Todo el mundo lastima alguna vez en la vida. Queriendo o no.


Capitulo 4.

POV Jacob.

Primero entró Ángela, del brazo de su reciente novio y amigo nuestro, Ben Cheney.

Estaban elegantemente vestidos para la ocasión, por supuesto. Él, con un traje especialmente diseñado, color gris oscuro, y ella, con un vestido color turquesa, de satín, muy bonito, no era largo, sólo le llegaba un poco mas debajo de las rodillas y a pesar de lo sencillo del corte hacia resaltar su delgada cintura. Ella sonreía tímidamente al pasar por el pasillo de manera lenta y pausada.

Detrás de ellos, venía Alice, completamente seria y con ojos tristes tratando de evitar la mirada de su hermano.

Venía en solitario, marcando el paso, lucía hermosa, con un vestido strapless plateado y muy brillante, apegado. Buscaba entre los asistentes a alguien, quizás a su novio, Jasper Hale. Quien y apropósito aún no había llegado a la ceremonia.

Nadie sabía donde se había metido excepto nosotros dos. Nunca había tratado mucho en estos años con él pero ahora era necesario. Yo consideraba que él era una buena persona y en el momento en que le rogué hacer algo por Bella, aceptó inmediatamente y sin importar lo que fuese. Creo que él también estuvo interesado en ella, en el pasado. Claro, interés que sólo duró hasta que él se fue del pueblo y no retomó en la actualidad por causa de Alice ya que quedó absolutamente prendado de aquella enana.

No me importó confesarme con él. Se enteró de absolutamente todo lo que sucedía y realmente espero que haya resultado lo que pedí hacer.

Pero por sobre todo esperaba que todavía no sea demasiado tarde.

Volví a tomar aire.

Todo pasaba en cámara lenta, veía los rostros de todos los presentes.

La de mi familia, sólo compuesta por mi padre, quien no voltió a la puerta y me miraba seriamente, cómo sí supiera todo lo que estaba sucediendo y no estuviera de acuerdo. A su lado se encontraba Sam y su esposa Emily, detrás de ellos estaba Sue, la madre de Seth y Leah, mis amigos. Sue, era una buena amiga de la madre de Bella, ella aún llevaba el luto por la muerte de su marido después de casi un año de su partida.

En el lado contrario, junto a los Cullen, estaban las hermanas Tanya, criticando entre susurros cada detalle de la organización de la boda casi perfecta junto con algunos compañeros de instituto de Bella. Cómo se notaba la envidia que desbordaban, al no ser, alguna de ellas, la afortunada novia.

Renee se notaba nerviosa, digna madre de la novia. Típico de ella. Ya casi se le salían las lágrimas.

Continúe con mi recorrido visual y me fue imposible no volver a mirar la cara de "ella", sentía un asco al verla, aún con esa sonrisita maquiavélica y de brazo tenso de su marido. A demás, no entendía porque seguía con esa farsa de ser la flamante señora Cullen.

Yo estaba seguro de dos cosas con respecto a ella.

La primera era de que Cullen no había tocado a Tanya nunca o por lo menos durante estos últimos meses, de lo contrario, se hubiera dado cuenta de que el embarazo que ella decía estar viviendo ahora, no existía. Y lo segundo, era que para mi desgracia por un lado y para mi fortuna por otro, a la única que había hecho suya, había sido a mi Bella.

Se me revolvió el estomago cuando me enteré de los propios labios del doctor que revisó a Bella, esa vez y le informó que ella sería madre en los próximos meses y me alegra que ése medico no fuera Carlisle, el padre de Edward, quien la examinara, ya que, casi la atiende, de no ser porque justo en ése momento se presentó otra emergencia en el hospital, él tuvo que dejar que otro doctor la viera.

Bella me rogó que no le digiera a nadie sobre su embarazo, ese sería su gran secreto. Le juré que de mi boca no saldría y fue ahí cuando le ofrecí por primera vez casarse conmigo, a lo que ella en ese momento se negó.

De eso hacia casi unos dos meses.

Era el colmo que la que fingiera un embarazo de unos casi cinco meses y engañara a todo el mundo, fuera la melodramática de Tanya... y pensar que esa gran mentira fue la primera que comenzó a separar a Cullen, de Bella.

Si, así fue como todo cambió aquel día de lluvia intensa cuando habían pasado casi tres semanas desde que le prometí a Bella volver a su casa y no lo había cumplido.

Aún me pregunto porque demonios contesté esa llamada.

Flash Back.

El telefono había sonado con insistencia.

Era Tanya.

- Bueno-Contesté sin mucho animo.

- Jacob-Dijo al escuchar mi voz- Tienes que venir de inmediato a mi casa-Me ordenó.

- ¿Por qué? ¿Qué ha pasado? ¿Bella está bien?-Me enervé-Te juro que sí les has hecho algo…

- ¡Para!-Dijo interrumpiéndome-A tu Bella no la ha pasado nada-Se calló por un segundo-Es sólo que... se le ha perdido el novio desde ayer en la noche.

- ¿Qué? ¿Cullen desapareció?

-De cierta manera… si… paso aquí la noche pero aún esta inconciente.

-¡Voy para allá!- Le dije, cortando la comunicación.

En menos de quince minutos estaba afuera de la casa de Tanya.

La cual se encontraba relativamente cerca de la de Bella, que ironía.

Tanya me esperaba, por supuesto, me invitó a pasar cómo sí nada y lo primero que vi fue a Edward Cullen, durmiendo profundamente en el sofá principal.

-¿Qué hace, aquí?

Tanya sonrió.

- Mi plan fue todo un éxito- Se jactó.

- ¿Que hiciste?-Inquirí.

Dudó pero finalmente se decidió a contarme cada detalle.

-Ayer por la tarde preparé mi coche para que se averiara en la carretera por donde sabía que Edward pasaría para llegar a la casa de nuestra "querida amiga Bella"-Dijo con inocencia- Le hice parar y intentó, de buena manera, revisar mi coche pero no pudo hacer mucho y después de unos minutos le pedí que me trajera a mi casa ya que estaba lloviendo torrencialmente.

Sus palabras frías y calculadoras me confirmaron que éste plan estaba trazado desde hacía algún tiempo.

-Y gracias a mis encantos y mi gran poder de convencimiento llegamos aquí convenientemente empapados. Le ofrecí cambiarse la ropa mojada por algunas que Eleazar había dejado en casa, antes de irse a Italia con Carmen, a donde mis tíos Vulturis a pasar una temporada.

Se rió.

-Edward no tuvo más remedio que aceptar, se cambio y le ofrecí un poco de un muy especial chocolate caliente-Su sonrisa se volvió más amplia- En cuestión de minutos estaba durmiendo como un lindo bebé-Suspiró al verlo, al parecer Bella no era la única rendida a sus encantos-Y bueno gracias a mis conocimientos médicos le inyecte algo que por lo menos lo hará dormir hasta la tarde.

No podía creer lo que Tanya había acabado de hacer, drogar a alguien para que se desapareciera por un tiempo, ¿Para que? ¿Con que fin?

-Ahora necesito que lo lleves a mi habitación-Ordenó.

-¿Qué?

-Lo que oíste. Y aquí va tu parte querido. Harás que Bella lo vea en mi cama conmigo a su lado.

Quería fingir haber pasado la noche con él. Tanya no tenía descaro y me miró malévola.

-Te recuerdo que ya estas metido en esto Jake, ya eres mi cómplice.

Dio unos pasos hacia mí y yo retrocedí.

-O quieres que tu querida Bella se enteré que aceptaste un trato conmigo-Dijo mostrándome una pequeña grabadora.

Abrí los ojos como plato mientras la encendió y escuche nuestra conversación.

-«Sí me ayudas, tú podrás quedarte con ella»-Sonó la voz de Tanya-«Y por supuesto, Edward, no regresará pues yo me habré ido con él muy lejos.»

-«Y que demonios tendría que hacer.»

- «Simplemente estar en el lugar preciso en el momento exacto…Estaremos en contacto, Jake.»

Le arrebaté la grabadora de las manos y la destruí arrogándola contra la pared y pisoteándola para terminar con esta farsa.

Edward ni siquiera se inmutó con el escándalo. Tanya volvía a sonreír y se paseó por la sala.

-Jake, ¿Realmente me crees tan ingenua al pensar que sólo tener una copia de está cinta?

¡Maldición!

-No, por supuesto que no- Contesté irritado.

Me tenía en sus manos y fue ahí cuando me rendí e hice todo lo que ella pidió.

Trasladé con un poco de dificultad a Cullen a la habitación de Tanya que por suerte se encontraba en el primer nivel y colindaba con el exterior de la propiedad.

Recuerdo que él menciono un par de veces el nombre de Bella mientras lo cargaba, por suerte no despertó.

Ella me dijo lo que hacer con Bella. En simples palabras sólo debía traerla por este camino y ella misma reconocería el volvo de su novio.

Todo estaba saliendo perfectamente para ella. Complacida de sí misma se fue a cambiar, preparándose para hacer una de las mejores actuaciones de su vida, mientras yo, me iba a cumplir con su encargo maldito.


Hola espero que cada vez se vaya entendiendo más. en el proximo ¡Bella pilla a Tanya Con Edward!... y la llegada de la novia ¿Les gusto el secreto de Bella?

Un abrazo.

Y gracias por dedicarme un minuto para leer esto.