Remembering her comes in flashbacks and echoes
Tell myself it's time now, gotta let go


—Admítelo, Reino Unido sigue siendo mejor que Estados Unidos—el muchacho llevó el vaso hasta sus labios para beber un sorbo.

Scorpius se limitó a sonreír y negar con la cabeza, inclinando la botella para llenar nuevamente su vaso.

—Ya sé que me extrañas, Albus, pero entiende que no volveré—contestó, empleando un exagerado tono dramático mientras permitía el paso del whisky de fuego en su boca.

—Marica engreído—Albus rió y depositó su vaso sobre la barra con un fuerte estruendo—, te pierdes toda la diversión de este lado del mundo.

—Woah, cuidado con ese vaso—dijo, leve tono de cautela en su voz—. Te aclaro desde este momento, y antes de que caigas en estado etílico, que no pienso pagar lo que rompas y tampoco te llevaré a casa si te excedes de copas.

—Déjame ser, estamos celebrando por tu visita—espetó Albus.

—Pero si vine hace cinco meses, Albus, no es como si hubiesen pasado tres años sin verme…

— ¿Y te parece poco tiempo? —le interrumpió.

—Ya está, te estás poniendo sensible y eso sólo indica efectos alcohólicos—dictaminó, alzando una ceja como gesto complementario.

Te estás poniendo sensible, qué mala influencia eres—remedó a Scorpius, elevando el timbre de su voz y balbuceando—, este ambiente es demasiado británico para mi hombría americana…

Scorpius rompió a reír, y su risa se le antojó más efusiva de lo común. Su percepción del mundo exterior comenzaba a verse modificada y sospechaba que era culpa del whisky y lo distraído que estaba a su cantidad de copas debido a su conversación con Albus.

—Eh, colega, ¿puedo hacerte una pregunta? —Albus cambió su semblante, apretando sus labios y enfocando su mirada en el rostro de Scorpius de la manera más lúcida que pudo.

—Qué más da, dispara—y Scorpius no se detuvo a pensar en la cantidad de posibilidades que podían acudir a la mente de un Albus ligeramente alcoholizado cuando se trataba de interrogantes.

Albus soltó una risotada, haciendo que Scorpius frunciera el ceño.

—Creo que beber te convierte en bipolar—afirmó.

—Es que… todavía tienes trabadas las expresiones de Rose—le hizo saber, tratando de retomar la compostura.

Scorpius trató de mantener su rostro inalterable, pero su sonrisa flaqueó débilmente y su mirada fue a parar directamente al suelo. Como si el nombre de Rose hubiese movido algo inexplicable y lo hubiese obligado a reaccionar en medio de lo que era, hasta ese momento, una noche dentro de una de las nuevas tabernas que habían inaugurado en el callejón Diagon.

Fue el nombre de Rose el que le recordó tantas cosas que había tratado de olvidar durante esos últimos dieciocho meses, haciéndolo aterrizar forzosamente en la realidad.

Rose, Rose, Rose. Su nombre comenzó a dar vueltas, sin parecer tener lógica y confundiéndolo aún más.

—Preguntó por ti, hace unos cuantos meses.

Las palabras de Albus quebraron el remolino dentro de sus pensamientos y lo guiaron por un nuevo torbellino donde simplemente poblaba la incomprensión.

— ¿De verdad? —Scorpius tomó su vaso y acabó el resto de su contenido en un sorbo— Siempre tengo esa visión imaginaria donde nos encontramos y ella me lanza un hechizo aturdidor, y siempre la imagino mirándome con los ojos que coloca cuando ella está… decepcionada—pronunciar la última palabra le pareció difícil, considerando que acarreaba consigo más visiones y recuerdos de los que quería permitir en ese instante.

Albus parecía estar meditando, pero Scorpius no lo sabía muy bien. Podía ser simplemente una especie de laguna mental donde rondaban solamente pensamientos confusos.

—No te odia, Scorpius. Sabes que nunca lo hará.

Scorpius apenas había comenzado a procesar la verdadera profundidad de esas palabras cuando un roce cercano a su hombro desvió completamente su atención. Era una mano, y le había propinado una palmada amistosa.

Victoire Weasley los miró con su destellante sonrisa, luciendo aún más luminosa bajo las luces lúgubres de la taberna.

—Todo un mundo mágico y es aquí donde llego a encontrarlos—enarcó las cejas, gesto burlón.

Se inclinó para darle un beso en la mejilla a cada uno, mientras Albus protestaba:

—Ya vamos a ser magos hechos y derechos de veinte años, prima, este lugar merecía que ayudáramos con la inauguración.

—Eso veo, responsable futuro auror Potter—marcó la palabra con evidente ironía.

— ¿Y qué haces tú aquí, responsable bruja recientemente comprometida?

— ¿Comprometida? —inquirió Scorpius, saliendo totalmente de su aturdimiento previo.

Victoire ensanchó su reluciente sonrisa.

—Teddy me propuso matrimonio hace unas cuantas semanas, es algo un poco reciente…

—Wow—Scorpius sonrió, observando con detenimiento el anillo que portaba Victoire en el dedo anular de su mano derecha—, te felicito, Victoire. Creo que me he perdido de bastantes cosas estando al otro lado del océano.

—Te lo dije—sentenció Albus.

— ¿Qué tal va todo en América, Scorpius? —la muchacha centró sus ojos en el aludido.

—Muy bien, Victoire. Algo ocupado, pero todo está saliendo fantástico.

—Excelente—Victoire entrecerró los ojos y Scorpius se sintió ligeramente cohibido por su atención—. Me costó reconocerte, has cambiado mucho, Scorpius.

— ¿Tú crees? —preguntó escéptico.

—Sigue igual de imbécil—soltó Albus.

Victoire rió mientras que Scorpius dirigía una mirada molesta al pelinegro.

—No, es como si hubieses crecido mucho de repente—comentó—, se nota el cambio.

Scorpius trató de entender completamente el significado de aquello, pero no tuvo tiempo antes de que se produjera otra intromisión.

— ¿Ahora parece más hombre? —replicó Albus, burlón.

—Qué divertido te vuelves con whisky—Albus no prestó mayor atención a la respuesta irónica.

—Bueno chicos, ya debo marcharme—volvió a besarlos en la mejilla como gesto de despedida—, he venido con unas amigas y estábamos por marcharnos cuando los vi. Por favor, Scorpius—le dirigió una mirada de advertencia—, no dejes que Albus beba algo más, falta que sea como James cuando se emborracha—colocó una mueca exagerada de horror.

— ¡Hey! — se quejó Albus.

—Fue bueno verte, Victoire—Scorpius de verdad sintió la necesidad de decírselo—, me alegra que estés bien.

Victoire le dirigió una débil sonrisa conmovida y emprendió su rumbo a la salida de la taberna.

Cuando el recuerdo de otro rostro Weasley atravesó la mente de Scorpius, sintió la urgencia de hacer algo que probablemente, en un juicio totalmente sano, hubiese considerado como fuera de lugar.

Al carajo.

— ¿Crees que puedas esperar tranquilo y sentado por tan solo dos minutos?

Albus colocó los ojos en blanco.

—Ya, ni que fuese un terror público.

Scorpius se levantó apresuradamente de su asiento, esquivando a las personas que se cruzaban a su paso y avistando cerca de la puerta una melena rubia. Apresuró su paso, consiguiendo llegar hasta ella y tomando su muñeca suavemente.

Victoire se giró sobre sí misma, frunciendo levemente el ceño frente a la confusión.

— Scorpius, ¿qué…?

— ¿Cómo está Rose? —sus palabras sonaron apresuradas en la oración.

Victoire suavizó su expresión y se quedó unos segundos en silencio, observándolo como si lo estuviese estudiando.

—Está bien, Scorpius. Le ha ido muy bien.

— ¿Es feliz? —Definitivamente se sentía fuera de lugar en ese momento—Sé que no es mi asunto, es solo que…

—Te preocupas por ella, Scorpius—la mirada de Victoire denotaba ternura—. No tiene nada de malo que preguntes.

Scorpius sintió exceso de calor en sus mejillas, y maldecía por dentro que para ese tipo de situaciones se piel fuese tan clara y lo dejara tan expuesto.

— ¿Está feliz? —repitió, aguardando las posibilidades que comenzaba a tramar su inconciente.

—Sí, lo está—Los ojos de Victoire parecieron destellar junto a su respuesta—, le va muy bien en Londres, y ella ni siquiera se sentía lista cuando tuvo que irse después de Hogwarts.

—Sabía que lo lograría—Scorpius dejo escapar una pequeña carcajada, mezcla de satisfacción y nostalgia—, Londres siempre fue su destino.

—Lo sé—Victoire apoyó su mano sobre el hombro de Scorpius, como un gesto de compañerismo—. Y me refiero a que sé que tenías fe en ella.

Scorpius pudo haber seguido diciéndole cosas a Victoire. Cosas sobre Rose y todo lo que su nombre acarreaba, pero notó que un par de chicas aguardaban a Victoire en la puerta, mientras la brisa hacía que algunas tiritaran.

—Será mejor que regreses—Scorpius apoyó una mano en el hombro de Victoire por pocos segundos, para alejarse después—, tienes asuntos sociales importantes por atender.

Victoire sonrió, haciendo un gesto de despedida con la mano.

Había avanzado unos pocos pasos cuando sintió un grito a sus espaldas.

— ¡Scorpius! —cuando el aludido se giró, Victoire continuó emitiendo su mensaje mientras salía lentamente por la puerta— ¡Estás invitado a mi matrimonio!

— ¿Cuándo es? —gritó de vuelta.

— ¡En seis meses, más te vale venir!

—Lo haré—respondió Scorpius, sin pensarlo realmente.

Y Victoire abandonó el lugar mientras Scorpius volvía a sentarse con recuerdos de Rose como compañía.


But moving on from her is impossible
When I still see it all in my head


Nota de Autor:

Creo que, de todas mis historias, esta es la más abandonada por lejos. La había escrito para un reto, pero no alcancé a entregar en tiempo y se relegó al olvido. Pero siempre tuve ánimos de revivirla, y al fin algo de inspiración ha salido.

Solo espero que sea un buen capítulo, hacía mucho que no escribía. Oh, y el texto es enteramente crédito de Tyler Ward y su cover de "Red", logró que me gustara esa canción aún cuando no son mi estilo.

Enjoy.