpa, incluso antes de que llegaran a conocerse?
-Esta es Nymphadora Tonks, mi prima, hija de Andrómeda Tonks, hermana de mi madre y prima de Sirius.
Dijo Malfoy sin más, Tonks no tardó en sonreír aún más y de improvisto se encontró con los labios de la chica presionando los suyos propios.
Asustado y terriblemente confuso se apartó de ella, ¿en qué diantres estaba pensando ella?
-Encantada Harry Potter, estoy deseando saberlo todo sobre ti.
Sin más se agarró de su brazo como niña pequeña y sonrió aún más:
-¿Perdona?
-Chico palco en palabras, vale, está bien saberlo, también algo lento me temo, dime Potter, ¿se te dan tan bien todas las chicas o es solo con las mayores que tú?
Estaba más que seguro que ella debía estar burlándose de él, además, también podía afirmar que se estaba poniendo rojo, algo incómodo recordó su primer encuentro con ella.
Según creía recordar, también había hecho el ridículo en esa ocasión.
-Te sentarás a mi lado en la mesa, así nadie podrá interferir entre nosotros. –sin darle opción a opinar si quiera, le guiñó un ojo y tiró de él, percibió una sonrisa divertida en los rostros de casi todos los asistentes.
Y la clave era ese casi todos, tres pares de ojos parecían desear fulminarlo, una pelirroja, lo que le hizo suponer que quizás ella sintiera aún algo por él, uno de ojos grises, que parecía estar meditando entre si matarlo en ese instante o esperar un poco más.
Y la que le hacía sentir más incómodo que ninguna de todas las miradas, una castaña de ojos achocolatados que intercambiaba una mirada hacía él y otra hacía Tonks, de un momento a otro, ella apartó la mirada y no volvió a ver sus ojos en el resto de la tarde, mientras que Tonks, no se había separado de él.
Por algún motivo, la mirada que más tenía presente, era la que no podía ver ya.
Mientras respondía a algunas preguntas que Tonks le estaba formulando de forma distraída, su mente rememoró la pregunta que Malfoy le había formulado antes. Miró de reojo a este y lo encontró apoyado en la pared mirando el contenido de su botella de cerveza de mantequilla.
¿Cómo había llegado el gira-tiempo a manos de Ron?, él le había dicho que se lo había encontrado en su casa o algo por el estilo, pero había algo que no terminaba de encajarle.
Si su mente no le fallaba del todo, creía recordar que Hermione, le había dicho al final de su tercer año, que le había devuelto el gira-tiempo a McGonagall. ¿Dónde dejaba eso entonces la versión de Ron al respecto?
-¿Desde cuando te enfrentas a los mortifagos?
La voz de Tonks lo interrumpió por unos instantes, la miró fijamente y declaró:
-Desde siempre, si creen que soy fácil de quitar de en medio están muy equivocados.
-Así solo consigues ponerte en peligro, a ti y a todo el mundo. Puedes acabar muerto, y según creo valoras demasiado tú vida para eso.
Sonrió a sus palabras, y mientras se incorporaba de su asiento, sin dejar de mirarla añadió:
-Tal vez, pero de algo puedes estar segura, no pienso irme solo, me llevaré a cierta persona por delante.
Si me disculpas, he de ir a mi cuarto un momento.
Fue consciente de que la había dejado congelada en el lugar, pues no esperaba para nada esa respuesta por su parte. Entró a la casa y subió hacía su cuarto, necesitaba estar solo, pensar, había unas cosas que debía aclarar.
Malfoy, le había dado en qué pensar, y ahora que caía en eso, se detuvo en seco en mitad de las escaleras, ¿cómo no lo había pensado antes?, ¿Cómo era posible que Malfoy recordase?
Había llegado a pensar, que solo Ron y él recordaban porque habían sido los que habían efectuado el viaje y el cambio, pero con la aparición de Malfoy, la teoría se derrumbaba como un castillo de naipes.
¿Qué significaba entonces?, ¿A qué se debía todo?
De repente las luces del lugar comenzaron a titilar, hasta que llegó el punto en que la casa entera quedó a oscuras, miró a su alrededor desconcertado y se agarró de la barandilla, lo mejor era subir, quedarse ahí parado no era buena idea.
Un grito de terror lo congeló por unos segundos en el lugar, venía del segundo piso, ¿qué hacía Hermione allí?, recordó el miedo atroz de ella la noche anterior y comenzó a subir las escaleras que le restaban a toda prisa.
-Hermione, ¿dónde estás?
La escuchó gemir, y se dirigió al lugar de donde provenía el llanto de ella, ¿qué podrían haberle hecho para que temiera tanto la oscuridad?
Al llegar a su lado, alargó su mano para tranquilizarla, no obstante en cuanto la tocó, ella se refugió en sus brazos, ¿tanto miedo tenía, que pese al odio que sentía por él, lo aferraba como si no hubiese un mañana?
-Tranquilízate, aquí estás a salvo, nadie podrá herirte.
Miró hacía la escalera, y pensó en bajar por las mismas con ella:
-Venga, vamos a bajar, abajo hay algo más de luz.
Todavía abrazada a él, comenzaron a acercarse a la escalera, tentativamente consiguió encontrar la barandilla de la misma, no obstante no se atrevió a comenzar a bajar, ¿cuántos escalones había?
-Creo que lo mejor será esperar a que den la luz, no sé cuantos escalones hay aquí, y podríamos caernos.
La sintió asentir, y la separó un poco de él, la obligó a mirarlo, pese a que no podían verse y declaró:
-Nunca más te tocarán, te puedo asegurar que no lo harán, sé que no me crees, incluso que soy el culpable de todo esto, pero puedes apostar a que lo van a pagar muy caro, pienso cobrarme una por una.
-Yo no…
La luz regresó en ese preciso instante y tras abrir y cerrar los ojos para acostumbrarse, se quedó casi sin respiración, los ojos de Hermione estaban brillantes, sin duda por las lágrimas derramadas hacía unos instantes, su pelo se encontraba algo alborotado.
Se sorprendió al notar las pecas que adornaban el puente de su nariz, al fijarse en el mismo, sus ojos repasaron el resto de su rostro, sus mejillas, pálidas y sonrojadas, a la par, y sus labios.
En el preciso instante en que posó sus ojos en los mismos, se percató de lo cerca que estaba de ella. De nueva cuenta, recordó la noche anterior, el preciso instante en que Sirius apareció, en ese momento, solo una cosa había pasado por su mente.
Lo mismo que estaba pensando ahora, ¿cómo era posible que quisiera hacer tal cosa?, repasó sus labios con su lengua, y de forma casi inconsciente, terminó con la poca distancia que había entre ellos.
