Epílogo

¿Lo mejor que me pasó en la vida?, bueno técnicamente me ha pasado de todo, pero han sido cosas buenas, al menos desde que Pitch se fue de aquí.

¿Mis hermanos?, ¡Adultos ya!, ¡Y con hijos y todos!

¿Y yo?, como solo he amado a una persona no pude estar con otra, amo a Jack, él es mi vida y sé que yo soy la de él.

Ha pasado tanto tiempo, la niñez la dejé atrás, todo quedó atrás, menos mis recuerdos de aquella inexplicable aventura, Jack seguía tal cual como cuando tenía 16 años, excepto por la ropa, ahora vestía una lindo sweater blanco y unos pantalones negros y como siempre, descalzo.

-Te amo-Oí la voz de Jack, lo miré estaba aún lado de mi cama.

-Losé-Le dije y le di una sonrisa, o al menos traté de dársela, extendí mi mano izquierda y acaricié su cabello blanco.

-Odio esto-Dijo parándose abrutadamente-¿Qué pretende Valentín?, estás sufriendo.

-Tener cáncer es algo normal, Jack-Le dije, hace un par de año me diagnosticaron leucemia y fue cuando supe que era el momento en el que debía ya irme, la verdad, se me hacía raro que Valentín no me había llamado hacía tiempo, pero ahora con mis 89 años de edad, le agradezco, por así pude conocer a los hijos de mis hermanos y a la vez sus pequeños nietos.

-Entiendo… pero no me gusta verte sufrir-Dijo tomando mi arrugada mano.

-Espero… y que cuando muera tome de nuevo mi juventud-Como toda persona en la tierra envejecí, ya no tenía el cuerpo de una adolescente ni aquellos rasgos que volvían locos a los chicos, ahora habían arrugas en mi cara cansada y mi cabello era blanco completamente.

Jack frunció un poco el ceño, a pesar de ser siempre el mismo, parecía que Jack había madurado, al menos conmigo parecía eso porque con los niños seguía jugando como si no hubiese un mañana.

Apreté los ojos, estábamos en una de las clínicas de la ciudad dónde me mantuve toda mi vida, mis hermanos vendrían al día siguiente, debido a que vivían en otras partes del mundo.

-¿Estás bien?-Negué con la cabeza, no aguantaría mucho tiempo, ya no tenía la fuerza para mantenerme con vida, abrí los ojos y Jack miró al reloj que estaba colgado en la pared, luego me miró-Feliz cumpleaños, Cloe-Dijo él sonriendo.

Le sonreí para luego cerrar los ojos.

Era increíble, sentía que estaba nadando en un gran mar, nada mientras veía el cielo, luego sentí como si estuviera flotando y lo bueno es que no sentía nada de enfermedad en mi ser, nada que me atormentara o algo parecido.

¿Estaba en el cielo?, si era así, este lugar no se comparaba con otro, era… mágico.

De un momento a otro sentí un jalón, como si alguien me tomará el pie y me jalará con mucha fuerza y caí abruptamente al suelo y cerró los ojos por el impacto tan rudo.

Cuando los abrí vi el sol, me restregué los ojos y me senté, sonreí al ver a los pequeños niños que me miraban con unas sonrisas.

-¡Bienvenida, hermana!-Gritaban llenos de alegría, me levanté de mi lugar y acercándose a nosotros estaba Valentín con una sonrisa.

-Creí que moriría de joven-Le dije mientras ponía una mano en mi cintura y le sonreí.

-Sí-Dijo él-Dejé que vivieras un poco más.

-Gracias-Le dije, para luego mirarme-¡Vaya!-Dije-¡Como me extrañaba!

Valentín sonrió-Esa será tu forma a partir de ahora.

-Entiendo-Dije, para luego mirar a todos lados-¿Dónde está Jack?

-Primero debes hacer tu trabajo-Dijo él-Luego lo encontrarás.

-Está bien-Dije, un chico me agarró la mano y salimos del lugar junto algunas niñas más pequeñas, salimos a través de un portal y caímos en New York, nadie nos veía, cosa que nos facilitaba mucho, para luego empezar a dar toques en las cabezas a los pequeños que se gritaban y en un abrir y cerrar de ojos se perdonaban y se iban jugando.

Fue más fácil de lo que creí, pues éramos muchos, ya era de noche y estaba sentada en un edificio de la ciudad mientras veía la luna, parecía como si me estuviera sonriendo, le devolví la sonrisa, sabía lo que tenía que hacer ahora.

Salté del edificio, cosa que siempre quise hacer y salí volando directo a dónde yo suponía estaría Jack.

Toqué el suelo con mis pies, la nieve los hundió, pero no sentía frío, caminé por el lago dónde siempre patiné con Jack, pero no lo veía, subí hasta un árbol y traté de ver desde la copa de un árbol.

Nada, ni un susurro, absolutamente nada, volé hasta llegar a mi casa, y pude ver que las luces estaban apagadas, di un suspiró y me alejé del lugar para ir al hospital donde antes estaba, pero luego mi vista se posó en unas pocas luces, me acerque al lugar: el cementerio.

Llegué al suelo y me acerqué, ya que nadie me vería, para cuando me di cuenta, mis hermanos estaban ahí, llorando a algo, para cuando miré bien, era mi lápida, me acerqué y me agaché para tocar el lugar donde debía estar mi cuerpo, bajé la vista y lloré.

-Jack no se ha movido del lugar-Escuché y me giré, Victoria estaba ahí al lado de su esposo, ella era la más joven, pero se veían que los años le estaban pegando-Está muy triste-Ella, al igual que mi familia, podían ver a Jack, al menos mis hermanos y sus nietos.

-Según dice… no la ha visto desde que se fue… a lo mejor y no se convirtió en lo que decía que se convertiría-Dijo Santiago y arrugué mi nariz, para luego mirar de un lado a otro.

-Deberíamos animarlo-Pude ver a una pequeña niña, de unos 10 años, Sofía, era tan igual a Martín, sonreí-¡Podemos jugar con él!-Dijo-A Jack le encanta jugar.

-Es verdad-Miré a otro chiquillo, era pelirrojo, era Sebastián, nieto de Santiago.

Los niños, que no eran más que cuatro, se fueron corriendo del lugar.

-¡No se vayan muy lejos!-Dijo una mujer pelirroja, Lucy, la hija segunda hija de Santiago-¿Crees que sea una buena idea, papá?-Le preguntó.

-Estarán bien-Dijo él sonriéndole.

-Eso espero-Dijo un suspiró, miré por donde se habían ido y los seguí, para cuando los alcancé, lo pude ver.

Estaba en una rama, mirando a la nada y su cayado guindaba en su mano, su cara estaba triste y a la vez pensativa, ¿Cuánto tiempo estuve lejos?, tampoco pudo ser mucho tiempo, digo, morí hace poco, ¿No?

Los niños se acercaron a Jack, el cual les dio una sonrisa triste, me dio una punzada en el corazón y en una abrir y cerrar de ojos, estaba corriendo hacía ellos.

No grité, de mi voz no salía nada, hasta que ya no pude más-¡Jack!-Grité con todas mis fuerzas, este me miró, jamás vi su cara tan feliz, jamás, llegué hasta él y me lancé tirándolo a la nieve.

-¿Jack?-Los niños preguntaban, desde luego, ellos no podían verme y Jack cayó al suelo como si nada.

-Ahora vuelvo-Dijo él con una sonrisa de lado, para tomar mi mano y alejarnos del lugar, estábamos en el bosque, dónde él se había convertido en Jack Frost, me soltó y caí al hielo parada.

-¡Como te extrañé!-Dijo él abrazándome.

-Y yo-Le dije.

-¿¡Dónde has estado!?-Él lloraba, lloraba mucho-¡Te esperé!, ¡De verdad que lo hice!

-Pero si morí hace poco-Dije, pero la cara de él cambio-¿Qué?

-Llevas muerta más de una semana, Cloe-Dijo él, abrí mis ojos como platos, para luego mirar al cielo.

-P-Parecían… segundos-Dije cuando recordé haber estado flotando en un mar infinito y luego volar en el gran cielo.

-No importa-Dijo él, lo miré y le limpié una lágrima que caía por su mejilla.

-Ya estoy aquí-Le dije-Y jamás me iré-Le sonreí.

-Losé-Dijo él.

-Te amo-Le dije, Jack sonrió de lado y agarré su sweater blanco y le di un beso improvisado, hacía tanto que no le daba uno, que no lo sentía.

-Yo igual-Dijo él sonriendo y le sonreí de vuelta, ahora estaría con él, por siempre y como en los cuentos de hadas… viviremos felices por siempre, ¿no?

Fin.

¡Hola!, de verdad siento mucho, pero mucho, pero mucho, mucho no haber escrito el epilogo, perdónenme.

Espero les guste el epílogo.

¡Gracias a todos por leer esta historia!, por seguir conmigo hasta el final, por los mil y un comentarios.

Por desgracia, no habrá continuación.

Recuerden que esta es una historia donde los personajes que a parecen en El Origen de los guardianes o Rise of the Guardians, no me pertenece, sino a DreamWorks y por eso, no habrá película, los que desconozcan son de mi propiedad y mi mente retorcida y loca. :3

Pero, si alguno que haya leído está historia le gusta mucho, pero mucho y dibuja bien, le dejo que haga una comic de la historia, tiene mi permiso, obviamente debe avisarme antes.

También pueden poner esta historia en otro idioma, no tengo problema, desde luego deben avisarme, les responderé.

¡Bye!, ¡Los quiero mucho!, ¡Con todo el corazón!