La paciencia es una de las virtudes más preciadas.


Capitulo 2. Rechazo o Aceptación.

POV Jacob.

La cena fue simplemente una verdadera tortura.

El peor momento, sin duda, fue cuando ése idiota le regaló a Bella una, más bien dicho dos delgadas y finas cadenas de plata entrelazadas, con una letra B colgando de ellas, también de plata.

Bella gratamente sorprendida dijo que lo usaría siempre cómo si fuera su mayor tesoro.

Suspiré amargamente pero nadie lo notó.

La forma en que él la miraba o la tocaba me daba envidia, quizás, no era el sentimiento correcto pero me sentía totalmente desquiciado, eso era lo que tenía dentro, era la primera vez que sentía algo así.

No podía entender lo que sucedía, yo siempre había ocupado ese lugar y esa mirada. Me sentía completamente desplazado y rezagado a un tercer o cuarto lugar.

Maldición...

Los padres de Bella estaban verdaderamente complacidos y se mostraban dichosos por causa de su nuevo e ideal hijo.

Era una verdadera desgracia. Todo estaba en mí contra.

Decidí salir de allí antes de que me descontrolara. Cullen se dio cuenta de mi estado aunque evitó decir algo para que los demás no se dieran cuenta. Aquello me alivio en parte, y aunque Bella no entendió la excusa que le dí, me marché y le prometí volver pronto.

Sentí que el aire no me era suficiente, aumente la velocidad de la camioneta pero al mirar por el retrovisor noté que un auto oscuro me seguía. Lo conocía bien, e iba a gran velocidad, a pesar de la rapidez a la que iba yo, no le fue difícil rebasarme y hacerme detener en plena carretera.

Tuve que parar.

Salí hecho una furia para encárale. ¿Quién demonios se creía?

-¿Que quieres?- Le pregunté a penas salí y cerré la puerta con fuerza-¿Tener un accidente?

-Hablar contigo, Jacob-Dijo acercándose a mí en un tono seductor.

-Hace años que no me dirigías la palabra.

-Te conviene...-Aseguró.

-¿Convenirme? ¿A mí?- Refunfuñe-¿Por qué?

-Sé que siempre has estado enamorado de mi amiga, Bella-Afirmó.

Me sorprendió esa declaración. Aquello sin querer me puso en evidencia.

Ella sonrió.

-¿A dónde vas con todo esto, Tanya?-Inquirí.

Ella me miro un poco aburrida, conocía bien aquella mirada, no en vano en nuestra niñez habíamos sido muy unidos y por algunos años fuimos amigos inseparables hasta que lo económico pudo más y ella se alejó de mí y de mi pobreza.

- A que te puedo ofrecer un trato.

- ¿Un trato? -Repetí.

- Así es- Asintió.

Esto realmente no pintaba bien pero quería saber que era lo que estaba dispuesta a hacer.

- Sin rodeos...-Pedí suspirando.

- Edward Cullen… me interesa- Declaró- Lo quiero para mí.

- ¿Sólo porque está con Bella?- Adiviné irónicamente.

Me miró con odio.

-No-Dijo Tanya no tan convencida y negando con la cabeza.

Para mi desgracia, en ese momento sólo podía recordar a Bella besando a Cullen.

La frustración que sentía al pensar en todo lo que estaba ocurriendo en estos instantes era inmensa, sabiendo que él que tenía que estar al lado de Bella era yo y nadie más.

Eso fue lo que me venció.

-Habla de una vez-Refunfuñé al fin.

Sonrió complacida.

- Si me ayudas, tú podrás quedarte con ella.

Le sostuve la mirada esta vez intentando preveer sus intenciones.

-Y por supuesto, Edward, no regresará pues yo me habré ido con él muy lejos, a disfrutar de la gran vida que yo me merezco y que sólo él puede darme.

No respondí, pero descubrí que no me había negado desde el comienzo. Aquello me asustó.

-¿Y qué demonios tendría que hacer?

-Simplemente estar en el lugar preciso, en el momento exacto.

Y con esas palabras vi mi gran oportunidad para recuperarla.

-Estaremos en contacto, Jake- Dijo a modo de despedida y se fue hacia su coche, sin esperar mi rechazo o aceptación.

Momento actual.

Los nervios habían hecho acto de presencia, me costaba respirar.

Nunca me imaginé ser el protagonista de un evento trascendental y que cambiaría la vida de muchas personas, incluyendo la mía.

Faltaban uno minutos para que empezara la ceremonia, estaba todo listo y dispuesto para que así fuera.

Después de todo yo era el novio y me podía dar el lujo de estar histérico.

Seth, quien hacía la vez de padrino, no logró calmarme hasta el tercer o cuarto intento.

Me sentía un verdadero pingüino vestido de etiqueta y con gel en el cabello recién cortado ¡Cuanto extrañaba mi melena!

El lugar que se había escogido para la boda estaba repleto y cuidadosamente arreglado.

Debía reconocer que, aunque fuera la hermana de… bueno, de él, la que había organizado todo, incluyendo hasta el mínimo detalle, lo había hecho más que bien, a pesar del poco tiempo con el que contó.

Después de todo quien se casaba era su mejor amiga.

El reverendo, nuestras familias, amigos y conocidos estaban en su lugar y sabía que algunos habían venido por compromiso, otros por sano interés y otros por curiosidad de saber lo que pudiera pasar y otros simplemente por cariño a Bella.

Yo no era nadie para impedir que ellos vinieran. Si, Los Cullen, con todos sus miembros también habían asistido. Y cuando digo "todos", eran todos.

Era extraño verlo allí a él también, de pie en la cuarta fila, a mano derecha, al lado de su familia y de la que era oficialmente su mujer.

Sinceramente no creía que él fuera a aparecerse por aquí pero me había equivocado. Ahí estaba, completamente inmóvil o mejor dicho resistiendo el calvario, o quizás, pensando que esta sería la última oportunidad de verla.

Por un instante me sentí mal por él, al verlo entrar cabizbajo junto a los suyos, sobre todo cuando por un minuto, en la entrada pudo liberarse del acoso de su esposa y me rogó encarecidamente que cuidara a Bella y la hiciera muy feliz.

Al mirar sus ojos fue como verme a mí mismo tiempo atrás, al tener que presenciar cómo el amor de su vida estaba con otro y peor aún, para él, ya que ella se casaba conmigo y él no podía hacer nada para impedirlo.

-Respira, Jake- Me pidió Seth haciéndome volver a la realidad-Bella, ya viene- Me avisó.

Tomé aire, me enderecé y sentí como las puertas se abrían de par en par y sin esperar me giré para ver aparecer a la novia cómo todos los presentes y sin poder evitarlo, un rostro conocido entre la gente llamó mi atención, ya que, sonreía maliciosamente y tenía la palabra victoria pegada en la cara.


Espero que les haya gustado el capitulo.

Cami.