Buenas mis queridas lectoras! ¿Cómo dicen que les va? Todo en orden? Bueno, yo no puedo decir lo mismo lamentablemente, no me ha ido bien en mis exámenes y mañana deberé retomar los estudios porque en quince días debo darlos de nuevo... Pero bueno, aunque no me han comentado todas mis lectoras, he decidido que actualizaré hoy para dejarles qué leer, puesto que han sido muy buenas conmigo (:
Antes que nada, me encantaría hacer un par de comentarios respecto al sitio... Bueno, la verdad es que he andado buscando algo bueno para leer y no he encontrado mucho. Ha sido por demás de decepcionante ver lo reiterativas que son algunas ideas y lo carentes que son los summarys últimamente (no es que yo sea wow, pero bueno, lo mínimo es lo de los summays). Pero he logrado desentrañar algunas buenas cosas del sitio en cuestión que quiero compartir con vosotras: En primer lugar, quisiera contarles que yo tengo una autora favorita de fics a quien también aprecio sobremanera por ser una persona de una calidad inmejorable. Estoy hablando (más bien escribiendo) de la rosada y fabulosa Hechizada517. Para quienes no hayan tenido el placer de leer sus escritos, los invito a pasar a mis autores favoritos y guiarse hasta ellos. Les aseguro que no se arrepentirán. En segundo lugar, me encantaría recomendar también el fic "Realidad Alternativa" de Raven_Yaz. No se encuentra en mis favoritos, pero está en la categoría Romance/Humor e involucra las parejas RxCB, AxCy, RxS y la verdad es que está muy bien relatado. Me ha desprendido varias carcajadas frente a Celia. Y para aquellas que sean algo sensibles y les guste el drama o simplemente un poquito de realidad, recomiendo el One-Shot "Rascacielos" de Michelle Anders. También se encuentra en mis favoritos. Como podrán ver, no ha sido taaanto el éxito obtenido, pero bueno, pero es nada, ¿No es así? x) Si mis opinión les sirve de algo, ahí quedan mis recomendaciones.
Para aquellas que estén interesadas en saberlo, les cuento que mi fic favorito de todos los tiempos es "¿Y si la rosa se marchita?", el cual es un Flinx y es de Hechizada517, ya mencionada previamente. Quizá unos cuantos reviews la hagan entrar en conciencia para hacerse un tiempo entre sus exámenes para darle un fin a esa hermosa historia que atrapó mi corazón.
Respecto a sus preguntas... Aquí van mis respuestas:
Chicalista (lamento tanto que seas anon, amo tus reviews y me encantaría responderlos personalmente) preguntó:
1) ¿Cual creerías sería el equipo Titan perfecto, conformado tanto por los originales, los este, y los honorarios?, recuerda no mas de 5 Titanes
Respuesta: En lo personal, me pareció una pregunta genial y me tuvo pensando por mucho tiempo. Creo que el equipo perfecto debería contar con Raven, porque es genial y es increíblemente poderosa. Yo la amo, personalmente, me encanta Raven y detesto que no le saquen tanto provecho en la serie de ahora, pero de eso hablaremos luego (o no xD). También debería contar con Chico Bestia, al cual considero increíblemente poderoso por su capacidad de transformarse en todos los animales habidos y por haber. Considero que un buen equipo no requiere sólo fortaleza en sus integrantes, sino un lazo que los una y siempre he creído que Chico Bestia cumple esa función en el equipo original, siendo tan infantil y sentimental (TE AMO CASATE CONMIGO). Y luego... Supongo que lo pondría a KidFlash, porque también creo que es poderoso (Y también lo amo, desde que leí Y si la Rosa se marchita? Es mi segundo amor platónico), es divertido pero es un chico centrado. Para mí Flash podría cumplir con misiones secretas o cosas por el estilo y no ser atrapado y me resulta un titán súper valiente que es consciente de su poder y lo maneja bien. En cuarto lugar, incorporaría a Abeja como líder. O sea, en serio... ¡ELLA ES LO MÁXIMO! No es como Robin que es un amargado con un palo en el trasero que vive cagando a pedos al pobre Bestita, no señor ¡Abeja sabe lo que hace! (o sea, Robin es buen líder pero amo a Abeja) y además tiene poderes. Creo que ella podría coordinarlos y además, Raven necesitaría de otra mujer para equilibrar al equipo. Y para cerrar... Si contáramos a Terra como Titán la metería a ella, aunque estoy segura que eso causaría problemas con Chico Bestia y haría que el equipo deje de ser perfecto... Así que supongo que metería a Heraldo. Por si no lo recuerdan, es el sujeto de la trompeta al que Raven le da el comunicador en "Calling All Titans", el que es moreno y todo tranquilón. No ha tenido mucha participación en la serie, pero considero que tiene un poder chévere y que tiene la serenidad justa como para terminar de equilibrar las cosas. Lo sé, soy super rara, ¿y qué? xD
2) Ubicandote en la posicion de Rachel, ¿Aceptarias que Tara te comprara el vestido?
Respuesta: ¡Vaya! Esta pregunta también me tomó por sorpresa... Supongo que me pasaría igual que a Rachel: forcejeraría - quizá un poco más - para que Tara no me compre el vestido, sólo porque no me parecería justo... Pero si mi amiga fuera como Tara, creo que al final terminaría cediendo pues sé que lo hace con todo su corazón y amor.
Fue un verdadero interrogante para mí todo esto a la hora de incorporarlo al capi, tal es así que lo consulté con una vieja amiga (también asidua lectora y amante de Frank xD) quien me dijo que creía que sería propio de Tara, pues Tara es así. Ama a sus amigas a pesar de todo y sabe que son las únicas personas que le importan. Así que creo que sí, cedería a que Tara me compre el vestido.
Alma de Titán (En serio, ¡sos un amor! me dan ganas de darte un abrazo con cada review :3) preguntó:
¿con cual de los personajes te identificas y por qué?
Respuesta: Jajajaaj... Hacía tiempo que nadie me preguntaba esto, sin embargo es algo que vengo masticando hace mucho tiempo (desde que leí tu review, prácticamente). En principio, debo responder algo que ya he aclarado en la primera parte: Luna Ertobrack es mi alterego. Sólo que a diferencia de Luna, yo soy rubia y no tengo un Frank (llora porque es una foreveralone, okey no xD). El hecho de que sea Luna quien cuenta la historia no es una casualidad y su historia respecto a llorar (contada en la primera parte) es mi historia de vida. De hecho, Luna vive con Kori porque yo vivo con mi hermana - quien se parece mucho a esta Kori - y su relación está basada en la nuestra (por eso aunque se adoran, suelen pelear y no coincidir muchas veces). Muchas de mis inseguridades están plasmadas en Luna y yo al igual que ella también creo que existe la amistad entre el hombre y la mujer. Inclusive, Frank es un prototipo de los chicos que a mí suelen gustarme (así, bien basuras y con un palo en el trasero que les hace poner cara de orto xD). Yo también pensé en estudiar Letras en algún momento de mi vida y el hecho de que Victor y Garfield le digan a Luna que podría estudiar Derecho y ser una gran abogada, es una ironía de lo que la gente suele decirme a mí: que debería estudiar letras y ser escritora en vez de estudiar Derecho xD. Me identifico con Luna por muchas razones, principalmente sus inseguridades y el constante maquineo que hace de su vida. Luna es una persona a la que las cosas no les resbalan y que con la Guerra en su último año, debió aprender muchas cosas de golpe, tales como a confiar en sí misma y a luchar por lo que quería. Os contaré un secreto: en principio Yazmin Wolf (La perra que tiene la enorme base de datos de los alumnos en el colegio) nació como una idea de ser un alterego mío en la primer parte. Pero finalmente volqué mi amor y mis sentimientos por Luna y decidí pintar a Yazmín de mala. Cuando comencé la historia, Luna amaba dibujar porque yo lo amaba en aquel momento y la razón por la que le dicen "excéntrica" es porque a mí también me lo han dicho. Ambas estamos acostumbradas a ser las raras del grupo y a sentirnos desubicadas con mucha facilidad, pero nuestros propios dolores y vivencias han hecho que seamos capaces de dejar eso de lado para luchar por lo que queremos. Por último remato diciendo que Luna se llama Luna (y no Julieta, que es mi nombre verdadero) porque ese nombre es el único nombre de mujer que me gusta (Habrán notado que cuando comienza el fic Luna le dice a Kori que tiene un problema con los nombres de mujeres puesto que no le gusta ninguno, pues eso también está basado en mi vida personal xD) y Yazmín se llama así porque ese era el nombre que iban a ponerme si no me ponían Julieta y en su momento fue pensada como alterego. De todos modos creo que le queda bien xD.
Sin embargo, no puedo evitar identificarme con Tara en muchos aspectos. No sólo porque es rubia al igual que yo (xD) sino porque yo también a veces actúo con cierta locura para no aceptar mis sentimientos. Soy una chica segura de mí misma a pesar de mis vivencias (al igual que ella) y también amo locamente a mis amigas y haría de todo por verlas sonreír. En Tara me gusta plasmar las locuras que hice o que me gustaría hacer (esas bien extremas) y por eso es un personaje al cual le tengo mucho cariño. Intento que mis lectoras se encariñen con ella y que no la vean como la perra que todos acusan a Terra de ser xD.
Espero haber respondido sus preguntas, me dejo de tonterías y les dejo el capi.
7
Imaginando lo inimaginable
Ustedes ya están enterados, mis queridos niños, del pensamiento que tengo yo respecto a la relación de Robert con su padre y sus tíos Garfield, Victor y Dick. Saben perfectamente que yo pienso que en realidad no era un "auténtico Merodeador" como se llaman ellos aún, patéticamente; sino que estoy prácticamente segura de que fue un tonto del montón que encontraron para poder ser cinco contra nosotras cinco. A pesar de que mi teoría rebosa en argumentos, su querido padre tiene hasta el día de hoy el tupé de decir que estoy equivocada. Y, para mi desgracia, cuenta con un hecho que no puedo negar. Y esto fue la boda de Robert y el papel que tuvimos nosotros en ella.
Tara llevaba poco más de un mes viviendo con nosotras y, por tanto, casi más de un mes sin saber nada de Benjamin desde que nos había visitado en aquella noche llena de alcohol y confusión. Estaba llevando la cosa muy bien y le gustaba ocuparse de las cosas de la boda de Rachel y Garfield que ellos tuvieran que hacer en la ciudad, para "facilitarles el trabajo". Aunque Rachel y Tara ya habían hecho las paces hacía mucho tiempo y nuestra pálida amiga sabía que Tara lo hacía para distraerse más que para ayudarla, Rachel no podía evitar sentirse un tanto enfadada con esto. Después de todo, era su boda y ella quería ser la protagonista. Así que, la futura profesora no tardó en tomar las riendas de su boda. Nombró a Kori dama de honor, facultándola así solamente a ella para inmiscuirse en los asuntos de la boda.
La supermodelo no se mostró ofendida, a fin de cuentas no hacía las cosas por una cuestión sentimental, sino que más bien las hacía para no pensar demasiado en sus propios dolores (los cuales no tardarían en alcanzarla). Así que la rubia abandonó su improvisada profesión de "Party Planner" y se dedicó a los quehaceres de nuestro departamento.
Como ustedes saben, nosotras cinco convivimos los últimos tres años del colegio y en todo ese tiempo, jamás había visto a Tara limpiar con tanto esmero como lo hizo cuando vivió con nosotras. Jamás en la vida. No es que fuera una obsesionada de la limpieza, pero el hecho de ver a nuestra rubia y sofisticada amiga, limpiar el departamento cada día, preparar el almuerzo y buscar el correo… Era algo muy particular. Y por supuesto, muy útil. Esto permitía que Kori y yo pudiéramos enfocarnos en nuestros estudios, especialmente yo que para esa época estaba cubierta de exámenes de letras, historia y gramática.
Recuerdo que Kori, en vez de aprovechar el orden que Tara proveía a nuestro desorganizado hogar, se pasaba todo el día hablando con Dick. O ayudando a Rachel con los temas de la boda, a pesar de que siempre que hacía eso, no perdía oportunidad para resaltar una y otra vez lo mucho que detestaba la idea del matrimonio y todas las molestias que eso implicaba. Durante ese período, nuestra relación se tensó un poco más de lo que ya se había tensado cuando habíamos discutido la noche en que Tara terminó todo con Benjamín.
Las constantes quejas y críticas de Kori hacia el matrimonio carecían de fundamentos lógicos. O al menos, así lo veía yo. Y eso me molestaba, me molestaba demasiado. Pero en vez de hablarlo en aquel momento, decidí dejarlo pasar y acumulé un rencor que creí que no saldría jamás. Pero por más que muchas cosas pueden predecirse con la edad, niños, nunca dejamos de crecer.
Fue una mañana de Noviembre, cuando Tara recién abandonaba su profesión de Party Planner para dedicarse a ser ama de casa, que la rubia entró al departamento con el correo en la mano. Yo estaba rompiéndome las neuronas para entender los libros que tenía que estudiar mientras Kori hablaba por teléfono con Rachel sobre tortas y decorados, sin ocultar su aburrimiento por eso. Recuerdo que Tara dejó su enorme cartera — la cual yo envidiaba de manera no sana — frente a mí, haciendo que yo levante la mirada. Mi rubia compañera estaba revisando el correo y ya se estaba inventando un sistema para separar las expensas de las propagandas de ofertas que nos enviaban; a fin de cuentas ese era todo el correo que recibíamos habitualmente.
Yo seguía sumida en mi lectura, hasta que oí el sonido del enorme llavero de Tara estamparse contra el piso. Levanté la mirada para ver qué le había pasado a mi amiga y Kori me imitó.
—No puede ser…— Murmuró Tara sosteniendo una carta en la mano mientras dejaba caer el resto a la par que su llavero. Kori y yo intercambiamos miradas cargadas de incertidumbre mientras se escuchaba la apagada voz de Rachel preguntando "¿qué pasa?" por el teléfono.
Tara se acercó a la mesa lentamente, sin despegar los ojos de la carta. Tomó asiento a mi lado y se llevó una mano a la frente, mientras seguía mirando el pequeño sobre en su mano, negando con la cabeza sin abandonar su gesto de sorpresa.
—No puede ser… —Repitió nuestra rubia amiga. Yo aproveché su sorpresa para quitarle el sobre de las manos y ver de qué se trataba, y entonces la sorpresa llegó a mí.
—No puede ser… —El sobre era de un papel muy finito, casi transparente. Estaba escrito con una caligrafía prolija, que ponía corazones en vez de puntos en las "i".
Para Kori Anders y Luna Ertorbrack.
De: Robert Groffic
Le pasé el sobre a Kori, quien ahogó un grito aún con Rachel al teléfono al ver el nombre del remitente. Nuestra amiga no dejaba de preguntar "¿Qué pasa?", cada vez con más desesperación ya que ninguna le contestaba. Tara, Kori y yo intercambiamos miradas, sin saber qué esperar de aquel sobre.
— ¿Se habrá muerto alguien? —Sugirió Tara, con su característica falta de intuición. Le dirigí una mirada cargada de ironía.
— ¿A vos te parece que si alguien se hubiera muerto nos enviarían una invitación por correo en papel fino? —Le espeté, con todo el cariño que fui capaz, a la par que le volvía a arrebatar el sobre de las manos.
—Uno nunca sabe. Hay tantas modas estúpidas que no me sorprendería que la gente comience a planear cuando se quiere morir… —Repuso Tara, defendiéndose. Kori y yo la fulminamos con la mirada mientras la ahogada voz de Rachel se oía preguntando "¿Quién se murió? ¿Qué pasa?".
Kori puso el teléfono en altavoz y lo dejó en la mesa mientras tomaba asiento a mi otro costado.
—Recibimos una carta de Robert —Respondió Kori al fin, mientras me sacaba la carta para examinarla e intentar descubrir su contenido sin abrirla.
—¿Robert? —Preguntó Rachel, claramente extrañada. — ¿Qué Robert?
Siempre que cuento esta anécdota, su padre jura que yo miento cuando digo que Rachel no se acordaba quién era Robert. Pero mis niños, yo les aseguro que no es mentira: su tía no tenía ni la más pálida idea de quién era "Robert" a secas. Y nosotras, si no hubiéramos tenido el sobre en mano, tampoco la hubiéramos tenido.
—Groffic —Contestó Tara. Kori y yo levantamos la mirada sorprendidas de que nuestra amiga recordara el apellido del joven; pero Tara pareció leer nuestros pensamientos y puso los ojos en blanco a la par que decía: —. Está escrito en el sobre, taradas.
—¿Groffic? —Repitió Rachel, que seguía sin descubrir el misterio del remitente. — ¿Robert Groffic? ¿Quién demonios es…? ¡Oh!
Ninguna pudo contener la carcajada ante el descubrimiento de Rachel sobre la identidad de nuestro remitente.
—¿El del colegio, no? ¿El amigo de los chicos? —Preguntó Rachel una vez que nos calmamos, intentando verificar si su descubrimiento era verídico.
—Ese mismo—Contestó Kori.
—Bueno, creo que "amigo" es una palabra muy amplia para describir el lugar que ese hombre ocupaba en aquel grupo —Repuse yo.
—¡No seas mala, Luna! —Me regañó Tara. Pero la rubia no pudo evitar sonreír de lado mientras emitía su regaño. —¡Era muy cercano a los chicos!
—¡Ay, vamos! —Me quejé yo, risueña. —¡Frank ni sabe cuándo cumple años este hombre! ¡Y apuesto a que Dick tampoco!
Rachel soltó una carcajada a través del teléfono, al igual que Kori y Tara a mi lado. Pero yo estaba frustrada y confundida: no tenía idea de porqué ese ser prácticamente nulo en nuestras vidas, nos mandaba una carta tres años después de la última vez que lo habíamos visto.
—Quizá quiere invitarlas a su cumpleaños—Comentó Rachel sarcásticamente, una vez que había dejado de reír.
—Ay vamos, chicas. ¡No me pueden negar que esto es rarísimo! —Exclamé yo, para intentar hacerme oír ante las carcajadas de mis amigas. —¡Hace tres años que no escuchamos nada de él, ni siquiera por los chicos, y de repente nos llega un sobre con una caligrafía con corazoncitos de él!
—¿Caligrafía con corazoncitos? —Repitió Rachel, volviendo a reír. —¡Ya sé, las quiere invitar a su festejo por su homosexualidad! ¡Chicas, Robert salió del closet!
—Siempre tuve mis sospechas sobre ese chico… —Reveló Tara, llevándose un dedo a la barbilla fingiendo estar pensativa. Kori no podía parar de reír y yo me sentí contagiada por su risa. —Especialmente cuando intentó "seducirme" —Al decir esto, la modelo hizo comillas con los dedos.
Toda la seriedad que habíamos adquirido tras recibir la carta, se había esfumado por completo con aquel último comentario.
—Ay bueno… ya… —Nos frenó Kori, recuperando el mando de la situación mientras respiraba para recuperar el aliento tras reír tanto. La pelirroja tomó el sobre y como quien no quiere la cosa, lo abrió sin consultar a nadie. Un silencio de templo invadió al lugar mientras veíamos a nuestra amiga leer la carta rápidamente.
—¿QUÉ? —Exclamó al final de la carta, abriendo los ojos como dos platos. Dejó caer el papel al suelo, mientras Tara y yo la observábamos expectantes.
—¡Lo sabía! —Dijo Tara de manera triunfal, golpeando el aire con su puño. —¡Alguien murió!
—¿Y eso te alegra porque…? —Soltó Rachel a través del teléfono con su natural sarcasmo. Pero ninguna de nosotras reparó en ese comentario porque estábamos más preocupadas por el semblante de nuestra sorprendida líder.
—¿Qué ocurre, Kori? ¿Qué era? —Pregunté yo, intentado hacer hablar a mi amiga. Kori nos miró pálida, como quien ha visto un fantasma y reveló el contenido del sobre con un tono digno de una mala noticia:
—Robert se va a casar. —Silencio de templo. Nadie se esperaba eso. Hasta Rachel dejó de reír y se quedó callada al otro lado del teléfono.
—¿QUÉ? —Pero Kori nos frenó con un gesto de la mano antes de que pudiéramos seguir indagando y añadió:
—Con Mina Polilla.
—¿QUÉÉÉÉÉEÉÉ? —Atónitas era una expresión que se quedaba corta para describir el estado de sorpresa que teníamos en aquel momento. ¿Cómo era posible que esos dos fueran a casarse? ¿Cómo es que Robert iba a casarse antes que todos los Merodeadores? ¿Y POR QUÉ RAYOS NOS ESTABAN INVITANDO A SU BODA UN SER AUSENTE COMO UNA SOMBRA Y NUESTRA PEOR ENEMIGA DEL SECUNDARIO?
—Tiene que ser una broma —Dijo Tara con decisión, arrebatándole la tarjeta a Kori para leerla con sus propios ojos. Pasó rápidamente la vista por ella y me la dio a mí, como para comprobarlo por mi cuenta. En efecto, Robert iba a casarse con Mina Polilla en una "íntima ceremonia en el Salón Palace Garden el 15 de Enero del 2014".
Honestamente, yo estaba esperando que en cualquier momento salieran nuestros novios con un grupo de camarógrafos y nos gritaran que era una broma para algún programa de televisión, porque se me hacía imposible creerme que ese ser nulo de personalidad iba a contraer matrimonio tan tempranamente con una chica igual de nula pero de neuronas. Y que encima nos estaban invitando a su boda, como si fuésemos alguien importante en sus vidas…
Pero niños, si algo he aprendido, es que en esta vida todo tiene una razón de ser y nosotros íbamos a verla en poco tiempo.
—No lo puedo creer… Se van a casar antes que nosotros. —Suspiró Rachel desde el otro lado del tubo. —La puta madre, los voy a tener que invitar a mi boda…
—Pero si la invitación nos ha llegado a nosotras, Rachel —Repuso Kori, quitándome el papel de las manos para volverlo a leer. Como para comprobar por enésima vez que hubiera leído bien.
—Con mi suerte no sólo nos invitan, sino que ya veo que la tarada esta nos hace padrino y madrina…
— ¡Esperen! —Nos frenó Tara, haciendo gestos con las manos. — ¡No se quejen tanto! A ver, nos vamos a vestir bonitos y hay comida gratis, ¿qué más se puede pedir?
— ¿No tener que ir a esa boda…? —Sugirió Rachel desde el teléfono, provocando que Tara le dirigiera una mirada de desprecio al tubo que yacía en la mesa. Kori y yo reímos por lo bajo.
—No se quejen, es comida gratis y vestimenta elegante. A mi modo de ver, no hay nada malo en eso. —Anunció Tara con clara despreocupación. Pero la rubia no entendía que la queja no era por la comida o el buen vestir, sino que la incomodidad de la situación superaba con creces esos "beneficios".
El nombre de Kitten escrito con su caligrafía frente a mí, me remontó inevitablemente a nuestro último año de secundario. Muchas cosas pasaron por mi mente: los furtivos intentos de Frank por conquistarme que en un principio eran malintencionados y luego, simplemente salieron de su control. La increíble base de datos que Yazmin Wolf tenía sobre todos los alumnos que recurrían a ella para algún negocio sucio. Cómo, con tres simples palabras — "Sé tu secreto" — la muy desgraciada se las había ingeniado para arruinarme la vida en un segundo… Recordé a Tara yendo por enésima vez al despacho del director, por nuestra culpa. A Kitten criticando a Kori en aquel histórico almuerzo que derivó en una guerra de comida y el posterior castigo al mismo "No irán a su noche de graduación". Claro que sí, director…
No pude evitar sonreír.
A tres años de haber terminado el secundario, era más que obvio que nos habíamos desentendido de muchas cosas del mismo. En un principio sí mantuvimos contacto con algunos conocidos y nos enterábamos del porvenir de personas que no apreciábamos demasiado — como Kitten y Yazmin (Porque si algo habíamos aprendido es que hay que mantener a los amigos cerca, pero a los enemigos aún más). Sabíamos que Yazmín estaba estudiando Derecho en una universidad privada, que se encontraba sospechosamente cerca de la de Frank. Nos habíamos enterado que Kitten seguiría viviendo a cuestas del negocio familiar que tan adinerada había hecho a su familia y que no pretendía aprender mucho más que cómo administrarlo, pero luego de eso tampoco nos habíamos esmerado mucho más en seguirle el rastro a estas dos especímenes. Después de todo, era mejor perderlas que encontrarlas.
La situación no era apremiante y no dejaba de ser sospechosa. ¿Por qué Kitten nos invitaba precisamente a nosotras a su casamiento? Había demostrado que tenía un rencor por Kori que no le preocupaba disimular, y aunque el mismo carecía de fundamentos, no era de esos odios que se disipan de la noche a la mañana. Y suponiendo que en tres años Kitten hubiera superado su odio hacia Kori, no era motivo suficiente para decidir invitarla a ella y a nosotras, sus amigas, al día más importante de su vida.
—… Y no entiendo de qué se quejan, siempre andan diciendo que el estudio las deja tan agotadas que ya no se arreglan, que no ven las horas de tener una ocasión para vestirse elegantes… ¡Y ahora que la tienen la quieren desechar! —Continuaba su discurso Tara, hablándole a la nada misma porque ni Kori ni yo estábamos prestándole atención. Nuestras mentes no dejaban de trabajar, preguntándose porqué habíamos sido invitadas a la boda de una chica que nunca había demostrado querernos siquiera en la misma habitación que ella…
Y entonces, el teléfono comenzó a emitir un chillido, indicando que teníamos una llamada entrante. Kori se acercó al inalámbrico y lo tomó para ver en la pantallita quién interrumpía nuestras cavilaciones, queriéndose sumar a una conversación muy extraña.
—Rach, tengo que colgar. Me está entrando una llamada de Dick — Anunció la pelirroja dirigiéndose al tubo.
—De acuerdo. Pero si resuelven el misterio, quiero tener la primicia, mis queridas Sherlock y Watson —Bromeó nuestra amiga desde el otro lado. Kori sonrió antes de cortarle y atender la llamada de su novio.
— ¿Hola? —Kori quitó el altavoz para tener más privacidad y caminó distraídamente hacia su habitación, a encerrarse para charlar tranquilamente con su novio en el teléfono, como ella solía hacer. Lo que la pobre no sabía es que no habría nada de tranquilo en esa conversación.
Tara, tras ver que nadie le prestaba atención, cesó con su monólogo y fue a la heladera para buscar algo de comer mientras yo repasaba mentalmente una y otra vez todo lo que había ocurrido aquella extraña mañana y el contenido de la misteriosa invitación. ¿Kitten y Robert? Carecía de sentido. Por más vueltas que le diera al asunto, menos lógica le encontraba. Pero no pude ahondar mucho en mis cavilaciones, ya que fueron interrumpidas por un agudo grito proveniente desde la habitación de Kori.
—¿QUÉÉÉÉÉ? ¡RICHARD GRAYSON CÓMO PUDISTE! ¿CÓMO TE ATREVISTE A HACERME ESO? —Gritaba Kori desde la habitación, con la voz al punto del llanto por la cólera que demostraba con cada palabra. Tara y yo cruzamos miradas, debatiéndonos internamente entre entrar a la habitación, acercarnos a la puerta para intentar escuchar algo de la conversación o simplemente mantenernos quietas, a una distancia prudencial de la ira de nuestra querida pelirroja. — ¡TE ODIO, TE ODIO, TE ODIO! ¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ HICISTE ESO? ¿QUÉ NO ME ENOJE? ¿QUE NO ME ENOJE? —Esto último lo repitió con sorna, casi riéndose con ironía, aumentando la incertidumbre que Tara y yo sentíamos del otro lado. — ¿CÓMO PRETENDES QUE NO ME ENOJE? Esto… Grayson… ¡ESTO NO TIENE PERDÓN!
No escuchábamos a Kori hablarle a Dick con tanta violencia desde que estábamos en el secundario. Por supuesto que peleaban ocasionalmente, pero la pelirroja no se violentaba tanto como lo estaba en aquel momento.
— ¿La habrá engañado? —Soltó Tara en un susurro, más temerosa por plantear la idea que por ser oída por Kori. Alcé una ceja.
—No creo… Dick no sería capaz. ¿O sí? —La rubia se encogió de hombros mientras masticaba un enorme trozo de su sándwich, con algunas migas de pan enmarcándole la boca.
—Una nunca sabe… A fin de cuentas, lo único que hemos aprendido hoy es que tenemos que comenzar a creer en lo inimaginable, ¿No? —Fue una de las pocas veces que Tara dijo algo coherente y memorable en su vida. Una frase cargada de lucidez y amplio contenido. Y lo hizo sin darse cuenta, mientras engullía un sándwich de abismales calorías, sin un gramo de gracia.
—¡GRAYSON TE JURO QUE DE ESTA NO TE SALVA NI TU MADRE! ¡NO ME PASES CON FRANK! ¡NO QUIERO ESCUCHAR LO QUE FRANK TIENE QUE DECIRME! ¡NO ME DA MIEDO BISHOP, GRAYSON! ¡NO HUYAS DE MÍ, ENFRENTA TU DESTINO MALDITO COBARDE! —Una famosa táctica de su tío Dick cuando la tía Kori se enojaba con él, era escudarse usando a Frank. Saben ustedes que la relación entre papá y la tía siempre ha sido… peculiar. Ni Kori tiene miedo de decir nada, ni Frank tiene miedo de contestarle lo que sea que ella pueda llegar a decir. Bien, sepan ustedes que este artilugio tiene varios años de práctica, mis retoños. — ¡BIEN QUE PARA MANDARTE LA CAGADA NO TUVISTE QUE HABLAR CON FRANK PRIMERO! ¿NO ES ASÍ? ¡GRAYSON! ¡MALDITO, ARDERÁS EN EL INFIERNOOOOOOOO…! —Aullaba nuestra líder desde dentro de su habitación, para luego adoptar un tono de voz normal y decir: —Hola, Frank. Mirá, no quiero hablar con vos. Sí, sé que vos tampoco querés hablar conmigo y que estás sosteniendo el teléfono porque Dick te lo arrojó… ¡LUNA! —La puerta de la habitación se abrió de par en par, dejando ver a una encolerizada Kori Anders que cruzó el living de dos zancadas y me tendió el teléfono para luego girar sobre sus talones y volver a su habitación, cerrándola de un estruendoso portazo.
Con mano temblorosa, me llevé el teléfono al oído.
—¿Hola?
—Aquí cuartel general, queremos saber si hay heridos, cambio —Bromeó Frank fingiendo seriedad del otro lado. —. Esto no es un simulacro, respondan, cambio.
—Frank… —Suspiré yo rodando los ojos. — ¿Qué pasó?
—La tercera guerra mundial, eso pasó —Contestó su padre con toda tranquilidad desde el otro lado del teléfono. Volví a poner los ojos en blanco.
—Querrás decir la cuarta, la tercera ya la hicimos en nuestro último año del secundario, ¿O ya te olvidaste? —Repuse yo, sumándome a la broma para alivianar mis propias tensiones.
—¿Cómo olvidarla? Si el botín de esa guerra lo conservo hasta el día de hoy —Sonreí ante el piropo camuflado que mi novio acababa de hacerme.
—¿Qué pasó?
—Bueno… Por lo que pude escuchar, a ustedes les llegó la invitación de Kitten y Robert hoy…—Comenzó su padre, tranquilamente buscando las palabras.
—Sí. ¿Vos sabías que estaban de novios? ¿Cómo pasó eso? —Inquirí yo, acusadoramente, ofendida de que mi novio hubiera retenido información de semejante calibre.
—Una cosa a la vez, bebé—Me frenó Frank del otro lado. Fruncí el ceño mientras torcía la boca y Tara, ajena a la conversación que yo mantenía con mi novio, soltaba una risita divertida. —. Vísteme despacio que estoy apurado, ¿quién decía eso?
—Quiero saber qué pasó entre Dick y Kori, no una lección de historia, "bebé" —Respondí tajante. La rubia frente a mí se echó a reír con ganas, dándome la espalda para evitar que viera como la mitad de su sándwich regurgitado caía al piso, producto de su incapacidad por contener su risa.
—Napoleón decía eso, Luna. Napoleón. Eso le decía a su sirviente mientras lo vestía. ¿Tanto te costaba decirlo? —Explicó Frank del otro lado, con clara señal de hartazgo. El muy maldito estaba gozándome, disfrutando de la situación de tenerme intrigada por una vez en su vida. Pero dos podían jugar el mismo juego…
—Voy a colgar —Amenacé yo, sagazmente, levantando un dedo imponente que mi novio no podía ver del otro lado de la línea.
—Entonces te quedarás con la intriga hasta que a Kori se le pase la rabia.
Touch'é
Lancé un suspiro, demostrando mi frustración por la situación y Frank se echó a reír, notoriamente divertido.
—¿Te divierte mi sufrimiento? —Pregunté irónicamente.
—No tenés idea de cuánto…—Respondió él y pude jurar que frente a mí se aparecía la maligna sonrisa de Frank, regocijándose por mi sufrimiento.
—Maldito —Hablé yo, entre dientes. —. Por eso te reservaste la información, ¿No es así? Estabas esperando este momento para hacerme sufrir y tenerme comiendo de tu mano.
—Y no sabés cuánto ha valido la pena…
—Te odio. Con cada fibra de mi ser —Le espeté, dejándome caer con fuerza en uno de los sillones del living frente al televisor.
—Yo te amo, con cada fibra de mi ser. —Repuso él, cantarinamente. Lo peor del caso es que lo decía en serio. Y yo lo sabía.
—Dejá de torturarme y decime de una buena vez qué mierda pasó —Le espeté, al borde de las lágrimas por haberlo escuchado decirme que me amaba en la peor de mis cóleras.
—Está bien — Aceptó él. —. Me parece justo. Ya tuve mi diversión… Bueno, resulta que la invitación nos llegó antes porque Robert la entregó en persona. Nos contó que luego de la graduación, había podido hablar con Kitten y parece ser que encontró una anomalía en su cabeza… Algo así como un cerebro o algo por el estilo. —Relató Frank, notoriamente divertido ante todo el caos desplegado frente a nosotros. —El resto del cuento ya te lo podés imaginar. Se enamoraron perdidamente, lo cual puede traducirse en que Kitten debe ser muy buena en la cama porque Robert ha visto menos chicas desnudas que Garfield antes de que Roth le hiciera caso y eso es mucho decir…
—Frank, por favor —Lo corté yo, sabiendo que si lo dejaba seguir, la cuestión se iría por las ramas. —. ¿Podrías contarme la historia sin las partes pornográficas? O mejor aún: sin tus suposiciones en el medio.
—Okey, pero no tendrá nada de divertido… —Se defendió él y supe que había hecho que pusiera los ojos en blanco. — La cuestión es que Robert nos contó toda su historia de amor y que estaba a punto de casarse… Y dijo que siempre nos había recordado con mucho cariño, especialmente a Dick…
—¡Ajá! — Lo corté yo gritando triunfal, poniéndome de pie con el teléfono en la mano. —¡Dijo que siempre los había "recordado"! ¿Sabés por qué? Porque no mantuvieron contacto, porque nunca fueron amigos.
—Luna no puedo creer que seas tan insensible al respecto —Se defendió Frank, fingiendo estar ofendido. —. Nosotros siempre mantuvimos contacto…
—¿Y cómo te enteraste que Robert estaba con Kitten recién ahora?
—No me enteré recién ahora —Repuso Frank. — . Hace mucho que lo sé, es sólo que… No quise compartirlo con vos antes. Además si yo no tengo derecho a hacer mis suposiciones en el relato, vos tampoco tenés derecho.
—¡Hey! —Protesté yo, un tanto indignada. —¡Eso es limitar mi libertad de expresión!
—La ley es igual para todos, Ertorback —Lo odiaba cuando se ponía en ese perfil de conocedor de las leyes. Y a la vez me gustaba tanto cuando hacía eso. —. Si querés saber el final de la historia…Nada de suposiciones.
—Está bien —Acepté, a regañadientes.
—Como iba diciendo antes de ser interrumpido con injustas acusaciones —Continuó él, haciendo énfasis en las últimas dos palabras. —, Robert vino a casa a darnos la invitación y dijo que siempre pensó que el día que se casara, le hubiera gustado que alguno de nosotros fuera el padrino… Y bueno, le pidió muy cortésmente a Dick que fuera su padrino…
—¿Y qué tiene eso de malo? —Pregunté sin comprender.
—Vísteme despacio, Luna…
—Yo no te pienso vestir la próxima vez que nos veamos, más bien voy a hacer todo lo contrario—Repliqué yo, juguetonamente mientras sonreía.
—Por eso te quiero —Largó él, rotundamente divertido. —. Robert le pidió a Dick que si él podía ser su padrino y si su pareja podía ser la dama de honor de Kitten, ya que todas sus amigas estaban fuera del país para la boda…
—Lo cual puede traducirse en que sigue siendo la misma perra desalmada que siempre fue y que no tiene amigas a las cuales pedirles que sean su dama de honor. —Deduje yo.
—Me quitaste las palabras de la boca —Continuó Frank. —. El asunto es que esto pasó hace dos semanas y bueno, Dick ha estado postergando decirle a Kori que tendrá que ser dama de honor de Kitten… Hoy juntó coraje para decírselo…
—¿Juntó coraje? ¿Llamas "juntar coraje" al patético hecho de que se lo haya dicho por teléfono? —Inquirí yo, una vez que comprendí el disgusto por el que mi amiga se veía forzada a pasar.
—Hey, yo le dije que tenía que decírselo en vivo… Peor es nada —Lo defendió mi novio. Puse los ojos en blanco… Esos dos no cambiarían nunca. —Así que bueno, cómo has podido apreciar, a Kori no le fascina demasiado la idea y bueno, Dick ya no puede negarse porque ya se asumió el compromiso… Así que te invito cordialmente a preparar palomitas, bebé, porque esto será explosivo.
—No puedo creer que disfrutes de ver a dos de nuestros mejores amigos pelearse, Frank —Repuse yo, notoriamente harta por toda la situación.
—¡Oh, vamos! ¡Es divertido! —Insistió Frank, al tiempo en que yo oía la cerradura de mi departamento sonar y la puerta abrirse, para mostrar a un Dick Grayson notoriamente desesperado. Sus azules ojos mostraban una mezcla de temor y decisión, mientras paseaba la vista por el lugar buscando a su novia.
—¿Dónde está Kori? —Preguntó mirándome, tras notar que no estaba solo.
—¿Ese es Dick? ¿Dick está ahí? —Preguntó Frank, con auténtica curiosidad. — ¿Qué rayos hace ahí? ¿Y cuándo se fue de acá? Luna, pásamelo antes de que haga algo estúpido.
—Kori está en su habitación —Contestó Tara, saliendo del baño con una toalla envolviéndole el cabello y su bata blanca rodeándole el delgado cuerpo, mientras se acercaba a Dick para saludarlo con un beso en la mejilla.
—¡No le digan dónde está Anders! ¡Pásamelo, Luna! ¡Pásamelo! —Rogaba Frank con desesperación del otro lado, pero yo era ausente a sus reclamos, mientras observaba todo como una inútil autómata. Dick le agradeció a Tara la información y se precipitó a la habitación de Kori. Se detuvo frente a la puerta para llenarse el pecho de aire y juntar coraje en un último suspiro, mientras la rubia y yo observábamos expectantes, ajenas a los alaridos de Frank en el teléfono (¡Luna, no lo dejes entrar! ¡Va a matarlo! ¡Anders está cabreada!).
Finalmente, Dick tocó la puerta de la habitación de Kori y esperó a que ésta se abriera, manteniéndose firme, como el soldado kamikaze antes de ser sacrificado por su escuadrón. Al cabo de escasos instantes, la puerta se abrió bruscamente dejando ver a una Kori con el ceño fruncido, cuyo rostro se encolerizó y contorsionó aún más tras ver quien la esperaba del otro lado. Rápidamente la ex cheerleader giró sobre sus talones para cerrarle la puerta a Dick en la cara, pero su novio fue más veloz que ella e interpuso su pierna para evitar que ella se saliera con la suya.
—¿QUÉ MIERDA QUERÉS? —Le espetó Kori, fuera de sí, mientras seguía intentando cerrar la puerta con todas sus fuerzas.
—Mirá, Kori —Hablaba Dick, haciendo un descomunal esfuerzo por evitar que su novia cerrara la puerta y le cortara la pierna. —, podés putearme todo lo que quieras, gritarme… Inclusive podés dejarme si te parece, pero antes que cualquier cosa, tenés que saber que yo no lo hice con malas intenciones. —Explicó el ex galán de la secundaria Handsome. Kori dejó de forcejear para cortarle la pierna a su novio y se detuvo unos instantes a mirarlo. — Realmente no até los cabos correctamente al aceptar esto por los dos… Sé que Kitten fue una perra y que te quitó tu equipo. Que no merece compasión alguna y que vos, sin duda, tenés mejores cosas que hacer que ser su dama de honor, pero… ¿En serio te parece tan terrible serlo?
La pelirroja observaba a su novio, directo a los ojos, con el labio tembloroso. Podía notarse a leguas que dentro suyo estaba meditando qué contestar.
Aunque Dick era bastante idiota cuando estaba con Frank, realmente era un chico muy centrado. Llevaba su carrera al día — estudiaba derecho en aquel entonces, antes de decidir apoyar a Kori con su propio emprendimiento — y tenía sus prioridades bien marcadas. Y Kori siempre había sido una de ellas. Pero a menudo estas firmes convicciones hacían que se desarrollara dentro suyo una ardua lucha de potencias, ya que Dick se debatía entre ser un caballero y atender a todos los compromisos sociales que su carrera le proporcionaba, o pasar más tiempo con su alocada novia bajo las sábanas de su habitación. Esta era una ocasión similar: Su moreno tío intentando decidir entre atender al compromiso de un viejo amigo del secundario o sucumbir ante los caprichos de su novia.
Pero antes que el novio de Kori, inclusive antes que un sagaz abogado, Dick era un excelente orador. Lo era de forma innata, a diferencia de Victor quien siempre se tomaba el trabajo de elegir sus palabras meticulosamente antes de dar cualquier discurso. A Dick no le costaba encontrar las palabras justas para el momento indicado. Sabía perfectamente qué decirle a alguien para convencerlo de cambiar de opinión, cómo hablar con desconocidos y llegar a su corazón. Sabía alentarte cuando creías que ya no tenías más fuerzas e inclusive sabía qué decir cuando la gente moría. Pero por sobre todas esas cosas, Dick sabía qué decir para acabar haciéndonos sentir a todos unos estúpidos e inmaduros.
Kori se esmeraba por negarlo. Ponía un empeño total y absoluto en resistirse ante el innegable efecto que las palabras de su novio tenían en todos los seres humanos sobre la faz de la tierra, pero no podía hacerlo. Resistirse era inútil, negarlo aún más. Por más dura batalla que la pelirroja presentara, cuando Dick tenía razón, tenía razón y ella, muy a regañadientes, había aprendido a vivir con ello.
—Por supuesto que me parece terrible, Dick —Replicó Kori, con menos brusquedad pero sin dejar que Dick entrara a la habitación.
—¿Ya lo mató? ¿Escuché un balazo? —Preguntaba Frank del otro lado de la línea, más atento a la discusión que si estuviera viendo el Super Bowl.
—¡Shhh! —Le espeté yo. —Si no te callás, te corto.
—… Pero sé que no lo hiciste con ninguna mala intención —Finalizó la pelirroja con una tranquilidad inesperada a la de cualquier pronóstico. Podría jurar que Dick le sonrió, mis niños, pero sería mentirles porque el Tío estaba de espaldas a mí. —Es sólo que… ¡¿Por qué mierda tengo que ser su dama de honor?! ¡De todas las personas de la faz de la tierra, vos me venís a enganchar con la única que me jodió la vida!
—Lo sé, amor, lo sé —Continuaba Dick, intentando domar a su fiera. Más miraba la escena y más recordaba al burro de Shrek queriendo calmar a su esposa dragona. Sólo que Dick no era verde ni obeso ni feo (No es que ahora lo sea…) —. Pero yo no acepté con esas intenciones y lo sabés. Yo acepté para hacerle un favor a un amigo.
—¿Un amigo? ¡Por favooor! —Solté yo con ironía, haciendo que Dick, Kori y Tara se volvieran a mirarme.
—Luna, por enésima vez: Robert sí es nuestro amigo—Habló Frank desde el teléfono. —. Que no andemos por ahí compartiéndolo con ustedes, no quiere decir que no sigamos manteniendo relación con él.
—¡Que te calles o corto! —Amenacé al tubo inerte.
—Frank tiene razón —Repuso Dick. Como siempre, los hermanos macana, apoyándose el uno al otro para desmerecer a cualquiera que los contradijera. —. De hecho, hasta conoce el departamento y todo.
—Eso es porque fue a llevarles la maldita invitación —Continué yo, empecinada en demostrar la falta de relación que había entre ese inerte ser humano, mi novio y mi amigo. —. Apuesto lo que sea a que antes no sabía dónde vivían.
—¿Lo que sea? —Habló Frank, divertido del otro lado de la línea. —Esto se pone interesante.
—Sí, Frank, apuesto lo que sea —Dije determinantemente, poniendo énfasis en las últimas tres palabras.
—Okey, veremos entonces qué es lo que pasa… El día de la boda de Robert, le preguntarás si sabía dónde vivíamos antes de tener que entregarnos la invitación. —Habló mi novio desde el teléfono. —Si él sabe, entonces vos y yo haremos… —No puedo reproducir lo que su padre sugirió, hijos, porque por más grandes que ustedes sean, no deja de ser asqueroso. Por lo que yo enseguida me negué.
—¡Frank!
—Bueno, bueno… Ya pensaré en algo. Pero si él lo sabe… Tendrás que hacer algo por nosotros.
—Acepto. Porque muero por verte lavando nuestra ropa cuando Robert diga que no sabe —Respondí yo, articulando la apuesta de su padre antes de que él pudiera prevenirla.
—Hey, yo no dije nada de lavar ropa…
—Pero si perdés, vas a tener que hacerlo.
—De acuerdo. —Aceptó Frank, muy seguro.
—Luna, cometiste un grave error —Repuso Dick, negando con la cabeza. —. Vas a perder.
—Ya Dick, ¿Cuándo van a dejar de sostener esta mentira?
—Pero, hasta Garfield y Victor están invitados…
—¡Eso es porque el muy maldito tampoco tiene amigos! —Sí, niños. Yo estaba un poquito… ensañada con todo el asunto de Robert. Dick prefirió no seguir replicando y se apartó un poco más de donde yo me encontraba, aunque ya estábamos lejos.
—En fin —Dick se volvió a su novia, quien intentaba procesar todo lo que acababa de ocurrir. —, Kori, mira… No quiero involucrarte en nada que no te agrade. Lo último que quiero es hacerte daño o incomodarte…
—¿Hacerme daño? ¿Incomodarme? —Repitió Kori, y entonces, el diablo mismo se salió por sus ojos mientras sonreía con maldad a través del rostro de mi amiga. —La que debería estar preocupada por esas cosas, es Kitten…
—Kori… —Murmuró Dick, intentando reprimir el vengativo instinto de nuestra líder. Tara sonrió, aún en bata y toalla, y se acercó a Kori para pasarle un amistoso brazo sobre el hombro mientras decía:
—Esa es mi amiga… Ya quiero que planeemos qué le haremos a esa perra. Lamentará el día en que nació, la muy turra…
—Nadie le hará nada a nadie —Las cortó Dick, autoritariamente, sacando a las dos siniestras mentes de sus macabras cavilaciones. Dicho esto, apartó a Tara a un lado, ignorando su quejoso "¡Oye!" y tomó a Kori de los hombros, quedando ambos enfrentados cara a cara. —. Kori, escúchame… Yo no quiero que hagas nada que no querés. Juro que cuando le dije que sí a Robert, no había terminado de procesar que estaría poniéndote en una situación así —Kori no podía soportar la mirada de su novio, cargada de honestidad pura, de modo que ladeó la cabeza hacia un lado para evitar mirarlo cuando le hablaba. Pero Dick le tomó el mentón y la obligó a volverse a él mientras continuaba hablando. . Pero si me decís, acá, ahora, en este momento, con nuestros amigos de testigos que esto es demasiado para vos, que no podés soportarlo de ninguna manera, entonces apenas le pongas un punto final a esa oración, yo iré a decirle a Robert que no puedo, que me surgió un compromiso, que mi madre murió… Lo que sea. — Continuó él, con decisión. —Porque no haría menos por vos, Kori.
Tara y yo lanzamos un suspiro, conmovidas ante el discurso digno de un caballero que nuestro amigo acababa de hacerle a su novia, mientras Frank soltaba un "Por favor…" cargado de hartazgo.
—Pero antes de que decidas, Kori —Siguió Dick, ajeno a nuestras exclamaciones, para evitar perder el hilo de lo que decía y retener la atención de su novia. —, quiero que lo pensés bien. Quiero que te preguntés si no serías capaz de hacer esto que tanto te cuesta, por mí. Y que sepas que yo lo haría mil veces por vos.
Esta vez, en vez de suspirar, simplemente largamos un "owwww" incontenible, ante las palabras de Dick. Frank soltó un bufido.
Kori bajó la cabeza, liberándose del agarre de su novio y se mantuvo en silencio unos instantes que parecieron eternos, mientras todos esperábamos su respuesta. Las posibilidades se reducían a una patada voladora por parte de la pelirroja, que dispararía a Dick a cientos de kilómetros de ahí, sólo por insinuar la posibilidad de ser la dama de honor de su peor enemiga; o bien un abrazo y un beso aceptando las conmovedoras palabras de su novio. Y en el peor de los casos, cabía una última posibilidad, que era que Kori amablemente se negara a lo que su novio le pedía; pero bien sabíamos que nuestra amiga era más bien extremista y pasional.
La pelirroja lanzó un hondo suspiro antes de romper el silencio con su voz.
—Espero que te acordés de esto por si algún día Adam me llama para pedirnos que seamos sus padrinos de boda, Dick —Comenzó ella, alzando la cabeza para mirarlo frente a frente. —, porque ni sueñes que yo voy a tener la misma paciencia que tuviste vos para convencerme. No señorito, yo emitiré el comunicado y no aceptaré un "no" por respuesta —Terminó ella, sonriéndole. Dick se quedó en silencio, parecía no comprender lo que su novia le estaba respondiendo.
—¿Eso significa que sí? ¿Qué lo harás por mí?
—Sí, idiota… —Respondió ella, rodeando el cuello de su novio con sus brazos, mientras ponía los ojos en blanco. —Tenés suerte de ser lindo, porque con ese cerebro no vas a llegar muy lejos…
Dick no dijo nada y tomando a Kori de la cintura, la atrajó hacia él para darle un sonoro beso en los labios, a la par que Tara y yo moríamos de amor por la escena.
—¿Qué? ¿No hubo sangre? —Preguntaba Frank, preocupado del otro lado. — ¿Nadie murió? ¿Y para qué rayos estuve esperando todo este tiempo? ¡He malgastado mi dinero! Es la peor pelea que he visto en mi vida… ¡Kori, Dick está haciendo que seas la dama de honor de la peor de tus enemigas! ¡Kitten! ¡La maldita perra que te quitó tu equipo…! —Pero antes de que Frank pudiera seguir protestando, en sus vastos intentos por echar leña a un fuego que ya se había apagado, Tara me quitó el teléfono de las manos y le cortó.
Mil gracias por leer, les dejo un par de preguntas:
1)¿Se esperaban que Robert fuera el primero en casarse?
2)¿Qué piensan que pasará en esa boda?
3)¿Hubieran aceptado ser la dama de honor de la peor de sus enemigas, si se hubieran encontrado en la misma situación que Kori?
4)¿Qué os ha parecido todo el rollo entre Frank y Luna? ¿Les dio risa esa conversación?
5)¿Les ha dado ternura el RxS puesto en este capi?
Lamento mi acento español, es que he andado leyendo gallegas y se me pega. Os quiero mucho mis queridas seguidoras y nos vemos en la próxima entrega (que espero que sea antes de año nuevo xD y ya con mis exámenes aprobados). Mil gracias por leerme siempre, las quiero aunque no las conozca.
Y una última aclaración: Esta entrega va en agradecimiento especial a Linda-Ravstar por apoyarme mientras escribía este capítulo, darme ideas sin saberlo y tranquilizarme ante mis ataques de inspiración. Mil gracias Linda por ser una gran amiga y escritora y enseñarme que "mientras falten más de 24 hs para un examen, escribir siempre será prioridad" (aunque no me haya funcionado xD).
Ahora si, las dejo! Saludos!
Coockie
PD: Solo Hehizada y Chicadelasseries tienen permiso de dejarme preguntas en sus reviews... bromeo, todas lo tienen. Sientanse libres de indagar. Os quiero!
