Aquí…
El sol comenzaba a salir entre las montañas. Los primeros rayos de sol tocaban la tierra cubierta de nieve evaporando la primera capa de nieve, demostrando el frio de la noche pasada. Apenas pisaba lo balcones altos de la torre que daba a la puerta principal de su cuarto cuando un frio viento la hizo levantar de nuevo sujetándose más fuerte de los brazos de Jack.
-Ah…Ha… lo siento-dijo apenada al darse cuenta de lo que había hecho.
Jack sonrió ante tal gesto. "Tan linda "pensó. La dejo de nuevo en el balcón y se situó a su lado.
-Yo…-aclaro la garanta-Te agradezco. Fue algo…-suspiro- Mágico. Interesante-Dijo al fin.
Jack suspiro y dio un paso al frente situándose a escasos centímetros de ella. "Elsa... ¿Tú crees que podría visitarte alguna vez?". La reina de hielo sintió el calor en sus mejillas. "Claro" dijo sintiéndose una niña pequeña.
No podía entender que era lo que pasaba. Al estar con Jack, no tenía que ser la perfecta reina de hielo, con los modales y el corte correcto. Podía ser ella misma sin miedo. Sin miedo a sus poderes. A sus demonios. Podía olvidarse por lo menos una fracción mínima de segundos que era un peligro.
-Me encantaría poder presentarte a los demás.-Dijo con su acostumbrada sonrisa.
-Sí, creo que-nerviosa, toco su frente- eso sería bueno… quizá sea bueno.
Jack comenzaba a entender sus gestos. Comenzaba a interpretar sus miradas y sus sonrisas. No todas claro, pero comenzaba a aprender sus inseguridades.
-¡Correcto! Te veré después entonces.
Jack sonrió por última vez y se elevó no sin antes dejar una estela de nieve que recorrió a Elsa de pies a cabeza.
….
Horas más tarde. El castillo comenzaba a tomar su rutina. La servidumbre iba de arriba abajo. Atendiendo el castillo y cumpliendo con las tareas de siempre. El sonido habitual que cada mañana le recordaban a Elsa sus obligaciones.
Un suspiro ahogado se formuló. "Ya debo salir, debo ayudar…debo, debo, debo. No yo… es mi obligación atender y cumplir. El castillo ha estado cerrado por muchos años. No puedo volverlo a cerrar."
El sonido de alguien aproximándose a su cuarto interrumpe sus pensamientos. Conoce aquellos pasos como la palma de su mano. Son los mismos pasos que escuchaba a través de su puerta durante más de 10 años. "¿Quién era el?" Casi puede escuchar desde el otro extremo de la habitación a su hermana. Sabe que en cuanta esa puerta se abra será lo primero que escuche.
-Y entonces….-sonríe.
Suspiro ahogado-"Anna… apenas lo conozco. Jamás lo había visto".
-Bueno, pues eso no te impidió irte con el ayer-ríe ligeramente mientras que su hermana frunce el ceño-¡Oh vamos!... Sé que puedes defenderte y que no eres una niña pero… Elsa, era la primera desde hace mucho tiempo que no veía una chispa en tus ojos como cuando éramos niñas.
Elsa no contesta solo se le queda viendo. Recordando la noche anterior.
-Hey…-sonríe y se acerca- Me alegra que... amm, lo conocieras. Te veías…feliz. Antes de que llegara.
-Y… -suspira- ¿Dónde está Kristoff?, Siempre está contigo.
-Ahh –ríe nerviosamente. Siempre es extraño que Elsa diga su nombre- Bueno, pues, el está por llegar.
Elsa observa a su hermana como sus mejillas se sonrojan con tan solo pensar en él. "¿Eso se sentirá estar enamorada?...NO, NO, NO que estás pensando".
-Tú, en verdad sientes algo por él, ¿no?-sonríe hacia su hermana-
-Bueno… -titubeo por un instante- El me salvo Elsa. Me ayudo a encontrarte y me ayudo a entender muchas cosas.
Elsa simplemente sonríe y asiente con la cabeza.-Si, creo que sí- Dice después de un rato. –Te hace bien.-
-¿a qué te refieres?-dice sorprendida.
-Te hace ver las cosas de una perspectiva diferente y entendiste que… no porque conozcas a alguien por primera vez significa que ya debes casarte con él.
Anna se apena al recordar la historia con Hans y lo que desato el miedo de Elsa. La entristece el pensar en todo aquello. El sentir que casi pierde a su hermana por la persona que ella pensó amar.
-Descuida…-dice sonriendo tocando su mejilla- Él es un buen chico.
-Quizá-sonríe- es un poco temprano para decir esto pero, de verdad, Elsa, espero que puedas conectarte o encontrarte de nuevo con él. Creo que él es… una persona que puede ayudarte…aquí-señala su corazón y sonríe.
-Quizá …-titubeo- es muy temprano para decir aquello.
