Amor. La vida no valdría la pena sí el no existiera.


Extra. POV Edward. Del momento en que despierta al lado de Tanya.

El olor fue lo primero que me hizo reaccionar.

Aquel olor cítrico en el que me encontraba sumergido me hastió en seguida y sin pensarlo dos veces giré la cabeza para desviarlo por mero instinto pero esa fragancia seguía alojada en mi nariz.

La cabeza se me partía en dos, era como se estuviera viviendo la peor cruda de toda mi vida y ni siquiera recordaba haber bebido en las horas anteriores.

Abrí mis ojos cansados y pesados para encontrarme con algo realmente ilógico.

Sentí un frío que me recorría el cuerpo, de pies a cabeza.

De pronto tuve una extraña sensación que me hizo sentir desolado, cómo sí acabara de perder lo más preciado.

En primer lugar no reconocí el cuarto en que me encontraba y la posición en la que me encontraba no era muy cómoda tampoco. Tenía mi brazo atrapado con algo de peso.

Me concentré en mantener mis ojos abiertos para poder examinar la habitación.

Por el estilo de la decoración fui conciente de que esta alcoba tenía dueña.

Volví a girar y miré a mí alrededor, me esforcé por reconocer el lugar pero me era completamente desconocido.

Con unos o dos intentos logré incorporar un poco mi cabeza y echar un vistazo.

Y entonces fui conciente de todo.

A mi lado estaba Tanya Denali. Mejor dicho pegada a mí piel, piel que apropósito parecía de metal.

La reconocí por su cabello.

Y en ése instante inconcientemente vinieron a mi mente las palabras que me había dicho mi hermana.

-"Aléjate de ella, Edward. Tanya, no es buena".

Contuve la respiración.

Ella descansaba encima de mi pecho sobresaltado, estaba despierta.

La oí emitir una risita que me estremeció.

-Sabes-Dijo divertida cuando sintió que me movía- Eres todo un experto.

Mi cerebro procesó la información lenta y dolorosamente.

Yo sólo había estado con Bella. Yo sólo le pertenecía a ella en cuerpo y alma.

Cerré los ojos.

Sólo habían sido un par de veces hasta ahora pero, sin duda, habían sido lo mejor de mi vida.

Nuestras entregas habían sido prefectas... tan puras, tan llenas de pasión, tan incondicionales, que para mí, habían sido, la unión de dos partes que formaron un sólo ser, en el cual, nos fundimos completamente y por amor.

Bella… mi Bella. ¿Qué le había hecho?

Nos había condenado a los dos.

Me desprecié a mi mismo.

-¿Qué es todo esto…? ¿Por qué…?- Me pregunté más a mí que a ella, incorporándome, saliendo de la cama a tropezones, deseando no estar aquí y al mismo casi cayendo en la comprensión total.

¿Pero que demonios había hecho? Intentaba recordar pero me era imposible hilar los hechos.

Con los únicos recuerdos vagos con los que contaba eran un par de escenas que supongo eran de esta tarde cuando me dirigía a casa de mi novia… y luego... recuerdo haberle prestado ayuda a un coche. Si, al coche de Tanya, que se encontraba averiado… después recuerdo haberla traído a su casa… porque… estábamos su casa… o eso creo. Al parecer eso había pasado, pues llovía sin parar y luego todo se vuelve confuso, ya no recuerdo.

Sacudí mi cabeza cómo sí eso me ayudara a aclarar todo lo que había pasado.

Bella…

Abrí nuevamente los ojos.

Tanya me observaba en silencio, esperando quizás que le dijera algo.

Pero… yo no recordaba nada más… no recordaba haber estado con ella… no recordaba el sabor de su boca… no recordaba haber llegado hasta aquí.

¿Cómo había llegado a caer tan bajo? ¿Y con ella? ¿Qué le había hecho a Bella?

Recogí y me puse las prendas que estaban repartidas por la habitación. Aún me daba vuelta todo en la cabeza.

Ella se descubrió con las sabanas intentando capturar mi atención con su figura.

Caí en la cuenta, de que, concientemente no hubiese estado con ella.

Tanya se relajó teniendo una sonrisa extendida en toda la cara.

-Me hiciste sentir una mujer completa- Confesó.

-Tanya yo… no…yo lo siento… pero no.

-No te disculpes amor…fuimos los dos-Dijo confirmándome que estuvimos juntos.

-¿Pero cómo fue...?-Fue lo que mis labios preguntaron.

-¿No recuerdas?

-Sinceramente, no. Nada. ¿Cómo llegamos hasta aquí?

Me miró casi incrédula.

-Eddie…

-Mi nombre es Edward-Le aclaré.

-No parecía que te molestara que te llamara así mientras estabas dentro de mí.

La interrumpí alzando la mano.

-No necesito tanto detalle-Le dije-Dime que paso después de que te traje a tu casa-Exigí.

-Bueno… que te puedo decir…-Dudaba.

-Explícame- Le dije mientras intentaba sostener mi cabeza mareada y descompuesta.

Todavía no lo podía creer. No podía creer que todo esto fuera verdad. Lo único que quería era despertar de esta pesadilla.

-En pocas palabras... después de hablar de algunas cosas llegamos a mí casa… nos secábamos por la lluvia… ¿Recuerdas?

Asentí. Si, eso creo que si paso.

-Bueno nos fuimos acercando mientras y comenzamos a beber… primero algo caliente y luego algo más fuerte… y ya sabes, ése fue el principio de todo. Lo hicimos tres veces seguidas y querías más. No me arrepiento de nada.

-Yo, si lo hago- Reconocí sin cortesía.

Había algo en su explicación que no cuadraba pero…¿Qué era?.. No recordaba haber bebido nada más que una taza de chocolate…

Maldición pero todo era tan confuso. Me dolía tanto la cabeza.

No podía dejar de pensar en el daño que le había hecho a Bella.

Supongo que Tanya leyó mis pensamientos al ver mi cara descompuesta.

-Podríamos seguir con esto, Edward. No creo que a ella…que a Bella, le moleste que seamos amantes. Nosotros nos entendemos bien en la cama y quiero más- Ofreció descubriendo y ofreciéndome su desnudez.

Me reí irónicamente.

-Esto jamás volverá a suceder-Aclaré.

Al parecer mis palabras no fueron muy bien recibidas.

-... después de todo, ella ya lo sabe-Soltó.

Mis ojos buscaron su rostro en cámara lenta.

Vi que se ponía una bata de seda.

-¿Saber qué? ¿Quién?

-Lo nuestro-Aclaró-Bella.

-Pero sí no tenemos nada.

Suspiró frustrada.

No me di cuenta de cómo estaba tan cerca de ella y le tenía atrapado el brazo exigiendo una explicación.

Guardo silencio durante un segundo.

-¡Dime!

Se puso nerviosa y empezó a hablar.

-En la tarde, hace ya varias horas, cuando descansábamos después de haber hecho el amor... la ultima vez... La encontré espiándonos por la ventana-Dijo señalando el ventanal que conducía hacia el ala principal de la casa- Y nos vio juntos.

Sentí que simplemente me moría.

-Y no estaba sola-Continuó-También estaba ése chico-Hizo ademán de no recordar el nombre- Ese amigo guardián que tiene, Jacob. No culpo a Bella, quizás fue él, quien le impulsó a que se atreviera a mirar.

¿Jacob? ¿Que tenía que ver en todo esto?

-Y así como te darás cuenta, no tuve más remedio que hablar con ella.

Dejé de respirar.

-¿Tú hablaste con Bella?-Inquirí apagando mi voz, no queriendo saber la respuesta.

Asintió nuevamente y mi vida se hizo mil pedazos.

-Le dije que no estabas en condiciones de hablar con ella... que estabas agotado, que debías reponer las energías que gastamos teniendo relaciones-Sonrió-Creo que ahora eres libre para amarme, Edward-Señaló en tono provocador y ofreciéndose nuevamente.

-¡Eres un monstruo!-Le dije con asco.

Le solté y me congele otra vez, ahora entendía aquel frío, ahora entendía aquel vacío. Había perdido a mi amada Bella.

-La he perdido-Susurré.

Maldición.

Tenía que verla.

Cómo le iba a explicar a Bella lo que había pasado, sí ni siquiera yo lo tenía claro.

Mis piernas actuaron por mí corriendo hacia mi coche tan rápido como fueron capaces de moverse mis pies y aunque ya había dejado de llover me encontré de frente con la noche más oscura de mi vida.

No me importaba la hora y mi educación también me dejó de importar.

Estaba desesperado.

No sé como llegue a su casa y supe de inmediato que no estaba sola.

El coche de ese idiota estaba aparcado en la acera, y sin querer, me atraparon los celos una vez mas.

Toqué la puerta con desesperación.

Sentía que los segundos pasaban más lentos que nunca. Y por supuesto me abrió él ¿Quién más?

-Necesito hablar con Bella.

Me miró con desprecio y no aguantó más.

-Tu momento se acabó, Cullen-Gruñó exaltado-¡No vuelvas a aparecerte por aquí!-Amenazó- Bella ya lo sabe todo y no dejaré que te le acerques, ya bastante daño le has hecho ¡Vete de aquí!

-Yo no sé cómo…-Intenté explicar.

Cerró la puerta de golpe, sin darme una oportunidad.

Yo debía verla, yo quería ver sus ojos, necesitaba saber como estaba.

-Bella…-Grité.

No pensaba moverme de aquí hasta que no la viera.

-Abre la puerta, Jake-Volví a oír su suave voz-Es mejor acabar esto de una vez.

Quise enviarme directamente al infierno, aquel era el lugar correcto para alguien tan despreciable como lo era yo.


^^ Uuu pobresito Edward. Sniffff, Snifff, Snifff. El proximo extra será de Bella, merece su versión.

Cariños. Cami.