12º-Tomando encargos:
Abrió los ojos cansada, miró a su alrededor y descubrió que se encontraba en casa de su tío Sirius, la noche pasada había sido un caos absoluto, al menos las dos familias habían sido salvadas, los elfos domésticos habían echo bien su trabajo.
Y luego sus dos grupos habían conseguido ocultarlos en los pisos francos diseñados para las familias de los chicos que iban salvando.
Ese era su papel y el de todos los que habían decidido ayudarla, ocultar a las familias y a los chicos, no intervenían en las batallas, solo ayudaban a ocultar a los atacados.
Suspiró mientras se incorporaba en la cama, bostezó a la par que descubría que no estaba sola en la habitación, recordó que la compartía con las otras tres chicas jóvenes del cuartel.
Weasley, Granger y Lovegood, ¿habría despertado ya Potter?, ¿se habría recuperado de las maldiciones de Voldemort?
Cada día que pasaba se convencía más y más de que ese chico era una mina, y de que no se había equivocado en querer conocerlo mejor. Se destapó rápidamente y se puso en pie, se dirigió a la puerta cuando escuchó que le decían:
-¿Piensas salir así?
Se giró a mirar a quien le hablaba, Granger, esta la miraba con el ceño fruncido, ella se miró y tras unos instantes se encogió de hombros:
-Sí, ¿por qué?
-¿No crees que algo de más ropa no te haría daño?
-Daño no, pero me daría calor, así que si no te importa voy a desayunar, muero por un café.
Sin más salió del cuarto, llevaba una camiseta larga y sus pantis, no mostraba más que sus piernas, además, ¿qué le importaba a ella?
Al llegar a la cocina se encontró con James Potter, Lily Potter y los tres supervivientes de la noche anterior.
-Buenos días, ¿café?
Declaró nada más entrar, sintió la mirada de todos los presentes en ella y Lily fue la que le sonrió y declaró:
-¿Cómo te gusta?
-Con mucha azúcar, y con leche, gracias.
Se sentó a la mesa y repasó los rostros de quienes la miraban:
-Así que, ¿Quiénes sois?
-Dudley Dursley, soy…
-Mi sobrino y mi hermana mayor Petunia.
-O vaya, encantada, Nymphadora Tonks, un gusto conocerlos.
-¿Tú pelo…?
-O esto, bueno…-frunció un poco el ceño y enseguida este cambió de color a un rosa chicle, mientras sonreía ante las expresiones de estos: -Puedo cambiarlo a mí antojo.
Les guiñó un ojo a la par que cogía el café que Lily le ofrecía, bebió del mismo y en ese momento entró Sirius por la puerta de la misma y declaró:
-James, ¿puedes venir un momento?
-¿Ahora?, estoy desayunando y ya sabes que…
-Es importante, en realidad muy importante.
-¿Qué sucede?
Preguntó Lily interesada y acercándose a ambos:
-Nada, es algo que debo tratar con James.
Tiró de este y sin más lo obligó a seguirlo, vio como Lily dejaba pasar un tiempo y sin más se marchó tras ellos, ¿qué estaría pasando?
-¿Qué tal te han ido las cosas últimamente Tonks?, al menos veo que has dejado de ser la solitaria de siempre.
-No te creas Hagrid, de todas formas es evidente que me ha ido mejor que a ti, ¿cómo te cogieron?
-Regresé a Hogwarts después de completar un pedido que Dumbledore me había hecho hace unos meses y al regresar me tendieron una emboscada, no sabía, yo…
Este rompió a llorar y ella se quedó unos instantes sin saber que decir o hacer, pudo ver que no era la única en esa situación, incómoda se removió en la silla y bebió un poco del café, no obstante lo escupió del susto que se llevo:
-¿QUÉ ACABAS DE DECIR SIRIUS BLACK?, ¿DÓNDE ESTA MÍ HIJO?
Los gritos de Lily se escucharon en toda la casa, rápidamente se puso en pie y seguida por la hermana de esta llegaron a la sala donde se encontraba un Sirius siendo ocultado por James que intentaba tranquilizar a Lily a como diera lugar:
-Está en mi apartamento, tranquilízate sí, te digo que está bien, que…
-Te dije que hablaras con él, no que lo hirieras, ¿qué pasó exactamente?
-Oye, yo no le hice nada, bueno nada en el sentido físico, a lo que me refiero es que estábamos discutiendo un asunto, y de repente comenzó a gritar de dolor, sin previo aviso cayó desmayado y bueno, desde entonces que no despierta.
-¿Y has esperado hasta ahora para decírmelo?
-¿Qué conseguiría con decírtelo antes?, te habrías preocupado innecesariamente.
Lily estaba que echaba chispas y seguramente lo habría maldecido si no fuera por la aparición de otra persona a escena:
-Tenemos que hablar.
Kingsley acababa de aparecer por la puerta y traía unas cartas en su mano derecha, las cuales mostró a todos los presentes, Lily fue la primera en reconocerlas:
-Hogwarts.
Susurró, este solo asintió y declaró:
-Me temo que hay algunos cambios en el colegio que debo comentaros, y tengo otro asunto que tenemos que tratar, James, Lily, si sois tan amables.
"OPV"
Se le había escapado, otra puñetera vez se le había escurrido de entre los dedos de la mano, golpeó con fuerza el apoyabrazos y declaró:
-NOTT.
La puerta fue abierta en cuestión de segundos:
-Tráeme a Weasley.
-Sí, mi señor. —este estaba por marcharse cuando declaró: -¿A cual de ellos mi señor?
-El pequeño, quiero al Weasley pequeño, ¿qué pinta el otro con nosotros a todo esto?
Extrañado Nott declaró:
-Mi señor, él era nuestro espía principal después de todo.
Irritado se mantuvo callado, Hogwarts estaba por comenzar de nuevo y allí acabaría con Potter, terminaría de una buena vez, su suerte se había agotado y se lo iba a demostrar.
Escuchó el sonido de la puerta abrirse y enseguida odio a la persona que entró:
-¿Me mandó llamar Mi señor?
Entrecerró los ojos al fijarse en él, se encontraba en la posición correcta y lo más importante, no había vacilado al hablarle, ni un pequeño temblor ante él. Le temía, de eso no tenía ninguna duda, no obstante no lo demostraba como los demás:
-Así es, en menos de dos semanas volverás a Hogwarts, y te tengo un encargo.
No se movió ni un solo centímetro, no levantó la vista del lugar de donde la tenía fijada, y no hizo ni el más leve intento de hablar:
-Quiero que me consigas a la sangre sucia de Granger, y la quiero en mi poder cuanto antes.
Si esa orden lo perturbo lo más mínimo no lo pareció, por el contrario sabiendo que ya había terminado de dar sus órdenes este levantó la cabeza lo justo para mirarlo fijamente, una sonrisa torcida bailaba en los labios del chico, y un brillo de satisfacción en sus ojos azules:
-¿Alguna preferencia en especial mi señor?
-¿A qué te refieres?
-Viva o muerta.
Las palabras salieron frías de sus labios, no obstante no borró su expresión de su rostro.
-Viva, tengo planes para ella.
-Como desee, ¿algo más?
Se quedó callado por unos instantes mirando al chico:
-Quiero que te acerques a Potter, me da igual el método que uses, solo asegúrate de que consigues entrar en su grupito.
-Potter.
El apellido salió de sus labios con sumo desprecio y odio, su sonrisa se borró en el acto:
-Ese despreciable y yo no nos llevamos para nada bien, si hemos intercambiado dos palabras a sido únicamente para maldecirlo.
-Como ya te he dicho, ese no es mí problema, te quiero pegado a él, busca cualquier excusa que prefieras, informarás a Snape de tus descubrimientos y a Lestrange, quiero saber donde se encuentra en cada maldito momento.
¿He hablado claro?
Lo vio apretar con fuerza los puños y que declaraba:
-Así se hará mi señor. Quisiera pediros algo si cumplo bien con mi trabajo.
Lo miró frunciendo el ceño, no le costaba nada escuchar su petición, y si de verdad le servía como era debido quizás pudiera concederle lo que pidiera:
-¿De qué se trata?
Este lo miró fijamente y enfadado declaró:
-La sangre sucia, en el momento en que ya no preciséis de ella, la quiero para mí.
Lo observó durante un buen rato, esa era una petición que no le agradaba en nada aceptar, no obstante si Potter quedaba fuera de juego y ambos habían actuado como se debía:
-Así será, ya puedes retirarte.
Ni la maldita reverencia antes de despedirse se le había olvidado, lo vio marcharse caminando muy seguro de sí mismo, no recordaba, sin duda no lo hacía.
Ese sería un golpe duro para Potter, saberse traicionado por su querido mejor amigo, y le arrebataría a la sangre sucia una vez más.
"OPV"
En cuanto salió de allí deseo vomitar, pero sabía que no podía hacer tal cosa, caminó seguro de sí mismo hacía la recamara que compartía con Percy, ¿quién le iba a decir a él que en alguna ocasión Percy y él se llevarían?
Seguramente nadie y nunca, eran las respuestas a esa pregunta, de vuelta a su cuarto se tropezó con varios miserables de esos.
No obstante no intercambió ni una sola palabra con ninguno de ellos, no le interesaban en lo más mínimo, al llegar al lugar indicado, estaba por abrir la puerta cuando escuchó las voces de Snape y Colagusano acercarse, estuvo tentado a entrar en la habitación, pero la curiosidad gano y sin soltar el pomo de la puerta se detuvo a escuchar:
-Con lo grande que es este corredor y eres tan inútil que tienes que chocar con alguien.
Declaró Snape molesto:
-Quejicus, espero que tú año este realmente lleno de viejos recuerdos.
No entendió ese comentario por parte de Colagusano, no obstante lo escuchó echar a correr, y los pasos de Snape acercándose a donde él se encontraba, ante de terminar de cerrar la puerta de su recamara escuchó un claro:
-Maldito seas, Harry Potter.
Cerró la puerta con prisa y se apoyó en la misma, por lo visto fuese la realidad que fuese, Snape siempre odiaría a Harry.
"OPV"
Recordaba, así que Potter recordaba todo, ¿por qué Weasley no?, ¿sería quizás porque la mente de este no era lo suficientemente fuerte?
Siempre había creído que el chico tenía pocas luces, pero esperaba que tuviera una mente fuerte, ¿tan fácil hubiese sido controlarlo con un Imperius?, era curioso que a nadie se le hubiese ocurrido ese detalle, pues sería una de las pocas personas a las que Potter no sería capaz de enfrentar.
Odiaba a este, no obstante podía tolerarlo algo más que a esos dos odiosos que tendría que volver a soportar otra vez, pero ahora los tres en calidad de profesores.
Y a san Potter como alumno, ahora incluso más insoportable, ya que tenía a su papaíto y a su padrino a su lado.
Y como olvidar a esa bruja de ojos verdes, Lily Evans, mejor dicho Lily Potter.
Cerró sus ojos negros mientras apretaba sus puños con fuerza, no quería recordar que ese era su apellido ahora.
Murmuró algo por lo bajo mientras sentía algo en su interior.
-Al menos ahora estas viva.
Suspiró ante el sentimiento que tenía dentro y rogó por todos los dioses que ese año no fuera demasiado largo.
Caminó por el largo y amplio pasillo mientras su mente volaba hacía sus recuerdos pasados, no había sido demasiado difícil recomponerlos todos en su lugar, pero aun así todos ellos lo llevaban al mismo.
Llegó hasta su destino, fijó la vista en la puerta marrón ante él, detrás de ella se encontraba una de las sorpresas que se había llevado, Ronald Weasley, uno de sus odiados alumnos era ahora partidario de su señor, y odiaba al que en una ocasión había considerado como un hermano para él.
Volvería a Hogwarts en calidad de espía más cercano a Potter, aunque si teníamos en cuenta a Granger, ella también estaba en esa calidad.
Había pasado por el sótano donde se encontraban los muggles escondidos ante todos, menos ante Bellatrix, Pettigriw y su señor.
La rata de Pettigriw lo sabía todo por que era el encargado de alimentarlos, al menos hasta hacía cuatro días, pues ahora esa misión la tenía que llevar a cabo Lucius Malfoy.
El cual para el mundo entero estaba muerto, hasta para su propio hijo, aunque estaba muy cerca de estarlo, pues su señor había decidido acabar con él. También estaba el hecho de que sin saber como, su señor había conseguido cumplir el juramento realizado.
Ese hecho le inquietaba bastante, ¿cómo era posible que los muggles estuviesen vivos, si él recordaba haberlos visto asesinados, mientras la pequeña Granger lloraba desesperada y era evacuada de su casa en brazos de Sirius Black?
Había puesto un encantamiento en Malfoy para que no pudiese ver a las dos personas a las que tenía que alimentar y además sus oídos no oirían nada de lo que estos dijeran.
Los había encontrado heridos, y sucios, sin duda estaba claro para él que lo que pretendía su señor era matarlos a los dos. Aunque aun no estaba del todo seguro de que quería exactamente de la sangre sucia de Granger.
Cunado le había preguntado, su señor solo había sonreído mientras fijaba su vista en el fuego y murmuraba algunas cosas, para después sonreír y decirle a él:
-Mi querido Severus, ella será sin duda una de mis fichas claves, y por esos estúpidos muggles no te preocupes, les queda como mucho unos meses de vida, lo que le queda a ella exactamente para mis planes.
Lo había mandado marcharse de su presencia y que siguiera con el plan que tenían hasta ese momento.
Llamo a la puerta y esta se abrió rápidamente dejando ver a un muchacho de ojos azules con el pelo rojo como el fuego completamente revuelto y sus ropas de todo menos nuevas.
-Weasley, creía que aunque tus padres carecían de dinero al menos tenían para ropa decente.
Weasley frunció el ceño enfadado y dijo:
-¿Qué has venido a buscar aquí Snape?-
-Te recuerdo que para ti soy Profesor Snape, Weasley, y te aconsejo que no lo olvides, aquí tú no eres más que un peón.
-Uno importante. —aclaró Weasley, él lo miró con los ojos entrecerrados.
-Todo un honor para ti, ¿no es así?
-Sí, así es, un gran honor.
-¿Qué es lo que buscas Weasley?
-El mayor de los trofeos, tener a Potter a mí merced, deseo demostrar mi superioridad ante el niño que vivió.- su voz era de burla plena y su sonrisa no revelaba mentira alguna, eso era lo que deseaba el varón menor de los Weasley, gloria.
-Interesante tú deseo, es realmente extraño que cambies de bando de manera tan fácil, ¿qué te llevo a llegar a esta conclusión?
-Darme cuenta de la verdad, los sangre sucias son despreciables, y no podía continuar fingiendo no darme cuenta de todo, nos estaban invadiendo y lo mejor es erradicarlos de raíz.
Potter es el más despreciable de todos, no es ni sangre pura pero aun así se cree el líder de todos, estúpido sangre mezclada.
Debe saber cual es su sitio y yo seré el que se lo demuestre.
Sus ojos brillaron intensamente ante esas palabras, y su voz sonaba con superioridad, sonaba con rencor, odio, y sobre todo con confianza.
Lo miró con prudencia y sospechosamente, era extraño ese comportamiento en el muchacho y más después de todo lo que sabía él.
-¿Y qué me dices de Granger?, ¿qué harás con esa sangre sucia?
La expresión de Weasley cambió un poco para después sonreír como si lo que estaba a punto de decir estuviese sucediendo de verdad, sus ojos brillaron con un poco de locura y deseo contenidos y dijo:
-Será mi premio, mi pequeño juguete privado, lo usaré con afán, lo aprovechare con ganas y cuando no me sirva, digamos que disfrutaré ver el rayo verde impactar en ella.
Snape lo miró con prudencia y dijo:
-¿Y quien te dijo que sería tú trofeo?
-Mi señor me prometió lo que yo desease, y ese fue mi pedido.
-Granger sería tú segundo trofeo, así que la matarás cuando te canses.
-Sí, no le veo ninguna otra utilidad posible a una sangre sucia salvo hacerme disfrutar, después no son más que un estorbo en el camino y mucha suciedad en mí casa.
-Snape, ¿qué buscas aquí?
Sorprendido aún por todo lo que este le acababa de decir se giró y miró al recién llegado, otro pelirrojo.
-Venía a hablar con tú hermano menor Weasley, tenía algunas cosas que preguntarle.
-Creo que ya lo has hecho, sino te importa estábamos en medio de un entrenamiento.
-¿Y que se supone que entrenabais si tú estabas fuera de la habitación?- dijo este frunciendo el ceño.
-Tuve que salir pues nuestro señor me hizo llamar.
-¿Para qué?
-No te diré nada, si él quiere que sepas te lo dirá él.- entró a la habitación y la cerro con fuerza en las narices de Snape.
-No me gusta nada esto.- murmuró mientras se perdía por el oscuro pasillo echándole un último vistazo a esa puerta.
"OPV"
-Metiche insoportable, pelo grasiento odioso.
Tras Percy haber cerrado la puerta, había cogido lo primero que encontró y lo había voleado lejos con fuerza, mientras que su hermano lo observaba:
-Te tengo dicho que no hables con él, solo lo justo, es muy bueno en Legeremáncia, podría leer tú mente fácilmente.
Ron frunció el ceño mientras su hermano arreglaba un poco el cuarto que estaba completamente destrozado, después de una sesión de hechizos realmente dura.
-Da igual, es un maldito imbécil, quería humillarme por no tener una posición como la suya, la mano derecha de nuestro señor.- dijo con tono frustrado y con retintín.
-Tranquilo, no será por mucho tiempo así, solo tenemos que jugar bien nuestras cartas y entregar lo más deseado a nuestro señor y todo estará bien, créeme, no seremos siempre simples peones sacrificables.- Percy apartó la mirada y siguió arreglando el cuarto.
No pudo reprimir una cara de asco, era sorprendente lo bien que se manejaba ahora en casi todos los hechizos, no recordaba que su hermano fuera tan bueno en eso, pero al parecer había practicado y aprendido mucho en esos dos años separados.
-Bueno, yo bajo ya a cenar, dentro de poco volverás a Hogwarts y comenzará la función.
-Lo se. —esa fue su única respuesta, mientras observaba a su hermano salir del cuarto.
Sacó su varita y apuntó tanto a la puerta y a las pareces, dijo un hechizo silenciador, y a la puerta le hecho un hechizo para que no la abriesen, y tras eso dejó caer su varita al suelo y gritó.
El cuarto que hasta hacía unos segundos había estado completamente arreglado por que Percy lo había restablecido todo, ahora se encontraba de nuevo desordenado.
Las cosas volaban por todos lados, y su voz salía fuerte y llena de desesperación, cuando ya no pudo más, cayo de rodillas al suelo mientras los objetos caían a su alrededor.
Se llevó las manos a la cara, como se odiaba a si mismo, como odiaba encontrarse en ese lugar, decir todo lo que había dicho, tener que fingir ante todos, escuchar a su propio hermano hablar de esa forma.
Y él mismo, todo lo que había dicho, cada palabra, Merlín, no entendía como iba a continuar con todo eso cuando lo único que todo su cuerpo deseaba y lo que su mente y corazón le rogaban, era coger su varita y lanzarse una maldición imperdonable.
Deseaba terminar con todo eso, ese dolor que lo envolvía por completo, terminar con esos sueños, de la realidad, de esa realidad que él y Harry habían construido.
Deseaba morir y dejar de tener pesadillas tan horribles, ver a su madre y a su padre morir asesinados, ver como les arrebataba él mismo la vida.
Todas las noches eran un suplicio, una venganza sin duda de ellos, que no le dejaban olvidar que era un vil y maldito asesino.
Pensaba que era un precio demasiado alto por que Harry conociese a sus padres, ¿acaso él merecía lo que le estaba pasando?, ¿acaso ese era su castigo por jugar con el tiempo?, ¿él merecía semejante dolor por en alguna ocasión desear lo que Harry tenía?
Como se arrepentía ahora de desear tener dinero, fama, atenciones, la vida de sus padres era un precio muy alto por esas cosas.
Y más ahora que era él, el que los había matado.
Al recordar todo lo que le acababa de decir a Snape sintió aun más asco de si mismo, no entendía aun como era posible que hubiese dicho todo eso y no dejar ver que era todo una farsa, una gran farsa.
Al menos su Oclumancia era buena, Snape ni había sospechado que mentía de forma tan descarada, los pensamientos de mentira funcionaban bien.
Al fijar su vista enfrente de él, se encontró con un ejemplar de "El Quisquilloso", hacía dos semanas que este había comenzado a ser un quebradero de cabeza para Voldemort.
Cuando un ejemplar había caído en sus manos, no pudo dejar de sonreír, al menos hasta que sus ojos se posaron en la foto que mostraban. Ante la misma había decidido leer el artículo con cuidado, sintió que todo en él enfurecía y que odiaba a Harry.
No obstante se había calmado al ver quien firmaba el maldito artículo, Rita Skeeter, ¿es que esa mujer no podía dejar de decir tonterías en ninguna parte?
No obstante y pese a todo lo que esta hubiese podido desvariar al escribir el artículo, una cosa estaba clara, esa foto era real, al igual que la mirada de Harry a Voldemort, y más aún era real el agarre posesivo que tenía sobre Hermione.
¿Qué estaría pasando exactamente?, ¿era debido a lo que Skeeter había escrito que Voldemort estaba deseoso de conseguir a Hermione?, ¿creería que de verdad era ella algo para él?
Tenía que averiguar que estaba pasando exactamente en la orden, debía hablar con Harry cuanto antes, cogió el espejo de su bolsillo trasero y lo miró:
-Harry Potter.- el espejo comenzó a brillar y mientras esperaba se sentó en el suelo.
-¿Ron?
Sintió un escalofrío por todo el cuerpo, ese no era Harry, pero la verdad es que no pudo evitar sentir un cosquilleo por todo su cuerpo.
-¿Luna?
-Ron eres tú, ¿qué quieres?
-Yo… quería hablar con Harry.
-O él no podrá atenderte hoy, en realidad no sé cuando pueda hacerlo.
-¿Qué quieres decir?
-No sé muy bien que pasó exactamente, pero por lo visto la otra noche se enfrentó a Voldemort y no quedó bien parado, tengo entendido que mató al esposo de su Tía y que por muy poco consiguió salvar a esta y a su primo.
-¿Qué?- dijo este mirando sorprendido el espejo.
-Si, al parecer este de alguna manera supo de la existencia de la hermana mayor de la madre de Harry, no sabemos por qué los cogió a ellos, pero según entendí, pareció acertar en su elección, pues Harry parecía desesperado por salvarlos.
¿Sabes tú a qué se debió ese comportamiento tan peculiar?
Tragó en seco, no podía ser cierto, ¿verdad?, ¿Acaso Voldemort recordaba?, ¿qué otra cosa podría haber llevado a este a intentar coger a los Dudley.
-No, realmente no comprendo nada, creo que tendré que hablar con él.- murmuró por lo bajo.
-Y dime, ¿que tal tú?
-Todo lo bien que puedo estar.
-Veo que tú cuarto a sufrido un pequeño terremoto.- sonrió Luna desde el otro lado del espejo.
-Digamos que he tenido un pequeño descontrol.
Repuso a la par que se encogía de hombros sin más, ella sonrió ante sus palabras, y no pudo evitar fijarse en su rostro, si le quitabas ese aire despistado que se cargaba, era una muchacha bastante guapa, y simpática, ¿por qué ella seguía en contacto con él pese a las atrocidades que había llevado a cabo?
-No podré ayudarte a arreglarlo.- susurró Luna quedamente.
-Tranquila, no tardaré en hacerlo yo solo.- Ron miró a Luna a trabes del espejo, era extraño estar hablando con ella de esta forma tan normal, y se sentía tan bien al verla y hablar con ella, era como si nada hubiese cambiado, pese a que todo era diferente, dolorosamente diferente:
-¿Has encontrado ya un surflarch?- la miró extrañado y le dijo sin entender:
-¿Qué?
-¿No me digas que no te acuerdas?, me prometiste que no te olvidarías de buscar uno.
-¿De que estas hablando?
-Me dijiste que me regalarías uno, y ahora te has olvidado de todo.
-¿Se puede saber de que hablas?
La vio sonreír a trabes del espejo y sintió un escalofrío recorrerlo cuando sus ojos plateados se volvieron soñadores mientras le decía.
-Me prometiste que ahora que estabas en esa casa, me traerías un surflarch de la oscuridad pequeñito, me dijiste que me lo regalarías cuando nos volviésemos a ver, y eso es en menos de dos semanas.- dijo esta ensanchando aun más su sonrisa.
-En menos de dos semanas.
-Si en ese tiempo estaré otra vez contigo, no sabes las ganas que tengo.
Ron la miró a trabes del espejo mientras ella soñaba despierta, ¿por qué deseaba que ese tiempo pasará rápido?, ¿por qué deseaba abrazarla?, ¿por qué ella parecía desear verlo a él, a un asesino?, ¿al asesino de sus propios padres?, ¿qué era exactamente lo que pasaba?
-Te tengo que dejar, nos vemos pronto, espero que tú ropa este un poco más nueva, no te olvides, en el tercer compartimento del último vagón, te estaré esperando allí.- beso el espejo y desapareció.
Se quedó mirando como se borraba poco a poco la imagen de Luna y posó su mano en el espejo mientras desaparecía de él.
Sentía que al menos deseaba verla, poder verla de verdad, y lo haría, pero no solo la vería a ella, también vería a Hermione, a Harry, Ginny, Neville, a todos sus amigos, aunque ahora no lo fuesen.
Ordenó todo su cuarto y se dispuso a darse una ducha, debía seguir actuando y era su deber bajar a cenar y presentarse ante su supuesto señor para recibir seguramente una muestra de su gran poder y de lo que sería su recompensa si fallaba.
Llegó al baño y terminó de quitarse lo que le quedaba de camiseta revelando dos cortes en sus muñecas, los que no habían conseguido sanar por completo debido a que habían sido echas con magia oscura, y por último, marcas en la espalda de los golpes recibidos al caer al suelo tras recibir más de un Crucius de Voldemort.
Solo unos días más para estar lejos de ese despreciable, al menos durante dos o tres meses.
Cerró los ojos mientras le caía el agua por el cuerpo.
"OPV"
Se llevó una mano a la frente y se encontró con un paño frío en la misma, ¿qué había pasado?, se quitó el mismo y miró a su alrededor, distinguió la mesita que correspondía a su cuarto y alargó la mano.
Enseguida tuvo las gafas en sus manos.
Tras ponérselas, miró a su alrededor, no obstante la cabeza le dolía horrores, miró por la ventana y descubrió que era de noche, ¿cuánto llevaba dormido?
Miró a su lado y se encontró con que su madre se encontraba dormida en un sillón que se encontraba al lado de su cama, ¿qué hacía ella ahí? Lo último que recordaba era encontrarse en una habitación que no reconocía con Sirius.
De repente recordó lo que había estado hablando con Sirius:
-No, mierda, ¿qué hice?
Miró de reojo a su madre y con cuidado de no despertarla se levantó de la cama, salió del cuarto con prisa y cerró la puerta. ¿Habría este hablado con alguien de lo que le había contado?
Recordaba haberle pedido que guardara silencio, pero Sirius nunca había sido capaz de ocultarle nada a su padre, se supone que eran inseparables y que se confiaban hasta el más mínimo detalle.
¿Lo pondría a él sobre su padre?
No, nunca haría tal cosa, se cogió del pelo con fuerza, ¿cómo había sido tan idiota?, revelar todo había sido una estupidez.
Y lo peor es que le había jurado que volvería todo a su sitio, más ahora era consciente de que eso no era posible llevarlo a cabo. Por recuperar a sus padres, él había condenado a todos.
Se sentía tan sumamente mal y angustiado, ¿cómo había podido ser tan miserable?, había pensado solo en él y en los suyos.
Tuvo que aguantar un grito de frustración escapar de sus labios, había creído en la posibilidad de poder devolverle todo a su mejor amigo, de recuperar a Hermione y el resto.
Más él mismo había sellado su condena, ¿por qué maldita sea no había perdido él todos sus recuerdos?
-Oye despierta, he, oye.
La voz de Tonks lo sacó de su letargo, miró hacía el lugar de donde provenía y extrañado de escucharla allí se acercó hasta la puerta, al abrirla descubrió que era la habitación de Ginny, Luna, Tonks, y a quién ella estaba intentando despertar, Hermione.
-¿Qué pasa?
Susurró para no despertar a las otras dos chicas, Tonks se giró asustada a mirarlo:
-Eres tu Harry, vaya susto me has dado, es esta chica, lleva un buen rato que no deja de murmurar, parece estar viviendo una pesadilla.
Entró al cuarto y se acercó a ellas, al fijarse en Hermione se percató de que Tonks tenía razón, se encontraba sudando y con los ojos fuertemente cerrados, se movía de vez en cuando y negaba.
-¿Qué hacemos?
-Solo me queda probar una cosa.
Tonks lo apartó de al lado de Hermione y sin miramientos le estampó la mano en la cara, el ruido seco se escuchó bastante fuerte, no obstante las tres personas dormidas en la estancia parecían marmotas.
-Parece que no funciona.
-Probaré otra v…
-No, para, vas a acabar por marcarle la cara.
-¿Y qué propones tú?
Frunció el ceño no muy seguro de que hacer, y susurró:
-Quizás un Aguamenti serviría.
Tonks lo miró entre sorprendida y sintiéndose estúpida y se giró para coger la varita de su mesita, cuando volvió a mirarlo sonreía de oreja a oreja, ¿por qué parecían llevarse tan mal Hermione y Tonks?
-Esto lo voy a disfrutar. Aguamenti.
A la par que un chorro de agua caía sobre el rostro de Hermione, Tonks salía disparada del cuarto, se giró sorprendido por la huida de esta e iba a seguirla, pues conocía lo suficiente del genio de Hermione, cuando esta despertó:
-HARRY, NO.
Pegó un brinco sorprendido y se quedó helado, ¿ella estaba soñando con él?, se giró a mirarla y la encontró con lágrimas cayendo por su rostro, mientras respiraba agitadamente y miraba todo confusa.
Cuando los ojos de ella se encontraron con los de él, ella pareció sumamente sorprendida, la vio derramar más lágrimas y levantarse de la cama con suma rapidez, antes de darse cuenta se encontraba envuelto en uno de los asfixiantes abrazos de ella.
"OPV"
Al ver que este no se encontraba en su cama, caminó hasta el piso de abajo, quizás ya se había recuperado, y ahora precisaba hablar con él, quería dejarle bien en claro que no permitiría que regresara al pasado, que lo hecho, hecho estaba.
Tras buscarlo por la casa y no hallarlo, decidió preguntarle a Luna Lovegood si era consciente de que este hubiese ido a dar una vuelta.
No tardó en encontrar a la chica, la cual salía de su cuarto:
-Luna, ¿sabes donde está Harry?
Luna lo miró unos instantes para seguidamente sonreír y asentir:
-Ahora mismo vivo, no sé cuanto tarde en cambiar de estado.
La miró sin entender, ¿qué quería decir?, al notar su incertidumbre, esta solo le hizo un gesto para que se acercase, curioso llegó hasta donde ella se encontraba y ella le abrió un poco la puerta.
¿Estaría con Ginny Weasley?, ¿No sería con Tonks?
Con mayor curiosidad se asomo, no obstante lo que vio lo irritó:
-¿Qué…?
-Según tu sobrina, estaba teniendo pesadillas, cuando intentaron despertarla no tuvieron mucho éxito, no obstante, al fin ella consiguió despertarla, más por lo visto su método no fue muy normal, porque dice que huyó del cuarto para no ser descubierta, y que cuando regreso creyendo el terreno allanado, se los encontró así.
Miró de nuevo la escena ante él, Harry se encontraba apoyado en el cabezal de la cama con una de sus manos rodeando a Hermione y la otra con los dedos entrelazados con Hermione.
Ambos profundamente dormidos, seguramente Harry ese día tendría un fuerte dolor de espalda y cuello, ¿cómo habían llegado a esa posición?
Deseoso de perder esa imagen de delante de él, se apartó y declaró:
-Hazme el favor de decirle que quiero hablar con él cuando despierte.
-¿No crees que sería mejor despertarlo y ahorrarle lo que Hermione va a hacerle cuando despierte?
Miró unos instantes hacía la puerta y seguidamente a la chica que lo miraba, ¿qué excusa podía poner para que esta lo dejara marcharse sin tener que entrar en el lugar?
-Creo que Harry necesita descansar algo más.
-Lo que va a necesitar es un hospital, mejor lo despierto y ya.
La chica abrió la puerta y la vio dar un paso hacía el frente para entrar en el lugar, no obstante se detuvo en seco y abrió los ojos a la par que la boca, pero de la misma no salió ni el más leve sonido. Desconcertado se acercó a ella, ¿qué pasaba ahora?
Cuando sus ojos grises se encontraron con la escena ante él, apretó con fuerza los puños y entrecerró los ojos, escuchó como una de las lámparas del pasillo estallaba y enseguida supo que era culpa de él.
Más lo que sucedió después provocó que el resto de las lámparas siguieran el mismo camino que la anterior.
-¿Qué…?
Sentía los ojos plateados de Luna viajar de él a ellos dos, más no sabía el motivo de que su magia estuviese descontrolada en esos instantes, ¿no se supone que eso debía ser bueno para él?
De un momento a otro la atmosfera del interior cambió radicalmente y tanto él como Luna se escondieron cada cual a un lado de la puerta. Algo exasperado se retó a sí mismo, ¿qué estaba haciendo actuando como un idiota?
Ahora lo importante era hablar con Harry y aclarar algunas cosas, ya se preocuparía por esas otras cosas.
"OPV"
"Miraba el objeto ante ella como si fuera un tesoro y una maldición a la misma vez. Dentro de ella tenía dos sentimientos sumamente dispares y que no conseguía comprender y encajar.
Cogió el mismo con ambas manos y lo observó descansar entre las mismas, ¿cómo era posible que lo hubiese logrado?, ¿funcionaría?
Un brillo de curiosidad apareció en sus ojos marrones, sí que funcionaría, después de todo lo había creado ella. No el montaje del objeto en cuestión, sino el hechizo que este llevaba impuesto.
-¿Qué haces?
La voz de Snape la sobresaltó, se giró a encararlo extendiendo ambas manos ante él. Este se quedó parado mirando el objeto en cuestión, pasó de mirar este a mirarla a ella:
-Ya lo has terminado.
No era una pregunta, solo la constatación de un hecho, por lo que no dijo nada: -Pensé que tardarías lo tuyo, ¿puede ser que desees traicionar a Potter más de lo que dic…?
-Sí, deseo verlo de rodillas ante mí, deseo tenerlo enfrente viendo que lo ha perdido todo, es más, deseo ser testigo de cómo torturan a lo más preciado que tenga.
Y en el momento en que esa persona esté apunto de morir, le propondré un trato, le ofreceré algo para salvar a la misma, quiero tenerlo en la misma situación que yo viví.
-Así que quieres que te comprenda. —Snape se acercó hasta ella y susurró contra su oído: -Dime Granger, ¿crees que así conseguirás su absolución antes de que llegue lo que ha de llegar?, ¿que si te perdona tú podrás estar tranquila y en paz? –se separó de ella para mirarla fijamente y declaró con una sonrisa en su rostro: -Ansias el perdón de Potter para sentirte liberada, ¿crees que nuestro señor te dará tal cosa?
Furiosa lo miró:
-Lo hará, me ha asegurado que sí, por el simple hecho de que quiere ver ese momento también. Quiere disfrutar de la humillación de él tanto como yo.
-¿Tanto has llegado a odiar al chico?
Preguntó este alejándose de ella y mirándola sin ninguna emoción:
-Y más.
-Si ese es el caso, ¿Por qué desde que has comenzado con tú discurso estás llorando Granger?
Este se giró sin decir nada más, y ella se sintió estúpida, ¿llorando?, llevó una de sus manos hacía su rostro sin entender que le sucedía, ¿por qué estaba llorando?, llevaba pasando un infierno por él demasiado tiempo, y lo odiaba como a nadie, ¿por qué entonces esas lágrimas?, ¿por qué sentía que en parte era cierto lo que Snape le decía?, ¿que si Harry no le propinaba el perdón ella, nunca, jamás, podría seguir adelante?"
Despertó precipitadamente y se dispuso a cerrar su mano en un puño, no obstante, al intentarlo se encontró con que una mano la tenía dormida y la otra le era imposible cerrarla, pues parecía estar unida a otra mano.
Perdida se fijó en como estaban unidas y se separó de la comodidad en la que se encontraba, al separarse un poco se quedó helada.
-Harry.
El nombre abandonó sus labios antes de darse cuenta, y un sentimiento de sumo miedo la envolvió, ¡que no despertara!, ¡que no la mirada!, debía huir de su lado, ¿qué le haría si sabía?, ¿qué…?
Intentó soltarse de su agarre y de hecho lo consiguió, se dispuso a separarse de él cuando su nombre abandono los labios de este:
-Hermione.
Con temor de que se hubiese despertado lo miró fijamente, más este no parecía haber despertado, se percató de que llevaba las gafas puestas, que su cabello parecía descontrolado aún más de lo que ella recordaba haberlo visto jamás.
-Lo siento, Hermione.
Las lágrimas acudieron a sus ojos antes de que se diera cuenta, ¿por qué pedía disculpas?, él no debía disculparse, la única que debía hacerlo era ella, había tantas cosas por las que debía…tantas cosas que había dejado pasar que…
Con cuidado llevó su mano hasta el rostro de él y apartando un mechón de su cabello, la dejó reposar en su mejilla, se acercó a él aún con lágrimas en los ojos, solo por una vez, aunque él nunca lo escuchase, solo por una vez, aunque él no lo supiese nunca. Miró fijamente su rostro y comenzó a acercarse:
-Perdóname tú a mí, por todo, por absolutamente todo, y por ser tan…
Calló a la par que sin apartar sus ojos de su rostro cerraba la distancia que había entre ambos, un simple roce, una vez, solo una vez pese a que sabía que este nunca correspondería al mismo, porque él era de Ginny, y ella nunca podría ser perdonada, ya no solo por él, sino por ella misma tampoco.
En cuanto sus labios hicieron contacto con los de él, sintió que más lágrimas resbalaban por sus mejillas, ¿cómo había estado tan ciega?
-Perdóname.
Sin más presionó los labios de este, y cerró los ojos para intentar grabar esa sensación en lo más dentro de su ser, pues pese a lo que estaba haciendo, sabía que nunca podría tenerlo con ella, porque por más que hubiese descubierto lo que este le provocaba, su ser no podía dejar de tener una parte de ella que lo odiaba con todas sus fuerzas.
Sintió un escalofrío recorrerla y de repente se sintió como si despertara de algo que no acababa de comprender, ¿qué estaba haciendo?
Cuando abrió los ojos se encontró con que unos ojos verdes estaban fijos en ella y parecían sumamente sorprendidos, rápidamente se separó de él y lo escuchó susurrar:
-¿Qué se…?, ¿Hermione?
El desconcierto y la sorpresa estaban reflejados en su voz, miró el resto de este y fijó sus ojos en su propia mano, ¿qué hacía su mano en la mejilla de Potter?, ¿dónde estaban?, ¿Por qué estaba besando a este?
-¿Por qué me…?
Sin desear escucharlo decir nada más, comenzó a apartar la mano de su rostro y a alejarse de él, no obstante este pareció despertar de su sorpresa porque rápidamente sintió que una de sus manos apresaba la mano que retiraba de su rostro y la otra pasaba de estar en sus hombros reposando, a apresarla por la cintura impidiéndola alejarse de él:
-NO, Espera, espera no te separes, no te alejes, solo, solo dime ¿por qué lo has hecho?, ¿Por qué me has…?
Parecía ser incapaz de decir lo que acababa de pasar ahí, y ella no podía creerse que hubiera sido ella la que lo había besado, eso era imposible, ella nunca comenzaría un beso con él, jamás.
-Yo no…
Este tiró de ella hacía él y quedó a escasos centímetros de sus labios, tragó en seco, ¿iba a besarla?, ¿sería verdad que lo había besado ella antes?, seguramente estaba dormida y pensando en Sirius, pero eso no podía decirlo.
Fijó sus ojos en los de él y quiso huir, ¿por qué la ponían tan nerviosa?, no, no, tenía que irse, alejarse, que…
-No lo sabes, no lo entiendes, al igual que yo tampoco.
Sintió el roce de labios y tanto su corazón como sus pulsaciones se aceleraron, este no hizo más que acariciar sus labios con los de ella, para seguidamente presionar los mismos.
Cuando creyó que ya no podía sentirse más extraña consigo misma, sintió que este comenzaba a marcar un ritmo con sus labios, ritmo que a ella no le costó seguir, pues era sumamente lento.
Sintió que se separaba unos escasos centímetros de ella, y que tragaba para susurrarle:
-¿Qué me está pasando contigo?
Pese a que era consciente de que este no esperaba una respuesta no pudo contenerse y declarar:
-No lo sé.
Como si esas tres palabras hubiesen significado un permiso solicitado, se sorprendió a sí misma al moverse a la par que él, para unir de nuevo sus labios con los de este.
¿Por qué?, esa era la única pregunta que resonaba en su mente.
De repente escuchó como una explosión, y ambos a la par se separaron, Potter paró de respirar mientras la miraba fijamente, y más rápido de lo que se dice Nox, la soltó y se apartó de ella.
-Esto no, no tiene que pasar, no, ¿qué demonios estoy haciendo?, eres tú, maldita sea, tú, esto es absurdo, una locura.
Sintió que se enfadaba en el acto, ¿qué se supone que significaban esas palabras?, ¿acaso era por ser una sangre sucia?, sorprendida se enfadó aun más, ¿qué por los cuatro fundadores, le importaba a ella lo que ese despreciable e imbécil de Potter pensara de ella?
Miró a su alrededor y al percatarse de que se encontraban en su habitación, miró bajo ella, su cama:
-Pero qué, tú, ¿qué hacías en mi cuarto?, es más, ¿qué hacías en mi cama?
Su voz no salió en un grito, sino más bien en un susurro peligroso, cuando se fijó en Potter lo vio abrir los ojos al máximo y levantar ambas manos para protegerse a sí mismo:
-Espera, esto tiene una buena explicación.
Se levantó de la cama y cogiendo con fuerza su varita camino hacía él:
-Oye, espera, no exageres, te juro que, Hermione yo…
-No vuelvas a decir mi nombre, no vuelvas a acercarte a mí, Depulso.
El hechizo dio de pleno en este y fue lanzado fuera de su cuarto, escuchó una risa escandalosa en el pasillo y una exclamación de suma sorpresa.
Se fijó en que Potter daba contra la pared del pasillo y que caía al suelo, sin importarle nada, movió su varita y la puerta se cerró de golpe, a la par que Potter conseguía fijar su mirada en ella.
El caoba, reemplazo enseguida al verde esmeralda en su campo de visión.
"OPV"
-Esto es lo que me faltaba, ahora soy el maldito recadero.
Miró los sobres en su mano y frunció el ceño, Hogwarts, un año más regresaba al castillo, por última vez en su vida, más no podía dejar de pensar en una cuestión. ¿Sería igual al Hogwarts que recordaba?
¿Estaría Pansy de regreso?, ¿Viviría en ese otro futuro creado debido a las estupideces de Potter?
Parecía impropio de él pensar en esas cosas, no obstante se había percatado tarde, de lo mucho que esa chica había calado en él, no era amor, sabía que no la amaba, lo habían intentado entre quinto y sexto año, pero ambos sabían que no era nada del otro mundo.
No obstante era la única persona a la que podía considerar amiga, del mismo modo que era la única que lo había dado todo por ayudarlo a él. Ella y su madre, eran lo único preciado que tenía, y ahora ya ni eso.
En cuanto llegó a la puerta a la que debía dirigirse llamó, no recibió ni un simple fuera, exasperado volvió a llamar, al ver que no conseguía una respuesta, abrió la puerta sin más.
Dejaría las cartas encima de las tres camas y ya, nadie le había dicho que debían ser entregadas en mano.
En cuanto abrió la puerta se encontró con Granger sentada en la cama con un libro entre sus manos y sumamente concentrada en el mismo. Si estaba dentro ¿por qué no le había contestado?
-Granger, ¿acaso estás sorda?
Ni siquiera lo miró, ¿quién se creía esa sangre sucia para despreciarlo a él de ese modo?, caminó hasta situarse al lado de su cama y le arrebató el libro de las manos, con ello consiguió lo que deseaba, Granger negó a la par que miraba de nuevo hacía donde se supone que se encontraba el libro, y al percatarse de que no estaba frunció el ceño y levantó la vista hacía él:
-¿Draco?, ¿Qué haces tú aquí?
La miró incrédulo, ¿Granger tenía un libro en sus manos y no estaba leyendo?, ¿Acababa de llamarlo Draco?, ¿qué se había torcido en el lugar ahora?
-Llame a la puerta y no contestó nadie, ¿en qué pensabas?
Esta miró a su alrededor y declaró:
-¿Y Ginny?, estaba aquí hace un rato, ¿por qué no te abrió ella la puerta?
-Es evidente que la novia de Po…Harry, no estaba, seguramente se marchó sin que te enteraras.
Granger se levantó de la cama y se estiró, parecía acabar de despertar de un sueño, quedó ante él y declaró:
-Ginny ya no está con ese indeseable, dime una cosa Draco, ¿cómo puedes llevarte bien con él?
La vio girarse y comenzar a soltarse el pelo, su enmarañada melena castaña cayó sobre su espalda:
-Es fácil, además él aporta algunas cosas que me vienen bien.
-Es una amistad que nunca entenderé, antes sí, pero desde hace dos años, ambos sabemos que no lo soportas especialmente.
Ese dato lo desconocía, ¿podría ayudarlo Granger a descubrir algunas cosas?
-¿Y por qué crees tú que es así?
-Venga ya, sabes de que te hablo.
Dejó caer la carta que iba dirigida a la loca sobre la cama de esta, y caminó hasta estar al lado de la cama de la pelirroja irritante, y tras observar el sobre unos instantes lo dejó caer sin más sobre la misma.
Rosa, no debía sorprenderle en absoluto que la niñita tuviera ese color en su colcha. Se giró con el único sobre que le quedaba en las manos y se apoyó en la cama de la Weasley mientras se cruzaba de brazos ante ella:
-Prefiero que me expliques mejor, quizás no sepas el motivo real de todo.
Granger se giró y al mirarlo tenía una sonrisa pícara en el rostro que nunca antes le había visto, caminó hasta él y cuando se encontraba a escasos centímetros, cogió por un extremo la carta que le pertenecía e iba a hablar cuando la puerta que daba al baño se abrió:
-Hermione, hazme el favor de ayudarme a secarme el pelo.
Ambos miraron hacía la puerta y apretó el sobre que sostenía con fuerza, evidentemente no pudo evitar que su mirada repasara a la persona que acababa de salir de darse una ducha sin ninguna duda.
Sus ojos viajaron por sus desnudas piernas, subiendo por su cuerpo envuelto en una toalla, acariciaron el busto de la chica con delicadeza y acabaron fijos en sus manos que portaban una toalla pequeña y su larga melena colgaba entre las mismas siendo secada.
Escuchó una risita a su lado y al percatarse de lo que estaba haciendo miró hacía Granger, ella sonreía divertida y sin decir palabra, bajó su mirada hacía su mano, al hacer el mismo recorrido, se percató del fuerte agarre que tenía sobre la carta que le pertenecía y lo soltó rápidamente.
Fijó sus ojos grises en los de ella y esta sonriendo declaró:
-Ahora voy a echarte una mano Ginny. –la pelirroja no dijo nada, volvió a entrar al baño como si nada, a la par que Granger decía: -¿O prefieres echársela tú?
Le guiñó un ojo y se marchó por el mismo lugar que la otra había tomado, una vez solo frunció el ceño. Se separó de la cama en la que estaba apoyado y miró de nueva cuenta a la puerta donde se encontraban ambas chicas.
¿La comadreja menor no lo había notado siquiera? Por algún motivo eso lo irritó.
