9º- Colisionando:

En cuanto la luz falló, todos a una se pusieron en alerta, no obstante la cosa no había sido grave, solo un cortocircuito y ya, tras ser revisado por Bill, todo quedó resuelto.

Sin embargo, había algo que aún le preocupaba, había escuchado un grito proveniente del piso de arriba cuando esta había fallado, en cuanto salió al jardín de la casa, para llevar el pastel de calabaza, que Fleur había preparado y algunas tazas más el té, notó la ausencia de dos personas en el lugar.

De forma cuidadosa, dejó todo y miró hacía el interior de la casa, sin que James o Sirius la notaran, entró a la misma, ¿habría sido capaz Harry, de hacerle algo a Hermione?

Preocupada, miró que nadie la siguiera y comenzó a subir las escaleras que la llevaban al segundo piso, pero no llegó a terminar de subir, ¿qué significaba eso?

Su hijo se encontraba mirando a Hermione fijamente, mientras ella parecía aferrarse a él, como si no hubiera un mañana.

Si eso ya era suficientemente raro, lo peor vino segundos después, cuando Harry terminó con la distancia que los separaba a ambos y junto sus labios con los de ella.

Enseguida ella se soltó de él, a la par que él mismo se separaba de ella, solo había sido un pequeño roce, pero eso había bastado para hacerlos despertar a ambos.

La primera en reaccionar fue Hermione, llevó una de sus manos hacía sus labios y la otra voló certera al rostro de su hijo. La bofetada fue bastante grande, las gafas salieron disparadas y el sonido de la misma le llegó perfectamente.

-No te vuelvas a acercar a mí, Potter.

Sin más echó a correr lejos de él, seguramente hacía su cuarto, su hijo intentó detenerla, no obstante no parecía muy seguro de si era la mejor idea. Lo vio negar y llevarse una mano hacía su mejilla derecha, tras suspirar susurró:

-Ahora sí, la he armado bien.

Lo vio caminar hacía donde habían ido a parar sus gafas y agacharse a recogerlas, ella misma, subió el resto de escaleras que le quedaban y se apoyó en la pared a mirarlo.

En cuanto se colocó las gafas, miró hacía las escaleras y la vio, abrió los ojos alarmado:

-¿Qué haces tú ahí?, ¿qué has vis…?

Calló en seco, era obvio que temía lo que hubiese podido ver, ella sonrió de forma irónica y este maldijo en bajo, lo vio girarse avergonzado y dirigirse hacía su cuarto, divertida lo siguió.

Definitivamente había algo raro en él, y estaba muy dispuesta a averiguar de qué se trataba cuanto antes.

-¿Me dejas pasar?

-¿Te vas a poner en plan de cachondeo?

-Si quieres que olvide el hecho de haberte visto besando a Hermione en mitad del pasillo, donde cualquiera os podía ver y que ella te ha cruzado la cara. –sonrió como quien no quiere la cosa y añadió: -Vale, yo no he visto nada, al menos de momento.

-Argg.

Entró al cuarto y cerró la puerta, mientras él se sentaba en la silla de su escritorio y se quitaba las gafas un segundo para seguidamente volvérselas a poner.

-¿Qué querías?

-Nada en particular, solo subí porque escuché gritar a Hermione, ¿tan mal besas?

Este la miró molesto y ella levantó ambas manos en son de paz:

-De acuerdo me callo, me he dado cuenta de que te llevas bien con la sobrina de Sirius.

-No quiero hablar de ella tampoco.

-De acuerdo tema chicas queda en tabú, ¿y de qué más podríamos hablar tú y yo?, tengo una serie de cosas que me gustaría tratar contigo sobre el ata…

-Mama, ¿cómo murió Dumbledore?

Lily levantó rápidamente su verde mirada para fijarla en su hijo y lo miró sorprendida, Harry no la vio, parecía perdido en su mente, su corazón había dado un vuelco.

Él, acababa de llamarla mama después de un montón de tiempo, tuvo que contenerse para no dejar que unas lágrimas traicioneras escaparan de sus ojos, si el que la llamara mama ya la había sorprendido, la pregunta que le había seguido, el doble, pues él había estado presente cuándo Voldemort había lanzado la maldición imperdonable.

Después de todo, iba destinada a él, a su hijo, recordaba haberlo pasado fatal en esos momentos, ya que ella, se encontraba demasiado lejos de él para ir a ayudarlo.

-Harry, creo que ya sabes que fue lo que pasó, pero, ¿por qué la pregunta?—él, agachó la cabeza y una sombra de tristeza cubrió su verde esmeralda, y eso no le pasó desapercibido.

Sus incógnitas aumentaban por segundos, su hijo no estimaba al director, por el contrario, lo creía un viejo loco, ¿por qué estaba tan mal por la muerte de su director?, ¿qué le pasaba a Harry últimamente?

-Siento que murió por mi culpa… de nuevo...- lo último lo susurró, pero Lily lo escuchó, "de nuevo", ¿qué diantres significaba esa frase de dos palabras?, ¿Cuándo había muerto Dumbledore antes?, que ella supiese, solo se podía morir una vez en la vida.

Esto cada vez le estaba creando más y más preguntas, preguntas de las que ansiaba una respuesta clara, una sincera respuesta, necesarias para saciar su curiosidad y sus dudas, pero sobre todo para su alma.

-No fue tú culpa, él tomo su decisión y esa fue salvarte la vida, al igual que en su día, Remus lo hizo.- Al nombrar a Remus, se percató de que este apretaba sus manos con fuerza y se mordía el labio inferior, ¿a qué se debía esa reacción por su parte?, parecía ¿frustrado?

-Para mí era como un hermano mayor.

Completamente desconcertada, miró a su hijo y preguntó:

-¿Qué quieres decir?

Harry pareció arrepentido de lo que acababa de decir, pero rápidamente respondió:

-Es decir, si lo hubiese conocido, estoy seguro de que hubiese sido como un hermano mayor, quizás la cara responsable de un padre.

No pudo evitar formar una triste sonrisa en su rostro y declarar:

-Pues sí, aunque con dos yo creo que ya tienes de sobra, si Remus se uniese a tus padres, me daría algo, si lidiar con James ya es un mundo y más cuándo se une a Sirius, imagínate si tuviese que luchar con la lógica de Remus, definitivamente perdería siempre.

Harry sonrió ante su comentario, y al verlo tan calmado y tan receptivo a hablar, sonrió, lo había conseguido, así que decidió pasar con cautela al ataque, esperaba no perderlo:

-¿A qué se debe todo esto?- Harry extrañado la miró sin saber a que se refería, ella se levantó, sacó su varita y apuntó a la puerta.

Rápidamente este se levantó para impedirle que hiciera eso, pero ella fue mucho más rápida, sonrió como una niña pequeña que había logrado su juguete favorito, se giró a mirar a su hijo y sin borrar esa sonrisa añadió:

-Bueno, es hora de que tú y yo, hablemos un poco sin ser interrumpidos,- se guardo la varita y siguió:- por cierto, no podremos salir de aquí hasta que de mí varita salga el hechizo y para tú tranquilidad, nadie podrá escuchar nada de lo que aquí hablemos.

Lo vio fijar sus ojos en la puerta sin poder creérselo.

-Abre la puerta, así no vamos a llegar a ningún lado, no me gusta estar encerrado.- expuso, sin esa clama que hasta ese momento tenía.

-Pero solo así me aseguro de que no te irás, ¿Cómo es que hablas Parsel, desde cuándo lo haces?

-No diré nada mientras esté aquí encerrado.

-Tengo mucha paciencia Harry.- soltó mientras se acomodaba mejor en la cama.

Harry sonrió ante eso y sentándose él también en la silla que antes ocupaba declaró:

-Espero que James y Sirius, no piensen que te hice algo malo, después les aclaras que fue cosa tuya, por si acaso. —sin más comenzó a buscar entre sus pergaminos algo de interés.

Lily lo observaba sin perderse detalle, lo vio sacar una pluma y un pergamino, y comenzar a escribir algo, pensó en acercarse, pero decidió que mejor no.

Sonrió y sacó su varita, formulo un hechizo y Harry, dejó de escribir de repente, pues en este apareció escrito: "¿Cómo es que hablas Parsel, desde cuándo lo haces?" se giró a mirarla y ella comenzó a silbar como si nada.

Soltó la pluma y se cruzó de brazos.

-¿Ni escribiendo?, te aviso me gusta mucho leer, así me darías algo entretenido, ¿no quieres entretener a tú madre y de paso saciar un poco su curiosidad?

-¿Desde cuándo eres así?

-Vivir con James y Sirius es muy productivo. —expuso está sin más.

-Nos vamos a aburrir mucho.

-Pues hablemos de algo, ¿cómo es que estabas en el jardín de la casa de Lestrange?, ¿qué hacías allí?

-No lo sé, no sé como paré allí.- y eso era verdad, su tono era exactamente el idóneo al responder.

-¿Por qué ahora me tratas tan bien?

-Tenía miedo. —soltó tras un rato callado y sopesando si hablar o no, eso la pilló por sorpresa, ¿miedo?, ¿a qué?, perdida y desconcertada preguntó:

-¿Qué?

-Eres hija de muggles, temía que si él creía que yo te quería, fuera a por ti, era una forma de alejarte de su mira.

Lily lo miró sorprendida, no era esa la respuesta que esperaba, y algo le decía que le estaba mintiendo.

-¿Y con Hermione pasa igual?

-¿A qué viene que la metas en esto?, ella no eres tú, no sé que empeñada estás en hablar de ella.

-Harry, cuándo te encontramos en el jardín de la casa, estabas más inconsciente que consciente, pero aun así no soltaste a Hermione hasta que caíste completamente inconsciente en mis brazos, y lo que me llamó mucho la atención fue, que mientras te desmayabas dijiste: "Hermione perdóname, no sabía que pasaría esto."

Sé que tú y yo no nos hemos llevado demasiado bien, y decirte que estoy más que contenta de ver que al fin me aceptas, es decir poco, ahora al menos quiero tener la oportunidad de entrar en tú vida, de formar parte de ella.

-No, no puedes pedirme eso, todo el que se acerca demasiado acaba muerto, ¿no lo ves? es mejor que te alejes, no pienso dejar que a ti te pase nada, no…

Harry que se había puesto en pie furioso se dejó caer en la silla derrotado. Al ver su estado, Lily se acercó a él, no sabía qué hacer, así que hizo lo único que se le ocurrió, lo envolvió en sus brazos:

-Harry, el mismo miedo que tú tienes, lo tengo yo a perderte a ti. Si me apartas, ese miedo incrementará, pues cuanto más lejos estás de mí, más preocupada me encuentro yo.

-No lo entiendes, nunca lo entenderías, no quiero volver a pasar por lo mismo, no una vez más. —esas palabras le llegaron en un susurro ahogado, y le encogieron el corazón, podía percibir el dolor en las mismas, ¿de qué le estaba hablando?

Lentamente se separó de él, estaba por preguntarle, cuando la puerta se abrió de improvisto.

Ambos miraron hacía la misma y se encontraron con que Draco estaba allí mismo, se quedó unos instantes sin estar muy seguro de si entrar o no, y maldiciendo por lo bajo, terminó por entrar:

-Me han dicho que a partir de hoy compartimos habitación.

Sin más se tiró a la cama como si tal cosa, sorprendida por la actitud del chico, miró a Harry, y se percató de que este parecía completamente ido:

-¿Qué?, ¿quién ha dicho eso?

-Tu querido padrino, Sirius.

-De eso ni hablar, no pienso compartir mi habitación contigo, esto es el colmo.

Vio como se ponía en pie y escuchó como Draco decía antes de que saliera:

-Te aviso que está que muerde, bajó hace un rato como alma que lleva el diablo y me gritó que este sería mi nuevo cuarto, luego se encerró con tú padre en el salón.

Harry se perdió de vista en cuestión de segundos, ella se quedó como idiota mirando hacía la puerta y después hacía Draco:

-¿Cómo te encuentras?, tengo entendido que no lo has pasado muy bien últimamente.

Algo sorprendido, el chico posó sus ojos en ella, lo vio mirarla durante un rato para después decirle:

-Bien, solo estoy cansado, así que imagino que no necesitas que te explique como funciona la puerta.

Sin más se giró y se quedó mirando a la pared, molesta se dispuso a marchase, no obstante recordó el pergamino de encima de la mesa e iba a hacerlo desaparecer, cuando se le ocurrió una idea:

-Es curioso que mi hijo y tú no acabaseis en la misma casa, después de todo, hablando Parsel como lo hace sería lo más normal.

-Esa pregunta se la hace todo el mundo mágico.

Se quedó completamente paralizada y lo miró sin entender:

-¿Todo el mundo mágico?

El chico fastidiado la miró y de repente se puso más blanco de lo que ya estaba:

-¿No lo sabías?, maldito idiota, ¿cómo iba a saberlo?

-¿El qué?, ¿qué se supone que no sé?

-Esto no es un tema para tratar conmigo.

Sin más volvió a dedicarse a ignorarla, lo peor es que ahora contaba con más dudas que respuestas. ¿Cómo era posible que todo el mundo lo supiera y nadie de la orden lo hubiera dicho?

¿Lo sabía Dumbledore y se lo había ocultado?

"OPV"

Al percatarse de que Hermione no se encontraba en el jardín, se preocupó bastante, y más cuando la luz del lugar se había esfumado, era consciente del miedo de ella a la misma.

Solo le quedaba desear que no estuviese en el interior de la casa en ese momento, o que estuviese acompañada de alguien.

No obstante en esos precisos instantes, deseaba haberse tragado cada uno de esos pensamientos, en cuanto vio como Lily cerraba la puerta del cuarto de Harry, se dirigió hacía el cuarto de Hermione.

Sin llamar abrió la puerta y se la encontró de espaldas a la misma, la cerró con fuerza y eso obligó a esta a girarse sorprendida, en cuanto lo vio frunció el ceño.

-¿Qué sucede?

-¿Qué haces aquí arriba?

-Me sentí algo mal y subí.

Dijo esta sin más, este solo asintió a sus palabras:

-Ya veo, ¿tardarás mucho en bajar?

La vio quedarse un momento callada y tras encogerse de hombros dijo:

-No creo.

-¿Te sucede algo?, me extraña que no bajases en cuanto la luz se fue.

-Preferí no moverme de aquí, en mi cuarto estaba más segura.

Apretó los puños molesto:

-Más segura, comprendo, ¿así que estuviste todo el rato aquí metida?

Esta lo miró extrañada, y tras unos instantes apartó la mirada:

-Sí, cerré los ojos y esperé, es más, agradecí que la luz se fuera, me dolía la cabeza y me ayudó un poco.

-Así que lo agradeciste, perfecto, esto es sumamente genial, nos vemos abajo.

Salió del cuarto furioso, y tras cerrar la puerta, su mirada recayó en la puerta del cuarto de Harry, molesto fulminó la misma. ¿Por qué estaba tan molesto?, desde un principio él no se sentía cómodo con todo aquello, tan solo había sido un capricho que había concedido.

Lo peor de todo es que se creía capaz de reírse de él.

¿Qué agradecía el apagón?, eso solo quería decir que le había gustado el maldito beso que había visto.

¿Entonces por qué el teatro de cruzarle la cara?, sin entender ni la reacción de ella, ni la suya propia, bajó las escaleras molesto. Al llegar a la planta baja, buscó a James con la mirada.

Tenía que hablar con este cuanto antes, tenían que saber que estaba tramando Harry.

-Aquí estás, te estábamos buscando, necesitamos que…

James apareció con Tonks y Draco, sin escuchar lo que decían, cogió al primero del brazo y tiró de él en dirección al salón:

-A ti te estaba buscando yo, tenemos que hablar ya.

-¿Qué te pasa?, pareces furioso.

No le dijo nada, no lo parecía, lo estaba, y eso lo enfadaba aún más.

-Necesitamos saber donde va a dormir Draco, a partir de ahora se quedará aquí.

Escuchó que este le decía:

-¿Y a mí que maldita cosa me importa eso?, te digo que tenemos cosas que tratar.

-Sirius es tú casa, ¿quién más le asignará…?

-Me da igual, ¿estamos?, que haga lo que quiera. —se dirigió al salón, pero una idea lo detuvo, sonrió de medio lado, así al menos lo tendría en cierto modo controlado: -Espera, compartirá habitación con tú hijo James. Ahora vamos.

-¿Con Potter?, de eso ni hablar, yo no…

-Tú harás lo que te dije y ya.

El chico apretó los puños y seguramente dijo algo más, pero lo ignoró por completo cerrando la puerta tras que James entró en el salón tras él.

-Me explicas que te sucede.

-Tenemos que vigilar a Harry de cerca.

Soltó sin más.

-¿A qué viene esto ahora?

-Estos últimos días no ha parado de hacer cosas raras, no me fio de él ni un pelo, nadie cambia así de la noche a la mañana.

Recibió la mirada algo molesta de James:

-Comprendo que ansíes creer que es posible, pero hay que ser realistas James, tú hijo no es de fiar.

Detectó el brillo de enfado en sus ojos castaños y eso lo hizo tranquilizarse un poco:

-Mira, es solo que estoy preocupado, ahora mismo está encerrado con Lily en su cuarto, y yo no consigo entender esa actitud nueva. Es normal que desconfíe.

-Yo también llevo un tiempo pensando que algo raro sucede, tengo algunos pensamientos al respecto. No obstante no puedo decir que me sea del todo desconocido, es como si lo reconociese perfectamente.

Como si este Harry fuese el correcto.

Lo miró extrañado ante sus palabras, ¿el correcto?

-Tú dirás lo que quieras, pero es muy raro, de hecho pienso que puede estar comportándose así debido a algo nuevo que se le ocurrió.

-Te digo que no es el mismo, y juraría que ya lo he visto antes.

¿Qué lo había visto antes?, ¿qué se supone que significaba eso exactamente?, un escalofrío lo recorrió, James, no podía estar hablando de lo que él creía que estaba hablando, ¿verdad?

-James, deja de decir tonterías, es el mismo, solo que estará tramando algo.

-Sirius, es mi hijo.

Recriminó frustrado y en cierto modo desesperado, parecía aferrarse a la posibilidad del cambio de este. ¿Por qué él no?

-Lo sé y mi ahijado, pero tú y yo le conocemos, creo que deberíamos de intentar entrar en su mente para ver qué demonios está pensando hacer, como ya hemos hecho otras veces.

James había comenzado a negar, y seguidamente suspiró y declaró:

-Sirius no lo entiendes, ya lo intente:- eso lo pilló desprevenido, por lo que lo miró sin comprender del todo: -Sí, el día que hablemos con él, el mismo día del entrenamiento, intenté entrar en su mente, pero no pude.

Sorprendido y en cierto modo aterrado exclamó:

-James, eso es imposible, no sabe Oclumancia.

-Créeme cuándo te digo que la tiene bien protegida.

-No me gusta esto, sus hechizos han mejorado en consideración, y permíteme decirte, que si también sabe Oclumancia puede ser un problema, no podremos pararlo antes de tiempo.

-Te he dicho que algo anda mal, es extraño que tú no lo hayas notado.

Se quedó cayado, y justo cuándo iba a hablar, la puerta del salón se abrió:

-¿Qué es eso de que Malfoy dormirá en mi habitación?

Harry lo miraba solo a él, no parecía haber reparado en la presencia de James en el lugar.

-Lo que es, siendo tu gran amigo no encuentro el problema.

-No lo quiero ahí.

-Pero yo sí, y es ahí donde se va a quedar.

Vio a Harry apretar los puños y que entraba en el salón:

-Entonces me cambiaré yo de cuarto.

-¿Tienes algo que ocultar y por eso no quieres a nadie en tú cuarto?

-Yo no tengo nada que ocultar, ¿acaso es que quieres tenerme controlado?

-Exactamente, eso es lo que quiero.

Contestó sin más, este apretó de nuevo los puños y molesto dijo:

-No necesito ninguna niñera, y estando Malfoy ahí no podré hablar con nadie tranquilo, ni con Luna, ni con Lily.

Tanto él como James, lo miraron extrañados y desconfiados, Harry los miró a ambos y exasperado declaró:

-¿Qué sucede ahora?

-¿Cómo has llamado a tú madre?

Le preguntó sin más, este lo miró sin llegar a entender su reacción:

-Lily, ¿por qué?

-Nunca antes le habías llamado así.

Sentenció irritado, ¿a qué venía ese cambio de él?

-Todo el mundo tiene derecho a cambiar de forma de hablar.

El silencio se hizo por unos instantes, tanto él como Harry parecieron obviar la presencia de James en la sala.

Harry comenzó a caminar por el salón mirándolo todo y cuándo llegó a la chimenea sus ojos se perdieron en el fuego, no pudo evitar no separar los ojos de él y sabía que era consciente de ello.

-¿Quieres decirme algo Sirius?

-Ahora que lo dices sí, ayer en la noche quería hablar contigo de algo.

-Di lo que quieras.- susurró sin darle importancia.

-¿A qué viene esa actitud?, no quiero juegos, tal vez estés confundiendo a todo el mundo, pero conmigo esas tonterías no sirven.

Harry dejó de mirar el fuego y lo miró.

-No estoy actuando de ninguna forma, soy como soy, te guste o no, se que no te agrado mucho, y para serte sincero lo entiendo—se detuvo unos instantes y después agregó: -al menos podrías intentar poner algo de tú parte, si quieres puedes pedirme una prueba de que digo la verdad.

Sus ojos se encontraron, y tuvo que retroceder un paso, esos ojos los había visto antes, despidiéndose de James hacia unos dieciséis años.

No tenían ni rastro de la arrogancia que el chico siempre tenía al mirarlo a él, como si fuera basura ante él, no había rastro de su típica sonrisa de superioridad tan odiosa, en lugar de eso, sus ojos reflejaban soledad, añoranza.

James tenía razón, no era el mismo, pero no había querido decirle nada a su amigo, había hablado con Dumbledore de innumerables teorías de lo que pasó esa noche de hacia dieciséis años y los dos habían coincidido en una.

Uno de los chicos era Harry, y sin ninguna duda, el pelirrojo resulto ser hijo de los Weasley, el varón menor de los Weasley, dos chicos que esa noche eran todo lo contrario ha lo que se habían acabado convirtiendo.

Tanto así, que uno había acabado siendo mortifago y el otro era de todo menos bueno en duelos y una persona que ayudaría de esa forma a alguien.

Él y Dumbledore habían tenido innumerables dudas y siempre una misma pregunta les rondaba a ambos, ¿qué habían cambiado?, ¿o tal vez no habrían llegado a hacer nada?, y la última de todas ¿por qué?

-Harry, tienes que entender que este cambio tuyo es algo extraño.

La voz de James, lo sacó de su escrutinio, el mismo Harry pareció percatarse al fin de la presencia de este en el lugar.

Apartó la mirada de su padre y declaró:

-Lo dicho Sirius, no necesito niñera, así que busca otro lugar donde dejar a Malfoy.

Este se marchó sin más, y de reojo pudo ver como James lo seguía con la mirada, este no tardó en dejarlo a él allí quieto, mientras su mente vagaba en innumerables pensamientos y sobre todo, en como desearía que Dumbledore estuviese con vida.

Pues parecía que había llegado el momento que habían estado esperando ambos, el Harry que habían conocido esa noche, parecía que estaba allí, y una de las personas más interesadas en conocerlo había muerto por él hacia unos meses.

Que ironía del destino, Dumbledore nunca contemplaría a ese chico tan diferente del otro, al que defendió hasta la muerte, lo único bueno era, que al final, su muerte no había sido tan en vano como él había pensado.

Antes creía que Dumbledore había muerto por un ideal de chico que solo existía en su mente, pero parecía que al fin había aparecido ese chico por el que él había muerto, ese chico que había conocido hacia dieciséis años, y con el que había soñado con conocer infinidad de veces.

Recordaba la desilusión de Dumbledore a medida que Harry iba creciendo, y la suya propia al conocerlo realmente, y ahora cuándo nadie podría esperárselo, ahí estaba, y lo peor es que desconfiaba de que fuera él, ¿y si fuera el otro tramando algo?, pero ¿y si no?

Necesitaba entrar en su mente, hablar con él si eso no era posible, pero de forma clara y sin rodeos, tenía que deshacerse de James algún día de estos y escabullirse para interrogar a Harry.

O tal vez y no era necesario, Hogwarts estaba a punto de abrir, allí hablarían, su puesto como profesor de encantamientos le brindaría una gran salida.

"OPV"

En cuanto Sirius salió de su cuarto miró el gira-tiempo en sus manos, ¿qué demonios se creía que estaba haciendo Potter?, llevó una de sus manos a sus labios, ¿y ella para aferrarse a él como si fuese su única salvación posible?

Tras rozar sus labios cerró la mano en un puño y se sentó en el borde de la cama, ¿qué estaría tramando este ahora?, ¿querría herirla de nuevo?

Sin embargo él decía que la protegería de cualquiera, que no debía temer, ¿a qué estaba jugando?

Furiosa, apretó el gira-tiempo en sus manos y tras unos instantes con la mente en blanco lo volvió a guardar. Lo mejor sería bajar y encontrarse con el resto, además de relegar todo lo sucedido con Potter al olvido más absoluto.

No pensaba dedicarle ni un solo pensamiento más a este.

Sin más salió de la habitación y bajó al jardín de la casa, sin duda la familia de Sirius era de dinero, esa casa era enorme, pero igualmente terrorífica, era consciente de que la familia de este se había centrado siempre en las artes oscuras, llegando a pensar que Voldemort tenía razón en su purga.

Al entrar en el jardín se percató de que por lo visto el tema principal era precisamente Potter.

-¿Estás segura de lo que estás diciendo Tonks?

-Nunca he estado más segura con nada.

-No solo te estás arriesgando tú.

-Te equivocas Charley, esta oferta solo es por mí, no pienso comprometer a nadie más.

-No lo entiendes Tonks, lo que tú hagas, los demás también lo haremos, eres la jefa, ninguno te dejaremos a tu suerte.

-No soy la jefa de nada, que vosotros quisieseis acompañarme no implica nada, al igual que si yo hablo con Potter es cosa mía y de nadie más.

-No es de fiar Tonks, te lo…

-Te he dicho mil veces que no sigo consejos de nadie, y pese a lo que este le haya podido hacer a tu hermana en el pasado, voy a unirme a él.

-No cuentes con que yo…

-No lo hago.

Sin más esta se separó de él y se dirigió a la mesa donde se encontraba la comida, ¿unirse a Potter?, ¿a qué se refería esta?

-¿Me dejas pasar?

Rápidamente se apartó de la entrada al jardín y se encontró con que precisamente este se encontraba tras ella, era evidente que no parecía estar muy feliz que se digiera, ¿qué le pasaba?

-Al fin que regresas, estaba muy sola sin ti, ven aquí tengo algo que proponerte.

Luna apareció ante ella y la cogió del brazo tirando de ella, mientras de reojo no pudo evitar fijarse en como Tonks, se acercaba de nuevo a Potter y sin tener en cuenta nada de nada, se cogía de su cuello y le susurraba algo al oído, a la par que este la cogía de la cintura manteniéndola algo alejada de él.

Por la expresión en la cara de Potter, dedujo que no se esperaba para nada lo que Tonks le estaba diciendo. Cuando esta se separó y le dedicó una sonrisa de medio lado, Potter pareció preguntarle algo, y ella tan solo asintió y deposito un beso en la comisura de sus labios, por algún motivo Potter se alejó de ella y esta rompió a reír al ver que este enrojecía.

Fastidiado por el comportamiento de la chica, este la miró con una sonrisa sarcástica en su rostro.

-Venga ya, si sé que te encanto.

-¿Qué miras?

La voz de Luna la trajo de regreso a la par que escuchaba que le decían:

-A Tonks y mi hijo, hacen una bonita pareja.

Ambas, Luna y ella, miraron hacía Lily, la cual acababa de llegar con una fuente en la que había algunas patatas.

-¿A qué te refieres?

-Tonks siempre me ha parecido una muchacha encantadora y prometedora, el único inconveniente es que es mayor que mi hijo, pero como bien dicen, ¿qué importa la edad?, además Harry necesita a una chica que sepa como jugar.

Esta les guiñó un ojo mientras sonreía de medio lado, Luna le devolvió la sonrisa, mientras ella, solo pudo mirar de reojo hacía Tonks y Potter, quienes ahora compartían una cerveza de mantequilla y una conversación interesante al parecer, pues varia gente se reunió entorno a ellos dos.

-¿Quieres que nos acerquemos?

Luna la volvió a reclamar, y tras mirar hacía estos una vez más negó:

-No, vamos a sentarnos allí.

Ambas cogieron un vaso y se sentaron juntas, comenzaron a hablar de diferentes cosas sin importancia hasta que escucharon una risa proveniente del otro lado:

Tonks estaba agarrada de Potter mientras Charley parecía rumiar algo y disgustado se alejaba de todos ellos, sin duda le habían dicho algo que no le agradaba en lo más mínimo, no obstante no fue el único en acercarse a ellas, por la puerta del jardín aparecieron James y Sirius. Ambos caminaron hasta donde ellas se encontraban:

-¿Por qué tan solas?

-Imagino que no quieren escuchar las sandeces que se dicen al otro lado.

-¿Sandeces?

Preguntó James curioso a la par que miraba hacía el grupo en cuestión, se percató de que Sirius se apoyaba en el cabezal de la silla donde ella se encontraba y que miraba desde esa posición al grupo de enfrente de ellos.

-¿Qué dicen?

-Potter, al parecer ahora es un experto en duelos.

Charley se llevó su botella a los labios mientras fulminaba a Potter con la mirada:

-¿Celoso hermanito?

La voz de Ginny los hizo mirar hacía esta:

-¿Por qué habría de estarlo?

-Porque parece que la sobrina de Sirius parece encantada con Harry.

-¿Por qué lo sigues llamando Harry?

-La costumbre, no obstante te gustará saber que ha dejado de tratarme de la patada.

-No, si encima tendré que agradecerle que después de humillarte y tratarte como a una cualquiera, ahora te hable como si nada.

-No me has entendido Charley.

-Ni quiero, perdóname Ginny, pero lo que pienses de ese idiota me trae sin cuidado.

Ginny miró a su hermano con el ceño fruncido, y Sirius miró a James y declaró:

-¿Quieres que veamos que tanto hablan?, parece que vuelve a ser el relaciones públicas de siempre.

James le dedicó una mirada para nada simpática y sin más se acercó, Sirius le dio un toque en el hombro y las invitó a unirse a la charla.

Cuando llegaron, distinguieron la voz de Bill declarar:

-Entonces según tú, lo mejor sería actuar antes.

-¿Actuar antes con respecto a qué?

Interrumpió Sirius sin más y se colocó cerca de su sobrina y cogiéndola de la cintura la separó de Potter y la acercó a él:

-Hablamos de la purga.

Declaró Tonks quitándole la cerveza de mantequilla a Sirius y bebiendo de la misma;

-¿Y qué se supone que habláis exactamente?

-Sobre el año en que más se salvaron, Harry preguntó que hizo exactamente Dumbledore para conseguir eso.

Tanto Sirius como James miraron a este:

-¿Qué querías saber exactamente?

-¿Cómo es que ese año Dumbledore pudo actuar también y los restantes no?

-Ese año era de cierta importancia.

Sentenció James sin más:

-Sí, ya, se supone que yo entraba a Hogwarts, pero sigo sin entender como consiguió que no hubiera casi bajas.

-Estaba preparado, según creo llevaba un control muy riguroso de todo…

-¿Cómo?

-Con la lista.

Pudo ver como Potter sonreía y se llevaba la botella a los labios y bebía de la misma.

-¿Dónde está esa lista?

-En Hogwarts, en el despacho del director.

-¿Y el director es…?

-Severus Snape.

Eso pareció dejar a Potter congelado en el lugar, una expresión de claro odio recorrió su rostro a la par que la botella que sostenía explotó en sus manos.

-Snape, él es el nuevo director de Hogwarts.

Su voz sonó en un susurro y no obstante varias personas parecieron tensarse al escucharlo:

-Sí, se decidió hace unos días.

-¿Quién?

-¿Quién más?, el nuevo ministro de magia, sin duda bajo las órdenes de su querido señor.

-¿Dónde exactamente está esa lista?

-En el despacho del director, en un atril colocado.

-¿Ahora debe estar el director en Hogwarts?

-Se supone que sí, ¿pero para qué quieres saber todo eso?

-Tengo una idea, Sirius, ¿en qué habitación está el cuadro de Phineas?

Sirius miró a este sin comprender, y seguidamente declaró:

-En la habitación contigua a la tuya pero no entiendo para que…

-Tenemos a un buen partido para ayudar.

Todos a una lo miraron sin comprender:

-Fue director de Hogwarts ¿no?

-Sí pero…

Abrió los ojos sorprendida y declaró sin darse cuenta:

-Podría ver los nombres de la lista y decírnoslos en cuanto aparecieran.

-Muy bien Granger, una vez más no necesitas palabras para entenderlo.

Draco apareció tras Potter apoyándose en el hombro de este, todos a una miraron a Potter, quién sonreía:

-¿Alguien sabe como está clasificada la lista?

-En dos columnas, se supone que los nombres aparecen en cuanto el niño o niña dan signos de ser magos, y siguen en la lista hasta que cumplen la edad indicada para recibir su carta, que pasan a formar parte del otro lado de la misma.

-Eso quiere decir que la lista importante, es esa, Voldemort se guía por esta para atacar a los que no son hijos de magos.

-Pero son demasiados para cubrirlos a todos, y nunca sabemos cuando se cambia el nombre.

-Tenemos suerte de que contemos con un espía que no precisa dormir, a partir de esta noche yo dormiré en esa habitación y me encargaré de recibir los nombres.

-Siguen siendo…

-Da igual, salvaremos a todos los que podamos, ¿cuántos miembros hay en la orden ahora mismo?

-Harry, el número ha descendido mucho en los últimos años, además la gente teme actuar.

-Entonces habrá que demostrarles que no deben temer.

-¿Y cómo se supone que haremos eso?, no sé como…

-¿Qué ha estado haciendo la orden hasta el momento?

-¿Qué te importa a ti eso?

Escuchó que preguntó Sirius irritado, se sorprendió cuando Potter lo miró y declaró:

-Me importa tanto o incluso más que a ti, es evidente que han estado actuando cada cual a su criterio y sin seguir un plan en concreto, ¿dónde se supone que están Kingsley o Moddy?

-Donde deben estar, en el ministe…

-No necesitamos a ambos allí, Kingsley tiene una cuartada, pero Moddy está expuesto en todo momento a sufrir un ataque, sé que es muy diestro, nunca lo pondría en duda, pero lo necesitamos más aquí.

¿Quién se encarga de vigilar Gringotts?

-¿Para qué queremos a nadie allí?

-¿La orden no ha ayudado a los enanos?

Sorprendida se percató de que era cierto, nadie le había brindado ayuda a los mismos, ¿cómo demonios era posible que este estuviese al pendiente de esos detalles?, ¿desde cuando había estado pensando en todo eso?

-No tuvimos oportunidad para hacerlo, además hay otros problemas más urgentes, como por ejemplo el tema de las varitas.

-¿Qué con ellas?

-Ollivanders ha desaparecido.

-¿Cómo es posible?

-Por lo que sabemos es cosa de los mortifagos, según creemos es una manera que Voldemort a encontrado para controlar quien posee una varita.

Vio como Potter fruncía el ceño y escuchó que Draco declaraba:

-Uno a cero.

-De eso ni hablar, ¿recuerdas el torneo?

Ambos intercambiaron una mirada y Draco lo miró sin entender, Potter suspiró y declaró:

-Antes de las pruebas las varitas debían ser comprobadas, nombraron a otro creador de varitas, Krum fue el que lo dijo, si no me equivoco su nombre es algo así como Gregorovitch, ¿a alguien le suena?, por otra parte Fleur también aportó algo de valor.

-¿Fleur?

Escuchó que decía Bill:

-Sí, creo recordar que dijo algo sobre su abuela, y que esta había colocado un pelo de vela en el núcleo de su varita. Ahora mismo no consigo recordar el nombre del otro creador de varitas, de todas formas, sería bueno intentar localizar a Ollivanders.

-¿Te estás dando cuenta de que has propuesto más de tres cosas diferentes en un momento?

Potter la miró sin comprender, y ella declaró:

-Quieres que controlemos la lista de Hogwarts, que localicemos a los enanos y les ayudemos, que ayudemos a las familias de los que aparezcan en la lista, que encontremos a Ollivanders y al otro fabricante de varitas y que consigamos más partidarios para la orden.

-Sí, ¿y qué?

Lo miró incrédula, y exasperada:

-No somos tantos, no podemos hacer tantas cosas a la vez, eso es demasiado trabajo para llevar a cavo.

-Pues mejor empezar con lo que más a mano tenemos, iré a ver a Phineas.

Sin más se alejó de todos ellos y comenzó a caminar adentrándose en la casa:

-¿Quién a muerto y lo ha proclamado rey?

Dijo exasperada, no obstante tuvo una respuesta que la dejó callada:

-Dumbledore, Granger, él ha sido el que ha muerto, y que yo sepa de todas las cosas que ha aportado no he encontrado ninguna que no parezca razonable.

-Y eso precisamente es lo que más me mosquea.

Escuchó que declaraba Sirius, al fijar su vista en este, lo encontró mirando hacía el lugar por el que este se había marchado, no obstante este también recibió respuesta:

-Y a mí lo que más me agrada, vamos Charley, tenemos cosas que hacer, James, espero mi pago por esto de aquí.

Escuchó que esta le decía mientras señalaba de arriba abajo a Draco, quién frunció el ceño molesto.

-No soy un objeto.

-Tienes razón, eres mercancía. Nos vemos otro día, ha sido un placer veros a todos, y podéis apostar que no será la última vez.

Ella y Charley, este último despidiéndose de sus hermanos, se marcharon de la casa, en el jardín ya solo quedaban James, Lily, Luna, Bill, Ginny, Sirius, y ella misma.

-¿Crees que pueda funcionar?

Escuchó que preguntaba Ginny a ninguno en particular:

-Si da resultado, me temo que voy a odiarme por los restos, ¿cómo no se nos ocurrió pensar en eso?, Dumbledore usaba siempre los cuadros como mensajeros, debió de habérsenos ocurrido a alguno.

Escuchó que se recriminaba James:

-No creas, ni siquiera recordaba que Phineas había sido director en Hogwarts, tampoco recuerdo haberlo dicho nunca.

Sirius lo decía convencido de ello, y ella misma estaba segura de no recordar que Dumbledore se lo dijera en alguna ocasión.

-Parece que Harry tiene buena memoria, estaba pensando que quizás podamos incrementar nuestro número de aliados.

-¿Y qué propones Luna?

-Soy heredera de la revista de mi padre, "El quisquilloso", creo que ha llegado el momento de recuperar mi herencia.

-Pero esa revista habla de cosas imposibles y absurdas.

Recriminó exasperada, recordaba las mil y una peleas que ella y Luna tenían referente a la revista de su padre, pese a que ella la defendía a capa y espada, no tardó en recibir una mirada enfadada de ella para luego declarar:

-Tal vez para ti ese sea el caso, pero para los tres millones de lectores que tiene, parece ser de cierta importancia.

-¿Tres millones?

Dijo de forma incrédula Lily a su lado, Luna soltó un pequeño suspiro de exasperación y añadió:

-Sí, lo sé porque pese a que aun no tengo el control sobre la misma, me mantienen al día de lo que gano con la misma. Y otro dato interesante para vosotros, es que Voldemort no toma la revista en cuenta.

-Nadie en su sano juicio lo haría.

-Mejor voy a hablar con alguien que me escuche.

Iba a marcharse, cuando Potter salió de la casa con una sonrisa en el rostro:

-Hecho, el último nombre que reza en estos instantes en la lista es este, en cuanto Phineas vea que cambia nos avisará, me ha dicho, que varios cuadros se han ofrecido a ayudar en diferentes lugares.

Uno de ellos dice que tiene un cuadro en el ministerio y otro en San Mungo, propongo que alguno de ustedes hable con Phineas y se haga cargo de esa pequeña red de espionaje.

-Genial, Harry, por mi parte creo conocer una manera de llegar a la gente.

-Eso es estupendo, ¿en qué has pensado?

Luna sonrió y declaró:

-Te ofrezco la revista de mi padre Harry, estoy segura de que me apoyaría en esto y es una de las pocas que no cuenta con la atención de Voldemort y sus secuaces.

Potter sonrió de medio lado y declaró:

-Perfecto, ¿tienes manera de ponerte en contacto con la redactora en jefe?

-Sí, la tengo Harry, pero me temo que precisaremos de alguien especial para escribir los artículos, tuve una pequeña idea de como enfocar esto.

-¿Qué necesitarías exactamente?

-Alguien que se atreviera a acompañaros cada vez que haya un ataque y pueda documentarlo todo con todo detalle, evidentemente yo seré una de las que participe en ello, por eso no me ofrezco como reportera también, además, no creo que llame mucho la atención de la gente.

-La atención de la gente.

Potter solo susurró esas palabras, más de un momento a otro la miró fijamente y seguidamente sonrió, pareció agradecerle algo con la mirada y declaró:

-¿Alguien sabe algo de Skeeter?

Dijo el apellido con desprecio, era evidente que a este no le agradaba Rita, ¿por qué?

-¿Qué con ella?

-Ella mueve masas ¿no?

-¿Y cómo conseguirás que te preste atención?, la aburriste hace mucho.

Potter sonrió aun más:

-Creedme cuando os digo que ella accederá, y hará bien el trabajo, Luna, ponte en contacto con tu redactora en jefe, adviértela de todo y que ella lo haga con sus reporteros, avísales de lo que planeamos hacer, y sobre todo que les brinde la posibilidad de elegir, no quiero a nadie que se sienta obligado.

También pídele que le diga a Skeeter que venga a ver a Sirius, pero que no le diga nada de nada, que se sienta intrigada, ¿hay alguien a quien Skeeter no soporte en ese mundillo?

Preguntó:

-No lo sé, quizás Cristal sepa algo.

-Si es el caso, que la o lo, haga venir a la par que a Skeeter, que no le diga nada ni a uno ni a otro, precisamos el impacto de encontrarse sin esperárselo.

-¿Qué exactamente planeas hacer?

-Conseguir toda la atención posible, una cosa más Luna, necesito que les adviertas que deberán esconderse, en cuanto salga el primer número, Voldemort, atacará la sede de este, diles que sus vidas dejaran de ser tranquilas.

-Harry, quizás sea mejor ser discretos, esto de llamar la atención podría desembocar en algo serio.

Potter miró a su madre a los ojos y declaró:

-Es lo que deseo, necesitamos que el mundo mágico sepa que no está solo y que luchar, es el único modo de ganar.

-Eso causará más muertes, la gente que esté de acuerdo contigo se enfrentará a los mortifagos, y no todos están preparados para luchar.

-Habrá que buscar la forma de conseguir que cuando luchen, no estén solos.

-Eso es…

-¿Cuántos alumnos de Hogwarts están en contacto con la orden?

-¿A qué viene esa pregunta ahora?

Reclamó Sirius exasperado:

-Sobre todo de sexto y séptimo año.

-Harry, casi todos los alumnos, exceptuando los de Slytherin.

-Perfecto, Weasley.

-¿Qué?

Tanto Ginny como Bill respondieron rápidamente a su llamado, sorprendida los miró, ambos parecían ansiosos de poder ayudar, eso la enfadó, ¿acaso habían olvidado la clase de persona que era ese sujeto?

-En este caso me refiero a la chica, ¿podrías ponerte en contacto con todos los de sexto año?

-¿Y qué se supone que les diga?

Pudo notar otra vez la mirada de Potter sobre ella, pero se reusó a mirarlo de regreso:

-Quiero que les hables del ED.

De nuevo todas las miradas recayeron sobre él:

-¿El ED?

Escuchó que preguntaba James:

-Sí, el Ejército de Dumbledore. Estará compuesto solo por alumnos de Hogwarts, quisiera que les hablases por encima de la posibilidad de ayudar, no des información de nuestros planes, solo proponles la idea. Espera a sus respuestas y cuando las tengas todas, házselo saber a James o Sirius.

-¿Por qué a nosotros?

Preguntó Sirius:

-¿No se supone que entrenáis a Luna, Ginny, Hermione y Neville?, pues bien, vuestro grupo se ha incrementado.

-Pero Hogwarts empieza en un mes.

-Precisamente.

-¿Y qué hay del resto, de los de séptimo?

Potter se quedó unos instantes pensando hasta que Draco declaró:

-¿Y el bonachon de Longbottom?, este seguramente recibirá respuestas seguras.

-¿Y tú?

-Deben odiarme más de la mitad de los estudiantes de Hogwarts, ¿en serio crees que tomen en cuenta una carta en mí nombre?

-Una cuestión, ¿por qué tengo que soportarte sino me sirves para nada?

-Por el simple hecho de que soy tú amigo.

El tono y la sonrisa de Draco, no parecía más que una burla.

-Pues hablaré con Neville a ver que le parece la idea.

-Mejor déjamelo a mí Harry, yo me encargo de Neville.

Desconcertado, este miró a Luna sin entender:

-¿Por qué?

-Creo que no le caes demasiado bien al chico tú tampoco.

Aportó Draco, dando en el clavo.

-Pues por ahora todo está aclarado.

-¿En qué puedo ayudar yo?

La voz de Bill, la irritó, ¿por qué nadie se daba cuenta de que algo raro estaba pasando?

-Creí que estaba claro, Gringotts es tuyo.

-Gringotts está bajo el control de Voldemort y sus secuaces.

-Me refiero a los enanos, ellos necesitan una mano amiga, sé que son traicioneros y que es mejor no fiarse de ellos, pero precisamos de toda la ayuda posible.

¡Eso es!, Malfoy, en eso puedes ayudarme.

-¿Con los enanos?

-No, con Dobby.

-¿Qué con este?

-¿Dónde está?

Draco se quedó unos instantes estático y miró a este sin saber que responder, ¿quién se supone que era Dobby? Todos parecían preguntarse lo mismo:

-¿Quizás en mi casa?

Intentó parecer sarcástico, no obstante el sarcasmo estaba teñido de dudas:

-¿No se supone que si lo llamas a de acudir a ti?

-En teoría.

-Prueba.

Draco pareció dudar por unos instantes y seguidamente declaró:

-Dobby, ven, preciso de tus servicios.

Todos parecieron quedarse a la espera, pero nada sucedió, ambos intercambiaron una mirada y Potter frunciendo el ceño declaró:

-¿Dobby?

No hizo falta nada más, un pistoletazo signo de una aparición se hizo escuchar, ante ellos apareció un elfo domestico vestido de cabeza a pies, y saltando feliz:

-O sí, sabía que llegaría el día que me necesitase, o amo Harry Potter aquí estoy, ¿en qué puedo ayudarlo?, dígame y enseguida lo haré.

El elfo no paraba de saltar feliz por la llamada y sumamente dispuesto a ayudar:

-¿De donde sale este ahora?

-Era mi elfo domestico hasta que Potter lo liberó.

Dijo Draco sencillamente, para sorpresa de todos, Potter sonrió y declaró:

-Sirius, también voy a necesitar a Kreacher. Dobby, si eres tan amable.

-¿Si soy tan amable?, o el amo Harry Potter me trata como a su igual, Dumbledore me dijo que era su amigo, pero yo no lo creí, que grandes sois ambos.

Sin más entró a la casa seguido de Potter, quién parecía sorprendido por las últimas palabras de este, y realmente no era el único, pues varios miraban al elfo como si estuviese loco.