la Suponer las cosas no implica que sean reales.


Capitulo 6 La decisión Parte 1.

POV Jacob.

Esa mirada tan profunda e íntima entre ellos dos, repercutió en mi corazón, que, todavía latía por un amor, definitivamente no correspondido.

Los ojos de Bella que al principio demostraban desconcierto y sorpresa al verlo justo allí, luego se mostraron por unos segundos con el peor de los dolores y también el más claro y puro amor, mientras avanzaba hacia mí del brazo de su padre.

Que vergüenza estaba sintiendo en estos instantes, no merecía el lugar en que me encontraba. Había sido tan idiota por dejarme llevar por el amor que sólo yo sentía.

Que hubiera dado yo porque ella, alguna vez, me hubiera mirado de aquella forma.

La única vez que pude lograr que me devolviera una mirada distinta, fue aquella noche, en la que el dolor que mi Bella sentía no la dejaba reaccionar...

Sin poder evitarlo recordé cómo la encontré ése fatídico día en el que realmente me arrepiento de haberla dejado ir hasta casa de Tanya y mirar por su ventana.

Flash Back.

Los pasos de mi amiga se estaban borrando de la tierra producto de la lluvia intensa.

Seguirla era siempre mi lugar, ella ya no corría pero bien parecía ser un zombi. Cuando le alcancé, la tomé suavemente por los hombros. Ella detuvo su andar y yo le abracé fuerte.

-No llores pequeña-Le pedí.

-Él… era… era él…-Su mirada estaba perdida.

Que le podía decir yo.

Por un segundo pensé contarle toda la verdad pero deseché esa posibilidad casi al instante por dos razones.

La primera, fueron sus propias palabras.

-Jake, me duele tanto…tanto, no sé que haría sí tu no estuvieras aquí-Respiró hondo-Creo que no lo resistiría.

Y la segunda porque no era capaz de decir otra palabra que dañara más a Bella.

Además tenía claro que sí le revelaba que yo también estaba implicado en todo esto, con plena seguridad, podría decir que ella se alejaría de mí para siempre y eso sí ocurría, yo no sería capaz de resistir.

Éste era el momento en el que Bella más me necesitaba y no me permitiría fallarle ahora.

No sé cuanto tiempo paso pero el cielo era casi negro cuando me percaté.

Bella no había dejado de llorar ningún instante. No se podía contener.

-Vamos Bells, te llevaré a casa- Le dije cuando me atreví a cambiar de posición y hablarle otra vez cuando el aguacero dejó de caer.

Todo era mi culpa. Mi maldita culpa.

Sus ojos seguían perdidos y sin su luz.

Me dolió verla así, respiró dos veces suavemente, sollozó intentando controlarse y de pronto se desmayó.

Mis brazos alcanzaron a rodearla y a pesar de que estaba un poco fría, se sentía bien tenerle tan cerca de mí.

La llevé a su casa.

Aún no regresaban sus padres y le acomodé en el sofá principal. Lo más probable era de que no regresaran esta noche a causa de la lluvia intensa, que, a esta altura, estaba anegando todas las calles y el paso de los vehículos en el pueblo y sus alrededores.

Lo primero que hice fue quitarle el abrigo y encender el calentador. Ella aún no reaccionaba, tal vez en la inconciencia en la que se encontraba, era el mejor sitio en ese instante, para ella.

No me resistí y me acerqué a ella más de la cuenta, podía sentir su delicado aroma, incluso ahora, era más intenso debido a lo mojado que se encontraba su cabello.

Besé su frente y sentir ese sabor tan exquisito en mis labios hizo que mi cerebro pidiera más.

Por un buen rato me dediqué a observar su rostro aún humedecido por las lágrimas que había derramado durante toda la tarde y que seguramente seguiría derramando en cuanto volviera a la realidad.

Lo limpié un poco con un pañuelo humedecido. Suspiré cuando mis dedos recorrían rozando una de sus mejillas.

Para mí Bella era la mujer más hermosa de la faz de la tierra.

Me incorporé lentamente y sonreí, una de sus manos fue atrapada por una de las mías esperando a que reaccionara pronto.

Quería darle calor.

Ahora tenía un poco de color en las mejillas. Su respiración se volvió irregular y cuando abrió un poco sus ojos y se encontró con los míos.

Y esa fue la mirada que lo cambió todo.

Lo bueno y lo malo dejó de tener sentido para mi, desde ése instante. Bella no dijo nada y yo tampoco pero fue ella la que se refugió entre mis brazos y me abrazó como nunca lo había hecho.

En ése minuto decidí fingir que no sabía nada de todo este lío.

Sí alguna vez Tanya me dijo que sería su cómplice, púes lo sería, no me pesaba y en el fondo yo sabía que podía hacer feliz a Bella. No iba a ser fácil, mi amor era cabezota y eso lo tenía más que claro pero lidiaría con ello porque nadie más que yo la amaba tanto y estaba dispuesto a curar su dolor a quererla y a esperar lo que fuera necesario para que volviera a ser la de siempre.

-Gracias por estar aquí, Jake-Me dijo disculpándose-Me gustaría no recordar lo que ha pasado esta tarde-Bajo la mirada-Pero no puedo dejar de pensar y de recordar.

Le besé la frente y le dije:

-Yo tampoco-Aseguré-Pero podemos hacer el intento.

Me regalo una pequeña sonrisa fugaz que atesoraré para siempre.

-Te quiero, Jake-Susurró.

-No más que yo-Le aseguré.

Le arrastré a la cocina con cuidado pensando que no sería capaz de moverse pero me sorprendí de la fuerza interior que ella tenía.

La distraje con algunas tonterías para intentar hacerla reír y aunque no lo logré del todo, me aseguré que bebiera algo caliente.

Era lo mejor, no quería que se enfriara de nuevo y menos que se enfermara.

Después de eso nos rodeo el silencio. Cosa que era bastante cómoda para ella, pero, en cambio, a mí me provocaba angustia.

Sabía perfectamente en quien estaba pensando. En ése momento tocaron desesperadamente la puerta principal.

-A quien demonios se le ocurriría venir a esta hora-Pensé molesto y al parecer en voz alta.

Miré a Bella y ella estaba paralizada, con los dedos pegados en la mesa como sí supiera de quien se tratara.

-No tardaré- Le prometí parándome de la silla para abrir la puerta.

No sé sí ella me escuchó pero no emitió ningún sonido y fijó la vista en sus manos.

Mi sorpresa fue mayúscula cuando abrí la dichosa puerta.

-Necesito hablar con Bella- Dijo él, aún mareado, cómo sí estuviera reaccionando de la peor de las resacas.

Quizás que demonios le había dado Tanya.

Le miré enfurecido.

En su cara había tal desesperación que conmovería a cualquiera menos a mí y a pesar de yo lo sabía todo me negué a dejar que entrara.

No tendría compasión de él. Mi gran oportunidad había llegado y no la desperdiciaría.

Debía ser el mejor de los actores por el bien de Bella.

-Tu momento se acabó, Cullen-Gruñí amenazante-¡No vuelvas a aparecerte por aquí! Bella ya lo sabe todo-Le avisé y no mentí, Bella sabía lo que debía saber-No dejaré que te le acerques, ya bastante daño le has hecho. ¡Vete de aquí!

-Yo no sé cómo…-Él trataba de disculparse conmigo. Esto era completamente ilógico.

Le azoté la puerta en la cara sin arrepentimiento.

Respiré dos veces para calmarme.

-Bella…-Gritó desde afuera.

Estaba a punto de volver a la cocina pero su débil voz me frenó.

-Abre la puerta, Jake-Me pidió ella detrás de mí con voz decidida-Es mejor acabar esto de una vez.


^^* El próximo capi será POV de Edward.

Gracias por leer.