Y sin embargo, te quiero más que a mi propia vida.
Extra POV de Bella.
Del momento que su mundo se derrumbó al encontrar a Edward y a Tanya supuestamente juntos.
POV Bella.
Sentí un frío de hielo, completamente abrumador.
Lo más probable era que mis ojos me estaban mintiendo, al ver através de esa ventana.
Si. Esto no era real. Lo más probable era que esto, se trate de un sueño, o más bien, una pesadilla. Simplemente esto no podía estar pasando... Edward no podía estar haciéndome esto.
Era verdad todo y no quería creerlo. No podía estarme pasando esto, justo a mí.
Las horas, los minutos, los segundos, se detuvieron ante mis ojos. El mundo, mi mundo entero se congeló y ya nada tenía sentido.
Intenté protegerme mentalmente y convencerme, quizás, de lo contrario.
No, no…no. Edward… mi amor…mi vida… mi milagro… no podía estar allí... No.
Mi corazón dejó de palpitar.
Era imposible que él estuviera… en la cama… con Tanya.
No.
Cuando me dí cuenta de que me faltaba el aire, respiré, y justo después de llenar mis pulmones con oxigeno, pude localizar el punto exacto en que, una herida desconocida me desgarró por dentro con un filo de hiel muy delgado.
La marca, era tan profunda que, quise estar muerta para evitar sentir aquel dolor.
Ahora era conciente del significado de la palabra agonía, y que ahora, ésta no paraba de crecer dentro mío.
No podía creerlo Tanya, mi amiga de la infancia, mi confidente durante algunos años, estaba en los brazos de Edward, y ella, lo besaba con intensidad.
Dolía y aunque él no reaccionaba ante sus caricias, estaba allí, con ella... quizás estaría demasiado exhausto como para responderle.
Mi cerebro hizo un clic, volviéndome coherente otra vez. Pero ¿Que era lo que estaba pensando, al defenderlo?
Las ganas de llorar me invadieron. Estaba quebrada y sentía un cúmulo de cosas, cada una, más fuerte que la anterior.
Pensé qué, de un momento a otro, estallaría o perdería la orientación y la conciencia.
Tenía que irme de aquí.
Apenas fui conciente de que Jake, intentaba sacarme de allí, pero, ni mis brazos, ni mis piernas, ni mis propios pies, me respondían.
Volví a inhalar un poco de aire nuevamente, con el temor de que la herida de mi pecho se siguiera abriendo. Y tenía razón, la verdad, dolía aún más... acaso ¿Habría un límite?
Intenté controlarme pero mis ojos aún seguían pegados en la ventana mientras sentía que mi temperatura descendía al recordar que yo misma era la que los había presentado.
Ella se dio cuenta de nuestra presencia y se sorprendió.
Su mirada me causó repulsión, pero, sin saber cómo, aquello me dió la fuerza que necesitaba para dejar de mirar. Mis piernas por fin me respondieron y me comencé a alejar.
-Sácame de aquí-Le pedí a Jacob. Él comenzó a avanzar conmigo preocupado por mi, temiendo que me fuera a caer en cualquier momento.
Cada paso me pesaba y se hacía más dificultoso. No estaba segura sí podría continuar así por mucho tiempo...
Quería ser invisible y que me tragara la tierra en éste mismo momento.
¿Por qué? ¿Por qué tuve que venir?
Yo, Bella Swan, era una verdadera ingenua estupida.
Me sentí tan pequeña y descubrí que cada paso que daba, no me alejaba de aquí.
La puerta principal se abrió antes de que pudiera atravesar el jardín, y mis ojos volvieron a traicionarme porque observaron en esa dirección, sin yo querer.
Me congelé al verla, por un segundo pensé que Edward saldría junto a ella. Y eso sí, no lo hubiese podido resistir.
Gracias al cielo, eso no fue a sí.
No era capaz de enfrentara Edward ahora.
Tanya se veía tan segura, tan satisfecha que me dieron ganas de atizarle, al menos, una vez.
No me reconocí, yo jamás había querido lastimar a alguien ni física, ni mentalmente. Hasta ahora.
Y yo no podía decir nada. Estaba como ida, tratando de rearmarme y evitar que estas ganas terribles de perder el control completo de mí ser y arrancarle toda su linda cabellera.
-Me parece no hay mucho que decir...- Empezó y me enfrentó.
Cerré mis ojos, empecé a respirar pesadamente. Mis piernas avanzaron hacia ella sin yo ordenarles hacer aquel movimiento.
Yo seguía aún, tratando de entender o comprender por un lado y por el otro controlar estos impulsos irracionales.
Era cierto, la verdad estaba ante mis ojos y no la quería aceptar.
Me rendí.
- ¿Desde cuando?-Le pregunté en un susurro.
- ¿Qué desde cuando? ¿Me hace suya?-Repitió con violencia y valentía.
Éste milagro, mi milagro, se había acabado.
El dolor comenzaba a traspasar a mis huesos.
Cerré otra vez los ojos y sin querer a mi cabeza vinieron mil imágenes de ellos estando juntos riéndose en mi cara.
Me estremecí, fue como haber recibido otro latigazo.
Pero yo quería saber por qué él no me daba la cara y por qué era ella quien se hacía responsable de sus actos, quería saber por qué me habían engañado, por qué él me había ilusionado, por qué él me había amado de esa manera la otra noche, aquella hora tan maravillosa para mi y en la que... por primera vez, me hizo suya... ¿Por qué? Sí no sentía amor por mí. ¿Por qué Edward había sido tan cruel mintiéndome, diciéndome que me adoraba y que nunca me haría daño?
-Edward…-Murmuré sin hacer ruido. Decir su nombre también me dolía.
A donde quedaron todas tus promesas. Al menos eso merecía saberlo.
-Esto no es necesario-Le oí decir a Jake.
Si, si lo era.
-Déjala, Jake-Le respondió ella- Bella, quiere saber- Se rió cínicamente-Desde el día en que te compró esa cadena de plata que aún llevas puesta-La señaló.
Automáticamente mi mano llegó hasta la alhaja.
-Venía saliendo de la joyería cuando nos encontramos-Explicó-Y bueno, tu comprenderás, una cosa llevó a la otra y desde esa ocasión he sido su amante-Confesó.
Apreté fuertemente el collar y me lo arranqué de mi cuello. Me desprendí de lo más preciado que tenía.
Fue como arrancarme el alma.
Y no resistí saber más y corrí con todas las fuerzas que me quedaban, alejándome de allí, y escapando de sus malditas palabras. Palabras, que me habían hecho el peor de los daños.
La sentí reír a carcajadas mientras yo me alejaba.
No me percaté que llovía hasta que deje de correr. Estaba empapada por dentro y por fuera. Me sentía ahogada y no sabía que tanto más podría soportar.
De pronto me vi envuelta en los brazos de Jacob.
-No llores, pequeña-Me pidió.
Sólo entonces me di cuenta de que mis lágrimas no paraban de salir.
-Él… era, era él…
Él era demasiado bueno cómo para ser verdad. Una parte de mí se estaba muriendo. Esto que él me había hecho vivir, sólo había sido un préstamo que me hizo conocer la palabra amor.
-Jake, me duele tanto…tanto, no sé que haría sí tu no estuvieras aquí-Su presencia ahogo un poco mi dolor, respiré hondo-Creo que no lo resistiría.
Le necesitaba a mi lado.
Ahora si fui capaz de llorar con todas mis fuerzas y no me contuve cuando sus brazos me acogieron de forma protectora.
Me desahogué sin restricciones.
-Vamos Bella, te llevaré a casa- Me dijo de pronto.
No sabía cuánto tiempo había pasado pero seguía lloviendo sin parar y ya era oscuro, casi de noche, pero, para mi, sólo habían pasado unos minutos.
Sólo ayer era feliz, sólo ayer tenía sueños tangibles y me sentía realmente querida. Ahora, en cambio, no tenía nada. No tenía esperanza, no tenía aspiraciones, no tenía... amor.
Lo había perdido todo.
Tenía frío y de pronto todo se volvió absolutamente oscuro.
Un olor a suave madera me hizo reaccionar. Era un olor familiar, intenso y un su suave tacto recorría mi cara en un intento de despertarme pero yo no quería ser conciente todavía.
Me quedé quieta, sentí que me observaba y lo oí suspirar.
Su mano cogió una de las mías y noté que estaba ardiendo. Sentí que me quemaba.
Me estaba esperando. Como siempre. Mi gran amigo. Mi Jacob.
Sus ojos estaban expectantes y dejo de respirar al verme abrir los ojos.
Pude saber que me encontraba en casa, Jake se había encargado de traerme, ya no me sentía mojada y estaba cómodamente recostada en el sofá.
Me regaló una cálida sonrisa.
En sus dulces ojos encontré paz y protección. Él era mi refugio, mi compañía. Junto a él, no me sentía sola.
Jake siempre estaba a mi lado, en las buenas y en las malas, en todo momento, y ahora, estaba aquí, no había necesitado pedirle que se quedara, estaba segura de que él nunca me haría daño.
-Gracias por estar aquí, Jake. Me gustaría no recordar todo lo que ha pasado esta tarde-Quise disculparme con mi amigo, aún con la voz entrecortada- Pero no puedo dejar de pensar.
Me besó la frente.
-Yo tampoco-Me dijo-Pero podemos hacer el intento.
Intente sonreírle.
-Te quiero, Jake.
-No más que yo- Me contradijo sonriendo, levantándose y levantándome a mí y se dirigió a la cocina.
-Te ves terrible-Soltó cómo sí nada, con la gracia que le caracterizaba.
Suspiré.
-No me mires, sí no quieres.
-Pero aún así, eres hermosa.
-Mientes.
-Yo no miento-Dijo algo dudativo, cómo sí me estuviera ocultando algo.
Puse los ojos en blanco y me relajé al pensar que, lo decía de broma pero de pronto cambió de tema y me obligó a tomar un poco de té y a comer algo.
Se ofreció a ser mi Chef personal, por esta noche y por todas las que yo quisiera.
Mi mente no dejaba de recordar...
Ahora, a parte de dolida y traicionada, me sentía humillada ¿Que habían hecho conmigo?
Estaba hecha trizas.
En mi corazón, no había odio hacía ellos, estaba segura de que no podría volver a confiar en nadie, porque, me dí cuenta de aquello me hirió profundamente.
-A quien demonios se le ocurriría venir a esta hora-Dijo mi amigo medio enojado y me hizo reincorporarme y darme cuenta de que estaban tocando la puerta.
Volví a sentir a mi corazón latir acelerado y supe quien era la persona que golpeaba de esa manera tan desesperada mi puerta.
-No tardaré-Aseguró y desapareció de la cocina.
Mi cuerpo estaba rígido. Yo no sabía que hacer, ni como reaccionar.
Sin pensarlo me levanté de la silla.
-Necesito hablar con Bella- Oí aquella voz aterciopelada y me congelé.
Jacob cambió de postura, sólo pude divisar su espalda.
-Tu momento se acabó, Cullen-Gruñó Jake-¡No vuelvas a aparecerte por aquí! Ya lo sabe todo- Le informó furioso- No dejaré que te le acerques, ya bastante daño le has hecho.
Yo no quería que se pelearan por mi culpa.
Me acerqué, un poco más.
-Yo no sé cómo...
Mi amigo le cerró la puerta.
Sentía mi corazón latir de nuevo con fuerza.
Mi cabeza daba vueltas y éste dolor ya se estaba haciendo parte de mí.
-Bella…-Me llamó con desesperación en la voz haciendo que me estremeciera por completo.
Tenía que verlo, al menos por última vez.
-Abre la puerta, Jake. Es mejor acabar esto de una vez-Le pedí con todo el valor que me quedaba.
Mi aliento se volvió amargo pero tenía que ser fuerte para ser capaz de escuchar la verdad de sus labios.
^^Ahora seguiré con la historia vista del lado de Jacob. Que pasara con Tanya? Se saldrá con la suya? eso no lo se ni yo. Besos. Cami.
