Deambule varias horas por la ruta, en el camino me encontré con entrenadores que querían luchar contra mi Riolu, recuerdo que uno me dijo que lo había mirado a los ojos y por eso debía luchar contra él sí o sí, vaya locura no?. Después no me quedo de otra que adentrarme en el Bosque Arbaro, pues estaba justo delante de Ciudad Rakau, simplemente seguí el único camino que había, debo haber caminado unos 40 minutos y cansadísimo vi que a unos cuantos metro se encontraba la salida ya estaba a un paso de llegar a la ciudad, pero algo me detuvo, un grito desgarrador, alguien estaba pidiendo ayuda, corrí hacia donde venia el ruido y vi como tres tipos amenazaban a una chica, me escondí con Riolu atrás de un árbol, él me miraba como pidiéndome intervenir, pero yo le hice una seña de que se quede quieto, nos quedamos allí durante unos segundos, no podía reaccionar, a ella ya le habían quitado sus pokemon y algo de dinero, mi pokemon me miro nuevamente pidiéndome que intercedamos, pero no pude, estaba petrificado y pense o Riolu está loco o yo soy un cobarde, entonces él me ingnoro e hizo 3 pasos hacia adelante, yo lo seguí, ya estábamos a la vista de los malhechores así que no quedaba de otra que luchar, fue entonces que apareció un joven de unos 20 años y los ladrones se fueron corriendo con todo lo que habían robado, luego la ayudo a pararse y con Riolu nos escondimos de nuevo y escuchamos la conversación
-Te encuentras bien?- le pregunto el tipo
-Si solo se llevaron mis pokemon y todo mi dinero- dijo sollozando la chica
-Tranquila, por lo menos no te hicieron daño, ven vamos que te acompaño hasta la ciudad así haces la denuncia a la policía-
-Está bien, gracias-
-A por cierto, mi nombre es...- en ese momento deje de escuchar y me fui de alli, ya todo había pasado.
A penas llegue a Ciudad Rakau fui a un bar y me pedí un sándwich, estaba pensativo por momentos me acordaba de que había sido un cobarde y me preguntaba qué hubiera pasado si hubiera hecho algo, gire mi cabeza hacia la derecha donde estaba Riolu, quien no parecía enojado conmigo pero si decepcionado.
Con la panza llena fui a la plaza de la Ciudad y desenfunde mi guitarra, me senté en un banquito, llevaba un sombrero que me lo quite y le entregue a Riolu para que lo pase entre la gente cuando termine mi actuación, me puse a tocar la canción que mejor me salía, no abundaban los músicos callejeros por allí es por eso que mucha gente se acerco a verme, me sorprendí al ver la cantidad de pokemon que tienen las personas, había un entrenador que llevaba consigo un Abra, un Pikachu y un Aimpom y en el bolsillo tenía otras 3 pokeball, sinceramente yo nunca me imaginaba con más de 1 pokemon y menos con 6. Al terminar recibí muchos aplausos, la gente se fue poco a poco y Riolu vino corriendo hacia mí con el sombrero lleno de dinero. Era inexplicable la felicidad que tenía, era mi sueño ganarme la vida asi, pero fue entonces cuando vi que 2 banquitos más allá estaba una chica llorando, era la del bosque, sin pensarlo y con algo de culpa por no haberla ayudado, me senté a la par de ella y le toque una canción alegre.
-Y… te gusto la canción?- le pregunté mirándola a los ojos
-Si es muy linda, gracias- me dijo secándose las lágrimas y esbozando una sonrisa
-Al menos te saque una sonrisa, mi nombre es Marco, tu cómo te llamas?- le hable con una seguridad como nunca antes le había hecho con una chica
-Yo me llamo…- fue interrumpida por una persona
-Ey, ya hice la denuncia por ti, ahora solo queda esperar- era el hombre que la había ayudado en el bosque.
-Bueno un gusto haberte cambiado un poco la cara, toma úsalos- le deje un paquete de pañuelos pues aun seguía llorando, me levante y me fui.
Me hubiera gustado verle la cara cuando descubra que dentro del paquete además de los pañuelos, le había puesto la mitad del dinero que había ganado esa tarde, fue lo mínimo que pude hacer por haber sido un cobarde.
