Wola
Siento el mal entendió de la semana pasada pero no me di cuenta que había subido el archivo equivocado con eso que mi cumpu sufrió un pequeño accidente y se quedo sin batería, por eso es que lo quite después
Ahora si les dio el capitulo 5 oficial
Espero subir el otro pronto
Nos vemos
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Ely1313
Capitulo 5
Sentimiento en de una noche fría
El día lo habían pasado jugando cartas y leyendo libros dentro del tren, kagome había ganado casi todas las veces, Inuyasha parecía aun tener mucho en su mente. Los pasajeros que los habían acompañado se habían ido poco a poco bajando en las diferentes estaciones en el camino, en ese momento solo quedaban los dos amigos, kagome había subido sus pies sobre el asiento y se recargaba sobre Inuyasha, donde desde hace un rato dormía placenteramente, el por otra parte era incapaz de acompañarla en tan dulce descanso, su mente aun estaba demasiado llena de extraños pensamientos, pensamientos mas allá de su comprensión.
Todo lo que había pasado con kagome en China lo había dejado con una maraña de sentimientos que era difíciles de desentrañar.
Inuyasha noto que conforme el tren iba marchando al norte, el panorama se volvía cada vez mas blanco, la nieve parecía cubrir casi todo lo que podía ver como un velo, y en ese momento comenzaba a nevar delicadamente, ver cómo caía la nieve lentamente lo tranquilizo de cierta forma, era algo muy apaciguador.
El sabia que lo que sentía por kagome había ido cambiando a través de los años, no podía engañarse a sí mismo y seguir diciendo que solo la veía como una amiga nada mas, sus sentimientos iban mas allá de ello, lo que no sabía es que tanto y hasta donde, todo era aun un gran misterio para él.
No pudo evitar notar por ejemplo esa noche cuando kagome se puso la piyama el fuerte latir de su corazón, ella como siempre le había pedido que se diera la vuelta para que ella se cambiara de ropa, aun que no la estaba viendo podía ver el débil reflejo en la ventana que lo torturaba más aun sin decir que su agudo oído le daba otras imágenes al escuchar como las prendas de ropa caían al suelo y como después iban poco a poco acariciando la piel de kagome, era una lenta tortura estar con ella sobre todo porque después de todo eso cuando se dio la vuelta esta se encontraba con una blusa blanca pegada que no dejaba mucho a la imaginación y eso no era lo peor, el short que usaba de color rosa era casi tan largo como la blusa que traía, y ¿quería que luego de todo eso se acostara tranquilamente junto a ella y durmiera?
Suspirando fuertemente y viendo la bella nieve afuera junto con el cálido cuerpo de su amiga a su lado, el pudo finalmente conciliar el sueño, pensando que siempre y cuando pudiera estar con ella, nada más en el mundo importaba.
Inuyasha no supo exactamente qué fue lo que lo despertó, todo estaba en total silencio, quizás era eso precisamente, todo era demasiado callado, con todo el cuidado del mundo puso a kagome en el sofá, se paro y abrió la puerta, el pasillo estaba totalmente desierto, no había un alma ninguna parte, el abrió las puertas de los otros compartimientos, y los encontró igual de vacíos.
Algo en su interior le decía que las cosas no estaban bien.
Cuando salió se dio cuenta que todo estaba desierto, no había un alma alrededor, estaba punto de regresar con su amiga pensado que solo era un paranoico cuando noto que el tren empezaba a aminorar la marcha, eso no le dio mucha seguridad que digamos, poco después se detuvieron totalmente, el se acerco a una de las puertas de salida y se dio cuenta que aun estaban prácticamente en medio de la nada.
Lo malo fue que también se dio cuenta que ya no estaban solos, silenciosamente se fueron juntando un grupo de hombres uniformados al lado del vagón de ellos dos, se encontraban con la nieve hasta las rodillas y el viento soplaba fuertemente razón por la cual Inuyasha casi no podía escuchar lo que decían pero acercándose mas finalmente lo consiguió.
"tenemos todo preparado capitán, en cuanto de la orden entraremos y los sacaremos de ese lugar" – dijo uno de los hombres enmascarados.
"muy bien en cuanto el tren comience a caminar de nuevo entraremos para que de esa forma no tengan a donde ir" – dijo el capitán del equipo.
Inuyasha agradeció internamente a su delirio de persecución, una vez más estaban en grabes problemas pero por lo menos sabía que no estaba tan loco, pequeño consuelo en ese momento.
"recuerden, si es necesario maten al hibrido, lo importante es recuperar a la mujer, no importa si ella no está en la mejor de las condiciones, lo único que nos pidieron fue devolverla, no especificaron en qué estado" – dijo el capitán hablando de nuevo.
Eso fue todo lo que Inuyasha necesito escuchar para lenta pero ágilmente darse la vuelta para regresar con kagome por nada del mundo quería que por cualquier cosa la encontraran sola.
Entro silenciosamente con ella y viéndola sintió una nueva angustia, quería abrazarla fuertemente y de esa forma protegerla contra el mundo que quería tan desesperadamente separarlo de ella.
En voz baja la despertó y le conto brevemente lo que estaba pasando, era bueno que ella a pesar de la hora y el sueño capto rápidamente la difícil situación en que se encontraban. De ese modo los dos se prepararon lo mejor que podían para el ataque.
Los dos comenzaron a vestirse desesperadamente poniéndose la ropa sobre las piyamas, con lo poco que a ambos le gustaba el frio, la nieve era bonita pero detrás de una ventana, en una casa con calefacción y un chocolate caliente en la mano.
Poniendo todo lo que se podía contra la puerta, Inuyasha después se dispuso a tratar de ver una forma de salir de ese lugar, y se encontró que con la única posible solución era atreves de la ventana, ¿que no podían ir a ningún lugar sin tener que saltar por las ventanas? Escucho como alguien trataba de abrir la puerta y vio que definitivamente eso no iba a poder ser hasta que la gente también dejara de entrar a sus cuartos a espalda de ellos.
"kagome preparare" - dijo Inuyasha.
"¿qué vas a hacer?" -dijo kagome viendo en shock como si amigo se hacía para atrás para tomar impulso y golpear con toda su fuerza la ventana.
Esta hizo un sonido estruendoso al romperse.
"¿Es broma verdad?" - dijo kagome al darse cuenta que su amigo una vez más planeaba que su salida de emergencia fuera por la ventana.
"lo siento kagome soy poco original" - dijo Inuyasha con ironía.
Inuyasha comenzó a recoger sus cosas y kagome hizo lo mismo.
Se acercaron a la ventana pero se detuvieron al escuchar unos gritos
"rompan la puerta tratan de escapar" - grito un hombre.
Fue hasta que busco sus zapatos en el suelo que vio que había gotas de sangre por todas partes,
"Inuyasha tú mano" - dijo kagome, el cristal de la ventana se había incrustado y rasgado toda su mano pero Inuyasha no parecía estar muy preocupado por eso en ese momento.
"eso no importa ahora" - dijo Inuyasha.
Kagome se puso los zapatos entre gritos y golpes contra su puerta, después de eso Inuyasha subió al techo del tren y desde hay kagome le paso las cosas, en la última vuelta ella se paralizo al ver que la puerta se estaba rompiendo.
"deja todo lo demás kagome y toma mi mano" -dijo Inuyasha.
Pero kagome no podía hacer eso la ultima bolsa era la de las medicinas era algo sin lo que no podían irse sobre todo ahora con la mano de Inuyasha en tan mal estado.
Ella la tomo de junto a la puerta cuando vio que se habría un agujero en la puerta y rápidamente una mano cruzo la distancia para agarrar su brazo y sujetarla.
"¡la tengo!, ¡la tengo!" - dijo el hombre.
"eso crees idiota" - dijo kagome, ella empuño su mano y la incrusto contra el rostro de su atacante, utilizo cada gota de enojo que tenia, por haber sido despertada a la mitad de la noche, porque su amigo una vez más sangraba por su estúpida culpa, pero sobre todo porque otra vez gracias a ellos tenía que escapar por una ventana de no solamente un lugar muy alto sino de un tren en movimiento.
Este entre el dolor y la sorpresa la soltó.
Kagome corrió hasta donde se encontraba su amigo y tomo la mano de él que la subió segura hasta donde estaba.
"¿estás bien?" -pregunto Inuyasha.
Si no te preocupes, me sirvió para quitarme mucha frustración" - dijo kagome.
Su triunfo de escapar del vagón fue poco vivido ya que los que habían tratado de entrar en habitación ahora los perseguían por afuera, el tomo la mano de su amiga y los dos empezaron a correr, cosa que no era nada fácil la nieve hacia sumamente difícil caminar ya no se diga correr.
"me la vas a pagar maldita, una vez que matemos a ese híbrido, tu y yo nos llegaremos a conocer más" - dijo el hombre al cual kagome había golpeado, aparentemente ella le había roto la nariz, esta sangraba y parecía estar un poco chueca.
"No gracias, no me interesas" - dijo kagome.
Después se escucho un disparo cerca de ellos.
"y yo pensé que yo era él que hacia sacar de quicio a la gente" - dijo Inuyasha sonreído, le daba gusto que todas esas tardes que había pasado enseñándole a golpear a otra gente no habían sido en vano.
Pero su carrera fue frustrada cuando 5 hombres armados los rodearon por el otro lado.
"no tienen a donde escapar, da nos a la chica y prometemos no hacerte sufrir mucho al matarte" - dijo el que Inuyasha reconoció como el líder que había escuchado ese rato.
"yo sé que hicieron esa oferta desde lo más profundo de su alma benevolente pero voy a tener que negarme" - dijo Inuyasha, este tomo la mano de kagome y la oprimió, una de las cosas buenas de conocerse desde hace tanto tiempo era que podían comunicarse si querían con pocas o sin ninguna palabra.
Inuyasha sintió como kagome tomaba más fuerte su mano y supo que ella le había entendido.
"¿estás segura?" - dijo Inuyasha en voz baja.
"si es contigo enfrentare lo que sea" - dijo kagome.
Inuyasha se puso detrás de kagome, la rodeo con sus brazos y ante los ojos atónitos de los soldados ambos callaron del tren.
Kagome recordaría ese momento durante mucho tiempo sino es que para toda la vida, ese sentimiento de estar cayendo junto con Inuyasha, ese instante de total vacío, pero más que nada era la incertidumbre de lo que iba a pasar.
Inuyasha sabía que pocas cosas había hecho más locas o estúpidas que esa, saltar de un tren en movimiento, de verdad ¿En que estaba pensando?, pero en ese momento nada de eso importaba solo que tenía a su amiga en los brazos y que nunca cambiaría nada en su vida que lo llevo a tenerla en ese lugar.
Era muy curioso como tantos pensamiento y sentimientos podían pasar por la mente de una persona, que vivo lo hacía sentir saber que solo tenía ese momento con ella por que el futuro era incierto.
Pareció una eternidad hasta que finalmente él sintió el impacto y el frio de la nieve en su espalda.
Ambos rodaron cuesta abajo rápidamente, el trataba lo mas que podía de envolver el pequeño cuerpo de kagome para protegerla de todo mal aun que no era fácil.
A kagome el mundo le daba vueltas, sintió que nunca se detendrían, pero un gran árbol le enseño pronto que sí.
Con la fuerza a la que iban pensó que la destrozaría el impacto pero una vez más su mejor amigo pago con su dolor lo que a ella le correspondía.
"¿Inuyasha estas bien?" - kagome.
"si, no te preocupes" - dijo Inuyasha, aun que la verdad estaba siendo muy valiente, ya que su cuerpo le estaba gritando a dolorido por las tonterías que hacía.
"tonto, porque siempre haces esa clase de tonterías" - dijo kagome dándole un golpecito en el brazo.
"¡eso dolió sabes! ¿Por qué siempre eres tan dulce y delicada?" - dijo sarcásticamente Inuyasha.
"¿estás bien para caminar? Tenemos que salir de aquí" - dijo kagome.
"si, ¿pero que ahí de ti? Tu rodilla está sangrando" - dijo Inuyasha.
"eso lo podemos ver después, los hombres del tren no tardaran en recuperarse del shock y vendrán detrás de nosotros" - dijo kagome.
"eso fue lo único que realmente valió la pena de saltar, ver la cara de esos tipos, no lo podían creer, la verdad yo tampoco" - dijo Inuyasha sonriendo.
Los dos caminaron poco antes de que la nieve empezara a volver a caer.
Todo a su alrededor era un verdadero paraíso invernal, que los dos hubieran apreciado con muchísimo más gusto si no estuvieran debajo de una tormenta de nieve del año, heridos y cansados.
Pronto la tempestad se volvió tan fuerte que ninguno de los dos podía ver nada a su alrededor, se encontraban vagando por el bosque sin saber por dónde iban. Luchaban fuertemente contra el viento para poder avanzar pero este era totalmente inclemente con ellos.
Inuyasha puso a su amiga detrás de él para poder ayudar la a abrirse camino y ofrecer el poco resguardo del viento que podía darle, ella estaba aferrada a su espalda para no perderse ni por un momento, la nieve se había comenzado a acumular hasta que les llagaba a su rodilla, volviendo dar un solo paso una verdadera hazaña.
Kagome nunca había tenido tanto frio en toda su vida, sentía como la nieve clavara miles de millones de agujas por todo su cuerpo, lo único bueno del frio era que su herida en la rodilla había dejado de doler le hace año, claro que para esos momentos ya no sentía nada, era muy curioso ver sus piernas moverse pero no sentirlas hacerlo
Inuyasha sabía que estaban en problemas no podían ver por dónde iban, mucho menos si había un lugar donde refugiarse, la nieve no paraba de caer como si quisiera enterrarlos vivos.
De repente su corazón dio un sobre salto empezó a escuchar disparos a lo lejos, finalmente los soldados los habían alcanzado, una gran proeza de su parte en medio de toda esa tormenta, pero estaba seguro que aun no sabían donde se encontraban, solo estaban disparando al azar para ver si tenían suerte y a ese paso los muy estúpidos la tendrían.
"ven, tenemos que salir de aquí y rápido" - dijo Inuyasha, tomo a kagome y la cargo en su espalda para poder avanzar más rápido.
El comenzó a correr con todo lo que tenia, con su gran oído podía escucharlos a lo lejos, venían en motos de nieve, por eso los habían alcanzado muy rápido.
Estaban para en entonces en las orillas de una gran montaña, los soldados les estaban ganando terreno, él podía sentir como su amiga se aferraba a su espalda, tenía que pensar en algo, después de todo lo que habían vivido, después de todas las cosas que habían pasado para llegar a ese momento, simplemente no podía acabar de esa forma.
Inuyasha escucho como uno de sus perseguidores empezó a disparar una metralleta contra ellos, él se tiro al piso junto con kagome y desde ese lugar sintió un fuerte movimiento de la tierra y después todo fue silencio.
Los dos amigos alzaron la mirada y vieron horrorizados como un gran pedazo de nieve se desprendía la montaña.
Todos los presentes se quedaron atónitos ante tal desastre natural pero Inuyasha se recupero rápido, tomo la mano de kagome y la jalo casi como si fuera una muñeca, corrió hasta llegar a la mas grandes roca que encontró le dio la espalda, puso a kagome en sus piernas y la envolvió con enteramente con su cuerpo, aferrándose como si fuera su vida a ella.
La oscuridad y el frio los envolvió, luego sintieron la aplastante fuerza de la avalancha sobre sus cuerpos separándolos, Inuyasha trato de aferrarse a la fría mano de su amiga pero todo fue inútil.
Cuando finalmente despertó se encontraba enterrado bajo 2 metros de nieve, salió y vio que todo a su alrededor era un desastre, la naturaleza había arrasado con todo lo que había a su paso, solo devastación quedaba, los cuerpos de los soldados estaban esparcidos por todo el lugar, partes de cadáveres salían de la nieve sus manos rígidas ya sin vida.
Verdadero pánico empezó a apoderarse de su ser cuando no encontró a kagome.
Frenéticamente comenzó acabar para encontrarla, pero parecía como si la nieve la hubiera reclamado y no quisiera jamás devolverla.
Rasgaba furiosamente contra la nieve, no iba a perderla, no podía perderla, sus manos entumecidas gritaban de dolor pero no más que su desesperado corazón, lagrimas comenzaron a caer congelándose sobre sus mejillas y cuando pensó que moriría sofocado por la aplastante sensación que tenía en el pecho con sus dedos ensangrentado finalmente entre toda la nieve sintió una mano pequeña y frágil que siempre podría reconocer como la de ella.
La saco para su alivio, pero ella estaba inconsciente, su piel helada, sus bellos labios azules.
Inuyasha se quito su abrigo ya la envolvió en el aun que este estaba casi igual de frio que ella, comenzó a frotar su cuerpo en un intento para que la sangre en su cuerpo empezara a circular de nuevo, Inuyasha pensó que se volvería loco por la angustia de no poder hacer nada por ella.
"Inu... Inu... "- escucho Inuyasha, casi no lo hizo, el murmullo era tan débil y el viento soplaba tan fuerte que se llevaba todo a su paso.
Cuando alzo sus ojos dorados estos se encontraron con los azules de kagome que lo miraban sonrientes como siempre.
El la abrazo fuerte como si no quisiera fusionarla con él.
"Inu... Yasha... Me aplastas" - dijo kagome con una sonrisa en su voz.
El inmediatamente dejo de aplastarla tan fuerte pero no la soltó.
"ven kagome sube a mi espalda y sujétate" - dijo Inuyasha.
De esa forma los dos amigos continuaron su camino, Inuyasha caminaba lo más rápido que su cuerpo podía llevarlos, pero la ventisca le daba una fuerte batalla, dar un paso se había vuelto un desafío al enterrar cada vez sus piernas entre toda esa nieve y volverlas a sacar, sentía como todo su cuerpo templaban terriblemente, aun que no estaba seguro si era por el frio o por el esfuerzo de moverse entre la nieve, él pensaba que probablemente eran ambas.
Aun que no era todo lo que temblaba, podía sentir a kagome contra su espalda estremeciendo tan fuerte que él creía que en cualquier momento ella se despedazaría en mil pedazos.
Y todo era su culpa, si él no hubiera querido ir a ese lugar nada de eso hubiera pasado, ella estaría segura cálida como siempre a su lado. ¿Por qué siempre tenía que ponerla en peligro? Cuando lo único que siempre había querido en el mundo era protegerla, para que de ese modo pudiera regalarle esa sonrisa que tenía el poder de alegrarle el alma y el corazón.
A Inuyasha sus piernas finalmente le fallaron, cayó de rodillas entre toda la nieve que prontamente comenzaba a formar una capa sobre ellos, el sabía que tenía que moverse, o la tormenta finalmente lograría borrarlos de la faz de la tierra.
Pero sus piernas se doblaban debajo de él y se negaban a obedecerlo.
"Inu..." - dijo kagome, acercándose a su oído derecho para que este la pudiera escuchar.
El la cambio de posición y ahora ella estaba entre sus piernas con su espalda contra la de Inuyasha.
Ella siempre se sorprendía como estar de esa forma con él la hacía sentir tan segura y protegida, cuando él la abrazaba todo estaba bien en el mundo, aun que en esos momentos ella sabía que no era así, estaban en serios problemas y ella ya no tenía fuerza para pelear a su lado.
"Inuyasha... Te voy a pedir algo... Por favor escúchame... Te lo suplico" - dijo kagome entre lagrimas, que se congelaban en su rostro casi al mismo tiempo en el que salían.
"¿Que quieres kagome? ¿Qué pasa?" - dijo Inuyasha.
"déjame aquí, vete tú solo, si te quedas conmigo sabes muy bien que ambos moriremos, vete Inuyasha, salva te tú... Por favor" - dijo kagome que con una débil mano acaricio la mejilla de su amigo, le costó tanta energía ese simple acto pero no podía irse de ese mundo sin a ver sentido a su compañero de toda la vida una vez más.
"no kagome, lo siento pide me lo que quieras menos eso, sabes que haría lo que fuera por ti, pero jamás te dejare" - dijo Inuyasha.
Ella cerró sus ojos un momento pero los volvió a abrir, sabía que si se quedaba dormida nunca volvería a despertar y aun tenía que asegurarse de que Inuyasha se fuera de ese horrible lugar.
"Inuyasha sino lo haces me enojare mucho contigo, así que vete, vete de una vez, vamos ¿Qué esperas? Vete o nunca te lo perdonare" - dijo kagome lo mas cruelmente que podía, detestaba que sus últimas palabras a su amigo fueran tan duras, tan hirientes, siendo que tenia miles de otras cosas que decirle, cosas en su corazón que siempre había mantenido en secreto, pero nada de eso importaba si podía salvarle la vida a su amigo.
Kagome sintió como Inuyasha la abrazaba de nuevo como si fuera la cosa más delicada del mundo, sintió el cuerpo de su amigo sacudirse esta vez no por el frio, sino por un profundo dolor, pesadas lágrimas caían sobre su rostro.
"odia me kagome, odia me con todo tu ser, pero aun así nunca podré dejar te, aun que maldigas el día que me conociste y aborrezcas cada momento que tuvimos juntos... eso no cambiara el hecho de que me quedare aquí a tu lado" - dijo Inuyasha, ¿vivir sin ella? Jamás… simplemente era algo que no se podía hacer, su destino era estar con ella, ir a donde fuera o quedarse a su lado, por tanto lo que le pedía su amiga era algo que iba contra cada creencia que un su vida había tenido.
Kagome sintió una lagrima salir de sus ojos ya cerrados, su amigo sí que era un tonto, pero por eso lo quería tanto.
"eres... Un tonto... Inuyasha... Como si de verdad... Pudiera odiarte..." - dijo kagome antes de que su mundo se tornara oscuro.
Inuyasha la sentía irse y su ser agonizaba por dentro.
"no kagome, no puedes irte, no puedes dejarme, ¿Que no entiendes que no puedo seguir sin ti? ¿Para qué? Si no tengo lo mejor de mi vida, está no vale la pena... ¿Me escuchas? Si no te tengo a ti… Si tú no existes kagome yo no tengo un propósito para hacerlo tampoco... Porque yo... Yo te amo... kagome… te amo con cada parte de mi ser" - dijo Inuyasha, finalmente lo había entendido, él la amaba, todo en él le decía que era la verdad, amaba a su mejor amiga, pero ¿Como no se había dado cuenta antes? Que tonto era en verdad, tal y como ella se lo había dicho.
"te amo kagome... Te amo... Quisiera a verte lo dicho antes... Aun que no sintieras lo mismo por mi... Solo para que supieras que existe alguien para el cual tú eres todo su mundo..." - dijo Inuyasha, sin fuerzas ya, cualquier energía se estaban yendo con ella. Si ese era el destino de kagome, él también lo compartiría, siempre la seguiría fuera a donde fuera, beso con amor el cabello de su amiga, respirando su aroma para después él también quedar bajo el hechizo del sueño.
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Espero les gustara el nuevo capitulo
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Nos vemos hasta la próxima
Ely1313
