MIL MIL MIL GRACIAS a TODAS las que dejaron reviews!!! De verdad!!! Estoy super mega feliz de que estén disfrutando la historia.

Les pido disculpas por el retraso… pero es que ya empecé la escuela y a penas tengo tiempo.

Pero aquí esta el siguiente, disfrútenlo! :)

De compras

El comedor de los Malfoy. Solo una familia como los Malfoy usaría su comedor para desayunar.

Hermione, dirigida por Draco, entro en la habitación. El colosal comedor.

Se pregunto brevemente si esto de verdad podía llamarse comedor. Si fuera por ella, simplemente diría que era una habitación muy muy grande con una mesa muy muy grande. Y en efecto, era eso literalmente. Una habitación enorme con una mesa en la que se podía sentar un ejército. La decoración de la habitación ya no la sorprendía, pues hacia rato que había llegado a la conclusión de que la mansión era una demostración viviente de las riquezas de los Malfoy. Pero demonios…

"¿Recuérdame, cuantas personas viven aquí?" le murmuró a Draco, inclinándose a propósito para que su boca estuviera solo a unos centímetros de su oreja. La chica había dejado su mano izquierda en la derecha del chico, y su otra mano se dirigió a su hombro para servirle como soporte.

Ella podía sentir los ojos de Lucius y Narcissa siguiendo todos sus movimientos.

Hoy era un día importante. Hermione y Draco no tenían duda de que sus padres dudaban de la relación, y tenían que probarles que era algo real.

Volteo su cara para ver a Hermione, ahora sus bocas estaban ligeramente separadas. "Tres," le susurró, su cálido aliento cosquilleando su piel ante la proximidad.

Forzó una sonrisa, pero Draco pudo sentir su mano apretándose entre la suya. "¿Qué estas haciendo?" siseó, sus alientos mezclándose.

Él se estremeció y se inclinó lentamente, sus ojos grises nunca dejaron los suyos.

Hermione no sabía que hacer.

Draco podía sentir el enojo en su fuerte apretón. Estaba casi impresionado de que ella estuviera asustada. Casi. Pero este no era el momento de pensar en eso.

Estaban a segundos de tocarse. En cualquier momento… pensó Draco.

Alguien se aclaró la garganta. Lucius Malfoy miro a su hijo con asco.

Draco se hecho para atrás, fingiendo sorpresa. Inmediatamente soltó la mano de Hermione. No obstante, ni se sonrojó ni tartamudeo, eso no era algo que él haría. "Padre," se dirigió a él fríamente, años de práctica ocultando su mentira, "no te vimos."

Estuvo contento al ver que Hermione realmente estaba impresionada. No estaba seguro de si estaba actuando o no, pero aun así, todo encajaba.

Le tomo solo un minuto darse cuenta. La chica abrió la boca en reconocimiento a la presencia de ambos adultos, pero al último momento, se volvió a Draco.

"Ups." Le sonrió.

Draco le devolvió la sonrisa, rezando para que pareciera una auténtica expresión de adoración.

Hermione apartó la vista de la enfermiza dulce sonrisa y tomo lugar en la cabecera de la mesa antes de que Lucius pudiese detenerla. Si había supuesto bien, el asiento que había tomado era de…

"Ese es mi lugar," la miró Lucius.

Hermione aparentó estar sorprendida. "Oh, disculpa," se cambio rápidamente mientras se sentaba en el lugar de junto.

"Y ese es mío," dijo Narcissa.

"¡Ups otra vez!"

Pronto, los cuatro habían tomado sus asientos apropiados. Hermione había aprendido que los asientos en realidad tenían nombres. Literalmente, era su lugar.

"Entonces Srita. Granger, cuéntenos sobre usted."

Ella asintió. "Hola," comenzó con un ligero saludo, "mi nombre es Hermione."

Draco suprimió una sonrisa. Ahora, solo estaba actuando como tonta. Levantó su silla y la acerco a la de la chica y coloco un brazo alrededor de ella, cuidando en a penas tocarla. Notó la expresión de desagrado en el rostro de su padre.

Hermione continuo, fingiendo no haber notado nada, cuando en realidad, estaba terriblemente incómoda. Él estaba demasiado cerca. Demasiado. "Soy… muggle."

Lucius trató de no estremecerse, y apretó los dientes en una sonrisa.

"Soy hija única."

"¡Oh, Draco lo es también!" exclamó Narcissa, tomando la única similitud.

"Mis padres son dentistas."

"¿Qué es eso?"

"Algo así como… sanadores, pero para dientes."

Lucius bufó. "¿Qué clase de trabajo tonto es ese? ¿Para que iban a necesitar sanadores los dientes?"

Hermione lo ignoró.

"¿En que trabajas?"

Hermione casi se río. "En absolutamente nada."

Sin embargo, Narcissa y Lucius no encontraron esto muy divertido.

Después de esto, la conversación se redujo a nada mientras el desayuno aparecía. Durante este tiempo, Hermione y Draco se susurraron tonterías al oído, riéndose un poco en el caso de Hermione. Había un silencio inquietante en la gran sala.

"¿Draco, qué le pasó a tu dedo?" preguntó Narcissa, la preocupación latente en su voz. Se deslizo para ponerse de pie junto a su hijo, poniéndose el cabello detrás de la oreja, al tiempo que tomaba su mano izquierda. "¿No estaba antes así, verdad?"

"No madre," contestó Draco. Se exprimió el cerebro.

"¿Entonces cuándo paso?"

Draco se congelo.

Hermione lo sintió. "Anoche," respondió quedamente.

Lucius hablo. "¿Anoche? ¿Qué paso anoche?"

Draco repentinamente sonrió, recordando las conversaciones tenidas con su mejor amigo, Blaise Zabini, el último año de escuela. "Oh, de verdad no creo que quieras saber que paso anoche, padre."

Hermione estaba roja como tomate, más por enojo que por otra cosa. Tal vez un poco de pena por el significado implícito de lo dicho por Draco.

La respuesta del chico dejo atónitos a sus padres. Era como si no esperaban que ellos estuvieran teniendo una relación íntima, algo que no tenían por supuesto.

"Bueno, en la cama…" comenzó Draco, ignorando las miradas de enojo de Hermione.

"¡Suficiente!" bramó Lucius. "Suficiente."

Paso un rato antes de que una tercera voz se escuchara.

"Absolutamente horrendo," murmuró Narcissa, mientras pinchaba con el tenedor un pequeño pedazo de salchicha y se lo metía en la boca. Masticó lentamente, antes de tragar. "Atroz," repitió.

Draco sabía que las palabras eran para que él las escuchara, y tuvo que controlarse para suprimir una sonrisa.

"¿Qué es tan atroz?" preguntó Hermione a la mujer. "¿Mi origen?"

"No lo es tanto. Los tiempos han cambiado. Muggles, sangres pura, ya no es tan importante ahora."

Hermione trató de buscar otras razones. "¿Entonces, mis padres?"

"Oh no, no podría juzgar su profesión cuando no entiendo que es lo que hacen."

"Entonces, mi falta de profesión."

"¡Oh, silencio niña! Es un hecho muy conocido que ayudaste a Harry Potter en la derrota de Quien-tú-sabes, y que eres una de las brujas más brillantes que ha pisado Hogwarts, después de mi Draco, claro. Realmente dudo que no puedas conseguir un trabajo si realmente quisieras."

Hermione frunció el ceño. Si no era su origen, sus padres, ni la falta de empleo, entonces…

"¿Entonces, qué es tan horrendo y atroz?"

Narcissa agitó su cabeza como si fuera obvio. "¡Mírate a ti misma!"

"¿A mi?"

"¿Qué traes puesto? Es absolutamente vergonzoso. Y mira tu cara."

Hermione se toco la cara. "¿Mi cara?"

"¡Está limpia!"

"¿Limpia?" miró a su alrededor. "¿Es eso malo?"

Draco se veía igualmente confundido. "¡Es horrendo! ¡Ningún maquillaje! ¡Como puedes salir así!"

Hermione tartamudeo. "Mmm, realmente no me gusta el maquillaje."

Narcissa dio un grito ahogado al tiempo que se abanicaba con la mano. "Draco, esto simplemente no podrá ser."

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Así fue como un simple desayuno, se convirtió en esto. En esta tortura cruel.

Hermione abrió la puerta y salió, preparándose para otro chillido. Su anticipación no fue en vano.

"¡Fabuloso!"

Draco, quien se encontraba sentado en un rincón, finalmente hablo. "Oh, no puedes estar hablando en serio. Se ve como un maldito—"

"Si continuas Draco Malfoy, te lanzare un hechizo personalmente…" dejo de hablar cuando él levantó sus manos a su boca e hizo como si la cerrara con un cierre.

El chico se sentó de nuevo y abrió su libro.

Narcissa camino hacia la novia de su hijo y la examinó de arriba abajo. "Sí, creo que nos llevaremos este también."

"¡Oh no!" exclamó Hermione. "Este es horrendo."

En realidad, no estaba tan mal como horrendo. ¿La razón? Una palabra. Olanes.

No lo está!" se defendió Narcissa. Hermione había aprendido, hacía como tres horas cuando recién comenzaba la tortura, que la mejor manera de molestar a Narcissa era insultar su sentido del gusto. Y honestamente, eso no era algo difícil para Hermione.

"Pero Narcissa, ¡es una falda!"

"¡Las damas usan faldas!"

"Las damas deberían usar lo que quisieran," dijo Hermione.

"¡Absolutamente no!"

"Bien, entonces no soy una dama," dijo Hermione, regresando al probador para quitarse la pomposa falda. Al menos no era rosa. Había estado discutiendo con Narcissa todo el tiempo, y la mayor parte del mismo, había ganado las discusiones. No era testaruda como el diablo por nada.

"¡No me la voy a llevar Narcissa!" gritó desde la puerta mientras lanzaba la falda por arriba.

Se peleo con los pants al ponérselos, mientras salía del probador. "¿Ya terminamos?"

"La llevamos."

"No la llevaremos."

"¡Si!"

"¡Que no!"

"Solo date por vencida Hermione," se rió Malfoy. Hermione lo miró enfurecida al tiempo que Narcissa sonreía. "No vas a ganar."

Narcissa no espero un segundo más, mientras se dirigía a la caja. Draco y Hermione la siguieron.

"¡No puedo creer que me dijeras eso! Sabes que pude haber ganado," lo acuso Hermione.

"Lo sé, pero ya me quiero ir a casa. Así que solo deja que la compre."

"No puedo creer que fui utilizada como muñeca por una madre que nunca tuvo una hija," suspiró una exasperada Hermione. "Todo es tu culpa por ser hombre."

Por el rabillo del ojo, vio a Narcissa observándola. Se escondió detrás de Draco.

El chico se rió. "Creí que todas las mujeres amaban ir de compras."

"¿De casualidad VISTE lo que hizo que me probara? Me veía como un pavo real en un de ellos."

"Oh, peor algunas veces. Una tetera en uno. Tu trasero se veía enorme."

Hermione lo golpeó a modo de broma, y él le acomodo el cabello detrás de la oreja, acariciándolo en un ángulo en que Narcissa pudiera verlo. "Debería tener 100 galeones extra por esto," murmuró en broma.

Draco se puso una mano en el pecho, ofendido. "¿Te compro ropa y tengo que pagarte para que la conserves?"

Hermione se rió. "Esa es la idea."

"Honestamente no fue tan malo. Deberías de haber visto con lo que mi madre y mi última novia regresaron. Claro, que ella estaba más dispuesta. Yo me hubiera dado por vencido desde hace mucho si fuera mi madre."

"Shh," siseó Hermione. Suspiró, decidiendo que quizás debía darle un respiro a Narcissa, como sugería Draco. "Gracias Narcissa. Por toda la ropa. Aunque no prometo que me la pondré toda."

Narcissa pareció entender que era lo más que podía esperar, ya que asintió.

"Entonces a la siguiente parada."

"¡Creía que habías dicho que esta era la última tienda!" exploto repentinamente Hermione, su paciencia esfumándose.

"Ella dijo," rió Draco, "que esta era la última tienda de ropa."

Hermione se cruzó de brazos. "¿No se supone que ustedes los hombres deben odiar ir de compras? ¿No se supone que deberían forzar a las mujeres a regresar y dejar de comprar cosas? No me estas ayudando," le insinúo desesperada.

Quizás esta era su venganza. Al menos eso pensó ella, porque él simplemente dijo, "no esté hombre."

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"Me veo como un payaso."

"Parece que tengo un moretón en el ojo."

"Ahora parece que tengo ojeras."

"Pareciera que acabo de beber sangre."

"Me veo muerta. Estoy… blanca."

"Parezco un monstruo."

Draco se inclinó y susurró en la oreja de Hermione. "Eres un monstruo querida."

Ella entornó los ojos. "No tanto como tú," le sonrió, antes de volverse a Narcissa. "Ya había probado todos estos cuando tenía 16, y me canse cuando tenía 16 y medio, Narcissa. El maquillaje, simplemente, no va conmigo."

"¡No, no, no! Debe haber algo. Ve a lavarte la cara y vuelves."

Hermione obedientemente se dirigió al lavabo. "No te sorprendas si me secuestran," le siseó a Draco cuando paso junto a él.

Cuando regresó, su cara cosquilleaba. Era, probablemente, la décima vez que se la lavaba en la última hora. "¿Ya casi terminamos?" se quejó.

Narcissa la ignoró, volviéndose a la artista. "Pruebe algo mas natural." Hizo una pausa. "Mucho más natural."

Hermione cerró los ojos otra vez, sintiéndose un lienzo en el cual pintaban.

"No entiendo por que las mujeres pasan tanto tiempo pintando sus caras," murmuró, lo suficientemente alto para que Narcissa lo oyera. Espero estar causando una gran vergüenza a la mujer. No le importaba mucho lo que pudieran pensar de ella. De todas formas nunca volvería a una tienda tan cara en su vida.

"Es tan inútil y desagradable—"

"¡Listo!" interrumpió la maquillista, que vio a Hermione con disgusto. Hermione le regresó el gesto. Parecía que la cara de la chica se iba a caer por tanta crema y polvo.

Hermione se vio en el espejo. Tenia que admitir que no estaba tan mal. No payasos. No moretones. No sangre. No ojeras. Viva. No monstruo. Esa era una Buena señal.

Cedió.

"Ok, el delineador y el brillo de labios. Es lo mas que nos llevaremos," ofertó.

Narcissa asintió entusiasmada. "El rubor también, y entonces tenemos un trato."

La mujer pedía demasiado, pero Hermione estaba harta. "Trato."

Se estrecharon las manos. Quizás Narcissa no era tan mala después de todo.

¿Qué les pareció? En realidad nunca planea la parte del shopping. Pero al final, solo se dio, y pues pensé… ¿porque no?

Bien, pues, el carácter de Narcissa se esta volviendo menos antagonista. Y verán que pasara con ella en el siguiente capítulo. En mi opinión es algo interesante. Lucius hace más aparición en el siguiente cap.

Nuevamente gracias por los reviews, se que los capítulos son algo cortos, pero hago lo mejor que puedo. Entiendo si no hay mucho que comentar, pero me gustaría saber que piensan.

REVIEW

Les pido disculpas por mi retraso pero con la escuela ya me cuesta mas trabajo actualizar. Aunque tratare el fin de semana que sea mejor. Muchas gracias por la respuesta al fic!!! De verdad me da mucho mucho gusto!! Gracias!!! Todos sus reviews me alientan a ponerme las pilas a pesar del poco tiempo que tengo jeje disfruten este cap!! Besos! Lola