Serena

Serena nunca había visto un lugar tan genial como el Campamento Mestizo.

Luego de escapar de un profesor capaz de transformar reglas en serpientes, un campamento de semidioses con pegasos y sátiros no le sorprendió en lo más mínimo. En un prado, más de veinte cabañas de distintos colores y tamaños, se hallaban dispuestas en forma de "U". Había campos de fresas y un lago donde dríades y náyades vivían a gusto. Una enorme casa azul se erguía imponentemente en el medio del campamento. Por todos lados, campistas con armadura de batalla paseaban, reían y charlaban. Para Serena era hermoso.

-Yo los dejo aquí- dijo Jason en cuanto llegaron a la gran casa- Debo ir a ver a alguien.

Salió corriendo en dirección a las cabañ anciano en silla de ruedas salió de la casa. Estaba entrado en años, su barba estaba poblado de canas. Aún así, sonrió al ver a los tres chicos. y los invitó a pasar.

-Bienvenidos sean los tres, me llamo Quirón- su voz era la de un barítono unas octavas más alto que la de Nathaniel.

Ese pensamiento sorprendió a Serena. ¿Cómo podía saber eso ella? A ella le gustaba el jazz y el rap, no la música clásica. Su madre, en cambio, podía tocar en el piano cualquier sonata de Mozart. A veces no la soportaba. Pensar en su madre la entristeció. ¿Cuando la volvería a ver?

-Eso es todo lo que necesitan saber sobre el campamento…- la voz de Quirón interrumpió sus pensamientos- ¿Alguna pregunta?

-¿Esos son discos de Frank Sinatra?-preguntó Serena, señalando una estantería.

Quirón sonrió.

-Efectivamente, aunque debo decir que prefiero los de Dean Martin.

-Bajo los libros de poesía- señaló el anciano,

Serena abrió mucho los ojos.

-¡Neruda!- gritó y corrió a hojear los libros.

Súbitamente, todos se callaron. Serena levantó la vista. Todos la miraban,

-¿He hecho algo malo?- preguntó.

Miró hacia arriba. Un orbe dorado con una lira en su interior relucía sobre su cabeza.

-¿Qué… qué es eso?- titubeó.

Quirón hizo una reverencia. Sus amigos lo imitaron.

-Bendita seas, Serena, hija de Apolo.

Serena se sentía muy confundida.

-¿Qu-qué?- titubeó.

-Tu progenitor divino, Apolo, te ha reconocido-dijo Quirón-. Eres su hija y como tal, tienes un... "gusto" particular sobre la música. Además, tu dominio sobre el arco de caza es mortífero. Me encantaría tenerte en mis clases.

Serena no podía articular palabra.

-Pero basta de charla- continuó Quirón- Llamaré al líder de la cabaña de Apolo para que te de un tour. Yo seguiré hablando con estos caballeros.

Will Solace le presentó a Serena sus nuevos hermanos. Veinte chicos y chicas, en su mayoría rubios, vivían en la gran cabaña dorada. La cabaña tenía paredes empapeladas con partituras de compositores famosos y cuadros de grandes pintores. Las camas tenían acolchado de soles. En el centro de la cabaña, había una antigua lira al lado de una cítara. Había también en las paredes estanterías llenas de libros de poesía y armarios con hierbas medicinales. En resumen, en la cabaña se respiraba cultura.

Luego de conocer a su nueva familia, todavía un poquito pasmada, Serena asistió a su primer clase de arco. Quirón no se equivocaba, era muy buena. Atinó a todas las dianas en el centro, sin despeinarse. Will la felicitó. En un momento de la clase, miró hacia la casa grande y vio a una chica de cabello rojo mirándola.

-Es Rachel- le dijo Will- nuestra oráculo.

-¿Oráculo?- preguntó Rachel.

-Tiene el sagrado espíritu de la pitonisa de papá- le explicó Will- A veces predice el futuro.

Serena volvió a mirar a la casa pero la chica había desaparecido. En su lugar, Adam salía de la casa acompañado de una chica muy hermosa de ascendencia indígena. Eso la puso celosa. Conocía a Adam desde pequeña, y no podía negar tener cierta atracción hacia él. Su aura de misterio, el porqué de no salir con ninguna chica, era casi irresistible para ella. Corrió a su encuentro.

-¡Adam!- gritó.

-¿A qué no adivinas que ha pasado?- le sonrió.

-¿Te han reconocido?

Adam asintió.

-Mi madre es Afrodita, diosa del amor y la belleza. Estaba hablando sobre los poemas de Neruda del libro que dejaste y pensé...- hizo una pausa- No importa, el tema es que Piper, aquí presente, es la líder de la cabaña y me llevará a recorrer el campamento. Nos vemos.

Adam y la chica se fueron y dejaron a Serena vacía, pensando. Adam era hijo de Afrodita.

Will le había contado varias cosas sobre las cabañas y sus integrantes. Los hijos de Afrodita eran todos arrogantes y hermosos. Tenían un ritual llamado el "rito de paso". Debían romperle el corazón alguien muy cercano para demostrar ser dignos hijos de Afrodita, como si eso fuera divertido.. Serena sabía que Adam siempre quería demostrar lo que valía lo que significaba...

Adam iba a romperle el corazón a ella.