Ok, así que nuestro niño Ronnie esta afuera. Emocionante. Mas travesuras Malfoy vienen (les aseguró que no se me ha olvidado la parte en la que Narcissa mostro interés en la P.E.D.D.O. — vendrá con el tiempo). Les tengo una sorpresa Weasley.

Aquí vamos.

Gracias por leer! Las quiero!

Anticipación para la perfección

El tiempo vuela. Una expresión gastada al punto de los extremos, sin embargo, al mismo tiempo, es utilizada de sobremanera con razón. ¿Por qué?

Por que es verdad.

El tiempo es algo divertido. Y como Einstein explico una vez, el tiempo vuela cuando lo disfrutas, y se vuelve lento cuando no lo haces. Era ley. Era ciencia.

Hacia ya una semana de la visita de Harry, y un día antes del cumpleaños de Draco. No lo había visto venir. Bueno, esta bien, si lo había visto. ¡Pero no sabía que pasaría tan rápido! Lo había estado planeando por pedazos desde hacia una semana, pero quien podía culparla. ¡Era una persona organizada por naturaleza! Lo único que se podía decir de esta persona organizada era que desafortunadamente había estado tan concentrada en planear la velada perfecta que había olvidado el regalo perfecto.

Hermione suspiro, al tiempo que era empujada y aventada hacia adelante y hacia atrás en medio de las ajetreadas calles del Callejón Diagon.

"¡¿Blaise?!" miro a su alrededor frenéticamente, dándose cuenta de que había perdido de vista al moreno.

Se detuvo, buscándolo a su alrededor.

Finalmente, lo vio.

La tienda.

La tienda sagrada.

La tienda de Quidditch. Nunca fallaba.

Hermione puso las manos en jarras y molesta, marcho hacía la tienda que, para su disgusto, conocía de memoriamás que nada por Harry y Ron.

"¡Blaise Zabini!"

El chico miro la entrada, al escuchar su nombre. Sus facciones se transformaron en una expresión de miedo. "Granger."

"¿Qué crees que estás haciendo?" se abrió paso a zancadas, apuntando al escaparate de revistas en frente de él, y más específicamente, a la que estaba en sus manos.

Blaise miro a su alrededor pero no encontró ninguna mirada comprensiva. Quizás fuera por que escenas como esta ocurrían a menudo en esta tienda. Era algo normal, y nadie prestaba mucha atención.

"¡Tenemos muchos lugares a los que ir! ¡Cosas que hacer!"

"De todos modos, ¿por qué estás tan entusiasmada?"

Eso puso fin al despotrique de Hermione. Ella considero la pregunta. ¿Por qué se estaba preocupando tanto?

Honestamente, no tenía ni idea.

Todo lo que sabía era que la noche de mañana tenía que ser perfecta.

"Es porque él ha sido gentil conmigo últimamente," explicó, en parte tratando de convencerse a si misma. De cualquier forma, esa era la verdad.

Noventa más bien ochenta porciento del tiempo de la semana pasada, Draco se había portado muy agradable con ella. Salvo por una que otra broma o algún comentario rudo que ella le devolvía con la misma intensidad.

"¿Y?" le pregunto él, tratando discretamente de colocar de nuevo la revista en su lugar. Desafortunadamente para él, Hermione era todo menos estúpida.

Puso la mano en su brazo, deteniéndolo. "Y es agradable regresar el favor. ¿Qué estás haciendo?"

"Um…" trato de pensar desesperadamente, "¿buscando un regalo?" preguntó vacilante.

La chica volteo sus manos, revelando la revista Playwizard.

Él se veía avergonzado y ella no pudo más que gruñir alto.

"¡ZABINI! ¡Me das asco!" chilló Hermione, soltándolo.

El joven deslizo la revista de vuelta al aparador, cambiando rápidamente de tema al tiempo que la conducía al fondo de la tienda. "Yo creo que lo que estas haciendo por él es ya regalo suficiente G-Hermione. Espera… ¿qué es lo que has planeado?"

"Sólo una cena, y una noche en el parque de diversiones. A él realmente le gusto la última vez." Ella sonrió al recordarlouna irreal sonrisa de gozo.

Blaise se preguntó, no muy seguro de porque no le hacia feliz. "¿Cómo una cita?" le preguntó, tratando de mantener un tono calmado.

Hermione se sonrojó. "¡No!" protestó.

Blaise frunció el ceño. "Pero esto no es para molestar a Narcissa y a Lucius."

"Bueno, no," respondió ella, encogiéndose de hombros. Se aparto de la mirada penetrante de Blaise, de pronto sintiéndose incomoda ante su escrutinio. Miro los estantes en donde se encontraban alineadas varias escobas. Toco una. "Es solo una cena de cumpleaños," le aseguró.

"¿Si quiera consideraste que él quisiera pasar su cumpleaños con su novia?" le pregunto quedamente, odiaba sentir que parecía querer arruinar lo que a ella claramente la tenía emocionada.

"Claro," dijo Hermione al tiempo que la palabra novia vibraba en sus oídos, "pero él dijo que ahorita era muy arriesgado salir con Stephanie y que por consiguiente estaría libre esa noche."

"¿Realmente te has anticipado a todo esto, eh?"

Él se dio cuenta de que ya no respondía a sus preguntas.

"Crees que le guste esta escoba," le pregunto, desviando el tema. "Aunque no se mucho de escobas. Él aún juega quidditch"

"Tiene escobas suficientes," le respondió Blaise, permitiendo el cambio de tema.

"Eso es cierto," dijo Hermione. "Ahora que lo dices, él tiene casi todo lo que tiene que ver con quidditch."

Los dos rieron. "¿Entonces qué estamos haciendo aquí?" preguntó el chico. Y con eso, los dos se dirigieron a la salida, asintiéndole al vendedor.

Caminaron de nuevo entre las tupidas calles. Algunas veces en silencio. Otras no.

"¿Chocolates?" preguntó Blaise, sus ojos en la tienda detrás de ellos.

"No le gustan los chocolates."

"Ah…" respondió el chico sorprendido. Él no sabía eso.

"¿Ropa?" sugirió Hermione.

"Es cambiante y quisquilloso. Además, ya tiene suficiente ropa como para vestir a todos los niños en África. Su guardarropa es más grande que el mío."

"Una tarea difícil en verdad," bromeó Hermione, fingiendo seriedad.

Blaise le dio un suave golpe con el codo, y siguieron caminando.

Después de un rato, Hermione bajo el ritmo. Blaise examino su alrededor para ver que tienda había llamado su atención.

"Oh no," murmuro.

"Oh sí," sonrió Hermione, mientras subía las escaleras de la tienda.

"¡No pienso entrar en territorio de comadrejas!" exclamó Blaise.

"No te morderán," se rió la chica, encogiéndose para dejar a la gente salir.

"Me… comadrejarean."

"¿Comadrejarean?"

"Esparcir sus gérmenes de comadreja en mí," aclaró el chico, "sin ofender," añadió a toda prisa.

Ella puso los ojos en blanco, la puerta se abrió automáticamente para que entraran. "Vamos gallina."

"Eso es aún peor que hurón," murmuro Blaise, gruñendo pero siguiendo sus pasos.

Él entro en la tienda como si fuese un campo minado, cuidadosa y cautelosamente.

"¡Sortilegios Weasley!" canto una voz fuerte al tiempo que entraban en la tienda.

Decir que Blaise estaba espantado era quedarse corto.

"¡Hermione!"

"¡George!" chilló la chica. "Espera, ¿es George verdad?"

"¡Hermione!" repitió.

"Sólo bromeaba," se rió ella, "¡se que eres tú!"

"¡Hermione!" esta vez vino de otra persona.

"¡Fred!"

"¡Hermione!" la joven se giró, oyendo su nombre salir de la boca de Blaise.

"¿Sí?"

"No sé, ustedes chicos están gritando nombres. Pensé que debía unirme." Se encogió de hombros y siguió mirándolos de una manera extraña. "Esperen, ¿por qué no dijeron Blaise?"

"Porque," dijo Hermione exasperada, "es un saludo. ¡Y yo he estado todo el día contigo!"

"¡¿Y entonces por qué no lo dijiste cuando nos encontramos está mañana?!"

Ella suspiro.

"No es ese"

"—el chico Zabini?" termino George por Fred.

"Sí."

Fred volvió su atención al moreno. "Por cierto," dijo, "sin rencores…" miro a Hermione. Ella artículo Blaise. "…Blaise."

"¿Sin rencores?" repitió, confundido.

George señalo las orejas extendibles, que cruzaban hasta la parte de afuera de la tienda.

Después, chocaron cinco, mientras Blaise se cruzaba de brazos, ofendido.

"Y bien Hermione, ¿qué te trae por aquí?"

"¿No puedo visitar a mis dos bromistas favoritos?" preguntó inocentemente la joven.

"Sólo conoces dos bromistas," le contesto Fred aburrido. "Todos los otros bromistas estaban demasiado asustados de ti."

"¿Así que ustedes se consideran los valientes, no?"

"¡Los más valientes!" respondió George inflando el pecho.

Hermione rió.

"¿Entonces?"

"¿Ustedes chicos venden disfraces? Unos que preferiblemente no causen comezón, ronchas o algún otro tipo de… cosa?"

"¿Estás segura? Tenemos un gran disfraz de gallina que cause varicela."

"Irónico," dijo Hermione tontamente. Se imagino a Draco, y trato de no reír. "Si, estoy segura."

"Pasillo siete entonces. ¿Necesitas que te lo mostremos?"

"No, lo tengo." Asintió para darle gracias a los gemelos, antes de tomar a Blaise y arrastrarlo consigo.

Al tiempo que llegaban al lugar indicado, Hermione se quedo boquiabierta.

Oh sí, tenían disfraces de diablo. Pero la mayor parte de ellos consistían en… bueno… nada. Literalmente. Era más bien un pedazo de telarevelador y… bueno… revelador.

Blaise siguió su mirada.

"¿Ese es tu regalo para él? No estás planeando… tu sabes…"

"¡Claro que no!" chillo. "Se supone que sea para él."

"Bueno Hermione… no creo que el se incline para ese lado."

"Cállate." Hermione escaneo la hilera de ropa, tratando de no tocar los escandalosos atuendos. Durante el proceso, Blaise la escucho murmurar, y pudo captar algunas palabras como: ridículos, Molly y problemas.

Escogió una diadema con cuernos. Realmente porque era la única cosa remotamente apropiada. Lastima porque, Draco se vería muy bien en uno de esos.

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"Comprar regalos es realmente difícil," se quejó Hermione, al tiempo que ella y Blaise se sentaban en una acogedora cafetería del Callejón.

Tomo un trago de su bebida, inclinándose para sobar sus adoloridos pies. Había sido un día de compras muy largo, una de sus actividades menos predilectas, y tenía muy pocos regalos. Una diadema y un portarretratospara la foto que había comprado en el parque de diversiones.

"No sería tan difícil si me hubieras escuchado y le hubieras comprado la revista."

Ella lo miro indignada.

"¡Estoy bromeando! Pero ya en serio, nunca había sido tan difícil."

"¡Pero quiero el regalo perfecto!"

"¿Cuál es el regalo perfecto?" suspiro el chico.

"No lo…" sus palabras murieron cuando algo cruzando la calle llamo su atención. "Eso."

Él se volvió. "Finalmente."

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Mas tarde esa noche, mientras Draco tomaba un baño, una lechuza se poso en la ventana de su habitación. Nunca antes había visto esa lechuza. Hermione se puso de pie, decidiendo que Draco no necesitaba ser consultado, abrió la ventana.

La lechuza salto al interior majestuosamente.

Y así era como realmente se veía. Majestuosa. E inmediatamente, su corazón dejo de latir.

Esa lechuza venía de Erudstrass. De eso no había ninguna duda.

Dejo un rollo de pergamino en su mano.

El nombre en perfecta cursiva, Hermione Granger, solo confirmo sus sospechas.

Sus dedos temblaron. Su corazón latió frenético.

La lechuza, después de liberarse de su carga, voló a la oscura noche.

Hermione coloco el pergamino en la mesa.

Y después de una difícil deliberación, abrió el cajón de la cómoda y metió el papel. Lo abriría mañana. Con Draco.

Porque quería compartir ese momento con él. Le parecía mejor de esa manera.

Mañana sería perfecto.

Ella estaba segura de eso.


Es hora de entrar a los CONFLICTOS. DRAMA. El siguiente capítulo.

Dum. Dum. Dum.

¿Me pregunto si alguien puede adivinar que es lo que se avecina?

¡Mil gracias por sus maravillosos reviews!

Si todo marcha bien, el próximo cap no tardará mucho.

Besitos,

Lola ^^