PARA LOS DESPISTADOS, ANTES DE COMENZAR A LEER, VOLVED AL PRINCIPIO, LA HISTORIA A SIDO MODIFICADA, QUIZÁS PREFIRÁIS SABER HASTA QUE PUNTO.

Bien este es el último que tengo hasta ahora, ¿qué os ha parecido de momento?, ¿mejor?, ¿peor?, sea como sea, aquí os dejo el último que tengo hasta ahora, siento si a alguien deja de gustarle la historia, pero creía sinceramente que necesitaba un repaso Sorry.

13º- Ollivanders y Gregorovitch:

Voleó lejos una nueva fotografía que se encontraba en su cuarto, no quería nada de eso, nada le pertenecía realmente, ni siquiera esa vida.

Furioso lanzó lejos un nuevo libro, en cuanto este dio contra la pared se sintió culpable.

Sus ojos se quedaron pegados al libro abierto en el suelo.

¿Por qué había terminado así?, ¿Por qué la había besado?, bueno eso sí tenía una respuesta, quería entender que le pasaba con ella. Más había sido una estupidez, una maldita idiotez.

Ella era Hermione, su mejor amiga, la que siempre lo ayudaba, y estaba con él. Era la persona a la que debía cuidar, pues pese a que se hacía siempre la fuerte, era en cierto modo débil.

Ron era el que siempre peleaba con ella, el que se ganaba sus enfados y plantes, no él, Ron sabía manejarla mejor que él.

Irritado ante ese pensamiento, se giró, al fijar su vista en la mesa, buscando algo que lanzar lejos, encontró la carta de Hogwarts reposando en la misma, ¿cuándo había llegado la misma?

Caminó hasta el escritorio y la recogió, el verde de las letras mostraba su nombre, por séptima vez en su vida tenía esa carta en sus manos, el último año estaba por empezar.

¿Sería capaz de pisar Hogwarts de nuevo después de todo lo pasado el año anterior?

Esa pregunta activo su mente, el año pasado:

-Mierda, ¿cómo he podido olvidarme de ellos?

Había estado tan centrado en la orden y todo lo demás, que se había olvidado de su propia misión personal.

Los Horrocruxes.

-Maldición.

Exasperado tiró con fuerza del cierre del sobre rompiendo el mismo, extrajo la carta y se quedó helado al ver que de este caía un pergamino de más.

Era amarillento y parecía haber estado en un lugar bastante húmedo. Extrañado por el mismo lo recogió del suelo, su tacto le resultó algo extraño y áspero, parecía un pergamino de papiro, algo viejo, no, más que viejo, antiguo.

¿Qué hacía el mismo en el interior de su carta de Hogwarts?

Dejó todo lo demás encima de la mesa y abrió el pergamino.

"Gira-tiempo."

Extrañado miró el mismo, estaba escrito en un idioma que no conocía, y parecía de verdad tener una cantidad de tiempo impresionante, se sentó en la silla y lo observo con cuidado, repasó cada línea del mismo y frunció el ceño.

¿Qué era todo eso?, el título estaba claro, pero, ¿qué tenía que ver con el gira-tiempo?, desconcertado lo giró, se encontró con más frases inexplicables, no obstantes las del final, pese a que estaban escritas en el mismo idioma, era evidente que eran recientes.

Esas líneas estaban escritas hacía poco tiempo, la tinta era más nítida, además de que la escritura era diferente a la otra.

¿Para qué quería él algo que no entendía?, ¿a quién podía acudir para que le descifrara lo que ese pergamino podía significar?

El nombre de Hermione acudió veloz a su mente, pero igual de rápido lo descartó, no, no pensaba acercarse a Hermione ni a tres metros de distancia, había terminado cansado y demasiado confundido, no necesitaba nada de eso.

Escuchó que llamaban a la puerta y miró hacía la misma, en cuanto se abrió fulminó a quien entró por la misma con la mirada:

-¿A qué has venido ahora?

La risa de perro escapó de nuevo de sus labios, y eso lo hizo enfadar aún más, después de aguantar un buen rato la risa se cruzó de brazos y en cuanto paró declaró:

-¿A gusto?, pues bien, ya puedes largarte por donde has venido.

-O venga ya, no puedes negar que fue un momento exquisito, por favor, verte volar por los aires ha sido genial.

-No veas como me lo voy a pasar cuando te pase a ti.

-Pequeño saltamontes, tienes tanto que aprender, eso a mí no me pasa.

Dejó de mirarlo exasperado y escuchó como este cerraba la puerta tras él, lo escuchó caminar por la estancia y al mirarlo se percató de que se sentaba en la cama.

-En realidad venía para hablar contigo de otro asunto.

-Lo sé, ¿has hablado con James?

Dijo sin más, no deseaba andar con rodeos, prefería terminar cuanto antes con sus dudas, más Sirius lo miró sorprendido y declaró:

-¿Por quién me has tomado?, me dijiste que no lo dijera y no lo he hecho.

Eso lo pilló por sorpresa, Sirius ante su cara pareció molesto:

-¿A qué viene esa reacción?, creo recordar que me dijiste que confiabas en mí, ¿por qué desconfías ahora?

Apartó la mirada de él avergonzado:

-Todo el mundo me tenía dicho que nunca se os veía a James y a ti por separado, que erais como hermanos de verdad, y que siempre que uno estaba metido en algo el otro también lo estaba.

-Ya bueno, es cierto que tu padre y yo siempre hemos sido inseparables, pero hay cosas que no se pueden decir así como así, y mucho menos cuando concierne al hijo de uno de los implicados. Prefiero que la pelirroja y tu padre se queden al margen de esto. No necesitan saberlo.

Pero del mismo modo que te digo esto, también te digo que tampoco voy a permitir que tú te marches.

Lo miró sin comprender:

-Me dijiste que intentarías regresar, que probarías a cambiar el pasado una vez más, y no estoy…

-No podré hacerlo. Un hecho pasado solo puede cambiarse una vez, no lo sabía, de hecho hay tantas cosas que desconozco. Fui un idiota, ¿cómo pude hacer lo que hice?

Maldigo ese día cada segundo que paso en soledad, y sin embargo cuando los veo ahí, frente a mí, solo puedo atesorar el mismo.

Escuchó como Sirius suspiraba y lo vio llevarse ambas manos a la cabeza:

-Esto es un caos tremendo, no sé exactamente como debes sentirte en estos momentos, pero si yo, que no hice ese truquito vuestro, estoy así, tú debes estar como loco.

-Al principio todo era muy confuso, nada de lo que veía era lo que recordaba, las personas que me hablaban, me parecían distantes y sin llegar a ser reales del todo, no obstante poco a poco mi mente consiguió ir aclarándose.

Más no para recordar esta vida, eso es lo más extraño, según el tiempo iba pasando, mi mente iba recobrando todo lo perdido anteriormente, como si esta vida fuese solo una mentira inexistente en verdad.

-Es que sería así, si tú no hubieses intervenido en ese momento, todo esto no habría pasado jamás, nunca habría existido.

-Pero lo hice, Sirius, intervine y lo cambié todo, sin embargo mis recuerdos están intactos, todo lo recuerdo bien, lo que no recuerdo es nada de esta realidad, no sé nada concerniente a esta vida.

¿Cómo es posible eso?, no llego a entenderlo, te juro que por más que pienso no encuentro una solución plausible.

El silencio se hizo en el lugar, Sirius parecía perdido en sus propios pensamientos, volvió a fijar su mirada en el pergamino y notó que en la parte de atrás había otro encabezado distinto:

"Gira-tiempo cambiante."

-¿Qué es eso?

Miró a este y seguidamente volvió a mirar el pergamino, se encogió de hombros y se lo mostro, Sirius lo cogió entre sus manos y lo examinó:

-¿De dónde has sacado esto?

-Venía en mi sobre de Hogwarts.

Sirius dejó de mirar el pergamino y lo miró a él seriamente:

-¿En el sobre de Hogwarts?

-Sí, así…

-Potter, tengo entendido que deseabas saber donde está Ollivanders.

La voz de Phineas los hizo mirar hacía el mismo rápidamente, se puso en pie y declaró:

-Sí, así, es ¿por qué lo dices?

-Uno de mis colegas me ha dicho que escuchó como Nott le decía a Snape que su señor había solicitado la presencia de los creadores de varitas.

-¿Los?

Preguntó Sirius extrañado.

-Sí, le dijo que los sacara de la cueva a la que consideraba casa y los llevara a su presencia.

-¿Hoy, ya?

Phineas centró su mirada en él y declaró:

-Snape le dijo a Nott que le dijera a su señor que hasta la noche no le sería posible acatar sus órdenes, que tenía que cumplir con el cometido que tan amablemente su señor le había encargado.

-Hasta la noche, dime una cosa Sirius, ¿Snape ha pertenecido a la orden en alguna ocasión?

-¿Quejicus a la orden?

Sirius rompió a reír y tras unos instantes declaró:

-Por favor Harry, qué cosas dices, ese pelo grasiento nunca pertenecería a la orden, desde joven amaba las artes oscuras más que a sí mismo.

No dijo nada, era consciente de ese detalle, más si Snape nunca había pertenecido a la orden, ¿también había cambiado el futuro de este tan drásticamente?

-¿Sabes de alguien que pueda saber donde vive Snape?

Sirius lo miró desconcertado, y tras unos segundos declaró:

-Bueno, es evidente que no podrías saberlo, es que me resulta raro que desconozcas tantas cosas.

-¿A qué te refieres?

-Harry, si necesitas información sobre Quejicus, tienes una buena fuente muy a mano.

Extrañado lo miró sin comprender nada:

-La pelirroja era su mejor amiga en Hogwarts.

-¿La pelirroja?

-Harry, Snape y tú madre eran inseparables, incluso antes de entrar a Hogwarts ya eran amigos.

No pudo evitar echarse a reír, eso debía ser una broma de Sirius, era imposible que ese despreciable mortifago fuera amigo de su madre en el pasado.

-Venga ya Sirius, eso es…

Calló al ver que este no parecía mentirle, pero si eso era cierto.

El recuerdo de lo sucedido antes de ir con Dumbledore la noche en que este murió lo asaltó.

Negó, no podía ser, no podía, ¿cómo alguien podía entregar de esa manera a una amiga de la infancia?, ¿cómo podía ser tan miserable y despreciable?

¿Cómo era posible que Dumbledore, siendo consciente como seguramente era de la relación que compartían su madre y Snape, después de lo sucedido siguiera fiándose de ese indeseable?

No pudo evitar pensar en que había recibido lo que se merecía por esa traición hacía él.

-¿Estás bien?, te has quedado blanco, qué…

-No es nada, ya no tiene importancia, al menos por ahora, llegado el momento será otra cosa.

Entonces crees que ella sabe donde vive Snape.

-Es muy posible.

-Comprobémoslo.

Sin más salió del cuarto, Sirius lo siguió de cerca, ambos bajaron las escaleras y al llegar a la planta baja, se encontraron con que tanto su madre como Alice Longbottom se preparaban para salir:

-¿A dónde vais?

Preguntó Sirius antes de que él pudiera hablar, pues solo podía fijarse en como su madre se preparaba para salir, pese a sus treinta y ocho años, parecía tener menos edad, su cabello era largo y rojo intenso, sus ojos seguían con ese verde que alguna vez había visto en el pensadero de Snape.

Apretó con fuerza sus puños, ¿cómo pudo entregarla?, ¿acaso le importaba tan poco los años que habían sido amigos?, ¿cómo alguien desearía traicionar a su madre en ningún sentido?

-Bill ha conseguido acceder a nuestras cuentas en Gringotts, así que vamos a comprar lo necesario para Hogwarts cuanto antes, Kinsgley nos ha dicho que esta tarde el callejón dispondrá de especial protección para evitar que quienes vayan sufran ningún daño.

-Además yo las acompañaré.

La voz de James lo hizo mirar a este, venía sonriendo y se acercó a Lily y la beso en los labios. Sintió un pequeño escalofrío y abrió los ojos al máximo, ¿era posible que hubiese sido culpa de su padre?

Si su madre era la mejor amiga de Snape en sus años en Hogwarts, y Snape el mayor enemigo de su padre, evidentemente ella y su padre nunca se habrían llevado bien, de hecho lo que observó en el pensadero de Snape era precisamente el desprecio que se tenían ambos en Hogwarts.

Pero también la forma en que Snape había tratado a su madre, ¿por qué tratarla así?

-Pelirroja, antes de irte hay algo que necesitamos que nos digas.

Lily miró a Sirius y seguidamente a él, pareció preocupada por lo que vio en él, por lo que enseguida apartó la mirada de ella, en ese momento no deseaba hablar con ella.

-¿Qué sucede Sirius?

-¿Sabes donde vive Snape?

Miró de reojo la reacción de James y Lily y percibió cosas que le extrañaron, negó, eso ahora no era importante:

-¿Por qué la pregunta?

-Los creadores de varitas se encuentran en su casa, y Voldemort desea que esta noche Snape se los entregue.

-Eso es…

-Tenemos que rescatarlos cuanto antes, es de suma importancia conseguirlo.

-¿Por qué los desea ahora?, ¿qué ha sucedido para que eso sea así?

-Sin duda tendrá ciertas preguntas que formular, entre ellas el porqué la varita de Potter y la de él se unieron hace unos días.

-Esa respuesta la tengo yo, mi varita es hermana de la de él. Ambos provienen de Fawkes, el fénix de Dumbledore.

Recibió las miradas desconcertadas de todos los presentes, Sirius se giró lo justo para que él lo viese y formó una pregunta con su expresión:

"¿Cómo sabes eso?"

Miró de reojo hacía sus padres y declaró:

-Bueno, Ollivanders cuando fui a por mi varita me lo dijo, tuve algunos inconvenientes, pero cuando al fin dio con mi varita, este dijo que era muy curioso que esa fuese mi varita teniendo en cuenta que había sido su gemela la que había creado mi cicatriz.

Lo había dicho como si nada, más las expresiones de todos eran de puro terror, ¿qué pasaba ahora?, Alice la madre de Neville miraba a Lily entre sorprendida y molesta.

Sintió que Sirius lo cogía del brazo y loa cercaba a él:

-¿Te has vuelto loco?, es imposible que Ollivanders te dijera eso, pues nadie excepto unos cuantos, son conscientes de que Voldemort fue quien te dejó esa cicatriz en la frente.

Miró a este entre sorprendido y sin comprender, ¿cómo podía ser eso posible?

"OPV"

-Tiene que haber gato encerrado, esto es muy raro.

-¿A qué te refieres Lily?

-¿No te das cuenta?, hemos ido a casa de Sev, hemos entrado sin más, rescatado a Ollivanders, que parece más muerto que vivo, y hemos regresado, sin un solo altercado de por medio, eso es sumamente extraño.

-Evidentemente nadie se esperaría que consiguiésemos averiguar que se encontraban allí, nunca habría caído para serte sincero.

Lily no volvió a hablar, seguía sentada en la cama cavilando sola, en verdad que era extraño, nunca pensó que Quejicus fuese tan confiado. Recuperar a Ollivanders había sido de una facilidad casi imposible.

Más su mente no estaba en eso exactamente, pues solo podía volar a un momento en concreto. El momento en que él había acompañado a su único hijo a comprar su varita.

Él había estado presente en toda la operación, y había percibido el enfado de Ollivanders ante el comportamiento de Harry, también su desesperación por no encontrar la adecuada para él.

Había llegado a pensar que Ollivanders se rendiría en cualquier momento y declararía que no tenía la varita adecuada para Harry.

Los vio perderse cada vez más y más entre cajas y estantes, buscando la varita indicada, no obstante Ollivanders algo crispado se había quedado mirando fijamente a su hijo. Lo observó de arriba abajo y tras murmurar algunas cosas por lo bajo, enfadado se había dirigido al lugar más apartado de la tienda.

Cuando regresó venía con un estuche rojizo, al abrirlo se encontró con dos cajas negras, abrió una de ellas y miró la varita, seguidamente miró de nuevo a su hijo:

-No es posible. A Dumbledore no le gustará.

Este jugó con la varita unos instantes entre sus dedos y tras un buen rato suspiró cansado de pensar y se acercó a Harry. Le tendió la varita a su hijo y este la cogió cansado.

-No hace falta que…

Más Harry no escuchó lo que este le decía, agitó por millonésima vez ese día su brazo y Ollivanders maldijo en el momento en que varias estanterías salieron volando y un montón de chispas envolvían a su hijo.

Definitivamente esa era su compañera:

-Genial, Harry ya tienes tú varita.

-Esto no puede ser bueno.

Escuchó que rumiaba Ollivanders mientras recogía todo enfadado, le pagaron la varita y este los echó de allí, recordaba que Ollivanders había cogido el brazo de su hijo y lo había obligado a girar, que ambos se habían mirado fijamente y que después este había susurrado algo, más no había escuchado de qué podría tratarse.

-¿Qué piensas James?

La voz de Lily lo sacó de sus cavilaciones, miró hacía ella y negó, no tenía sentido explicarle lo que le pasaba, ¿por qué Harry les había mentido?, ¿cómo había descubierto eso de su varita?

-Lo mejor es que nos echemos a dormir cuanto antes, mañana puede ser un día muy largo.

-Sí, tendremos que ir al callejón Diagon, espero que no tengamos problemas.

Lily se recostó en la cama y él se separó de la ventana:

-Voy a por algo de beber, ahora regreso.

Lily solo hizo un gesto con la cabeza para darle a entender que lo había escuchado y sin más abandono la estancia. ¿Qué podía estar pasando con Harry?

Cuando llegó a la planta baja escuchó voces en el salón, se acercó al mismo y se quedó helado al ver de quienes se trataba:

-No lo entiendes muchacho, esto no es algo que se pueda hacer así sin más. No podemos trabajar sin nuestros ingredientes y sin nuestras herramientas especiales.

-Solo tienes que decirnos donde se encuentran las cosas que precisas, pero quedan solo unos días para que Hogwarts inicie su nuevo curso y hay muchos sin varita.

-Todas mis creaciones están en mi tienda en el callejón Diagon.

La voz de Ollivanders sonaba cansada y sin duda no parecía apreciar a Harry demasiado.

-¿Seguro de eso?

-Sí, ¿por quién me has tomado muchacho?

-Solo quería asegurarme, mañana iremos al callejón Diagon y veré si conseguimos recatar sus varitas de su local. ¿Qué hay de Gregorovitch?, nos dijeron que se encontraba en esa casa también, no obstante cuando llegamos no estaba por ninguna parte.

Ollivanders gruñó por lo bajo y declaró:

-No ha tenido un gran recibimiento, no obstante él está mejor que yo, y parece que desearon verlo primero a él que a mí. Pettigriw se apareció en la casa y obligó a este a acompañarlo.

-¿Por qué lo buscó?, no entiendo a qué vino eso.

-Por lo mismo que tú pensaste en él, Harry, necesitaba asegurarse de que nadie creara varitas para los que él no consideraba que merecían tenerlas.

Sirius, ¿qué pintaba Sirius ahí?, ¿por qué no lo habían avisado a él y a Lily?

-Pero hay más fabricantes de varitas, ¿por qué solo a ellos dos?

-Somos lo mejores en nuestro trabajo, los demás solo se atreven a fabricar varitas para los de su territorio porque los conocen bien, pero nosotros solo creamos varitas, no pensamos en quién la va a utilizar, solo hacemos las mezclas pertinentes y creamos una varita, la dejamos guardada hasta el día que aparece su compañero.

-Nunca entenderé todo eso.

-Por ello nunca podrás dedicarte a ello.

De nuevo Ollivanders trató a su hijo de mala manera:

-¿Por qué esa actitud tan cordial?

James frunció el ceño, Harry no era de ser sarcástico y mucho menos de enfrentar las cosas de manera tan clara:

-¿Por qué me sacaste de allí?, ¿qué deseas tú, muchacho?

-Solo te ayudamos a escapar nada más, no sabía que te gustase estar en ese lugar, si quieres te regreso allí ahora mismo.

-Nadie hace nada por nada, y menos las personas como tú.

-¿Qué quiere decir con eso?

-Que nunca podré terminar de maldecirme lo suficiente por haber creado dos varitas tan poderosas y mucho menos entregarlas a dos personas tan horribles.

Un fuerte golpe se escuchó en el lugar:

-Harry.

-¿Cómo se atreve?, le acabo de salvar de una muerte segura, ¿y así es como me agradece la ayuda?

-Estoy esperando que me digas el precio de esto.

Escuchó que algo golpeaba contra la mesa precedido de la voz de Sirius:

-Ninguno es la respuesta a esa pregunta. Aquí tiene una muestra de lo que la orden ha estado haciendo en este último tiempo, hemos conseguido salvar a seis niños de familias muggles, hay veinte de familias mágicas. Todos ellos necesitarán una varita, ustedes estaban retenidos y nadie les ha asignado la misma a los chicos.

El silencio se hizo en el lugar durante un buen rato, hasta que Harry comenzó a hablar:

-No podemos dar detalles de como conseguimos todo esto, el caso es que lo estamos logran…

-Como no, ella es la causa de todo ¿cierto?, ¿por qué otro motivo este malcriado se movería?, es la fulana de turno y cuando se aburra de ella todo volverá a lo de siempre.

Esas palabras fueron precedidas por una fuerte explosión en el interior de la sala:

-Nunca más se le vuelva a ocurrir hablar así de Hermione. Todo eso es un montaje, ella solo es mi amiga, y no consentiré que nadie hable así de ella.

¿Quiere un motivo para todo esto?

Yo se lo daré, soy el único que ha sobrevivido a ese indeseable, el único que se ha enfrentado a él la friolera de cinco veces y todas a salido con vida. ¿Se maldice por crear mi varita?, pues yo siempre le estuve agradecido, porque es gracias a la misma que he escapado de él con tanta facilidad.

Era una de las personas a las que más admiraba, fue el primero en darme un detalle importante de personas a las que nunca conocí, y quien me dio ánimos ante lo que me esperaba.

-¿De qué estás hablando?, cuando nos conocimos solo recuerdo que te entregué esa varita después de mucho trabajo, seguidamente informé a…

-Dumbledore de que me había vendido la varita, le dijo que la gemela de la de Voldemort me pertenecía a mí, lo se, soy consciente de esa carta, Dumbledore me lo conto.

-¿Qué Dumbledore te dijo?, Dumbledore era un iluso que creía ciegamente que eso era un signo de esperanza.

-Y lo es. ¿Sabes lo que es el Priori Incantiem?

-¿El qué?

Escuchó decir a Sirius, se acercó un poco más a la puerta:

-El Priori Incantiem, ¿cómo sabes tú de eso muchacho?, ¿Acaso lo habéis experimentado?

La voz de Ollivanders parecía sorprendida:

-¿Alguien me explica que significa eso?

Dijo exasperado Sirius, y frunció el ceño, él no habría aguantado tanto:

-Cuando dos varitas con el mismo núcleo -por ejemplo de una pluma del mismo fénix- son obligadas a combatir, se resisten a hacerlo. Se conectan entre sí mediante un mutuo Prior Incanto muy poderoso. El mago que se concentre más, será el que conseguirá romper el equilibrio existente en un principio y obligará a la varita del rival a revelar los últimos hechizos realizados por ésta.

Pero lo hará en sentido inverso, primero el mas reciente, luego el segundo, el tercero... Hasta que la conexión se rompa definitivamente.

La única manera de que eso haya pasado, es que dos fuerzas casi iguales y con un deseo contradictorio se enfrenten entre sí. Si tu varita y la de él ya han conectado una vez, no podrás enfrentarte a él con ella nunca más.

El silencio se hizo en todo el lugar.

-¿Perdón?, eso Dumbledore no…

-No lo sabía, pero puede que me haya explicado mal, lo que quiero decir es que ni él podrá matarte con esa varita ni tú podrás matarlo a él con la tuya. Ambas varitas se negarán a enfrentarse entre ellas.

-Pero entonces qué voy a…

-Tienes ante ti a uno de los fabricantes de varitas más famoso, ¿qué crees que puedes hacer?

Escuchó que decía Sirius:

-Pero…

-No pienso crear otra varita para él. Ya he tenido bastante, en cuanto entregue las varitas a la orden esta se hará cargo de ellas, vosotros haréis las pruebas a los chicos y…

-Pero eso es imposible, ¿cómo lo haremos?, nosotros no podemos llevar eso, usted tiene un don para asignar las varitas a los candidatos adecuados. Nadie se ha quejado nunca de su asignación, ¿cómo puede abandonar a los niños a su suerte?

El silencio se volvió a implantar en la sala:

-Estoy cansado, y arto, nunca pensé en las consecuencias que podría generar la creación de varitas tan poderosas, debí pensar antes de actuar, reflexionar sobre lo que eso podría causar si cayese en ma…

-¿De qué está hablando?, sus varitas son espectaculares, no hay forma de que una varita sea mala, ¿qué culpa tiene usted de que sus propietarios sean unos miserables?, las varitas no entran en eso. ¿Qué me dice de todo el bien que han aportado el resto?, no puede abandonar a esos niños. No es justo que…

-Está bien muchacho, ¿ese es el precio?, muy bien, asignaré las malditas varitas, ahora dejadme descansar, creo que me lo merezco.

Al escuchar pasos al otro lado corrió hacia la cocina a esconderse, la puerta se abrió y oyó como subían las escaleras.

-Esto es increíble, ¿cómo es posible que sea tan…?

-Vas a tener que acostumbrarte a que te traten así, Harry, no has sido un modelo a seguir muy adecuado.

-Eso ya lo sé, y evidentemente no parece que nada de lo que hago vaya a cambiar eso.

Se asomó con cuidado y vio como Sirius reposaba una mano sobre el hombro de este y declaraba con una sonrisa en los labios:

-Tranquilo Harry, puede que esa sea la reacción inicial de todo el mundo, pero puedo asegurarte que después de una conversación contigo comienzan a plantearse algunas cosas.

-Ollivanders parece adorarme.

Escuchó que decía este con retintín, Sirius soltó una carcajada y alejándose declaró:

-Créeme Harry, si Ollivanders ha salido de esa sala, es solo porque no deseaba seguir recibiendo tremendo sermón de alguien a quien él, creía que le importaba bien poco el resto del mundo.

"OPV"

-Habla, te escucho.

Miró como su invitado comía ante él como si la vida le fuera en ello, su aspecto era desaliñado, pero no podía esperar otra cosa.

Apretó las manos enfadado, ¿cómo era posible que Pettigriw fuera tan malditamente imbécil?, le había dicho que quería a los creadores de varitas ante él a la vista de que Snape no podía acudir.

Y el muy inepto solo había traído a ese despojo, y lo más importante, había olvidado restablecer las defensas de la maldita casa.

Lo peor de todo es que si al menos hubiese traído al otro tendría una salida a su incompetencia, pero no, le había traído al que no tenía nada que ver con todo eso.

Frunció el ceño y miró hacía atrás, descubrió que el miserable se encontraba en el suelo intentando recuperar su aliento:

-Crucio.

En cuanto los gritos se hicieron escuchar en el lugar, Gregorovitch pareció percatarse al fin de donde se encontraba, pues fijó sus pequeños ojos en el indeseable que gritaba y tragó en seco:

-No sabría que decidirle, pero según lo que me describió se trata de un Priori Incantiem. Eso solo sucede si las varitas son algo así como hermanas, es decir que tienen un mismo núcleo.

-Eso lo sé perfectamente.

-Entonces que…

-¿Cómo consigo evitar que eso suceda?

Una vez más los gritos cesaron, más esta vez supo que ya no serviría de nada impartir una nueva maldición en el despojo, pues se había desmayado. Ni aguante tenía.

-Ese conocimiento solo lo tiene el creador de las varitas en concreto. Tendría que examinar las…

Saco su varita y con cuidado la observó frente a sus ojos, mientras la giraba, el tipo comenzó a temblar y a tensarse, Ollivanders tenía incluso más aplomo. Por eso había sido castigado con mayor ahínco, y sobre todo había sido más mermado.

-El núcleo de las varitas es pluma de Fénix.

-¿Pluma de Fénix?, es un ingrediente curioso, y cuesta hacerse con una pluma, ¿cómo consiguió dos?

-Eso, no está en mi conocimiento, ni siquiera me importa, me gustaría que me dijese cómo soluciono el maldito problema y ya. Lo demás me importa bien poco.

-El problema, es que cuando dos varitas han declarado el Priori, nada podría hacerlas cambiar de opinión, y si existe alguna manera de ello, solo el fabricante original podría…

-Crucio.

Como siempre la maldición salió certera, y el hombre ante él la recibió de lleno, la furia en su interior era un gran incentivo, se puso en pie sin dejar de infligir la maldición y caminó hasta él mientras seguía gritando y retorciéndose en el suelo:

-Me parece que no he hablado claro. No quiero excusas, no quiero un NO, por respuesta, quiero una solución.

Se agachó hasta estar cerca de la cara del tipo y declaró:

-Su única salida de esto con vida, es que me de una solución para el problema. Tiene dos semanas para ello.

-Pero es imposible, necesito documentarme, investigar, debo ver ambas varitas, examinarlas exhaustivamente, he de hacer cálculos y…

-Crucio. ¿Le dije que podía hablar?

Detuvo la maldición y cuando este lo volvió a enfocar declaró:

-Le daré un mes para ello, si en ese tiempo no tiene la respuesta, lo que le hice hasta ahora, no será nada comparado con lo que podré llegar a hacerle.

Crucio.

"OPV"

Una noche más en esa casa y acabaría maldiciendo a alguien, ¿cómo demonios había aguantado tanto allí?

Estaba rodeado de todo lo que tanto había odiado y despreciado, eso era absurdo, no soportaba a nadie de allí y sin embargo los había tenido que tragar.

Exasperado se encontró de nuevo buscando a Granger por la maldita casa, ¿dónde se había metido ahora?, ¿por qué parecía el chico de los recados?

-¿Malfoy?

-¿Qué?

Dijo a la par que se giraba, se encontró con el padre de Potter, lo vio caminar mientras se acercaba a él, la verdad es que nunca se había parado a pensar en ese hombre en concreto.

Para él era un tipo estúpido que se había enfrentado a lo imposible maldiciendo a su hijo con un destino odioso. ¿Cómo el matrimonio Potter no había pensado en ellos y su único hijo antes de entrar en esa lucha insulsa?

Su madre había sido diferente, había seguido el cauce del rio sin intentar cambiarlo y eso había garantizado muchos años de tranquilidad para todos ellos. Quizás el matrimonio Potter eran los considerados héroes, pero ¿de qué servía eso si estaban bajo tierra y su único premio había sido dejar a su hijo huérfano?

-¿Buscas a Harry?, según creo me dijo que saldría por un momento a dar una vuelta.

-No busco a Harry, me mandaron encontrar a la sangre… a Granger.

Potter lo miró por unos instantes y seguidamente declaró:

-Sé que no me tienes mucha confianza, pero al menos eres amigo de mi hijo, y apelo a esa amistad para preguntarte algo.

Frunció el ceño sin entender, y se abstuvo de decir algo hiriente, por mucho que le jodiera la idea debía convivir con esa gente, mejor no granjearse problemas. Además eran solo unos días más y ya, nada más:

-Verás, Harry y yo siempre nos hemos llevado bien, no obstante últimamente hay algo extraño en él.

Intentó no sorprenderse y actuó de la manera más disimulada que pudo:

-Tú que eres quien mejor lo conoce, quizás podrías decirme si has notado algo raro en él, a parte de lo evidente, mejor dicho, ¿sabes si le ha pasado algo o alguien?

Genial, ahora le cuestionaban sobre la vida amorosa de san Potter, ¿qué diantres le importaba a él nada de todo eso?

-Mire señor Potter, entiendo su inquietud, pero no sé nada de lo que me pregunta, para mi Potter ha sido siempre así.

Y no estaba mintiendo, así que este no podría percibir ni el más leve rastro de duda en su respuesta.

-¿Siempre ha sido así?, discúlpame que discrepe Malfoy, ¿desde cuando Harry se dedicaba a enfrentarse a los mortifagos como si tal cosa?, ¿Cuándo lo viste tú…?

-Tal vez se cansó de ver a la gente morir ante él, lo que no entiendo es de qué se quejan, ¿no es eso lo que precisan?

-¿Perdona?

-Sí, ya tienen a su marioneta jugable, ahora él hará lo que deseen, incluso si es preciso morirá por todos, es el héroe deseado, así que deje de dar la murga y acepte que ya es lo que toda la orden deseaba que fuese. Y déjeme tranquilo, lo que haga Potter o no haga, me importa una mierda, ahora he de ir a buscar a la sabelotodo.

Se marchó dejando al tipo estático en el sitio, encontraría a Granger y se metería en su cuarto, no deseaba aguantar a nadie más por ese día, encima no había tenido una buena noche.

Al llegar a la última planta de la casa suspiró cansado de tantas vueltas, el maldito ático, sino estaba allí ya no sabía donde más buscar a la maldita rata de biblioteca.

Caminó hasta la maldita puerta y la abrió, el lugar estaba a oscuras, sacó su varita:

-Lumus.

Un pequeño destello brilló en la punta de su varita, en cuanto levantó la misma la respiración se le detuvo en seco. Sus pulsaciones se aceleraron y su mente recreó una misma imagen anteriormente observada.

Dio unos pasos hacía ella y justo cuando se agachó a su lado para verla mejor, se percató de que estaba exactamente igual que cuando la vio por primera vez en una oscuridad casi parecida.

Acercó su mano hacía su hombro, más se detuvo antes de tocarla, seguía meciéndose a sí misma y se abrazaba con fuerza, su rostro estaba bañado en lágrimas y a sus oídos llegó una vez más el maldito mantra con el que soñaba:

-Potter, Potter, Potter.

Apretando los dientes y enfadado al recordar todo lo que le habían hecho pasar terminó por colocar una mano sobre el hombro de esta.

-Granger muévete, te buscan abajo con relación a un hechizo que te pidieron.

Granger, al principio no pareció inmutarse de sus palabras y su tacto, sin embargo y tras un buen rato de absoluto silencio ella rompió a reír y se meció aun más deprisa:

-Un hechizo, sí, un hechizo imposible, uno mutable, un hechizo brillante.

-¿De qué hablas?, ¿Estás bien?

Volvió a romper a reír, y descruzó sus brazos por lo que dejó de abrazarse a sí misma y al llevarse una mano a la frente dejó colgando en su mano la cadena de un colgante.

-¿Bien?, o sí, jajajaja, ¿cómo estarlo?

Extrañado fijó sus ojos en el objeto que colgaba de la cadena, ¿era eso un gira-tiempo?

-¿Qué es…?

Alargó su mano hacía el objeto cuando ella de repente cogió su mano entre las suyas y declaró como perdida:

-Tenemos que hacérselo pagar, tienes que ayudarme, cuando Snape vuelva tenemos que atacarle, tenemos que…

De repente Granger pareció confundida al extremo y el colgante cayó de sus manos al suelo, lo vio rodar por unos segundos mientras ella susurraba algo y después fijaba su mirada en él:

-¿Dónde estamos?, ¿qué…?

-En el ático de la casa Black.

Contestó de forma automática, sin poder creerse lo que acababa de ver:

-¿El ático?, sí, subí para ver que había aquí, pero tropecé y mi varita cayó en algún lugar apagándose así la única luz que tenía a mi alcance.

Yo, no podía moverme, ¿me escuchaste gritar y por eso estás aquí?

Negó, ¿qué le estaba pasando a Granger?, era evidente que no se acordaba de lo que acababa de pasar ahí, no era consciente de que unos instantes atrás parecía estar completamente loca.

-Será mejor que bajemos, te están esperando abajo, algo relacionado con un pedido que te hizo Lunática Lovegood sobre un hechizo o algo así.

-Sí, sé de que me hablas, ¿me ayudas a buscar mi varita?

Miró a su alrededor y enseguida la localizó, estaba cerca de un enorme espejo que por extraño que le pareciera juraría haber visto con anterioridad en alguna parte, recogió la varita a la par que Granger se ponía en pie, al girarse, se percató de que en las manos volvía a tener el gira-tiempo:

-¿De dónde has sacado eso?, creía que estaban muy vigilados por motivos obvios.

-Yo también lo pensaba, pero Potter lo tenía, se le cayó la otra noche, iba a esconderlo por aquí para que nadie lo encontrase, ¿tienes idea de para qué querría Potter algo así?

Así que ese era el causante de todo, miró el artefacto con odio, para seguidamente negar, Granger se encogió de hombros y se giró, miró todo el ático y seguidamente apretó el mismo entre sus manos.

-Crees que…

-No considero este un buen lugar, el elfo domestico de la casa seguramente notará la presencia de un objeto como ese en la casa y se lo entregará a su amo, o peor podría quedárselo.

Granger lo miró por unos instantes y seguidamente asintió y miró el mismo:

-¿Qué hacemos con él?

Parpadeó por unos instantes:

-¿Hacemos?

-Sí, no pienso devolvérselo a Potter, es un inconsciente y no me fio de que tenga algo como esto, es capaz de hacer algo irreparable y que cause infinidad de catástrofes.

Y qué razón tenía, suspiró para seguidamente fruncir el ceño, ¿era seguro que alguien que no era consciente de lo que había pasado, se quedara con un objeto, que evidentemente no era lo que parecía ser?

Después de la historia contada por Potter, había notado algunas lagunas que deseaba aclarar con él, más no había encontrado la forma de abordar el tema quizás si…

-Dámelo a mí, yo lo…

-De eso ni hablar, sé que eres mi amigo y que puedo confiarte ciertas cosas, pero Draco, también sé que eres amigo de Potter, eres capaz de devolvérselo y de eso nada.

¿Su amigo?, ¿qué manía les había entrado a todos con darle ese calificativo?

Exasperó retiró la mano y le tendió su varita:

-Me da igual lo que hagas con él, yo me largo de aquí.

Y tras que esta cogió su varita eso fue lo que hizo, largarse a descansar, abrió la puerta de la que era su habitación y se encontró con que eso por lo visto no iba a suceder muy pronto.

-¿Qué haces en mí habitación?

-Esperarte.

-¿Para…?

-Hay algunas cosas que me gustaría aclarar contigo.

Cerró la puerta con un portazo y miró a Potter molesto:

-Mira Potter, que haga mi papel en esta obra, no quiere decir que lo vaya a llevar a la práctica en la realidad, ¿qué te has pensado que soy yo?

Me tenéis mas que arto y no soporto a ni una sola de las personas que pisan esta casa a diario, no sé ni qué pinto yo aquí, así que coge la puerta y lárgate de aquí dejándome tranquilo de una maldita vez.

O la nariz rota de nuestro último viaje en tren, no será nada comparado a lo que te haré.

Potter no tardó en ponerse en pie y encararlo:

-¿Esas tenemos?, pues venga, empieza, en esta ocasión no me pillarás desprevenido como en el tren. No creas que eres tan bueno Malfoy.

-No me toques los huevos Potter, no estoy de humor para tonterías.

-Perfecto, yo tampoco.

Molesto sacó su varita y lo apuntó con ella, ¿es que no entendía lo que significaba que se largara y lo dejara en paz?

-¿Un duelo?, magnífico, tengo la sala adecuada para eso. -Potter se acercó hasta él y lo empujó, abrió la puerta molesto y tras salir añadió: -A no ser que seas un cobarde con una boca demasiado grande.

Furioso, lo siguió de cerca, ¿cobarde?, ahora comprobaría lo cobarde que era.

Ambos bajaron las escaleras, pero antes de llegar al final de las mismas, se toparon con el padre de este, el cual al ver sus caras declaró:

-¿A dónde van?, ¿qué sucede?

-A la sala de entrenamiento.

Cortó Potter sin mirar a su padre ni una sola vez.

-¿Con quién vais a entrenar?

-Solos, queremos comprobar algo, además, que yo recuerde no necesito ni niñera ni permiso.

"OPV"

James Potter los miró extrañado y sumamente molesto por la forma en que tanto Malfoy como Harry lo habían tratado, sin que ninguno de los dos se percatara, llevó una de sus manos hacía su bolsillo, sacó de este una especie de pañuelo, para seguidamente sacudir el mismo y convertirse en su capa de invisibilidad.

Estaba dispuesto a averiguar que demonios estaba pasando con Harry, y si Malfoy y él, no querían decírselo por las buenas, le quedaba suficiente de merodeador para averiguar por su cuenta.

Consiguió entrar en la sala justo cuando esta se cerraba, en cierto modo asustado comprobó que la capa no se había quedado atrapada con la puerta, al ver que no era así, se alejó lo más que pudo de esta y se colocó en un sitio desde donde podía verlo todo, pero no creía que les fuera posible detectarlo.

Localizar esos sitios estratégicos, siempre había sido cosa de Remus, el cabeza responsable del grupo. No pudo evitar que una pequeña sonrisa de nostalgia se dibujara en sus labios, Remus, su buen amigo Remus.

De un momento a otro, se percató de que ambos se inclinaban uno ante otro como si fuese un juego, y que comenzaban diciendo:

-Riptusempra.

-Talantaledra.

-Buena memoria.

Escuchó que decía Harry como si nada, Malfoy no sonrió, tan solo declaró:

-Me pareció correcto seguir lo que empezamos hace cinco años.—seguidamente si que formó una sonrisa torcida en su rostro, una mezcla entre desprecio y cierto toque de diversión -Solo desarme.

Declaró con retintín, Harry también sonrió ante sus palabras y añadió:

-Valiente tontería la de Lockhart, si esperaba eso de nosotros dos.

-Sin duda era estúpido, todo el mundo sabía de nuestra enemistad menos él.

-¿Cuanto crees que habría tardado en darse cuenta?

-Snape no lo hubiese terminado hasta el final.

-Es verdad, Snape hubiese preferido que acabase ese duelo, parecía interesado en el final.

Ambos hablaban como si la cosa no tuviese importancia, pero al pronunciar el apellido de Snape ambos habían puesto una cara de desprecio y odio que rayaba casi a lo imposible, se sorprendió al percatarse, de que quizás su hijo podía odiar a Snape más incluso de lo que él lo odiaba en su día, ¿por qué esa enemistad?

¿Cómo es que nunca se lo había dicho?

-Pues hagamos el duelo y contémosle el resultado.

Desde ese momento ya no había habido más palabras, solo hechizos, movimientos ágiles y precisos, sonrisas provocativas, y miradas decididas.

Sus ojos miraban todo sorprendido y realmente sin saber si lo que veía era buena o mala señal.

-Potter, has mejorado mucho.

-Algo necesario.

-No te recuerdo tan bien en ninguno de los dos casos.

-El último año fue el último de pérdidas.

James pudo ver como los ojos de Harry se ensombrecían un poco, y Draco lo miraba calculando algo.

-¿Cómo sabías que había estado presente? -Harry miró a este sin comprender, y Malfoy añadió. –El otro día, cuando te pregunté por la muerte de Dumbledore, me dijiste que yo era el único culpable, ¿por qué?

-Lo vi todo.

Dijo este encogiéndose de hombros, Malfoy pareció tensarse y lo miró sin comprender para después susurrar:

-Dumbledore.

-Si así es, yo estaba allí, paralizado por él, ese fue su último hechizo.

-La segunda escoba.

Malfoy parecía en estado de sock, como si no creyese del todo lo que estaba escuchando, mientras que él, por su parte, no entendía nada de nada y totalmente confundido por lo que decían.

-Si, así es.

Los ojos de Malfoy se oscurecieron y se llenaron de rabia contenida, cogió la varita con fuerza y apuntó a Harry.

-Corzus.

-Septusempra.

James abrió los ojos sorprendido, conocía perfectamente ese hechizo, Severus Snape.

Ninguno de los hechizos hizo diana y Harry declaró:

-Malfoy, creo que lo mejor es terminar ya, nos estarán buscando.

-Sabían que estaríamos aquí, tú padre se lo habrá dicho.

-Quién sabe.

Lo vio encogerse de hombros y no decir nada más, pero Malfoy no parecía querer quedarse callado:-Acaso no crees a tú padre capaz de acordarse de ti.- una sonrisa burlona apareció en su rostro.

-Seguro que más que el tuyo.

Contrataco Harry algo herido:

-Potter estás jugando con fuego.

-Y tú también Malfoy.

-Puede que deje de fingir que somos amigos.

-No creas que estoy disfrutando tener que aguantarte día y noche, saber que estás cerca en todo momento, no disfruto de esto.

-Pues bien que sigues con tú papel.

-Y tú con el tuyo, nadie más sabe de todo esto, es lógico actuar.

-Es demasiado pedir ser amigo de San Potter.

-Imagínate tener que aguantar a una serpiente tan despreciable como tú.

-Es mucho tener que aguantar está farsa después de seis años de odio reciproco.

-Empezaste tú está rencilla, con tus estúpidos prejuicios.

-Mi padre quería que me hiciera tú amigo y tú me humillaste delante de todos.

-Solo te dije que sabía elegir por mí mismo.

-Despreciaste mi mano en ese momento, tú empezaste todo esto.

-¿Por qué tú padre quería que fuésemos amigos?

Escuchó que preguntaba Harry extrañado ante lo que había dicho Malfoy.

-Digamos que, Potter, todos en el lado oscuro creían que tú serías el próximo en subir al poder, si con tan solo un año habías terminado con Lord Voldemort que era el mago más poderoso de todos los tiempos, ¿que no serías capaz de hacer con once años?, y ni que decir de cuándo fueras mayor.

-¿Creían de verdad que yo sería como él?

Pregunto incrédulo y bajando su varita.

-Potter, todo el mundo con poder sueña con usarlo, y ser más que los demás, no pienses que Dumbledore no disfrutaba de su poder, sino nunca habría sido reconocido como lo fue, en algún momento tuvo que alardear, para que lo respetasen tanto.

-Así que te acercaste a mí por eso.

-La verdad es que tenía curiosidad ya de por sí, me enteré de quién eras tú cuándo salí de la tienda de túnicas, vi a Hagrid fuera, me resultó extraño que ese estuviese allí, mi padre me explico que te estaba acompañando a ti, me explicó quién eras.

James frunció el ceño, no recordaba que Hagrid hubiese ido con ellos a comprar las cosas de su hijo, no entendía nada de lo que estaban hablando, pero estaba empezando a darse cuenta de que su hijo y Draco Malfoy era buenos actores, pues nunca hubiese sospechado que se llevaban a matarse.

-Bueno basta de cháchara, el último hechizo por parte de ambos, quiero acabar con esto.

-Mejor, ¿preparado Potter para ser humillado?

-Espero que no llores después de esto, Malfoy.

-Expelliarmus.

Los dos a la vez dijeron sus hechizos, y ambos a la vez soltaron sus varitas, solo que en el caso de Draco este salió volando contra la pared.

-¿James estás aquí?

La puerta se abrió de golpe dejando a Sirius y a Lily en está mirando a ambos chicos.

Malfoy estaba aturdido y se sujetaba la cabeza mientras miraba a Harry, este por su parte estaba cogiendo su varita del suelo, se desapareció y apareció a la espalda de Malfoy, colocó su varita apuntando a Malfoy y le dijo:

-Creo que el resultado está más que claro.

Malfoy sonrió con superioridad y sin que Harry se diera cuenta le propinó una patada en la parte de atrás de la rodilla, haciéndolo caer al suelo, la varita rodó hasta quedar donde estaba la de Malfoy.

-Ahora, sí que está claro el resultado, Potter.

-¿Usando golpes muggles tú, Malfoy?

-Son útiles en ocasiones.

Vio como Malfoy se incorporaba y cogía su varita y la de Harry, cuándo este se levantó le tendió su varita y señaló:

-Habrá que decirle que es empate.

Sin más salió de la sala de entrenamiento sin mirar a ninguno de los de allí.

-Empate, ja.- murmuró Harry molesto, miró hacía donde estaban Lily y Sirius y añadió: -¿Por qué buscáis a James?

-Llevo toda la tarde sin verlo y quería hablar con él.

-Yo lo vi antes de venir hacia aquí.

Le dijo a Lily sin más:

-Ya veo, ¿qué hacíais?

-Entrenar.- respondió simplemente, y después añadió: -Hoy voy a cenar en mi cuarto.

-Vale.

Escuchó que decía Lily. Harry, salió de la sala de entrenamiento y cuándo ya no escuchaba los pasos, James, se quitó la capa y se dejó ver.

-Sabía que estabas aquí.

Escuchó que decía Sirius sin más, cuando lo miró se percató de que sonreía de medio lado:

-Sí, es sorprendente lo buena y útil que es está capa.

-¿Por qué los espiabas cariño?- preguntó Lily mientras se acercaba a él y lo besaba en los labios.

-Tenía curiosidad, pero es extraño, hablaban de cosas que no entendía, ¿Lily, tú recuerdas que Hagrid viniera con nosotros a comprar las cosas de Hogwarts para Harry?

Lily frunció el ceño y negó con la cabeza, mientras que Sirius miraba un poco extrañado, parecía preocupado por algo, intentó ignorarlo, pero al ver que miraba de reojo por donde Harry se había marchado sintió una pequeña punzada en su interior, ¿qué le preocupaba a su mejor amigo?

-Además, esos dos se llevan a matarse, no entiendo cómo pueden fingir tan bien, se parecen a mí y a Quejicus a su edad, solo que nosotros no fingíamos ser amigos delante de la gente.

Aparte, no encuentro un motivo para hacerlo, ¿por qué fingir llevarse bien?, ¿qué ganan con ello?

Una vez más no pudo evitar ver el semblante preocupado de Sirius, entrecerró los ojos fijándose en él, ¿qué estaba ocultándole? Y lo más importante, ¿por qué?

Espero sus opiniones al respecto, nos vemos en el siguiente buybuy.