Harry Potter, tristemente, no me pertenece.

Ahora… ¡la aventura comienza!

Conociendo a los padres

Hermione se encontraba afuera de su apartamento, dos grandes maletas a cada lado de ella, esperando que un seguro Malfoy viniera a recogerla.

Checó su reloj, viendo como los números cambiaban a 11:00. Un sonoro chillido hizo que instintivamente diera un brinco hacia atrás, su cabeza levantándose de golpe.

Ya no estaba de pie ante una calle vacía. Delante de ella se encontraba una elegante limusina negra, que aparentemente había aparecido de la nada. Hermione sabía bien como. Magia.

Las puertas se abrieron y se inclino para ver el interior. Malfoy se encontraba sentado ahí, su aspecto inmaculado y frío; su cabello estaba limpio, su cara tranquila mientras se recostaba en el respaldo de su asiento.

"Mal—Draco," saludo la chica, su natural forma de dirigirse a él casi escapándose.

"Granger."

Se irguió, ahora verdaderamente consciente de lo diferente que los mundos de ambos parecían ser. Incluso ahora, en un simple viaje a la casa de su infancia, él llevaba puesta una camisa de vestir y unos pantalones a juego. Ella, en cambio, estaba vestida con un suéter y jeans. No dejo que eso le molestará, mientras utilizaba todas sus fuerzas para levantar una de las pesadas maletas. De todas formas no se suponía que ella fuera la novia perfecta.

La chica luchó para llegar a la cajuela del auto, trastabillando bajo el peso de sus maletas. "Un caballero, mi trasero," murmuró cuando finalmente pudo soltar la maleta. El auto se sacudió ante el impacto.

Hermione espero unos segundos para ver si Draco iba a ayudarla. Aparentemente no planeaba hacerlo.

Se dirigió a la otra maleta y la arrastro con las llantitas hacia la parte trasera del coche. Ahí la levantó y la soltó dentro de la cajuela también, intencionalmente fuerte haciendo que el coche se agitara con su frustración. Ella vivía en un barrio muggle—por consiguiente, no podía utilizar magia.

Azotó la tapa de la cajuela con toda la fuerza con que le fue posible. Después se dejo caer en el asiento junto a Draco.

"Gracias por ayudar," murmuró sarcásticamente, girando los ojos. "¿No tienes un chofer o algo así?"

Se volvió a mirarla y se encogió de hombros. "Si," dijo simplemente.

Hermione sintió que el hombre junto a ella era una persona totalmente diferente con la que había estado la noche anterior, pero no se preocupo por eso. A ella, honestamente, no podía importarle menos como se comportase Draco, mientras actuara bien y no la hiciera pasar un mal rato.

El camino paso en un silencio incómodo. Varias veces, Draco trato de pensar en algo que decir, pero terminaba desechando la idea. Sabía que debía haber ayudado a Hermione con sus cosas, o al menos, haberle dicho al chofer que lo hiciera, pero sintió la repentina e inexplicable necesidad de volver a ser su antiguo yo Slytherin. Volvió el rosto al cuerpo dormido de Hermione, su cabeza brincaba ligeramente en la dura superficie de las polarizadas ventanas. Hizo una mueca, conociendo que el camino a su casa era muy desigual.

Granger, pensó derrotado, moviendo la cabeza. Bueno, no se disculparía por sus acciones previas, pero podía enmendárselo. Una cosa por otra, de alguna manera. Transfiguro una copa de vino en un suave cojín, y lo coloco entre su cabeza y el marco de la puerta.

Listo. Quizás así la culpa dejaría de carcomérselo.

El camino hacía la mansión Malfoy no era uno largo—al menos, no a la velocidad a la que viajaban. Pronto, la limusina se detuvo. Sacudida por el repentino movimiento, Hermione se despertó.

"¿Qué paso?" preguntó, sus ojos abriéndose de par en par, sus mejillas sonrosadas por su corta siesta.

"Hemos llegado," contesto el chico, esta vez con un tono menos indiferente. Parecía estar de mejor humor.

Hermione notó el cojín que se hallaba olvidado en el suelo de la limusina. Decidió no mencionarlo, y Draco le agradeció el gesto.

Se talló los ojos. "Ahora el juego en verdad ha comenzado," refunfuño cansadamente.

"Estoy de acuerdo contigo," se rió Draco.

"Yei," murmuró, mientras la puerta se abría mágicamente para ella. Dio un paso afuera de la limusina y examino sus alrededores. El jardín era majestuoso, con una fuente en el centro que emitía ligeros sonidos del agua que corría. En la distancia, podía ver el enorme prado, y eso la hizo sonreír.

Tal vez esto no seria tan malo—

Se dio la vuelta.

Oh, si iba a ser tan malo. La casa surgía imponente sobre ella, y se sintió exactamente igual que la primera vez que vio el castillo de Hogwarts desde los pequeños botes en su primer año. Estaba sin palabras. Quitaba el aire.

La casa era hermosa—blanca y brillante. Brillante. Tenía enormes ventanales que parecían tan altos como la casa. Muy altos.

"Granger."

Y tenebrosa. Si, la casa era definitivamente tenebrosa.

"Granger."

Y—

"¡GRANGER!"

"¡Voy!" gritó la chica, corriendo para alcanzar a Draco.

Rápidamente le agarro el paso, pero no podía evitar seguir observando su alrededor. La entrada era inmensa.

Draco se dio cuenta de su sorpresa. "¿Cuál era la palabra que utilizaste anoche? Ah sí, ¿extravagante no?"

Podía oír la broma en su voz, pero aun así se sonrojo. "¿Escuchaste eso? Disculpa."

"Oh no, lo es. Es en parte por lo que ya no vivo aquí."

Ahora, se hallaban casi en la puerta de entrada. La chica se volvió. "Bueno no es realmente… ¿qué son esos?"

Él vio hacia donde apuntaba. "Pavo reales albinos. Decoraciones compradas por mi madre."

"¿Decoraciones? ¿Pavo reales?" Él asintió. "¿Pavo reales vivos? ¿Cómo decoraciones?" El chico le lanzó una sonrisa tímida. "Ok, disculpa, pero si, es extravagante." Se sintió aliviada cuando lo escuchó reír. "Solo me preguntaba, ¿cuál es la otra razón por la que ya no vives aquí?"

Como si quisieran responderle, la puerta se abrió de repente. Una esbelta, e incuestionablemente bella mujer salió, con gracia, a su encuentro.

Parpadeo con sus azules ojos inspeccionando y rápidamente se lanzó hacia adelante, sus brazos abrazando a Draco. Sus rosados labios se transformaron en una sonrisa.

"¡Oh Draco, querido! ¡Ay mi bebé!"

Hermione se aguanto la risa.

Narcissa se soltó, colocando su rubio cabello detrás de sus hombros con una mano mientras con la otra pellizcaba la mejilla de Draco.

"Eso," le murmuró a Hermione, "es la razón del porque."

"Te vez mas delgado que la última vez que nos visitaste Draco," se quejó la mujer, sus rasgos formando una mueca de disgusto. "¿Has estado comiendo?" pregunto en un tono claramente reprobatorio. "Bebé, tienes que comer."

"He estado comiendo madre," replicó mientras se alejaba discretamente de su abrazo. "¿Está padre aquí?"

A la mención de Lucius Malfoy, los ojos de la mujer parecieron brillar. "¡Oh sí! ¡A tu padre le encantara verte! ¡Una idea espléndida!" aplaudió mientras daba un pequeño saltito, volviéndose de manera entusiasta. "¡Louuuu!"

Está, pensó Hermione, no puede ser Narcissa Malfoy. Claramente estoy alucinando.

Al mismo tiempo que el pensamiento de Hermione terminaba, un hombre apareció en la puerta, su mano alrededor de la cintura de Narcissa. A este, Hermione lo reconoció claramente. El rubio y lacio cabello largo. La mueca de disgusto en el rostro. El olor a… bueno… Malfoy…

"Si, hola hijo. Es bueno ver que no te has olvidado de tus padres," dijo éste, en el mismo tono frío. Aparentemente el hombre no había cambiado mucho. Se paso el cabello a la espalda.

Hermione bufo ante el gesto tan femenino. Esta claro que esto es lo que te ganas por tener el pelo más largo que el mío, pensó.

El sonido causo que Lucius se girara hacia ella. Levantó la vista a un muy familiar par de escrutadores ojos grises. De tal palo, tal astilla—o como el hijo había sido antes. "¿Y quien es está? Ah, te reconozco. Eres la niña Granger."

Hermione ladeo la cabeza. Las lecciones del día anterior resonaron en su cabeza.

Se dirigió a ambos adultos fríamente, negándose a demostrar lo incómoda que de verdad se sentía. Mantuvo su voz tranquila. "Lucius," asintió en dirección al hombre, "Narcissa."

Draco se mordió los labios para contener una sonrisa cuando vio las expresiones de asombro en los rostros de sus padres. Nunca, nadie se había dirigido a ellos de esa manera. Le siguió el juego. "Ah, padre, madre, esta es mi novia, Hermione Granger."

Intencionalmente el la codeo, demostrándolo, y ella toscamente ofreció su mano a Lucius y Narcissa. Ellos solamente se quedaron viendo.

"Oh," murmuró la chica. "Bien." Limpió su mano en los jeans, tratando fuertemente de no reírse. Desearía poder capturar este momento.

Narcissa fue la primera en recuperarse. Vacilante estrechó la mano de Hermione, a penas tocándola, y forzó una sonrisa. "Um… gusto en conocerte… Her—" tragó, "mione."

Hermione ignoró la vacilación sonriente. "Oh a ti también Narcissa. Es agradable al fin poder conocerte." Observó como Narcissa sonreía, estaba clarísimo que ella estaba feliz de oír que su hijo había hablado de ella. "¿Va tu esposo a estrechar mi mano? ¿O debo de retirarla?" preguntó Hermione. La sonrisa de Narcissa se desvaneció. Codeo a su renuente marido.

"Granger," reconoció al tiempo que estiraba su mano para estrecharla también.

"Finalmente," mofó Hermione. "¿Les importa si entró?" preguntó educadamente. Tomo a Draco de la mano, sonriéndole amorosamente. "¡Vamos Draco, dijiste que me mostrarías el lugar!"

Draco estuvo a punto de reírse ante su expresión. Hermione era una mejor actriz de lo que la gente creía. "Esta bien," se rió él. Se volvió para dirigirse a sus padres. "Estaremos abajo para la cena. ¿Les importaría si Hermione comparte mi habitación?" preguntó. Hermione no lo dejo esperar una respuesta, apresuradamente lo jaló al interior de la mansión.

"¡Adiós Lucius, Narcissa!" les dijo, dejando a dos padres totalmente escandalizados en la entrada de su propio hogar. Con todo y todo, esta era una memorable primera impresión.

"Bien jugado Granger," comentó Draco, liberándose de la mano de la chica en cuanto estuvieron fuera de la vista y oídos de sus padres. "Siempre supe que Potter no era el único con un poco de Slytherin en él."

"Yo creo que eso fue un cumplido."

Se encogió de hombros. "Tómalo como quieras." La guió escaleras arriba desde el vestíbulo principal, que era más parecido a un pequeño salón de baile.

"Eres horrible Draco, ¿lo sabías?" se rió ella mientras mentalmente hacia un mapa de la mansión. No le haría nada bien perderse en un lugar como este.

"Oh, lo sé." La guió por un pasillo, y por otro, y por otro—todos los que parecían iguales. Era un caso perdido en un lugar como este.

"¿Viste la expresión de mi padre?"

"¡Oh si! Parecía o que se iba a desmayar o que iba a hacer que yo me desmayara."

"Muy gracioso," dijo débilmente.

"Así que esos eran el Lucius y la Narcissa Malfoy, ¿no? No eran ni la mitad de malos de cómo los recordaba."

"Las cosas cambian."

"Si," miró a Draco, sonriendo. "Creo que lo hacen." El la ignoró, dando la vuelta en una esquina.

"Esta," se detuvo finalmente, "es mi habitación."

Espero a que dijera algo más. "Ok… ¿dónde esta la mía?" preguntó.

El chico se río, pensando que ella estaba bromeando. Su risa murió cuando cayó en la cuenta de que ella lo decía en serio.

Hermione sintió que dejaba de respirar. "Dios. Mío. Malfoy, no hablabas en serio hace rato. NO voy a dormir en la misma cama que tu, mucho menos en la misma habitación. ¡No, eso no estaba en el acuerdo!" dio un paso atrás, alejándose de él.

"Shh" siseó el chico. "Y si estaba en el acuerdo."

"¡No estaba!"

"En letras pequeñas."

"Algo muy Slytherin," replicó molestamente. "No importa. De ninguna manera voy a dormir contigo."

"Oh, que no se suban tus esperanzas Granger."

"¡NO QUISE DECIR ESO!" chilló ella. Su voz hizo eco.

"¡DEJA DE GRITAR!" respondió, igualmente alto.

La joven cruzó los brazos sobre su pecho de manera protectora. "¿Ahora quien esta gritando?"

Draco miro alrededor, asegurándose de que no había nadie más ahí. La atrajo hacia él. "Escucha, Granger, no hay otra manera. A mi tampoco me hace particularmente feliz, pero mis padres van a checar."

Colocó ambas manos en su pecho, y lo empujó rudamente. "No se supone que… es una vieja tradición que las parejas que no están casadas," los señalo a ambos, "no duermen juntos."

"Si," respondió lentamente, "por lo que nosotros vamos a dormir en la misma habitación."

"Pero… pero…" Hermione balbuceó.

"Vamos Granger, ten un poco de valentía Gryffindor. Digo, ya te enfrentaste a mis padres. Yo no muerdo."

"Eso no es lo que me preocupa," murmuró quedamente.

Él sonrió. "Y no voy a forzarte a nada," dijo. "Novia, ¿recuerdas?"

Ella no respondió pero Draco pudo ver que había admitido su derrota. Molesta, empujo la puerta y entró en la habitación. Ya ni se sorprendió con la decoración. "Estúpido Malfoy. Estúpida yo. Diablos," pisoteó enojada.

El joven dejo que siguiera con su pequeña rabieta, decidiendo que quizás no era el mejor momento para decirle que más venia en las letras pequeñas. Digamos quizás, algunos besos.

No pudo reprimir una mueca de horror.

Y así comenzamos. Notense algunos de los factores de UA.

Me gustaría decirles que estoy siguiendo el séptimo libro, pero en cuanto a la situación de Draco, entonces no. Es algo complicado por la manera en que Draco fue pintado, pero la batalla final si se llevo a cabo, los horrocruxes y todo. Solo… que cualquier cosa relacionada con la familia Malfoy (incluyendo el uso de la mansión Malfoy como cuartel general de Voldmort) no existió realmente.

Perdón. Lo intenté… pero… perdón.

nd so, we begin. Note some AU factors alright.

REVIEW. REVIEW. REVIEW

MIL GRACIAS A TOOOOODAS LAS QUE HAN DEJADO REVIEWS, no saben lo feliz que me hacen. Espero que sigan haciendoloooo porque es el mejor incentivo para que escriba jeje. Les mando un beso y disfruten el cap!! Lola.