N/A: Me disculpo de ante mano por la extremadamente exagerada demora en actualizar. Es la misma excusa de siempre, el colegio y que no he estado de animo como para escribir algo decente, por eso me disculpo si no les agrada el capitulo.
Disclaimer: Los personajes de Fairy Tail no me pertenecen, son propiedad de Hiro Mashima.
Capitulo IV
Sus orbes verdes y completamente oscuros se perdían entre tantos papeles pegados en aquel tablero, y es que Natsu ya llevaba más de una hora observando todos los trabajos que ahí había, pero no se podía decidir por ninguno; nada de lo que estaba ahí satisfacía sus expectativas.
—Solo toma uno y apártate, que me estorbas. —El peli-rosa se volteo para poder ver al emisor de aquellas palabras, aunque ya se podía imaginar de quien se trataba.
—Vaya… hasta que mamá gallina dejo el nido. —El tono desafiante y a la vez burlón que Natsu utilizo en su oración, hizo que Gray se fastidiara.
—¿Y tú qué? ¿No deberías estar cuidando de tu mujer y su gran panza?
—Tienes envidia, porque de seguro mi bebé ¡va a ser enorme!—Los ojos del mago de fuego brillaron de emoción al pensar que su hijo iba a ser grande y por supuesto que también iba a ser muy fuerte. Ante eso, Gray solo pudo sonreír, no iba a discutir, ya que al comienzo él también estaba así de emocionado con el nacimiento de su bebé.
—Mira quien viene entrando al gremio, Natsu. —Con curiosidad el peli-rosa observo la entrada y, al ver quien era la persona que llegaba, soltó un gritillo de alegría.
—¡Lucy! —Tomo del tablero un papel cualquiera y corrió hasta su amada rubia, donde sin decirle absolutamente nada, la tomo de la mano y la jalo fuera del edificio.
—¡O-Oye! ¡Natsu! Ten más cuidado…—Apenas y podía seguir el ritmo de la rápida caminata de su novio. Y es que esa enorme barriga que llevaba delante de ella la había vuelto algo más incapacitada al momento de moverse.
—Natsu… creo que de verdad… si sigues así… Lucy terminara vomitando al bebé…—Happy miraba preocupado todo, y es que entre más rápido iba Natsu, más se notaba el cansancio y la incomodidad de la maga celestial.
Natsu miro a Lucy y comprobó que lo que decía su amigo azul era cierto, Lucy no estaba muy bien con esa carrera que habían hecho hace poco. Se detuvo y la miro, en su mirada la rubia pudo notar que su pareja le estaba pidiendo perdón por eso, a lo que ella sonrío ya que comprendía su emoción.
—Dime Natsu ¿Dónde quieres llevarme?
—Quiero que hagamos este trabajo. —Y con una gran sonrisa Natsu le mostró el papel que anteriormente había arrancado del tablero al azar. La chica sonrió y asintió, hace mucho tiempo que ambos no hacían un trabajo juntos, además… ¿Qué tan malo podría ser?
…
Una peli-azul se paseaba de extremo a extremo por su habitación, buscaba algo de manera desesperada, pero para su mala suerte no lo encontraba. Sobre una cama matrimonial que había en dicha habitación, se encontraba descansando plácidamente una pequeña y hermosa bebé de cabello azulado. A pesar del alboroto que su madre tenía en la habitación, ella ni se inmutaba ante eso; solo se dedicaba a descansar como siempre lo hacía a esa hora.
Por su parte Juvia aún continuaba con esa desesperada búsqueda, hasta que un ruido en particular hizo que se detuviera y prestara toda su atención a la puerta de la habitación.
—Juvia… ¿Qué estás haciendo?
—¡Wuaaah! ¡Gray-sama! ¡Juvia no lo encuentra! —Y entre chillidos la maga de agua se lanzó a los brazos de su amado, quien algo confundido la recibió de todas maneras.
—¿Qué cosa? ¿Qué buscas? Y por favor, baja un poco la voz, que despertaras a Miu…
—Ju-Juvia… busca el vestido de Miu… El primer vestido que Juvia le compro…
—Ah… ya sé de qué vestido hablas… pero no lo he visto. Lo mejor será que le pongas cualquiera, después de todo es solo ropa.
—Gray-sama… eres muy insensible…—Y nuevamente las lágrimas volvieron a brotar de esos cristalinos ojos azules.
—¿A-Ah? ¡Pero si es solo ropa!
—Pe-Pero… será la primera visita de Miu al gremio, y Juvia quiere que utilice ese vestido…—Gray iba a decir algo, pero prefirió quedarse callado, después de todo ¿Quién entendía a las mujeres?
—Está bien… te ayudare a buscarlo…
—¡¿De verdad?! ¡Gray-sama es el mejor! —Y ese repentino cambio de humor asusto un poco a Gray, pero luego recordó que eso era típico en Juvia. Así que esbozando una sonrisa, se incorporó a la búsqueda del tan anhelado vestido.
Luego de un buen rato, la pequeña peli-azul se despertó, estirando sus manitas para poder llamar la atención, pero para su desgracia no lo consiguió; así que recurrió al último recurso y obviamente el más efectivo… el llanto. Así que sin más, su melodioso llanto de bebé recién nacida, se hizo presente en toda la habitación, logrando su principal objetivo: llamar la atención de sus progenitores.
—¿Por qué lloras? —La pequeña reconoció de inmediato la voz que se acercaba a ella y sin esperar más, estiro sus brazos desesperadamente con el fin de que su padre, la cargara de una vez por todas. —Lo siento muñeca, pero primero tendremos que vestirte… ¡Juvia! ¡¿Ya está todo listo?!
Miu observo algo extrañada a su padre, ella no comprendía esas palabras tan complicadas que le estaba dedicando el mago de hielo y por ende, no entendía la razón o motivo que le impedía que la cargara. Hizo un puchero, amenazando con llorar si no se cumplía su deseo, pero no lo hizo, ya que una dulce y maternal voz produjo que sus esperanzas volvieran.
—Ya está todo listo, fue una suerte encontrar el vestido. —A cada momento que se acerca tal melodiosa voz, la niña se reía sola y se agitaba con tal de llamar la atención de su querida y preciada madre.
—Esta algo inquieta… ¿Tendrá algo? —Gray miro con preocupación a su novia, la cual solo sonrío por la ternura que le causaba ver a su querido Gray-sama preocupado por su pequeña hija.
—Gray-sama no se debe preocupar, Miu está bien, solo quiere un poco de atención de su padre.
—¿…Atención? —Gray volvió a mirar a su pequeña y pudo notar como esta estiraba desesperadamente sus bracitos, pero no hacia él, sino hacia su madre. —Tks… quiere que tú la cargues.
—Pues… Juvia está ocupada, así que Gray-sama deberá vestir a Miu. —Y sin esperar respuesta alguna, Juvia le entrego el vestido al peli-azul y abandono rápidamente la habitación.
—Pe-Pero… demonios… ¡Bien! No tengo idea de cómo se pone este vestido, así que espero que pongas de tu parte preciosa. —Miu solo miraba confundida a su papá, ya se había convencido de que dicho hombre no la tomaría entre sus brazos, así que no le quedaba otra cosa más que cooperar—Comencemos…
Juvia terminaba de empacar el pequeño bolsito rosa, el cual le servía para llevar todo lo necesario que pudiera necesitar su bebé. Una vez todo listo la peli-azul se dirigió a la habitación, deseando que todo estuviera en orden con Gray y Miu.
—Gray-sama ¿Está todo lis…to? —La chica pestañeo varias veces, esperaba que ambos estuvieran listos para irse lo antes posible al gremio, pero lo que encontró los retrasaría bastante. Gray estaba tirado sobre la cama durmiendo, mientras que la bebé estaba a un lado de él, solo en pañales y jugando con una pequeña sonaja; Juvia solo sonrió ante la escena. Rápidamente vistió a la pequeña, dejándola nuevamente sobre la cama; miro al muchacho que dormía aún lado y comenzó a picotearle las mejillas suavemente. —Gray-sama, Juvia ya vistió a Miu… podemos irnos.
El mago de hielo abrió lentamente los ojos, encontrándose con la cara de Juvia muy cerca de la suya. Sonrió de lado, se levantó y rápidamente le robo un beso a la peli-azul, dejándola completamente roja.
—¡Bien, entonces nos vamos!
—Gra…Gray-sama… t-tú ropa.
—Y empezamos con problemas.
…
—Natsu… Estoy cansada… tomemos el tren.
—¡Jamás! Quiero estar en buen estado para este trabajo.
La rubia suspiro resignada, era obvio que el caza dragones no iba a querer subirse al tren. Ya llevaban más de tres horas caminando y eso le estaba pasando la cuenta a Lucy y su gran vientre.
—Natsu… de verdad, descansemos un poco. —Se sentó de manera pesada en una roca que había en el camino. Natsu se sentó en el piso frente a ella mirando como la cara de la chica era adornada por una molesta mueca.
—¿Pasa algo, Lucy?
—Na-Natsu… creo… creo que el bebé ya va a nacer.
—¡¿QUÉ?!
Dios, sí que tendrían un problema si resultaba ser cierto lo que Lucy decía, porque… estaban en medio de la nada misma y no encontrarían un hospital o por lo menos un médico tan fácilmente. Sí que estaban en un gran problema.
Eso ha sido todo, espero que al menos les haya gustado un poquito~ el final de este capitulo salio medio raro... pero prometo compensarlo en el prox. capitulo y... no demorar meses en subirlo.
Dejen un reviews llenos de amor para que me suban el animo, yo amo leer sus reviews ;v;
Atte. Yuko-96 3
