-Graveler acaba con este niño impertinente- libero una gigantesca bola de piedra que se acercaba a mi

-Riolu palmeo- ordene atacar primero para intentar sorprenderlo, el ataque dio en el blanco, pero no causo mucho daño, el rival era muy duro

-Lanzarocas- un poderoso ataque alejo a todos los que estaban ahí cerca, excepto a los compañeros del hombre, que parecía que lo seguían a todos lados y eran igual de basuras que él

-Esquiva y haz ataque rápido- Riolu se movió a gran velocidad acercándose al pokemon roca

-Desenrollar ahora- el rival arremetió contra mi pequeño pokemon sucesivamente, pues cada vez que terminaba de girar Graveler lo hacía con más potencia y velocidad

-¡No Riolu, resiste!- para mí la pelea había terminado, si lo dejaba más tiempo en la batalla podría resultar muy herido, pero para mi sorpresa se volvió a levantar, él quería ganar como sea

-Puedes seguir amigo?- le pregunte, ni siquiera me contesto, fue directamente hacia Graveler y utilizo un movimiento sin que yo se lo diga, me esperaba lo peor pero el resultado fue sorprendente, simplemente el rival cayo por el duro golpe que le dio

-Mierda, como pude olvidar que ese pokemon puede hacer inversión, vuelve graveler…- ahora entendía todo, ese ataque consiste en atacar más fuerte conforme menos energía tenga el pokemon.

-Bien hecho compañero- lo felicite en instantáneamente mire a los allí presentes-Ahora váyanse y no la molesten más-

-¿Escucharon chicos? Quiere más pelea, saquen sus pokemon- el viejo dio la orden y todos procedieron a invocar a sus criaturas, un alakazam, un gengar y muchos pokemon poderosos aparecieron en la escena. –Ataquen todos- tuve que guardar a mi pokemon, esos eran ya de otro nivel, además de que ganaban por mayoría.

-Eso es injusto, ya te gane, no llames a tus amiguitos- no podía callarme, esto iba de mal en peor.

Vi como dos pokemon de contextura humanoide, se acercaban a mí, claro está que el fuerte de uno era sus piernas y del otro sus brazos, no iba a exponer a mis pokemon a que lucharan, me pare delante de todos y recibí los golpes yo mismo, otra estupidez y ya iban varias, no sabía ni porque hacia esto.

-Basta, no le hagas más daño, no se volverá a meter contigo, vamos a casa- escuche decir a la muchacha de la barra al viejo

Se fueron y quede tirado en el piso un rato, no podía pensar en nada, creí que todo era un sueño pero sentía mucho dolor en todo el cuerpo por lo que deduje que había pasado en realidad.

-Sí que eres valiente, te metiste con el mafioso más grande del pueblo- me explico un hombre y me ayudo a levantarme – Si sabes lo que te conviene no vuelvas a hacer eso nunca – me aconsejo y no pude responderle pues me habían dado un par de golpes en la cara y la boca

Me llevo hasta afuera, y nos detuvimos – Puedes seguir solo?- hice un gesto con la cabeza indicando que si y me soltó. Lo último que recuerdo esa noche fue que apenas pude llegar a la casa de Leo, y me acosté en el sillón del living, que estaba más cerca de la habitación.

Me desperté al mediodía, había dormido vestido así que no me cambie, fui al baño y me higienice, tenía la cara hecha un desastre, me dirigí a la cocina y estaban todos allí.

-¿Te busque toda la noche, donde estuviste?- Rita me regaño sin percatarse de mi estado, hasta que me miro con atención –¿Quien te hizo esto?- me toco el lastimado con sus fríos dedos.

-¿Qué te paso?- preguntó Tobías viéndome maltrecho

Los otros dos miraban sorprendidos, prefirieron no decir nada

-Una larga historia- les dije y me fui no sin antes tomar la guitarra

Me fui al centro, cerca de donde estábamos anoche, hice la rutina de siempre, desenfundar, darle mi sombrero a Riolu… Toque con mucho sentimiento descargándome, al terminar la última persona en dejarme algo de dinero fue una chica, le quise agradecer pero salió caminando a gran velocidad

-Ey espera, no te di las gracias- le dije alcanzándola y me sorprendí al ver que era la moza del bar

-Mira como te dejo- me toco la cara mientras lloraba, -Perdón, no tendrías que haberte metido-

-Ese tipo abusa de ti, lo hubiese hecho cualquiera que estuviera en mi lugar- le conteste con rabia

-Edgard no solo es el dueño del bar, es mi amo, mi padre me vendió a él cuando tenía 6 años, no tenía para comer así que tuvo que hacerlo- me explico apenada

-No le perteneces a nadie, eres libre, los esclavos ya no existen- estaba muy furioso no podía creer lo que me decía

-Te equivocas yo le pertenezco, quien sabe lo que me haría si no le hago caso-

-Escápate -

-Donde quieres que me vaya, no tengo plata ni pokemon y no me puedo cuidar sola-

-Escápate y ven conmigo- que cursilería acababa de decir, ni siquiera yo sabía lo que quería

-Estás loco, él no descansaría hasta encontrarme, además si se enterara de que me fui contigo te mata- estuve a punto de decir otra estupidez, pero me arrepentí – Me tengo que ir a preparar la comida, siento lo que paso, espero me comprendas- me tomo de las manos y me dije unas últimas palabras -Por tu propio bien y el mío te pido que no me busques y que hagas como que nunca me conociste- me soltó y se fue corriendo

Ni siquiera le había preguntado su nombre, me di media vuelta y busque mis cosas, algo había resultado bien de todo esto pues me decidí a mejorar mis habilidades como entrenador porque algún día iba a volver y destruir toda la mafia de Edgard