Hola aquí tenéis doble capítulo de este fic, espero lo disfrutéis:

Leo: Perdona no haberlo subido antes, tuve varios problemas personales, pero al fin aquí tienes estos dos nuevos capítulos, espero los disfrutes, nos vemos pronto en cualquiera de los otros fics buybuy ;)

Drys: Hola otra vez jeejje, ya ves aquí tienes los dos nuevos capítulos, sobre Harry y su descubrimiento, voy a tardar un poquito en ponerlo, pero lo pondré te lo aseguro, jejeje, espero los disfrutes nos vemos pronto o eso espero que así sea, buybuy y hasta el siguiente ;)

Annie Thompson: Hola, gracias por esa sonrisa, espero que te siga gustando la historia buybuy y hasta el siguiente cap jejeje ;)

Colmillos: Hola, me allegro de que te guste el fic, y gracias por decirme lo que opines de la misma, aquí os dejo dos nuevos caps, por el retraso hasta ahora, espero que los disfrutéis, y ya me dirás que te parece, buybuy y hasta el siguiente, gracias por leer y comentar ;)

Jesica-haruzuchia: Hola, pues ya regreso, aquí tienes dos capítulos, espero que te guste nos vemos pronto, o eso espero buybuy, gracias por leer y comentar es agradable recibir un comentario, me alegro de que te esté gustando ;)

14º-Encontrando dos amigos perdidos.

Estaba cansada, llevaba días que pese a dormir durante toda la noche, no descansaba, era como si en realidad por la noche viviese otra vida diferente a la del día.

Bostezó de nuevo y escuchó como Ginny y Luna compartían su bostezo:

-En serio Hermione, ¿quieres dejarlo ya?, cada vez que bostezas, nos lo pegas a nosotras.

-Como si pudiera evi….tarrrrloooo, uff, necesito una buena ducha de agua fría.

Dijo tras bostezar de nuevo, se levantó de la silla que ocupaba y se dispuso a salir de la cocina, al llegar a la puerta se tropezó de lleno contra Sirius, que entraba en ese instante, este la sujetó antes de que cayera al suelo y se quedó algo aturdida.

-Hey, ¿estás bien?

Asintió, más por lo visto su aspecto no parecía decir lo mismo, pues Sirius la sujetó más fuerte:

-¿Qué te pasa?, tienes unas ojeras tremendas.

-Lleva noches sin dormir bien, sin embargo hoy parece que sí durmió y mírala.

-Dormí, sí que dormí, solo que…. — volvió a bostezar y se restregó los ojos, ¿qué le pasaba? –Estoy muy cansada.

-Entonces mejor que subas a descansar y ya, ¿por qué tanto jaleo?

La voz de Potter la obligó a estabilizarse y abrir los ojos, este estaba al lado de Sirius y la miraba enfadado:

-Hoy vamos al Callejón Diagon, no puedo…

-Te equivocas, en ese vamos, tú, no entras, así que lárgate a tú cuarto y ya.

-Harry.

Recriminó Sirius, mientras que ella se soltaba del agarre de este:

-¿Quién te has creído para decirme lo que tengo que hacer?, voy a ir al callejón digas tú lo que…

Este la agarró del antebrazo y tiró de ella, eso pilló por sorpresa a todos los presentes, todos a una se levantaron y los siguieron.

Ella mientras tanto luchaba por soltarse de su agarre, no obstante no tenía fuerzas para ello, al llegar a una de las habitaciones de la planta baja, tiró con más fuerza de ella y encarándola declaró:

-Te quedas, y me da igual lo que digas o como te pongas. Adentro.

La empujó con fuerza y por poco cae al suelo, cuando se giró a mirarlo, este le dedicó una sonrisa victoriosa, y antes de que pudiera dar un solo paso para acercarse a la puerta, este la cerró con fuerza. Se tiró a la misma y comenzó a golpearla con fuerza y a gritar, más lo único que escuchó del otro lado fue a él declarar:

-NEVILLE.

-¿Qué?

La voz chillona y algo asustada de su amigo en Hogwarts se hizo escuchar, escuchó unos pasos temerarios y como Potter golpeaba la puerta con el puño y declaraba:

-Esta puerta no se abre hasta que regresemos, si me entero de que ella ha salido de ahí, serás tú quien responda.

-Potter, ¿qué significa esto?

La voz de Moddy sonaba reprochadora:

-En su estado es un estorbo, y no es algo que piense dejar abandonado en el camino.

Sin decir más escuchó pasos que se alejaban de la puerta. Tras un buen rato, escuchó la voz de Neville desde el otro lado:

-¿Hermione?

-Dime.

Declaró:

-Ha sellado la puerta de forma que solo desde fuera se pueda abrir. –Supo lo que venía después, por ello suspiró antes de escucharlo y miró a las dos camas que allí había: -Lo siento, pero no podré ayudarte a salir, él, Hermione, me matará si te dejo.

Se dejó caer sobre una cama y fijó sus ojos en el techo, ¿qué había querido decir Potter?, dejó caer una mano sobre su frente y apretó con fuerza los puños, ¿en eso se había convertido en verdad?, ¿en un estorbo?, se mordió el labio inferior molesta consigo misma y giró sobre la cama.

No pensaba llorar, había jurado que él, nunca más conseguiría que llorara. Apretó los ojos decidida a impedir que ninguna lágrima abandonara los mismos y sin percatarse el sueño la envolvió.

Poco a poco su cuerpo se relajó y se perdió en el mundo de los sueños.

"OPV"

-¿No crees que te has pasado un poco?

No respondió, la verdad es que estaba arto de esa preguntita de las narices, miró a Sirius molesto por preguntarle él también y seguidamente apartó la mirada de él.

Al fijar su vista en Ginny y Luna no pudo evitar sonreír de medio lado, ambas chicas parecían debatirse entre el miedo, la sorpresa o la admiración. Verlas le había recordado la reacción del Señor Weasley, en su quinto año, cuando se montó al igual que ellas, por primera vez en el metro.

Lidiar con tantos magos en una estación había sido casi imposible, pero al final lo había conseguido, por idiota que pareciera, hasta Skeeter estaba apuntando cosas decidida a escribir algo así, como "Sus aventuras en el mundo muggle".

Tanto Kinsgley como Moddy habían coincidido con él, con que aparecerse era mejor dejarlo solo para huir, pues en el ministerio quedaban registradas las apariciones, y no necesitaban ser detectados en ese momento.

-Te he preguntado algo, Harry.

Apretó los dientes fastidiado, ¿por qué no dejaba el tema y ya?

-Harry, yo no digo que no tuvieras razón en dejarla en casa, pero podrías haber sido algo más…

Enfadado se giró a encararlo:

-¿Algo más qué?, ¿qué sabrás tú?, no conoces a Hermione ni la mitad de lo que yo la conozco, a ella no le sirve un simple, quédate aquí, no acata órdenes y se rige por una sola norma, hacer lo correcto, y para ella lo correcto era venir, arriesgarse a ella misma si hacía falta por el resto.

Eso es lo que ella habría hecho, y como ya dije antes, es un precio que no pagaré, no la perderé en esta guerra Sirius, puede que no sea la misma al cien por cien, pero para mí, ella, es una de las cosas más valiosas que tengo.

Sirius lo miró entre sorprendido y ¿enfadado?, ¿qué se supone que le pasaba ahora?

Dejó de mirarlo sin esperar su respuesta, caminó hasta donde estaba Luna y se sentó a su lado, menos mal que ya solo quedaban tres paradas, no deseaba hablar con nadie.

-Esto es increíble Harry, ¿cómo es que sabes moverte en estas cosas?

Luna sonreía alegremente y luego añadió sentándose cerca de él: -Yo no habría sabido ni cual tenía que coger, algún día tendrás que venir conmigo y montar en todos ellos.

La miró sin poder evitar sonreír, ¿acaso pensaba que era un parque de atracciones?

-Luna, todos los trenes hacen lo mismo.

-Pero no te llevan a los mismos lugares, y eso, Harry, es lo que me fascina de ellos. El único tren que monté, fue en el de Hogwarts, nunca pensé que los muggles tuvieran tantas máquinas, y lo mejor, se mueven sin magia, es como los coches, y eso me encanta.

¿Sabes?, ya sé lo que quiero que me regales en mi cumpleaños.

-¿En tú cumpleaños?

¿Y cuándo se supone que era el cumpleaños de ella?, se quedó pensativo durante un rato, ¿se lo había dicho en alguna ocasión?, él, no era bueno para fechas, Hermione era la encargada de eso, tendría que averiguar cuando era el cumpleaños de la rubia.

-Un coche, Harry, tienes que enseñarme a conducir uno, y quiero un coche.

La miró como si estuviera loca, no, realmente lo estaba, ¿cómo le iba a regalar un coche?

-¿Te estás escuchando?, además de que es sumamente caro, ¿sabes que hasta que no cumplas los dieciocho no puedes conducir uno?, además, precisas un permiso para ello.

-¿Permiso?, ¿cómo para aparecernos?

Preguntó curiosa:

-Más o menos, solo que en lugar de un examen tienes dos, uno teórico de preguntas y otro práctico.

-Vamos, algo así como los TIMOS.

-Luna, no es tan sencillo, pero ya hemos llegado, tenemos que bajarnos en la siguiente.

Todos a una se pusieron en pie, y no pudo evitar dejar de mirar al pintoresco grupo, al igual que el resto de pasajeros, si ya lo había pasado mal con el señor Weasley, aquello no tenía ni punto de comparación:

-¿Van a un festival del comic o algo?

Les preguntó un joven que se encontraba sentado cerca de Ginny, esta sonrió al chico y declaró:

-No, creo que no, ¿qué es eso?

-Ginny, venga vamos, nos bajamos aquí, y no, vamos a una fiesta de disfraces.

Tiró de esta y en cuanto la puerta se abrió urgió a todos a salir del mismo. ¿Por qué les sorprendía tanto el metro a todos, si era como el expreso de Hogwarts?

Vale que la estación no, pero por lo demás eran vagones con ruedas que iban por unos carriles metalizados, ¿qué tenía de impresionante eso?

Vale, mucho, pero era exasperante ir con todos ellos, debía recordarse que lo hacía por mantener la seguridad de todos ellos, sí, ese era el único motivo por el que soportaba las miradas de todo el mundo.

El camino por la ciudad no fue más cómodo, de todos ellos, solo él, Kinsgley, Sirius y Ginny, parecían gente normal y corriente. Moddy, se había negado a taparse el ojo mágico y su pata de madera resaltaba bastante también, Skeeter, aunque algo discreta, iba con su túnica de color rosa pálido y unas plumas en la cabeza, y por Luna era mejor no hablar del tema.

James y Lily, junto con los Longbottom se reunirían con ellos más tarde, tenían algo que arreglar primero, ninguno había querido aclararle ese punto en particular, algo que le fastidió bastante para qué mentir.

Juntos llegaron a la entrada del caldero Chorreante:

-Bien, ya estamos aquí.

-En cuanto traspasemos esa puerta, Voldemort, tardará bien poco en saber donde estamos.

Declaró Ginny con fastidio.

-Tenemos con nosotros la capa del padre de Harry, también contamos con algo de poción multijugos y yo se supone que hoy debía encontrarme por aquí.

-¿Quiénes se tomaran la poción y quienes se ocultarán bajo la capa?

Preguntó Luna distraída:

-Yo prefiero la poción.

Dijo rápidamente Ginny, la miró por unos segundos y declaró:

-A mí la capa, paso de ese brebaje asqueroso.

-Sería bueno que tú fueras uno de los que tomara la poción Potter, Skeeter y yo pasamos bien, Las dos chicas junto con Sirius podrían ir bajo la capa, pero Moddy y tú deberíais beber la poción.

Tanto Moddy como él fruncieron el ceño y seguidamente negó:

-No, sé manejarme bajo esa capa muy bien, y no soporto la poción multijugos.

-Aquí poco importa lo que soportes o no Potter, sino la seguridad del plan y el grupo, así que poción se ha dicho y a callar.

Moddy le entregó un vial y él mismo se quedó con otro, miró el brebaje con asco y seguidamente miró a Sirius que estaba explicándole a Ginny y Luna como debían moverse bajo la capa de invisibilidad.

Debería haberse informado bien sobre el plan antes:

-¿Y en quién se supone que me transformaré?

-En Bill Weasley, no es raro verlo por el callejón Diagon, después de todo trabaja para Gringotts, así que está todo bien.

Con bastante fastidio, abrió el mismo y tras fruncir el ceño y ver como las chicas y Sirius desaparecían bajo la capa se dispuso a tomárselo, no obstante Moddy declaró:

-Eres inteligente para muchas cosas chico, pero en otras ocasiones no piensas mucho, ven conmigo.

Siendo arrastrado por este hacía el callejón se detuvieron casi al final del mismo, Moddy le entregó unas ropas y declaró:

-Vístete y después te tomas la poción, no creo que a Weasley le gustase mucho que exhibieses su cuerpo por ahí.

Se llamó idiota por no haber pensado eso antes y sin dudar comenzó a ponerse la nueva ropa, una vez vestido con la ropa de Bill, que le quedaba bastante grande, ya no solo de altura, sino también de complexión física, se tomo la poción.

En poco tiempo experimentó la desagradable sensación de transformación, antes de darse cuenta su visión comenzó a ser borrosa, su cuerpo rellenó la ropa lentamente y por último el pelo le creció y cambió de color.

Una vez terminada la experiencia, cogió sus gafas y tras quitárselas se las guardó en el bolsillo de los pantalones que le habían dado.

-Andando.

Sin más comenzó a caminar, al llegar donde Rita Skeeter esta sonrió de medio lado y declaró:

-Ese chico Weasley debe haberse quedado en sus genes con lo mejorcito de los Weasley, habré de dedicarle algunas líneas para las mujeres que me leen.

Le guiñó un ojo y se sintió terriblemente incómodo, sobre todo al escuchar las risas de Ginny y Luna que ya estaban ocultas bajo la capa de invisibilidad.

Kinsgley se colocó a su lado y juntos entraron en el caldero chorreante, los demás los siguieron, Sirius y las chicas sin ser notadas en lo más mínimo, mientras que Moddy, transformado en alguien que él no conocía los seguía y acababa por sentarse en la barra.

-Kinsgley, vaya, ¿hoy te toca a ti este infierno?

-Así es, ¿ha pasado algo fuera de lo normal?

-¿Cuándo no es el caso?

Nadie dijo nada más y tanto Kinsgley como él salieron hacía la parte trasera para ingresar en el callejón:

-¿Tan mal está todo?

Preguntó a este mientras señalaba las piedras debidas, Kinsgley solo lo miró unos instantes y seguidamente declaró:

-Juzga por ti mismo muchacho.

Cuando las piedras dieron paso al alegre y vivo callejón, se sintió totalmente perdido y fuera de lugar. ¿Ese era el mismo callejón que él recordaba?

-Vamos.

Escuchó que Kinsgley insistía, sin poder creérselo del todo dio unos pasos al frente y entró en el mismo. Solo podía comparar el estado del callejón con otro que había conocido antes de iniciar su segundo año. El Callejón Knockturn se había esparcido por todo el callejón Diagon, era como si el primero hubiese infectado al segundo con su podredumbre, hedor y parásitos. A lo lejos se veía el banco y lo que una vez le pareció maravilloso había dejado de serlo, colgando de los laterales del inmenso edificio había dos banderas colgando que tapaban el mismo, ¿desde cuando Voldemort usaba de esas cosas?

Eran completamente negras y en el centro estaba su marca, la calavera con la serpiente enroscada, de un color verde que resaltaba en la tela negra.

Esta ondeaba libremente sin duda era cosa de magia pues no había ni pizca de aire en todo el lugar.

-No me lo puedo creer.

La voz de Ginny lo sacó de su claro escrutinio e intentó centrarse en lo que debían hacer.

-Quiero terminar esto cuanto antes, deseo salir de aquí.

-Pues lo mejor es ponernos manos a la obra, tu y yo iremos a la tienda de Ollivanders, Moddy se quedará en el caldero Chorreante para avisarnos si se acercan mortifagos, Sirius, tú te encargaras de vigilar que nadie entre en la tienda mientras nosotros recogemos todo lo que podamos.

Chicas, vosotras tenéis que guardar todo lo que vayamos sacando en las mochilas que Hermione encantó ayer.

Tras decir eso Kinsgley y él caminaron de forma segura por el callejón, no obstante no podía dejar de mirar a los lados y de recordar como eran todas las tiendas anteriormente, ¿cómo había podido cambiar todo tanto por su acción?, ¿cómo había sido tan estúpido?

Suspiró algo cansado e intentó no pensar en nada, lo hecho, hecho estaba y ya no había vuelta atrás, deseaba con todas sus fuerzas que Ron pudiese perdonarlo con el tiempo y que su vida cambiara con el paso del tiempo, no le parecía justo el giro de todo.

¿Podría de verdad este perdonarlo algún día?, ¿podía perdonarse algo así?, dudaba que así fuera, Ron era su mejor amigo, pero no se engañaba sobre su carácter, del mismo modo que era consciente de que había perdido a las dos personas que más apreciaba en su realidad por tener a otras con las que en esos momentos no se sentía cómodo, ni tampoco realmente identificado.

Llegaron ante las puertas de Ollivanders y miró el cartel del mismo, este estaba medio caído, se sostenía solo por una pequeña cadena y se balanceaba peligrosamente.

-¿Cómo la abrímos?

Escuchó que preguntaba Ginny bajo la capa y en bajito.

-Tenemos la llave, Ollivanders nos dijo donde estaba.

Respondió Kinsgley a la par que él caminaba hacía la puerta y alargaba la mano hacía la parte de arriba del marco de la puerta, contó dos cristaleras hacía la derecha y tres hacía arriba, se puso en cuclillas para alcanzarla, y tras unos instantes ya tenía la misma en su mano, no se la dio a Kinsgley sino que él mismo la abrió.

Como era de esperarse esta se abrió, más no del todo pues algo la estaba atascando, se asomó por el hueco que había y frunció el ceño:

-Esto es un desastre, no se puede entrar.

-Yo sí entro por ese hueco.

Escuchó que decía Ginny desde debajo de la capa, Kinsgley y él intercambiaron una mirada, tras pensarlo unos instantes Kinsgley declaró:

-Está bien, entra lo más rápido que puedas y seguidamente quita lo que impide que la puerta se abra.

Se colocaron ante la misma y esperaron a que Ginny pasara por esta, escucharon varias cajas moverse y como Ginny maldecía desde el interior de la tienda, un montón de cajas cayeron al suelo y tras unos instantes la puerta quedó abierta, se giró a mirar a Ginny y la encontró sonriendo y con una mancha negra en su mejilla, sonrió ante su aspecto desaliñado y de forma automática alargó su mano hasta su rostro.

Nada más hacer contacto con su mejilla, Ginny, pareció palidecer y lo miró casi horrorizada, sorprendido por lo que acababa de hacer retiró la mano llevando entre sus dedos algo de polvo, le mostró el mismo en sus dedos y declaró:

-Estabas llena de polvo.

Ginny no dijo nada, solo llevó una de sus manos hasta la mejilla derecha y se apartó para que ellos pasaran, apartó la mirada de él rápidamente y pudo ver que sus mejillas enrojecían un poco.

Dejó de mirar a esta, ¿qué demonios estaba pensando?, esa no era su Ginny, la chica a la que había dejado para poder hacer bien las cosas, la que había estado con él en sexto año, esa era una Ginny a la que para variar también había herido.

-Será mejor que empecemos cuanto antes, aquí hay más cosas de las que debería.

-Ollivanders no dijo que fueran tantas varitas.

-Seguramente ni él mismo esperaba que Voldemort hubiese dejado tantas.

Sin decir nada más comenzaron a recoger todas las cajas y a guardarlas en las mochilas que Hermione había hechizado. Llevaban cosa de diez minutos en eso cuando escucharon una pequeña explosión en el callejón.

Kinsgley rápidamente se irguió y miró a la puerta cerrada, parecía esperar que esta salieran volando de un momento a otro, sus ojos parecían sumamente atentos a cualquier mínimo movimiento.

-¿Estáis hay?

Nada más escuchar la voz de Alice Kinsgley pareció volver a respirar:

-Sí, estamos aquí dentro.

La puerta se abrió y por esta entraron Alice y Lily, ambas con sonrisas en su rostro:

-¿Todo bien?

-Por favor, estás hablando de mí, y de la mejor alumna de encantamientos de nuestra promoción.

Lily hizo reverencia ante todos ellos y no pudo disimular una sonrisa, en cuanto Lily fijó sus ojos en él agrando la sonrisa:

-Me gustas mucho más con tus ojos, ¿cuánto queda para que la poción me devuelva a mi niño?

-Menos de media hora, así que es mejor que nos demos prisa, es bueno que hayáis llegado, aquí hay demasiado que recoger, y no podemos hacer dos viajes. Lily, ¿sabes de algún hechizo que nos sirva para conectar las mochilas con la casa?

Esta frunció el ceño unos instantes y se quedó pensativa.

-Seguramente Hermione tendría una idea.

Escuchó que decía Luna a su lado, miró a esta molesto, por supuesto que sería así, pero, ¿qué quería decir con eso?, su madre podía ser capaz de ello seguro, era una de las mejores, no, la mejor, ni siquiera Hermione se le podía comparar.

-Y yo también, ¿qué te crees?

Su madre apuntó a ambas mochilas y tras susurrar el hechizo hizo un movimiento con la varita:

-Espera antes hay que…

Demasiado tarde, este dio de lleno en ambas mochilas, Lily miró a Kinsgley sin entender:

-¿Qué?

Preguntó Alice metiendo más cajas en el interior:

-¿Dónde has conectado las mochilas?

-A la sala.

Dijo esta sin más, Kinsgley se llevó una mano a la frente y negó:

-Perfecto, cuando lleguemos tendremos un montón que recoger.

-No tiene porqué. -Declaró de pronto Luna, todos la miraron sin entender: -Dile a Dobby que ordene según van llegando.

Aportó sin más mientras seguía metiendo cosas en las mochilas:

-Es una idea, sin duda, Kreacher.

Ante ellos apareció el elfo refunfuñando como era su costumbre, Sirius lo miró por unos instantes y declaró:

-Tanto tú como Dobby debéis ordenar las cajas que vayan llegando a la sala, avisad a Ollivanders y que baje a ayudaros.

El elfo hizo exagerada reverencia y desapareció.

Con cuidado y silencio continuaron con el trabajo asignado, un poco agobiado por encontrarse en ese espacio reducido y con tanta gente alrededor se alejó de ellos y se apoyó en uno de los ventanales, agradecía que estos fuesen tan oscuros como los que recordaba.

A través de los mismos se perdió en el callejón Diagon, al igual que su mente, ¿cómo era posible que todo fuese tan distinto?, intento hacer memoria de todas las veces que había estado en este, y solo recordaba una ocasión en que hubiese sido casi tan sumamente oscuro como en esa ocasión, en su sexto año, más, había algo que hacía que este tuviera color.

Buscó con la mirada el espacio que los gemelos Weasley habían alquilado para sus sortilegios Weasley, y no encontró más que un local cerrado y oscuro.

Suspiró al percatarse de que nada era igual, ¿qué lo había hecho ser tan ciego?, no creía que sus padres lo hubiesen mimado tanto como para convertirse en lo que era, miró de reojo a Lily, no, ella no era de mimar tanto a una persona, y James se veía severo si debía serlo, ¿entonces dónde estaba el error?

Escuchó un pequeño alboroto y rápidamente miró de nuevo al exterior, se sorprendió al comprobar que el mismo venía del otro lado de la calle, cuatro tipos vestidos con túnicas entre grises y negras, se encontraban en la tienda de enfrente, dos de ellos tiraban de una mujer.

Sintió un pequeño tirón al reconocer a la misma, solo la había visto una vez, y no obstante la reconoció en el acto.

-Y una vez más a intentar echar a la pobre mujer.

La voz de Kinsgley lo sacó de la escena:

-¿Echar?

-No creerás que la gente se ha marchado de buena gana de sus tiendas. ¿Verdad?

Lo miró un tanto perdido, ¿no lo habían hecho?, no es que los creyera cobardes, pero sí sensatos, hacer eso les serviría para salvar la vida, ¿qué importaban unas cuantas cosas en comparación a la vida de uno mismo?

-Veo que no lo comprendes. Tienes mucho que aprender Potter, demasiadas cosas. Para empezar, no se trata ya de las cosas, eso, se puede recuperar llegado el momento, sino del orgullo y de las ganas de someterse de cada persona.

¿Estarías dispuesto a dar tú casa así como así para los mortifagos?

Frunció el ceño:

-Si con eso consigo que los míos no sean cogidos…

No terminó la frase, Kinsgley lo miraba seriamente:

-Así que por salvarte tú y los tuyos, te apartarías, ¿es eso lo que has estado pensando todos estos años atrás?

¿Sería así?, se quedó callado sin decir nada, y ambos vieron como uno de los tipos empujaba a la mujer y esta caía al suelo, los tres tipos restantes reían contentos. Pero la mirada del que la había empujado no le agradó en lo más mínimo:

-Dime algo, ahora mismo, ¿qué estás pensando?

-Quiero salir ahí y partirles la cara a esos despreciables.

-Sí, pero si lo haces, conseguirás poner a una de las personas que quieres proteger en peligro, así que, ¿qué harás?

Volvió su mirada hacía Lily y apretó los puños, escuchó de nuevo las risas de esos despreciables y miró a Kinsgley:

-No puedes quedarte y simplemente escuchar, ¿verdad?, quieres ir a ayudar, pese a que sabes que eso nos pondrá en peligro, pero no has pensado en que todos los que estamos aquí, quitando quizás a dos personas, somos capaces de ayudarte en tú propósito.

Miras solo una cara de la moneda y nada más.

Ella, ha luchado por lo que es suyo hasta que no ha podido más, es soltera y no le queda nadie, solo lo que posee, para ella, esa tienda es su mundo.

Mira a los pocos transeúntes de la calle.

Obedeció a lo que Kinsgley le decía y se percató de que pese a que estaban viendo lo que estaba pasando, todos se hacían los desinteresados, ¿cómo podían hacerlo?

-Cobardes.

-Esas personas no son cobardes Potter, son gentes que tienen miedo, miedo a lo mismo que tú. Antes has dicho que si dando tu casa protegías a los tuyos lo harías.

-Sí, pero se me ha olvidado añadir que ardiendo en llamas.

Dijo sin más, Kinsgley lo miró sorprendido, pero seguidamente sonrió.

-Comprendo, ellos no tienen un motivo que los lleve a luchar, pero sí muchos para no hacerlo, quizás ese hombre que mira de reojo, se esté imaginando a su hija en esa misma situación si interviene, y aquel de allí que se tapa los oídos, ya haya vivido esto en otra ocasión.

Nadie hasta ahora ha salido a dar la cara por ellos, nosotros los aurores estamos para ello, pero nos han limitado en este último tiempo, evidentemente no participamos en esas barbaries, pero tampoco las podemos parar.

Exceptuando los pocos que pertenecemos a la orden del fénix, y no siempre llegamos a tiempo o conseguimos pararlo.

Por eso todo lo que hemos montado a tú alrededor, Potter, eres más joven que ellos, eres un objetivo declarado y aun así estás ahí, luchando y enfrentando estas cosas, ¿qué crees que pasaría si ahora salieses a ayudar a esa mujer?

-Que se caería al suelo seguramente.

Escuchó que decía Sirius cerca de ellos, ambos lo miraron, Kinsgley algo molesto por la interrupción y él sin entender sus últimas palabras.

-Ya no eres Bill, deberías cambiarte de ropa antes de salir ahí fuera.

Explicó este entregándole unas ropas, miró las mismas y a Lily y Alice que lo miraban desde atrás.

-Las chicas han sido mandadas al cuartel, yo iré bajo la capa de invisibilidad con tú madre, la necesito para que ella confíe en nosotros. —notó un brillo de complicidad en los ojos grises de Sirius, este quería alejarla de lo que fuera a pasar ahí, y esa era una buena excusa para ello: -Alice, Kinsgley y tú, podréis distraerlos el tiempo suficiente para que podamos desaparecer de aquí con ella.

Kinsgley sonrió ante esa propuesta y miró hacía Alice y Lily, la segunda lo miraba con cierto miedo reflejado en sus ojos verdes, pero con una mirada de clara seriedad, evidentemente estaba de acuerdo con él plan, creía en lo que iban a hacer.

¿Por qué no podían tener un día tranquilo?, suspiró y cogiendo las ropas que Sirius le tendía comenzó a cambiarse, cuando estuvo listo sacó su varita, la miró por unos instantes y ante él aparecieron unas gafas, cuando miró las mismas Rita Skeeter con su típica sonrisa lo miraba.

¿Cuándo se había acercado a la tienda que no la había notado?

-Moddy me manda deciros que está retenido en el caldero chorreante, que si podéis ir en su ayuda.

Cogió las gafas de manos de esta y se las puso, Rita sonrió de medio lado y declaró:

-Ahora entenderás lo que te he estado diciendo todo este tiempo chico.

Sin más Kinsgley abrió la puerta y salió de la tienda, Sirius y Lily desaparecieron bajo la capa de invisibilidad y Alice se colocó a su lado, le sonrió y le guiñó un ojo para después decir:

-Vamos allá Harry, demos de qué hablar.

-Ten cuidado.

El susurró provino de la voz de Lily y sintió un pequeño escalofrío, era la primera vez que esta le decía esas palabras y algo en él reacciono.

Siguió a Kinsgley con una fuerza nueva en su interior, decidido a no darle un motivo a Lily para preocuparse. Una vez fuera Kinsgley y Alice lanzaron sus hechizos, en cuanto dieron en dos de los tipos, el ajetreo se hizo presente.

Una pequeña batalla se hizo presente, al principio estaba más preocupado por la mujer, no obstante en cuanto vio como esta desaparecía de su campo de visión se dispuso a ayudar a Alice con su enemigo:

-¿Qué creéis que estáis haciendo?

Escuchó que decía uno de los tipos de gris hacía los que estaban mirando lo que ahí sucedía, Alice intentó hacerlo callar, pero el tipo esquivó su hechizo y añadió.

-Si no nos ayudáis el señor tenebroso lo sabrá, y sabéis que será así, ¿cuántos queréis sufrir la cólera de nuestro señor?

Kinsgley maldijo por lo bajo al ver que varios de los espectadores sacaban sus varitas, miró horrorizado como uno lanzaba una maldición contra Alice, y rápidamente lanzó un escudo para protegerla a ella, ¿cómo iban a luchar contra esas personas?

Antes de lo esperado se encontraron rodeados por los otros y se descubrieron defendiéndose de ellos y sin poder atacar.

-Maldición.

Escuchó que reclamaba Alice a la par que lanzaba un Desmayus a uno de estos:

-¿Y ahora que hacemos Jefe?

Escuchó que reclamaba enfadada. Kinsgley luchaba contra otro de los inocentes y esquivaba como podía evitando atacar seriamente:

-Esto es absurdo, no tengo idea, tenemos que sacarlos de la partida.

-Aja, ¿y cómo se supone que lo hagamos?, somos buenos, pero ellos son muchos, y no son cosa de juego.

Escuchó que decía a la par que se apartaba rápidamente de un hechizo, este se dirigía a Kinsgley a gran velocidad, apartó a este de la trayectoria consiguiendo que cayera al suelo y que le rozara a él el hombro derecho.

Se escucharon unas apariciones y más gente vestida de gris y negro apareció, no eran mortifagos y si lo eran sus ropas eran diferentes, no obstante eran demasiados para ellos tres solos.

Se agarró el hombro con fuerza y declaró enfadado:

-Definitivamente esto no tiene ni pies ni cabeza, ¿en qué están pensando?, ¿no se dan cuenta de que están en el lado equivocado?

Esquivó un nuevo hechizo y lanzó un Desmayus a su vez, acertó de chiripa en una bruja que se había detenido al escucharlo hablar:

-Estamos aquí para ayudarlos, somos los que intentamos librarlos de ellos y ustedes nos atacan, ¿dónde se ha visto semejante estupidez?

¿No entienden que si nos ayudan será mejor para ustedes?, estarán dando la cara y solo si luchas por lo que crees es que conseguirás algo, así solo conseguirán ser sus marionetas y ya. Les utilizaran cuando les venga en gana, y podrán hacerles lo que deseen, ¿es así como quieren vivir?, ¿temerosos de ser los siguientes?, ¿asustados por los suyos?

-HACEDLO CALLAR.

Escuchó que alguien gritaba, no se había dado cuenta de que los hechizos habían ido disminuyendo según él hablaba.

-¿Y qué más podemos hacer?, el ministerio no es más que un juguete en manos de el señor oscuro, y todos los aurores se hacen los que no ven nada, ¿qué hacemos nosotros?, nadie nos ayuda…

-Eso se terminó, la orden del fénix ha renacido y nadie los volverá a abandonar.

Escuchó que decía Kinsgley ahora más alto:

-¿Crees que podemos confiar nuestras vidas a unos niños?

-¿Y es preferible confiárselas a Voldemort?

Recriminó enfadado, la bruja mayor que acababa de hablar dio un respingón, al igual que varios de los que estaban allí:

-¿Cómo dices su nombre?, este está maldito, ¿cómo te atreves?

-No temo a las maldiciones, ni tampoco a su nombre, no tengo porque temer.

-No eres más que un niño iluso que pronto recibirá una porción de realidad.

Declaró uno de los vestidos de gris, lanzó un hechizo contra él, pero Alice rápidamente detuvo el mismo, fijó sus ojos en el tipo y declaró:

-He tenido más dosis de realidad de las que nunca creerías despreciable.

-¿Quién demonios es ese bocazas?

Escuchó que decía otro, Kinsgley intercambió una mirada con él y asintió, Alice le dedicó una sonrisa:

-Si alguien puede sacarnos de esto ahora mismo y pese a que odie decirlo es Skeeter y sus artículos, diles con quien tienen el gusto de estar hablando.

Tragó en seco, ¿serviría realmente de algo decirles a todas esas personas que no querían ver lo evidente quien era?, si de verdad leyeran los artículos de Skeeter, ¿no lo habrían reconocido ya?

Susurró su nombre pues no se atrevía a decirlo más alto, no obstante cuando alguien preguntó lo que había dicho, se decidió, quizás se rieran de él, o incluso no sirviera mas que para incentivar el ataque, pero por intentarlo que no quedara.

-Mi nombre es Harry Potter, y soy uno de los que se opone a dejarse pisotear por Voldemort y sus secuaces.

En cuanto su nombre salió de sus labios, hubo varias reacciones en el lugar, todos los vestidos de gris y negro atacaron a una contra él, entre Kinsgley y Alice consiguieron crear un escudo protector fuerte para los tres, la gente comenzó a murmurar y varias personas se alejaron del lugar confundidas.

Antes de darse cuenta se encontraba de nuevo luchando contra otro de esos tipos, cuando consiguió deshacerse de este, estaba casi para el arrastre, escuchó una nueva maldición e intentó ser rápido no obstante resbaló al girarse, se quedó paralizado al ver el hechizo volar hacía él, pero más aún cuando la mujer mayor que había hablado antes declaró al ponerse ante él:

-Confío el futuro de los míos a tus manos muchacho, demuestra a la gente que no eres solo palabras.

El rayo verde impacto en la anciana que salió despedida por culpa del mismo, todo pareció pasar a cámara lenta, pero ese fue el detonante que parecía hacer falta, todos los que ahora volvían a ser espectadores entraron en la batalla, no como enemigos, sino como ayuda para ellos.

Pronto los tipos se vieron superados en número y desaparecieron del lugar, aún algo horrorizado por lo que acababa de pasar buscó a la mujer con la vista, la localizó entre los brazos de un niño de no más de siete años.

¿Qué había llevado a esa mujer a hacer semejante locura?

-Hay que apagar el fuego o todo el callejón arderá.

Miró a su alrededor y vio a la gente trabajando, miró al lugar donde se había iniciado el fuego y rápidamente se puso en pie, corrió hasta allí y sin pensar empujó la puerta.

Una fuerte llamarada salió del interior, ¿sería posible que estuvieran aun vivos?

Pese al humo y las llamas, enseguida encontró lo que estaba buscando, alzó su varita y gritó:

-Alohomora.

Todas y cada una de las jaulas fueron abiertas y pronto por la puerta abandonaron la tienda de mascotas del callejón un montón de animales. Recorrió el lugar una vez más, había visto salir a todos menos a uno, ¿estaría en la tienda aún?

- Crookshanks.

Su voz sonó algo débil, y se sentía mareado, sintió que tiraban de su brazo con fuerza, identificó a Sirius, ¿por qué había vuelto?

-Vamos, tienes que salir de aquí.

-No, Hedwig y Crookshanks, ellos, tengo que encontrarlos.

-¿De qué estás hablando?

Preguntó este sin entender, se soltó de su agarre y volvió a mirar hacía el interior, de repente sintió que algo caía contra su pecho, y se aferró a ello, al mirarlo se encontró con la cara siempre cargada de pelo y canela del gato que había pertenecido a Hermione, ¿se alegraría esta de verlo?

-Hola bicho.

Soltó apretándolo más contra él, el gato lo examinó con sus pequeños ojos, en cuanto sintió que Sirius volvía a tirar de él, se encontró con que en su hombro se posaba algo.

No necesito verla para saber quien era:

-¿Por esto te has lanzado dispuesto a entrar en una tienda en llamas?

Sonrió de medio lado y declaró:

-No estoy dispuesto a perder a ningún amigo, y ellos, son dos muy preciados.