Perdón por la demora, pero aquí vengo con el nuevo capítulo espero lo disfrutéis y nos vemos en el siguiente o en otra de mis historias, por aquellos que seguís más de una;)

Natalya : Hola muchas gracias por leer y comentar, pero sobre todo por tener que esperar para el siguiente capítulo, si lees más historias mías, comprenderás que tengo varias a la vez jajaja, mi mente no para quieta.

Espero disfrutes de este nuevo capítulo y nos vemos en el siguiente intentaré actualizar esta historia más seguido, pues llevo mucho con ella.

En fin buybuy y hasta la próxima.

Hermione Potter : Hola, me allegro d everte por aquí, gracias por darle una oportunidad a mi historia y espero sigas disfrutándola, gracias también por comentar, buybuy y hasta el siguiente capítulo, buybuy.

Carol: Hola, muchas gracias por tus palabras, espero sigas disfrutando de todos los fics ;)

Sobre Hermione te diré que tiene muchas sorpresitas guardadas en esta historia, con respecto a Luna y Ron, en fin la pobre chica va a tener que currárselo mucho "de nuevo", la pobre no tiene mucha suerte me temo.

Sobre los momentos Harmonys y Drinnys, bien a partir del siguiente ya comienzan, no sé si te gusta también la pareja Drinny, pero bueno, son las dos parejas que van a comenzar a desarrollarse.

Aunque tengo previsto hacer sufrir el Drinny un poco jijiji.

En fin te dejo con este capítulo, nos vemos en el siguiente de cualquiera de mis historias, gracias por leer tantas y comentarlas.

El nuevo orden:

Una maldita semana, solo eso había sido preciso para que el mundo al completo se volviera loco.

¿Qué demonios pretendía Voldemort con semejantes leyes?, ¿arrasar con los muggles?

La orden del Fénix y todo aquel que fuera partidario de la misma se encontraban escondidos, todos habían tenido que huir de sus respectivas casas, dejando todo atrás, exceptuando a sus familiares.

Habían creado varios puntos de refugio, pero la orden no contaba con demasiados lugares y se estaban agotando rápidamente, además no tenían muchos recursos con los que contar, más teniendo en cuenta, que las familias más pudientes del mundo mágico, eran casi todos sangre pura, y se habían aliado a los mortífagos.

La fortuna de su familia y la de Sirius estaba disminuyendo a pasos agigantados debido a ello, pero no podían permitirse el lujo de tener a la gente mal alimentada, herida o enferma.

Había varios puntos de cierto valor, eran los más conocidos, la razón era simple, pese a trabajar más en la sombras que de cara, necesitaban puntos a los que la gente pudiese acercarse para solicitar ayuda, protección o simplemente para unirse a ellos.

Eran pocos los que hacían esa última elección y en el último tiempo, casi todos los que se acercaban a los puntos, eran muggles que lo habían pasado verdaderamente mal a manos de los mortífagos o sus partidarios.

Era increíble la cantidad de ministerios que se habían unido ante semejante locura, quería, o más bien deseaba que se hubiese debido a la maldición Imperius, aunque algo le decía que más de uno no era el caso.

Suspiró irritado y repasó los malditos puntos que rezaban en el profeta:

1º Todos los ministerios mágicos y muggles europeos unidos en uno mismo, la sede central se encontrara localizada en Londres.

2º Barty Crouch Junior, declarado primer ministro.

3º Dolores Umbrille, suma inquisidora del ministerio, jefa de aurores y cuerpos policiales de los muggles.

4º Nuevas leyes, para el mundo mágico aceptadas por el nuevo ministerio europeo.

Leyes del nuevo orden:

Aquel que se oponga al nuevo orden será declarado rebelde y juzgado públicamente, la sentencia será la muerte pública.

Aquel que sepa de un rebelde y no avise será acusado de cómplice y juzgado como tal, sentenciado a perder todos sus derechos y a acusar el castigo que se le implante.

Las ciudades se dividirán por territorios, cada uno será vigilado por un cuerpo perteneciente a las fuerzas del nuevo orden.

Los muggles se encargarán de los trabajos de menor rango.

Ningún muggle podrá tener posesión alguna.

Los sangre sucia deberán ser entregados a las fuerzas del orden, para despojarlos de sus varitas y darles el lugar que les pertenece.

Todos deberán obedecer las leyes del nuevo orden sin oponer resistencia, al menor indicio de la misma, serán entregados a Azkaban donde los Dementores decidirán su futuro.

Cualquier persona perteneciente a la orden del fénix está exiliado del nuevo orden y de todas las ciudades que están comprometidas con el mismo. Ciudad en donde se divise a cualquier integrante de esa asociación será destruida sin juicio y todos condenados a muerte por conspirar contra el nuevo orden, sean o no partidarios de la misma.

Los muggles y sangre sucia deben pleitesía y completa obediencia a los sangre pura y a todos aquellos pertenecientes a las fuerzas del nuevo orden, quien enfrente o desobedezca a alguno de estos dos grupos, será acusado de rebelde.

Toque de queda para los muggles y sangre sucia, a partir de las nueve de la noche, ninguno deberá permanecer ensuciando las calles, si se diera el caso, los mortífagos tienen total libertad de diversión para con esa escoria.

Cada semana se oficiará una redada en las casa de los muggles, sangre sucia y todo aquel que pueda ser sospecho de conspirar contra el nuevo orden y dar refugio a algún rebelde.

Harry apretó los puños furioso y dejó de leer, todas eran por el mismo estilo, y a cada cual la cosa era más y más irritante.

Pasó la hoja y suspiró, las siguientes cuatro páginas de ese matinal, contaban con fotografías.

La suya la principal de todas, nunca le había gustado salir en el profeta, pero definitivamente en esa ocasión le agradaba mucho menos.

El titular que rezaba era el siguiente:

"Reconocidos terrorista que conspiran contra nuestro nuevo orden."

Cada día se mostrarán más rostros, pero en este primer matinal, informaremos de los más peligrosos.

Tras esas palabras, venían las fotografías, la de mayor tamaño, la suya, con su nombre bajo la misma y con una jugosa recompensa para el que lo cazara. Hermione se encontraba en segundo lugar, se la consideraba la segunda al mando de la rebelión, era claro que Voldemort deseaba arrebatársela.

Sirius, seguido de cerca de sus padres y Tonks. Hagrid estaba en el décimo lugar, Draco era reconocido como un traidor a la causa y se pedía su muerte inmediata, no se ofrecía la posibilidad de muerto o vivo, como en su caso o el de Hermione, no, a Draco Malfoy se le quería muerto.

Había muchos más, todos los que trabajaban en la orden del Fénix original, lo que quería decir que era cosa de Peter Pettigriw, no obstante también había rostros nuevos.

Ginny y Bill, estaban en la lista, Luna y Neville los superaban en peligrosidad. Sobre todo Luna que se encontraba seguida de Hermione, pero la inscribían como una loca demente con la que se debía tener especial cuidado.

Luna se había reído como nunca al leer su descripción, pero nadie más lo hizo. Pues desde el momento en que salieron sus fotografías a escena, su vida había sido un maldito infierno.

Escuchó que llamaban a su puerta, levantó la vista de la foto de Dean:

—Adelante.

Sirius fue quien apareció tras la misma, no le sonrió, ni siquiera le saludo, desde hacía una semana su relación con Sirius era distante, después de todo cada vez que lo veía, no podía quitarse de la cabeza como este besaba a Hermione:

—Tenemos que movernos, en el otro refugio ya nos están esperando, debemos abandonar Bristol cuanto antes o nos descubrieran.

—¿Esto será lo que hagamos a partir de ahora?, ¿huir como cobardes?, no podemos pasarnos la vida escapando, tenemos que enfrentarlo.

—¿Y cómo quieres que hagamos eso exactamente?

—Creo tener una idea, pero necesito tener a Kinsgley y Moody a mano, preciso hablarles de ello antes de hablarlo con nadie más.

—¿Por qué no quieres contarme nada?, llevas una semanita bastante raro conmigo.

—Estás equivocado. ¿Dónde están Kinsgley y Moody en estos instantes?

Sirius lo observó en silencio, intentando comprenderlo o incluso ver a través de él, pero no le dejó ver nada de nada, sabía que su mirada era fría y eso a Sirius le estaba irritando, pero pese a intentar hablarle como si nada, después de todo, tras hablar con Ron, sabía de sobra que no tenía ni el más mínimo derecho a mirar a Hermione.

Es más, desde hacía una semana había incluso dejado de insistir en hablar con ella o buscarla, se pasaba el tiempo lejos de ella e intentando esquivarla.

Luna se había percatado, y era la única que había intentado sonsacarle algo al respecto, pero aun así no había soltado prenda, tenía que mantenerse firmemente callado, y no reconocer ante nadie lo que había creído sentir por Hermione.

Porque se trataba de eso, había sido una confusión, absolutamente nada más, porque nada más había, ni en esta realidad nueva, y mucho menos en la pasada, en la que eran los mejores amigos del mundo.

Es por ello que hasta que todo su ser no volviera a aceptar que rol jugaba Hermione en su vida, no pensaba acercarse a ella, y seguro que una vez eso sucediese, la rabia que sentía contra Sirius disminuiría considerablemente, ¿verdad?

—Ellos tienen que reunirse con nosotros en un rato más, serán trasladados también, este fuerte ya no es seguro.

—Perfecto, ¿ha habido noticias de Tonks?

Cuestionó con preocupación, desde hacía dos días Tonks no se había puesto en contacto con ellos, y eso resultaba extraño, habían quedado en mantenerse unos a otros informados, y de asegurar las posiciones de cada uno de ellos, para asegurarse de que se encontraban en buen estado.

Pero ni ella ni Charley se habían puesto en contacto con ellos.

—Aún no, pero seguro estarán bien, Nymphadora es una chica de recursos, no es fácil terminar con ella.

—No temo que hayan matado a Tonks, Sirius, mi temor es que la hayan atrapado, de ella depende toda una fracción de los nuestros, si ella cae en malas manos son muchas vidas las que perderemos.

—Ella no es tonta, y sabe muy bien apañárselas.

—Eso espero.

El silencio se volvió a hacer presente, y Sirius se crispó fastidiado, pues no era como los últimos silencios que se habían provocado con anterioridad, en los que ambos se sentían cómodos, no, ese silencio lo estaba sacando de sus casillas.

—¿Quieres decirme algo?, en serio Harry, di lo que quieras, pero termina con esto de una maldita vez, no podemos seguir con esta incómoda situación.

Harry buscó los grises ojos de Sirius, y ambos se miraron fijamente, apretó ambas manos entrelazando sus dedos, he iba a hablar, cuando alguien más interrumpió:

—Potter, te buscan, Moody asegura que es importante.

Hermione se encontraba en la puerta, no le dedicó ni una mínima mirada, pero a Sirius le sonrió de medio lado, fue imposible para él ponerse en pie furioso, y que Sirius se tensara.

Lo vio mirar a Hermione y seguidamente a él, al ver que iba a hablar, se acercó a ellos, apartó a Sirius y salió de allí rápidamente, no quería escucharlo, con verlo había sido más que suficiente.

Escuchó que Sirius apresuraba el paso tras él, y por ello en cuanto llegó donde Moody y descubrió que Kinsgley, su padre, su madre, y algunos más como los Longbottom se encontraban ahí, declaró:

—Perfecto, no estáis todos pero sí la mayoría, entrad en la sala, tengo algo que proponeros.

En cuanto estuvieron todos dentro, Sirius fue el último en entrar, Harry comenzó a hablar:

—No podemos largarnos así sin más, y tampoco podemos seguir huyendo cada vez que descubran uno de nuestros escondites, solo hay una manera de que eso no suceda.

—¿Y es?

—Que nosotros nos dividamos, nos convirtamos en guardianes secretos del encantamiento Fidelio.

Somos bastante gente, cada día que pasa más y más se une a nosotros. No podemos tener solo refugiados, sé que no será muy justo, pero aquel que quiera ayuda, tendrá que ayudar.

Hasta ahora, todo ha corrido a cargo de las familias pudientes que estamos en la orden, no me quejo, el dinero realmente me importa una mierda, pero no es un recurso inagotable me temo.

Hasta ahora, hemos aceptado a todo el que ha querido o precisado ayuda, bien, no dejaremos de hacerlo, pero tenemos que recibir algo a cambio, ya sea ayuda en los refugios, en las calles o incluso ayudándonos en los enfrentamientos.

—La mitad de la gente que se une a nosotros es muggle, ¿cómo esperas exigir una ayuda de ellos?

—¿Acaso no hacen la guerra ellos también?, esta no es solo nuestra lucha, es de ellos también, el mundo muggle vive en guerra casi constantemente, bien, esta guerra también les incumbe a ellos.

Yo he vivido en el mundo muggle, sé lo que es sufrir en mis propias carnes el rechazo de ellos, sé lo que es sentirse como un maldito objeto o algo peor solo por ser diferente.

No estoy justificando con ello el comportamiento de Tom y los suyos, pero no dejo de reconocer que algunos de ellos se han ganado el odio a pulso.

No es justo que todos paguen por unos pocos miserables, y es por ello que estamos nosotros aquí, dispuestos a pararlos con nuestras vidas si es preciso, pero no podemos hacerlo solos.

El silencio siguió a esas palabras, Moody, y Kinsgley lo miraban entre asombrados y perdidos, Sirius sin embargo tenía un deje de frustración en los suyos.

No entendió en ese momento eso, pues ni por asomo se había percatado de que había hablado de más, diciendo cosas que en esa realidad era imposible que le hubiese sucedido.

—¿Y quién será el guardián? ¿A quién propones?

Harry negó y suspiró:

—No habrá un solo guardián, si solo existiera uno sería demasiado peligroso, no podemos confiarnos a una sola carta, no estoy dispuesto a eso, por ello es que digo que tendremos que dividirnos.

—¿Y qué división sería esa?

Harry miró a su madre, estaba sentada cerca de su padre, rápidamente aparto la mirada de ella, sentía que ella podía adivinar sus intenciones si lo miraba fijamente y no deseaba eso.

—Bien, había pensado en diversos candidatos para guardianes, diré los nombres y ya vosotros decidís si aceptáis o no. He seleccionado a gente que domina la Oclumancia.

También creo que sería factible que fueran dos guardianes por refugio, que cada cual tenga la mitad de la localización, sin uno, no podrán averiguar la localización de la casa franca.

Voy a decir los nombres y cuando hayáis aceptado los mismos, tenemos que disponer las parejas, mis propuestas son, Nymphadora, Charley, mis padres, los Longbottom, Kinsgley, Hermione, Moody, Sirius y yo mismo.

Todos se quedaron callados por un buen rato, hasta que Kinsgley suspiró e inquirió:

—Eso son once, nos falta uno para que haya seis parejas, propongo que Hagrid entre en esto.

—¿Hagrid?, ¿te has vuelto loco Kinsgley?, ese semi-gigante, aunque leal, no podrá proteger su mente a una intromisión.

—Es posible, pero ya tenemos una defensa para ello, sino se coge a la pareja, no obtendrán la clave que precisan, así que no encuentro el problema a utilizarlo a él.

El silencio se hizo presente en la sala, mientras sentía en él las miradas de Sirius, James y Lily.

—¿Y dónde nos situaremos exactamente?

Preguntó Sirius:

—Bien, Grimmauld Place, sería la casa franca de Londres, he pensado que podíamos trasladarnos a otras ciudades, con la aparición no tendremos problemas para ir de un sitio a otro.

Ninguno de nosotros cuenta con el rastreador que Tom a impuesto sobre todos los magos que se han rendido a él, hasta ahora no se le ha ocurrido lanzarnos uno a nosotros.

Esperemos que no se le ocurra.

Mientras contemos con esa ventaja será nuestra forma de vernos. James, ¿qué sabes de los cuadros de Hogwarts?, ¿alguna novedad?

Su padre frunció el ceño al escucharlo llamarlo por su nombre, ¿por qué demonios ese trato tan distante con él?

—Solo una, Phineas nos ha estado facilitando los nombres de los contactos de Dumbledore en otros ministerios, he mandado lechuzas con un mensaje cifrado, solo ellos lo podrán leer y si no cuentan con la marca tenebrosa ya.

Harry asintió a sus palabras y seguidamente recordó alguien de quien se había olvidado:

—Colin y su hermano podrían ocuparse de ser los guardianes de un refugio en España, tengo entendido que se encuentran allí, ellos no lucharan, hasta ahora se han encargo de repartir el quisquilloso y el matinal. Ese refugio será el que habilitemos para las personas que no puedan luchar ni aportar nada a la orden. Las personas mayores o los niños.

Necesitaremos a alguna mujer que se quede por allí cerca.

—Tengo una buena candidata para ello.

Escuchó que decía su madre, la miró por unos instantes, esperando que continuara: —Madame Prince, escapó de Hogwarts y ha estado con Tonks y Charley, ella podrá ocuparse de los niños y así estará lejos de todo el ojo del huracán.

Asintió a sus palabras, no se había acordado de la bibliotecaria de Hogwarts, y ahora que lo pensaba, no había pensado realmente en ninguno de los profesores de Hogwarts:

—¿Qué profesores quedan aún con vida?

Cuestionó, pues su mente no tenía muy clara esa información, ¿McGonagall estaría viva o muerta?

—Bien, aparte de nosotros tres que íbamos a ingresar en Hogwarts este año, algo que evidentemente ya no será, están, la profesora Sprout, Snape, la profesora de adivinación Trelawni, la de estudios muggles, Aritmancia y runas antiguas.

Sirius sería el nuevo profesor de Encantamientos, Lily ocuparía el puesto de profesora de pociones y yo el nuevo profesor de transformaciones.

—¿Podríamos contactar con todos ellos?, no quiero que ninguno de ellos sufra a manos de Tom, exceptuando Snape claro está.

Inquirió rápidamente, evidentemente que necesitaba a Snape donde estaba, y más si tenía que hablar con él.

—Podemos intentarlo, lo cual ya es algo.

Respondió Sirius, él lo miró y asintió:

—Bien, pues será mejor que lo intentemos cuanto antes. Tenemos que elegir las ciudades o lugares donde pondremos las casas francas.

Todos se enfrascaron en una discusión, con respecto a las parejas que debían ser, los lugares donde debían situarse, para lo que se destinaría cada casa franca y el cometido de cada una de ellas.

Era evidente que su sede central estaría en Londres, pues era preciso controlar muy bien aquello, y más aún debían conseguir más partidarios, y solo estando en la capital del nuevo orden podrían controlar a los posibles fichajes.

Contaban con muy pocos espías en las filas de Voldemort, y eso debían solucionarlo cuanto antes.

—Como sea, chicos, ha llegado la hora de movernos, regresemos a Grimmauld Place.

La voz de Sirius interrumpió toda la discusión y este colocó el traslador ante todos ellos, ninguno dijo ni una sola palabra, y todos lo tocaron, en cuanto lo soltó se encontró enfrascado en un fuerte abrazo, por su mente pasó la peregrina idea de que fuera Hermione y uno de sus asfixiantes abrazos.

Pero no, el olor que percibía no era de su castaña amiga, era más de cierta locuela rubia de ojos plateados.

—Luna, me ahogas.

—Perdona, huy, de verdad disculpa, es que tenía tanto miedo, llevabais un buen rato de retraso y creí que os había sucedido algo. – dijo rápidamente soltándolo, tras esto, sonrió de medio lado y agregó: —Tonks y Charley han aparecido, les he informado sobre la reunión de hoy, vienen ambos hacía aquí.

Esa noticia le produjo un gran alivio, no deseaba que les pasara nada a ninguno de ellos dos, suspiró y solo Luna lo notó. Al ponerse de pie, descubrió que Hermione se encontraba allí, siguió repasando a las personas presentes, y localizó a Bill y Freur.

Al mirar a Hermione, notó que alguien tenía una mano apoyada en el hombro de esta, cuando siguió la misma frunció el ceño y apretó los puños. Víctor Krum estaba ahí, ¿qué pintaba el búlgaro en Grimmauld Place?, al mirar de reojo a Sirius, sonrió, pues este se encontraba en un estado parecido al suyo, y miraba al búlgaro con sus ojos grises fríamente.

Draco Malfoy y Ginny también se encontraban allí.

—Vayamos a la sala, discutiremos esto un poco más, y de camino informaremos a los presentes, también esperaremos a Tonks y Charley para decidir si están de acuerdo o no.

Al entrar en la misma, se encontraron con más miembros de la orden, entre ellos la familia Longbottom al completo, muchos de los integrantes del ED y otros adultos, entre los que se encontraban aurores que habían desertado del ministerio en cuanto tuvieron la oportunidad para ello.

La discusión siguió su curso en el mismo lugar que antes se había detenido, además de informar a todo el mundo de sus planes y recibir algunas críticas constructivas, pasaron a decidir las parejas, una vez eso estuvo hecho, siguió, la decisión de las casas francas y el lugar que ocuparían las mismas.

Tras eso, llegó el momento de decidir de qué se encargarían las diferentes casas.

Tonks y Charley se unieron a la discusión acompañados de Hagrid, quien recibió la noticia de que sería un guardián con suma alegría y honor.

Harry pocas veces lo había visto sentirse tan agradecido como en ese momento, solo en tercer año, cuando Dumbledore le ofreció el puesto de profesor de Criaturas mágicas.

Tras una larga discusión al fin se decidió toda la cosa, además de agregar otras dos casas francas y otros cuatro guardianes.

El orden que quedó fue el siguiente:

Tonks y Charley, se encargarían de la casa franca de Liverpool, y su cometido sería el de ataque. Allí se encontrarían los que querían luchar con ellos.

James y Lily, ambos habían decidido ser los guardianes de la casa franca en Bristol, el cual habían decidido que sería un hospital, Madame Ponfrey se ocuparía de aquel lugar, pero sus guardianes serían ellos dos.

Frank y Alice, su casa franca se encontraría en Manchester, ellos se dedicarían a conseguir las provisiones, habían pensado que sería el refugio de la comida y de aquellos que se dedicaran a conseguirla y distribuirla.

Hermione aportó la idea de que podrían contar con algunos pilluelos de calle para conseguir alimentos y otras cosas necesarias.

Después de todo se habían tenido que pasar la vida buscando sus propios alimentos y ellos podrían ser muy útiles.

Sirius y Hagrid, se ocuparían de la casa franca de Oxford, allí se ocuparían de recibir a los muggles que pudieran luchar, Hermione había sugerido que se buscara a hijos de muggles que pudieran lidiar con los mismos, para conseguir mayor entendimiento, pues dudaba que Sirius o Hagrid hubiesen tenido un arma de fuego anteriormente en sus manos.

Tonks se sintió muy interesada por las mismas y aseguró que pasaría una temporada en aquella casa para ver esas cosas con sus propios ojos y si se daba el caso aprender ella misma a usarlas.

Ante su decisión, muchos más se unieron a la petición, a él especialmente no le agradaba la idea de las armas de fuego, pero no tenían otra maldita salida que conseguir las mismas.

Quedaron en que debían hablar con alguno de los encargados de la ley del mundo muggle, Hermione se ofreció a ello enseguida, y él se lo agradeció, sip or un casual mandaban a cualquiera de los otros, estaba seguro de que encerrarían a quien fuera en un manicomio.

Kinsgley y Moody, fueron elegidos para una casa franca en Nottingham, decididos a dedicar su casa franca como un lugar de entrenamiento para los magos, sería el lugar donde deberían entrenarse y donde se guardarían todos los planes que se desarrollaran, también se establecería allí la central de la radio que ahora no solo se escuchaba con una contraseña mágica, sino que había ingresado un Nuevo canal para los muggles, para que estos supieran donde podían acudir en caso de precisar ayuda.

Por último se decidió, que Freur y Bill, se ocuparían de tener una casa franca en Francia, no importaba el lugar, allí se refugiarían las personas de mayor relevancia del mundo mágico que fueran rescatadas.

Comenzando por Ollivanders, y Harry estaba dispuesto a meter allí también a Sybill Trelawni, si Dumbledore la había mantenido cerca de él, era porque deseaba que Voldemort no la cogiera en sus manos, él debía mantenerla también bajo su Mirada, esa mujer ya había proferido dos profecías acertadas, no estaba dispuesto a perderse una tercera si esta llegaba.

Víctor Krum, se encargaría de conseguir a alguien que le ayudase a ser guardián de una casa franca en Bulgaria, que se ocuparía expresamente de recibir mensajes importantes y entregarlos en la brevedad posible, algo así como su central de correos personal.

Y al fin Grimmauld Place, Harry sintió un regocijo en su interior cuando se decidió que él y Hermione serían los guardianes del mismo, y además de ser la sede central, sería el lugar oficial de las reuniones y del ED.

Una vez decidido todo eso, se pusieron en marcha cada pareja con su propósito de búsqueda de casas que pudieran servir para esos requisitos que habían precisado.

En Grimmauld Place se quedaron solo los que conformaban el ED, y él se fue derecho a su cuarto a descansar. Precisaba dormir un poco, algo le decía que los problemas llegarían en poco tiempo. No había hecho más que quitarse la camiseta cuando alguien llamó con insistencia a la puerta.

Fastidioso dio permiso para que entraran, al abrirse se encontró con Ollivanders. Este hizo un saludo con la cabeza e ingresó en la estancia.

—He venido a verte para decirte algo que creo debí decirte con anterioridad, pero no estaba muy seguro de que fuera lo correcto.

Lo miró sin comprender, el anciano caminó hasta la cama y al sentarse se cogió ambas manos apoyando sus antebrazos en sus rodillas quedando echado hacía delante, el tipo parecía agotado:

—¿De qué se trata?

Ollivanders mantuvo su silencio un rato más, hasta que frunció el ceño:

—Bien, no te lo dije antes porque precisaba estar seguro de que tomaba la decisión acertada, y en estos meses me he percatado de que debí decírtelo hace bastante tiempo ya.

Tú varita no funciona contra la del señor tenebroso, ni lo hará nunca mientras siga siendo su hermana gemela.

—Eso ya lo sabía.

—Sí, sé que lo sabías, lo que desconoces, porque nunca lo compartí con nadie, es que puedo evitar que eso suceda.

Sorprendido miro al tipo ante él, ¿y ahora se lo decía?

—¿Cómo?

—Es ahí donde encontramos los problemas. Creo y no me confundo al decirlo que conoces al fénix de donde proviene el núcleo de tu varita y de la del señor tenebroso.

—Sí, de Fawkes.

Afirmó muy seguro, Ollivanders lo miró sonriendo y afirmó, para seguidamente perder su sonrisa:

—Bien, ahora todo sería perfecto si además supieras donde se encuentra Fawkes en estos instantes.

Esa pregunta lo pilló desprevenido, ¿para qué precisaba saber dónde se encontraba Fawkes?

—Eso sería algo complicado de averiguar.

—Eso me temo, pero es la única forma, necesito lágrimas de fénix, y no me sirve cualquier fénix, debe ser el mismo que aportó las plumas. ¿Te ves capaz de conseguir eso?, si lo consigues, yo terminaré con el priori incantaten de vuestras varitas. O eso espero.

—¿Qué quiere decir con eso?

—Bueno, no puedo estar del todo cien por cien seguro de esto, es la primera vez que me sucede, y solo son suposiciones.

—Vamos, que me está mandando que busque algo que es casi imposible que localice, para conseguir sus lágrimas sin estar seguro de que eso servirá para algo.

—Sí, así es.

Sentenció Ollivanders sin más, y él lo miró enfadado, no sabía ese anciano lo que lo odiaba en esos instantes.

—En estos momentos no puedo dejar todo e ir en busca de Fawkes, este podría estar en cualquier parte, además, hay otras cosas que debo encontrar antes.

—Me llevará cosa de siete u ocho meses hacer las pruebas precisas con tu varita Potter, cuanto más te tardes, más tardaré yo. Está en tus manos ahora, yo ya cumplí con mi deber.

Harry rechinó los labios cuando vio a este abandonar su cuarto, eso era el colmo, cómo localizaría a Fawkes.

—Es imposible encontrar al fénix, podría estar en cualquier maldito lugar.

Sentenció dejándose caer sobre su cama boca arriba.

—Pues más te vale encontrarlo rápido Potter, según acabo de escuchar, el otro creador de varitas, ha llegado a la misma conclusión.

Harry miró el cuadro de Phineas, lo miraba con una sonrisa de suficiencia en su rostro:

—¿De parte de quién demonios estás tú?

—Creo que está claro, no te estaría diciendo esto si no. En fin, Dumbledore está teniendo una grata charla con Tom, asegurándole que no encontrará a Fawkes fácilmente, y eso que él cuenta con más medios que tú. Si él tiene una probabilidad entre un millón, creo que tú te quedas con una entre el infinito. Es curioso, pero siempre queda todo entre una carrera entre tú y él, ¿quién ganará en esta ocasión?

Él desconoce que lo sabes, en eso juegas con ventaja.

Sin decir nada más, se marchó del cuadro. Sí, con ventaja, si sería miserable. Apretó los puños con fuerza y cerró los ojos, ¿cuántas búsquedas tendría que llevar para acabar al fin con Voldemort?

Al menos ya no tenía que preocuparse porque Sirius o sus padres sospechasen de sus salidas y podría perderse por todo el tiempo que precisase mientras localizaba los malditos horcuxes. Había pensado en hablar con Sirius y pedir su ayuda, pero cada vez que se decidía la imagen de Sirius y Hermione lo asaltaba y se decidía por largarse de su lado cuanto antes mejor.

Al pensar en ello una sonrisa traviesa se dibujó en sus labios, desde el día siguiente Sirius tendría difícil verse con Hermione, en cambio él viviría bajo el mismo techo.

Sí, definitivamente y por una vez, algo le salía bien.

Bueno pues ya está hasta aquí este capítulo, espero os guste como va la cosa, nos vemos en el siguiente y como ya dije arriba, comienza el acercamiento del Harmony y el Drinny.