Naruto no me pertenece.
Se suponía que era una persona que controlaba lo que pasaba en su vida, ¿no? Por Kami, era el Kazekage. Debía poder controlar su vida para poder dirigir la aldea. A pesar de que su mente estaba hecha un desastre, de alguna manera logró mantener el trabajo intacto. Era una pequeña victoria personal no dejar que su estado afectara su trabajo.
Frunció el ceño. No se suponía que debiera hacerlo, de todos modos. Se suponía que su vida estaba perfecta.
Claramente no contó con Sasuke Uchiha.
El ninja había regresado a Konoha hacía no más de cuatro meses, y había tenido un par de misiones diplomáticas en Suna. No como embajador, no. Iba protegiendo a la embajadora, Sakura. Si Sakura no estaba disponible, el embajador era el Hyuuga. Pero el protector siempre era Sasuke.
-La embajadora de Konoha está aquí, Kazekage-sama.
-Hazla pasar.
-¿Al ninja que viene con ella también?
-Sí.
Esperó un par de minutos, y pronto tuvo a la pelirrosa con él. Vio de reojo. La máscara del ANBU era diferente. No podía ser. ¿Sasuke no había venido? ¿Por qué?
Contestó vagamente a Sakura.
-Entonces nos pondremos de camino.
-¿De inmediato? Creí que se hospedarían por una noche.
-Lo haría, pero Sasuke está en el hospital y debo hacer un chequeo cada día. Tuvo una misión rango A, y creo que dijo algo de una distracción y su idiotez antes de que lo durmiéramos.- la pelirrosa suspiró.
-¿Y estará bien?- el pelirrojo experimentó cierta ansiedad.
-Sí, eso espero. Perdió mucha sangre, pero creo que estará bien. ¿Hay algo de lo que me perdí?- dijo Sakura con cierta confusión.
-Nada.
-Kazekage-sama, el Hokage le envía esta nota.- entonces el ANBU era el Hyuuga. Gaara abrió el sobre, sacó el papel y comenzó a leer.
Sé lo que sientes por Sasuke, Gaara. Así que no intentes ocultarlo, y ven a verlo al hospital, ¿sí? Creo que le haría bien que estuvieras aquí. No sé, él parece más que interesado en ti, y no sólo porque eres sexy y eso. Digo, he visto como se miran, ¡dattebayo! Así que hagan, o haz, algo al respecto porque no quiero que mis dos mejores amigos se impidan ser felices a sí mismos.
Decía más cosas, pero eso era lo que le importaba a Gaara. Primero, porque no ocultaba sus sentimientos tan bien como creía. Segundo, tampoco leía los sentimientos tan bien como él creía.
-Iré con ustedes de vuelta a Konoha.
Fueron tres días de viaje. Gaara hacía la mayoría de guardias, más que todo porque estaba acostumbrado a no dormir por Shukaku. Aunque ahora dormía más, todavía le costaba volver a dormir.
Llegaron a Konoha, y fueron a la torre del Hokage.
-¡Gaara! ¡Esperaba que vinieras!
-¿Dónde está Sasuke?- preguntó Gaara, ignorando el abrazo que el terremoto rubio le estaba dando.
-¿Sólo estás aquí por él?
-Naruto…
-Bien, bien. Habitación ciento doce, creo que debe estar despierto.
Gaara dudó bastante en entrar. Luego, simplemente entró.
Unos ojos negros lo siguieron hasta que se sentó en el sillón, después de cerrar la puerta.
-Kazekage-sama…
-Gaara.
Sasuke lo vio con cierta confusión. Gaara intentó suprimir los pensamientos de lo adorable que se miraba el Uchiha.
-Sólo llámame Gaara.
Hubo un momento de silencio, ninguno de los dos sabía exactamente qué hacer o qué decir.
-Gaara… ¿qué haces aquí?
-Te visito en el hospital.
-¿Por qué?
Gaara cerró sus ojos. Debía decirlo, ¿no? No podría tener nunca al Uchiha si no lo decía. Sabía que tenía varios hombres persiguiéndolo. La sola idea de que Sasuke se fuera con alguno de ellos…
-Porque te amo y no quiero que te pase nada.- soltó. ¿De verdad lo dijo en voz alta? ¿O lo pensó muy fuerte? Abrió los ojos para ver a Sasuke, y lo que vio le quitó el aliento.
-¿T-tú m-me…?
Era demasiado adorable. No podía resistirse. El Uchiha estaba ruborizado fuertemente, con cara de absoluta confusión. El tartamudeo lo hizo ver más tímido, y adorable. No torpe.
-Sí, Sasuke Uchiha. Más o menos desde que volviste a Konoha.- contestó. Sasuke miró sus manos.
-¿De verdad?
-Sí. No bromeo con cosas así.
-Gaara… yo también… te amo…- lo miró con duda, que se disipó cuando Gaara finalmente le dio un beso en los labios.
