Hola hola! Muchas gracias por sus reviews! Lamento no haberme podido hacer un tiempo para contestarlos ni para continuar el fic. Estoy muy metida en la Universidad y con algunas complicaciones de mi vida personal (nada grave, solo algunas incomodidades) y bueno... Se me ha complicado. Encima tengo un concurso de fics en otro foro y ando buscando inspiración de donde sea! Quien quiera saber, que me envíe un privado. Estaré feliz de recibir consejo de quien sea xD

Muchas gracias a todos los Followers de este fic. Gracias por tener intenciones de leerlo, me gustaría saber qué piensan al respecto, al menos por mensaje privado. Y a aquellos fantasmas que leen y no dejan review (Si es que estás ahí, fantasma N1 xD) les digo muchas gracias también.

Respecto al capítulo...Es uno de los que más he disfrutado escribir, realmente. Algunas cosas son ciertas (o sea, me pasaron a mí) y otras no. Son libres de sacarse las dudas que tengan. Saludos a todos, perdón por tardar tanto!


4

Locas teorías

Como ya saben ustedes, ya que es una costumbre que mantenemos hasta el día de hoy, a veces sus tíos Garfield y Victor se hacen un tiempo de sus vidas para tomarse unas cervezas conmigo y charlar un poco de la vida.

La costumbre surgió a partir de la decisión de fijar un día para juntarnos como grupo y no perder el contacto durante el primer año de universidad. El proyecto fue un fracaso. Kori y Dick casi siempre llegaban tarde – y bastante desarreglados – porque aprovechaban el tiempo libre para hacerse una escapada romántica antes de venir, sólo que ése "antes de venir" no siempre concluía antes de la hora pactada para juntarnos. Tara casi nunca podía venir porque siempre tenía que levantarse temprano o asistir a alguna reunión elegante en algún hotel importante al otro lado de la ciudad. Y en cuanto a su padre, él tenía algo que a mí me gustaba llamarle "patología antisocial post universidad": básicamente, después de cursar la última materia del día, no tenía ganas de ver a nadie. Usualmente destinaba ese tiempo a dormir una prolongada y – según él – merecida siesta para reponer energías y después, sola y únicamente después de haber dormido esa siesta, quizá aceptaría llevarme a cenar o pasar la noche en mi departamento. Pero que quede claro que sus excepciones eran solamente conmigo y solamente porque yo le ganaba en insistente y lo amenazaba con dejarlo con el chico que me vendía los clásicos de Pablo Neruda a mitad de precio, sino su padre no cedía.

Así que, sin quererlo, terminábamos siendo Garfield, Victor y yo solos en un bar, hasta más de la medianoche. Recuerdo que una vez, Victor nos había llevado en auto hasta un bar en el otro lado de la ciudad y había dicho que esa noche no iba a tomar ninguna bebida alcohólica. Fue una de las mejores borracheras de mi vida. Ya conocen ustedes, por las fiestas de Navidad, el espectáculo que ofrece su tío Garfield cuando está ebrio. Pues no se imaginan el que ofrecemos juntos. Cantábamos canciones católicas que nos habían hecho memorizar en el colegio, recuerdo que hasta nos subimos a la tarima del pub a bailar una canción mientras meneábamos acercándonos al suelo, y en un arrebate de confianza intenté beber cerveza en medio de esa hazaña. La escena culminó con mi remera nueva llena de cerveza, el vaso en el piso y un Garfield que se abrazaba el abdomen tirado en el suelo, incapaz de pronunciar una palabra por las carcajadas que invadían su ser tras mi humillante actuación.

Pero además de las borracheras ocasionales – porque lo juro, eran ocasionales – habíamos comenzado a compartir un lazo distinto. Intercambiábamos opiniones interesantes y hasta hablábamos de nuestro futuro laboral, de cómo nos sentíamos con nuestras carreras y nuestras parejas. Más de una vez oí a Garfield hacer catarsis sobre las frías maneras de Rachel y los lloriqueos de Victor por extrañar la comida que "su dulce Abby" le hacía cuando estaba en Estados Unidos. De la misma manera, ellos me habían visto llorar más de una vez cuando Frank no quería verme porque "estaba muy nervioso por el final que tenía que rendir en dos semanas". Compartir distintos puntos de vistas con dos seres del sexo opuesto había ayudado a que mis ojos se abrieran en muchos sentidos y también los de ellos, claro está.

− Así que ahora Tara está viviendo con nosotras hasta que encuentre un mono ambiente en el centro− Expliqué mientras tomaba un sorbo de cerveza. –. No sé si eso es preocupante o si debería alegrarme por tenerla cerca.

− Deberías preocuparte – Dijo Garfield mientras Victor, sentado a su lado, asentía con la cabeza. − . Tener a Tara cerca casi siempre implica problemas, creeme.

− Tengo entendido que a vos no te trajo muchos problemas −dije con cierta picardía. Garfield se atragantó con su trago de cerveza y comenzó a toser estruendosamente, golpeándose el pecho mientras Victor le daba palmadas para ayudarlo a tragar.

− ¿Acaso las mujeres nunca se callan? − Inquirió Victor en un tono existencial mientras Garfield jadeaba para recuperar aire. − ¿Qué les cuesta no contar esas cosas? ¡Son intimidades!

− Hey, yo no cuento nada de lo que hago con Frank – Me defendí.

− ¿Segura? ¿Ni a Kori? −Me preguntó Victor claramente desconfiado.

− Kori es mi compañera de departamento, obviamente que algo le cuento, pero no todo. Es nuestra intimidad, si quisiera que alguien supiera eso, lo invitaría a observar.

− ¡Yo quiero saber! ¡Yo quiero saber! − Pidió Garfield alzando la mano, como si se encontrara en una clase. Victor rió mientras yo lo fulminaba con la mirada. − ¿Qué? Es pornografía gratis.

− Vos no podés mirar más pornografía, sos un hombre comprometido – le espeté.

− ¿Y? ¿Acaso no tengo derechos?− Protestó Garfield, cruzándose de brazos ofendido.

− No quiero decepcionarte, amigo mío, pero no creo que la Constitución mencione algo sobre la protección de la pornografía del ciudadano − Repuso Victor fingiendo estar preocupado. No pude más y me eché a reír sonoramente.

− Ay, son unos imbéciles…− Suspiré volviendo a tomar cerveza. − Me recordaron un chiste que me hizo un compañero de la facultad sobre los abogados…

Victor y Garfield se miraron con complicidad un segundo y luego volvieron su mirada hacia mí. Me sentí como un criminal en un interrogatorio que acababa de dar una pista sobre el crimen que había negado cometer.

− ¿Un compañero de la facultad? − Repitió Victor. − ¿Te referís a un hombre?

− Claro, por eso dije que era compañero − puse un énfasis especial en la "o" del final. − y no una compañera.

De nuevo se miraron con complicidad. Me sentí estúpida.

− ¿Y hace cuánto que tenés este pretendiente?− Me preguntó Garfield, mirándome y rascándose la barbilla.

− ¿Pretendiente? − repetí atónita. − ¿Vos me estás jodiendo o ya estás ebrio?

− Ay Lunita, mi Lunita querida, ¿Me vas a decir que siendo la novia de Frank Bishop, justamente, nadie te ha explicado nunca esto?− Inquirió Garfield guiñándome un ojo.

− ¿Y "esto" vendría a ser…?

− Ningún hombre puede ser amigo de una mujer. Tarde o temprano caen en atracción. − Lo observé a Garfield con el ceño claramente fruncido ante su estúpido planteo.

− Eso es completamente ridículo.

− ¿Lo es? − Inquirió Garfield en un tono dramático, acercando su cara hacia la mía tan precipitadamente que tuve que casi me caigo por esquivarlo. − ¿Lo es? ¿En serio Luna? Si esto es completamente ridículo, quiero que me contestés algo… ¿Qué eran vos y Frank antes de ser novios?

− Podría decirse que éramos amigos…

− ¡AJHÁ! − Gritó Garfield en un gesto triunfal, casi interrumpiéndome. − ¡Eran amigos! Eso comprueba mi teoría.

− No comprueba una mierda, Garfield, porque estábamos en guerra. Y si Frank nunca hubiera querido conquistarme para sacarme información, nunca nos hubiéramos conocido ni nos hubiéramos hecho amigos. −Repliqué de brazos cruzados. − O sea que, en síntesis, podríamos decir, que no éramos amigos, no existía en sí un vínculo amistoso previo al romance.

− Me encanta cuando te sale la abogada frustrada que llevás dentro − Dijo Victor observándome, limpiándose una lágrima imaginaria del rostro. −. Tus padres estarían orgullosos.

− No sé de dónde sacan ustedes que yo podría ser abogada. Es más claro que el agua que lo mío son las letras− Repuse, en una clara posición defensiva.

− El derecho tiene mucho de letras − Explicó Victor. −. Tiene mucho uso de las palabras, Luna, y muchas veces es con fines nobles.

− Victor, estudio letras, ¿Si? − Le espeté. La abogacía era la carrera "frustrada" que todo el mundo me había inculcado y a la que yo, duramente, había resistido. − No me vas a convencer de cambiar de carrera, así que yo que vos, dejaría de intentar hackear el sistema de tu universidad para alterar tus calificaciones porque no vas a tener a nadie que te defienda cuando te descubran. Además, si alguna vez cambiara de carrera, cambiaría a arte o algo así.

−Sí, sí. Muy linda su evaluación vocacional, muchachos,− Nos cortó Garfield.− pero es momento de que Luna entienda de una vez por todas que los hombres no pueden ser amigos de las mujeres.

−Garfield, ya te dije que esa teoría es estúpida y no es cierto, ¿Verdad, Victor?

−Lo lamento, Luni− Repuso mi moreno y esbelto amigo con un dejo de lástima en la voz. −. Y creeme que son contadas las veces en la vida en las que digo esto pero: Garfield tiene razón.

− Vos me tenés que estar jodiendo − Yo no podía creer lo que estaba escuchando. ¿Victor dándole la razón a Garfield? ¿Qué estaba ocurriendo con el mundo?

−No, Luna, ojalá. – Victor bajó la mirada.

−Bueno, bueno, basta de drama. ¡Ni que fuera algo malo, che! – Protestó Garfield. – La verdad universal de que los hombres no pueden ser amigos de las mujeres es algo que está impuesto desde los siglos de los siglos, y con el correr de la historia se ha fundamentado una y otra vez en múltiples ejemplos.

− Creo que alguien ha estado viendo muchos documentales de historia con Rachel- Comentó Victor mirando a Garfield con cierta lástima. El rubio le regaló una mirada llena de desprecio y yo reí por lo bajo.

− ¿Me vas a dejar explicarla o la vas a explicar vos? − Le espetó.

− Perdón – Interrumpí yo, haciendo mi mejor esfuerzo por contener una carcajada. − ¿Es algo que aprendieron en el colegio de memoria, como una lección de geografía o algo así?

− Algo así – Explicó Victor. − . Creo que teníamos quince años cuando Frank nos la explicó…

−Ah, encima se las explicó Frank – La cosa ya no me gustaba para nada.

Para mí había sido todo un reto sobreponer mi cariño por Frank a su pasado como mujeriego, por más que supiera que estaba loco por mí. Yo estaba convencida de que no era algo a lo que no se podía renunciar de la noche a la mañana, y a pesar de llevar mucho tiempo juntos, todavía tenía dudas e inseguridades respecto a su padre, mis niños. Y digamos que enterarme, después de tres años de compartir casi todo, que había elaborado una teoría de que los hombres tarde o temprano se sentían atraídos por las mujeres que frecuentaban, no era algo que me dejara muy tranquila. Mucho menos al comprobar que él nunca me la había contado.

−Sí, por eso mismo me extraña que vos no la sepas – Siguió Garfield, un tanto indignado. – Pero bueno, allá ustedes y lo que elijan contarse.

− Ojito con lo que decís, Logan. Hace un ratito estabas protestando de los problemas de compartir todo. −Me defendí.

−Ves que te sale la abogada…

−¡Victor! ¡La puta madre!

−Bueno, basta – Nos cortó Garfield, decidido a contar la teoría. −. Es mi deber, como hermano masculino, compartirte a vos, mi hermana Luna, el secreto de nuestra legión.

− Gracias, pero… ¿Cuándo me darán mi pene? – pregunté tomando un poco de cerveza.

Yo sé que no parecíamos los adultos que somos ahora, mis niños, pero todos fuimos así de imbéciles en algún tiempo de nuestra vida. Y no está mal serlo, de hecho es muy bueno: asegura recuerdos felices que alimentan el alma en los momentos jodidos. El asunto está en no irse de la raya. No llegar a los treinta y pico y seguir siendo un idiota, eso ya significaría un problema.

− Si te portás bien, la semana que viene te lo ponemos – Respondió Garfield, sin quitarle seriedad al respecto. Me reí mientras tomaba mi cerveza. −. Mirá, Luna, la verdad es que no hay mucho más que decir que eso. El hombre, tarde o temprano, se siente atraído por su amiga, y a partir de ahí, comienzan sus acciones para llamar su atención de otra manera.

- ¿Cómo perseguirla por toda la escuela declarándole su amor? – Inquirí recordando las artimañas de su tío Dick para conquistar a su tía Kori en el secundario. Garfield me sonrió.

− Digamos que esa no es precisamente una de las más convenientes, pero sí, podríamos decir que es válida. – Contestó Victor agitando un poco su vaso para bajar la espuma de su cerveza. – Pero la síntesis correcta sería decir que el hombre casi nunca busca llamar la atención de una mujer… cómo decirlo… Inocentemente.

− Claro− continuó Garfield. −. Generalmente, un hombre, por más inocente que se vea cuando se acerca a una mujer, siempre guarda segundas intenciones. Y si no las guarda, tarde o temprano aparecen.

− Básicamente en eso consiste la teoría. – Sintetizó Victor. – Síntesis: Ningún hombre se acerca a una mujer sin segundas intenciones.

−Y el que se acerca sin segundas intenciones, tarde o temprano las adquiere. – Agregó Garfield, con un inmenso aire de certeza. No pude evitar sonreír.

−¿Y es algo mutuo? ¿O meramente masculino? – pregunté. Aunque no compartiera ni una palabra de lo que me estaban diciendo, ahondar en la cuestión me permitiría saber qué tan lejos había llegado mi querido novio a la hora de elaborar la famosa teoría.

−Meramente masculino. – Contestó Garfield al instante, como quien ha estudiado para una lección en el colegio. – Aunque hay veces en que pasa del lado femenino únicamente.

−¿Ah sí? No me digas…− Dije yo fingiendo interés. – Bueno, ahora que lo pusiste de ese modo, mi conclusión es totalmente distinta.

−¿En serio? − Preguntó Garfield con un dejo de ilusión.

−Sí, antes pensaba que la teoría era ridícula. Ahora estoy completamente segura de que es estúpida – Afirmé con fuerza. – y que no sé quién es más estúpido: si Frank por inventarla y difundirla o ustedes por creerla y aprenderla.

− Ay Lunita, qué errada estás – Dijo Victor mientras negaba con la cabeza.

− Victor, a ver… Si yo estoy tan errada, explícame qué hacemos acá nosotros hoy.

− ¿Cómo? ¿A qué te referís? – Inquirió mi moreno amigo sorprendido.

− Claro. A ver, según su teoría, ustedes tarde o temprano se sentirán atraídos por mí – expliqué. – O yo por ustedes. Hace tres años que llevamos haciendo esto, ¿Se sienten atraídos por mí?

Victor y Garfield se echaron a reír. No puedo negar que me sentí un tanto ofendida.

−¿Qué? ¿Dije algo gracioso? – Inquirí un tanto molesta.

−No, Luna. – Repuso Garfield, que fue el primero en recuperar el aliento. – En "teoría" – hizo comillas con los dedos – tu punto es válido. Pero estás olvidando algo que se llaman "códigos".

−Códigos? – Repetí alzando una ceja. Tantas aclaraciones y excepciones me estaban colmando.

−Así es. Lo que nos diferencia a los hombres de las mujeres de manera notoria es que nosotros sí tenemos códigos – explicó Garfield sonriéndome como vendedor de Sprayette.

−Explícate.

−Luna, vos sos la novia de Frank. – Me dijo Victor como quien revela una verdad mística.

−¿Y? – Le espeté.

− Que aunque ustedes se peleen hoy, mañana o en un año, para nosotros siempre habrás sido la novia de Frank. – Continuó Victor. – Aunque te pelees y comiences a salir con un negro súper potentoso y sexy, para nosotros siempre serás la chica que nuestro amigo quiso durante tres años o más.

−Sigo sin comprender.− Garfield suspiró irritado.

−¿Lo ves? ¡A esto me refiero cuando digo que ustedes no tienen códigos!− Exclamó mi rubio amigo ya exhausto− ¡La novia de un amigo tiene bigote! – Me alejé de la mesa, tomando distancia de ellos mientras me cubría la boca.

−¿Cómo que tengo bigote? – Pregunté preocupada, provocando que mis dos amigos se echaran a reír nuevamente.

−Tranquila, Luna, es una expresión – Me tranquilizó Victor tomando un poco de cerveza. −. Es como decir que para nosotros, la novia de un amigo es un chico más, de modo tal que no podemos concebirlo como una posible "presa"- hizo comillas con los dedos.

−Pero eso no significa que no la consideremos atractiva− se apresuró a aclarar Garfield. −, simplemente significa que, aunque la consideremos atractiva, por el hecho de que es la novia de un amigo, no intentaremos nada con ella.

− O sea que todo este asunto de los "códigos" es más o menos algo así como un mecanismo represor de sentimientos – Concluí yo, con un poco de esfuerzo. −. En síntesis, gracias a la estúpida teoría de mi novio, un millón de imbéciles terminan siendo unos depresivos al borde del colapso sentimental y por tanto presas de los psicólogos. Es un buen momento para cambiar de carrera y hacer psicología, ¿no?

−No, Luna. A los hombres no les significa una "reprimida sentimental"− Me frenó Victor. −. Para los hombres es algo automático. Veo una chica linda, es la novia de mi amigo, no se puede intentar nada. Fin.

-¿Fin? ¿Así nomás? – Inquirí extrañada. – No lo puedo creer.

-Justamente, eso es lo que te hace mujer. – Repuso Garfield al tiempo en que se llevaba el vaso a los labios para tomar un poco de cerveza. – Las mujeres no pueden concebir esta teoría. Para ellas, el hombre que fichan es su presa y nada debe interponerse en su camino, ¿Cuántas amistades se han disuelto por cosas como éstas? Pensalo, ¿Habrían sido amigas Kori y Mina si Dick no hubiera estado en el medio?

−No – Respondí automáticamente, recordando a la insoportable rubiecita que acosaba a su tío Dick cuando íbamos al secundario. −, definitivamente no. Mina era una enferma mental, psicópata absoluta, decidida a arruinar la vida de quien se le cruzara frente a Dick. Y eso a Kori la enfermaba, y no porque Dick estuviese implicado.

−¿Seguro, Luna? – Me preguntó Victor mientras apoyaba un brazo en la mesa y ladeaba su cabeza, en señal de convencimiento. – ¿O no será que a Kori le molestaba que Mina hiciera eso porque Dick estaba implicado?

−Hasta a mí me molestaba que Mina fuera tan estúpida. – Me defendí, ya no sabiendo cómo defender a mi amiga. Victor tenía un buen punto.

−Porque eso también es típico de las mujeres – Repuso Garfield muy tranquilo. −. Ustedes son expertas en difundir y compartir odios. Siempre odian a la persona que odia su amiga.

− Eso es verdad, pero no quiere decir que Kori odiara a Mina porque a Mina le gustaba Dick− Me resistía a creer que Garfield Logan podía tener razón. Me resistía a creer que el imbécil de mi novio había inventado una teoría tan estúpida, y que posiblemente esa estúpida teoría hubiera hecho que Dick jamás se resignara con Kori y que nos embarcáramos en esa inútil guerra. Agh…

−Pongámoslo de otra manera – Propuso Victor con una mano en la barbilla. − . ¿Qué hubiera pasado si Yazmín no se hubiera metido con vos y con Frank? Probablemente no le tendrías el desprecio que le tenés ahora.

− A esa trola nunca la quise – Repliqué asqueada de sólo recordar lo que esa arpía me había hecho en el secundario.

− Según yo recuerdo, hace tres años la buscaste para que te ayude a unir a Dick y a Kori. – Repuso Victor. – Es decir, que algo de respeto, aunque sea, tenías que tenerle.

Garfield me observó complacido mientras yo buscaba cómo replicar ese argumento. Pero era inútil: Victor tenía razón. Las acciones de Yazmín no me habían importado hasta que habían logrado que Frank me despreciara por creer que yo había revelado su secreto.

−Tenés razón. – Contesté resignada. – Pero eso no quiere decir que yo le sacaría el novio a alguna de las chicas.

−Probablemente vos no – Dijo Garfield mientras Victor llamaba al mozo para pedirle otra ronda. −, porque vos sí tenés códigos. Kori, Rachel y Abby también los tienen. Mi gran duda está en Tara.

− No sé porque estás tan ensañado con Tara, Garfield. Pero ella es una muy buena amiga, y fíjate que aunque estuvo con vos, nunca le molestó que Rachel saliera con vos después.

− Eso es porque lo nuestro fue meramente carnal y por eso mismo es que desconfío de Tara – Explicó Garfield.

Yo estaba entre pasmada y asqueada.

−¿Meramente carnal? ¡Tenían dieciseís años!

−Claro – Contestó Garfield mientras el mozo traía las cervezas y las destapaba frente a nosotros. −, por eso mismo y con más razón: teníamos dieciseís años. ¿Qué carajo podíamos saber del amor?

− Pero… pero…− Balbuceaba yo sin comprender. No podía creer lo que estaba escuchando. – Yo creía que se querían. – Garfield rompió en carcajadas.

− Yo también creía que eso era querer, Luna. Pero después me di cuenta de que solamente era una calentura. La gran diferencia, y en eso yace mi duda con Tara, es que ella sabía desde el principio que era una calentura. – Explicó Garfield con una tranquilidad envidiable. – Y aunque se dio cuenta de que yo creía que la quería, no se molestó en explicarme nada. Por eso te digo: Tara solo trae problemas.

− Eso no significa problemas – Repliqué yo un tanto enfadada. La cerveza ya me estaba poniendo agresiva. −. O sea, no te lo dijo pero no por eso te afectó, ¿O sí?

− Sí, un poco me afectó. Imaginate: dos meses intentando que me haga caso y cuando finalmente logro que me de atención duramos dos semanas, viví la "mejor experiencia de mi vida" – al decir esa última frase hizo comillas con los dedos – y luego me dejó. Digamos que no fue exactamente una película de Disney.

−Bueno, si lo ponés así suena realmente cruel.

−Y lo fue, Luna. Teníamos dieciseís años.

Medité un segundo las palabras de Garfield y me pregunté qué tan bien conocía a mi propia amiga. Seis años de amistad y hacía poco tiempo que me había enterado que ella no tenía intenciones de tener una familia ni de casarse jamás, que no creía que el amor pudiese durar demasiado siendo verdadero y que quería a Benjamín más de lo que demostraba. Mientras que mi amigo, quién solo había sido un encuentro casual en la vida de Tara, parecía definirla mucho mejor de lo que yo podía hacerlo. Eso realmente me hizo pensar bastante.

−Bueno, tenés razón. La mayoría de las chicas no tienen códigos y probablemente Tara sea la más propensa a no respetarlos y a ser un poco egoísta – Sinteticé, intentando enfocarme en no decir nada estúpido, a pesar de que ya comenzaba a sentir la cara dormida por el alcohol en sangre. − , pero eso no quiere decir que la teoría de Frank sea cierta. Es decir, este chico sabe que yo tengo novio, ¿Por qué tendría intenciones conmigo si sabe que no estoy disponible?

−Muy simple: porque él no es amigo de tu novio – Explicó Victor.

−¿No era que "Veo una chica linda, es la novia de mi amigo, no se puede intentar nada. Fin"? – Repetí asombrada de recordar con exactitud la frase que mi amigo había dicho.

−Ahí mismo tenés la respuesta: − Dijo Victor. – "Es la novia de mi amigo"− Hizo un énfasis especial en la última palabra. – El chico en cuestión no es amigo de Frank.

− Sí, y si se siente atraído por vos, no tiene intenciones de serlo en un futuro tampoco. – Continuó Garfield. – Porque si se hiciera su amigo, se vería forzado a respetar los códigos.

− ¡Ni siquiera lo conocen!− Exclamé ya harta de tanta bobería. − ¿Qué saben si el pibe no es hiper católico y solo fue amable conmigo en la fotocopiadora? ¿Qué saben si no es un caballero y por eso quería invitarme un café? ¿Qué saben ustedes?

Victor y Garfield volvieron a mirarse con complicidad y de nuevo me sentí estúpida por no entender el porqué.

−No nos habías dicho que fue amable con vos en la fotocopiadora – Repuso Victor mirándome con una sonrisa un tanto malévola.

− Sí, y tampoco habías dicho que te invitó un café – Agregó Garfield. −. Eso cambia por completo las cosas.

− ¡Ajhá!− Exclamé de manera triunfal. − ¿Vieron? Frank está equivocado.

−Te quiere coger

Escupí lo que estaba tomando.

− ¿Me están jodiendo? ¿Acaso no puede nadie ser amable hoy en día con tranquilidad? –Me quejé, ya harta notoriamente de toda la chuchería. Garfield y Victor se echaron a reír.

− Luna, ningún hombre es amable con una desconocida porque sí, o al menos: ningún hombre joven y soltero lo es porque sí.

−¡Mentira!

− Tenés razón− Repuso Victor. – Ningún hombre joven y soltero es TAN amable con una desconocida porque sí. ¿Cómo reaccionó cuando le dijiste que tenías novio?

−Mmm… No hubo una reacción muy notoria− Respondí sin recordar qué había hecho Jericho cuando yo le había hablado de Frank. −, solamente mencionó que él había salido de una relación difícil y que por ahora se hallaba soltero… Y eso reafirma mi teoría de que es sólo un compañero.

−¡Ay Luna, es la típica excusa! – Exclamó Garfield un tanto frustrado.

−¿Típica excusa? – Repetí incrédula.

−¡Obvio! ¡Se hace la víctima para poder acercarse a vos para que no sospechés nada! – Dijo Victor, casi gritando, provocando que varios comensales se volvieran a nuestra mesa a ver qué pasaba. – Es un clásico.

−Sí, Frank lo hacía siempre – Agregó Garfield, y fue la gota que me colmó el vaso.

−Gracias, realmente no sé qué me entusiasma más: enterarme que mi novio fue el autor de una teoría horrenda o enterarme qué jugarretas estúpidas hacía para ligarse pendejas idiotas – Dije con los dientes apretados y el ceño fruncido. − . La verdad que ha sido una noche mágica, muchachos. Muchas gracias. – Me incorporé tambaleándome y me dispuse a ponerme mi abrigo.

−Luna, no te enojés – Me pidió Victor apenado, incorporándose con más dificultad que yo y reteniéndome agarrándome con una de sus enorme manos.−. No era la intención

− No, y justamente ese es el problema: que sin ser su intención la de dejar a mi novio como el más imbécil de la historia, él solito con sus teorías y tácticas logró hacerlo. – Me había enojado mucho y en serio. Me molestaba mucho enterarme de cosas que Frank no me había contado porque me hacían dudar de él y no quería hacerlo.

Y entonces fue cuando su tío Garfield, queriéndolo o sin querer, sacó a relucir el mejor de sus dones: el de sacarme una sonrisa.

− Tenés razón Luna: no debe ser bonito enterarte que Frank hacía y pensaba todas estas cosas – Dijo Garfield con tranquilidad. -. Pero, ¿sonreirías al saber que dejó de hacer y pensar todo esto para estar con vos?

Y con esa miserable pregunta sonreí. Dejé me abrigo y volví a sentarme.

− Bueno, tal vez no de pensarlo, pero definitivamente, sí de aplicarlo. – Volví a incorporarme para irme del bar al tiempo en que Garfield y Victor comenzaban a reírse.

− ¡Pará Luna, volvé!


Bueno, ya saben que no sería yo sin mis preguntas...

1)¿Qué les pareció la teoría de Victor y Garfield respecto a Jericho?
2)¿Cómo reaccionarían si se enteraran que su pareja actual pensaba como piensa Frank?
3)¿Creen que Jericho dificulte las cosas entre Frank y Luna?
4)¿Qué les pareció lo de Tara y Garfield? ¿Se esperaban algo así?
5)¿Tienen amigos como Victor y Garfield?

Espero sus reviews, prometo contestar. ¡Gracias infinitas!

Coockie