Amanecía en pueblo Melba los pidgey salían a cantar y revoloteaban por todos lados, los rayos del sol entraban por la ventana de mi habitacion y me levanté al sentir el timbre de casa.
-Ya voy! Ya voy!- grité al escuchar el insistente ring ring, bajé las escaleras corriendo y con movimientos acrobáticos llegue rápidamente hasta la puerta y la abrí
-Buenos días joven, aquí está lo que me encargó- me dijo el extraño visitante mientras sacaba algo del bolsillo
-Al fin! Lo estuve esperando ayer todo el día! Cuanto sería?- le pregunte contento al ver quien era
-Unos $ 1000 nomas-
-1000! Pues bueno, aquí tiene- le entrege el dinero y a cambio recibí una pokeball
-Un placer hacer negocios contigo- el hombre alegremente estiro la mano para que la estrechara pero luego se puso serio y me miro fijo - Marco, de esto ni una palabra a nadie, me entendiste? –
-Descuide Sr Magaldi puede confiar en mí- le conteste rápidamente
-Bien niño, cuídate y no te metas en líos, estaremos en contacto-
-Ok, nos vemos otro día Sr, mándele saludos a su familia-
El sr Magaldi era mi vecino, el compra y vende pokemon, pero su familia no lo sabe.
Le cerré la puerta e inmediatamente liberé al pokemon que se encontraba en la esfera rojiblanca, era un pequeño Riolu. Yo soy un tanto frio y solitario, por lo que simplemente me limité a acariciar al pequeño pokemon y le dijé una pocas palabras.
Al día siguiente yo y mi pokemon ya nos llevabamos muy bien, llevé a Riolu a dar una vuelta por el pueblo y le enseñé algunos edificios emblemáticos del lugar. Al llegar a una vieja e imponente escuela que se encontraba en medio de la ciudad (en donde yo estudie) me detuve, pues me había encontrado con un amigo, Riolu simplemente me miraba.
-Marco que haces amigo?- me saludo, el era un chico más alto que yo y siempre llevaba unas peculiares gafas de marco color rojo
-Hola Felix, le mostraba la ciudad a mi Riolu y de paso me despedía, no creo que vuelva en mucho tiempo aquí- ya era tiempo de que cambie de aires
-Así que es cierto que te vas de viaje… vas a atrapar muchos pokemon y retar a los lideres no?-
-Noo, eso no es para mí, voy a viajar a Ciudad Lorna, lo mío es la música y voy a ser músico callejero para conseguir algo de dinero-
-Como tenías a Riolu pensé que estabas por inscribirte en la Liga como yo-
-Riolu me va a acompañar además los tiempos son difíciles y uno no puede andar afuera sin un pokemon, lo voy a entrenar para protegerme-
-Bueno a lo mejor nos vemos en Ciudad Lorna algún día, me tengo que ir, voy a preparar todo para partir mañana, tu cuando te vas?-
-Yo ya estoy listo, me voy en 2 horas con Riolu así que también me voy, espero que consigas llegar a la Liga, nos vemos amigo- nos estrechamos la mano y cada quien se fue a su respectivo hogar.
Ya en mi casa limpíe un poco, tomé un merienda rápida y me dispuse a echar un ojo por última vez al dormitorio que se encontraba a la par del mio, todo el lugar estaba lleno de polvo ya que no entraba mucho a ese sitio, me acerque a la cómoda que se encontraba a la izquierda, allí había un porta retrato con una foto familiar, la seque de ahí, la doblé y la guardé en mi bolsillo. Minutos después cerré todo con llave y salí con tan solo una mochila y mi más preciada pertenencia, mi guitarra.
A paso firme me dirigí hacia la salida de la ciudad con mi único pokemon, Riolu, a mi lado. Hoy empieza una nueva etapa de mi vida.
